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Recortes de Prensa

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Jueves, 17 de Agosto de 2006

Principio de acuerdo de unidad en Palestina entre Hamas y Fatah

El líder de Fatah y presidente palestino, Mahmud Abbas, y el premier Ismail Haniyeh –de Hamas, en el poder– acordaron negociar la formación de un gobierno de unidad. Israel tendría que liberar a los ministros y diputados capturados tras el secuestro del soldado en Gaza.

 

Por Georgina Higueras *

Desde Jerusalén

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, y el primer ministro y dirigente de Hamas, Ismail Haniyeh, se reunieron ayer en Gaza y llegaron ayer a un acuerdo para negociar la formación de un gobierno de unidad, con el que poder romper el bloqueo que padece Palestina desde que ganaron las elecciones los islamistas de Hamas, que no reconocen el derecho a la existencia de Israel. Las negociaciones se basarán en un programa conjunto, ya elaborado, que incluye implícitamente el reconocimiento del Estado judío.

 

"Hemos aceptado iniciar discusiones para formar este gobierno, basado en un Acuerdo de Unidad Nacional", dijo Haniyeh, quien, según su portavoz, advirtió a Abbas que el gobierno no podrá formarse hasta tanto Israel no ponga en libertad a los ministros y diputados capturados en represalia por el secuestro de un soldado israelí cerca de Gaza, hace seis semanas. Precisamente el pasado martes, Egipto, que trata de mediar en el conflicto, presentó a Hamas y a otros grupos militantes de Gaza una propuesta para tratar de resolver la crisis, que ha causado ya la muerte de 170 palestinos en la cadena de ataques desatada por Israel.

 

Los mediadores proponen la entrega del soldado Gilad Shalit a las autoridades egipcias a cambio de que Israel libere a 600 palestinos, en los que se incluyen a mujeres y niños. Posteriormente, Israel pondría en libertad a un grupo de presos con largas condenas o que hace tiempo que están encerrados. El gobierno de Israel ha rechazado, hasta ahora, cualquier tipo de intercambio de prisioneros por Shalit, que fue capturado por hombres armados de Hamas y otros grupos en un ataque en la frontera el 25 de junio.

 

Haniyeh sugirió que el gobierno de unidad nacional dará un respiro a Gaza, aislada de buena parte de la comunidad internacional desde que Hamas formó su gabinete, tras el triunfo en las elecciones generales del 25 de enero, que acabaron con el poder de Al Fatah, el movimiento que preside Abbas.

 

Estados Unidos ha presionado a Abbas para que destituya al gobierno de Hamas y forme uno de tecnócratas que nada tengan que ver con los islamistas, pero la capacidad de maniobra de Abbas está limitada por la mayoría que Hamas tiene en el Parlamento. En una visita a Ramalá, hace tres semanas, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, dijo al presidente palestino que Washington se opone a un gobierno de unidad nacional si no conlleva el reconocimiento de Israel y de los acuerdos internacionales y la condena del terror.

 

Abbas y Haniyeh adoptaron la decisión durante una reunión de dos días. El presidente de la Autoridad Palestina llegó a Gaza el martes y supuestamente también abordó con el primer ministro la oferta de mediación egipcia sobre el soldado israelí. Haniyeh, que condenó el secuestro de Shalit, dijo la semana pasada que esperaba que se llegara pronto a un acuerdo para su liberación. Israel, que de momento ha frenado su ofensiva en Líbano desatada por el secuestro de dos soldados, prosigue sus ataques contra Gaza. Un bombardeo aéreo acabó ayer con la vida de un militante palestino y de su padre.

 

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 

 

 

Jueves, 17 de Agosto de 2006

Condy, Irán y Siria

 

La secretaria de Estado Condoleezza Rice acusó ayer a los gobiernos de Irán y Siria de querer prolongar e intensificar la guerra entre Israel y Líbano. En un texto de opinión, difundido por la embajada estadounidense, la funcionaria también culpó a la milicia chiíta Hezbolá de provocar el conflicto. "Hemos exigido que un alto al fuego eficaz exige un cambio decisivo para salir del statu quo que originó esta guerra", afirmó Condoleezza haciendo referencia al "nuevo Medio Oriente" que quieren crear Tel Aviv y Washington. En este nuevo escenario regional, según la Casa Blanca, Teherán y Damasco perderían parte de su fuerza. "En la actualidad, Siria ya no ocupa el Líbano y la comunidad internacional está ayudando al gobierno libanés a crear las condiciones para una paz duradera, es decir, independencia total, soberanía total, democracia eficaz y un Hezbolá debilitado con menos oportunidades de rearmarse y reagruparse. Una vez que se ponga en práctica, éste será un revés estratégico para los regímenes de Siria e Irán", auguró la funcionaria en su artículo. Es verdad que entre los libaneses las influencias iraníes y sirias no son bienvenidas. Sin embargo, la secretaria de Estado no menciona el nivel de popularidad de que goza el movimiento chiíta entre la sociedad libanesa y el propio gobierno de Beirut.

 

Jueves, 17 de Agosto de 2006

HEZBOLA RECONSTRUYE CASA Y CAMINOS; DOMINA EL ESCENARIO LIBANES

Nadie le pone el cascabel al gato Nasralá

 

Por Mercedes López San Miguel

Hezbolá sufrió un duro golpe militar pero fortaleció su capital político. La guerrilla y su líder Hassan Nasralá se ganaron la fama de ser la única fuerza árabe que peleó contra Israel hasta alcanzar una tregua. Ahora monopoliza los esfuerzos de reconstrucción. El gobierno libanés apenas balbucea sobre el desarme de la guerrilla, ahora que llegan las tropas libanesas al sur del país.

 

Nehme Y. Tohme, un miembro del Parlamento del bloque reformista antisirio, citado por The New York Times, dijo que funcionarios de Hezbolá le dijeron que con el cese de fuego Irán suministraría "fondos de un presupuesto ilimitado" para la reconstrucción. Lo dijo Nasralá el lunes en un mensaje televisado: "Al completar la victoria, podemos empezar con la reconstrucción". Alrededor de 600 milicianos murieron en el conflicto, aunque el grupo no dio cifras de sus muertos.

 

Con el inicio del repliegue israelí cientos de miembros de Hezbolá se abocaron en tareas de limpieza y verificación de los daños causados por los ataques israelíes en docenas de pueblos a través del sur libanés. En Sreifa, un funcionario de Hezbolá dijo que el grupo ofrecería una ayuda inicial de 10 mil dólares a los residentes para que paguen sus alquileres, compren muebles nuevos y alimenten a sus familias. "No podemos esperar que lleguen los vehículos pesados del gobierno, porque podrían tardar demasiado", explicó el líder de Hezbolá por televisión.

 

Los analistas locales señalan que el líder chiíta ocupó un vacío político y mediático ante la evidente debilidad del gobierno libanés. "Parecía hablar como el líder de la nación, más que como la cabeza de un grupo dentro del variado mosaico de partidos políticos", señaló Rami G. Koury, columnista del Daily Star de Beirut, refiriéndose al discurso televisado de Nasralá. "El poder de Hezbolá se apoya en dos pilares: la resistencia y los servicios sociales. Esta guerra sirvió para ilustrar lo bien que hace las dos cosas", dijo Amal Saad Goyareb, profesor de la Universidad Americana de Beirut.

 

"No habrá confrontación con Hezbolá", dijo ayer el portavoz del gobierno libanés, Ghazi Aridi. "El ejército se despliega en su territorio para la población y no contra alguien", precisó. El vocero dijo que la guerrilla chiíta "acepta que el ejército libanés desplegado a partir de hoy en el sur de Líbano se apodere de las armas que encuentre en la región".

 

El premier libanés, Fuad Siniora, siente que su base de poder se le va de las manos. Ayer llamó a la unidad nacional y a la formación de un Estado fuerte. "No habrá otra autoridad además de la autoridad estatal, no habrá armas fuera de la autoridad estatal", señaló. Pero la realidad parece indicar otra cosa.

 

Jueves, 17 de Agosto de 2006

DESPUES DE 20 AÑOS, EL EJERCITO DE BEIRUT PISA LA FRANJA AL SUR DEL RIO LITANI

Líbano inicia su despliegue militar

Quince mil militares libaneses empezarán a llegar al sur del país a partir de hoy, condición esencial para que Naciones Unidas pueda emplazar en la frontera su fuerza militar internacional. La tregua entre Israel y Hezbolá pende de un hilo: el primero amenaza con frenar su retirada y el segundo con no desarmarse.

 

Por Guillermo Altares *

Desde Beirut

El gobierno de Líbano autorizó el despliegue inmediato del ejército al sur del río Litani y aseguró que los soldados comenzarán a llegar hoy mismo a la zona arrasada durante los 33 días de conflicto. La presencia de unos quince mil militares libaneses en esa zona es una condición esencial para que Naciones Unidas pueda poner en marcha cuanto antes un contingente internacional de otros quince mil militares, cuyos tres mil primeros miembros pueden comenzar a desplegarse en un plazo de dos semanas. La rapidez es fundamental: la tregua entre Israel, que amenaza con no retirarse de la zona sur de Líbano, y la milicia chiíta de Hezbolá, que se niega a desarmarse, puede romperse en cualquier momento. El jefe del Alto Estado Mayor de la Defensa israelí, general Dan Halutz, ya advirtió que frenará la retirada de sus tropas de Líbano si el ejército libanés no se despliega "en unos días". Halutz incluso adelantó que se podrían quedar por "varios meses".

 

Desde hace dos décadas, el ejército libanés no ha pisado la franja al sur del río Litani, que ha estado bajo el control de Israel hasta el año 2000 y, desde entonces, del movimiento chiíta. La resolución 1701 de Naciones Unidas, que logró arrancar la tregua en la mañana del lunes, prevé tanto el despliegue de las tropas libanesas como, con un mandato reforzado, de las tropas de la Finul –Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano–, que llegaron a la zona en 1978 y que pasarán de dos mil a 15 mil cascos azules.

 

En un país donde las tropas internacionales ya tuvieron que salir una vez, en 1983, tras una serie de atentados suicidas, la situación no es precisamente sencilla. Los países dispuestos a contribuir con tropas a la Finul quieren todas las garantías posibles antes de que los soldados pisen Líbano. "Este despliegue no podrá hacerse sin el acuerdo de Hezbolá", explica Judith Harik, profesora de la American University de Beirut. "El ejército libanés fue creado para no ser fuerte. Refleja las divisiones sectarias del país", agrega. Esta investigadora cree que la situación es muy diferente a la de los años ochenta, cuando los soldados franceses, estadounidenses e italianos acabaron sumergidos en la violencia de la guerra civil. Sin embargo, aunque la guerrilla islamista chiíta haya dado su visto bueno al despliegue internacional, la situación seguirá siendo muy complicada. Hezbolá no tiene, por ahora, la más mínima intención de desarmarse, tal y como exige la resolución 1701 y, lo que es más importante, Israel conserva el derecho a volver a atacar Líbano si considera que su seguridad está en peligro.

 

Las declaraciones del portavoz del gobierno, Ghazi Aridi, tras anunciar el despliegue en las próximas horas, no pueden ser más significativas de la fragilidad de la situación ante la fuerza que ha demostrado la guerrilla. "El papel del ejército será defender el territorio nacional, mantener el orden e impedir cualquier presencia armada. Si encontramos armamento, nuestros hermanos de Hezbolá han dicho que nos dejarán incautarlas. No habrá enfrentamiento con Hezbolá. El despliegue del ejército es a favor de la población, no contra nadie", aseguró.

 

Ante este panorama, el ministro francés de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, dejó ayer claras, en una visita a Beirut, las condiciones para que Francia encabece el despliegue. "La Finul no es una fuerza de imposición de la paz, sino que tiene como objetivo ayudar al ejército libanés a desplegarse, contribuir al retorno de los refugiados y a la llegada de la ayuda humanitaria", manifestó.

 

La situación que los soldados, libaneses e internacionales, van a encontrar sobre el terreno es terrorífica: pueblos enteros convertidos en cráteres lunares a los que están regresando en tromba cientos de miles de personas –500 mil desde el lunes, según la ONU, y quedan otro medio millón por llegar–, llenos de todo tipo de munición sin explotar y con cadáveres entre los escombros –cien han sido recuperados en los últimos días, entre ellos los de siete niños en las ruinas del último edificio bombardeado en Beirut–. Aun, así lo peor es que Hezbolá, que no ha liberado a los soldados capturados, e Israel son dos enemigos que no han terminado las hostilidades, simplemente las han aplazado.

 

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 

16 de Agosto de 2006

MIENTRAS ISRAEL SE RETIRA DEL LIBANO, HABLAN LOS VECINOS

Ahora la guerra es de palabras

En el segundo día de cese el fuego, la tregua se mantiene en la frontera mientras se activa el frente diplomático. Los presidentes de Irán y Siria felicitaron a Hezbolá, pero la canciller israelí les salió al cruce, mientras el ministro de Defensa pidió abrir un diálogo con Damasco.

 

Por Georgina Higueras *

Desde Jerusalén

El ministro de Defensa de Israel, Amir Peretz, sorprendió ayer a propios y extraños al tender la mano a Siria después de que el presidente Bachar el Assad aplaudiera la "victoria de Hezbolá". En un claro reto a Washington, Assad afirmó que la resistencia chiíta ha convertido en "ilusión" el plan de Estados Unidos para Medio Oriente y advirtió a Israel que o busca la paz a través de negociaciones o tendrá que sufrir las consecuencias. Quien también habló de la "victoria de la resistencia libanesa" fue el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, quien dijo que la ideología islámica fue la gran vencedora del conflicto en el sur del Líbano. Tanto Israel como Hezbolá se atribuyen la victoria en la guerra, mientras que los civiles sostienen que nadie ha ganado y que sólo ellos son los perdedores.

 

"Sólo por sí mismos y sólo confiando en Dios, la juventud libanesa resistió contra los demonios e hizo de la ideología islámica la gran vencedora (en el conflicto)", sentenció Ahmadinejad en un discurso en Arbedil, en el noroeste de Irán. "Los incidentes en Líbano mostraron que Dios siempre cumple sus promesas y fuimos testigos de cómo la mano vacía libanesa logró la victoria contra los sionistas", agregó. "Nosotros les decimos (a los israelíes) que después de haber probado la humillación en la última contienda, sus armas no van a protegerlos, ni los misiles, ni incluso las bombas nucleares... Las futuras generaciones del mundo árabe encontrarán un camino para derrotar a Israel", dijo por su parte el presidente sirio, en el primer discurso pronunciado tras la guerra. Assad aseguró que la región ha cambiado por "los logros de la resistencia", sostuvo que con la administración Bush no es posible hablar de paz.

 

El ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, que se encuentra en Jordania y tenía previsto viajar a Damasco, canceló en protesta su visita, que tenía como objetivo impulsar el diálogo en la conflictiva región. Según Steinmeier, las palabras de Assad son "una contribución negativa que no está para nada justificada en las actuales oportunidades y retos de Medio Oriente". Sin criticar directamente el discurso, la ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni, retó a Assad a emprender las reformas democráticas que necesita el país y a dejar de intervenir en Líbano. "Siria tiene que decidir dónde está. Líbano está en vías de tomar sin ellos una dirección diferente", subrayó Livni que anoche viajó a Nueva York para organizar con la ONU la ampliación de la fuerza Unifil a 15.000 hombres que, junto con otros 15.000 soldados libaneses, impedirán que el sur del Líbano sea un feudo exclusivo de Hezbolá.

 

Quien tuvo un gesto más amistoso con Siria fue el ministro de Defensa, Peretz. "Debemos mantener un diálogo con Líbano y crear las condiciones para dialogar también con Siria", afirmó el ministro. "Cada guerra crea una oportunidad para un nuevo proceso político y estoy seguro de que nuestros enemigos comprenden hoy que no nos pueden derrotar por la fuerza", dijo el ministro. Sus palabras desataron una auténtica tormenta política, cuando los soldados que han combatido en Líbano comienzan a volver a Israel.

 

Desde que comenzó la tregua se han producido pequeños choques armados. Israel aseguró ayer haber dado muerte a cinco militantes, ya que "eran peligrosos", y sostuvo que han lanzado contra sus hombres varios cohetes pero que no han respondido porque fue en el interior de Líbano. Hoy está previsto que cedan a los cascos azules de Unifil algunas de las posiciones territoriales tomadas a la guerrilla.

 

De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 

Martes, 15 de Agosto de 2006

ISRAEL Y HEZBOLA RESPETARON LA TREGUA. HUBO INCIDENTES

Alto el fuego frágil, pero efectivo

El esperado cese de hostilidades en Medio Oriente permitió que miles de libaneses regresaran a sus casas y que israelíes salieran de sus refugios. Israel y el líder de Hezbolá dieron cada uno mensajes de victoria. Hubo enfrentamientos en la frontera que dejaron seis milicianos muertos.

 

Alto el fuego, pero con seis muertos y algunos cohetes. Excepto por cuatro pequeños enfrentamientos cerca de la frontera entre las fuerzas israelíes y milicianos de Hezbolá, el cese de hostilidades se cumplió ayer. A pesar de las advertencias de los gobiernos de Beirut y Tel Aviv, miles de libaneses refugiados comenzaron a volver a sus hogares, al tiempo que los israelíes salieron de sus bunkers. Los únicos combates que se registraron fueron entre soldados israelíes y milicianos de Hezbolá, y al menos seis de ellos murieron. Además, a primera hora de esta madrugada, una decena de cohetes fueron lanzados contra posiciones del ejército israelí en el sur libanés, sin dejar víctimas. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, celebró el cese de hostilidades, pero instó a las dos partes a dar un paso más y alcanzar un alto al fuego total. Estados Unidos, el Líbano, Israel y Hezbolá decidieron, en cambio, entablar una nueva lucha, pero esta vez para ver quiénes fueron los ganadores y los perdedores del conflicto.

 

Ayer la pelea fue más discursiva. Todos quisieron adjudicarse la victoria por haber conseguido el cese de las hostilidades. Para el primer ministro israelí, Ehud Olmert, el cese de hostilidades fue "un logro diplomático para Israel". Similar fue la interpretación de su principal aliado, Estados Unidos. "Hezbolá inició la crisis. Y Hezbolá sufrió una derrota en esta crisis", opinó el presidente George W. Bush. Muy distinta, en cambio, fue la interpretación del gobierno de Beirut y de la dirigencia de Hezbolá. El presidente libanés, Emile Lahud, afirmó que con el cese, Israel ha fracasado en su objetivo de provocar una guerra religiosa entre los libaneses. La milicia chiíta fue aún más contundente y aseguró que el alto al fuego fue una victoria árabe. "Estamos ante una victoria estratégica e histórica; no es ninguna exageración, esta victoria es para todo el Líbano, para toda la Resistencia y para la Umma (nación islámica)", exclamó Ha-ssan Nasralá en un discurso.

 

Pero las declaraciones de Olmert y Nasralá fueron mucho más que una disputa por conseguir el título de ganador; fueron una advertencia sobre la fragilidad de esta tregua. El premier israelí aseguró ante el Knesset (Parlamento) que todavía "podría haber un nuevo round" con Hezbolá y aseguró que podría ser "dentro de no mucho tiempo". El líder israelí advirtió que continuará persiguiendo a los dirigentes de la milicia chiíta "hasta donde sea y en todo momento" y resaltó que no pedirá permiso para hacerlo. Las declaraciones de ayer del máximo líder de Hezbolá seguramente también preocuparán a la comunidad internacional. Nasralá aseguró que "no es momento" para discutir el desarme de la milicia chiíta. Este es una de las demandas principales, no sólo de Tel Aviv, sino también de Naciones Unidas. Ayer por la mañana, Hezbolá boicoteó una reunión del gabinete libanés para discutir este tema, afirmando que no accederá a un desarme bajo "presión o intimidación". Además, volvió a afirmar que seguirá atacando hasta que Israel se retire de todos los territorios ocupados.

 

Según el diario británico The Independent, el cese de hostilidades sólo fue quebrado por cuatro combates cerca de la frontera con Israel. Las autoridades de Tel Aviv afirmaron que los soldados israelíes abrieron fuego sólo después que pequeños grupos de milicianos de Hezbolá se acercaran a los puestos de control israelíes, según afirmaron, con intensión de disparar. Como explicaron funcionarios israelíes, esto estuvo dentro de lo permitido por la resolución de la ONU ya que se trató de una operación "defensiva". Bush volvió a apoyar ayer a su aliado ayer al afirmar que la continuidad del cese de hostilidades es responsabilidad de Hezbolá y no de los Estados israelí y libanés.

 

Estos cuatro enfrentamientos no se expandieron y estuvieron muy limitados a la región fronteriza, donde Israel concentra la mayor parte de los 30 mil soldados que hasta el cese de hostilidades ocupaban el Líbano. Este número disminuirá en estos días, ya que el ejército israelí anunció ayer que decidió traer de vuelta a los reservistas que el sábado pasado habían sido desplegados hasta el río Litani, la zona que Tel Aviv considera como la frontera que divide al sur del resto del país. Esta retirada coincidirá con el despligue de la fuerza de la ONU que actualmente está en el territorio, apoyada por las tropas libanesas que empezaran a desplegarse en esa región en las próximas 48 horas. Antes de que comenzara el cese de fuego, a las ocho de la mañana local, Israel y Hezbolá aprovecharon para hacer sus últimas ofensivas. Los katiusha de la milicia chiíta no dejaron ninguna víctima, mientras que los bombardeos israelíes mataron a siete libaneses.

 

Mientras todos los ojos miraban ayer al sur del Líbano, el gobierno palestino, dirigido por el grupo islámico Hamas, intentó volver a ganar la atención de la comunidad internacional. "El gobierno palestino alerta del peligro al que podemos enfrentarnos desde Israel, que podría querer recobrar su dignidad perdida (en Líbano) arremetiendo contra el pueblo palestino", afirmó el gabinete en un comunicado. Más allá del tono político de la declaración, la realidad es que las ofensivas israelíes en la Franja de Gaza ya llevan casi dos meses, un período mucho mayor a los 33 días que duraron los ataques aéreos y terrestres contra el Líbano.

 

14 de Agosto de 2006

ESTA MAÑANA COMIENZA EL ALTO A LAS HOSTILIDADES ENTRE HEZBOLA E ISRAEL

Medio Oriente despierta a un cese del fuego

En la cuenta regresiva al armisticio estipulado por el Consejo de la ONU, Israel y la guerrilla chiíta intensificaron sus ataques. Murieron decenas de civiles libaneses y cinco soldados israelíes. Hezbolá intentaba evitar el avance israelí en el sur libanés. Tel Aviv aprobó la resolución de Naciones Unidas y se reservó el derecho a la autodefensa.

 

A horas de que comience a regir el alto al fuego aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU el viernes pasado, Israel y Hezbolá continuaron intercambiando misiles y causando más muertos y heridos. Tel Aviv avanzó aún más en su ofensiva terrestre en el sur libanés. Para el vocero de la Cancillería israelí, Mark Regev, tiene como objetivo "facilitarle el trabajo" al ejército libanés y a la misión de paz internacional, cuando se desplieguen en la zona. Pero el plan israelí –de controlar la mayor parte de esa región antes de que comience el cese de hostilidades– chocó con una inesperada y poderosa resistencia de Hezbolá. Según datos oficiales, el sábado murieron al menos 24 soldados israelíes y otros 85 resultaron heridos en combates cuerpo a cuerpo con la milicia chiíta. Ayer, otros cinco soldados israelíes murieron y más de 20 resultaron heridos, mientras que todavía no se ha anunciado cuántos militares viajaban en el helicóptero israelí que fue derribado el sábado por Hezbolá.

 

"Mañana a las ocho, Israel detendrá su ofensiva, pero conservará su derecho a la autodefensa", declaró el jefe de Estado Mayor, el general Dan Halutz. Esta declaración llegó horas después de que el gabinete del premier israelí Ehud Olmert aprobara la resolución de la ONU para un cese de las hostilidades en Líbano (ver aparte), terminando así con la última formalidad antes de hacer efectivo el alto al fuego. Sin embargo, Tel Aviv decidió continuar con la mayor ofensiva terrestre de este conflicto. Al menos 29 civiles y dos militares fallecieron y otras 60 personas resultaron heridas ayer a causa de los bombardeos israelíes, que estuvieron golpeando la zona aledaña de la ciudad de Tiro, la región costera del río Letani y el sur de Beirut. Decenas de miles de soldados israelíes, apoyados por la aviación y la artillería, seguían penetrando en el sur de Líbano con el objetivo ya declarado de avanzar hacia el río Litani para alejar a Hezbolá de la zona fronteriza. El Litani corre de este a oeste, a una distancia que varía entre 5 y 30 kilómetros de la frontera israelí-libanesa, antes de desembocar en el Mediterráneo, al norte de la ciudad de Tiro.

 

La aviación israelí también intensificó sus ataques en todo el territorio libanés, sobre todo en el sur, en Tiro y Saida, así como en Baalbeck –al este– y en el norte. El sur de Beirut fue, otra vez, uno de los objetivos principales. Dos olas de bombardeos, separadas sólo por un par de horas, dejaron a casi 20 personas muertas y otro tanto de heridos. Después de los ataques, las autoridades condujeron un operativo de rescate para sacar a alrededor de 60 personas bajo los escombros. En el sur de Líbano, los combates se concentraron en el frente norte en torno de Ghanduriyé, una colina estratégica que domina el Litani, a 22 kilómetros al este de Tiro, así como alrededor de Yater, otra colina situada apenas a seis kilómetros al norte de la frontera. Los israelíes habían tomado control de Ghanduriyé el sábado, pero ayer no parecían haber avanzado y los combates continuaban en los alrededores.

 

Hezbolá también aprovechó el último día antes del cese de fuego forzoso y lanzó más de 250 cohetes Katyusha al norte de Israel. La mayor parte cayeron en la región de Galilea. El resto impactó sobre la golpeada ciudad portuaria de Haifa. Las imágenes televisivas mostraban ayer grandes columnas de humo, aunque no se registraron víctimas ni importantes daños materiales. Por el contrario, en la localidad de Shlomi de la Galilea occidental, un anciano murió cuando un cohete de Hezbolá cayó sobre su casa. En ese ataque, otras nueve personas resultaron heridas. Además, el ejército israelí anunció ayer que logró desbaratar un supuesto ataque de gran envergadura, que venía planeando la milicia chiíta.

 

A medida que se acerca la hora para imponer el alto al fuego, Israel parece ablandar algunas de sus posiciones más extremas. Ayer, por primera vez, un funcionario de Tel Aviv habló de la posibilidad de sentarse a negociar para conseguir la liberación de los dos soldados israelíes, que el 12 de julio pasado fueron secuestrados por Hezbolá después de enfrentarse con las fuerzas israelíes en la frontera. "El gobierno israelí no tiene ninguna intención de olvidar este asunto. Por eso, el primer ministro designará a una persona que se encargará de este caso", declaró la canciller Tzipi Livni.

 

Mientras la ofensiva militar continúa, de ambos lados, la misión de paz de la ONU ya comienza a tomar forma. La oficina del primer ministro libanés Fuad Siniora indicó que España, Indonesia, Italia, Malasia, Marruecos y Turquía se ofrecieron para enviar soldados, en tanto "todos los partidos libaneses acepten su participación". Beirut intentará ayudar a apurar la organización de la misión internacional, ya que Israel volvió a afirmar ayer que no retirará sus tropas hasta que un contingente del ejército libanés y otro de una fuerza internacional pueda reemplazarlas

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