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ISRAEL: UN HERODES MODERNO CONTRA LOS NIÑOS DE PALESTINA

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Miércoles 30 de Abril de 2008 

Por Alberto Ajón, Raúl Menchaca y Rogelio del Río / Radio Reloj - Cuba

Entre los más de cinco mil palestinos muertos por la agresión israelí, descuellan ahora, por su brutal impacto, cuatro niños de entre uno y seis años de edad recién asesinados por los invasores en la Franja de Gaza.

 

Al analizar la actualidad en el Oriente Medio, los periodistas Arleen Rodríguez, Ana Teresa Badía, Juan Dufflar y Elson Concepción describieron la crisis humanitaria que vive ese pueblo árabe en el citado territorio.

 

A la vez que suben de manera impagable los precios de los alimentos y los combustibles, escasean el agua, la energía y los medicamentos, todo ello controlado por las autoridades israelíes.

 

Mientras sus protegidos exterminan al pueblo palestino en el conflicto más prolongado de la historia moderna, Washington sigue suministrándoles tres mil millones de dólares anualmente a sus ahijados y veta toda condena contra Israel en los organismos internacionales.

 

LA PAZ NO LLEGA

Sesenta años después de la creación del Estado de Israel, la aplicación del sistema universal del derecho humanitario es muy pobre para los palestinos.

 

María Elena Álvarez, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, explicó en la Mesa Redonda que mientras Estados Unidos mantiene una estrategia de pleno apoyo a Tel Aviv, el gobierno israelí no reconoce las demandas palestinas para recuperar los territorios ocupados en mil novecientos sesenta y siete, y de Jerusalén como capital de un estado palestino.

 

No obstante, dijo la especialista, los israelíes quieren un arreglo donde ellos tengan garantías máximas y surja una entidad palestina bajo supervisión internacional y sin reconocimiento oficial de estado.

 

La investigadora Idalmis Brooks añadió que ni Estados Unidos ni Israel quieren la paz en el Oriente Medio, donde el imperialismo impone una nueva reconsideración de fronteras y diferencias confesionales.

 

UN PAÍS EN CAOS

Bush ha dicho que en Irak se notan avances, pero esa afirmación es desmentida por la realidad de un país donde impera el caos, la anarquía y la miseria. En la Mesa Redonda se comentó que el ochenta por ciento de los iraquíes viven por debajo del límite de pobreza y el setenta por ciento carece de acceso al agua y la electricidad.

 

En ese sentido, resultó revelador el testimonio telefónico de Javier Couso, hermano de José, el camarógrafo español asesinado hace cinco años en Bagdad. Couso narró constantes escenas de guerra en la capital iraquí.

 

En otra parte de la Mesa, Akel Ma Taqz, del Consejo Mundial de la Paz, reiteró la denuncia sobre la complicidad de Estados Unidos con Israel. Irán parece ser el próximo blanco de Washington, que considera al Oriente Medio como una pieza clave para su hegemonía planetaria y el control de las fuentes petroleras

 

Miércoles 30 de Abril de 2008

SEGÚN INVESTIGADORES, LA PLANIFICACIÓN DE LOS ASENTAMIENTOS ILEGALES EN JERUSALEN ORIENTAL ES UNA TENTATIVA PARA NEGAR LAS RECLAMACIONES PALESTINAS COMO SU CAPITAL

 

Fuente: Agencia MACAN

Traducción: Comité Democrático Palestino - Chile

Un nuevo asentamiento ilegal israelí ha sido planificado en Jerusalén Este, ciudad ocupada en 1967, es parte de un plan concebido por el antiguo líder israelí Ariel Sharon para negar a los palestinos quienes reclaman a Jerusalén como su capital, dicen investigadores en Jerusalén.

 

Este lunes, medios de comunicación israelíes y palestinos divulgaron que la policía israelí permitirá a colonos de derecha fijar su residencia en una antigua comisaría en la vecindad Ras Al-Amoud en Jerusalén Este. El sitio de la jefatura de policía se convertirá en el núcleo de un nuevo asentamiento llamado "Ma'ale David."

 

De acuerdo al Departamento de Cartografía y de la Sociedad de Estudios Árabes, un centro de investigación en Jerusalén, los planificadores israelíes ya han aprobado la construcción de un nuevo asentamiento.

 

Los mapas obtenidos por la Sociedad de Estudios Árabes, muestran un plan para 110 unidades de viviendas sobre aproximadamente 10 dunams de tierra (una hectárea). Los edificios aprobados aumentarán a diez edificios - mucho más altos que los que actualmente están en el sitio.

 

Khalil Tukfaji, del Departamento de Cartografía y de la Sociedad de Estudios Árabes, miembro de la Coalición Ciudadana de Jerusalén, dijo:

 

"Este es uno de los asentamientos dentro de las comunidades palestinas, y parte de un plan israelí para unir Jerusalén Este y Oeste, de modo que nunca pueda ser desmontado, previniendo así que Jerusalén oriental nunca pueda convertirse en la capital palestina.

 

"Este fue uno de los proyectos de Sharon cuando era Ministro de Vivienda en 1990. Él llamaba a la construcción de 26 “Puertas”, como él los denominaba para referirse al desmembramientos y “abertura” de los barrios palestinos, dentro de la ciudad árabe de Jerusalén.” Cinco de ellos ya se han construido".

 

De las 26 supuestas “puertas”, que los investigadores dicen, cinco ya han sido construidos o están en desarrollo: en Ras Almud, en Jabal Mukabber, sobre el Monte de los Olivos, en Sheik Jarrah, y Kadamat Etzion en el barrio palestino de Abu Dis de Jerusalén Este.

 

La policía, mientras tanto, planea mudarse a un nuevo edificio en la controvertida zona E1, que conecta Jerusalén con Ma'ale Adummim, el asentamiento ilegal más grande en Cisjordania. El plan E1, dicen funcionarios palestinos, cortarán Cisjordania en dos, anexando la tierra como de Jericó a la mayor parte de Israel en Jerusalén.

 

Los militares israelíes ocuparon Jerusalén Este en junio de 1967 junto con el resto de Cisjordania y la Franja de Gaza. Las Naciones Unidas, la Unión europea, y los Estados Unidos consideran Jerusalén Este tierra ocupada.

 

Mientras tanto algunos “inocentes” aún creen en la paz israelí.

 

Lunes 28 de Abril de 2008

PARA QUE NO OLVIDEMOS: MASACRES COLECTIVAS, ROBO DE TIERRAS Y DEMOLICIÓN DE HOGARES

 

Por Nizar Sakhini, www.kanaanonline.org / CSCAweb - Spain

Traducción: Daniel Álvarez Prendes

El 10 de abril de 1948, las bandas sionistas llegaron a la aldea árabe de Deir Yassin a las dos de la madrugada, y comenzaron a matar a todo el que estuviera al alcance de su fuego. Después arrojaron bombas dentro de las casas para acabar con todo el que estuviera en ellas. Menachem Begin se jacta de esta masacre en uno de sus libros, en el que escribe: "Esta operación tuvo resultados tremendos e inesperados. Tras oír la noticia de Deir Yassin los árabes fueron presa del pánico y comenzaron a huir aterrorizados…"

 

Con el fin de lograr su premeditada y planeada meta de limpieza étnica en Palestina, las dos principales herramientas que empleadas por los sionistas fueron:

 

1.- Las masacres para instaurar el terror y provocar la emigración.

 

2.- La demolición de las casas y pueblos árabes para asegurarse que los que se fueron no tuvieran un sitio al que regresar.

 

La primera masacre llevada a cabo por los sionistas se produjo en Balad al-Shaikh, el 31 de diciembre de 1947, cuando el Haganash atacó la aldea, matando cientos de mujeres y niños, cuyos cuerpos se encontraron de forma mayoritaria dentro de las casas del pueblo.

 

El 10 de abril de 1948, las bandas sionistas llegaron a la aldea árabe de Deir Yassin a las dos de la madrugada, y comenzaron a matar a todo el que estuviera al alcance de su fuego. Después arrojaron bombas dentro de las casas para acabar con todo el que estuviera en ellas.

 

Menachem Begin se jacta de esta masacre en uno de sus libros, en el que escribe: “Esta operación tuvo resultados tremendos e inesperados. Tras oír la noticia de Deir Yassin los árabes fueron presa del pánico y comenzaron a huir aterrorizados…”

 

La masacre de Deir Yassin resonó por toda Palestina, y unida a otras masacres en otras aldeas, extendió el pánico que llevó al éxodo de los árabes palestinos.

 

El 19 de julio de 1948 se acordó una segunda tregua en la guerra. El 24 de julio de 1948, a pesar de la tregua, Israel lanzó una operación militar contra tres aldeas, Jaba, Ijzim y EIA Ghazal, que comprenden el “Pequeño Triángulo” de veinte kilómetros al sur de Haifa. Unidades del Golani, del Carmeli y brigadas del Alexandroni hicieron incursiones para copar las tres aldeas el 26 de julio, forzando prácticamente a todos los habitantes a irse hacia el este mientras los soldados israelíes y la aviación abrían fuego contra los refugiados que huían.

 

El 15 de octubre de 1948, de nuevo a pesar de la tregua, Israel lanzó una operación contra el ejército egipcio en el sur.

 

Una compañía del Batallón del 89 Comando, formada por antiguos terroristas del Irgun y del Stern, tomó Dawayna. Un veterano de la unidad publicó una síntesis de la masacre. Cuenta que “para matar acabar con los niños, les fracturaban la cabeza con palos. No hubo una sola casa sin cadáveres.” Tras asesinar a los niños, los soldados israelíes confinaron a las mujeres y a los hombres en sus hogares, sin agua ni comida. Luego volaron las casas, con los indefensos civiles dentro.

 

Un veterano que reveló estos hechos subrayó que “los comandos de buenos modales y bien educados, a quienes tenían por buenos tipos” cometieron estos actos. Se convirtieron en “asesinos, no en el fragor de la batalla, sino como método de expulsión y exterminación…”

 

El 17 de noviembre, el Ministro de Agricultura, Aharon Zisling, dijo al gabinete israelí: “Siento que lo que está pasando está hiriendo mi alma, el alma de mi familia y el de todos nosotros… Judíos que se han comportado como nazis, todo mi ser se ha conmocionado.”

 

Se cometieron muchas otras masacres durante la guerra del 48 y se han cometido desde entonces. La lista es larga e incluye, entre otras muchas, las masacres de Lydda (julio de 1948), Eilaboun (octubre de 1948), Qibya (octubre de 1953), Kufur Qasim (octubre de 1956), Sabra y Shatila (septiembre de 1982), la mezquita de al-Aqsa (octubre de 1990), la mezquita de Ibrahini (febrero de 1994)…

 

Además de las masacres cometidas durante la guerra del 48, más de 400 aldeas árabes fueron totalmente destruidas. Masacres y asesinatos de árabes palestinos, así como demoliciones de sus hogares que continúan a día de hoy.

 

Es hora de que los gobiernos y mandatarios árabes se despierten y apoyen la lucha palestina por el Retorno y la Devolución de las tierras, los hogares y los derechos robados. La paz y el sionismo son incompatibles; paremos este vano maratón de conversaciones inacabables y paz ilusoria.

 

Michael Palumbo, La catástrofe palestina, pp. Xii-xix, citando archivos del Departamento de Estado de EE.UU., Archivos Nacionales, Washington D.C.; Davar, 6 de septiembre de 1979; y Tom Segev, 1949, Los primeros israelíes, p. 26

 

Viernes 25 de Abril de 2008

BIENVENIDOS A LA ZONA LIBRE, PUEDEN DESBROCHARSE EL CINTURÓN… EN LOS TERRITORIOS PALESTINOS

 

Por Julien Salingen, Lahaine.org

Traducido del francés para La Haine por Felisa Sastre

Esa es la realidad de Cisjordania hoy. Unas “zonas autónomas” palestinas microscópicas, aisladas unas de otras, rodeadas por el ejército

 

El calor es asfixiante, no hay una nube en el cielo. En la radio, se escucha el último éxito de una cantante de moda libanesa. La carretera es bastante mala y el chofer se ve obligado con frecuencia a esquivar las protuberancias de asfalto y los baches. El taxi palestino nos lleva de Hebrón a Belén. A la salida de Halhul, “pueblo” de algo más de 20.000 habitantes, situado al norte de Hebrón, nos acercamos al enlace con la Carretera 60 que une Beer Sheva, en el sur de Israel, con Nazaré, en el norte, atravesando Cisjordania en su totalidad y que debemos tomar durante una veintena de kilómetros antes de desviarnos hacia Belén. En ese momento, sin que el chofer ni ninguna otra persona tenga que abrir la boca, todo el mundo se pone el cinturón de seguridad.

 

LA CARRETERA 60

Para los palestinos, la Carretera 60 tiene nombres variados. Así, al sur de Jerusalén se la llama a veces “Carretera de los túneles”, en alusión al trayecto que sigue por el interior de las colinas cuando va a lo largo de las aldeas palestinas de Beit Jala y El Khader, pero lo más frecuente, tanto en el norte como en el sur, se la conoce como “la carretera de los colonos”. En efecto, es la carretera principal que utilizan los colonos israelíes de Cisjordania, bien sean los de Kiryat Arba, Efrau o Gush Ezyon, situados al sur, o los de Bet El, Shilo o Elon More, en el norte (Véase al final el mapa de la Carretera 60)

 

La Carretera 60 atraviesa Cisjordania de norte a sur pero se encuentra bajo control completo de los israelíes, control materializado por la línea amarilla trazada a lo largo de la vía. Si los colonos y los palestinos circulan conjuntamente, sólo los palestinos (cuyos vehículos llevan matrículas blancas y verdes, mientras que los israelíes las llevan amarillas) tienen el dudoso privilegio de ser controlados regularmente por el ejército israelí.

 

Cuando los hacen parar en uno de los numerosos puestos de control permanentes que jalonan la Carretera 60 o por alguna de las muchas patrullas volantes que operan en todo el eje, los pasajeros deben justificar su identidad y las razones de su viaje desde una ciudad palestina a otra. Los únicos motivos válidos para abandonar su ciudad de residencia o para entrar en otra distinta son de orden profesional, familiar o médico. Pero todos saben aquí que en cualquier momento un soldado israelí puede negar el paso a un palestino aludiendo a “razones de seguridad”, o que cualquier ciudad puede ser declarada “zona militar cerrada” de la que no se puede salir y/o en la que no es posible entrar. La Carretera 60 a veces está cerrada a los vehículos palestinos que se ven obligados a hacer inimaginables desvíos por carreteras secundarias e incluso por caminos de tierra: así, por ejemplo, en 2001 y 2002 nos llevó más de tres horas ir de Belén a Hebrón, ciudades distantes menos de 30 kilómetros.

 

Hoy la Carretera 60 está “abierta” a los vehículos palestinos. Dependiendo del número de controles y del tiempo de espera en los checkpoints, llevará como media entre 20 minutos y una hora para ir de Hebrón a Belén. Pero las barreras y las patrullas volantes no han desaparecido, ni mucho menos, y las inspecciones y arrestos son numerosos. Patrullas militares, por supuesto, pero también patrullas de la policía. Y es la presencia de estas últimas la que explica porqué los pasajeros de los taxis se ponen el cinturón de seguridad antes de entrar en la Carretera 60. Una multa de 100 shekels (algo menos de 20 euros) espera a todos aquellos y aquellas que sean sorprendidos sin el cinturón de seguridad. Además, el no llevarlo puesto puede ser el pretexto para la verificación de la identidad y de controles más exhaustivos, que podrían resultar peligrosos para los demás pasajeros del taxi, incluso para el chofer y para su vehículo.

 

“Señoras y señores, entramos en una zona de turbulencias, por favor, abróchense el cinturón de seguridad”. Cuando todo el mundo se abrocha el cinturón a la salida de Halhul no puedo dejar de pensar en este aviso, tantas veces escuchado en mis diversos viajes entre París y Tel Aviv, “Señoras y señores, salimos de una zona autónoma para entrar en zona controlada por los israelíes, por favor, abróchense el cinturón...”.

 

¿HA DICHO USTED CISJORDANIA?

Esa es efectivamente la realidad de Cisjordania hoy. Unas “zonas autónomas” palestinas microscópicas, aisladas unas de otras, rodeadas por el ejército (que no se priva de entrar en ellas cuando le viene en gana, tanto de día como de noche), en medio de un territorio completamente controlado por Israelí. Unas islas pretendidamente “libres” rodeadas por un océano bajo ocupación. Una situación directamente relacionada con los Acuerdos de Oslo, iniciados en 1993, que habían de producir la división de Cisjordania en Zonas A, Zonas B y Zonas C, es decir zonas “autónomas”, zonas “bajo control conjunto” y zonas “bajo control exclusivo del ejército israelí”. Las zonas A debían ampliarse progresivamente y el ejército israelí debía progresiva y parcialmente “retirarse”. En 2000, el 18% de Cisjordania se encontraba en Zona A, el 22% en Zona B y el 60 % en Zona C. Es decir, en la realidad, el 82% bajo control israelí y el 18%, dividido en enclaves, bajo control palestino.). Y todavía hay quien se pregunta porqué los palestinos se rebelaron en septiembre de 2000...

 

Los pasajeros palestinos de un taxi palestino que se desplazan desde una ciudad palestina a otra también palestina tomando una carretera que transcurre por un territorio que jamás ha sido reconocido como de soberanía israelí se encuentran en la circunstancia de tener que pagar multas que irán a llenar las cajas del Estado de Israel. Ni Kafka se hubiera atrevido... Si usted se encuentra en Cisjordania pero no sabe si se halla en una zona autónoma, observe si el cinturón del pasajero de al lado está abrochado...

 

El carácter surrealista de la situación podría provocar la sonrisa si no se tratara de una población sometida desde hace 60 años a la expulsión, ocupación, colonización y represión. Podría provocar la sonrisa si no se mantuviera todavía hoy la ilusión de que existe un territorio palestino bautizado como “Cisjordania”, separado de Israel por una “línea verde”, cuando Cisjordania no existe más que en los mapas. Con los muros construidos alrededor de las “zonas autónomas”, las colonias y todas sus infraestructuras, en particular las carreteras, la mayor parte de Cisjordania ya está integrada en el Estado de Israel. No me comprometería aquí en una discusión sobre la pertinencia y viabilidad de la reivindicación de “Un Estado palestino independiente en Cisjordania y la franja de Gaza”. Se trata únicamente de constatar que de hecho Cisjordania ha sido tan engullida por el Estado de Israel que ya no tiene ninguna realidad tangible, contrariamente a la “bantustización” de las ciudades palestinas (según la definición de Leila Farsakh, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Massachussets.)

 

El carácter aparentemente anecdótico de no llevar puesto el cinturón de seguridad no atenúa su aspecto simbólico. Porque, ustedes lo habrán comprendido: los pasajeros se desabrochan el cinturón inmediatamente al abandonar la Carretera 60 para entrar en una “zona autónoma”. Al hacerlo, recobran una forma de libertad que se han visto obligados temporalmente a perder incluso si se trata, y en ningún caso es una paradoja en los territorios palestinos, de la libertad de morir más fácilmente en caso de un accidente de coche... Una libertad muy relativa, en verdad, pero que resulta evidentemente una boqueada de oxígeno frente a la opresión asfixiante de la ocupación israelí.

 

No hubiera utilizado la palabra “libertad” si no me la hubiera sugerido uno de los pasajeros del taxi: mientras dejábamos la Carretera 60 para entrar en la “zona autónoma” de Belén, mi vecino se quita el cinturón y me dice sonriente: “Libertad”. Me pregunto, entonces cuál es la traducción exacta, en inglés, del “todo es relativo” de Einstein. Pero me conformo con responderle “Sí, libertad...”, mientras me desabrocho también el cinturón. No debo dar la sensación de estar muy convencido porque él me dice entonces, siempre sonriendo: “De acuerdo... una pequeña libertad... pero libertad de todos modos”.

Mondialization.ca, 18 de abril de 2008

 

Jueves 24 de Abril de 2008

LA SOLUCIÓN AL CONFLICTO ORIGINADO POR ISRAEL ES UN ESTADO PALESTINO

 

Por Agustín Velloso, Rebelión

1. El debate actual sobre si un Estado es mejor solución que dos estados.

 

Durante el año 2008 se ha incrementado el número de artículos y declaraciones sobre la solución al conflicto palestino. Esto es lógico pues el Estado de Israel se estableció el 14 de mayo de 1948 y cumple ahora 60 años. Millones de palestinos llevan el mismo tiempo sufriendo las consecuencias de este acto. Israel se ha levantado y se sostiene a costa de los palestinos.

 

Israel ha demostrado sobradamente en ese tiempo que su existencia es incompatible con los derechos humanos de los palestinos como personas y con sus derechos políticos como pueblo. Esto de manifiesta en la declaración de su establecimiento, sus leyes y los testimonios de sus líderes, que explícita e implícitamente excluyen a los palestinos.

 

Se confirma con la política discriminatoria contra los palestinos que viven en Israel y las constantes agresiones contra los que viven en los Territorios Ocupados e incluso en los países árabes vecinos. Es evidente que éstos han de pagar el precio que Israel estime oportuno -sin importar cuánto: muerte, exilio, ocupación- para que se mantenga y amplíe el proyecto sionista. Éste consiste en la apropiación de tierra árabe para beneficio exclusivo de los judíos de cualquier lugar del mundo.

 

Las numerosas resoluciones de Naciones Unidas contrarias a Israel, las repetidas críticas -aunque en muchas ocasiones débiles e hipócritas- que recibe de muchas instituciones y organizaciones políticas de todo el mundo, el rechazo de gran parte de la opinión pública internacional y la heroica pero débil resistencia de los palestinos, no han conseguido detener el proyecto sionista.

 

Este anómalo Estado desafía a la legalidad internacional y es una afrenta a los principios morales y a las convicciones políticas de millones de personas, cuya posición contraria a sus crímenes comparten incluso muchos judíos, especialmente los anti-sionistas. Además constituye una fuente inagotable de problemas políticos graves desde su establecimiento y es garantía de seguir siéndolo en el porvenir. Es también contrario al sentido común, que se niega a aceptar la injusticia de que tantos millones de personas sean sus víctimas, a pesar de que existe solución al conflicto que genera.

 

Actualmente el debate sobre la solución se centra en la disyuntiva entre el establecimiento de un Estado Palestino junto al de Israel y el de un único Estado para dos pueblos. En realidad es un debate tan antiguo como el problema, aunque ahora toma ímpetu por el sexagésimo aniversario de Israel y porque la propuesta favorable a dos estados, popular hasta hace poco, resulta de imposible realización hoy día debido al nuevo mapa impuesto por Israel.

 

2. Lo que ha producido hasta ahora la propuesta de dos estados.

 

La opción de dos estados que ha producido los resultados más espantosos es la que hizo pública George W. Bush en la Casa Blanca el 24 de junio de 2002 en relación con un nuevo Oriente Medio:

 

"Cuando los palestinos tengan nuevos líderes, nuevas instituciones y nuevos acuerdos de seguridad con sus vecinos, los Estados Unidos de América apoyarán la creación de un Estado palestino cuyas fronteras y ciertos aspectos de su soberanía serán provisionales hasta que sean resueltos en el marco de un acuerdo final en Oriente Medio." Página de la Casa Blanca de EE.UU.

 

Seis años después no hay Estado palestino, no hay apenas uno iraquí ni Afgano donde antes había, el Libanés está acosado y fue duramente atacado por Israel en el verano de 2006, el iraní está amenazado, el sirio fue bombardeado por aviones israelíes en septiembre de 2007 y en el resto de la zona aumentan los problemas, en particular en Somalia, Sudán y Pakistán.

 

La solución de dos estados es también la de Uri Avneri, ex parlamentario israelí conocido por sus críticas a la política de ocupación por parte de Israel. Se ha mostrado desde antiguo a favor de dialogar con los palestinos acerca de un Estado palestino en las fronteras de 1967, de situar su capital en Jerusalén Este y de reconocer el derecho al retorno de los refugiados palestinos, aunque reduce la puesta en práctica de este derecho a una cuestión a discutir entre los dos estados. No resulta superfluo recordar que Avneri es uno de los judíos más pro palestinos que ha habido jamás.

 

Avneri mantuvo un notable debate con el profesor Ilan Pappé en Tel Aviv en mayo de 2007, organizado por Gush Shalom -Bloque de la Paz, organización política israelí. Pappé, que abandonó Israel en 2007 para ejercer la docencia en Inglaterra a causa de la presión que padecía en la universidad de Haifa y de las amenazas de muerte por parte de sionistas, es partidario de "una solución que permita sentir a todos los que viven aquí (refiriéndose a la palestina histórica anterior a la partición) que sus derechos históricos son respetados, así como sus derechos humanos y sociales." href="http://www.ilanpappe.org/Interviews/Two%20States%20or%20One%20State.html">Página Web de Ilan Pappé

 

Conviene tener presente que Pappé supera a Avneri en su posición favorable hacia los palestinos.

 

Fuera de Israel se han publicado recientemente las aportaciones de Michael Newmann, Jonathan Cook y Kathy Christison. No son las únicas, pero el conjunto creciente de las que se decantan por un Estado se resume en la de Ali Abunimah, codirector de Electronic Intifada: "La única solución viable es una vuelta a la propuesta de un Estado, un país con derechos iguales para palestinos e israelíes". href="http://electronicintifada.net/v2/article7080.shtml">Electronic Intifada

 

Se basan en que los acontecimientos de los últimos años han convertido la solución de dos estados en un castigo más para los palestinos, en una burla de la ley internacional e incluso de las interminables negociaciones de paz desde que se iniciaron con la Declaración de Oslo firmada en Washington el 13 de septiembre de 2003 entre Rabin y Arafat.

 

La propuesta del Estado palestino junto a Israel se ha materializado en una franja de 363 kilómetros cuadrados bloqueada y aislada del exterior, es decir, Gaza, más unas porciones de tierra en Cisjordania sin comunicación natural entre sí, rodeadas de asentamientos israelíes y cercadas por un muro de ocho metros de altura que tendrá 700 kilómetros de longitud cuando esté terminado. Jerusalén queda prohibida para los palestinos.

 

Los palestinos no quieren este Estado pero no tienen la capacidad de conseguir el que desean. A la vista de su situación, del poder militar israelí y del apoyo de sus aliados, principalmente Estados Unidos y la Unión Europea, entre algunos palestinos y sus partidarios cobra fuerza la propuesta de un Estado para todos los que ahora viven en Israel y los Territorios Ocupados.

 

Es una propuesta que surge de la debilidad, aunque se adorne con la floritura de "derechos para todos". Los pasados 60 años de guerra, exilio, ocupación y abandono tienen un coste enorme. Aquí no cabe crítica sino comprensión. Resulta injusto cualquier reproche al débil que intenta sobrevivir como puede.

 

La propuesta surge por la falta de esperanza de librarse de Israel y por temor a un porvenir peor que el presente. Esta posición recuerda a lo de "si no puedes con tu enemigo, únete a él". En realidad no buscan la unión, sino obligarle a que reconozca la existencia de los palestinos sin que peligre la vida de éstos, aunque ello signifique olvidar un pasado terrible y la perspectiva de convivir en el futuro con un sionismo más o menos aplacado.

 

Lo que se echa en falta es una contestación a la pregunta: ¿por qué los sionistas van a aceptar ésta u otra que no consista en un Estado de Israel para los judíos de todo el mundo y nadie más en la mayor cantidad de tierra posible arrebatada a los árabes? Ese Estado y no otro es el objetivo del sionismo desde su nacimiento y así lo han mantenido sus líderes hasta el día de hoy.

 

También Ehud Olmert, actual primer ministro. Al enterarse de la propuesta declaró sin nombrarla al diario israelí Haaretz a finales de 2007 que "si llega el día en que fracasa la solución de dos estados y nos tenemos que enfrentar a una lucha del tipo un hombre un voto como en Sudáfrica, entonces, en cuanto esto ocurra, el Estado de Israel está acabado." href="http://www.haaretz.com/hasen/spages/929439.html">Diario israelí Haaretz

 

Hamas, ganador de las elecciones legislativas celebradas en enero de 2006, conoce bien la injusticia que padecen los palestinos. El 17 de abril de 2008, Mahmoud al-Zahar, uno de sus fundadores y actual Ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Gaza, declaró al Washington Post que "nuestro movimiento mantiene su lucha porque no podemos permitir que el crimen inicial que está en el origen del Estado Judío -la expulsión violenta de nuestros pueblos y tierras que nos hizo refugiados- caiga en el olvido de la conciencia mundial o que se negocie con él." href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/04/16/AR2008041602899.html?hpid=opinionsbox1">Diario norteamericano Washington Post

 

También conoce su debilidad y por ello ha de negociar: "Un 'proceso de paz' con los palestinos no puede dar siquiera un paso hasta que Israel se retire a las fronteras de 1967; desmantele todos sus asentamientos; retire a todos sus soldados de Gaza y Cisjordania; repudie su anexión ilegal de Jerusalén; libere a todos los prisioneros; y ponga fin a su bloqueo sobre nuestras fronteras internacionales, nuestra costa y nuestro espacio aéreo de forma permanente. Esto sería el primer paso para una negociación justa y pondría las bases para el retorno de los millones de refugiados."

 

3. Propuesta de un Estado Palestino y nada más.

 

La posición de Hamas no parece muy lejana de la que tienen los defensores de un Estado, ya que el crimen inicial no desaparece con la aceptación de la lista de desagravios que presenta al-Zahar. Éste la presenta como un primer paso, aunque sabe, igual que los partidarios de un Estado, que los palestinos tienen la razón pero no la fuerza.

 

No puede contestar hoy a la pregunta: ¿por qué Israel va a aceptar las reivindicaciones de Hamas en las presentes circunstancias? Sin embargo, cree que podrá pasado un tiempo: "Nuestra lucha para conseguir justicia a los crímenes materiales de 1948 apenas ha empezado y la adversidad nos ha educado en la paciencia. En cuanto a Israel y su cultura espartana de guerra permanente, que sepa que es muy vulnerable al tiempo, la fatiga y la demografía."

 

Nadie sabe qué propuesta terminará por prevalecer o si el sionismo vencerá sobre ambas, pero se puede afirmar que hoy existe una solución diferente de las anteriores. Parece más lejos de la realidad pero más cerca de la justicia que las otras dos.

 

Si el problema palestino es sustancialmente el robo de una tierra más la expulsión de sus dueños, la justicia no consiste en dejar que el ladrón se quede con la mitad (en el mejor de los casos, lo que ni siquiera se ha producido), que es lo que significa la solución de dos estados, pero tampoco en dejarle que la comparta con sus dueños, olvidar su pasado y aspirar a que se comporte en adelante como es debido. La justicia exige volver a la situación anterior al crimen, reparar el daño hecho e indemnizar a las víctimas:

 

Israel tendría que pedir perdón, terminar con el bloqueo y la ocupación y disolverse en el menor tiempo posible. Esto no tiene por qué causar pérdidas humanas ni tiene por qué ser un caos si se hace adecuadamente.

 

En paralelo e inmediatamente se establecería el Estado Palestino en la palestina histórica mediante los pasos apropiados: el retorno de los refugiados, una constitución, unas fronteras, el ingreso en la ONU, elecciones democráticas, etc.

 

La ONU y los países que se han implicado en palestina, principalmente el Reino Unido, deberían indemnizar a los palestinos para reparar el daño que les han ocasionado y cubrir los costes de poner en marcha un verdadero Estado hasta que sea autosuficiente.


¿Qué puede costar este esfuerzo? Nada que aquellos países no puedan asumir para lograr la justicia y evitar una nueva guerra en Oriente Medio e incluso mundial.

 

Los israelíes con pasaporte de otro Estado tendrían que irse a éste con sus familias. Permanecerían en palestina por derecho -si quisieran- los descendientes de los judíos que vivían en palestina con anterioridad a las emigraciones sionistas.

 

Estados Unidos, el país más extenso, poderoso y que más ha apoyado a Israel, podría fácilmente acoger al resto de israelíes judíos y darles la ciudadanía estadounidense.

 

¿Cuántos millones de dólares puede costar esta operación? No tantos como los gastados en la guerra de Irak, ni tantos como los gastados en ayuda militar y de otro tipo para Israel en los últimos 60 años.

 

¿Cuánto tiempo puede llevar? Muchísimo menos que los 60 años que llevan los refugiados palestinos viviendo fuera de su tierra.

 

Pasado un tiempo razonable el Estado Palestino podría aceptar, como cualquier otro Estado, emigrantes -judíos entre ellos-, que podrían naturalizarse según las leyes del Estado.

 

Lunes 21 de Abril de 2008

PLAN PALESTINO "RETORNO 2008"

 

Por Reina Frescó, Ramallah, Radio Nederland

Según datos de Naciones Unidas, hay entre 4 y 5 millones de refugiados en la diáspora palestina, concentrados principalmente en Líbano, Siria y Jordania. Una gran parte de ellos vive en Cisjordania, en campos de refugiados, y aún no ha perdido la esperanza de regresar a su pueblo natal que hoy se encuentra en territorio israelí.

 

Tal es el caso de Kamili Safi, del campo de refugiados Yilazun, al norte de Ramallah. La anciana nos mostró su más preciado tesoro: las llaves de su casa que debió abandonar hace 60 años, las conserva atadas con el mismo hilo hasta el día de hoy.

 

Este año, Israel conmemora el 60 aniversario de su creación y los palestinos le tienen preparada una sorpresa: han elaborado un plan llamado "Retorno 2008", que prevé el regreso a lo que hoy es territorio israelí de los refugiados palestinos de Cisjordania, Gaza y los de la diáspora, desplazados tras la creación del Estado de Israel.

 

La intención de los organizadores es que los refugiados lleguen enarbolando banderas de Naciones Unidas, por tierra, mar y aire, hacia las fronteras de Israel para exigir que se cumpla la Resolución 194 de la ONU aprobada por la Asamblea General el 11 de diciembre de 1948, según la cual hay lugar para permitir a los refugiados que lo deseen, regresar a sus hogares lo más pronto posible y vivir en paz con sus vecinos.

 

15 DE MAYO

El evento se llevará a cabo una semana después del Día de la Independencia de Israel. Los organizadores señalaron el 15 de mayo como el día de movilización global para conmemorar la "Nakba" o la Catástrofe palestina, que significó para ellos el despojo continuado y la negación de sus derechos. En caso de que Israel les obstruyera el paso, los refugiados plantarán tiendas de campaña y se quedarán hasta que les permitan regresar a sus casas en Tel Aviv, Haifa, Jerusalén y otras ciudades israelíes. Llamados a llegar a Israel, palestinos que residen en Estados Unidos o Europa ya tendrían reservados sus billetes en aviones y barcos.

 

Se han extendido invitaciones personales a todos los líderes del mundo, incluidos reyes y lideres de países islámicos, y a los judíos amigos del pueblo palestino para que ayuden a resolver el problema de los refugiados. A pesar del optimismo de los organizadores, no es seguro que las autoridades árabes vayan a permitir la movilización masiva de palestinos rumbo a las fronteras con Israel, ya que ello podría provocar el desequilibrio interno en esos países.

 

El proyecto "Retorno 2008" está dirigido por Ziad Abu Ein, Secretario de Estado para los presos palestinos, en el marco de un foro especial del partido Al Fatah del presidente Mahmud Abbas y su primer ministro Salam Fayad. Radio Nederland llegó a Ramallah, la capital administrativa palestina, para conocer detalles de la iniciativa que pretende movilizar a casi 4 millones de palestinos y, por supuesto, a la opinión pública internacional.

 

Reina Frescó: ¿En qué consiste el Plan retorno 2008?

 

Viceministro palestino de asuntos penitenciarios, Ziad Abu Ein: El pueblo palestino pretende poner en marcha la Resolución 194 de Naciones Unidas porque tenemos el derecho a regresar a nuestras tierras.

 

R.F.: ¿De quién fue la iniciativa, del presidente palestino Mahmud Abbas, o de la Organización para la Liberación de palestina?

 

Ziad Abu Ein: Se trata de un movimiento público aislado de grupos políticos, hablamos del aspecto humanitario: el derecho al regreso a nuestras tierras, nada que ver con la política.

 

R.F.: ¿Qué consignas envían ustedes a la diáspora palestina para ese día, el 15 de mayo?

 

Ziad Abu Ein: Los palestinos que están en la diáspora tienen el derecho a regresar a su país porque ellos fueron arrancados de sus casas, de sus tierras, de su patria.

 

R.F.: Me refiero a las consignas concretas, ¿qué se les dice, tienen que llevar sus tarjetas de refugiados, deben llegar a un lugar determinado?

 

Ziad Abu Ein: Los palestinos de nacionalidad extranjera, europea o americana y de América Latina, tienen previsto llegar en avión hasta el aeropuerto de Ben Gurión en Israel, y los que viven en países que limitan con Israel pueden acercarse a las fronteras llevando en las solapas el carné de refugiado.

 

R.F.: ¿Tienen ya un plan de acción?, ¿cómo se comunican con los campos de refugiados en Siria, Líbano, Jordania?

 

Ziad Abu Ein: Nosotros estamos en contacto diario con los campos de refugiados de los palestinos en el exilio, quiero destacar que se trata de un movimiento de no violencia, estamos dispuestos a convivir con los judíos en un marco de paz y seguridad.

 

R.F.: O sea, que considera que Israel debe reconocer la decisión 194 de Naciones Unidas, que aboga por el retorno de los exilados palestinos por un lado, pero no reconoce la otra decisión de Naciones Unidas de la partición de palestina en un Estado Judío y un Estado Palestino?

 

Ziad Abu Ein: No estamos hablando de una resolución política, como el caso de las resoluciones 242 ó 338. La Resolución 194 se tomó en las Naciones Unidas cuando se estableció el Estado de Israel, e Israel debería haberla respetado. Hoy nosotros hablamos del aspecto humanitario, de los derechos de esos ciudadanos que fueron arrancados de sus tierras.

 

R.F.: Entonces, ¿quieren que los refugiados regresen a Ako, a Safed, a Jerusalén, o al Territorio Autónomo Palestino?

 

Ziad Abu Ein: El presidente Abbas es de Safed y lógicamente le gustaría mucho volver a su ciudad natal, pero la pregunta no es por qué queremos volver, sino por qué nos han arrancado de nuestras tierras. Por eso decimos que estamos dispuestos a volver a vivir junto a los israelíes, La pregunta es por qué los israelíes tienen derecho a vivir con alegría a costas de esos palestinos que tuvieron que dejar sus casas por la fuerza.

 

R.F.: O sea, ¿que ya no apoya la solución de dos Estados, uno israelí y uno palestino sino un Estado para los dos pueblos?

 

Ziad Abu Ein: Me gustaría que fuera un Estado para los dos pueblos, pero esto no va a ocurrir, lo que nosotros pretendemos es regresar a nuestras tierras, a nuestras casas. No quisiera hablar sobre la agenda política de las negociaciones, no me interesa eso, lo que sí me interesa es el aspecto humano, queremos vivir junto a los judíos de Israel. ¡Vamos a volver!

 

Viernes 18 de Abril de 2008

MORIR POR INFORMAR

 

Por Mohammed Omer, IPS Noticias

Fadel Shana tuvo que ir al lugar de un bombardeo del ejército israelí en el norte del territorio palestino de Gaza por su trabajo como camarógrafo de Reuters. No fue el único muerto, pero por su deber de informar se expuso más que otros.

 

El profesional fue asesinado el miércoles, en la línea de fuego. Testigos relataron que comenzó a filmar a los tanques que disparaban. La metralla le atravesó el cuerpo cuando uno de los misiles lanzado por uno de ellos cayó cerca de él.

 

Fadel Shana, de 23 años, ya había sido herido en agosto de 2006 en el norte de la franja de Gaza por un misil israelí. Pero esta vez no tuvo suerte.

 

Tras el primer misil que mató a Fadel, le siguió otro que impactó directamente contra el vehículo de la agencia británica de noticias Reuters y mató a dos niños y a otros civiles que estaban cerca.

 

Además, resultaron heridas 12 personas, incluidos cinco niños y niñas. También fue herido Wafa Abu Mezyed, de 25 años, de la misma agencia.

 

La camioneta Mitsubishi plateada Reuters llevaba grandes y llamativos autoadhesivos que rezaban "Televisión" y "Prensa", en inglés y árabe, en sus puertas, capó y techo. Aun así, fue blanco de reiterados ataques.

 

El fotógrafo Mohammed Abed, de la Agence France Press (AFP), cuyo vehículo iba detrás del de sus colegas, relató que la camioneta estalló en llamas tras el impacto del segundo misil.

 

"Vi el cuerpo y la cabeza de mi amigo y colega volar en pedazos", contó, destrozado por la pérdida.

 

Fadel Shana era uno de los muchos periodistas y fotógrafos que acudieron a tomar imágenes de civiles, entre los que hubo niños y niñas, heridos por un bombardeo israelí anterior.

 

Al menos 20 palestinos fueron asesinados desde las primeras horas del miércoles, entre ellos Fadel y ocho menores.

 

Abu Mezyed relató que, tras tomar imágenes de algunos niños, Fadel se dispuso a filmar a los tanques israelíes. En ese momento, uno de los carros de combate disparó hacia donde él se encontraba y lo mató.

 

Hace tiempo que los periodistas son blanco de ataques en esta región palestina. Nueve reporteros fueron asesinados por las fuerzas israelíes y al menos 170 más resultaron heridos desde septiembre de 2000.

 

Reuters tiene 70 periodistas y otros colaboradores en Israel y los territorios palestinos, 15 de ellos en Gaza. En octubre, un fotógrafo de esa agencia fue herido por las fuerzas israelíes en el cruce fronterizo de Erez.

 

La muerte de Fadel Shana volvió a llamar la atención acerca de la seguridad de los profesionales que trabajan en Gaza.

 

El secular Partido Fatah, que domina el territorio de Cisjordania, calificó la matanza de periodistas de "asesinato de la verdad".

 

Por su parte, el portavoz de Hamas Fawzi Barhoum consideró que "la ocupación israelí apunta contra los periodistas a fin de matar la verdad".

 

Hamas, que no reconoce a Israel, triunfó en las elecciones legislativas de enero de 2006 y tomó por las armas el control de Gaza en junio de 2007.

 

Desde entonces, el Estado judío reforzó la restricción del flujo de bienes desde y hacia este territorio, donde viven 1,5 millones de palestinos. También cortó el suministro de electricidad, en un intento por detener los ataques con cohetes. Israel provee a Gaza la mayor parte de su energía.

 

El Sindicato de Periodistas Palestinos realizó una huelga el jueves en protesta por el asesinato de periodistas.

 

El jefe de edición de Reuters David Schlesinger reclamó una investigación de lo sucedido.

 

"Este trágico acontecimiento muestra los riesgos a los que están expuestos los periodistas todos los días cuando cubren hechos noticiosos. Todos los gobiernos y organizaciones tienen la responsabilidad de garantizar con mucho rigor la protección de los profesionales que tratan de hacer su trabajo", reza una declaración del sitio de Internet de la agencia.

 

"Nos solidarizamos con su familia. Pedimos a las fuerzas de defensa israelíes que investiguen de inmediato lo sucedido", prosigue.

 

La organización Reporteros Sin Fronteras también pidió a las autoridades israelíes "investigar rápidamente las circunstancias que llevaron a la muerte del camarógrafo de Reuters".

 

Israel se disculpó por el asesinato de Fadel Shana y prometió investigar las circunstancias de su muerte.

 

Miles de personas participaron en el entierro de Fadel Shana el jueves. Junto al cuerpo fue transportada otra camilla con su cámara.

 

Pero los ataques continúan. Otros seguirán sufriendo y otros filmando.

 

Tras un ataque contra la aldea Juhor al-Dik, al este del campamento de refugiados Bureij, 35 personas fueron heridas. Al menos ocho se encuentran en estado crítico.

 

Entre los heridos había 17 niños y niñas y una mujer, según el Centro Palestino de Derechos Humanos.

 

No hay suficiente combustible para que las ambulancias trasladen heridos. Algunos debieron ser llevados al hospital en carros tirados por burros.

 

El último ataque israelí fue en respuesta a lo que las Brigadas Ezz al-Deen al-Qassam, brazo armado de Hamas, calificaron de "emboscada sofisticada", en la que murieron tres soldados israelíes.

 

El ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, declaró el miércoles que el gobierno es "consciente del sufrimiento de la población de Gaza, pero es más importante a nuestros ojos el sufrimiento de los residentes de las comunidades fronterizas y del ejército israelí".

 

Viernes 18 de Abril de 2008

LA ZONA C INFUNDE TEMOR A LOS PALESTINOS YA QUE SUS CASAS SON DESTRUIDAS: LOS ISRAELÍES DEFIENDEN UNA LEGISLACIÓN QUE RECHAZA EL 94% DE LAS SOLICITUDES DE CONSTRUCCIÓN HECHAS POR NO JUDÍOS

 

Por Rory McCarthy, The Guardian / Rebelión

Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

Al final era cuestión de una carta de una sola hoja, escrita en hebreo y árabe y entregada en mano por un oficial del ejército hebreo que llamó a la puerta principal. La carta anunciaba la inminente destrucción de la encalada casa de tres pisos y el pequeño jardín arbolado en la que Bassam Suleiman gastó tanto dinero ahorrando y luego construyó junto con su familia hace una década.

 

Era un orden final de demolición, con instrucciones de evacuar la casa en tres días.

 

Si Suleiman tenía alguna duda de las intenciones del ejército israelí, solo tenía que mirar a la parte de atrás de su casa donde enormes montones de escombros y hormigón señalan los restos de siete de las casas de sus vecinos que fueron demolidas de la misma manera el año pasado.

 

"¿Cómo se sentiría usted si hubiera empleado veinte años en acabar el proyecto de su vida?", pregunta Suleiman, un profesor de 38 años. Empezó a sacar los muebles después de que el 31 de enero llegara la carta de la administración civil de Judea y Samaria*, el departamento del ministerio de Defensa responsable de la Cisjordania ocupada por Israel. Ahora sólo quedan dos sillas de plástico ante la puerta principal y en el camino alfombras enrolladas preparadas para ser trasladadas. La ropa está amontonada en el suelo y los estantes están vacíos, excepto una pila de documentos que registran la historia de la demolición. Su hermano Husam ya ha vaciado la planta baja aunque quedan la lavadora y la nevera embaladas en plástico. Suleiman, su mujer y sus dos hijos esperan a los bulldozers.

 

"Todo lo que he hecho en mi vida ha sido por lo que había dentro de esta casa y ahora va a ser destruido", dice Suleiman. "Para mí es muy duro encontrar otro lugar donde vivir".

 

Las autoridades israelíes arguyen que la casa de Suleiman fue construida en una parte de Cisjordania conocida como Zona C, una designación que data de la época de los Acuerdos de Oslo y que significa que Israel tiene el control total militar y administrativo. Para poder construir los palestinos tienen que solicitar un permiso a las autoridades israelíes. Si no hay permiso - como en la caso de Suleiman – el edifico es objeto de demolición.

 

ILEGAL

La Zona C cubre el 60% de Cisjordania, donde viven unos 70.000 palestinos. También es la zona en la que se han construido la mayoría de los asentamientos judíos, todos ellos ilegales según el derecho internacional. Contundentes pruebas estadísticas demuestras que mientras para los palestinos es extremadamente difícil obtener permiso para construir, los asentamientos [judíos] siguen creciendo rápidamente.

 

Un estudio del grupo israelí Peace Now señala que entre 2000 y septiembre de 2007 se denegó el 94% de las solicitudes palestinas para construir en la Zona C. Sólo se concedieron 91 permisos a palestinos, en cambio se construyeron 18.472 viviendas en los asentamientos judíos. A consecuencia de las órdenes de demolición 1.663 edificios palestinos fueron demolidos, frente a sólo 199 en los asentamientos. "Semejante volumen de denegación de permisos a los palestinos hace temer que existe una política específica por parte de las autoridades para fomentar el 'transfer silencioso' de la población palestina fuera de la Zona C", afirmó Peace Now.

 

Este año ha habido un marcado incremento en las demoliciones. Según la Oficina de Coordinación de los Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, entre enero y marzo hubo 138 demoliciones, la mayoría de ellas en la Zona C, frente a las 29 de los tres últimos meses de 2007. A consecuencia de ello este año 400 palestinos han sido desplazados. En el momento de un renovado proceso de paz para crear un Estado palestino independiente, la realidad en Cisjordania es que están creciendo los asentamientos judíos y están aumentando las demoliciones de casas palestinas.

 

Los problemas del pueblo de Far'un, al sur de Tulkarem, se complican por el vasto muro de Cisjordania que transcurre fuera de la línea de armisticio de 1949 que divide los territorios palestinos e israelíes. La ancha alambrada de acero, que pasa a una escasa docena de metros de la casa de Suleiman, separa el pueblo de un trozo de terreno agrícola y reservas de agua subterráneas, y ha convertido esta zona en una peligrosa zona prohibida: en diciembre de 2006 un soldado israelí mató a tiros a una niña palestina de 14 que jugaba en la zona.

 

La casa de Suleiman y la de su vecino Emad Hassahsi, que también ha recibido una orden de demolición, se construyó antes de que se levantara el muro en una zona que les dijeron - y tienen cartas que, al parecer, lo avalan – era Zona B, sobre la que los palestinos tienen control administrativo y, por lo tanto, creyeron que podían construir con seguridad. Sólo después el ejército israelí anunció que de hecho era Zona C. En todas partes de Cisjordania existen disputas similares acerca de cuál es la delimitación exacta de las diferentes zonas.

 

La administración civil de Israel no dio explicaciones para el aumento de las demoliciones pero declaró a The Guardian: "Los procedimientos previos a la materialización de la orden de demolición incluyen: expedición de una orden de detención de la construcción que se suele emitir al principio de la construcción de los cimientos de la casa; muchas deliberaciones en el alto comité de planificación y zonificación, y, por supuesto, la posibilidad de apelar al Tribunal Supremo. Estos procedimientos son válidos tanto para palestinos como para israelíes"**. Afirmó que los edificios demolidos en Far'un "se construyeron ilegalmente y sin las licencias requeridas".

 

Un efecto del estricto freno a la planificación es limitar el crecimiento de los pueblos palestinos. "Si se observa cómo los israelíes están haciendo cumplir las leyes de planificación y construcción, se ve que se hacen cumplir de manera parcial", afirmó Avi Berg, director de investigación del destacado grupo [israelí] pro-derechos humanos B'Tselem, que ha trabajado en el caso de Far'un.

 

El crecimiento de los asentamientos [israelíes] crece aceleradamente a pesar del hecho de que las actuales negociaciones de paz se basan en la Hoja de Ruta estadounidense, según la cual se exige a Israel que congele sus asentamientos. En otro informe Peace Now afirma que desde que empezaron las conversaciones en Annapolis el pasado mes de noviembre, Israel ha continuado construyendo 500 viviendas en asentamientos de Cisjordania y ha sacado a concurso la construcción de otras 750 casas en asentamientos de Jerusalén este y Cisjordania.

 

El gobierno israelí defiende la continua construcción dentro de los asentamientos y particularmente en los asentamientos principales, que denomina "centros de población", afirmando que no construirá nuevos asentamientos o expropiará más tierra. "En los centros de población y en Jerusalén este la realidad sobre el terreno no será la misma en el futuro que la que es hoy", afirmó el primer ministro israelí Ehud Olmert el mes pasado. "Habrá más construcción de edificios adicionales como parte de la realidad de la vida y esto es algo que ya se ha explicado...”

 

No todos los casos de demolición son de viviendas. En enero el ejército israelí arrancó 3.200 árboles, destruyó cisternas de agua y terrazas y campos de cultivo cerca de Beit Ula, junto a Hebrón, al sur de Cisjordania. De nuevo ocurrió en Zona C. La administración civil afirmó que las demoliciones eran "una actividad para hacer cumplir la ley" que se llevó a cabo después de [efectuar] avisos legales.

 

Pero en este caso el objetivo era un proyecto por valor de 64.000 euros (51.000 libras) de la Comisión Europea y que empezó hace dos años para proporcionar medios de vida a los habitantes del pueblo, algunos de los cuales también habían puesto dinero propio en los cultivos.

 

"Fue una tragedia para nosotros", afirmó Sami al-Adam, un agricultor de 46 años que había invertido 45.000 shekels. "Me están arrancando desde mis raíces. Quieren destruir a los agricultores palestinos psicológica y económicamente".

 

Notas:

* Judea y Samaria es la denominación que el Estado de Israel da a Cisjordania (N de la t.)

** Se omiten mencionar que, una vez demolida la casa, también se incluye la factura por el trabajo del buldózer que ha demolido la casa, que debe pagar el palestino dueño de ésta (N. de la t.)

 

Miércoles 16 de Abril de 2008

INFORMES SOBRE EL MURO DE CISJORDANIA... LAS COSTURERAS DE BARTA’A SHARQIYA

 

Fuente: Unrwace.org

En una habitación del tamaño de una caja de zapatos, 23 mujeres se sientan apretadas alrededor de la estufa eléctrica. Hablan todas al mismo tiempo y su cháchara hace eco por toda la casa. Hablan sobre los hogares, familias y amigos que dejaron atrás en el cercano pueblo de Ya’abad, al suroeste de Jenin. Dos palabras se repiten obsesivamente: barrera y permisos. Desde septiembre de 2003, la barrera rodea Barta’a, aislándola del resto de Cisjordania. Los permisos concedidos por los israelíes son la única forma de cruzar la barrera en cualquiera de las direcciones.

 

Barta’a, un pueblo al oeste de la ciudad de Jenin y colindante con la Línea Verde, se ha convertido en un enclave rodeado completamente por alambre de cuchillas. Solo pueden acceder a él aquellos que tienen permisos, mediante dos pasos controlados por soldados israelíes.

 

Desde que se levantó la barrera en la entrada de Barta’a Sharqiya como parte del muro de “seguridad” de Israel, las vidas de las mujeres han sido una auténtica confusión. De las 23 costureras de una de las cinco fábricas de Barta’a’s, ninguna ha conseguido un permiso de trabajo. Su presencia en el pueblo palestino se convirtió en “ilegal” ante los ojos de las autoridades israelíes y sus viajes diarios al trabajo entre Ya’abad y Barta’a, imposibles. El gobierno israelí considera Barta’a como “Zona Militar Cerrada”, donde sólo se les permite vivir y trabajar a aquellos que poseen permisos de “residencia a largo plazo”. Normalmente estas personas residen en el mismo Barta’a, pero tienen que solicitar permisos para poder vivir en su propio pueblo. Al resto de “personas de fuera”, trabajadores, comerciantes y visitantes, se les prohíbe la entrada.

 

Las costureras son las únicas que mantienen económicamente a sus grandes familias y no pueden abandonar sus puestos de trabajo en Barta’a, uno de los pocos pueblos de Cisjordania donde aún funcionan las fábricas de costura. Estas fábricas son el medio principal de ingresos que mantiene a cientos de mujeres palestinas. Muchas han trabajado en Barta’a durante más de una década. Eligieron permanecer en el enclave sin los permisos.

 

Todos los meses envían sus salarios a casa mediante los llamados procedimientos “mano a mano” que se utilizan para transportar verduras, medicinas, mercancías y pacientes en ambulancias entre los pueblos de Cisjordania. Un joven de Barta’a coge el dinero de las costureras y lo pasa por la barrera a otro joven que lleva el dinero hasta Ya’abad y lo distribuye personalmente a sus familias.

 

Todos los meses las mujeres esperan impacientes una llamada desde sus casas que les confirme que el dinero ha llegado sin problema. Confían en que este sistema siga funcionando; enviar dinero a sus casas es la única razón por la que han decidido quedarse en Barta’a corriendo un gran riesgo, lejos de sus hogares y familias.

 

Las 23 mujeres han estado fuera de sus hogares durante más de dos meses. Viven en un piso compacto de tres habitaciones a 50 metros de la fábrica. Sus bolsas de plástico son sus únicos armarios; las guardan debajo del sofá, del salón o detrás de las puertas. Algunas de ellas guardan nueces o dulces en su limitado espacio. “Disfrutamos más de la comida que de la privacidad, que de todas formas no tenemos”, comenta una de ellas. Sus camas son finos colchones de espuma que guardan de pie contra la pared durante el día.

 

En sus escasos días libres “vemos la televisión, bailamos o lloramos, porque no hay otra cosa que hacer”, dice otra de ellas. Todas unánimemente cuentan que no les hace ilusión tener días de descanso. “¿Para qué tener un día libre si no podemos pasarlos con nuestras familias? Nos sentimos como inmigrantes de todas formas, así que preferimos trabajar a quedarnos en casa”.

 

Las mujeres ni siquiera se atreven a ir a uno de los pocos restaurantes de Barta’a’s porque tienen miedo de caer en una de las frecuentes “redadas de trabajadores ilegales” llevadas a cabo por la policía israelí del Muro. Si fueran detenidas, se les pondría una fuerte multa y se les prohibiría entrar de nuevo en el “Área Militar Cerrada”. A las mujeres solteras les preocupa además no poder encontrar un marido si se quedan en Barta’a durante demasiado tiempo. “¡Necesitaríamos un autobús lleno de hombres de Ya’abad para poder casarnos todas! ¿Pero cómo cruzarían la barrera?”, bromea una de ellas.

 

Dicen que lo que más les duele es la ruptura social y la pérdida de la vida familiar más que otra cosa. Económicamente, se encuentran mucho mejor que los hombres de sus familias, quienes dependían de sus trabajos en Israel y ahora se han quedado sin ellos. Tienen una profesión, un trabajo y un salario a fin de mes, pero a causa de la barrera y el sistema de permisos se encuentran socialmente aisladas. Viven una vida de confinamiento detrás de la barrera y las paredes, en la fábrica y en casa.

 

Cada una de estas mujeres echa de menos a su familia, anhela volver a casa y tiene una historia que contar.

 

ASSIA, LA CASERA

Aunque vive en su propia casa en Barta’a, paradójicamente Assia es una de las mujeres cuya vida se ha visto más alterada por la barrera. Mujer enérgica de 35 años, ha estado trabajando en la misma fábrica de costura desde hace 11 años y tiene en propiedad el piso donde las 23 mujeres se encuentran hacinadas. El dueño de la fábrica le propuso exonerarla de sus tareas como costurera, mantener su salario mensual y pagarle los gastos extras si aceptaba hospedar a estas mujeres y cuidar de ellas. Como madre de dos hijas y esposa de un refugiado de Nablus registrado en la UNRWA que ahora se encuentra desempleado, Assia aceptó. Con mucho pragmatismo, dice: “No podría haber rechazado. Estas chicas son el apoyo de muchos miembros de sus familias. Hubieran perdido sus trabajos y la fábrica hubiera cerrado. Yo también habría perdido mi trabajo. Ninguna de nosotras puede permitirse eso”.

 

Como consecuencia de esta decisión, la vida de Assia dio un cambió radical. Su marido se trasladó a casa de su familia política para no “molestar o incomodar a las costureras”, dice él. La vida social de Assia desapareció: ahora se pasa el día cocinando y limpiando para sus 23 “chicas”. Rara vez puede pasar un momento tranquilo con sus hijas pequeñas, que han perdido todo sentido de disciplina y rutina. La tranquilidad se ha convertido en algo poco frecuente; la casa siempre está rezumando de ruido. La vida privada y familiar de Assia ya no existe y de muchas formas ahora comparte las preocupaciones de las costureras. Lejos quedan las tranquilas tardes en familia.

 

Assia comenta que por el bien de todos, ha decidido ocuparse del bienestar psicológico de estas mujeres como parte de su “nuevo trabajo”. Comprende su soledad y sentimiento de opresión y con frecuencia tiene que mediar en las discusiones. “Es una gran responsabilidad. Me siento como una madre en esta casa pero también como un policía. La frustración, la añoranza y a veces la desesperación pueden envenenar el ambiente por las cosas más triviales”. Assia sabe que el sitio es demasiado pequeño y atestado para el rencor o los malos sentimientos. Con mucha destreza y diplomacia hace que las cosas sean “controlables”.

 

Zuhdi, el marido de Assia, también ayuda con la nueva función de su mujer. Se encarga de hacer la compra y de llevar a las chicas al médico si es necesario. Incluso eso se ha hecho más complicado a causa de la barrera. Sólo hay un médico privado en Barta’a Sharqiya y cruzar la barrera para ir al hospital más cercano es imposible (el hospital más cercano está en Tulkarm, a 23 kilómetros de distancia). Para las urgencias que ocurren por la noche cuando el médico de Barta’a Sharqiya no está disponible, la única solución es pasar a las chicas de contrabando a Barta’a Gharbiya, en Israel 1. Sin embargo, los médicos de Israel pueden sufrir castigos si tratan a aquellas personas que tengan una tarjeta de identificación de Cisjordania. Una noche, Zuhdi tuvo que llevar a una de las chicas a Barta’a Gharbiya. El medico árabe-israelí consintió a regañadientes en darle a la chica algunas medicinas pero no la examinó y le dijo que fuera a ver a un doctor de Cisjordania.

 

¿Durante cuánto tiempo seguirán Assia y Zuhdi hospedando a las costureras? La respuesta viene después de una larga pausa: “No lo sabemos. No tenemos planes. Nuestros planes dependen de la barrera.”

 

DOS HERMANAS LEJOS DE CASA

Amani y Mouna son hermanas, y las más jóvenes de las 23 mujeres que viven en el piso de Assia. Al igual que el resto, hace muchas semanas que no han ido a casa. Las hermanas, de 22 y 19 años, han trabajado en la misma fábrica de costura durante varios años. A la edad de 13 años las sacaron del colegio para que ayudaran a su familia, compuesta de siete miembros, y a uno de sus hermanos en la Universidad de Najah. En seis años no se han quejado por tener que empezar a trabajar tan jóvenes. Es una situación habitual para las mujeres jóvenes palestinas. Sin embargo, desde que se instaló la barrera dicen que se sienten separadas. El trabajo se hace cada vez más difícil porque echan de menos el apoyo de su familia, aunque ambas reconocen la inestimable atención y cuidados maternales de Assia. Las hermanas son refugiadas registradas en la UNRWA y dicen que se sienten como refugiadas porque viven en una casa que no es suya, carecen del lujo de la privacidad y echan de menos a los suyos. “Ya’abad está tan cerca, pero tan lejos a la vez”, dice Amani.

 

LA DESPEDIDA DE UNA HIJA

El padre de Salam murió hace poco, después de que empezara el “aislamiento” de las costureras. No había visto a su familia en siete años. El día que murió su padre decidió asistir al funeral aun con riesgo de no poder volver a Barta’a y perder su trabajo. “La barrera me separó de él durante 55 días, no podía desperdiciar mi última oportunidad de decirle adiós”, comenta. Salam asistió al funeral de su padre y al día siguiente y a regañadientes volvió a Barta’a por el bien de su familia, la cual depende enteramente de su sueldo. Regresó sin permisos y sin tarjeta de identificación falsa 2. Salam cuenta que simplemente le dijo al soldado que había ido a presentar los últimos respetos a su padre, a quien no había visto en casi dos meses a causa de la barrera. En un acto de compasión, el sorprendido soldado le permitió cruzar y no le hizo más preguntas. Aun así, Salam alimenta un ciego y amargo odio por la barrera, a la que culpa de su pérdida.

 

UN NIÑO EN BUSCA DE SU MADRE

El sábado 3 de febrero de 2004, Abdallah, un niño de 11 años, apareció en una de las fábricas de costura de Barta’a. A las costureras que le miraban con asombro, les preguntó: “¿Dónde está mi madre?”.

 

Una mujer débil, Ikbal parece perdida, buscando un punto de referencia en la luz fría y fluorescente de la fábrica de costura. Cuenta su historia con voz seria y suave, que sólo tiembla cuando menciona a sus tres hijos: Abdallah, Khatib y Ahmed, a quienes dejó en Ya’abad, “al otro lado”. Como los miles de hombres palestinos que trabajaban en Israel, su marido perdió su trabajo poco después de que la intifada comenzara en 2000. Cuando ya no pudo dar de comer a sus tres hijos y su pequeña bebé, decidió buscar un trabajo en Barta’a, el pueblo de donde originalmente era. Ikbal, que ahora tiene 28 años, abandonó Barta’a cuando se casó con 15 años y desde entonces pocas veces volvió. Cuando aceptó el trabajo como costurera principiante, no supo anticipar que la barrera le impediría moverse libremente y que la mantendría alejada de su familia. No tenía más remedio que aceptar.

 

Aunque Ikbal pronto se dio cuenta de los sacrificios que tendría que hacer, sus hijos no lo entendieron. Aquel sábado, empujado por sus hermanos, Abdallah, su hijo mayor, cogió un autobús de Ya’abad a la barrera de Barta’a. Allí se bajó y dijo al soldado que estaba buscando a su madre. El soldado, perplejo, le permitió cruzar; al ser un niño menor de 12 años, Abdallah no necesita un permiso para entrar en el enclave. Desde allí Abdallah cogió otro mini-bus hasta el pueblo y finalmente consiguió llegar a la fábrica de costura.

 

Ikbal necesita poco tiempo para recuperar sus fuerzas y continuar. “Dijo que tenía hambre. Que pensaba que la razón por la que no había nada de comer en casa es porque no estoy para cocinar. La verdadera razón es que no he trabajado suficiente tiempo para conseguir un sueldo y ya no nos quedan ahorros”, dice en un susurro. Envió a Abdallah de vuelta a casa al día siguiente y le dijo que pronto volvería para hacer pan.

 

Su pena se agrava por su aislamiento en el enclave. Ikbal sabe que incluso cuando reciba su paga no podrá ir a casa. Cruzar la barrera puede llevar horas incluso para los que tienen permisos; necesitaría cambiar varias veces de autobús y el precio del transporte público se ha más que cuadriplicado debido a la dificultad de movimientos a lo largo de la barrera y puestos de control. Antes de que existiera la barrera, el trayecto de 10 kilómetros de Barta’a a Ya’abad costaba 3 shékels y duraba 15 minutos. Ahora cuesta 20 shékels el billete de ida y puede durar hasta cinco horas, dependiendo de los soldados. Un viaje de ida y vuelta le costaría lo mismo que gana en un día, un gasto que no puede permitirse.

 

Ikbal cuenta que odia la barrera porque la tiene alejada de sus hijos. “Cuando veo a las madres en Barta’a llevando en brazos a sus hijos, algo en mi interior enferma. Quiero estar con mis hijos, pero necesito trabajar para comprarles comida y cuadernos para la escuela”. A causa de la barrera, no puede ir y venir, como cientos de mujeres palestinas han hecho durante años antes de que se levantara la barrera. Es la primera vez que Ikbal trabaja y aunque dice que no le disgusta, se siente incómoda en un pueblo que ya no es el suyo, desarraigada de su casa y alejada de sus hijos. “Mi cuerpo está aquí porque tengo que trabajar, pero mi mente está más allá de esa barrera, con mis hijos todo el tiempo”, dice Ikbal, mirando fijamente al suelo.

 

Las historias de las costureras no tienen fin. Tampoco su necesidad de hablar, comunicarse y sentirse conectadas al mundo “exterior”, al otro lado de la valla, más allá de los muros que las mantienen alejadas de sus familias y hogares. El impacto que la barrera ha tenido en sus vidas va más allá de la economía y la política. La barrera y los accesos se han introducido en los aspectos más íntimos de su vida personal y sus familias. Para las 23 costureras, la verdadera crisis es de carácter personal. Como sencillamente dice Ikbal: “duele”.

 

[1 Nota a pie de página: Los dos pueblos fueron divididos en 1948 en “Barta’a oeste” (del lado israelí) y “ Barta’a este” (del lado palestino), pero han conservado fuertes lazos económicos y sociales.]

[2 Nota a pie de página: Ciertas personas han empezado un lucrativo negocio prestando tarjetas de identificación falsificadas con direcciones de Barta’a a los trabajadores que intentan cruzar la barrera. Un “pasaje” de este tipo puede costar hasta 200 shékels, un precio desorbitado para la mayoría de los trabajadores palestinos]

 

Lunes 14 de Abril de 2008

MAHMUD DARWISH, DE LA RESISTENCIA PALESTINA

 

Por Raúl Arias*, Voltairenet.org

Mahmud Darwish es un poeta palestino nacido en Briwa, Galilea, en 1942. Está considerado por los palestinos como el poeta nacional por antonomasia y el más prestigioso y representativo de los países árabes.

 

El poeta Darwish ha sido asediado y perseguido constantemente por la milicia israelita. En abril de 1988, el gobierno israelí de Isaac Shamir inició una ofensiva despiadada contra este intelectual por un poema titulado “Pasajeros entre las palabras efímeras”. Darwish pedía con este poema la salida de los ocupantes de su tierra: “Os ha llegado el momento de partir, / donde os parezca, / pero no entre nosotros”.

 

En la poesía de Mahmud Darwish están presentes las huellas de las cenizas amargas, los estallidos de los cuerpos-bomba, las noticias necrológicas, los besos que duermen sobre la hoja de un cuchillo, los aviones y tanques cercando la vida, la soledad hasta las heces, los dos u ocho mártires diarios, la presencia de la sangre y de la muerte y de la sangre a borbotones, todo ello en medio de la cálida y viril palabra del poeta, alentando la vida, visualizando “el mal de la esperanza”, encontrando el poder en la mañana espléndida que revela “que somos los invitados de la eternidad”.

 

Como el ave Fénix, Darwish renace. ¿Cuál es y de dónde proviene la fuerza maravillosa que permite al poeta morir y renacer cuantas veces sean necesarias para dirigirse a su pueblo, para hablarle y continuar la lucha?

 

Darwish nos da un indicio en estos versos: Resistir significa: / asegurar la salud del corazón y de los testículos, / y de tu terco mal: / el mal de la esperanza.

 

Y es que un pueblo como el palestino, que ha sufrido todas las ofensas y violencias posibles, puede permitirse sufrir el “terco mal de la esperanza”. Irónicamente, es un escritor norteamericano -Ernest Hemingway- quien escribió en El viejo y el mar: “El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destrozado pero jamás podrá ser derrotado”. Es la fuerza de la vida la que se levanta en estas palabras, frente a la astucia de quienes están habituados a la siembra de la muerte.

 

Otra razón de Darwish: “Se puede amar o no a una patria, pero a una patria libre. Si está ocupada, siempre la amarás”.

 

El 24 de marzo de 2002, una delegación de escritores miembros del Parlamento Internacional de Escritores llegó a Ramallah para solidarizarse con la nación secuestrada de palestina. M. Darwish les habló en estos términos en su discurso de bienvenida: “Al declarar una guerra constante contra nuestros cuerpos y nuestros sueños, contra nuestra gente y nuestros árboles, y mediante la práctica de crímenes de guerra, nos priva también de las bases más esenciales que nos permitan vivir diariamente como seres humanos. La ocupación no nos promete más que un sistema de apartheid y la derrota del alma frente a la espada. Sufrimos, sin embargo, una enfermedad incurable: la esperanza. La esperanza que tenemos puesta en la liberación y la independencia. La esperanza de llevar una vida normal en la que no seamos ni héroes ni víctimas, de que nuestros hijos puedan ir seguros a la escuela. La esperanza de que una mujer embarazada pueda dar a luz un bebé con vida, en un hospital y no a una criatura muerta frente a un puesto de control del Ejército. La esperanza de que nuestros poetas puedan ver la belleza del rojo de una rosa y no en la sangre. La esperanza de que esta tierra recupere su nombre primigenio: la tierra del Amor y la Paz. Gracias por ayudarnos a cargar con el fardo de nuestra esperanza”.

 

La belleza y sinceridad de sentimientos de este hermoso poeta nos impacta y acelera el ánimo para respetarlo y solidarizarnos con él y con su pueblo.

 

PASAJEROS ENTRE LAS PALABRAS EFÍMERAS (Fragmento)

Mahmud Darwish

 

Pasajeros entre palabras fugaces:

Cargad con vuestros nombres y marchaos,

Quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,

Tomad lo que queráis del azul del mar

Y de la arena del recuerdo,

Tomad todas las fotos que queráis para saber

Lo que nunca sabréis:

Cómo las piedras de nuestra tierra

Construyen el techo del cielo.

Pasajeros entre palabras fugaces:

Vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,

Vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,

Vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,

Vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,

Pero el cielo y el aire

Son los mismos para todos.

Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,

Entrad a la fiesta, cenad y bailad...

Luego marchaos

Para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires

Y vivamos como queramos.

Pasajeros entre palabras fugaces:

Como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero

No paséis entre nosotros cual insectos voladores

Porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.

Tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos

Y tenemos, aquí, lo que no os gusta:

Piedras y pudor.

Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades

Y devolved el esqueleto a la abubilla

En un plato de porcelana.

Tenemos lo que no os gusta: el futuro

Y lo que sembramos en nuestra tierra...

 

* Raúl Arias. Poeta y escritor ecuatoriano. Director del Departamento de Cultura de la Escuela Politécnica Nacional

 

Lunes 14 de Abril de 2008

EE.UU. PROVOCÓ LA GUERRA CIVIL PALESTINA PARA DESTRUIR A HAMAS, SEGÚN “VANITY FAIR”

 

Por Mónica G. Prieto, Diario El Mundo - España

- El plan fue apoyar las fuerzas dirigidas por Darhan y dotarlas con nuevo armamento

 

- Millón y medio de palestinos están hoy asfixiados por el cerco a la franja

 

Para la prensa occidental y buena parte de la árabe, la guerra civil palestina que se vivió en Gaza en el verano de 2007 fue una lucha entre los "extremistas" de Hamas y los "moderados" de Fatah, un combate desigual que derivó en un "golpe de Estado" de los islamistas y que justificó, por tanto, que el presidente palestino disolviera el Gobierno electo de Hamas y abandonase a su suerte al millón y medio de palestinos hoy asfixiados por el cerco israelí e internacional de la franja.

 

Una imagen muy conveniente para los intereses de Estados Unidos en Oriente Próximo, tanto que según la revista Vanity Fair se trató de una pantalla para ocultar un conflicto creado ex profeso por Washington para destruir a Hamas y reforzar a sus 'socios' palestinos de Fatah, los únicos capaces de hacer las concesiones necesarias para que George Bush logre su objetivo de pasar a la Historia como el presidente que propició una paz entre israelíes y palestinos.

 

En un artículo aparecido en su edición de este mes, el periodista David Rose afirma, apoyándose en documentos confidenciales autentificados por fuentes oficiales norteamericanas y palestinas, que "hubo una iniciativa encubierta aprobada por Bush e implantada por la secretaria de Estado Condoleezza Rice y el viceconsejero de Seguridad Nacional, Elliott Abrams, para provocar una guerra civil palestina. El plan fue apoyar las fuerzas dirigidas por [Mohamed] Dahlan [entonces consejero de Seguridad Nacional palestino] y dotarlas con nuevo armamento suministrado a petición norteamericana para dar a Fatah la fuerza necesaria para eliminar del poder al Gobierno democráticamente electo de Hamas".

 

VICTORIA ARRASADORA

Según Vanity Fair, la decisión fue tomada tras la arrasadora victoria del Movimiento de Resistencia Islámica en las elecciones de 2006, apoyadas por una Administración norteamericana convencida de que Fatah se haría con la victoria. Contrariado tras constatar que la democracia no satisfacía sus intereses, el Gobierno de Bush comenzó a presionar al presidente palestino, Mahmud Abbas, para que disolviera el Ejecutivo electo de Hamas.

 

Lo hizo mediante la secretaria de Estado, desplazada en persona a Ramala, y el cónsul general en Jerusalén Jake Walles, que llegó a enviar memorandos reproducidos por la revista en los que daba un ultimátum de "semanas" a Abbas para que instara a Hamas a "aceptar un Gobierno que cumpla las condiciones del Cuarteto [por las cuales debía aceptar los acuerdos previos firmados por la ANP, reconocer al Estado de Israel y renunciar a la violencia] o bien a rechazarlo. Si no los acepta en el tiempo prescrito, [Abbas] debe [...] declarar el estado de emergencia y formar un gobierno de urgencia expresamente comprometido con estas condiciones". Además, Abbas era instado a "reforzar su equipo” con "figuras creíbles y estimadas por la comunidad internacional".

 

El Gobierno de Bush comenzó a presionar al presidente palestino, Mahmud Abbas, para que disolviera el Ejecutivo electo de Hamas

 

La figura creíble que necesitaba EE.UU. era Mohammed Dahlan. Bush se refería a él, según confirman a Rose fuentes de la Casa Blanca, como "nuestro socio". Entre muchos palestinos es considerado un espía de los norteamericanos gracias a sus excelentes relaciones con las diferentes Administraciones de EE.UU.. También es acusado de servir, directa o indirectamente, a los intereses israelíes. Y ante todo, es un enemigo implacable de Hamas, movimiento al que combatió durante una década, ya desde que Yasir Arafat estaba en el poder, dirigiendo una campaña de hostigamiento contra sus militantes que incluyó terribles torturas en las instalaciones de la Seguridad Preventiva, que él dirigía.

 

SESIONES DE TORTURAS

Así lo pudimos comprobar los periodistas que visitamos Gaza en los días posteriores a la guerra civil de aquel verano cuando los dirigentes islamistas nos mostraron los vídeos incautados en los despachos de los gerifaltes de los "moderados" de Fatah donde se podían observar sesiones de salvajes torturas. Entonces circulaba la versión –si bien edulcorada- de que EE.UU. era parte interesada en el conflicto, e incluso medios afines a Hamas afirmaban que en el despacho de Dahlan, abandonado tras consumarse la victoria islamista, se habían hallado documentos que demostraban que seguía órdenes del teniente general Keith Dayton, pero jamás fueron mostrados al público.

 

El nombre del estadounidense sonaba con fuerza desde hacía un par de años. Nombrado en noviembre de 2005 coordinador de Seguridad para los palestinos, su experiencia en la región databa de meses antes, cuando dirigía el comité norteamericano encargado de buscar las ilocalizables –sino inexistentes- armas de destrucción masiva de Sadam Hussein en Irak. En noviembre de 2006, según Vanity Fair, Dayton se entrevistó por primera vez con Dahlan para darle un mensaje: "Tenemos que reformar el aparato de Seguridad palestino. Pero también necesitamos intensificar tus fuerzas para ocuparnos de Hamas".

 

Tras la victoria electoral de 2006, Abbas rechazó entregar el mando de la Seguridad al Gobierno islamista, a lo que éste respondió creando una milicia -la Fuerza Ejecutiva- con un personal escaso comparado con los 35.000 hombres de los que disponía Fatah en Gaza pero que bien organizados y sumados a las Brigadas de Izedin al Casad, con 6.000 militantes, le convertían en un enemigo nada desdeñable.

 

“IRÁN CONTRA 2.0”

Dahlan pidió quedar al mando de los 14 organismos de Seguridad –sería nombrado Consejero de Seguridad Nacional para lograr esa competencia- y por supuesto recursos, armas que serían proporcionadas gracias a la presión estadounidense por los aliados árabes en la región pero pagadas por EE.UU..

 

La estrategia es descrita por la revista como “Irán Contra 2.0”, una versión moderna del escándalo de mediados de los 80 –en el que se vio implicado el citado Abrams- por el cual EE.UU. vendió de forma ilegal armamento a Irán para financiar con las ganancias obtenidas a la contra nicaragüense. En esta ocasión, según la revista, Rice presionó en persona a Egipto, Jordania, Arabia Saudita y Emiratos para que reforzaran a Fatah con entrenamiento militar y con fondos destinados a la compra de armas que serían ingresados en las cuentas de Abbas. La revista habla de entre 20 y 30 millones de dólares.

 

El armamento comenzó a llegar en diciembre de 2006 y entró en Gaza –controlada por Israel- con el aplauso de Tel Aviv, cuyo ministro Benjamin Ben Eliezer se congratuló de qué las armas y la munición "permitirían a Abbas enfrentar a las organizaciones que tratan de arruinarlo todo". Mientras, sobre el terreno, las escaramuzas entre militantes de la Fuerza Ejecutiva de Hamas y la Seguridad Preventiva y otros organismos de Fatah eran cada vez más frecuentes y mortíferos. La guerra civil era tan inminente en Gaza que Arabia Saudita emprendió una mediación para tratar de reconciliar a los palestinos que no dio frutos. Los combates estallaron con toda la virulencia posible pero, una vez más, el resultado sorprendió a EE.UU..

 

El resultado es comparado por 'Vanity Fair' con el fiasco de Bahía de Cochinos. La realidad frustró el golpe de Estado planeado por Washington cuando los ‘moderados’ de Fatah perdieron la guerra y sus dirigentes huyeron a Cisjordania, dividiendo aún más a los palestinos y haciendo improbable, por no decir imposible, ningún acuerdo de paz global en Oriente Próximo que llene de gloria a George Bush.

 

Lunes 14 de Abril de 2008

DEIR YASSIN, PALESTINA, HACE 60 AÑOS

 

Por Abbas Hamideh*, Al-Awda / Rebelión

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R. **

Mi padre, Fakhri Quasim Hamideh, fue un superviviente de la matanza de Deir Yassin el 9 de abril de 1948. Como la mayoría de los refugiados palestinos, su mayor deseo desde su expulsión forzosa en 1948 era volver un día a su pueblo en palestina. Desgraciadamente 53 años después, el 7 de febrero de 2001, mientras conducía hacia su visita habitual al médico, falleció en un puesto de control militar israelí en Ramala. Mi padre recibía regularmente tratamiento de diálisis renal en el hospital de Ramala. Debido al retraso en el puesto de control militar israelí ese día no consiguió pasar a tiempo. Le dio un paro cardíaco y falleció en su vehículo a pesar de todos los esfuerzos para pasar por el puesto militar de control. Hubo testigos que explicaron esto a la familia, incluso los estudiantes de medicina de la ambulancia palestina y los funcionarios del hospital en Ramala. Volamos a palestina al día siguiente para el sepelio y nos reunimos con la administración del hospital. Llevamos a mi padre a su tumba de Ramala, lejos de Deir Yassin, su pueblo. ¡Su sueño de volver pasaba ahora a sus hijos, los descendientes de su querido pueblo Deir Yassin!

 

BREVE HISTORIA DE DEIR YASSIN ANTES DE LA MASACRE

Durante siglos, el pueblo de Deir Yassin (5 Km. al oeste de Jerusalén) fue un lugar pacífico de palestina. La palabra árabe Deir quiere decir monasterio. A principios del siglo XVIII, alrededor de 1742, un beduino nómada árabe y su familia se establecieron en este pueblo. Su nombre era jeque Muhammad Al-Yassin. El pueblo se llamó después Al-Sheik Muhammad Al-Yassin y se conoció desde entonces como Deir Yassin.

 

LA MATANZA DE DEIR YASSIN, EL 9 DE ABRIL DE 1948

En 1948, los preparativos sionistas para la matanza de Deir Yassin habían empezado. La banda sionista-terrorista judía Stern presentó una propuesta para perpetrar una matanza de los residentes del pueblo para mostrarles a los árabes lo que pasaba cuando las bandas Irgun y Stern se unían en sus operaciones. Uno de los objetivos del ataque era “romper la moral árabe” y sembrar el pánico a lo largo de palestina. Deir Yassin domina Jerusalén desde su punto montañoso más alto. Tomar Deir Yassin era, militarmente, estratégico para los planes sionistas de vaciar palestina de sus habitantes indígenas.

 

A primeras horas de la mañana del 9 de abril de 1948, el pacífico pueblo de Deir Yassin fue atacado y sus habitantes masacrados por las bandas sionistas-terroristas Irgun y Stern capitaneadas por Menajem Begin y Benzion Cohen respectivamente. Irgun y Stern mataron a todos los que se cruzaron en su camino, hombres, mujeres (algunas embarazadas) y niños, hasta vaciar el pueblo entero. La matanza se planeó para aterrorizar a los árabes más allá del pueblo de Deir Yassin, de forma que huyeran lejos y así los expulsaron de sus casas. Esto explica por qué los escuadrones de la muerte judíos sionistas no enterraron a los hombres, mujeres y niños que mataron. Dejaron los cadáveres expuestos para que asustaran a los demás árabes palestinos. Los que todavía estaban vivos fueron capturados por las bandas terroristas sionistas y cargados en camiones con las manos atadas y los ojos vendados. Desfilaron por las calles de Jerusalén mientras otros judíos sionistas aplaudían y celebraban la deshumanización de los árabes palestinos.

 

Después de la humillación de nuestra gente por las calles de Jerusalén, los devolvieron a Deir Yassin, los pusieron en fila contra el paredón y los asesinaron a tiros. Cincuenta y tres niños huérfanos fueron arrojados, literalmente, a lo largo de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde los encontró Hind Husseini, que los llevó a su casa, que estaba detrás del Hotel American Colony, y se convirtió en la primera especie de orfanato “Dar-al-Tifl al-Arabi”.

 

Unas semanas después «Israel» se proclamó Estado y casi inmediatamente el presidente estadounidense Harry Truman lo reconoció como tal. Con la excepción de unas pocas, no se conocerán las tumbas de los mártires de Deir Yassin porque el “Estado de Israel” las excavó, al parecer para dejar paso a los nuevos colonos judíos. Nunca se castigó a los delincuentes terroristas que perpetraron la matanza de Deir Yassin ni fueron presentados ante la justicia. Al contrario, recibieron condecoraciones y un ex líder de la banda de Irgun, Menajem Begin, se convirtió en Primer Ministro poco después. Después, el bien conocido criminal de guerra Ariel Sharon, siguió llevando a cabo el lento genocidio, encendido por el proyecto sionista estadounidense-europeo contra los países árabes, que continúa hasta hoy. Morton A. Klein, de la Organización Sionista de América, publicó un informe titulado Deir Yassin «la historia de una mentira» en el que afirma que no hubo ninguna matanza en Deir Yassin. Negar Deir Yassin es como negar el judeicidio nazi en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. La matanza de Deir Yassin es tan verdadera como el holocausto nazi en Europa.

 

La del pueblo de Deir Yassin sólo fue una de las muchas matanzas perpetradas por los sionistas “israelíes” para aterrorizar a la población indígena. Otras ciudades y pueblos palestinos donde tuvieron lugar masacres fueron Ein Karem, Kakoun, Tintura, Yaffa, Safad, Sufsaf (115 personas fueron masacradas contra los muros de la Mezquita de Susaf), Haifa, Ticket Haifa, Jibsu y muchos más. Los residentes de Sufsaf fueron testigos de su segunda matanza en el campo de refugiados de Shatila en Líbano 34 años después, en 1982. El criminal de guerra Ariel Sharon fue el responsable directo de esa matanza.

 

¡Al contrario de la creencia sionista de que “el viejo morirá y el joven olvidará”, 60 años después, algunos de nuestros mayores pueden haber muerto, pero los jóvenes todavía recuerdan! Los descendientes de Deir Yassin, los refugiados palestinos y la gente en la tierra, en las casas y en cualquier parte continúan luchando por el momento en que podamos exigir nuestro derecho incuestionable y sagrado, individual y colectivo, a volver a nuestras casas y tierras de origen.

 

La Resolución 194 de la ONU reconoció el derecho de los palestinos de volver a sus casas y tierras. Esta resolución fue ratificada posteriormente por la Resolución 3236 de la Asamblea General de la ONU qué reafirmó en la subsección 2 “el derecho inalienable de los palestinos a volver a sus casas y propiedades de las que habían sido desplazados y desarraigados, y exige su retorno”. El “derecho al retorno” palestino es específicamente a sus casas originales y sus tierras y no simplemente a lo que quizá se denomine como un Estado Palestino en el futuro.

 

¡Volveremos!

 

* Abbas Hamideh es miembro de Palestine Right of Return, coordinador de Al-Awda/Palestine Right To Return Coalition y director de Deir Yassin Committee of New York. AbbasHamideh@al-awda.org

 

**Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

 

Lunes 14 de Abril de 2008

TORTURAS A PRISIONEROS PALESTINOS

 

Por Stephen Lendman, PalestineChronicle / CEPRID (IAR Noticias)

Según el grupo Palestino de paz y justicia, MIFTA (1), desde la ocupación de Gaza y Cisjordania (los Territorios Palestinos Ocupados) en 1967, Israel ha apresado más de 650 mil palestinos.

 

B'’Tselem es el conservador Centro de Información Israelí por los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, con una bien merecida reputación por su precisión. Un grupo de prominentes académicos, abogados, periodistas y miembros del Parlamento Israelí (Knéset) fundaron la organización en 1989 para “documentar y educar al público israelí y los legisladores acerca de las violaciones de los derechos humanos en los Territorios Ocupados, combatir el fenómeno de negación que prevalece entre el pueblo israelí, y ayudar a crear una cultura de derechos humanos en Israel” para convencer a los agentes del gobierno de respetar los derechos humanos y cumplir con el derecho internacional.

 

Su trabajo cubre un amplio rango de temas de derechos humanos, entre los que se incluyen detenciones y torturas. En mayo de 2007 preparó un reporte detallado de 100 páginas titulado “Prohibición Absoluta: La Tortura y Abusos hacia los Detenidos Palestinos”, que está disponible de forma impresa para quienes lo soliciten. Este artículo resume sus hallazgos que representan un esfuerzo conjunto entre B’Tselem y HaMoked (Centro para la Defensa del Individuo), fundado en 1988 para apoyar los derechos Palestinos durante la primera Intifada a finales de los años 80. Desde principios de los años 90, B’Tselem ha publicado más de 10 reportes sobre el uso de la tortura y abusos por Israel hacia los detenidos palestinos. Este es el más reciente en su esfuerzo por aumentar la conciencia pública y ayudar a abolir estas aborrecibles prácticas. Los hallazgos se basan en testimonios solicitados a una pequeña y “poco representativa” muestra de 73 palestinos residentes de Cisjordania que fueron arrestados entre julio del 2005 y enero del 2006, que estuvieron de acuerdo en que se contaran sus historias y reunieron los criterios predeterminados para el estudio.

 

Ellos fueron escogidos de los nombres de 4.460 prisioneros palestinos, cuyos parientes contactaron HaMoked para ayudarles a encontrar sus paraderos. HaMoked brinda este servicio porque Israel viola el derecho internacional y sus propias regulaciones militares al negar a los familiares de los prisioneros cualquier información acerca de quiénes fueron detenidos o dónde se encuentran detenidos. Por la cantidad de años que tiene B’Tselem investigando sobre la tortura en Israel, considera que la información contenida en este reporte refleja de manera precisa las clases y niveles de las prácticas abusivas israelíes. La tortura, el abuso y el trato degradante son repugnantes en cualquier forma por cualquier razón, y desde siempre el derecho internacional ha prohibido estas prácticas bajo cualquier circunstancia. Las cuatro Convenciones de Ginebra de 1.949 prohíben cualquier forma de “coerción mental o física” y afirman que los prisioneros de guerra enfermos, heridos y civiles deben ser tratados humanamente. Las cuatro convenciones tienen un tema común, llamado el Artículo Común Tres, que solicita que todos los no combatientes sean tratados humanamente siempre. No hay excepciones por ninguna razón, y las violaciones son incumplimientos graves de Ginebra y otras leyes internacionales que constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad.

 

ISRAEL DEFIENDE LAS “TÁCTICAS COERCITIVAS NECESARIAS”

Sin embargo, la Comisión de Landau de 1987 (encabezada por el magistrado Moshe Landau, anterior Presidente del Tribunal Supremo de Justicia) citó el suministro de “defensa necesaria” en el Derecho Penal para recomendar el uso de “presión física moderada y psicológica”, para obtener evidencia para condenas en enjuiciamientos. Su justificación era que las tácticas coercitivas de interrogación eran necesarias contra “la hostil actividad terrorista”. Y definió incluir no sólo amenazas o actos de violencia, sino todas las actividades relacionadas con el nacionalismo Palestino.

 

Más tarde, en septiembre de 1999, la Corte Suprema de Justicia de Israel, respondió la petición del Comité Público Contra la Tortura en Israel, y emitió una decisión histórica (al revertir las recomendaciones de Landau) y prohibió el uso de las torturas contra los prisioneros. Sin embargo, esto fue un falso gesto ya que al mismo tiempo estableció la presión y las medidas de molestias, como efectos secundarios de interrogaciones legítimas, que no se deben usar para quebrar el espíritu de los prisioneros. Luego agregó una gigante laguna jurídica al permitir a quienes interrogan, usar la fuerza física y evitar procesos judiciales en casos denominados “bombas de relojería” (2), aún cuando el Derecho Internacional no admite excepciones, y las autoridades israelíes puedan utilizar esa excusa para cualquier persona en custodia.

 

Según el grupo Palestino de Paz y Justicia, MIFTA, desde la ocupación de Gaza y Cisjordania (los Territorios Palestinos Ocupados) en 1967, Israel ha apresado más de 650 mil palestinos. Esto equivale a cerca de un sexto de la población de los territorios palestinos ocupados hoy día. Los servicios de seguridad actualmente tienen detenidos cerca de 10 a 12 mil hombres, mujeres y niños palestinos en sus prisiones bajo condiciones deplorables y muchos bajo detención administrativa sin cargo alguno. Basados en la asesoría previa de HaMoked, B’Tselem estima que 85% de ellos están sujetos a torturas y abusos en custodia, aún cuando la mayoría de ellos no están acusados de terrorismo. Estas prácticas son usadas de manera rutinaria y sistemática contra activistas políticos, estudiantes acusados de estar a favor del Islam, sheikhs (3) y líderes religiosos, personas de organizaciones islámicas de caridad, familiares de personas solicitadas por las autoridades o cualquier hombre, mujer, o niño que Israel lo requiera por cualquier motivo.

 

El reporte de B’Tselem de mayo del 2007 declara que la Agencia de Seguridad Israelí (ISA- anteriormente llamada Servicio de Seguridad General o GSS) admite utilizar métodos “excepcionales” que incluyen “presión física” para interrogar en las situaciones llamadas “bombas de relojería”. Pero esto se puede usar como excusa para abusar de cualquier persona. Adicionalmente, policías admiten abiertamente que se aprueba el uso de medidas severas de forma retroactiva, de manera que los derechos de los prisioneros palestinos se puedan violar libremente sin temer a recriminación alguna. En otras palabras, quienes interrogan en la Agencia de Seguridad Israelí conocen las reglas: no pidas permiso, usa los métodos que desees, y no te preocupes por las consecuencias posteriores, ya que no habrá ninguna. Esto está demostrado en lo que los prisioneros dijeron a B’Tselem.

 

Los prisioneros reportaron que se les “debilitaba” para la interrogación desde que eran arrestados hasta que los agentes de la Agencia de Seguridad Israelí se hacían cargo. Al comienzo los abusos incluían golpes, dolorosas ataduras, ofensas, humillaciones y negación de las necesidades básicas. El procedimiento de la ASI incluía luego siete formas claves de abuso que violaba la dignidad e integridad física de los detenidos. Se les trataba de quebrar el espíritu, pero el derecho internacional lo llama tortura cuando incluye intentos verificables de tortura, sufrimiento o dolor severo, motivos inapropiados e involucran al estado. Todas estas condiciones se aplican a las prácticas abusivas israelíes que incluyen:

 

- Aislamiento que prohíbe a los prisioneros tener contacto con familiares, abogados, o representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja. Esto exacerba el sentido de impotencia, los prisioneros están completamente a la merced de quienes les interrogan. Y se sabe que esto les produce serios daños psicológicos cuando es continuo por períodos extendidos.

 

- Presión psicológica por confinamiento en solitario en “celdas sofocantes, putrefactas de 3 a 6 metros cuadrados” sin ventanas ni acceso a la luz del día ni al aire fresco, una luz sobre su cabeza las 24 horas del día, paredes hechas de yeso áspero que impiden que puedan descansar recostándose de ellas; un grifo de agua en una pared y algunas celdas con fregaderos; una colchoneta normalmente sucia, húmeda, y una manta mugrienta y putrefacta en el piso. Más nada en las celdas; no se permite leer ni escribir en las celdas; las letrinas son simples hoyos en el suelo. A los detenidos se les negaba cualquier contacto con otros seres humanos, exceptuando los guardias y quienes les interrogaban.

 

- Las condiciones físicas en las celdas de confinamiento en solitario están reguladas en Regulaciones de Procedimientos Penales, emitido por el Ministerio de Seguridad Interna de Israel, con la aprobación de la Constitución del Knéset (Parlamento Israelí), el Comité de Derecho y Justicia. Pero no se aplican a los “prisioneros de seguridad”, así que las celdas no tienen camas ni sillas, y casi nunca fregaderos. No se les provee de nada más, ni si quiera el uso del teléfono, ni el derecho de tener visitas. Las celdas eran muy pequeñas para caminar adentro, y no se les permitía realizar ejercicios afuera.

 

- Se debilitaba a los prisioneros con la falta de actividad física, privación del sueño y comida inadecuada. Se les negaban las necesidades básicas como comida y líquidos, medicinas o el derecho a orinar o satisfacer sus necesidades fisiológicas. Pasaban largas horas de interrogatorio, atados a una silla sin poder mover sus manos o pies en lo más mínimo, tenían deficiencias nutricionales y la comida que recibían era inadecuada, fría, mal cocinada, sin sabor y frecuentemente de apariencia repulsiva. Muchos de los detenidos se resistían a comer en la medida de lo posible.

 

- El constreñimiento en la posición de “shabah”, que es la atadura dolorosa y prolongada de las manos y pies de los prisioneros a una silla rígida de plástico, no acolchada, de tamaño estándar, de armazón de metal, sin descansaderos de brazos, fija en el suelo. Las manos atadas fuertemente a la espalda con esposas plásticas ajustables y conectadas a un anillo en la parte posterior del asiento para halarlas de manera molesta debajo del respaldar; piernas atadas a las patas delanteras de la silla. Los prisioneros no se podían parar durante la interrogación, que duraba aproximadamente 8 horas consecutivas sin descanso, y el primer día, duraba 12 horas; luego el período de interrogación, se acortaban las sesiones y duraban de 4 a 5 horas.

 

- Los interrogatorios duraban realmente poco tiempo, la mayoría del tiempo, los interrogadores estaban fuera del cuarto, y dejaban a los prisioneros con el aire acondicionador encendido, con un frío insoportable. Frecuentemente servían sólo una comida durante el día del interrogatorio; casi no permitían ir al baño; y casi todos los detenidos se quejaron de dolores severos en la espalda, cuello, hombros, brazos y muñecas, durante el interrogatorio. También se reportó adormecimiento o pérdida de sensibilidad en las extremidades. La Corte Suprema de Justicia Israelí, reglamentó en 1.999, que todos los procedimientos de constreñimientos en la posición “shabah” son ilegales, ya que violan las reglas de un “interrogatorio justo y razonable” y perjudica la dignidad y bienestar de los prisioneros. Los interrogadores de la Agencia de Seguridad Israelí ignoran esto impunemente.

 

- También se reportaron maldiciones y humillantes y obligatorios registros exhaustivos de los detenidos estando desnudos, mientras se les gritaba y se burlaban de ellos; así como salivazos, y otras prácticas abusivas.

 

- Las intimidaciones incluían amenazas de tortura física (llamadas interrogatorios militares), arrestos de familiares y destrucción de sus casas.

 

- Uso de informantes (“asafirs”) para obtener información, que no es algo abusivo como tal, pero es muy cuestionable, luego de los métodos preparatorios para “debilitar” a los detenidos.

 

Entonces B’Tselem trató los métodos de interrogación “especiales” que en su mayoría incluían la violencia física:

 

- Privación de sueño entre 30 y 40 horas, durante las cuales se dejaba a los detenidos dolorosamente atados con grilletes en los cuartos de interrogación. Y los guardias los despertaban frecuentemente entre la media noche y las 5 de la mañana. Se usaban varios tipos de sonidos opresivos para interferir con el sueño durante la noche.

 

- Uso de golpes “en seco” que incluían puñetazos y patadas en todas partes del cuerpo, impactos con la culata de los rifles, golpes en la cara con garrotes, cascos y otros objetos. Se les golpeaba la cabeza contra la pared, el suelo, o cualquier superficie dura. Se les golpeaba mientras los detenidos tenían las manos atadas a la espalda, y tenían los ojos vendados. Adicionalmente se les golpeaba durante las inspecciones físicas, mientras tenían las manos esposadas.

 

- Ataduras dolorosas con esposas u otros objetos, lo suficientemente apretados para cortar la circulación de la sangre y causar hinchazón.

 

- Tirones repentinos de la cabeza hacia los lados y hacia atrás.

 

- También se les forzaba a caminar en cuclillas, (posición de rana), y caminar en puntillas agachados dando saltos con las manos esposadas detrás de la espalda, mientras se les empujaba y golpeaba hasta que los prisioneros perdían el equilibrio y se caían hacia delante o atrás. Este método les inflinge dolor al aumentar la presión en los músculos de las piernas, y herir las muñecas al caerse.

 

- Posición de “banana”, en la que se tuerce dolorosamente el arco de la espalda, con el cuerpo extendido horizontalmente hasta el suelo sobre una silla sin respaldar, con las manos atadas a los pies.

 

También ocurren asesinatos de prisioneros, como el del día 22 de octubre, en la miserable prisión de Ketziot, en el desierto de Neguev, donde se mantienen detenidos a 2.300 palestinos en condiciones realmente duras. A las dos de la madrugada los guardias de la prisión empezaron una requisa en las celdas, desnudando y registrando a los reclusos en una deliberada provocación de media noche. Los prisioneros resistieron y cerca de 550 miembros del Servicio de Prisión Israelí Metsada (4), unidad antimotín, respondieron con fuerza excesiva, golpeándolos con garrotes de plástico, culatas de los rifles, así como con perdigones, bombas sin estallar, bombas lacrimógenas, granadas estruendosas que encendieron en llamas las celdas y perjudicaron a más de 250 reclusos, dejando al menos a 9 con daños severos. Durante este ataque, Mohammed Al Ashqar fue asesinado al recibir un tiro en la cabeza.

 

El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) mantiene que el abuso a los prisioneros, las tácticas represivas y el asesinato de palestinos es una política oficial Israelí, que ha empeorado bajo el director actual del Servicio de Prisión Israelí, Beni Kaniak. El Centro Palestino para los Derechos Humanos reporta que Beni Kaniak ha instituido estas medidas punitivas:

 

- Reducción de las raciones de comida y los implementos de higiene.

 

- Prohibición adicional de artículos de los prisioneros.

 

- Confiscación del dinero de los prisioneros y prohibición de que ningún familiar pueda tenerlo. Uso extendido del confinamiento en solitario.

 

- Muda periódica de los prisioneros a nuevas instalaciones, para impedir el sentido de estabilidad.

 

- Repetidas y severas redadas no anunciadas a altas horas de la noche, como la del 22 de octubre en Ketziot.

 

Estas tácticas, torturas y abusos de los prisioneros palestinos se realizan con el consentimiento y “bajo el auspicio del sistema de la Policía Israelí”. B’Tselem reportó desde el año 2.001, que la Oficina del Fiscal del Estado de Israel recibió más de 500 quejas de estas prácticas, pero no se ha investigado ninguna. En general, rara vez se investigan los casos de maltratos a los prisioneros, y casi nunca terminan en acusaciones. Más allá de esto, a pesar del fallo de 1.999, la Corte Suprema de justicia Israelí ayuda a los interrogadores de la Agencia de Seguridad Israelí, al rechazar la aceptación de al menos una de cientos de las peticiones que se les presentan para ser reparadas. La Corte Suprema de justicia Israelí también permite que la Agencia de Seguridad Israelí oculte información de los prisioneros sobre los que se emitieron órdenes abusivas o de peticiones legales realizadas en nombre de los detenidos. Además, permite que las evidencias obtenidas bajo tortura, sean usadas en los enjuiciamientos.

 

ISRAEL SIGUE EL MODELO DE EE.UU.

B’Tselem y HaMoked están comprometidos para terminar con el uso de las torturas de parte de Israel hacia los prisioneros Palestinos. Ellos citan el ejemplo del manual práctico del ejército de Estados Unidos, de Septiembre de 2006, para Operaciones de Recolección de Inteligencia Humana como una guía apropiada para conducir interrogatorios, aunque la autorización de brutalidad física y psicológica se haya convertido en una política oficial de la administración, bajo el mandato de George Bush, luego del 11 de septiembre. Sin embargo, este manual abarca 18 métodos de interrogación de experiencia demostrada en el trabajo bajo variadas situaciones y condiciones. Van desde establecer confianza entre el interrogador y el detenido, hasta el uso de trampas y manipulación psicológica. Pero en ningún caso se admite tortura ni otras prácticas ilícitas.

 

Una cosa es tener reglas y leyes, y otra es cumplirlas o acatarlas. Según opiniones legales del otrora Departamento Secreto de Justicia, bajo el mandato de George Bush, en Estados Unidos se han consentido y practicado “las más duras técnicas de interrogación, nunca antes usadas por la CIA”. Esto no es diferente en Israel, donde la Agencia de Seguridad Israelí utiliza con impunidad de manera sistemática y rutinaria medidas de interrogación que están prohibidas. B’Tselem y HaMoked quieren que se termine con estas prácticas y urgen al gobierno israelí pararlas, promulgando leyes ejecutables en las que “se prohíba estrictamente la tortura y el trato cruel, inhumano o degradante”, de acuerdo con el Derecho Internacional.

 

También recomiendan que se investigue cada queja de abuso o tortura por un cuerpo independiente, que las personas que hayan violado la ley sean procesadas, y que “cada prisionero reciba las condiciones humanas mínimas”. Israel clama ser un estado civilizado. Pero ya es hora de que actúe como tal.

(*)Stephen Lendman es periodista estadounidense.

 

Notas:

(1) MIFTA: Iniciativa palestina para la Promoción del Diálogo Global y la Democracia.

(2) NT: “bomba de relojería”: Cuando haya algo a punto de estallar o corra peligro la vida de otras personas.

(3) Sheik: Especialista en ciencias islámicas.

(4) NT: Metsada: División de Operaciones Especiales del Mossad, “conduce las operaciones de asesinato de objetivos sensibles, de actividades de sabotaje, paramilitares y de guerras psicológicas”. http://www.intelpage.info/exterior/israel.htm. Adicionalmente, presta servicios de “inteligencia” e investigadores privados. Teniendo como punto fuerte el Medio Oriente. Ver http://www.metsada.com/

 

Jueves 10 de Abril de 2008

¿UNO O DOS ESTADOS? ¡NINGUNO!: LA CUESTIÓN DEL SIONISMO

 

Por Jonathan Cook*, CounterPunch / Rebelión

El conflicto palestino-israelí es uno de las más difíciles del mundo, y lo mismo se podría decir acerca de si su resolución puede lograrse mejor con un solo estado que abarque a los dos pueblos o por una división de la tierra con dos estados separados, uno para los israelíes y el otro para los palestinos.

 

El filósofo Michael Neumann ha dedicado dos artículos, uno en el año 2007 y otro a principios de esta semana, para CounterPunch, con el fin de desacreditar la idea de un estado como poco práctica y, por tanto, no tenerla en consideración. En respuesta, Kathy Christison ha lanzado una enérgica defensa, exponiendo claramente los meandros de la lógica Neumann.

 

Prefiero abordar el argumento central de Neumann: que al menos es posible imaginar un consenso detrás de dos estados, mientras que los israelíes nunca aceptarán un Estado único. Este argumento constituye el lema de los seguidores de la idea de dos estados, pintando a los partidarios de un solo estado como una multitud de soñadores y perdedores.

 

Neumann escribe que “la idea de que Israel debería admitir un solo estado es para reírse… y que no existe oportunidad alguna para que los israelíes acepten un estado único que daría a los palestinos algo tan remoto como sus derechos”.

 

Según Neumann, a diferencia de la solución de un estado, los medios para la realización de dos estados están a nuestro alcance: la supresión del medio millón de colonos judíos que viven en los territorios palestinos ocupados. Luego, Neumann escribe, "una solución de dos Estados que daría a los palestinos un Estado soberano, porque eso es lo que significa la solución de dos Estados. No significa un estado y otro no-estado; ningún palestino que proponga la solución de dos Estados lo aceptará a menos que se asegure su soberanía”.

 

Hay algo sorprendentemente ingenuo acerca de su argumento de que, sólo porque existe algo llamado “solución de dos Estados”, tiene que dar lugar necesariamente a dos estados soberanos. ¿Cuáles son los requisitos mínimos para calificar a un Estado como soberano, y quién lo decide?

 

Cierto, las múltiples soluciones de dos estados propuestas por Ariel Sharon, Ehud Olmert y George Bush, apoyadas por la mayor parte de la comunidad internacional, fallarían, según el criterio de Neumann, ya que no se basan en la eliminación de todos los colonos.

 

Pero una alternativa a la solución de dos estados que requiere la retirada de Israel de las fronteras pre-1967 aún no se podría admitir; por ejemplo, un ejército palestino - ¿equipado y entrenado por Irán? – Que se encargue de controlar las fronteras de Cisjordania y de Gaza. ¿Contaría esto? ¿Y con qué probabilidad Neumann cree que Israel y los EE.UU. otorgarían ese tipo de soberanía al Estado Palestino?

 

Neumann reiteradamente nos recuerda que aquellos que tienen el poder son los que dictan las soluciones. En cuyo caso podemos estar seguros de que cuando llegue el momento Israel y sus patrocinadores, los Estados Unidos, van a imponer su propia versión de la solución de dos Estados y que sin duda se alejará del auténtico artículo que Neumann defiende.

 

No importa. Dejemos de lado la lógica, por el momento, y volvamos al principal argumento: que la creación de dos estados es de por sí más viable y práctica que el establecimiento de un solo estado. Sin embargo, aun con todas las pruebas disponibles, no es así como lo ven los actuales dirigentes de Israel.

 

El Primer Ministro Ehud Olmert ha expresado en varias intervenciones el temor de que la población palestina que vive bajo control israelí - tanto la que se encuentra en los territorios ocupados como la de dentro de Israel - llegue al punto que supere la población judía, tal y como los demógrafos esperan; en los próximos años, Israel será comparada con la Sudáfrica del Apartheid. En sus palabras, “Israel se enfrenta a una inminente y poderosa "lucha de un hombre, un voto", siguiendo la línea del movimiento contra el Apartheid. Según Olmert, la lógica política se deriva inexorablemente hacia la creación de un estado en Israel y palestina. Este fue el sentimiento que dirigió a sus delegados en una reciente conferencia en Herzliya:

 

"Tuvimos miedo de que la realidad que estaba viviendo Israel, nos obligará a la creación de un estado binacional. En 1948, la obstinada política de todos los árabes, el fanatismo anti-Israel junto con nuestra fortaleza y el liderazgo de David Ben Gurion nos salvó de tal estado. Durante 60 años, luchamos con valentía sin igual, a fin de evitar la realidad del bi-nacionalismo, y con el fin de asegurarnos de que Israel existe como Estado judío y democrático con una sólida mayoría judía. Tenemos que actuar con este fin y entender que esta realidad binacional se está creando y en muy poco tiempo estará fuera de nuestro control".

 

Las energías de Olmert se están consumiendo con la búsqueda de un programa político alternativo que se pueda vender al resto del mundo. Ese es el motivo por el que él, y antes el mismo Sharon, comenzó hablando de un Estado Palestino. Sin embargo, nunca aceptó la solución ideal de dos Estados – la que Neumann quiere – propuesta en el año 2002. Luego, Arabia Saudita y el resto del mundo árabe prometieron a Israel paz a cambio de su retirada de las fronteras pre-1967. Reiteraron su oferta el año pasado pero Israel ha hecho caso omiso de ellas.

 

En lugar de buscar una versión alternativa a los dos estados - la falsa solución de dos estados – esta se ha convertido en la oposición por defecto de la política israelí. Sólo hace falta que Israel y los palestinos dividan la tierra, mientras que la ocupación continúa y la soberanía de los judíos sobre la palestina histórica se mantiene, con el sello de la comunidad internacional. En otras palabras, la Gazificación de Cisjordania.

 

Cuando Olmert advierte que sin dos estados "Israel está acabado", está pensando principalmente sobre la forma de detener el surgimiento de un Estado único. Por lo tanto, si hacemos caso de Neumann, Olmert es un soñador, porque teme que un estado único no es sólo una solución no factible sino también que se encuentra peligrosamente cerca. Sharon, al parecer, sufrió el mismo engaño, debido a que el problema demográfico fue el principal impulso para su retirada de Gaza.

 

O tal vez ambos han entendido mejor que Neumann qué se entiende por el estado judío y qué condiciones políticas son incompatibles con éste.

 

La división de la tierra, tal y como pide Neumann, de manera equitativa, sería el momento en que la lucha por parte de Israel para mantenerse como un estado judío entraría en su fase crítica y difícil. Esta es, precisamente, la razón por la que Israel ha bloqueado cualquier división de la tierra hasta el momento y tiene intención de seguir haciéndolo.

 

En el caso inimaginable de que Israel dividiera la tierra, un estado judío no sería capaz de vivir con las consecuencias de tal división por mucho tiempo. Finalmente, el mantenimiento de un estado étnico israelí resultaría insostenible: ambientalmente, demográficamente y, en definitiva, físicamente. La división de la tierra, simplemente, acelera la auto-destrucción inherente del estado judío.

 

Veamos sólo algunas de las consecuencias para el estado judío de una verdadera solución de dos estados.

 

En primer lugar, dentro del mismo reconocido Israel, la disminución de sus fronteras provocaría una inmediata y muy grave escasez de agua. Esto se debe a que en la devolución de Cisjordania a los palestinos, Israel perdería el control de los grandes acuíferos de montaña que son en la actualidad la mayor parte de su suministro de agua, no sólo para Israel, sino también para los colonos judíos que viven ilegalmente en los territorios ocupados. Israel ya no sería capaz de robar el agua, pero esperarían que se pueda negociar dentro de un mercado libre. Debido a la política del agua en Oriente Medio, esto no sería para nada sencillo.

 

Podemos entender el porqué examinando la situación actual del agua. Por el momento, Israel se aprovecha de casi todos los desagües de agua proporcionada por ríos y acuíferos dentro de Israel y en los territorios ocupados para el uso de su propia población, permitiendo a cada palestino la mínima cantidad que necesita cada día, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

 

Este mes, la Autoridad del Agua de Israel, en una cruda advertencia, informó de que se ha contaminado con agua de mar la mayor parte de los acuíferos costeros, que es la principal fuente de agua dulce de Israel dentro de las fronteras reconocidas.

 

Aunque se les permita a los palestinos una adecuada ración de agua de sus propios acuíferos de la montaña que ayude a construir una economía moderna, no quedaría suficiente para satisfacer la sed de Israel. Y esto sería antes de considerar la posibilidad del exceso de demanda sobre los recursos hídricos por parte de todos los palestinos que decidieran ejercer su derecho al retorno, no a sus hogares en Israel, pero sí al nuevo estado palestino soberano. Además, el soberano estado judío tendría todos los motivos para continuar sus políticas de judaización, tratando de atraer el mayor número de judíos del resto del mundo como sea posible, con lo que aún se recortarían más los recursos de agua.

 

La insostenibilidad ambiental de dos estados que tratarían de absorber gran parte de la población produciría inevitablemente una crisis del agua a nivel regional. Además, en caso de que los judíos de Israel, sensores de la escasez de agua, empezarán a ser un número importante, Israel tendría una razón aún más apremiante para localizar agua, por medios justos o injustos.

 

Cabe esperar que en un corto período de tiempo Israel, con el cuarto ejército más poderoso del mundo, tratará de fabricar razones para la guerra contra sus vecinos más débiles, en particular los palestinos, pero, posiblemente, también con el Líbano, en un intento de robar su agua.

 

La escasez de agua, por supuesto, sería un problema para hacer frente en un Estado único. Pero por lo menos en un estado habría mecanismos para reducir esas tensiones, para gestionar el crecimiento de la población y el desarrollo económico, y para dividir equitativamente los recursos hídricos.

 

En segundo lugar, con la ocupación de mano de obra intensiva, gran parte del enorme ejército ciudadano del estado judío se convertiría en superávit para defender sus necesidades. Además de los enormes trastornos sociales y económicos, el desmantelamiento del complejo militar del país modificaría fundamentalmente el papel de Israel en la región, dañaría su relación con la única superpotencia mundial y cortaría sus vínculos económicos con los judíos de la Diáspora.

 

Israel no tendría por más tiempo los laboratorios de los territorios ocupados para la realización de pruebas por parte de su equipo militar y sus estrategias para la batalla. Si Israel escogió luchar contra los palestinos, tendría que hacerlo con una guerra adecuada, aunque sea muy desigual entre ambas partes. Sin duda, los palestinos, como Hezbolá, encontrarían rápidamente patrocinadores para su brazo regional y así poder formar su ejército o las milicias.

 

La experiencia y la reputación que Israel ha adquirido - por lo menos entre los militares de los EE.UU. - en hacer funcionar una ocupación y la elaboración de nuevos y sofisticados medios, supuestamente para controlar la "mente árabe", rápidamente se pierde, y con ella la utilidad de Israel por parte de los EE.UU. para continuar gestionando la ocupación en Irak. Además, la alianza estratégica entre Israel y los EE.UU. para dividir el mundo árabe, a partir de la ocupación y mediante la firma de tratados de paz con algunos estados, viviendo en un estado de guerra permanente con otros, se comenzaría a deshacer.

 

Con la decadencia de las relaciones especiales entre Israel con Washington y la influencia de sus grupos de presión, así como la pérdida de miles de millones de dólares anuales en subsidios, la Diáspora judía comenzaría a perder interés por Israel. Israel podría caer en el anonimato de Oriente Medio: otra Jordania. En tales circunstancias, se produciría un gran éxodo de los judíos Asquenazí más privilegiados, muchos de los cuales disponen de un segundo pasaporte.

 

En tercer lugar, el estado judío no sería tan judío como algunos podrían pensar: actualmente uno de cada cinco israelíes, no es judío si no que palestino. Partiendo de la visión de Neumann sobre los dos estados, si todos los colonos judíos tuvieran que abandonar los territorios ocupados y regresar a Israel, ¿qué pasaría con todos los palestinos con ciudadanía israelí? Estos palestinos han sido ciudadanos de Israel durante seis décadas y han vivido legalmente en la tierra que ha pertenecido a su familia durante muchas generaciones. También están creciendo en número a un ritmo más rápido que la población judía, la razón por la que se hace referencia popularmente en Israel como una "bomba demográfica de relojería".

 

Según la visión de Neumann de dos estados, 1,3 millones de ciudadanos serían expulsados por la fuerza de Israel, siendo una violación del derecho internacional por un Estado democrático en una escala sin precedentes en la era moderna, y un acto de limpieza étnica aún mayor que la guerra de 1948 que originó Israel. La pregunta sería: ¿por qué molestarse siquiera de la promoción de dos Estados si se tiene que lograr a partir de esas condiciones terribles?

 

Suponiendo que el nuevo Estado judío mantiene, tal y como hace Israel actualmente, la pretensión de ser democrático, estos ciudadanos tendrían derecho a continuar viviendo en sus tierras y ejercer sus derechos. Dentro de un estado judío que ha terminado oficialmente su conflicto con los palestinos, aumentaría la demanda de los ciudadanos palestinos para la igualdad de derechos y el fin de su estatus de segunda clase.

 

Lo más importante es que insistirían en recuperar dos derechos que desafían la misma base del estado judío: se esperará tener el derecho, respaldado por el derecho internacional, de poder casarse con palestinos de fuera de Israel y llevarlos a vivir con ellos y, el Derecho al Retorno de sus parientes exiliados sobre una base similar a la Ley del Retorno para los judíos. El judaísmo israelí estaría en juego, más aún de lo que está hoy, desde su minoría palestina. Se puede suponer que los dirigentes de Israel reaccionarían con gran ferocidad para proteger el judaísmo del estado.

 

Aún así, ¿estos argumentos hacen viable la solución de dos estados de Neumann respeto a la de un estado único? ¿Los dirigentes de Israel, continuarían su lucha feroz para proteger sus privilegios étnicos mediante la prevención, como lo están haciendo ahora, del surgimiento de un Estado único? Sí, lo harían y lo harán. Mientras Israel continúe siendo un estado étnico, se verá obligado a profundizar la ocupación y la limpieza étnica que intensifique sus políticas de prevención de la aparición de una auténtica política palestina influenciable - por las razones que cito más arriba y por muchas más que no he citado. En verdad, tanto la solución de un estado como el verdadero acuerdo de dos estados son imposibles dada la determinación de Israel de seguir siendo un estado judío.

 

El obstáculo a la solución no es la división de la tierra, pero sí el sionismo, la ideología de la supremacía étnica que es la actual ortodoxia en Israel. Mientras que Israel sea un estado sionista, sus líderes no permitirán ni un estado ni dos estados reales.

 

La solución, por lo tanto, se reduce a encontrar la forma de cómo derrotar al sionismo. Resulta que la mejor manera puede ser enfrentándose a las ilusiones de los partidarios de dos Estados y explicarles por qué Israel está en permanente mala fe en la búsqueda de la paz. En otras palabras, si dejamos de distraernos a nosotros mismos con el Santo Grial de la solución de dos estados, podríamos canalizar nuestras energías en algo más útil: desacreditar a Israel como un estado judío y la ideología del sionismo que defiende. La respetable fachada del sionismo podría derrumbarse.

 

Sin el sionismo, el obstáculo para la creación de uno o dos estados sería finalmente eliminado. Y si ese es el caso, entonces ¿por qué no potenciar la búsqueda de la solución más justa que se adapte mejor a israelíes y palestinos?

 

* Jonathan Cook es escritor y periodista, basado en Nazaret, Israel. Su nuevo libro, Israel y el Choque de las Civilizaciones: Irak, Irán y el Plan para Rehacer Oriente Medio ha sido publicado por Pluto Press. Su página Web es www.jkcook.net. Este artículo ha sido publicado originalmente en (12/03/2008).

http://www.revistapueblos.org/spip.php?article845

 

Miércoles 09 de Abril de 2008

BEN HEINE, MAESTRO DEL ARTE DE LA RESISTENCIA

 

Por Kathlyn Stone*, Counterpunch / Rebelión

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

El artista activista belga Ben Heine hace una potente crítica a través de sus caricaturas e ilustraciones. Su trabajo de protesta contra el imperialismo y otras violaciones de los derechos humanos tiene seguidores en todo el mundo. Sus prolíficos y precisos dibujos van de la oscuridad y el agobio a lo dulce y tierno. Artistas de por lo menos una docena de países han recreado actualmente sus caricaturas.

 

El trabajo de Heine, especialmente el relacionado con la crisis de Gaza, llegó el año pasado a través de miles de bloggers estadounidenses después de que sus diarios, junto a un puñado de otros, fueran prohibidos en el Daily Kos por su orientación pro palestina. En una reacción que se ha convertido en habitual, los miembros de la página de Internet consideraron equivalente la simpatía por los palestinos con ser antiisraelí o antijudío y Heine y los demás fueron despedidos.

 

En el lado favorable, la mayor audiencia estadounidense le dio más alas y solidificó el establecimiento del artista radical. Heine forma parte de una hermandad fascinante de periodistas y artistas que están conectados a través de la red por todo el globo y combaten, a su manera, contra las guerras y el imperialismo.

 

Entrevistado recientemente por teléfono, Heine habló sobre su elección por implicarse en la lucha palestina y quién lo inspira.

 

- ¿Es usted un artista a jornada completa?

 

- Sí, lo intento. Soy autónomo. Trabajo para algunas publicaciones belgas, como Le Monde Diplomatique, y otras revistas internacionales.

 

Una de las grandes cosas de Internet es que te permite publicar por todas partes del mundo.

 

- Muchas de sus ilustraciones representan lo que está pasando en Gaza. ¿Qué le condujo a implicarse en el conflicto de Israel y palestina?

 

- Para los activistas, las ilustraciones son un gran medio de comunicar información y ayudan a completar el propósito de un artículo. Es la manera que he elegido para hacer que las personas piensen y, quizá, cambiar su conducta.

 

Me centro especialmente en palestina e Israel porque pienso que actualmente es uno de los problemas más importantes. Quiero decir que varias personas mueren allí todas las semanas, principalmente palestinos. Realmente me conmovió esto hace mucho tiempo y me decidí a hacer algo con mi arte.

 

Cada vez que Israel ataca a palestina intento sacar un dibujo nuevo. Trato de ser justo y llevar la verdad a los ojos de la gente y además respetar las ideas de escritores que también quieren transmitir los hechos y la realidad. La realidad es que un pueblo está oprimido por otro pueblo. Sí, pienso que ésa es una de las razones por las que dibujo para palestina.

 

- Sus dibujos evocan emociones que van desde la tristeza al ultraje ¿Piensa que eso es lo que lleva a que la gente despierte a la realidad de la violencia en Oriente Próximo?

 

- Creo que hay algo en un dibujo que es muy diferente a una fotografía. Con los dibujos hay una necesidad de utilizar símbolos y otros materiales similares para conseguir que las personas piensen de una forma distinta. Con una fotografía sería fácil, sólo con mostrar a las personas muertas, conmover a la gente todavía más. En un dibujo se pueden utilizar símbolos, que es una manera muy útil de intentar que las personas despierten ante una situación y también permite hacer comparaciones. No estoy seguro de que lo más importante sea conmover a la gente. Es más importante hacerla pensar. Y un dibujo no necesita ser realista, tiene que ser simbólico, coherente, lógico y respetar la realidad.

 

- ¿Una ilustración puede ser más eficaz que una fotografía en algunos casos?

 

- Estoy absolutamente de acuerdo con eso. Con las ilustraciones es posible usar símbolos y también agregar alguna opinión personal que no es posible en las fotografías. Una fotografía es una trascripción de la opinión de uno, pero es fría, de alguna manera le falta el marco. Pienso que tanto las fotografías como las caricaturas pueden interpretarse de modo erróneo. Siempre necesitan una palabra del artista o del autor de un artículo que explicaría la composición.

 

- Usted tiene un estilo único. ¿Hay alguien que le haya influido?

 

- No estoy especialmente influenciado por otros ilustradores, pero me inspiro en otros tipos de artistas, cantantes, escritores, novelistas, fotógrafos, cualquiera que exprese lo que piensa y denuncie las cosas horribles que ocurren, según ellos, o la mayoría o minoría de las personas en alguna parte. Hay un artista británico, Banksy, que ha sido una gran inspiración en los últimos años y el músico (israelí autoexiliado) Gilad Atzmon.

 

- ¿No hay ninguna ilustración de Atzmon en su página web? Usted tiene una gran galería de ilustraciones y caricaturas que ha hecho de activistas de todo el mundo.

 

- Sí, he hecho a Atzmon. No hago una ilustración de Banksy porque uno de los misterios populares de Banksy es que nadie conoce su cara. Eso es cómico.

 

Hay también un blogger asombroso y buen amigo, Steve Amsel (más conocido como «DesertPeace»), que escribe todos los días sobre palestina e Israel. Otra que escribe sobre este problema es Mary Rizzo. Ella tiene un blog llamado PeacePalestine. Me la encontré hace unas semanas en Bruselas. Estaba aquí para asistir al Tribunal Internacional de Ciudadanos sobre Líbano, del 22 al 24 de febrero. Venía a ser un juicio sobre lo que pasó en la guerra de Líbano, pero no había ningún representante israelí. Fue verdaderamente triste. Sólo había personas libanesas de Oriente Próximo, pero ningún representante de Israel. Por eso nadie aceptaría lo que se dijo en el proceso. (El tribunal halló culpable al Estado israelí de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio por su guerra contra Líbano en 2006).

 

- Bien, gracias por su tiempo y por atender mí llamada a esta hora tardía (10:30 de la noche en Bruselas).

 

- No, realmente no es tan tarde. Es un auténtico placer tener la oportunidad de hablar con usted. Disculpe mi acento francés. Es terrible.

 

- No, está bien. Es estupendo.

 

- Bien. Buenas tardes y nos vemos pronto en Internet.

 

Sitios web de Ben Heine: Benjaminheine.blogspot.com

 

* Kathlyn Stone es una periodista independiente de Twin Cities, con base en Minnesota, que ha trabajado en información general, de negocios, de comercio internacional, salud y de política e información para auditorios públicos y profesionales desde 1980. Proporciona un conocimiento desde dentro cuando cubre noticias políticas y de gobierno, noticias científicas de última hora (sobre todo relativas a la investigación neurológica), noticias de salud y consumo, y de políticas públicas. Además de años de información en periódicos y revistas, ha trabajado en relaciones de los medios de comunicación e información para organizaciones nacionales sin ánimo de lucro, legislatura del estado, sector comercial, y agencias gubernamentales. A través de estas experiencias, Stone ha desarrollado un saludable escepticismo con respecto a los políticos, relaciones públicas y organizaciones de medios de comunicación que anteponen los beneficios a la verdad. Los expertos –a menudo héroes poco apreciados por los gobiernos o la clase empresarial, investigadores científicos o activistas apasionados- que hablan certeramente y sabiendo lo que dicen sobre los problemas, son sus principales fuentes. Stone también es editora y jefa de redacción de Flesh and Stone.

 

Martes 08 de Abril de 2008

EL SUFRIMIENTO DE LOS NIÑOS DE GAZA

 

Por Saleh Al Naami, Al Ahram Weekly / Rebelión

De vez en cuando, Ibrahim Hawash, de 42 años, llama a su mujer, Noha, desde su trabajo nocturno para asegurarse que está siguiendo el tratamiento prescrito por el doctor de la familia ante la incontinencia urinaria de sus cuatro hijos, que están todos cursando estudios primarios. El doctor dice que los cuatro niños perdieron el control de esfínteres por el miedo que pasaron cuando los aviones del ejército israelí bombardearon una casa cercana a la suya en el campo de refugiados de Yabalia, al norte de la Franja de Gaza, durante la campaña militar de hace tres meses denominada “Invierno Caliente”.

 

Los cuatro niños siguen recordando la espantosa noche en que se despertaron aterrados por el sonido de una explosión atronadora en la zona y se encontraron con que los cristales de las ventanas de su casa habían caído sobre sus camas. Hawash, que trabaja en una de las agencias de seguridad palestinas, dice que sus niños se niegan a dormir solos e insisten en dormir en la misma habitación que sus padres porque les espanta la llegada de la noche. Añade que ha hecho grandes esfuerzos para convencer a dos de los niños para que vuelvan al colegio, porque tenían miedo a morir asesinados en el camino o durante su estancia allí en el transcurso de una de las operaciones de bombardeo israelíes.

 

Miles de niños palestinos han experimentado lo mismo que los niños de Hawash. Mohamed Jarsa, de diez años, vive en la barriada de Tufah, al noroeste de la Ciudad de Gaza, que ha sido objeto de intensos ataques israelíes, y corre hacia su casa cada vez que escucha por el cielo el estruendo de los aviones israelíes. “En cuanto oigo el sonido de un avión, siento que viene a bombardearme”, dijo a Al Ahram Weekly.

 

Aish Samour, director de Hospital Psiquiátrico de Gaza, dice que el 30% de los niños palestinos menores de diez años sufren incontinencia urinaria debido al miedo tan arraigado que sienten, y menciona otros problemas nerviosos, como comerse las uñas, pesadillas, dolores corporales de causa desconocida, llanto e introversión.

 

“Un niño expuesto a tanta violencia se convierte en violento en sus interacciones con sus iguales y hermanos, y esa situación reduce su nivel educativo y debilita su capacidad para concentrarse”, dijo Samour al Weekly, añadiendo que los niños palestinos que están sufriendo experiencias traumáticas durante las invasiones y los bombardeos israelíes son menos obedientes con sus padres y familias.

 

Samour informa que su hospital viene recibiendo a unos 33 niños al mes, cifra que supone un aumento de un 30% sobre el año anterior. Samour indica que hay un 47% de los niños que sufren traumas psicológicos sin que sus familias se den cuenta. “Los niños de Gaza no son niños que vivan vidas normales. Viven con sufrimientos psicológicos inmensos derivados de las prácticas de la ocupación israelí, y esto tiene un impacto negativo en sus existencias, en su bienestar psicológico y en su adaptación a la vida”, dijo.

 

Samour añade que las escenas e imágenes de muerte, destrucción, tanques, ambulancias, niños bombardeados, buldózer arrancando árboles, funerales de asesinados y aviones que lanzan misiles sobre las casas, junto al humo que se eleva después –todo lo cual ven tanto por televisión como en los hechos que presencian a su alrededor-, afectan gravemente la situación nerviosa y psicológica de los niños palestinos.

 

Samour mantiene que la única esperanza para aliviar a los niños de Gaza de esta realidad “espantosa” es el fin de la ocupación. Según un estudio dirigido por el Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza, cada niño palestino se ha visto expuesto a más de nueve situaciones traumáticas. El estudio dice que el 95,6% de los niños han visto imágenes de heridos y asesinados, y que el 95% se han visto afectados gravemente por el sonido de las explosiones tras el lanzamiento de misiles.

 

Además, un total de un 60% de niños han sufrido traumas psicológicos moderados, el 6,7% traumas psicológicos menores, y el 33,3% han experimentado traumas psicológicos importantes. El estudio señala que un 15% sufren síndromes de desorden post-traumático menores, mientras que un 62,2% los sufren de forma moderada y un 20% de forma grave.

 

Eyad Al-Sarraj, director del Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza, dice que los niños palestinos han perdido los dos pilares más importantes que había en sus vidas: el sentido de seguridad, perdido a causa de los ataques, bombardeos y destrucción, y el sentido de alegría y felicidad que es fundamental en la infancia. Dice que cuando un niño ve a su padre “impotente e incapaz de proporcionarle seguridad”, el niño siente inmediatamente hostilidad y alejamiento hacia él. Añade que, según los datos reunidos en un estudio que emprendió esa institución, el 45% de los niños estudiados dijeron que habían visto a los soldados de la ocupación golpeando e insultando a sus padres ante sus ojos.

 

“El hecho de que los niños palestinos se refugien en organizaciones palestinas refleja su anhelo de conseguir una identidad nueva y fuerte que pueda protegerles”, dice Al Sharjah.

 

Al Sharjah señala que todo esto se complica por el hecho de que, debido al bloqueo y asedio de Gaza, los niños palestinos sufren un estado crónico de desnutrición que afecta a su intelecto. Esto se refleja en el hecho de que el 15% de los niños de Gaza sufren mermas en sus capacidades intelectuales a causa de la desnutrición. Añade que la represión y violencia acumuladas en las vidas de los niños palestinos afectan también a sus capacidades creativas y les empujan a recurrir a actos extremos que reflejan el dolor y la frustración que sienten.

 

Al Sharjah añade que casi el 36% de los niños de sexo masculino comprendidos en las edades de entre ocho y doce años, y el 17% de las niñas, desean morir en los ataques del ejército ocupante.

 

Faten Shekshek, consejera-guía social que trabaja en un programa que ofrece apoyo psicológico a los niños afectados por los bombardeos, dice que las escenas de violencia, muerte y destrucción que los niños han sufrido en el norte de la Franja de Gaza, especialmente durante la campaña “Invierno Caliente”, han dejado graves secuelas psicológicas, de conducta y físicas en la mayoría de ellos. Esto se ve muy claro en la conducta de los niños en la etapa educativa de primaria.

 

Shekshek dice que las escenas de violencia se gravan firmemente en las mentes de los estudiantes y que esto aflora en sus dibujos, la mayoría de los cuales representan aviones, tanques, buldózer, mártires y hogares y árboles destruidos.

 

Lunes 07 de Abril de 2008

EL RÉGIMEN COLONIAL DE ISRAEL POSEE CERCA DE 400 BOMBAS ATÓMICAS

 

Por Susana Khalil, La Estrella palestina.org

"El padre de la bomba atómica es judío, el padre de la bomba de hidrogeno es judío. Israel entonces debe poseer bombas atómicas". David Ben Gurión. Polaco, fundador del Estado colonial de Israel.

 

"No solo viví 17 años y medio de injusta cárcel sino que viví 11 años de soledad. Cuando salí de la prisión no solo celebré mi liberación, yo celebraba que no lograron enloquecerme, conozco bien el método sionista". Vanuno Mordechai. Marroquí, ex judío, ex israelí, hoy convertido a la religión católica. Ha solicitado la nacionalidad palestina. Técnico que denunció el secreto bélico nuclear del colonialismo Israelí.

 

El uso de la energía nuclear no es un encierro per se con fines bélicos, de exclusivo carácter armamentista, militar y destructivo, es también una realidad de construcción y vida.

 

Existe el uso del recurso nuclear con fines pacíficos, ejemplo: en el mundo hay más de 450 centrales nucleares que producen el 16% de la electricidad mundial, alternativa cada vez más solicitada por los países del mundo. Es una fuente de desarrollo agrícola y pecuario, contribuyendo así al desafío alimentario. Contribuye en la medicina, la radiofarmacología, la biología, la genética etc. Permite conocer el tiempo de formaciones geológicas y arqueológicas. Ayuda al cuidado ambiental y ecológico. Detecta la reserva de aguas subterráneas y permite la dulcificación de las aguas saladas.

 

La utilización del combustible nuclear es una alternativa frente el combustible fósil, ya que él mismo es el gran causante del gas que genera el aumento del efecto invernadero y el calentamiento global, etc.

 

La bendición y maldición reposan en la humanidad. El desnudo deseo de la conciencia humana es que ningún país utilice la energía nuclear con fines bélicos.

 

Hoy de los 193 países que conforman el planeta, nueve países utilizan este recurso con fines bélicos.

 

Los cinco países que conforman el Consejo de Seguridad de la ONU son los que más inseguridad representan, ya que todos poseen bombas nucleares: Estados Unidos cerca de 10.000, Rusia cerca de 6.000, Francia 350, Inglaterra 200, y China 130.

 

Aparte se encuentran la India que posee cerca de 60, Pakistán cerca de 30 y Corea del Norte con cerca de 10 ojiva nucleares.

 

Ahora, el régimen colonial de Israel, en tan solo 60 años de colonialismo ya posee cerca de 400 ojivas nucleares (Avner Cohen). Hoy es la tercera fuerza con armas bélico-nucleares del mundo después de Estados Unidos y Rusia, y es la única que posee armas de destrucción masiva en todo el Medio Oriente.

 

Esta identidad colonial de alcurnia europea, inyectada en el Medio Oriente, exactamente en palestina. En su nacimiento es ya un paquete potencia mundial. No nace bebé, nace con barbas, bigote, habla, camina, corre, lee y escribe. Israel es un híbrido colonial de la aria Europa, EE.UU. y Canadá…Prueba de ello es que en 1967 (en apenas 19 años de haberse fabricado) logró en tan solo seis días derrocar cinco ejércitos árabes y hoy posee numerosas bombas atómicas…

 

Francia, EE.UU. e Inglaterra formaron parte en la génesis de esta carrera de terror, bélico-nuclear israelí. Ya en el 1947 el polaco David Ben Gurión crea el centro científico del grupo terrorista Haganah; en 1948 el ejército colonial de Israel crea el Instituto Científico Hemed Gimmel y en 1949 comienza la búsqueda de uranio en el desierto del Neguev. En 1954 el colonialismo israelí firma un acuerdo de cooperación nuclear con EE.UU. En 1956 Francia le construye en secreto un reactor nuclear. En 1950 y 1960 Inglaterra le vende agua pesada y asesoría. Esta asesoría fue a través del primer presidente del régimen colonial israelí, Chaim Weizmann, judío sionista bielorruso, quien había descubierto un importante explosivo químico en 1917 y que donó al Estado británico para persuadir en la Declaración de Balfour, (1917) en la que Inglaterra otorga palestina al movimiento sionista a fin de crear un hogar judío.

 

Francia extraía uranio del saqueo a sus colonias esclavas africanas para el colonialismo israelí. Posteriormente el colonialismo israelí obtenía del ario régimen del Apartheid de Sudáfrica grandes cantidades de uranio e igualmente del mercado negro.

 

El régimen colonial israelí continúa su colosal industria bélico-nuclear, convirtiéndose en un secreto público. Pero en 1986 el técnico israelí Mordechai Vanunu declara a la prensa británica que Israel posee 200 bombas atómicas. La Federación de Científicos Americanos sostiene que Israel hoy posee cerca de 400 ojivas nucleares.

 

El colonialismo israelí jamás ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear, como exigencia internacional. Pero recientemente han mencionado que poseen armas nucleares. Lo ven oportuno mencionarlo ahora justificándolo ante una falsa amenaza de Irán y así continuar con su política de limpieza étnica y expansionista.

 

El químico alemán judío-sionista, Ernest David Bergmann, padre del programa nuclear del colonialismo israelí, en 1952 manifestaba: Israel debe poseer la bomba atómica para cerciorarnos que nunca jamás seremos enviados a las cámaras de gas. Lo irónico es que Israel es el lugar de mayor peligro para los judíos.

 

Bien lo dice el hijo del rabino, Avram Noam Chomsky: los judíos no entienden que su mayor enemigo es el sionismo.

 

Viernes 04 de Abril de 2008

OLMERT, EL SOBREVIVIENTE

 

Por Peter Hirschberg, IPS Noticias

El logro más destacado de Ehud Olmert es haber permanecido dos años como primer ministro de Israel contra casi todos los pronósticos.

 

Olmert, a cargo de la jefatura de gobierno tras las elecciones de marzo de 2006, ha convertido la supervivencia política en una forma de arte, desafiando a agoreros dirigentes partidarios, periodistas especializados y académicos israelíes.

 

Pocos creyeron que seguiría allí al cabo de la guerra que Israel lanzó contra el Partido de Dios chiíta y prosirio de Líbano en julio y agosto de 2006.

 

Olmert se embarcó en esa campaña como respuesta al asesinato de ocho soldados israelíes y el secuestro de otros dos a manos de Hezbolá. Pero no logró derrotarlo, mientras miles de misiles disparados por el brazo armado de ese partido caían a diario en el norte de Israel.

 

La conflagración concluyó con el cese del fuego alcanzado gracias a la mediación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

 

La imagen de Olmert se hizo añicos. El índice de aprobación de su gestión, según las encuestas, cayó a porcentajes de un solo dígito, los más bajos jamás registrados para un primer ministro israelí en funciones.

 

Pocos creyeron que sobreviviría a la divulgación de las primeras conclusiones de un grupo de trabajo oficial que analizó el desempeño del gobierno y del ejército en la guerra de Líbano.

 

Hace un año, ese panel atribuyó a Olmert "serias fallas de juicio, responsabilidad y prudencia". Pero el gobernante capeó la tormenta y logró cierta estabilidad política para el desempeño de su gabinete.

 

Lo que no sobrevivió fue uno de los compromisos que asumió en la campaña electoral de 2006: retirar al ejército israelí y a los colonos judíos de buena parte de Cisjordania, tal como lo había hecho el ex primer ministro en toda la franja de Gaza en agosto de 2005.

 

El plan quedó archivado inmediatamente después de la guerra de Líbano. La retirada de Gaza había sido una decisión unilateral del gobierno israelí, al punto que Sharon se negaba a negociar los detalles con las autoridades palestinas.

 

La vasta mayoría de israelíes aplaudieron entonces la medida, pues entendían al mismo tiempo que la ocupación de territorio árabe ya no era viable y que los palestinos carecían de confiabilidad como negociadores.

 

Sin embargo, Israel también se había retirado unilateralmente de los territorios que ocupaba en el sur de Líbano en mayo de 2000, y la renovada violencia en esa zona echó por tierra el apoyo de la ciudadanía a nuevas medidas unilaterales.

 

El hecho de que insurgentes palestinos comenzaran a disparar cohetes a Israel desde Gaza poco después de la retirada de ese territorio debilitó aun más el apoyo al plan de repliegue de Cisjordania que había formulado Olmert.

 

No obstante, el primer ministro parece no haber abandonado la idea. Según él, si Israel no se desvincula de Gaza y Cisjordania, donde viven unos 3,5 millones de palestinos, el país podría ser comparado con la Sudáfrica del apartheid.

 

En ese sentido, Olmert alega que la balanza demográfica de Israel se inclina rápidamente a favor de la población árabe, y que la actual mayoría judía corre riesgo de convertirse en una minoría.

 

Según diversos cálculos, dentro de un decenio la suma de árabes residentes en Israel y en territorio ocupado superará la población judía de este país y de los asentamientos en palestina.

 

Si colapsara la solución de dos estados, que implica la creación de una palestina independiente, habrá "una lucha al estilo sudafricano por derechos electorales igualitarios, y apenas eso ocurra Israel estará acabado", dijo Olmert el año pasado.

 

"Las organizaciones judías, que fueron nuestra base de poder en Estados Unidos, serán las primeras en ponerse en nuestra contra, porque dirán que no pueden apoyar a un estado que no apoya la democracia y la igualdad del voto para todos sus residentes", agregó.

 

Lo que Olmert les decía a sus conciudadanos era que Israel dejaría de existir como estado judío una vez que se consolidara una mayoría árabe.

 

Estas declaraciones, pronunciadas en vísperas de la cumbre de paz de Annapolis patrocinada a fines del año pasado por Estados Unidos, respondían a los intentos del primer ministro por conseguir apoyo para la renovación de las negociaciones con sus interlocutores palestinos.

 

El diálogo, efectivamente, se reanudó, pero con dificultades, y en cuatro meses no han logrado ningún avance tangible.

 

La guerra de Líbano no ha sido el único problema de Olmert. Hasta hace unas semanas, anunciaba que sobre la mesa de negociaciones estarían todos los asuntos centrales del conflicto palestino-israelí: las futuras fronteras de un estado palestino y el destino de Jerusalén, de los refugiados palestinos y de los asentamientos judíos.

 

Pero, luego de que el partido judío ortodoxo Shas amenazó con retirarse del gobierno, Olmert sostiene que Jerusalén ya no es negociable.

 

Para Olmert, la ecuación es simple: si Shas abandona el gabinete, quedaría privado de la mayoría parlamentaria y se vería condenado a unas elecciones anticipadas que tiene pocas posibilidades de ganar.

 

Las encuestas señalan como sólido favorito en eventuales comicios al líder del derechista partido Likud, Benjamin Netanyahu, mientras que el centrista Kadima, de Olmert, reduciría su presencia parlamentaria de 29 escaños a 12. A nadie sorprende, por lo tanto, que Olmert no tenga prisa por ir a las urnas.

 

Algunos consideran que la mejor --o la única-- posibilidad de que Olmert gane en los comicios sería alcanzar un acuerdo con la Autoridad Nacional palestina. Pero si eso no sucede, se hundirá.

 

Jueves 03 de Abril de 2008

LA BOMBA QUE DEMORÓ UN AÑO EN ESTALLAR

 

Por Adam Morrow y Khaled Moussa al-Omrani, IPS Noticias

Un informe publicado este mes por la revista estadounidense Vanity Fair acerca de una fallida conspiración de Washington contra el partido islamista palestino Hamas desató un escándalo. ¿Por qué ahora, si el dato es viejo?

 

Medios de comunicación independientes de todo el mundo, en especial de los países árabes, están al tanto del asunto hace nueve meses. Numerosos observadores se preguntan ahora dónde estuvieron durante tanto tiempo los grandes medios.

 

Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) ha insistido, desde que tomó por las armas el control de Gaza en junio pasado, que su decisión respondió "a los planes tramados en su contra", dijo a IPS el periodista Tarek Abd al-Gaber, ex corresponsal del canal estatal egipcio en Israel y palestina.

 

Los grandes medios de prensa del mundo han criticado con dureza el "golpe violento" de Hamas en Gaza contra la Autoridad Nacional palestina, dirigida por el presidente Mahmoud Abbas y su secular partido Fatah desde la ciudad cisjordana de Ramalá con respaldo de Washington.

 

Miembros de Hamas combatieron durante seis días hasta que lograron el control de instituciones y símbolos del gobierno en la franja de Gaza, incluida la residencia presidencial en la ciudad homónima.

 

Tras declarar el estado de emergencia, Abbas anunció la disolución del gobierno de unidad que encabezaba el entonces primer ministro Ismael Haniyeh, dirigente de Hamas, partido que logró la mayoría de los escaños en las elecciones parlamentarias palestinas de enero de 2006.

 

La mayoría de los gobiernos occidentales, liderados por Washington, se apuraron a condenar la operación, y responsabilizaron a Hamas por los peligros que conllevaría la medida.

 

La misma cantinela fue repetida por la prensa occidental, que describió la existencia de un conflicto entre el "extremista" Hamas en la franja de Gaza y el "moderado" Fatah en Cisjordania.

 

Incluso gobiernos árabes se sumaron a las críticas contra Hamas. Al día siguiente de la toma del poder en Gaza el presidente egipcio Hosni Mubarak declaró que el movimiento islamista había "derrocado la legitimidad palestina".

 

"Lo que sucedió en Gaza no fue nada menos que un 'coup d'état' militar. Fue totalmente ilegítimo", dijo entonces a IPS el ex embajador de Egipto en Israel, Mohamed Basyouni, hoy presidente la Comisión de Asuntos Árabes del Consejo Asesor (Senado).

 

Pero Vanity Fair publicó este mes un informe sorprendente: la toma de poder de Hamas en Gaza fue motivado por un plan secreto de Estados Unidos para acabar con el predicamento del movimiento islamista en ese territorio.

 

En "The Gaza Bombshell" ("La explosión de Gaza"), el periodista David Rose revela "una iniciativa encubierta", aprobada por la Casa Blanca y organizada por el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos, "para provocar una guerra civil" en los territorios palestinos.

 

Tras la imprevista victoria electoral de Hamas en 2006, el gobierno de George W. Bush fraguó el plan de armar a combatientes de Fatah para que reprimieran al movimiento islamista, escribió Rose en su informe para Vanity Fair, basado sobre documentos confidenciales y declaraciones de ex funcionarios estadounidenses.

 

Bajo los términos de ese acuerdo, Fatah recibió armas y fondos a través de aliados árabes de Estados Unidos, incluidos Egipto y Jordania, apuntó.

 

La conspiración sería coordinada entre el general estadounidense Keith Dayton y el alto dirigente de Fatah Mohamed Dahlan, según fuentes citadas en el informe de Vanity Fair.

 

Pero el complot no llegó a implementarse. Un diario jordano publicó detalles de la maniobra, y Hamas decidió tomar una medida preventiva y de fuerza: se arrogó el control de Gaza el 14 de junio de 2007 y detuvo a numerosos dirigentes de Fatah.

 

"Sin quererlo", en lugar de aplastar a Hamas, "los combatientes de Fatah, respaldados por Estados Unidos llevaron a Hamas a tomar el control total de Gaza", indicó Rose.

 

Los desmentidos enérgicos de la Casa Blanca y el Departamento de Estado no lograron impedir que "The Gaza Bombshell" recibiera una amplia cobertura de la prensa occidental.

 

Algunos medios llegaron a comparar las "revelaciones" de Vanity Fair con el escándalo Irán-Contras de los años 80, que incluyó el suministro ilegal y encubierto de armas al régimen islamista en Teherán como medio de recaudar fondos con qué financiar a la oposición armada al gobierno izquierdista de Nicaragua.

 

Pero, más allá de los encomios al trabajo de Rose, la existencia del denominado "plan Dayton" se conoce muy bien desde hace más de nueve meses, según numerosos observadores locales.

 

"Hamas ha declarado sistemática y públicamente que lo que sucedió en junio fue una reacción al plan Dayton, con el que se pretendía destruir al movimiento", señaló Ibrahim Eissa, director del periódico independiente al-Dustour, que publicó comunicados de Hamas el año pasado.

 

"Pero sus denuncias no tuvieron mucha atención de los grandes medios de prensa árabes. Ni siquiera el canal de noticias Al-Jazeera le prestó mucha atención al asunto", dijo Eissa a IPS. Al-Jazeera, que reivindica la influencia de la británica BBC, transmite desde Qatar para todo el mundo árabe.

 

"Las denuncias del complot sólo fueron publicadas por algunos periódicos independientes y sitios en Internet afines con Hamas", apuntó.

 

El ex corresponsal Tarek Abd al-Gaber coincidió en que la prensa estatal egipcia desatendió en su cobertura la justificación de Hamas de por qué se arrogó el poder en Gaza.

 

"La prensa oficial tomó los argumentos de Estados Unidos y simplemente culpó a Hamas de todo", indicó. "La Casa Blanca insistió en calificar las acciones de Hamas de golpe de Estado sin importar las circunstancias, y los medios oficialistas de Occidente y del mundo árabe, repitieron ese mantra."

 

Una excepción fue el prestigioso periódico egipcio en inglés al-Ahram. En su edición del 21 de junio de 2007, apenas una semana después de la toma del poder por parte de Hamas en Gaza, el diario publicó una extensa explicación de Yehia Moussa, dirigente de ese movimiento.

 

Combatientes de Fatah, respaldados por Estados Unidos, "planeaban un ataque sangriento contra el movimiento islamista, incluido el asesinato de cientos de personas, entre ellos líderes políticos y religiosos de Hamas", indicó Moussa. "Pero logramos frustrar sus planes antes de que los pudieran llevar a cabo."

 

IPS tampoco se perdió el asunto. El 21 de agosto de 2007, en un informe sobre la caída de popularidad de Fatah transmitido en español al día siguiente, esta agencia internacional de noticias mencionó explícitamente el Plan Dayton como una de las razones principales del deterioro de la imagen de ese partido secular en el mundo árabe.

 

"Según funcionarios de ese movimiento (Hamas), el 'Plan Dayton' --que lleva el nombre del general estadounidense Keith Dayton-- estaba programado para concretarse el 13 de julio", informó entonces IPS.

 

"La operación iba a ser liderada por el hombre fuerte de Fatah, Mohammed Dahlan, con apoyo logístico de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos", según fuentes de Hamas citadas en ese informe.

 

Si hace nueve meses que los detalles de la conspiración estadounidense están a la vista de quien quisiera divulgarlos, ¿por qué los grandes medios de prensa tratan el informe de Vanity Fair como si fueran una revelación?

 

El profesor de Periodismo Mohammed Manssur, de la Universidad de El Cairo, explicó que la publicación tardía de esos datos muestra el abrumador sesgo contra Hamas de gran parte de la prensa occidental.

 

"Los medios de comunicación occidentales hacen todo lo que pueden para ensuciar el camino hacia un estado palestino", señaló Manssur. "Eso sólo puede atribuirse a la influencia sionista en Occidente, en especial en la prensa estadounidense, un hecho ya indiscutible."

 

El informe de Vanity Fair puede servir para reivindicar a Hamas respecto de lo sucedido en Gaza, pero aun así Manssur cuestionó el momento elegido para su publicación.

 

"Sospecho que responde a un intento por profundizar la brecha entre Hamas y Fatah y por desviar la atención de otros acontecimientos", especuló.

 

Jueves 3 de Abril de 2008

LA FARSA SIGUE ADELANTE

 

Por Khalid Amayreh*, The Palestinian Information Center / Rebelión

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

En palestina, se vislumbra tan sombría como siempre cualquier perspectiva de paz auténtica, a causa, especialmente, de la intransigencia israelí y de la complicidad estadounidense con el estado sionista; los amantes de la paz en Oriente Medio y en todo el mundo se han visto una vez más afrentados por otra de las poco honrosas visitas de la Secretaria de Estado de EE.UU. a la región.

 

Desde que hace más de tres años se convirtió en Secretaria de Estado, Rice ha efectuado numerosas visitas a Ramala y a la Jerusalén ocupada.

 

Sin embargo, en su conjunto, la grave situación palestina sigue prácticamente inalterada. De hecho, uno puede sostener con seguridad que la ocupación y el apartheid israelí son ahora mucho peores que lo eran hace tres años.

 

De ahí que sea muy poco probable que la actual visita de Rice vaya a marcar diferencia alguna.

 

En verdad que no resulta difícil señalar las causas y razones del fracaso de los “esfuerzos de paz” estadounidenses en esta parte del mundo.

 

EE.UU. sabe muy bien que Israel no se moverá ni un centímetro hacia la paz sin presiones serias por su parte. Pero el gobierno estadounidense no tiene ni inclinación ni voluntad para hacerlo. El control judío del Congreso y la virtual y completa sumisión de la administración Bush ante el poderoso lobby judío conocido como AIPAC, así como de los neoconservadores alineados tras Israel, hacen extremadamente improbable cualquier avance importante, ni siquiera un mínimo progreso, en la construcción de la paz.

 

Rice conoce eso muy bien a pesar del artificial optimismo que a menudo trata de insuflar, sobre todo para dar la falsa impresión de que el moribundo proceso de paz sigue vivo.

 

Asimismo, los israelíes saben que, en lo que se refiere a Israel, los funcionarios estadounidenses no siempre quieren decir lo que dicen, ni dicen lo que quieren decir.

 

Tomemos, por ejemplo, la cuestión de los bloqueos de carretera y controles israelíes que salpican el mapa de Cisjordania, que hacen real y totalmente imposible desarrollar cualquier actividad económica normal. Los funcionarios estadounidenses, desde el mismo Bush a Rice y otros enviados del Cuarteto y de EE.UU., han urgido en numerosas ocasiones a Israel para que elimine los cerca de 600 bloqueos de carreteras, a menudo manejados por soldados israelíes de estilo nazi y gatillo fácil.

 

Sin embargo, en lugar de atender las demandas internacionales y estadounidenses, el gobierno israelí tomó la decisión de establecer más bloqueos de carretera y más controles para hacer que la vida diaria palestina sea aún más miserable e insoportable.

 

¿Por qué Israel desafía a la administración Bush, que le ha pedido por enésima vez que relaje sus duras y agobiantes medidas contra los palestinos normales y corrientes tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza?

 

La respuesta está muy clara. Israel cree, equivocada o acertadamente, que controla a los EE.UU. de América, que controla la política y políticas estadounidenses, que controla el Congreso y los medios de comunicación y las instituciones financieras más importantes allí.

 

Hace unos cuantos años, se rumoreó que el anterior Primer Ministro israelí Ariel Sharon había dicho a Shimon Peres, por aquel entonces Ministro de Asuntos Exteriores: “Controlamos a los Estados Unidos y los estadounidenses lo saben”.

 

Un dirigente y colono judío en Hebrón, con quien este periodista se reunió hace pocos años, fue más directo aún. Dijo que “el pueblo judío podría poner de rodillas a Estados Unidos en menos de 24 horas”.

 

Pregunté al aparentemente arrogante líder de los colonos, inmigrante él mismo desde Florida a Israel, que cómo unos pocos millones de judíos estadounidenses podrían poner de rodillas al país más poderoso sobre la tierra. “No controlamos directamente a los 300 millones de estadounidenses”, dijo con bastante ostentación. “Controlamos a quienes les controlan a ellos”.

 

Muchos apologistas de Israel pueden rechazar esos comentarios como “disparates”. Sin embargo, hay un creciente número de estadounidenses que han llegado a la conclusión de que las políticas exteriores estadounidenses, especialmente hacia palestina, Israel, Irak, Afganistán, e incluso hacia Europa, están hechas en Israel, no en Washington.

 

Hace dos meses, me reuní con un grupo de dirigentes cristianos estadounidenses en un restaurante en la ciudad de Hebrón, en Cisjordania. Una señora, creo que de Illinois, me dijo lo siguiente: “Siento decirle que Vds. van a seguir pudriéndose bajo la ocupación israelí por muchos años que pasen”. Desconcertado por el comentario, le pregunté a la casi jubilada de 65 años, cómo podía estar tan segura de esa valoración tan sombría. Su respuesta fue aún más desconcertante. “Actualmente, el único país que puede presionar a Israel para que ponga fin a su ocupación de palestina es Estados Unidos. Pero debo decirle, ateniéndome estrictamente a la realidad, que Israel controla nuestro país y nuestro gobierno”.

 

Resumiendo, sería inútil confiar de verdad en que EE.UU. lleve la paz al Oriente Medio desde el momento en que la paz depende casi totalmente de que el gobierno estadounidense ejerza presiones reales sobre Israel, algo muy improbable, al menos en un futuro previsible. Sí, a menudo EE.UU. intenta aparecer como un constructor de la paz y un intermediario honesto. Pero es una falsa apariencia, ya que todo el mundo sabe que las eternamente estériles negociaciones entre Olmert y Abbas no han llegado, ni llegarán, a parte alguna.

 

Hoy en día, con los hechos irreversibles que Israel ha creado sobre el terreno en la ocupada Cisjordania, especialmente en Jerusalén Este, la perspectiva de la así denominada Solución de los Dos Estados está muerta, a pesar de todos los parloteos que seguimos oyendo de israelíes, estadounidenses e incluso de funcionarios palestinos.

 

De ahí que sea imperativo que el pueblo palestino y sus auténticos dirigentes y representantes dejen de permitir que los Estados Unidos de Israel… sí, los Estados Unidos de Israel, les engañen eternamente sobre la liquidación de su imperecedera causa.

 

Por lo tanto, es vital que el pueblo palestino y sus dirigentes y representantes no corruptos encuentren una estrategia de salvación alternativa basada en la solución de un único Estado.

 

* Khalid Amayreh es un periodista palestino que vive con su familia en la ciudad palestina ocupada de Dura. Puede contactarse con él en: amayreh@p-ol.com.

 

Jueves 03 de Abril de 2008

DOS DERROTAS

           

Por Juan Gelman

La Casa Blanca está descontenta: no pudo lograr que sus aliados del Medio Oriente boicotearan la conferencia cumbre que la Liga Árabe llevó a cabo en Damasco –capital de otro miembro del “Eje del Mal”–, ni que las tropas del gobierno iraquí, con el apoyo de efectivos estadounidenses y británicos, derrotaran a las milicias de Moqtada al Sadr, tan chiítas como los que tuvieron enfrente. Estos dos fracasos fortalecen la cadena Siria-Irán-Hamas-Hezbolá y hacen tambalear el plan que los partidarios del “poder inteligente” esbozaron para reducir la intervención militar de EE.UU. en guerras que tanto rechazo interior han provocado: consiste en dominar la región delegando tareas en naciones árabes amigas, en especial Egipto y Arabia Saudita, convirtiéndolas en regentes de otras menos poderosas. Una suerte de neocolonialismo posmoderno.

 

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, dedicó meses enteros y giras frecuentes para evitar que los países árabes “moderados” participaran en la conferencia. Consiguió que no asistieran Yemen y Jordania –sus gobiernos vacilaron hasta el último momento–, pero ni siquiera pudo evitar que concurriera Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad palestina enfrentada con Hamas, al que había trasmitido el compromiso de Israel, a cambio de su ausencia, de levantar 50 retenes en Cisjordania. Cabe señalar que mientras Condi negociaba con Abbas, el número de retenes israelíes pasó de 500 a más de 580. Las promesas sólo comprometen a quienes las escuchan, dijo alguno.

 

Las presiones del Departamento de Estado no rindieron frutos. Que la reunión se realizara en el lugar y en los días previstos de finales de marzo sin incidente alguno, y que asistiera la mayoría de los jefes de estado de la Liga Árabe, incluidos los muy cercanos a W. Bush, es un revés diplomático de proporciones para Washington. Este pretendía aislar definitivamente a Siria y ocurrió exactamente lo contrario. La conferencia terminó aprobando la posición intransigente de Damasco en el problema palestino: en su declaración final subraya que la retirada israelí de los territorios ocupados desde 1967 es condición previa a la paz y no materia de negociación. Corrobora además las resoluciones de la ONU sobre el tema, es decir, que los palestinos tienen el derecho inalienable a crear su propio estado con Jerusalén de capital. En una palabra: la Liga se opone a las políticas de Tel Aviv de manera enérgica y, para EE.UU., muy inesperada. Esta postura es nueva y anunciaría cierta voluntad de emancipación política de los países árabes “moderados” respecto de la Casa Blanca. Siria fue elegida para ocupar la presidencia rotativa de la Liga por un año.

 

El segundo fracaso estadounidense, esta vez militar, se produjo casi en los mismos días. El primer ministro iraquí Nuri al Maliki lanzó una vasta ofensiva contra las milicias chiítas de Al Sadr que controlan Basora. Le fue mal: aun ayudado por los bombardeos aéreos y de artillería de las tropas de EE.UU. y Gran Bretaña, el ejército iraquí no pudo desarmar a los sadristas, propósito declarado de la operación. Bush elogió este “momento definitorio” del gobierno Bagdad, en tanto que demostración de su control del país. Tras seis días de combates iniciados el 25 de marzo, que arrojaron más de 400 muertos y unos dos mil heridos, Al Sadr declaró una tregua unilateral y sigue dominando Basora. W. pretende ahora deslindarse del descalabro.

 

Altos funcionarios de la Casa Blanca y del Pentágono han filtrado a la prensa que Maliki decidió la ofensiva “sin consultar a sus aliados estadounidenses” (The Washington Post, 27-3-08), o “informan” que “Maliki calculó mal” (The New York Times, 30-3-08). Son falsedades obvias. Los que calcularon mal fueron los jefes norteamericanos: atribuyeron la inacción de Al Sadr durante varios meses a la desorganización y la disminución de sus efectivos que, en realidad, habían emprendido el proceso contrario, el entrenamiento y la concentración de milicianos bajo centros de comando dispersos sobre todo en el sur petrolero del país, del que Basora es puerto. Es, por otra parte, impensable que la operación fuera planeada sin el conocimiento de los militares estadounidenses. Así lo prueba la participación en combates terrestres de grupos especiales de EE.UU. estacionados en Irak.

 

La tregua unilateral que declaró Al Sadr no ha de durar mucho. Se pasaron a sus filas dos regimientos de infantería del ejército iraquí y miles de policías fueron echados porque se negaron a combatir en Basora. Al Sadr quiere que las fuerzas norteamericanas se vayan de Irak. Los dirigentes árabes “moderados”, amigos de EE.UU., quieren que Israel se retire de los territorios palestinos ocupados. En efecto, la Casa Blanca está descontenta.

 

Martes 01 de abril de 2008 de Abril de 2008

LA HISTORIA DE LA LIMPIEZA ÉTNICA OCULTA POR LA GUERRA DE 1948*

 

Por Ilan Pappé**, La Haine.org

El historiador Ilan Pappé desvela la destrucción sistemática de los pueblos palestinos por el régimen israelí

 

Los editores del diario de Ben Gurión se sorprendieron al descubrir que entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 1948, el líder de la comunidad judía de palestina parecía descuidar el aspecto militar de los acontecimientos.

 

En lugar de inquietarse por ello, se mostraba mucho más preocu­pado por la política interna sionista y estaba dedicado de lleno a cuestiones de organización como la transformación de los cuerpos de la Diáspora en organismos del nuevo Estado de Israel. Su diario, resulta evidente, no revela ninguna sensación de temor por la catástrofe inminente o el "segundo Holocausto" que con emoción proclamaba en sus apariciones públicas.

 

Entre quienes pertenecían a sus círculos íntimos, hablaba con un lenguaje diferente. Así, a comienzos de abril, presentó con orgullo a los miembros de su partido, el MAPAI, los nombres de las aldeas árabes que las tropas judías habían ocupado recientemente. Y el día 6 del mismo mes le encontramos reprendiendo a los miembros con tendencias socialistas de la ejecutiva del Histadrut que cuestionaron el acierto de atacar a los campesinos en lugar de confrontar a sus patronos. Ocasión en la que dijo a una de las principales figuras de la organiza­ción sindical: "No estoy de acuerdo con usted en que nos enfrentamos a efendis y no a campesinos: ¡nuestros enemigos son los campesinos árabes!

 

Su diario, de hecho, contrasta radicalmente con el miedo que sembraba entre quienes le oían en reuniones públicas y, por consiguiente, con la memoria colectiva de los israelíes. Sugiere que para entonces se había dado cuenta de que palestina ya estaba en sus manos. Con todo, tampoco estaba excesivamente confiado, y no se unió a las celebraciones del 15 de mayo de 1948, consciente de la enormidad de la tarea que tenía por delante: limpiar palestina y asegurarse de que los árabes no pudieran obstaculizar la toma del país por parte de los judíos.

 

Al igual que la Consultoría, temía el resultado de los acontecimientos en lugares en los que existía un obvio desequilibrio entre los asentamientos judíos aislados y un potencial ejército árabe, como era el caso de ciertas zonas remotas de Galilea y el Néguev, así como de algunas partes de Jerusalén.

 

No obstante, tanto Ben Gurión como sus colaboradores más cercanos entendían perfectamente bien que estas desventajas locales no alteraban el cuadro general: la capacidad de las fuerzas judías para tomar, incluso antes de que los británicos hubieran abandonado el país, muchas de las áreas que la Resolución de Partición de la ONU había asignado al Estado judío. En este contexto, "tomar" significaba sólo una cosa: la expulsión, masiva, de los palestinos de sus hogares, negocios y tierras, tanto en las ciudades como en las áreas rurales.

 

PODER SOBRE EL TERRENO

Ben Gurión quizá no se haya regocijado con las masas judías que bailaron en las calles el día que el Mandato británico llego oficialmente a su fin, pero sabía muy bien que las fuerzas militares judías ya habían empezado a mostrar su poder sobre el terreno. Cuando se activó el Plan Dalet, la Haganá contaba con más de 50.000 efectivos a su disposición, la mitad de los cuales habían sido entrenados por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Había llegado la hora de poner en marcha el plan.

 

La estrategia sionista de construir asentamientos aislados en medio de zonas árabes densamente pobladas, aprobada retroactivamente por las autoridades del Mandato británico, se reveló una desventaja en épocas de tensión. La llegada de suministros y tropas a estos puestos remotos no siempre estaba garantizada, y una vez el país estuvo en llamas, la carretera para acceder a Jerusalén por el oeste, que pasaba por numerosas aldeas palestinas, resultó particularmente difícil de proteger, lo que creó entre la pequeña población judía de la ciudad una sensación de asedio. Los judíos de Jerusalén también eran un motivo de preocupación para los líderes sionistas por una razón diferente: éstos pertenecían en su mayoría a las comunidades ortodoxa y mizrahi (oriental), cuyas aspiraciones y compromiso con el sionismo eran bastante tenues e incluso cuestionables.

 

Por tanto, la primera zona que se eligió para poner en marcha el Plan Dalet fue la de las aldeas rurales de las laderas occidentales de las montañas de Jerusalén, a medio camino a lo largo de la carretera hacia Tel Aviv. Ésta fue la Operación Najsón, que serviría de modelo para campañas futuras: las expulsiones súbitas y masivas que empleó demostrarían ser el medio más eficaz de conservar los asentamientos judíos aislados o desbloquear las rutas amenazadas por el enemigo, como la que conducía a Jerusalén.

 

A todas las brigadas asignadas a la operación se les pidió que se prepararan para pasar a Mazav Dalet, Estado D, es decir, que se alistaran para implementar las órdenes del Plan D. "Pasaréis a Estado Dalet, para una implementación operativa del Plan Dalet", fue lo primero que se les dijo a las unidades. Y luego, "las aldeas que vais a capturar, limpiar o destruir se decidirán consultando con vuestros asesores en asuntos árabes y los oficiales de inteligencia".

 

A juzgar por el resultado fi­nal de esta fase, a saber, la desarrollada entre abril y mayo de 1948, el consejo de éstos fue que no se perdonara a ni una sola aldea. Mientras que el Plan Dalet oficial daba a las aldeas la opción de rendirse, las órdenes operacionales no eximían a ninguna aldea bajo ningún concepto. Con esto, el programa detallado se convirtió en la orden militar de em­pezar la destrucción de las aldeas. Las fechas se programaron de acuerdo con la geografía: la brigada Alexandroni, que se encargaría de asaltar la costa con sus decenas de aldeas, y que sólo dejaría detrás dos de ellas, recibió sus órdenes hacia finales de abril; las instrucciones de limpiar el oriente de Galilea llegaron al cuartel general de la brigada Golani el 6 de mayo de 1948, y al día siguiente se ordenó la limpieza de la primera aldea de su "área", Shajara.

 

DESTRUCCIÓN DE ALDEAS

Las unidades del Palmaj recibieron sus órdenes para la Operación Najsón desde el primer día de abril de 1948. La noche anterior, la Consultoría se había reunido en la residencia de Ben Gurión para dar término a las directivas que recibirían las unidades. Sus órdenes fueron claras: "El principal objetivo de la operación es la destrucción de aldeas árabes... [y] la expulsión de los aldeanos para que se conviertan en un lastre económico para las fuerzas árabes". La Operación Najsón también fue una novedad en otros aspectos.

 

Fue la primera operación en la que todas las distintas organizaciones militares judías se esforzaron por actuar de forma conjunta como un único Ejército (con lo que se proporcionó una base a las futuras Fuerzas de Defensa de Israel). Y fue la primera operación en la que los veteranos judíos de Europa oriental, que dominaban el mundillo militar, se incorporaron a una campaña junto a otros grupos étnicos como los recién llegados del mundo árabe y de la Europa posterior al Holocausto.

 

El comandante de un batallón que participó en esta operación, Uri Ben Ari, menciona en sus memorias que "mezclar a los judíos de la diáspora" era una de las metas importantes de Najsón. Ben Ari era un joven judío alemán que había llegado a palestina pocos años antes. Su unidad realizó sus preparativos finales para Najsón en la costa del Mediterráneo, cerca de Hadera. Él se recuerda comparándose a los generales rusos que pelearon contra los nazis en la segunda guerra mundial. Los "nazis" en su caso eran un enorme número de campesinos palestinos indefensos que vivían en aldeas cercanas a la carretera que unía Jaffa con Jerusalén y los grupos paramilitares de Abd al Qadir al Husayni que habían acudido en su rescate.

 

Las unidades de Al Husayni habían estado disparando al azar contra el tráfico judío en esta ruta como represalia por ataques anteriores, y habían matado y herido a varios pasajeros. Pero los aldeanos, como ocurría por todas partes en palestina, sólo estaban intentando continuar con su vida normal, sin conocer la imagen demonizada que Ben Ari y sus camaradas les atribuían.

 

Al cabo de unos pocos días, la mayoría de ellos serían expulsados para siempre de las casas y campos en los que ellos y sus ancestros habían vivido y trabajado durante siglos. Los grupos paramilitares palestinos a órdenes de Abd al Qadir al Husayni opusieron más resistencia de la que esperaba el batallón de Ben Ari, lo que hizo que la operación Najsón no avanzara inicialmente según lo planeado. Pese a ello, para el 9 de abril la campaña estaba terminada. (...)

 

DEIR YASSIN

La naturaleza sistemática del Plan Dalet resulta patente en el caso de Deir Yassin, una aldea pastoril y cordial que había llegado a un pacto de no agresión con la Haganá de Jerusalén, pero que estaba condenada a desaparecer por encontrarse dentro del área que el Plan Dalet ordenaba limpiar. En vista del acuerdo que había firmado con la aldea, la Haganá decidió enviar allí tropas del Irgún y de la banda de Stern y librarse así de toda responsabilidad oficial en lo ocurrido. En poste­riores operaciones de limpieza de aldeas "amigas" ni siquiera se consideraría necesario emplear este ardid.

 

El 9 de abril de 1948, tropas judías ocuparon la aldea de Deir Yassin. Ésta se encontraba en una colina al oeste de Jerusalén, a 800 metros sobre el nivel del mar y cerca del barrio judío de Givat Shaul. La vieja escuela de la aldea funciona en la actualidad como un hospital psiquiátrico para el barrio judío que se extendió sobre los restos del poblado.

 

Al irrumpir en la aldea, los soldados judíos rociaron las casas con fuego de ametralladora, lo que mató a muchos de sus habitantes. Después de eso, se reunió a los demás aldeanos y se los asesinó a sangre fría, los cadáveres fueron maltratados y cierto número de mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas. Fahim Zaydan, que tenía doce años en esa época, recuerda cómo vio asesinar a su familia delante de sus ojos: "Nos llevaron uno detrás de otro; dispararon a un anciano y cuando una de sus hijas gritó, le dispararon a ella también. Luego llamaron a mi hermano Muhammad, y le dispararon enfrente de nosotros, y cuando mi madre, que llevaba a mi hermana Hudra en sus brazos, pues todavía estaba amamantando, se arrojó sobre él llorando, también le dispararon".

 

Los soldados también le dispararon a Zaydan. Lo habían puesto, junto con otros niños, en fila contra una pared que rociaron con balas, "sólo para divertirse", antes de marcharse. Tuvo suerte de sobrevivir a sus heridas. Investigaciones recientes han reducido el número aceptado de víctimas de la masacre de Deir Yassin de 170 a 93. Como es obvio, aparte de las víctimas de la masacre propiamente dicha, hubo decenas de campesinos que murieron en el combate, y que por tanto no fueron incluidos en la lista oficial de víctimas. Sin embargo, en vista de que las fuerzas judías consideraban cualquier aldea palestina como una base militar enemiga, la distinción entre las personas masacradas y las muertas "en batalla" era tenue.

 

Basta enterarse de que entre los asesinados en Deir Yassin había treinta bebés para entender por qué todo el ejercicio "cuantitativo" (no muy distinto del que los israelíes realizaron en una fecha tan cercana como abril de 2002 a propósito de la masacre de Jenin) es irrelevante. En su momento, los líderes judíos anunciaron con orgullo un elevado número de víctimas en Deir Yassin para hacer de la aldea el epicentro de la catástrofe: una advertencia a todos los palestinos de que un destino similar les aguardaba si se negaban a abandonar sus hogares y marcharse.

 

* Fragmento de La limpieza étnica de palestina. Autor: Ilan Pappé. Traductor: Luis A. Noriega Hederich. Editorial: Crítica. Páginas: 414. Público

** Ilan Pappé: Una figura emblemática de los nuevos historiadores

1. Huyendo de los nazis.- Los padres de Ilan Pappé huyeron de Alemania durante la persecución nazi y se establecieron en Haifa, donde nació el historiador en 1954. En la Universidad de Haifa ha hecho su carrera académica hasta convertirse en la figura emblemática de los llamados‘nuevos historiadores’.

2. Cuestionar la versión oficial.- Los nuevos historiadores, que en su conjunto han publicado una decena de libros en los últimos años, se caracterizan por cuestionar la versión sionista de la historia y reevaluar los datos que poco a poco van saliendo de los archivos.

3. Ostracismo.- Pappé ha pagado su osadía con el ostracismo del mundo académico israelí. Sus opiniones y trabajo académico le han ganado muchos enemigos, por lo que decidió abandonar Israel en 2007, sin que se sepa si su exilio es definitivo o temporal. En la actualidad da clases en el departamento de Historia de la Universidad británica de Exeter.

 

Martes 01 de Abril de 2008

EL “GRAN LAGO” DE GAZA: FÁBRICA DE UNA NUEVA CRISIS

 

Por Suzanne Baroud*, PalestineChronicle / Rebelión

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.**

En un lugar a pocas millas de las playas arenosas y los elevados rascacielos, las villas blancas de piedra y las piscinas azul celeste son el ejemplo del escarnio y la injusticia a los que están sometidos más de 1,5 millones de seres humanos que tienen que beber agua contaminada por las aguas residuales. Cuando hay una línea tan delgada entre la abundancia y la pobreza, entre los privilegios y la necesidad, qué desquiciante es saber que apenas a un tiro de piedra, las madres y padres están obligados a alimentar a sus familias con veneno. Como si el ocupante no pudiera encontrar una manera más creativa de atormentar a sus víctimas.

 

El mayor ultraje es que semejante realidad es la política decidida por el gobierno israelí, criticada por los grupos humanitarios y de derechos humanos más importantes del mundo y a pesar de ello cada vez más profundizada por Israel y descaradamente respaldada y justificada por EE.UU.. Es indiscutible que la calamidad del agua contaminada en la Franja de Gaza es una política deliberada del gobierno israelí.

 

La gestión de las aguas residuales en Gaza no es un problema nuevo y, de hecho, se remonta hasta la época de la ocupación israelí de Gaza en 1967. En ese momento, Israel instaló los medios de tratamiento de las aguas residuales que todavía funcionan hoy, construidos para servir entonces a una población de 380.000 personas, un número que ha aumentado a 1,5 millones.

 

El agotamiento de las fuentes de agua potable y la siempre creciente crisis del alcantarillado en Gaza está creando zonas de encharcamiento, la más grande de ellas llamada "el gran lago", que ocupa unas 30 hectáreas de terreno y contiene aproximadamente 2-3 millones de metros cúbicos de agua inútil.

 

Con instalaciones arcaicas para dar servicio a un grupo humano que casi se ha triplicado en número y con la ausencia de las condiciones básicas, tales como combustible para el funcionamiento de las bombas necesarias para mantener las instalaciones en funcionamiento, el resultado es el vertido de las aguas residuales tóxicas en el suelo y en las aguas subterráneas que van directamente a la mar.

 

La publicación de las Naciones Unidas IRIN, entrevistó recientemente a Rebhi al- Sheik, jefe de la Autoridad palestina del Agua (PWA) en Gaza, quien declaró que actualmente el 75 por ciento de los habitantes de Gaza está bebiendo agua contaminada.

 

En enero de 2008, el ponente especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, John Dugard, viajó a palestina y evaluó la situación, que describió de «catastrófica» bajo las restricciones impuestas por Israel.

 

Recientemente hablé con la Dra. Suma Baroud sobre el alcance de los problemas y de los aspectos sanitarios que derivan de la existencia de áreas de escapes como el gran lago. Ella explicó: "Como facultativo que trabaja en el campo del cuidado de la salud primaria en la región de Kan Younis durante los últimos 10 años, he aprendido de mis observaciones cotidianas que hay una multitud abrumadora de problemas y dolencias que minan la salud de los habitantes de Gaza, sobre todo de los niños, como resultado de la formación de estanques, cada vez más grandes, de aguas residuales, como el ‘gran lago’ o el ‘majari’, como lo llamamos nosotros".

 

"En nuestros centros de salud tratamos a muchos niños de enfermedades inducidas por infecciones de pequeños organismos, como las amebas. Estas dolencias progresan y llevan a enfermedades internas que afectan al intestino delgado y al grueso, entorpeciendo o impidiendo sus funciones, originando cólico abdominal, diarrea y estreñimiento. Otras complicaciones incluyen anemia, falta de crecimiento y perturbaciones mentales. Además hemos visto números crecientes de niños que padecen insomnio, baja autoestima e inseguridad".

 

"A esto se añade un gran número de pacientes que son tratados en nuestras clínicas en verano por infecciones superficiales debidas a las picaduras de los insectos. Hay un problema abrumador con dichos insectos, que crecen en las condiciones bajo las que nosotros sufrimos, el calor intenso y las aguas residuales estancadas".

 

"Hay una tremenda presión en el ministerio de Salud debido al consumo excesivo de medicamentos para combatir estas enfermedades y sus complicaciones posteriores".

 

Un número incontable de grupos de derechos humanos ha sacado al primer plano la situación de Gaza en las últimas semanas, incluido el Comité Internacional de la Cruz Roja que recientemente declaró a IRIN que "La situación medioambiental en Gaza es lastimosa y está empeorando".

 

Entre 30.000 y 50.000 metros cúbicos de aguas residuales tratadas parcialmente y 20.000 metros cúbicos sin tratar acaban en los ríos y en el mar Mediterráneo. Unos 10.000-30.000 metros cúbicos parcialmente tratados van a la tierra y en algunos casos llegan al acuífero, contaminando los ya pobres recursos de agua potable de Gaza.

 

El Grupo Internacional de Crisis presionó a Israel, Egipto, la AP y el gobierno de Hamás para que hagan todo lo posible para que se pueda disponer de los materiales necesarios, como el combustible que es esencial, para frenar el enorme problema de las aguas residuales en Gaza.

 

En un artículo publicado recientemente en el Coastal Post, con base en California, el candidato presidencial estadounidense Ralph Nader reprobó a Israel por su polifacética ejecución de la violencia institucionalizada contra la población de Gaza y convocó a EE.UU. a considerar su complicidad, fuera de la ley, con las prácticas inhumanas e ilegales de Israel: «El asedio de Israel también ha causado una gran pérdida de vidas en Gaza por destruir los medios de cuidados de la salud, cortar la electricidad, por desnutrición y contaminación de las aguas potables y destrucción de los sistemas públicos del agua. Las víctimas son principalmente niños y civiles adultos cuyas muertes pasan inadvertidas en Occidente. El sufrimiento de los civiles de Gaza es ignorado por el 98% del Congreso estadounidense, que entrega a Israel anualmente miles de millones de dólares del contribuyente.

 

Según la Agencia de Ayuda y Trabajo de las Naciones Unidas (UNRWA), "Gaza está en el umbral de convertirse en el primer territorio que será reducido intencionadamente a un estado de abyecta indigencia con el conocimiento, la aquiescencia y –algunos añadirían- el estímulo de la comunidad internacional".

 

A primeros de marzo de este año, un informe redactado por ocho grupos de derechos humanos y humanitarios británicos condenó las políticas de Israel en un "mordaz" informe que declaraba que la crisis humanitaria en Gaza era la "peor desde 1967".

 

"Mientras nosotros hablamos, las aguas residuales tóxicas están corriendo, literalmente, a raudales por las calles", dijo Geoffrey Dennis, jefe de CARE International.

 

La directora de Amnistía Internacional del Reino Unido, Kate Allen dijo que Israel debe proteger a sus ciudadanos, "pero, como potencia ocupante en Gaza, tiene también la obligación legal de garantizar a la población de Gaza el acceso a alimentos, agua potable, electricidad y atención médica». Y añadió: «Castigar a toda la población de Gaza y negarle los derechos humanos básicos es absolutamente indefendible. La situación actual es artificial y debe cambiarse".

 

El informe de 16 páginas -patrocinado por Amnistía Internacional junto con CARE International del Reino Unido, CAFOD, Ayuda Cristiana, Médicos del Mundo del Reino Unido, Oxfam, Save the Children del Reino Unido y Trocaire- apela al gobierno británico para que ejerza la mayor presión posible para cambiar la política de no negociar con los gobernantes de Hamás de Gaza.

 

Kate Allen, la representante de Amnistía, apremió para que se ponga el mayor énfasis en la urgencia de este problema. "El vertido es tan enorme que se ha llamado ‘el gran lago’; semejante abuso y malos tratos infligidos a una población considerada como ‘protegida’ es ni más ni menos que un puro ultraje. La comunidad internacional debe emprender acciones inmediatas para asegurar la protección debida a la población de Gaza" declaró Allen, y añadió "esta acción detestable es, indiscutiblemente, artificial y debe revertirse inmediatamente".

 

* Suzanne Baroud, estadounidense, es escritora y editora. Ha editado numerosos libros; también es la redactora jefe de PalestineChronicle.com.

 

** Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala.

 

Martes 01 de Abril de 2008

LOS ÚLTIMOS BEDUINOS NÓMADAS

Por Sebastián Oliel, Paul Chamah y Luli Szerman (www.piedralibre.co.il)

En Israel hay alrededor de 170 mil árabes beduinos que habitan en su mayoría en la región del Néguev. La mitad de ellos aceptó dejar atrás sus hábitos nómades y establecerse en siete ciudades construidas especialmente para ellos, pero el resto se niega a dejar la zona que habitan desde hace generaciones y por la que reclaman la propiedad de las tierras. Mientras las municipalidades beduinas se ubican entre las más pobres del país, sus habitantes dicen ser considerados ciudadanos de tercera por Israel

 

Con el objetivo de escribir este artículo sobre la realidad de los beduinos del Neguev en Israel, un equipo de Piedra Libre partió hacia el sur del país. El Museo de Cultura Beduina del Centro Joe Alon, fue nuestra primera parada. Allí, recabamos información y contactos para continuar nuestra misión periodística. La intención final era entrar en contacto con una familia beduina real durante el desarrollo de su vida cotidiana.

 

Seguimos viaje por la ruta 31 hacia Arad. A ambos lados del camino se pueden observar construcciones de material precarias, aunque con antenas parabólicas en los techos y caros vehículos en sus garajes.

 

Nos detuvimos al azar en la puerta de una de esas casas con la esperanza de que la hospitalidad beduina se hiciera presente. Bajamos del auto con la excusa de preguntar por una dirección de un beduino llamado Jalil Almud, con quien nos habían contactado en el Museo, y que estaba dispuesto a recibirnos, pero a quien no lográbamos ubicar. El hombre resultó conocer a Jalil y tras explicarle que éramos periodistas de una revista en español para la comunidad latina nos invitó con una sonrisa generosa a sentarnos y a contarnos sobre su vida y la de sus pares. La hospitalidad sobre la que tanto habíamos escuchado comenzaba a materializarse.

 

TRIBU DE DOS MIL PERSONAS

La construcción de material sobre una colina de piedras blancas que no conoce de lujos ni de detalles de terminación es el hogar de El-Atrash Darwish, un beduino de 40 años, con su mujer de 31, y los diez hijos de ambos, cinco varones y cinco mujeres de entre 15 años y 6 meses de edad. Con ojos curiosos, sonrisas marcadas y una sutil timidez que conservaron sólo durante los primeros minutos de nuestra estadía, los chicos comenzaron a salir de la casa para observar a estos extraños visitantes latinoamericanos. La mujer permaneció en el otro cuarto preparando el t é y nunca se hizo presente. Nos sentamos en un salón que el único mobiliario que tenía eran unas alfombras y unos almohadones, y un viejo armario de madera se encastraba en un rincón de la habitación. Uno de los niños se acercó con una bandeja, y sobre ella, cuatro tasas y una jarra de té. El hermano mayor la tomó, la apoyó sobre el piso y nos sirvió. El-Atrash no quiso comenzar la entrevista hasta haber servido el té. Es como si el té o el café, fueran un idioma previo a las palabras.

 

Desde las ventanas algunos de los niños observaban. Una de las nenas, de unos 9 años, entró con la bebé de 6 meses en brazos. "Tienen su propia muñeca", bromeó el padre. La bebé, como el resto de los chicos estaban descalzos, sus ropas sucias por la tierra y el polvo del desierto y rotas en algunas partes. El agua parece no haber ni siquiera salpicado sus caras en el último tiempo. Mientras conversábamos con el padre, los chicos hablaban en árabe entre ellos, se divertían. Un niño de unos 4 años se acercaba a tocarnos con un dedo, para luego esconderse tras la espalda del papá. De observadores a observados, la experiencia de reconocer a un otro parecido pero diferente, fue mutua.

 

En un hebreo con un vocabulario refinado y elevado, El-Atrash nos contó que es maestro de árabe en una escuela cercana desde hace 18 años y que estudió en la universidad. Dice que su sueldo le alcanza para vivir en forma regular. Pero que en su tribu, integrada por unas dos mil personas, el 80 por ciento no trabaja fuera del pastoreo del ganado y la agricultura. Sin embargo, reciben del gobierno pensiones por desempleo y por el número de hijos. Tienen de cierta forma una falta de ambición y de no querer tener más, que sorprende. El-Ashrat lo que busca (y lo dice feliz) es poder llegar a su casa y descansar, sentarse en su choza de visitas, a recibir a sus parientes, amigos, tomar té, café y hablar. No tiene la necesidad de trabajar más para tener más. Sólo con poder  darles comida a sus hijos y esposa, le es suficiente.

 

La gran mayoría de las mujeres, como su esposa, no trabajan ni manejan por una cuestión de roles sociales. La mujer debe permanecer en la casa cuidando a los niños. “Yo no sé ni cortar un tomate” nos respondió cuando le preguntamos si sabía cocinar o si ayudaba en alguna labor doméstica. El-Atrash estimó que en otros 30 o 40 años los beduinos del sur del país, van a dejar de vivir en chozas o carpas, para pasar a habitar en asentamientos más formales. "Es triste, la modernización va a hacernos perder esto que es nuestra cultura" sostuvo expresando su pesar y miedo por perder la tradición de su pueblo. Para El-Ashrat el cambio se va a dar inevitablemente, desea que se dé, pero teniendo en cuenta su cultura. Ante la imposibilidad de frenar el progreso, consideró que la organización de la vida bajo el estilo del moshav israelí es lo más cercano a lo que aceptaría. Para este jefe de familia, irse a vivir a una ciudad beduina como Rahat es inaceptable. Según él, allí no podría continuar con sus tradiciones por falta de espacio, de tierra. "Acá no tengo a nadie alrededor, nadie que me moleste. El aire es puro, tengo espacio para las cabras y para sembrar". Para ellos claramente, irse a vivir a un apartamento, pequeño, con 10 hijos, o los que vendrán, es una pesadilla casi que innombrable.

 

CARGAR EL ARMARIO EN EL CAMELLO

El-Atrash y sus once hermanos nacieron y vivieron sus primeros años en carpas, que sus padres armaban y desmontaban dependiendo la época del año, verano o invierno. Y así venían haciendo los antepasados de su tribu durante centenares de años. Sólo en 1981 sus padres decidieron establecerse en un solo lugar y así fue que construyeron la choza de paredes y techos de chapas que todavía conservan. Allí aún duerme su madre, a quien también le construyeron una casa al frente de esta choza. “Ella duerme a veces acá, a veces en la choza, o a veces afuera, al aire libre. Depende del clima y de su estado de ánimo” cuenta este beduino de piel quemada por el sol desértico. De acuerdo a este maestro de escuela, la razón por haber construido esa primera choza, se debió a que en los años 70, por una cuestión económica, todos los de su tribu empezaron a parar en más lugares a trabajar. Esto los llevó a tener más ingresos, y por ende, mejor nivel de vida, por lo que comenzaron a comprar muebles lo que hizo más difícil movilizarse, derivando en su establecimiento más formal. “Ya no era cómodo ni muy práctico montar encima de los camellos y burros los armarios o sillas” se sonríe.

 

La tribu de El-Ashrat no está conectada al sistema eléctrico israelí. Ellos reciben energía de un generador propio. Además no tienen teléfono fijo, sólo celular, y su dirección postal donde prometimos enviarle revistas, está en Beer Sheva, no donde él vive. Obvio, su casa no es reconocida, no tiene dirección. No existe para el país. Pero irónicamente su familia lleva viviendo allí, en una dirección que no existe legalmente, por más de 100 años.

 

Este hombre lamentó que hoy en día no puede vivirse la cultura como antes, como él alcanzó a vivenciar cuando niño. Pero para él la vivencia en la carpa, es algo intrínseco de él. Y por eso recibe a sus visitantes, amigos y familiares en el shigg (carpa de visitas de los beduinos). Así como siguen armando carpas para eventos especiales como bodas y velorios.

 

Todos los shigg, y las chozas construidas por ellos, tienen su espacio para hacer fogata adentro de ella. Por eso siempre se verá el techo negro ahumado por la leña. Para ellos esa fogata es el centro de cada cabaña.

 

Cuando le preguntamos si celebraban en las chozas también los cumpleaños, El-Ashrat se rió. “Nosotros no celebramos el cumpleaños como ustedes”. Además de diferencias culturales con esta tradición nuestra, para ellos es casi irrelevante esa celebración. Y ya ni qué decir en esta tribu, en donde cada familia tiene en promedio 15 hijos, los días del año no les alcanzarían para celebrar tantos cumpleaños de primos, sobrinos, amigos.

 

DESCALZO DESDE JORDANIA

Este jefe de familia se considera a si mismo beduino musulmán sunita, que vive en tierras que por una cuestión geopolítica hoy pertenecen al Estado de Israel con sus normas y leyes. Afirmó que durante el imperio Otomano y el mandato Británico, los gobiernos no se metían en su vida. Y que tiene un amigo de 85 años que luego de la Guerra de Independencia de 1948 quedó del otro lado de la frontera, en Jordania, y que cuando El-Ashrat lo visitó, su amigo no le dejó de repetir que si lo dejaran volver a la tierra donde nació, “vendría caminando descalzo desde Jordania y sin nada en sus manos”.

 

Mientras nuestra visita llegaba a su fin, uno de los niños se montaba a un burro para recorrer el par de kilómetros que lo separan de la tienda más cercana en busca de algunas provisiones, que se encuentra en una de las montañas más alejadas que se podían ver a lo lejos.

 

Estar allí un par de horas, en medio de las montañas de su tribu, con el viento desértico de verano soplando y refrescando hasta el alma, era literalmente como estar en otro planeta. Con otros ritmos, con otros valores. Era como si de repente, el Internet, el celular, las marcas de ropa, un mejor sueldo, fueran irrelevantes. Por eso cuando sonó uno de nuestros celulares mientras visitábamos el monte más alto de las tierras de El-Ashrat, era como si hubiera sido un timbre desde el más allá. Para El- Atrash era una alegría poder recibirnos. Agradeció nuestra presencia porque le permitió explicar la situación de su tribu y su cultura. "La gente tiene que saber que los beduinos somos personas simples y buenos anfitriones que respetan a sus huéspedes", subrayó.


MORADORES DEL DESIERTO

Durante siglos vagaron con sus caravanas por el desierto del Neguev en busca de agua. Hoy atraviesan una transición a formas de vida más sedentarias que ven dejar en el camino hábitos y costumbres centenarias. Los beduinos son personas nómadas de descendencia árabe que viven en el desierto. Su nombre deriva de la palabra árabe badawi que significa morador del desierto. Son originarios de la Península Arábica y en su gran mayoría son musulmanes sunitas. Los beduinos de Israel están divididos en dos grupos: Los de la Galilea, que descienden de tribus que vinieron desde Siria; y los del Neguev, que provienen del Sinaí y de la Península Arábica. En busca de agua, los beduinos viajan por el desierto y transportan con ellos sus tiendas hechas con pelo de camello o de cabra. Para soportar el calor, los hombres usan un thawb, una túnica blanca de algodón que cubre el cuerpo entero, salvo la cara, manos y pies. Pero estas costumbres están casi extintas en Israel, donde los 170 mil beduinos que aquí habitan están dejando la vida nómada y acercándose a estilos de vida más modernos.

 

Casi la mitad de los beduinos israelíes viven en siete ciudades planificadas por el gobierno para ellos. La más grande de ellas es Rahat con 40 mil habitantes. Sin embargo, los municipios beduinos figuran entre los más pobres del país y el desempleo es alto. El resto vive en 45 villas no reconocidas, que no figuran en los mapas y que tampoco cuentan con servicios básicos como electricidad, agua potable y recolección de basura. Algunos beduinos siguen viviendo de la agricultura y el pastoreo de cabras, vejas y camellos pero una vasta mayoría trabaja en labores de bajos salarios y en la construcción.

 

Desde tiempos del Imperio Otomano, los beduinos cuentan en Beer Sheva con un espacio exclusivo para la comercialización de sus productos, en su mayoría lácteos. Los hijos de beduinos que concurren en forma voluntaria al ejército son reconocidos por sus altas habilidades para orientarse en el desierto de noche y seguir rastros.

 

EL RECLAMO POR LAS TIERRAS

Los beduinos reclaman la propiedad de las tierras que habitan desde generaciones y se niegan a mudarse a una ciudad en donde perderían su cultura y tradiciones. En Israel, alrededor del 93 por ciento del suelo son tierras del Estado. Según la Asociación de Derechos Humanos Árabes de Nazaret, "Desde mediados de 1960 los beduinos del Neguev han sido sujetos a un forzado proceso de sedentarización en municipios urbanos. Esta política de relocalización, diseñada para 'modernizar' a los beduinos, ha sido conducida sin consultarlos y de una manera que es culturalmente inapropiada".

 

Muchos de los beduinos carecen de títulos de propiedad de las tierras pero argumentan que las han ocupado por décadas, incluso desde antes de que Israel existiera. La Administración de Tierras de Israel cuenta el número de estructuras sin permiso de estos pueblos (y, por tanto, expuestas a ser demolidas) en alrededor de 60 mil. "A los entre 60 mil o 70 mil beduinos que viven aún en los pueblos no reconocidos no se les permite construir casas ni cultivar la tierra, por lo que viven con el temor constante de que los desalojen a la fuerza y les derriben sus casas", informó Amnistía Internacional en su informe “Bajo los escombros: Demolición de viviendas y destrucción de tierras y bienes, de mayo de 2004”.

 

De acuerdo con el gobierno, cerca de las tres cuartas partes de la región del Neguev está reservada para uso militar, aproximadamente 35 mil de los acres restantes (140 km2) son arrendados a beduinos para la agricultura y no menos de 125 mil acres (500 km2) son discutidos en la Justicia por ser considerados por Israel como incorrectamente ocupados.

 

Chave Fiengold, la curadora del Museo de Cultura Beduina del Centro Joe Alon, explicó que "el Gobierno los trata de persuadir para que se muden y ellos no quieren pero de otro lado, no pueden probar que las tierras les pertenecen. Cuando estuvo el mandato Otomano quisieron darles certificados de propiedad de las tierras y no aceptaron para no pagar impuestos. Con los británicos pasó lo mismo. Ahora reclaman las tierras. Es una disputa que lleva su tiempo".

 

UDA, DE LA CARPA A “COLOMBIA”

Nació en una carpa, pero hoy vive en una casa. Durante el parto, su madre no concurrió a un hospital sino que fue asistida por una mujer de la tribu. Uda Abukaud de 43 años, es beduino de la tribu Aramadín, del norte del Neguev, está casado y tiene 7 hijos. Su pueblo lo llaman en burla como “Colombia”, porque sus habitantes disfrutan y comercializan el hashish con regularidad.

 

Uda vive en una aldea no reconocida y lleva esperando por años la propiedad de las 300 dunam (300 kilómetros cuadrados) que dice le pertenecen a su familia desde hace cinco generaciones. "La tierra es nuestra pero no tenemos permiso para construir. Si le quiero hacer la casa a mi hijo no puedo. El Gobierno quiere que vivamos en una ciudad", afirma. Al preguntarle sobre si los beduinos usan las nuevas tecnologías, responde con una sonrisa: “Sí, tenemos celulares, cuentas bancarias, tarjetas de crédito. Pero al final, la plata la contamos en cabezas de cabras que cada familia tenga”. Y sobre las comodidades (o incomodidades, según se mire) de vivir en las carpas, como lo hace su abuelo, que aunque tiene una casa construida, pasa allí durante el día, pero en la noche, vuelve a su carpa a dormir, Uda también tiene su mirada: “El mejor aire acondicionado que existe, es cuando se abren los dos lados de la carpa y la brisa del desierto pasa a través de la carpa”.

 

Sus hijos estudian en un colegio al que asisten sólo chicos beduinos y donde aprenden hebreo, ingles y árabe, además de las materias regulares. Uda, que trabaja en el área de turismo, cuenta que su abuelo de 85 años tuvo tres mujeres y que nunca ha asistido a un hospital público ni recurrido a la medicina tradicional. La legislación del país les permite casarse una vez pero pueden tener hasta tres mujeres por fuera del paraguas de la ley. Sostiene que se siente un ciudadano de tercera en Israel, que los beduinos padecen la desocupación y la falta de tierra, y que se niega a dejar "la vista, la tranquilidad, el respeto y la seguridad" del desierto por "el desempleo, las drogas y la falta de ocupación" de las ciudades.

 

PARA PRESERVAR LA CULTURA

El Museo de Cultura Beduina, del Centro Joe Alon, ubicado en el corazón del bosque Lahav, en el Neguev, es el único museo beduino del mundo. El establecimiento existe desde 1985 con el objetivo de preservar la cultura de las tribus beduinas de la región del Neguev y del Sinaí. “La modernización de su estilo de vida está haciendo desaparecer muchas de sus tradiciones. Estos cambios se expresan en el abandono de la carpa por una casa de material en una ciudad, cambios en las fuentes de ingreso y en la forma de vestir, entre otras cosas. Para eso está el museo, para preservar los testimonios de su cultura” nos cuenta la curadora Chave Fiengold. Allí se exhiben reproducciones de carpas beduinas, fotografías, tejidos en telar, vasijas, armas, redes de pesca (de los beduinos de la Costa del Sinaí), aros y collares, colgantes e instrumentos musicales como la rebaba, una especie de violín de una sola cuerda. También se puede montar un burro, beber café fresco recién tostado o te preparado por un beduino de alguna de las tribus cercanas. El museo lleva el nombre del coronel Joe Alon, uno de los primeros pilotos de la Fuerza Aérea Israelí. Sus actividades estaban concentradas en el Neguev, donde estableció la base sur de la Fuerza Aérea, la que comandó durante varios años. Alon fue asesinado en Washington in 1973, durante su servicio como agregado militar. Datos Claves: Centro Joe Alon, Museo de la Cultura Beduina D.N. Neguev 85335. Cerca del Kibbutz Lahav. Tel: 08-9918597

 

LOS BEDUINOS: ÁRABES MUSULMANES SUNÍES

El Islam, que significa paz, obediencia y sumisión, es una religión monoteísta basada en el Corán, libro sagrado, que según los musulmanes fue dictado por Alláh a Mahoma a través del arcángel Gabriel. Los seguidores del Islam creen que Mahoma fue el último de una serie de profetas enviados por Dios, que incluyen a Abraham, Noé, Moisés y Jesús. Cinco veces al día, los musulmanes son llamados desde los minaretes de las mezquitas a orar. Esta religión musulmana monoteísta afirma tener las mismas raíces que el judaísmo y el cristianismo. Con relación a su número de fieles, el Islam es la segunda religión del mundo con mil cuatrocientos millones de miembros. Un 20 por ciento de ellos están en países árabes; otro 20 por ciento se encuentra en la región del sur del Sahara en África; un 30 por ciento en el subcontinente Indio, con Indonesia como el país con la población de musulmanes más grande del mundo. También hay importantes poblaciones de musulmanes en China, Europa, Asia Central y Rusia. Aún teniendo los mismos principios, existen una serie de escuelas islámicas con diferencias teológicas y legales importantes. Las mayores ramas del Islam son los suníes (o sunitas) y los chiíes (o chiítas). Los beduinos que habitan en Israel provienen de la Península Arábica y son musulmanes suníes. Cerca del 90 por ciento de los musulmanes son suníes y sólo son minoría en Irán, Irak y en Líbano, donde su mayoría es chiíes. Los musulmanes chiíes, la segunda secta mayor del Islam, difieren de los suníes en que rechazan la autoridad de los tres primeros califas. Siguen los preceptos de hadices diferentes a los de los suníes y tienen sus propias tradiciones legales. Los eruditos chiíes tienen mayor autoridad que los suníes y mayor amplitud para la interpretación del Corán y de los hadices. Los Imanes desempeñan un papel fundamental en la doctrina chií.

 

BEDUINOS EN NÚMEROS

170 mil beduinos en Israel

40 mil habitan en Rahat, la ciudad beduina más grande en el Neguev

7 ciudades beduinas oficiales

45 asentamientos beduinos no reconocidos

2 por ciento de los beduinos llega a estudiar en la Universidad

5 de cada 100 hacen el ejército

 

SOBRE COSTUMBRE BEDUINAS

La Boda: Una de las principales festividades de los beduinos es la boda. Unas dos semanas antes de la ocasión, se arma una carpa especial para la celebración. La tradición beduina no permite las citas por lo que los jóvenes intercambian unas pocas palabras antes de casarse. Los padres de ambos se reúnen y si aceptan se firma un contrato frente a un tercero y la pareja puede casarse. El padre de la novia recibe una dote. La invitación a la boda es un pañuelo blanco flameando sobre la carpa. Todo el que quiera puede asistir. El evento tiene una duración de siete días. Hombres y mujeres festejan por separado. La novia sólo concurre el último día, cuando todos los invitados llevan un regalo. Este puede ser un dinero, una cabra (que vale alrededor de 700 shékels) o pueden dar como regalo un camello (que cuesta entre siete y ocho mil shékels). Durante los festejos se come en abundancia y se hacen competencias de carrera de caballos o camellos.

 

La circuncisión: Se trata de una ceremonia religiosa que no se hace en una edad específica, sino que puede realizarse entre el año y los diez años del niño.

 

El hijo y la hija: Desde su nacimiento el hijo varón es considerado superior a la hija mujer. El hombre es criado para su tarea como protector de la familia y la tribu, y la mujer como futura madre.

 

La familia: Hay una clara división de tareas entre esposo y esposa. Las tareas de la casa y el cuidado de los chicos son responsabilidades de la mujer, mientras que el marido se encarga de proveer a la familia.

 

Las personas mayores: Los adultos mayores dependen de sus hijos para vivir con ellos. El hombre, que sigue teniendo influencia a pesar de su edad, pasa sus días en la sección de los huéspedes de la tienda, y sus hijos lo proveen en sus necesidades.

 

Martes 01 de Abril de 2008

GAZA Y EL PROYECTO SIONISTA ISRAELÍ

 

Por Michela Jorge, Diario digital de El Bolsón

Gaza es hoy, ese lugar en el mundo en el cual el sonido de las bombas, que retumban en el aire, hace temblar la tierra.

 

¿Muy lejano? ¡No tan lejano! No nos engañemos… ningún lugar queda tan lejos como para hacer la vista a un costado.

 

Lo que está sucediendo en Gaza escapa a toda comprensión, exactamente como lo que ocurre en el Líbano. El uso desproporcionado de las fuerzas militares y las masacres de la población civil, no tienen justificación de ningún tipo. No son respuesta razonable a nada.

 

El ataque salvaje de Israel sobre Líbano y sobre Gaza obedece a un proyecto de largo alcance coordinado con los EE.UU. sobre los gobiernos de los países de Oriente Medio. No tiene nada que ver con los soldados secuestrados ni con una respuesta a Hezbollah. Tiene que ver con dos planes:

 

1) Impedir que los pueblos de la zona elijan democráticamente a sus representantes, demostrando con estas medidas que lo van a impedir por todos los medios;

 

2) Empujar a las sociedades no religiosas de estos países a una progresiva islamización. Hasta hace no mucho tiempo, palestina y Líbano eran sociedades eminentemente laicas; la islamización de palestina está avanzando y la crisis actual ha sumido a los más desfavorecidos en una escalada de desesperación y les ha hecho volver los ojos a Dios como única esperanza, y

 

3) Acabar con Siria por todos los medios. Todos oímos el desliz de Bush, hace un par de años, cuando lo sorprendió el micrófono abierto diciendo que había que "terminar con toda esa mierda de Siria". Fue importante para esto crear inestabilidad y destrucción en la zona y dejar aislada a Siria para aniquilarla, en un proyecto similar al de Irak.

 

Esta islamización de los países del medio oriente garantiza a los EE.UU. un enemigo cohesionado como mínimo para los próximos 30 años, y lo que es más importante para ellos, garantiza la estabilidad y el avance de la industria y el comercio armamentístico y militar, que es la mayor fuente de riqueza de los grandes emporios económicos estadounidenses y los lobbys israelíes en los EE.UU..

 

Los enemigos de las películas de acción y del imaginario colectivo de occidente serán, como viene sucediendo desde hace un tiempo, grupos de terroristas islámicos procedentes de cualquiera de estos países, salvajes y barbudos amén de sanguinarios, que aterrorizarán a las poblaciones o secuestrarán a sus dirigentes en nombre de Allah.

 

Pero atención, ya nadie encuentra en estos individuos, un atisbo de esta imagen que tanto se empeñan en vendernos.

 

Por el contrario, quien aterroriza a la población civil matando a criaturas de corta edad y población civil de toda índole (las imágenes que llegan del Líbano y Gaza son estremecedoras) y quien secuestra gobiernos… es el Estado de Israel, con el silencio cómplice de la comunidad internacional y el apoyo manifiesto de los EE.UU..

 

El sionismo, desde su aparición, pretendió fundar un Estado judío, para los judíos, pero esa concepción implicaba la segregación, el apartheid, el racismo: para el proyecto sionista, o bien todos los habitantes del país son de religión judía, o bien hay que expulsar a los que no lo son. Así, sorprendentemente, Israel critica en su propaganda el rigorismo religioso saudita o iraní en la definición de sus Estados, pero asume con naturalidad las consecuencias de un Estado judío.

 

El proyecto sionista soñaba con la tierra prometida. Y la campaña para asentarse en palestina no tenía como objetivo único escapar de la persecución en Europa, puesto que podrían haberse dirigido a cualquier otro lugar. De hecho, muchos lo hicieron: a Estados Unidos, a Argentina, Australia. Tampoco pretendían salir adelante, rehacer sus vidas, como tantos millones de emigrantes lo han hecho en el siglo XIX, en el XX, y en el que hemos iniciado. Los judíos que llegaron para establecerse en palestina no querían compartir la tierra con quienes allí vivían desde hace siglos. Llegaron para apoderarse de un país que no era suyo y expulsar a sus habitantes.

 

"Esta tierra es nuestra", siguen afirmando los sionistas. Así, la expulsión de centenares de miles de palestinos de sus pueblos y ciudades (en una feroz operación de limpieza étnica) sigue siendo una de las cuestiones centrales de este conflicto.

 

Decir que el conflicto de Oriente Medio se reduce a una cuestión de terrorismo, es una falacia, porque todos sabemos que el terrorismo no se combate con terrorismo.

 

Israel recurre al terrorismo para proceder a la ocupación militar y no sólo recurre al de los ricos (bombardeos, aviones no tripulados, misiles, explosión de bombas a distancia), sino también al de los pobres: en Líbano, tanto Hezbolá como Israel colocaban bombas en las carreteras.

 

Ahora bien, ¿donde quedaron los derechos de la población palestina, -conformes a la legalidad internacional y a la Carta de las Naciones Unidas-, a resistirse a la ocupación?

 

"El muro es para defendernos de los terroristas suicidas", alega Israel, pero, en la práctica, su construcción está arrasando cultivos, rodeando poblaciones, aislando a miles de personas, encarcelando a otras, apoderándose de buena parte del territorio de Cisjordania. El muro no es una defensa contra el terrorismo; es, sobre todo, un intento de apoderarse de más territorios.

 

El plan conjunto de los dos enemigos públicos de la humanidad, mencionados precedentemente (el Estado de Israel y el apoyo manifiesto de los EE.UU.) se tradujo para palestina en lo siguiente: los principales núcleos urbanos (todos y cada uno de ellos) y de población, quedaron aislados los unos de los otros con las medidas de control y aislamiento ideadas por Israel. Así, se consolidaron tres cantones en Cisjordania sin conexión entre sí ni economía posible, más, una Gaza por otro lado, totalmente aislada. En todos estos cantones, menos previsiblemente en Gaza, las colonias israelíes aumentaron progresivamente, así como su presencia militar. ¿Hasta cuando? Hasta que el amigo americano decida que ya no puede seguir enviando fondos a Israel para mantener a los cientos de miles de colonos a los que mantiene -sin trabajar- en los territorios palestinos.

 

¿No resulta sorprendente que puedan ir los judíos de cualquier lugar del mundo a establecerse a Israel, pero no puedan hacerlo los palestinos que nacieron en esa tierra? No deja de ser revelador que judíos argentinos o rusos, norteamericanos o marroquíes tengan derecho al "retorno" a una tierra en la que jamás han estado, mientras los palestinos expulsados de sus tierras no puedan hacerlo. Muchos palestinos siguen guardando las llaves de sus casas, de Jaffa, de Jerusalén o de San Juan de Acre. Muchas de esas casas ya han sido destruidas: Israel sabe que hay que borrar las huellas del expolio.

 

Así las cosas, el proyecto de LIMPIEZA ÉTNICA de la población palestina a manos de Israel está garantizado, porque parece poco probable que ningún pueblo pueda resistir mucho tiempo una situación así. Cada vez más muerte, cada vez más dolor y horror. O hay un giro radical en el devenir de los acontecimientos y se obliga desde la comunidad internacional al cese de la violencia continua de Israel y al cese de la ocupación, dejando libertad al pueblo palestino de elegir a sus gobernantes y vivir en su propio Estado, o las consecuencias van a ser aún más terribles.

 

Para concluir, me gustaría recordar a Ben Gurión cuando insistió en que Israel no podía dejar volver a los refugiados palestinos, aduciendo que "los viejos morirán, y los jóvenes olvidarán". Luego, en 1969, Golda Meir fue más lejos aún, pues dijo que los palestinos no existían.

 

Los israelíes quisieron creer en esa ilusión. Pero los palestinos existen, y no han olvidado.

 

Casi cuarenta años después, el nuevo sionismo pretende separar con un muro a millones de palestinos, encerrarlos en ghettos, olvidar para siempre a los refugiados y establecer una paz unilateral por separado… Ese no es más que otro espejismo, pues en el horror, palestina sigue unida… resistiendo desde la fe...

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