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PRONUNCIAMIENTO DE LAS PREMIOS NOBEL DE LA PAZ SHIRIN EBADI Y JODY WILLIAMS

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Un fracaso colectivo en Medio Oriente

por Shirin Ebadi y Jody Williams (The International Herald Tribune, 31/7/06)

Como destinatarias del Premio Nobel de la Paz, observamos estupefactas cómo la guerra en Líbano e Israel se ha salido de control, mientras la crisis humanitaria en Gaza aparentemente ha desaparecido de la conciencia pública. La falta total de un liderazgo global frente a la violencia que afecta a cientos de miles de civiles es horrenda.

El fracaso del Grupo de los 8 en Julio para condenar las violaciones patentes al derecho internacional humanitario demuestra una absoluta falta de voluntad para poner la vida de los civiles por encima de la política. Los reiterados vetos de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, frenando los esfuerzos por resolver esta crisis, eran lamentablemente predecibles. La administración Bush -respaldada por declaraciones fuertes del Congreso en apoyo a las operaciones militares de Israel- no ha hecho nada para mitigar los gravísimos daños sufridos por la población civil.

La reunión de emergencia de Roma, a dos semanas de haberse iniciado la crisis, terminó sin ningún resultado tangible. Sólo Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel se oponen a un cese del fuego inmediato. Si los políticos norteamericanos describen la destrucción y el caos como "los dolores de parto de un nuevo Medio Oriente" ¿cómo pueden esperar otra cosa que un crecimiento dramático del anti-americanismo en todo Medio Oriente -si no en el mundo entero?

 

Viendo la destrucción generalizada de buena parte de Líbano, es hasta vergonzoso calificar la respuesta israelí al secuestro de sus tres soldados como "desproporcionada". Se trata de un castigo colectivo sobre la población civil de Gaza y Líbano. Es colectivo pero también personal, tal como leemos en los mensajes esporádicos describiendo la muerte y la destrucción que nos llegan de nuestras compañeras en Líbano. Es colectivo y también personal cuando una estudiante en la universidad de Houston nos informa sobre los impactos sufridos por su familia en Gaza.

La deliberada destrucción de infraestructura civil, incluyendo carreteras, puentes, edificios de apartamentos, puertos, camiones de ayuda humanitaria y aeropuertos, ha resultado en altos números de víctimas civiles. Ha impedido la evacuación de civiles de las zonas de conflicto e imposibilitado la distribución de ayuda humanitaria. Cientos de miles de refugiados -se estima que una de cada cinco personas en Líbano- están tratando de huir de un país cuyos puntos de salida han sido deliberadamente destruidos. Buena parte de Beirut ha sido reducida a escombros otra vez. Los crecientes ataques de Hezbollah contra la población civil en Israel también son atroces violaciones al derecho internacional humanitario.

Mientras observamos cómo la violencia recrudece en Líbano y el norte de Israel, la crisis en Gaza pareciera cocinarse a fuego lento. La ocupación israelí de Gaza podrá haber cambiado de forma, pero la realidad es que Israel mantiene el control sobre todos los aspectos de la vida palestina. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha dicho claramente que sus soldados "van a operar, entrar y salir cuantas veces sea necesario". Mientras Israel intensificaba sus ataques en el norte, al mismo tiempo distribuía volantes en todo Gaza anunciando que empezaría a bombardear las casas sospechosas de ser usadas para esconder armas. Ya habían destruido la única planta de energía en Gaza, dejando a decenas de miles de personas sin agua ni saneamiento.

No entendemos cómo la comunidad internacional puede permanecer pasiva mientras poblaciones enteras son convertidas en rehenes de lo que se ha llamado "defensa propia".

Ningún ataque deliberado contra la población civil debería ser tolerado por la comunidad internacional, ya sea explícita o implícitamente por la inacción. Cada nuevo ataque deja un saldo de más muertos y heridos. Cada nuevo ataque convierte a una mujer en viuda y deja a más niños y niñas huérfanas. Cada nuevo ataque demuestra la incapacidad o la falta de voluntad de los gobiernos para ejercer su obligación moral de frenar la violencia. Cada nuevo ataque pone en evidencia nuestro fracaso colectivo para hacer que la violencia deje de ser la opción preferida para resolver los problemas que enfrentamos.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir para frenar la violencia y evitar una escalada del conflicto que puede llevar a la región a una guerra aun mayor. Es hora de iniciar negociaciones con mediación internacional para alcanzar una paz integral en Medio Oriente. Esas negociaciones deben incluir a los grupos de la sociedad civil y a las mujeres de toda la región. Las mujeres y los niños y niñas sufren desproporcionadamente durante y después del conflicto, y por eso ellas deben tener voz en la búsqueda de soluciones verdaderas a la violencia.

NOTA. Shirin Ebadi (Irán) recibió el Premio Nobel de la Paz en 2003 por su defensa de los derechos humanos. Jody Williams (EEUU) recibió el Nobel de la Paz en 1997 por su trabajo con la campaña Internacional para prohibir las minas terrestres.

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