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El difícil horizonte palestino tras el alto fuego

02-09-2014


Hace una semana se puso fin a la Tercera Guerra de Gaza y a la agresión israelí contra la población palestina de ese territorio liberado de la ocupación militar israelí en agosto del 2005, aunque desde entonces sometido a un férreo control de sus fronteras por parte de Israel y de los regímenes títeres de Mubarak y El Sisi, en Egipto.

La inmensa mayoría de los palestinos consideran que la Resistencia palestina salió ganadora de esta apocalíptica batalla contra Israel, de 51 días de duración, consiguiendo la apertura de los pasos fronterizos de la franja de Gaza, la ampliación de las aguas territoriales, además de la apertura de negociaciones, dentro de un mes, para el tema del aeropuerto de Gaza, que HAMAS reclama su reapertura y la construcción de un puerto marítimo.

Pero, y ante todo, la Resistencia consiguió seguir existiendo, logrando abortar por tercera vez desde el 2008 los intentos israelíes y árabes de erradicarla y acabar con ella definitivamente. La bárbara y más loca de las agresiones israelíes a Gaza, de la que pocos dudan fuera de Israel que ha sido fuertemente perjudicial para el estado sionista a todos los niveles, ha fortalecido sobremanera a la resistencia palestina, encabezada por HAMAS y ha debilitado, sobremanera también, a los derrotistas de Fatah y su inútil –para los palestinos- Autoridad Nacional Palestina.

El acuerdo de alto el fuego definitivo fue alcanzado tras días de arduas negociaciones indirectas en El Cairo entre una delegación israelí y otra palestina unificada que representaba a la Resistencia palestina, aunque encabezada por Azam Al Ahmad, representante del llamado Gobierno Unificado Palestino, formado hace tan solo 3 meses, aunando a la Autoridad Nacional Palestina y a HAMAS.

En realidad los miembros de la delegación palestina pertenecientes a la ANP no pasaba de jugar un papel decorativo y no poseían ni el uno por ciento del poder de decisión del lado palestino en esas negociaciones que conducía enteramente la delegación de la Resistencia, encabezada por HAMAS, a quien las autoridades egipcias no reconocen y no quieren ver ni en pintura por ser una rama de los Hermanos Musulmanes.

Hoy por hoy, el pueblo palestino ya tiene una voz cantante y respetada en todo el mundo, pese a quien pese en Occidente y en un mundo árabe cuyos Gobiernos son en su mayoría marionetas de EEUU, y esta es la Resistencia palestina, encabezada por el Movimiento Resistencia Islámica, conocido por la abreviatura de HAMAS. La ANP y FATAH quedaron apagadas, y pocos creen que vuelvan a levantar cabeza en el seno del pueblo palestino, a pesar de que seguirán cogidas de las manos por parte de Israel, EEUU y UE.

En la pasada victoria de HAMAS contra Israel, en noviembre de 2012, cuando Israel fracasó rotundamente en erradicar a la Resistencia palestina en Gaza y cuando esta hizo uso muy efectivo por primera vez de sus cohetes alcanzando muchas ciudades israelíes, incluidas Jerusalén y Tel Aviv, la ANP del presidente títere Abbas estaba condenada a la desaparición ante la enorme popularidad alcanzada entonces por HAMAS en las filas del pueblo palestino, si no fuera por Occidente, especialmente la UE, que corrió a socorrer a Abbas impulsando entonces el reconocimiento en la ONU de Palestina como Estado observador.

El propio ministro de Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, declaró entonces que había que darle algo a Abbas para evitar la desaparición de la ANP. Hoy día, qué pueden hacer en la EEUU y la UE por mantener a flote a Abbas y su ANP que a lo largo de 20 años prestó incalculables y preciosos servicios a Israel sin conseguir absolutamente nada para Palestina y su futuro Estado independiente y soberano.

El agravamiento de la precaria situación política de la ANP y de su extendido descrédito entre los palestinos de todo el mundo – basta con echar un vistazo a las redes sociales para ver el alto grado de desprecio a la ANP entre la población palestina y entre los árabes en general- es una de las consecuencias más sonantes de la recién acabada Tercera Guerra de Gaza.

HAMAS, la nueva realidad

Para estar bien orientados al hablar de Palestina, conviene no olvidar nunca que la popularidad de HAMAS entre los palestinos viene de mucho tiempo atrás y que ya en el 2006 había ganado, aplastantemente, las elecciones generales, las últimas celebradas desde entonces, victoria que le arrebataron, impunemente Israel, EEUU, UE y la ANP. Hoy día, la gran derrotada de entonces, FATAH, obtendría mucho peores resultados electorales que en el 2006.

Como resultado de esta última contienda en Gaza, HAMAS ya lleva la voz cantante en el panorama palestino, relegando a la Autoridad Nacional Palestina a un papel muy secundario que no pasa de mucha palabrería para justificar su estruendoso fracaso a lo largo de dos décadas, además de las consabidas declaraciones grandilocuentes a las que Abbas es adicto.

El indiscutible liderazgo de HAMAS quedó demostrado, sin dejar lugar a duda alguna, en las negociaciones indirectas celebradas a lo largo de dos semanas en El Cairo entre israelíes y palestinos. HAMAS rechazó reiteradamente la propuesta inicial de alto el fuego presentada por Egipto, mientras la ANP la aceptó desde el primer momento. HAMAS, sin dudarlo, rechazó la propuesta egipcia, volcando así la mesa de unas negociaciones que aun ni habían empezado echándoles, a ambas partes títeres de Israel, el régimen egipcio y la ANP, un jarro de agua fría y dejándoles en el más espantoso ridículo en el panorama internacional y demostrando las nuevas reglas de juego en Oriente Próximo, el Who Is Who en Palestina y las nuevas dimensiones de la Resistencia, que de hecho sorprendieron a Israel como a Egipto y a la propia ANP.

Aquella iniciativa egipcia no pasaba de ser una tomadura de pelo con la que el presidente egipcio El Sisi, Abbas y el primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, pretendían conseguir que la Resistencia dejara luchar, a cambio de la retirada israelí de la franja de terreno que sus tanques habían ocupado en Gaza. La propuesta se basaba en “tranquilidad a cambio de tranquilidad” y reflejaba el enorme daño que la Resistencia había provocado en Israel a todos los niveles, especialmente económica y socialmente, hasta el punto de llevar al estado sionista a pedir a Egipto y a la ANP que convenzan a HAMAS para detener las hostilidades cuando habían pasado sólo 20 días desde el inicio de la agresión israelí.

Con aquella paupérrima propuesta se pretendía que la Resistencia no obtenga beneficio ninguno para la población de Gaza y que todas las victimas habidas y la enorme destrucción registrada no repercutan en ninguna beneficio para Gaza que reclamaba la apertura de los pasos fronterizos, ampliación de las aguas territoriales para los pescadores locales, reapertura del aeropuerto de Gaza y construcción de un puerto. Nada de esto ofrecía la iniciativa egipcia, aceptada titubeos por la ANP. La Resistencia siguió luchando contra las tropas israelíes y lanzando cohetes sobre numerosos objetivos israelíes, especialmente el aeropuerto internacional de Ben Gurión hasta lograr que la propuesta egipcia se modificara, muy a pesar del régimen egipcio que insistía en no introducir cambio alguno hasta que intervino el secretario de estado norteamericano John Kerry desautorizando públicamente a El Sisi al hablar, en El Cairo, de la necesidad de introducir cambios en la propuesta egipcia.

La enorme popularidad de HAMAS en Palestina y en otros países árabes

Por otra parte, los 51 días de agresión israelí a Gaza demostraron fehacientemente la firme adhesión de la población de Gaza y Cisjordania, como de los palestinos residentes en todos los países limítrofes y en el resto del mundo, a la Resistencia palestina, adhesión iniciada hace ya muchos años que está convirtiéndose ahora en cohesión al formar la Resistencia palestina y la población palestina un solo cuerpo, inseparable.

Los centenares de testimonios televisivos presenciadas por mí a lo largo del conflicto por distintas cadenas de televisión árabes confirman esta cohesión integral entre pueblo y Resistencia. Se trata de testimonios hechos por heridos, familiares de víctimas (muchos habían perdido a sus hijos en los bombardeos israelíes e incluso algunos se expresaban mientras llevaban entre sus manos a sus propios hijos destrozados por los misiles israelíes) y propietarios de viviendas y negocios que habían sido destruidos por la aviación israelí. Todos y cada uno de los entrevistados en medio de aquella apocalíptica destrucción, en distintas localidades de la franja de Gaza, reclamaban de la resistencia seguir combatiendo y lanzando cohetes y no paraban de repetir frases como “Todos estamos dispuestos a morir defendiendo la Resistencia”, “Gustosamente sacrificamos nuestras vidas y nuestras propiedades por la liberación de Palestina”, “Adelante Resistencia, golpéalos duro. No te preocupes por nosotros…nosotros estamos bien”, etc. Son testimonios espeluznantes realizados en medio de sollozos, llantos y gritos, rodeados de aquél cataclismo que parecía haber golpeado a la franja de Gaza.

Mientras, las manifestaciones y violentos disturbios registrados en distintas ciudades de la Cisjordania, Jerusalén Este y el interior del propio Israel, con numerosos muertos y heridos registrados en enfrentamientos con las fuerzas del ejército y la policía israelí, reflejaban fielmente el fuerte apoyo de la población palestina de aquellas zonas a la Resistencia. Manifestaciones en el mismo sentido, similares o más tumultuosas aun, recorrieron una y otra vez las calles de Jordania, Líbano y del propio Siria, protagonizadas por palestinos y por las poblaciones locales. En Europa, EEUU y Canadá, las comunidades palestinas estuvieron muy activas en la demostración de su total apoyo a la Resistencia organizando numerosas marchas y manifestaciones y celebrando un sinfín de actos a favor de la Resistencia. En todas estas manifestaciones se enarbolaban lemas pro-resistencia y fotografías de los líderes de la Resistencia, nunca de Abbas o de sus caudillos.

La Resistencia palestina es protegida por la legalidad internacional

Que después de todo esto venga EEUU o la UE a decir que HAMAS es una organización terrorista solo significa el grado de estupidez, de ceguera y de servidumbre al sionismo, de muchos dirigentes estadounidenses y europeos.

HAMAS y las demás organizaciones de la Resistencia son Movimientos de liberación nacional que no han aterrizado en Palestina procedentes del espacio exterior, sino que son producto del propio pueblo palestino, que lleva 66 años sufriendo de toda clase de injusticia, tiranía y crímenes a manos de los invasores sionistas constituidos en Estado, Israel. Se trata de combatientes por la independencia y la libertad a quienes protege la legalidad internacional y la carta de la ONU que garantizan el derecho de los pueblos ocupados a luchar contra el ejército ocupante. Clasificar o llamar terroristas a estos combatientes es saltarse la legalidad internacional, cosa a la que estamos acostumbrados por parte de Occidente cuando el ocupante es Israel, a sabiendas de que la ocupación militar es por sí sola un acto de terrorismo.

Imaginen entonces el sinfin de matanzas, de usurpación territorial, de construcción de colonias en los territorios ocupados, los asesinatos puntuales que son diarios, las detenciones masivas y diarias, siendo el número de prisioneros palestinos en las cárceles de Israel de unos 8000, la construcción del muro de separación que usurpa el 15 por ciento del territorio de Cisjordania, etc. ¿Tienen derecho los palestinos a luchar contra el ocupante criminal o no? Precisamente para esto los palestinos crearon sus movimientos y organizaciones de resistencia al ocupante. Ocupante respaldado casi incondicionalmente por las muy falsas democracias de las potencias de Occidente y por su prensa. Llamar terroristas a la Resistencia es llamar terrorista a toda la población palestina en todo el mundo.

Acudir al Tribunal Penal Internacional o romper con HAMAS

Recientemente, todas las facciones de la Resistencia palestina dirigieron un escrito al presidente Abbas pidiéndole que firmara la adhesión de Palestina al Estatuto de Roma y por consiguiente al Tribunal Penal Internacional, con el fin de llevar a los líderes políticos y militares israelíes ante este tribunal para ser juzgados por sus crímenes de guerra y de Lesa Humanidad perpetrados tanto en esta última agresión a Gaza como en otras agresiones anteriores contra el pueblo palestino, pues las matanzas y destrucciones masivas cometidas por Israel desde su creación son muy numerosas.

Sin embargo, Abbas se resiste tenazmente a tomar este paso, pues una de las clausulas secretas de los nefastos acuerdos de Oslo de 1993, firmados en la oscuridad a espaldas del pueblo palestino, establecen que la ANP (creada como resultado de esos acuerdos) no acudirá al TPN en caso de que Palestina llegara a ser miembro de la ONU, como de hecho ha ocurrido en el 2012.

La ANP sigue aferrándose a los acuerdos de Oslo como a un clavo ardiendo, cuando Israel no ha cumplido una sola clausula de los mismos y ha seguido desde 1993 despreciando ostentosamente tanto a la legalidad internacional como a la llamada comunidad internacional.

Ahora mismo, y enterrado Abbas políticamente para los palestinos -aunque aupado muy inútilmente por EEUU y la UE- no le queda más remedio si quiere resucitar y recuperar aliento, como sucedió en el 2012 con el reconocimiento de Palestina en la ONU, que firmar el Estatuto de Roma y llevar al TPI a Netanyahu y demás caudillos de la política y del ejército israelí.

En esta muy difícil tesitura en la que se encuentra Abbas, elegido para el cargo el 9 de enero del 2005 y acabado su mandato legislativo a principios del 2009, el hombre no encontró mejor salida que empezar a lanzar críticas muy fuertes contra HAMAS, al día siguiente del alto el fuego en Gaza.

El tono de estas críticas no hace más que subir, lo que vaticina una posible ruptura entre la ANP y HAMAS, con lo que Abbas habrá elegido huir hacia delante, poniendo en serio peligro las negociaciones indirectas entre Israel y los palestinos, previstos en el acuerdo del alto el fuego del pasado 25 de agosto, en el que está previsto discutir los temas de la reapertura del aeropuerto de Gaza y la construcción de un puerto marítimo, dos exigencias estas de la Resistencia como parte inseparable del acuerdo de alto el fuego.

Abortar esta ronda de negociaciones prevista para el final de septiembre, es precisamente lo que desea Israel y el régimen egipcio, así como la ANP. Los tres sueños desde hace años con despojar a HAMAS de cualquier posibilidad de conseguir beneficios para la población de Gaza, con el fin de vaciar así de contenido político su reciente “victoria” contra Israel, y con la esperanza de que la propia población de Gaza se enfrentara a HAMAS, lo cual no es más que pura ficción producto de la imaginación de mentes fascistas y fracasadas.

Al parecer Abbas, aferrado a la presidencia y a sus privilegios, está eligiendo arrojarse definitivamente en los brazos de Israel, como lo venía haciendo desde antes del fallecimiento de Arafat en el 2004, con quien mantuvo muchos enfrentamientos públicos.

Antes de tomar este escandaloso paso, Abbas quiere implicar a FATAH en la nueva fase que se avecina, para lo cual convocó ayer, 31 de agosto 2014, lo que sería el séptimo Congreso General de FATAH, aunque no fijó fecha para el mismo, limitándose a decir que el congreso tendrá lugar “muy pronto” en Ramala.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

02/09/2014 19:38 difusionpalestina Nota anterior completa. sin tema

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