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CARTA ABIERTA A LOS ASPIRANTES A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

Señores aspirantes a la Presidencia de la República:

Semanas atrás los principales aspirantes a la Presidencia de la República en sendas intervenciones públicas, se refirieron a los recientes acontecimientos en Gaza. En honor a la verdad y a la justicia iremos mostrando la falacia de algunas afirmaciones.

1.- Ambos candidatos niegan el genocidio que sufre el pueblo palestino y su desacuerdo –entre otros- con las declaraciones del Presidente de la República que lo calificó así.

En primer lugar veamos que se entiende por genocidio; al respecto la CONVENCION PARA LA PREVENCIÓN Y LA SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO, adoptada y abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su Resolución 260 A (III), de 9 de diciembre de 1948, y con entrada en vigor el 12 de enero de 1951, de conformidad con el artículo XIII Serie Tratados de Naciones Unidas Nº 1021, Vol. 78, p. 277, estipula en su artículo II que, se entiende “por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”. Dicha definición es asumida expresamente por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, aprobado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento de una corte penal internacional. A partir de dicho concepto, no cabe duda que la política del Estado de Israel, planificada, sistemática y congruente con sus objetivos de expansión y colonización de los territorios ocupados, ha ido derivando gradual y progresivamente en una práctica genocida por “goteo”. A los efectos técnicos aplican – al menos – los literales a), b) y c) del artículo II de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Israel ha cercenado los derechos más elementales del pueblo palestino, convirtiendo a Gaza en una inmensa cárcel a cielo abierto, emulando al tristemente célebre Gueto de Varsovia. La ocupación militar de Gaza y luego el bloqueo a partir de 2007, convirtieron a la población palestina en la franja en el blanco predilecto de la agresión militar permanente. Pero no fue la población palestina de Gaza la única destinataria de las atrocidades israelíes, siendo que Cisjordania también fue sometida a innumerables atropellos, crímenes y vejámenes durante más de sesenta años. En consecuencia, las acciones del Estado de Israel han ido en dirección a la usurpación ilegítima, al intento de eliminar la propia viabilidad existencial del pueblo palestino. ¿Cómo entender la destrucción masiva de la infraestructura de Gaza, la literal demolición de más de 17.000 viviendas, escuelas, hospitales, calles, de la central eléctrica? ¿Cómo se denomina la matanza planificada de más de 2.000 palestinos y solo en la última incursión de las fuerzas armadas de Israel, entre los cuales más de 500 niños y niñas asesinados? ¿Cuál es la sutil diferencia entre masacre permanente y sistemática de un pueblo y genocidio?

2.- Justifican el “derecho a defenderse del Estado de Israel” y califican de organización terrorista a Hamas.

Algunos presidenciables parecen desconocer que Israel es la potencia ocupante (el bloqueo y control absoluto del territorio es equivalente a la ocupación), en la Franja de Gaza. En ese caso el ocupante, no puede considerarse que esté actuando en defensa propia bajo las normas del derecho internacional público en su recurso al uso de la fuerza en Gaza. Israel no respondió a un ataque armado de las fuerzas militares de otro Estado; sino que actuando como potencia ocupante utiliza la fuerza para llevar a cabo su control del territorio ocupado y su dominación sobre la población ocupada. Según el derecho internacional, las personas que viven bajo dominio colonial u ocupación extranjera tienen derecho a resistir la ocupación. Por otro lado afirman que Hamas es una organización terrorista, denominación que repiten hasta el cansancio los medios de difusión masiva, cada vez que refieren a los actos de resistencia y legítima defensa que ejercen los palestinos de Gaza. Los cohetes lanzados contra las ciudades de Israel (con casi nulos resultados) constituyen la amenaza en razón por la cual, el Estado de Israel responde con fuego y asesinatos en masa (ya no son suficientes los asesinatos selectivos, ni tampoco el escudo protector antimisiles), con el argumento de la autodefensa. Hamas es una organización política que cuenta con milicias de resistencia (¿por qué no habría de tenerlas?), que llegó al gobierno de Gaza mediante elecciones democráticas y es fiel representante de una parte muy importante del pueblo palestino. Puede no compartirse su estrategia o su táctica, pero es innegable que Hamas se defiende de una potencia militar que ocupa, asfixia y somete al dominio más oprobioso y condenable a la población de Gaza. ¿Quién es más terrorista? ¿Cuál terrorismo es más legítimo o justificable?

3.- Si el problema es como dicen, el no reconocimiento del Estado de Israel por parte de Hamas; ¿por qué los sucesivos gobiernos israelíes no lograron la paz duradera con la Autoridad Nacional Palestina, sostenida principalmente por la OLP, la que reconociera al Estado de Israel en 1988 como un gesto político para culminar en los acuerdos de Oslo en 1993? ¿Por qué siguen las ocupaciones y las expropiaciones de las tierras palestinas en Cisjordania, desconociendo las resoluciones de la ONU que las declaró ilegales? La respuesta es una sola: el sionismo en el poder no quiere reconocer un Estado de Palestina soberano e independiente. El gobierno de Israel no desea la paz, solo quiere hacerse del resto (de lo poco que queda) de Palestina, sobre la base del mismo principio; la tierra prometida no se negocia. En suma, el terrorismo de Estado es la estrategia continua que sigue aplicando el Estado de Israel. Y nada podrá cambiar la “historia escrita”, a menos que la comunidad internacional haga lo mismo que se hizo con el régimen del apartheid sudafricano.

Por la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino – Uruguay,

 

Ing. Agr. Ruben Elías Dutra

Presidente

 

 

18/10/2014 18:32 difusionpalestina Nota anterior completa. sin tema

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