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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Noam Chomsky: "EE.UU. es el líder mundial en cometer los mayores crímenes"

Críticas del intelectual estadounidense Noam Chomsky

EE.UU. es el líder mundial en hacer guerras de agresión, el mayor crimen internacional según los Juicios de Núremberg, y ha utilizado su "martillo" en América Latina y Oriente Próximo, dice el politólogo Noam Chomsky.

Los Juicios de Núremberg que siguieron a la Segunda Guerra Mundial sentenciaron que "iniciar una guerra de agresión (...) no es solo un crimen internacional, es el mayor crimen internacional, diferenciándose de los otros crímenes en que contiene en sí mismo la perversidad acumulada de los otros". Pero hoy en día "la agresión ya no es el mayor crimen internacional", "no se puede comparar con la destrucción de las vidas de las generaciones futuras para garantizar mayores bonos mañana", escribe Chomsky.

Recuerda que la invasión británico-estadounidense de Irak fue un ejemplo clásico de agresión. "Los agresores destruyeron "la identidad nacional iraquí y la reemplazaron con identidades sectarias y étnicas" cuando EE.UU. instaló un Consejo de Administración sobre la base de la identidad sectaria, "una novedad para Irak", recuerda el experto, citado por el portal AlterNet.

El politólogo subraya que ahora los chiíes y los suníes en Irak son los peores enemigos "gracias al martillo manejado por Donald Rumsfeld y Dick Cheney [respectivamente secretario de Defensa de EE.UU. y vicepresidente durante el gobierno de George W. Bush] y otros como ellos que no entienden nada más allá de la violencia y el terror y que han ayudado a crear conflictos que ahora están destrozando la región".

"El martillo fue luego recogido por el presidente Obama para destruir Libia. El resultado es que Libia está ahora desgarrada por la guerra entre milicias, mientras que el terror yihadista se ha desatado en gran parte de África, junto con una avalancha de armas que llega también a Siria", afirma Chomsky.

El académico recuerda que las consecuencias del "terrorismo de Estado de EE.UU." se sienten en todo el mundo, pero "más cerca de casa es más difícil hacerles caso omiso". El politólogo menciona la avalancha de menores que huyen a EE.UU. desde América Central: "'The Washington Post' informa de que fluyen 'en su mayoría de Guatemala, El Salvador y Honduras', pero no de Nicaragua. ¿Por qué? ¿Podría ser porque cuando el martillo de Washington azotaba la región en la década de 1980, Nicaragua fue el único país que tenía un Ejército para defender a la población contra los terroristas dirigidos por Estados Unidos, mientras que en los otros tres países los terroristas que devastaban estos países eran grupos equipados y entrenados por Washington?". 

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/133576-chomsky-eeuu-crimenes-irak-libia 

 

Ser judío, del orgullo a la vergüenza

 

Paulo Slachevsky* - Editorial LOM

 

Siempre me he sentido orgulloso de ser parte del pueblo judío, de una cultura que con todas sus contradicciones vio nacer a Montaigne, Spinoza, Marx, Freud, Einstein, Trotsky, Arendt, tantos hombres y mujeres que han hecho significativos aportes a la humanidad, en la creación y en la búsqueda de un mundo más justo y humano.

Me siento judío cuando pienso en los sueños que marcaron a generaciones de jóvenes que fueron ensanchando el mundo con sus aspiraciones de libertad, de comunidad, de justicia, de hermandad, que transversalmente han cruzado colores de piel y naciones. Desde el mismo texto bíblico Éxodo, está explícita la necesidad y experiencia de la libertad de un pueblo, de las aspiraciones y derechos cuando se está sometido al yugo, al sometimiento.

Me identifico con la historia emblemática de exilios y dolores del pueblo judío, en cuyas esperanzas de libertad se reflejan todos los pueblos. Y esa historia, con horas trágicas, me ha motivado, como a muchos otros, a defender irrestrictamente los derechos humanos, partiendo por el derecho a la vida y a la dignidad.

Me siento orgulloso de ser judío por el deber de memoria que marca su cultura, la cultura de la escritura, del comentario, la traducción y la crítica; por la constante interpelación ante la indiferencia. Por su reconocimiento a los justos que en horas de horror, a riesgo de sus vidas, hacían real la palabra solidaridad y todo por salvar a los perseguidos. Por una historia que ha interpelado a nuestra humanidad como seres humanos, más allá de razas y creencias, por su lucha contra la indiferencia.

Sin duda hoy y en estos años se ha manchado de triste manera la historia de un pueblo que para muchos era sinónimo de justicia y libertad. Bien nos ha enseñado la historia que no se acallan los anhelos de libertad y dignidad con la censura y la fuerza, que no se puede hacer cualquier cosa en nombre de la seguridad y del deseo de expansión territorial, que por la fuerza se pueden ganar varias batallas, pero sostenerse solo a través de ella pone en claro riesgo la perpetuidad.

Por todo ello me identifico también, y no puedo quedar indiferente, ajeno, a los dolores de otros pueblos, de otros seres humanos. Como no me es indiferente el dolor de los judíos a través de la historia y su derecho a constituirse en nación, tampoco me es indiferente ese derecho para el pueblo palestino, el pueblo kurdo, los pueblos indígenas de nuestro continente.

Y cuando es el Estado de Israel, en nombre del pueblo judío, quien repite en otros lo que le tocó vivir a este pueblo una y otra vez a lo largo de siglos, me avergüenza. Sí, me avergüenza.

Me avergüenza ver hoy cómo se masacra al pueblo palestino bajo el discurso de la defensa propia.

Me avergüenza que se diga “retírense para salvaguardar sus vidas”, cuando bien se sabe que no tienen adónde ir y se les tiene encerrados en un gueto de miseria, opresión y humillación.

Me avergüenza cuando se les pide cordura, pacifismo y racionalidad mientras día a día se les ocupa, se les maltrata y se les asesina, intentando cortar toda posibilidad de futuro.

Me avergüenza que la comunidad judía califique toda crítica y presión internacional como persecución o antisemitismo, cuando fue la misma solidaridad internacional y las Naciones Unidas las que dieron legitimidad al Estado de Israel.

Me avergüenza que como pueblo no seamos capaces de masivamente alzar la voz y dejemos que dominen las voces del egoísmo ciego, incapaz de mirar más allá de sus intereses a corto plazo.

Me horroriza cómo se usa toda la potencia guerrera contra la población civil, cómo se ejecuta el castigo “por cada baja de mi lado, tendrán 10 o 50 del vuestro” que han aplicado las peores tiranías de la historia.

Sin duda hoy y en estos años se ha manchado de triste manera la historia de un pueblo que para muchos era sinónimo de justicia y libertad. Bien nos ha enseñado la historia que no se acallan los anhelos de libertad y dignidad con la censura y la fuerza, que no se puede hacer cualquier cosa en nombre de la seguridad y del deseo de expansión territorial, que por la fuerza se pueden ganar varias batallas, pero sostenerse solo a través de ella pone en claro riesgo la perpetuidad.

Es hora de parar ya y no manchar irremediablemente nuestra memoria y sentidos de comunidad dejando a nuestros hijos un legado de infamia. Del otro lado del muro están nuestros hermanos.

 

*Fundador de LOM, editorial chilena que mantiene un convenio para editar simultáneamente en cuatro países: Era (México), Trilce (Uruguay) y Txalaparta (España).  Lom (palabra de la lengua yámana cuyo significado es Sol) es una editorial independiente en ascendencia trepidante, con un catálogo de 900 títulos publicados desde 1990 y más de 500 escritores.

 

 

Partido Comunista de Israel rechaza y condena los ataques contra el pueblo de Gaza

Partido Comunista de Israel rechaza y condena los ataques contra el pueblo de Gaza

 Publicado el 16 Julio 2014 Escrito por IPCI- Clarín cl

El Partido Comunista de Israel (IPCI) expresa su fuerte rechazo y condena a la guerra terrorista cruel y asesina que el gobierno de Israel ha estado librando contra el pueblo de Gaza y contra el pueblo árabe-palestinos en general en los últimos días.

Del mismo modo, el PCI clara e inequívocamente condena el bombardeo a civiles israelíes por parte de Hamás y otras organizaciones en la Franja de Gaza. En nuestra opinión, este tipo de ataques no sólo es reprobable, sino también es contraproducente para la causa palestina en sí, es decir, su aspiración justa y legítima para establecer un Estado independiente junto al Estado de Israel, cuya capital es Jerusalén Oriental, en las fronteras del 4 de junio 1967.

A pesar de nuestra denuncia de cualquier ataque contra la población, el Partido Comunista de Israel subraya que el responsable de la escalada y el derramamiento de sangre actual es el gobierno de Israel - su rechazo continuo de cualquier perspectiva de paz justa, las matanzas masivas y la destrucción que causa a Gaza, su total indiferencia para la vida de los palestinos y el bienestar y, sobre todo, su profundización eterna de la ocupación israelí y la colonización de Cisjordania y Jerusalén Este, junto con el bloqueo inhumano de Gaza.


A pesar de que el Partido Comunista de Israel ya advirtió hace un mes, que la motivación de la administración de Netanyahu no fue nunca lograr la seguridad para el pueblo de Israel, sino únicamente de obstruir al gobierno de unidad palestino y desentenderse de la responsabilidad por el fracaso de las negociaciones de paz. Ahora debemos añadir que el presente asalto a Gaza también sirve al gobierno israelí de otras dos formas: (1) que reconsolida la coalición de Netanyahu en tiempos de disturbios internos, por lo tanto, ayuda a Netanyahu para mantener su gobierno criminal intacto y (2) posterga todas las cuestiones sobre pobreza, desigualdad, racismo, sexismo y discriminación, y margina así todas las luchas por la justicia social y la democracia.

Todo el mundo sabe ahora que Netanyahu y sus compinches matones del gobierno y los militares eran conscientes de que los tres jóvenes colonos fueron asesinados en el primer día en que fueron secuestrados. ¿Cuál fue la causa de la invasión y detenciones masivas israelíes en Cisjordania si no el de poner toda la región bajo el fuego y promover dichos objetivos?


El PCI reafirma su último mensaje y vuelve a enfatizar que el terrorismo más grande y más peligroso es la ocupación israelí y todas sus consecuencias y los crímenes de guerra que se acompañan, incluyendo el muro de separación, el asedio y el complejo de asentamientos coloniales. La historia nos enseña que todas las ocupaciones engendran la resistencia de los pueblos ocupados. El derecho internacional garantiza a los pueblos ocupados el derecho a resistir la ocupación mediante el uso de medios legítimos en su lucha legítima. El PCI reitera su posición de principio contra los ataques a civiles y especialmente a los menores.
El CPI pide a los movimientos progresistas, organizaciones de derechos humanos y todos los estados del mundo, de organizar eventos en solidaridad con el pueblo palestino, pidiendo al gobierno israelí que cese de inmediato la agresión contra la Franja de Gaza y que ponga fin a sus crímenes de guerra y finalmente exigir al gobierno de Israel y las organizaciones palestinas por igual que se abstengan de todo ataque contra la población civil. 

 No a los crímenes de guerra! 

No al ataque contra civiles! 

¡Fin al bloqueo de Gaza! 

 
¡Abajo la ocupación! 

 

CARTA DE UN ISRAELÍ INDIGNADO

Uriel Kon, un argentino radicado en Israel, hizo públicas sus diferencias con la política contraofensiva en la Franja de Gaza. Plazademayo.com reproduce su texto

23 Jul. 2014

Vergüenza bronca e impotencia. Eso es lo que siento al vivir dentro o a un costado de la sociedad israelí: en su gran mayoría se trata de un cúmulo de individuos que han sufrido un lavado de cerebro sistemático, desde chiquitos. Cerebros lavados y lavadores de cerebros profesionales; victimarios que de alguna manera lograron desarrollar un mecanismo de autoconvencimiento, una completa insensibilidad frente al sufrimiento del otro – todo esto combinado con un sentimiento de superioridad indeleble, paradójicamente mezclado con ignorancia, vulgaridad y un racismo virulento. El racismo y la discriminación, aplicados tanto en el plano personal como institucional.

Una sociedad como la israelí, que nunca quiso ni busco la paz, está destinada a  desaparecer. Tal es el destino final de las democracias étnicas

Hablar se torna peligroso

Los diarios y los sitios en la web de noticias en hebreo, narran la guerra de manera tal que cualquier duda sea eliminada. Las noticias se enuncian como pequeñas piezas de discurso adoctrinador, que es repetido como mantra en el bar, en el café, en las universidades, de padres a hijos, de oficiales a soldados. Es así que no hay huecos en el imaginario local, casi no existe la izquierda ni la crítica: abolidosLa autocrítica es traición. La mirada de odio y de placer del sabrá israelí ante los ataques por tierra y los bombardeos, es evidente.

Hace unos minutos me encontré con un amigo argentino. Coincidimos en que es imposible hablarle a la mayor parte de los sabrás. Sus miradas cambian, los ojos giran, cambian de órbita hacia adentro; parecen zombis. Su amargura y rudeza son innatas, pero se potencian con el odio. Para ellos la guerra, todas las guerras israelíes son morales, no se las pudo evitar. Son guerras impuestas por el enemigo. Ellos son el oasis de oriente medio, son el milagro, son los elegidos. O a la Ney matogrosso: son la rosa de Hiroshima.

Disparan y lloran. Lloriquean mientras matan y construyen nuevos asentamientos en los territorios ocupados. Ellos no quieren matar pero matan. Quieren la paz en la guerra. Y se lo creen!

A no confundirse los que visiten Tel-Aviv, mundo de mini shorts, pop americano y multisexualidad. Debajo del pastito cuidado, de la gente paseando perros o andando en patín, detrás de la literatura local de medio pelo a la que le gusta leerse en tramas infantiles o dramitas cotidianos, detrás de boutiques divinas y el mundillo tanto corporativo como artístico, se esconde una perversidad guerrera, una santificación de la muerte propia y ajena, y se rinde culto al eterno consenso sobre la conquista y la opresión.

Pero este palabrerío tan adjetivado quería ser solicitada: solicito a mis amigos coles, a los que de alguna manera se criaron – como yo – dentro de las comunidades judías en Latinoamérica, con ese dejo de izquierda idish, con determinada alegría de vivir rodeados de seres humanos diferentes, seducidos por la diversidad – que llego el momento de desdecirnos de manera rotunda de Israel: separar por fin el judaísmo de la doctrina nacional de este país acabado. A contrapelo de lo que aprendimos en la escuela – sionismo es racismo. Sionismo es también una forma de antisemitismo. El prototipo de ario israelí fracaso, y en su fracaso, como durante las últimas semanas del nazismo en la guerra, quiere borrarnos a todos – quiere volar todos los puentes. Quieren morir en el odio automático y la pasión erótica por la guerra.

No apoyar más a Israel. No aportar dinero que el dinero estuvo y estará destinado a plantar bosques sobre pueblos palestinos destruidos. Que el dinero va para seguir construyendo la infraestructura de los asentamientos en los territorios ocupados y así anular cualquier plan de división territorial. Que el apoyo es utilizado para matar gente, asesinar chicos, probar nuevas armas, criar nuevos soldaditos zombis, carentes de ideas independientes.

Mirar a la cara a esta gente, y más en época de guerra, da miedo. Son rostros de gente que tiene nauseas cuando se utiliza la combinación de palabras “derechos-humanos”. Para ellos los derechos humanos son antisemitas.

Justo ellos, que son los primeros antisemitas del planeta, los que se burlan del que no vive en Israel y lo consideran infrahumano. Ellos son los que utilizan la historia del pueblo judío como excusa para asesinar. Y todo para crear un país tan insulso, tan falto de creatividad, de humanismo, de literatura, de imaginación.

Ellos son los que crearon un país en el que los militares son héroes culturales. un país en el que las mujeres, para recibir igualdad de derechos, se convierten e imitan a los hombres. La mujer liberada es la mujer-hombre, la que abandona sus atributos para entrar en las guildas masculinas. Su mundo interior es el que se negó a imaginar un territorio pacifico, en el que la vida, la creación y la alegría, reemplacen al erotismo de la violencia.

¿Cómo vivo en este país? ¿Cómo conciliar con la idea de que mis impuestos aporten de alguna manera a la manutención de un sistema opresor y antidemocrático? Esas son cosas que me vengo preguntando hace bastantes años. En una época tenía la idea narcisista e inocente, de que algo podría cambiar, y que yo podría contribuir a ese cambio. Pero la única solución viable es la re-emigración, acto de por si complicado, aunque no imposible. Creo que se acerca la materialización de ese acto.

Este país está acabado y es una vergüenza. Somos una vergüenza. No quiero vivir con la vergüenza a la que me llevaron mis decisiones de adolescente

 

Ernest Rosenthal: NO EN MI NOMBRE!

Ernest Rosenthal: NO EN MI NOMBRE!

Red Internacional de Judíos Antisionistas

  Carta Abierta al Mundo

 

Somos una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica.
 
Desde Polonia hasta Iraq, desde Argentina hasta Sudáfrica, desde Brooklyn hasta Mississippi, judíos fueron parte en la búsqueda de justicia, manifestando su deseo por un mundo más justo, participando con otros en luchas colectivas. Judíos participaron prominentemente en la lucha de los trabajadores durante la depresión americana, en el movimiento de los derechos civiles, en la lucha en contra del apartheid sudafricano, en la lucha contra el fascismo en Europa y en muchos otros movimientos por el cambio social y político. La histórica y progresiva limpieza étnica de la población palestina de sus tierras por parte del Estado de Israel contradice y traiciona esta larga historia de participación judía en luchas de liberación colectivas.
 
El sionismo – la ideología fundadora que se manifiesta actualmente en el Estado de Israel – echó raíces en la era del colonialismo europeo y se diseminó a continuación del genocidio Nazi. El sionismo se nutrió de los más violentos y opresivos hechos del siglo diecinueve, limando los numerosos esfuerzos de una militancia de judíos en las luchas de liberación. Honrando estas luchas y para retomar un lugar en los vibrantes movimientos populares de nuestro tiempo, el sionismo, en todas sus formas, debe ser abandonado.
 
Esto es crucial, primero que nada, por su impacto en los habitantes de Palestina y el resto de la región. El sionismo también deshonra la persecución y el genocidio de los judíos europeos al usar su memoria para justificar y perpetuar el racismo y colonialismo europeos. El sionismo es responsable por el extenso desplazamiento y alienación de los judíos mizrahi [judíos de ascendencia africana y asiática] de sus diversas historias, idiomas, tradiciones y culturas. Los judíos mizrahi tienen una historia en esta región de más de 2.000 años. Mientras el sionismo se arraigaba, estas historias fueron interrumpidas de su propio devenir en pos de la segregación de los judíos impuesta por el Estado de Israel.
 
Como tal, el sionismo nos implica en la opresión del pueblo palestino y en la denigración de nuestras propias tradiciones, luchas por la justicia y alianzas con nuestro prójimo.
 
Nos comprometemos a: Oponernos al sionismo y al Estado de Israel
 
El sionismo es racista. Demanda poder político, económico y legal para las personas y culturas judías y europeas por encima de los pueblos y las culturas autóctonas. El sionismo no solo es racista sino antisemita. Respalda la imaginería antisemita europea y sexista del ‘judío diaspórico’ afeminado y débil y contrapone a éste un ‘judío nuevo’ violento y militarizado, que es un perpetrador y no una víctima de la violencia racializada. El sionismo por lo tanto busca convertir a los judíos en blancos, a través de la adopción del racismo blanco en contra del pueblo palestino. A pesar de la necesidad de Israel de integrar a los mizrahi para mantener una mayoría judía, este racismo también se manifiesta en la marginación y la explotación económica de la población mizrahi socialmente pobre. Esta violencia racializada también incluye la explotación de los trabajadores migratorios.
 
Los sionistas diseminan el mito de que Israel es una democracia. En realidad, el Estado de Israel ha establecido e implementado prácticas y políticas internas de discriminación contra los judíos de ascendencia mizrahi y excluye y restringe a los palestinos. Además, el Estado de Israel, en colaboración con los Estados Unidos, socava cualquier movimiento árabe por la liberación y el cambio social.
 
El sionismo perpetúa el excepcionalismo judío. Para defender sus crímenes, el sionismo cuenta una versión de la historia judía que está desconectada de la historia y las experiencias de otras personas. Promueve la narrativa del holocausto nazi como excepcional en la historia de la humanidad – a pesar de ser uno de muchos holocaustos, desde los aborígenes estadounidenses hasta Armenia y Ruanda. El sionismo separa a los judíos de las víctimas y los sobrevivientes de otros genocidios en lugar de unirnos a ellos.
 
A través de una islamofobia compartida y un deseo de controlar a Medio Oriente y Asia occidental, el Estado de Israel hace causa común con los cristianos fundamentalistas y otros que llaman a la destrucción de los judíos. Juntos, llaman a la persecución de musulmanes. Esta promoción conjunta de islamofobia sirve para demonizar a la resistencia contra la dominación económica y militar de occidente. Continúa una larga historia de colusión con regímenes represivos y violentos, desde Alemania nazi hasta el régimen de apartheid de Sudáfrica y las dictaduras reaccionarias a lo largo de Latinoamérica.
 
El sionismo sostiene que la seguridad judía depende de un estado judío altamente militarizado. Pero el Estado de Israel no contribuye a que los judíos estén seguros. Su violencia garantiza inestabilidad y miedo para los que están dentro de su esfera de influencia y pone en peligro la seguridad de todas las personas, incluyendo a los judíos, mucho más allá de sus fronteras. El sionismo voluntariamente coludió para crear las condiciones que llevaron a la violencia en contra de los judíos en los países árabes. El odio que la violencia y dominación militar israelíes generan hacia los judíos que viven en Israel y en otros lugares es usado para justificar más violencia sionista.
 
Nos comprometemos a: Rechazar el legado colonial y su expansión progresiva.
 
En el momento en que el movimiento sionista decidió construir un Estado judío en Palestina, se convirtió en un movimiento de conquista. Al igual que las conquistas imperiales y las ideologías genocidas de las Américas o de África, el sionismo conlleva la segregación entre las personas, la confiscación de la tierra, la limpieza étnica y la implacable violencia militar.
 
Los sionistas trabajaron de común acuerdo con la administración colonial británica en contra de los habitantes originarios de la región y sus legítimas esperanzas de libertad y autodeterminación. El imaginario sionista de una Palestina ‘vacía’ y desolada justificó la destrucción de la vida palestina tal como anteriormente ese racismo justificó la exterminación de los autóctonos estadounidenses, el tráfico transatlántico de esclavos y muchas otras atrocidades.
 
Desde la progresiva expansión de las colonias hasta la construcción del Muro del Apartheid israelí, el compromiso con la dominación colonial del Estado de Israel imprime su marca de destrucción ambiental y del paisaje físico de Palestina. Ante la falla de sus políticas para acabar con la resistencia palestina el Estado de Israel ataca con más y más violencia con políticas que, cuando son llevadas a su máxima expresión, apuntan al genocidio. En Gaza, el estado israelí impide el acceso a la comida, al agua, electricidad, ayuda humanitaria y suministros médicos como un arma dirigida a las bases mismas de la vida humana.
 
El Estado de Israel, que una vez fue vehículo para el ataque británico y francés contra la unidad y la independencia árabes, actualmente es un socio menor en la estrategia de los Estados Unidos y sus aliados por el control militar, económico y político, de dominación, específicamente de la región estratégica de Medio Oriente / Sudoeste Asiático. El peligro de una guerra nuclear a través de un ataque estadounidense/israelí contra Irán nos recuerda que el estado de Israel es una bomba atómica que debe ser desmantelada urgentemente para salvar las vidas de todas sus víctimas actuales y potenciales.
 
Nos comprometemos a: Desafiar a las organizaciones sionistas
 
Más allá de concretar la creación del Estado de Israel, el sionismo determinó su política internacional de antagonismo y dominación militar hacia sus vecinos y estableció una sofisticada red global de organizaciones, grupos de presión política, empresas de relaciones públicas, clubes en universidades y escuelas para perpetuar las ideas sionistas en las comunidades judías y el público en general.
 
Miles de millones de dólares americanos fluyen anualmente hacia el Estado de Israel para sostener la ocupación y su ejército sofisticado y brutal. La máquina de guerra que financian lidera la industria global de armas, mengua los recursos ansiados por un mundo que desesperadamente necesita agua, comida, asistencia médica, vivienda y educación. Europa, Canadá y las Naciones Unidas, mientras tanto, apoyan la infraestructura de ocupación bajo el disfraz de ayuda humanitaria para la población palestina. Juntos, los EEUU y sus aliados, cooperan para hacer más profunda la dominación de la región y acabar con los movimientos populares.
 
Una red internacional de instituciones y organizaciones sionistas apoya los asentamientos judíos militares y militantes con fondos directos. Estas organizaciones también proporcionan el apoyo político necesario para legitimar y promover políticas y programas de ayuda. En cada país, estas organizaciones censuran las críticas a Israel y tienen en la mira a personas y organizaciones a través de listas negras, violencia, vandalismo, encarcelamiento, deportación, despidos y otras privaciones económicas.
 
Estas organizaciones facilitan la difusión de la islamofobia. Tocan los tambores de guerra en el exterior mientras presionan por una legislación represiva en sus países. En Estados Unidos y Canadá, las organizaciones sionistas ayudaron a promover la legislación ‘anti-terrorista’ convirtiendo todo esfuerzo organizado para apoyar al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel, o para apoyar organizaciones palestinas, iraníes, iraquíes, libanesas y musulmanas, en sujetos a perseguir acusándolos de ayudar al terrorismo y cometer traición. Tanto en Europa como en EEUU, organizaciones supuestamente ‘judías’ son las primeras en ejercer presión para entrar en guerra con Irán.
 
Están apareciendo fisuras en el edificio del sionismo así como en la dominación mundial misma de los Estados Unidos. En la región, la resistencia extraordinaria por parte de Palestina y Sur de Líbano en contra de la agresión y ocupación israelí y estadounidense sigue en pie, a pesar de los recursos limitados y muchas traiciones.
 
El movimiento de solidaridad con el pueblo de Palestina y la confrontación con la política de los Estados Unidos e Israel está cobrando ímpetu en el mundo. En Israel, este ímpetu lo vemos en el disentimiento creciente, que favorece las condiciones para retomar dos legados de los años ’60: Matzpen, una organización israelí palestina y antisionista judía y el Partido Mizrahi Panteras Negras. Podemos agregar un creciente rechazo por parte de los jóvenes a participar en la conscripción obligatoria del ejército.
 
Dentro de los gobiernos y las discusiones públicas en los Estados Unidos y Europa, el costo del apoyo incondicional hacia el estado de Israel está siendo cuestionado cada vez más. Israel y EEUU buscan nuevos aliados en el sur global para que se unan a sus conquistas económicas y militares. La relación creciente entre Israel y la India es un ejemplo sombrío de esto. Al compartir un interés en el control político y la ganancia de capital para unos pocos a expensas de muchos, la elite en India y las de Asia Occidental y Medio Oriente, se hallan en connivencia con la economía y la agenda militar occidental en la región.
 
La propaganda de la guerra global occidental contra el terror repercute en la islamofobia y es requerida y promovida por la elite india; Aprovecha esta oportunidad para reprimir severamente la disensión en regímenes de Medio Oriente así como Asia del sur y Asia occidental. No obstante, surgen levantamientos populares basados en las ricas historias de lucha anticolonial desafiando, y en última instancia, derrocando esta alianza.
 
Junto con nuestros aliados, intentamos contribuir a ampliar esas fisuras, hasta que el muro caiga y el Estado de Israel sea aislado como lo fue Sudáfrica durante el apartheid. Prometemos emprender la batalla en contra de estas organizaciones que pretenden hablar por nosotros y derrotarlas.
 
Nos comprometemos a: Extender nuestra solidaridad y nuestro trabajo por la justicia.
 
Comprometemos nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras energías políticas para apoyar al movimiento vibrante y diverso de resistencia del pueblo palestino y a enfrentar las injusticias de las cuales los países donde vivimos son responsables.
 
Apoyamos inequívocamente el derecho de retorno palestino. Llamamos al desmantelamiento de la ley israelí racista del retorno que privilegia los derechos de cualquier persona que el Estado de Israel estima como ‘judía’ para establecerse en Palestina, mientras que excluye a los palestinos y los convierte en refugiados.
 
Respondemos sin reservas al llamado de Palestina al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel.
 
Apoyamos la exigencia de la liberación de los presos políticos palestinos y de acabar con los encarcelamientos de líderes políticos, mujeres, niños y adultos palestinos como método de control y terror.
 
No es nuestra tarea prescribir el camino que el pueblo palestino debe tomar para definir su futuro. No pretendemos sustituir nuestras voces por las de ellos. Nuestras estrategias y acciones surgirán de nuestras relaciones activas con quienes están involucrados en la gama de luchas de liberación dentro de Palestina y en el resto de la región. Apoyaremos su lucha por sobrevivir, mantenerse firme y avanzar en su movimiento lo mejor que puedan, en sus propios términos.
 
Somos copartícipes de los vibrantes movimientos populares de resistencia de nuestro tiempo que defienden y enaltecen las vidas de todas las personas y la del planeta mismo. Somos copartícipes de los movimientos que lideran los más afectados por la conquista del imperio, la ocupación, el racismo, el control y la explotación global de personas y recursos. Defendemos la protección del mundo natural. Defendemos los derechos de los pueblos autóctonos a sus tierras y a su soberanía.
 
Defendemos los derechos de los inmigrantes y refugiados a la libre circulación y seguridad a través de las fronteras. Defendemos los derechos de los trabajadores – incluyendo a los trabajadores inmigrantes introducidos en Israel para reemplazar tanto la mano de obra palestina como la mizrahi – a la justicia económica y a la auto-determinación. Defendemos los derechos a la justicia racial y a la expresión cultural. Defendemos los derechos de las mujeres y los niños y de todos los grupos explotados a ser libres de subyugación. Y defendemos los derechos universales al agua, a la alimentación, la vivienda, la educación, los servicios de salud y a vivir sin violencia – la única base sobre la cual la sociedad humana puede sobrevivir y florecer.
 
Nos comprometemos a apoyar la justicia para curar las heridas ocasionadas por la imposición y el funcionamiento de la dominación colonial en Palestina y en el resto de la región; los traumas de la opresión europea de judíos que el proyecto sionista está explotando; los miedos y privaciones sufridas a través de años de derramamiento de sangre; las manipulaciones de la cultura y los recursos usados para explotar a los judíos mizrahi y para separarlos de los palestinos; y la progresiva masacre, violación y despojo del pueblo palestino.
 
La justicia por la que trabajamos debe ser construida por todos a lo largo de Palestina, incluyendo Israel y por los refugiados palestinos, cuya lucha por su autodeterminación puede llevar a la igualdad y la libertad de todos los que viven allí y en las tierras circundantes.
 
Te llamamos para que te unas a nosotros
 
Estas promesas requieren la construcción de un movimiento judío internacional unido que desafíe al sionismo y su pretensión de hablar en nombre de todos nosotros. Ante un adversario internacional, no es suficiente trabajar localmente, o incluso nacionalmente. Debemos encontrar formas para trabajar juntos a través de fronteras, distancias, sectores e idiomas. Existe la posibilidad para muchas iniciativas y organizaciones, establecidas y nuevas, para trabajar independientemente y conjuntamente, en apoyo y colaboración mutuas.
 
¿Estás en contra del racismo en todas sus formas? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para acabar con el apartheid israelí.
 
¿Apoyas la soberanía y los derechos a sus tierras de los pueblos autóctonos? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros en la defensa de la soberanía y los derechos de los palestinos a sus tierras.
 
¿Crees que todas nuestras vidas dependen de la sustentabilidad económica y ambiental? ¿Te enfurece el robo y la destrucción de los recursos del planeta? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para detener la destrucción de la agricultura y la tierra palestina, su robo y el del agua y la destrucción de sus aldeas y plantaciones.
 
¿Buscas terminar con las guerras infinitas por el petróleo y la dominación de los Estados Unidos y sus aliados? ¿Quieres terminar con las culturas militarizadas, la conscripción de nuestros jóvenes y el saqueo de recursos para financiar ejércitos en lugar de las necesidades de la vida? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para desmantelar una pieza decisiva de la maquinaria de guerra global.
 
¿Deseas desvincularte de la limpieza étnica de Palestina por parte del Estado de Israel y de la destrucción de la historia, la cultura y su autogobierno? ¿Crees que no hay paz sin justicia? ¿Te enfurece y te entristece que el holocausto judío esté siendo usado para perpetrar otras atrocidades? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para terminar con el colonialismo sionista.
 
Para que todas las personas del planeta vivan con seguridad, justicia y paz, el proyecto colonial Israelí debe llegar a su fin. Nosotros jubilosamente asumimos esta tarea colectiva de socavar un sistema de conquista y saqueo que ha atormentado a nuestro mundo desde hace demasiado tiempo.
 
* Fuente: International Jewish Anti-Zionist Network
 
The original document: Charter of the International Jewish anti-Zionist Network

 

 12 de julio de 2014 

 

 

El Partido Comunista de Israel contra la masacre palestina

El Partido Comunista de Israel contra la masacre palestina

  El Partido Comunista de Israel se manifestó en las calles contra la masacre desatada por el Estado de Israel contra la población palestina y sus organizaciones políticas.

 

Caos planificado en Medio Oriente y lo que hay detrás



 Una alianza impía entre el complejo militar-industrial de seguridad

el lobby israelí

Ismael Hossein-Zadeh

 Los observadores geopolíticos de la turbulencia de Oriente Medio tienden a culpar del caos que asola a la zona al presunto fracaso de las políticas “contradictorias", “incoherentes” e “ilógicas” de los Estados Unidos. Evidencias irrefutables (algunas de las cuales se presentan en este artículo) sugieren, sin embargo, que en realidad el caos representa el éxito, no el fracaso, de esas políticas que han sido diseñadas por los beneficiarios de la guerra y las aventuras militares en la región y más allá. Mientras que las políticas estadounidenses en la región son ciertamente irracionales y contradictorias desde el punto de vista de la paz internacional, o incluso desde el punto de vista de los intereses nacionales de Estados Unidos en su conjunto, son bastante lógicas desde el punto de vista de los beneficiarios económicos y geopolíticos de la guerra y de las hostilidades internacionales, es decir, para (a) el complejo militar-industrial y (b) los defensores sionistas militantes del "gran Israel".

Las semillas del caos se plantaron hace unos 25 años, cuando se derrumbó el Muro de Berlín. Dado que la razón de ser del grande y creciente aparato militar durante los años de la Guerra Fría fue la "amenaza del comunismo", los ciudadanos estadounidenses celebraron la caída del Muro como el fin del militarismo y el amanecer de los "beneficios de la paz", una referencia a los beneficios que, se esperaba, muchos podrían disfrutar en los Estados Unidos como resultado de una reorientación de la parte del presupuesto del Pentágono hacia las necesidades sociales no militares.

Pero mientras la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos celebró la perspectiva de lo que parecían ser los inminentes "beneficios de la paz", los poderosos intereses creados en la expansión del gasto militar/seguridad se sintieron amenazados. No es sorprendente que estas fuerzas influyentes se movieron rápidamente para salvaguardar sus intereses ante la "amenaza de la paz".

Para acallar las voces que exigían dividendos de la paz, los beneficiarios de la guerra y el militarismo comenzaron a redefinir metódicamente las "fuentes de amenaza" de la post-Guerra Fría en el marco más amplio del nuevo mundo multipolar, que va mucho más allá de la tradicional "amenaza soviética" del mundo bipolar de la Guerra Fría. En lugar de la "amenaza comunista" de la era soviética, la "amenaza" de "estados canallas" del islam radical y del "terrorismo global" tendrían que funcionar como los nuevos enemigos.

La cúpula militar presentó en público la mayor parte de la reevaluación del mundo posterior a la Guerra Fría. Por ejemplo, el general Carl Vuno, Jefe de Estado Mayor del Ejército de EE.UU., dijo a un comité de la Cámara en mayo de 1989: "Mucho más compleja [que cualquier peligro que suponía la Unión Soviética] es la situación de amenaza en desarrollo en el resto del mundo... En este mundo cada vez más multipolar, nos enfrentamos a la posibilidad de múltiples amenazas por parte de los países y de los actores que son cada vez militar y políticamente más agresivos" [2].

El general Colin Powell, presidente del Estado Mayor Conjunto en ese momento, argumentó asimismo ante un comité del Senado que a pesar de la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos necesita continuar su crecimiento militar debido a las numerosas otras obligaciones: "Con todos estos desafíos que enfrenta nuestra nación, es imposible para mí creer que la desmovilización o vaciamiento de los recursos militares estadounidenses es algo factible para el futuro. El verdadero 'beneficio de la paz es la propia paz... La paz se logra por medio del mantenimiento de la fuerza" [3].

Mientras los altos mandos militares, a menudo con uniformes ingeniosos y extravagantes, tomaron públicamente el centro del escenario en la lucha contra la reducción del tamaño del complejo militar-industrial, los militaristas civiles que trabajaban en el Pentágono y en torno a él y los halcones de los think-tanks militaristas asociados, maquinaban detrás de las escenas. Dichos halcones de entonce incluían al secretario de Defensa Dick Cheney, al subsecretario de Defensa Paul D. Wolfowitz, a Zalmay Khalilzad, más tarde ayudante de Wolfowitz y a I. Lewis "Scooter" Libby, entonces Subsecretario Adjunto de Estrategia para la Defensa. Este grupo de hombres y sus correligionarios y colaboradores (como Richard Perle, Douglas Feith, Michael Ladeen, Elliott Abrams, Donald Rumsfeld, William Kristol, John Bolton, y otros) trabajaron diligentemente juntos para evitar los recortes posteriores a la Guerra Fría. "Lo que temíamos era que la gente dijera: 'Vamos a traer todas las tropas a casa y vamos a abandonar nuestra posición en Europa'", recordó Wolfowitz en una entrevista [4].

Mientras la comandancia militar a menudo estaba oficialmente afiliada con el Pentágono y/o la administración de Bush (padre), también colaboró estrechamente con una serie de grupos patrioteros de reflexión y presión como el American Enterprise Institute, el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano y el Instituto judío para Asuntos de Seguridad Nacional, que se creó para servir tanto de lobby para armamento o el lobby de Israel, o ambos juntos. Incluso una mirada superficial a los registros de los miembros de estos tanques del pensamiento militarista, sus afiliaciones, sus fuentes financieras, sus estructuras institucionales, y demostraciones creadas para servir esencialmente como fachadas institucionales para camuflar el negocio incestuoso y/o la relación política entre el Pentágono, sus principales contratistas, los altos mandos militares, el lobby de Israel, y de otros organismos también de línea dura dentro y fuera del gobierno [5].

En un esfuerzo cuidadosamente calculado para redefinir el mundo posterior a la Guerra Fría como un mundo "más peligroso", y en consecuencia elaborar una nueva "Estrategia de Seguridad Nacional" para los Estados Unidos, este equipo de planificadores militares y think-tanks militaristas produjo un nuevo documento geopolítico militar en el período inmediatamente posterior a la caída de la Unión Soviética, que llegó a ser conocido como " Defense Planning Guidance", o "Estrategia de Defensa de la década de 1990". El documento, dado a conocer por la Casa Blanca a principios de 1990 ante el Congreso , se centró en los "impredecibles puntos turbulentos en el Tercer Mundo" como nuevas fuentes de atención para el poder militar de EE.UU. en la era posterior a la Guerra Fría: "En la nueva era, prevemos que nuestro poder militar seguirá siendo un fundamento esencial en el equilibrio global... con más probables demandas para el uso de nuestras fuerzas militares que no impliquen a la Unión Soviética y puedan estar en el Tercer Mundo, donde pueden hacer falta nuevos enfoques y potenciales"[6].

Para responder a "las turbulencias en las regiones más vitales", la nueva situación requería una estrategia de " disuasión discriminada", una estrategia militar que "podría contener y reprimir los conflictos regionales o locales en el Tercer Mundo con la velocidad del rayo y la eficacia de barrido antes de que se escapen de las manos". En el mundo posterior a la Guerra Fría de" múltiples fuentes de amenazas ", Estados Unidos también tendría que estar preparado para luchas "de baja intensidad "y" guerras de mediana intensidad". Baja o mediana intensidad no se refiere al nivel de potencia de fuego y violencia empleada, sino a la escala geográfica en comparación con una guerra total mundial o regional que podría perturbar el comercio internacional y paralizar a los mercados globales.

La "Estrategia de Defensa para los años 1990", también trataba sobre el mantenimiento y la ampliación de la "profundidad estratégica" de Estados Unidos, un término acuñado por el entonces secretario de Defensa, Dick Cheney. "Profundidad estratégica" tenía una connotación geopolítica, lo que significa que, a raíz de la caída del Muro de Berlín, los Estados Unidos deben ampliar su presencia global, en términos de las bases militares, estaciones de escucha y / o de inteligencia y de tecnología militar para áreas previamente neutrales o bajo la influencia de la Unión Soviética.

De esta manera, estas profecías auto cumplidas eran inconfundibles: habiendo así retratado (y, posteriormente, creado) el mundo posterior a la Guerra Fría como un lugar lleno de "múltiples fuentes de amenazas a los intereses nacionales de EE.UU.", los poderosos beneficiarios del presupuesto del Pentágono tuvieron éxito en el mantenimiento del nivel del gasto militar como era durante la Guerra Fría. Los partidarios del militarismo continuo "se movían con notable rapidez para garantizar que el colapso [de la Unión Soviética] no afecte el presupuesto del Pentágono o nuestra ‘posición estratégica’ en el globo que habíamos obtenido en nombre del anticomunismo" [7].

Para llevar a cabo este delineamiento de "Estrategia de Seguridad Nacional" en el mundo posterior a la Guerra Fría, los planificadores militaristas estadounidenses necesitan pretextos, que a menudo significan inventar o fabricar enemigos. Los beneficiarios de los dividendos de la guerra a veces encuentran por definición a los "enemigos y amenazas externos" “decidiendo unilateralmente qué acciones en todo el mundo se definen como terrorismo", o clasificando arbitrariamente ciertos países como "partidarios del terrorismo", como precisó Bill Christison, jubilado asesor de la CIA [8].

También crean fricciones internacionales por medio de políticas insidiosas que provocan la ira y la violencia, lo que justifica la guerra y la destrucción, que activarán nuevos actos de terror y violencia en la forma de un círculo vicioso. Por supuesto, la fuerza impulsora detrás de esta nefasta estrategia de auto-cumplimiento de la guerra y el terrorismo es mantener los altos dividendos del negocio de la guerra. El fallecido Gore Vidal ha caracterizado satíricamente esta malvada necesidad de los beneficiarios de la guerra y el militarismo de proponer constantemente nuevas amenazas y enemigos como un "el club del enemigo del mes: cada mes nos enfrentamos a un nuevo enemigo horrible a quien tenemos que atacar antes de que nos destruya" [9].

Una pequeña guerra aquí, una pequeña guerra allí, una guerra de "baja intensidad" en el país X, y una guerra de "mediana intensidad" en el país Y, -cínicamente guionadas como "guerras controladas"-son estrategias que mantendrían las asignaciones militares fluyendo hacia las arcas del complejo militar-industrial sin causar un conflicto mayor o mundial que podrían paralizar por completo los mercados mundiales.

Contra este contexto, -el colapso de la Unión Soviética, la "amenaza de los dividendos de la paz" para los intereses del complejo militar-industrial, y la consiguiente necesidad de los beneficiarios de los dividendos de guerra para sustituir la "amenaza comunista" de la Guerra Fría-, la reacción del gobierno de los EE.UU. a los atroces ataques del 9/11 que vio una oportunidad para la guerra y la agresión, no debería haber sido una sorpresa para cualquiera que esté familiarizado con las necesidades viciosas de militarismo. Los ataques monstruosos fueron tratados no como delitos sino como "guerra a Estados Unidos". Una vez que se establece así, que Estados Unidos estaba "en guerra", la propaganda militar y las agresiones imperialistas actuaron en consecuencia. Como manifestó Chalmers Johnson, la tragedia del 11/9 "sirvió como maná del cielo para una administración decidida a escalar la rampa de los presupuestos militares" [10].

Los adalides de las guerras por elección de los Estados Unidos ya habían marcado los gobiernos "no amistosos", como el de Irán, Irak, Siria, Libia y Corea del Norte con la definición de canallas y / o partidarios del terrorismo, que requieren "un cambio de régimen." Sin embargo, antes de los ataques del 9 / 11, estas etiquetas demonización no era al parecer suficiente para convencer al pueblo estadounidense de apoyar guerras de preferencia de los Estados Unidos. La tragedia del 11/9 sirvió para el codiciado pretexto que necesitaban los militaristas para llevar a cabo tales guerras, de ahí, el cambio de régimen en Irak, para ser seguido por cambios similares de regímenes "no amistosos" en muchos otros países de la región y de todo el mundo.

Del mismo modo que los beneficiarios de dividendos de guerra, el complejo militar-industrial de seguridad, vio la paz y la estabilidad hostiles a sus intereses internacionales, por lo que también los partidarios sionistas militantes del "gran Israel" perciben la paz entre Israel y sus vecinos palestinos / árabes peligrosa a su objetivo de lograr el control de la "tierra prometida". La razón de este miedo de la paz es que, de acuerdo con una serie de resoluciones de las Naciones Unidas, la paz significaría el regreso de Israel a sus fronteras anteriores a 1967, es decir, la retirada del Cisjordania y la Franja de Gaza. Pero debido a que los defensores de la "gran Israel" no están dispuestos a retirarse de esos territorios ocupados, por lo tanto tienen miedo de la paz-de ahí, sus continuos intentos de sabotear los esfuerzos de negociaciones con miras a la paz.

De la misma manera, estos sectores ven la guerra y la convulsión (o, como dijo David Ben-Gurion, uno de los principales fundadores del Estado de Israel, , "atmósfera revolucionaria") como oportunidades propicias para la expulsión de los palestinos, para la redistribución geográfica de la región, y para la expansión del territorio de Israel. "Lo que es inconcebible en tiempos normales", señaló Ben-Gurion, "es posible en tiempos de revolución; y si en ese momento se pierde la oportunidad y lo que es posible en tan gran momento, un mundo entero que se pierde "[11].

Haciéndose eco de un malicioso sentimiento similar, - la disolución y fragmentación de los estados árabes en un mosaico de grupos étnicos es posible sólo en condiciones de guerra y convulsión sociopolítica-, el notorio halcón Ariel Sharon asimismo señaló el 24 de marzo de 1988, "que si el levantamiento de los palestinos continúa, Israel tendría que hacer la guerra a sus vecinos árabes. La guerra, dijo, proporcionaría ‘las circunstancias’ para la eliminación de toda la población palestina de Cisjordania y Gaza, e incluso las del interior del propio Israel "[12].

La opinión de que la guerra "proporcionaría las circunstancias" para la eliminación de los palestinos de los territorios ocupados, se basa en la expectativa de que los Estados Unidos estaría de acuerdo con la idea y que, por lo tanto, apoyaría el expansionismo israelí en el caso de contemplar la guerra. La expectativa de ninguna manera es extravagantes o inusual, al igual como contemplan los beneficiarios de la guerra y el gasto militar en los EE.UU. De hecho, con mucho gusto obligan, no tanto por el bien de Israel o del pueblo judío sino por sus propios y nefastos propósitos -de ahí la alianza de facto entre el complejo militar-industrial y el lobby de Israel-.

Debido a que los intereses de estos dos poderosos grupos de interés convergen sobre el fomento de la guerra y la convulsión política en el Medio Oriente, se ha forjado entre ellos una alianza fatídicamente potente, fatídica porque la poderosa máquina de guerra de EE.UU. ahora se complementa con las capacidades de relaciones públicas casi incomparables de la línea dura del lobby pro-Israel en los Estados Unidos. La convergencia y / o interdependencia de los intereses del complejo militar-industrial y los del sionismo militante en la guerra y la convulsión política en el Medio Oriente, está en el centro del ciclo perpetuo de violencia en la región.

La alianza entre el complejo militar-industrial y el lobby de Israel es extraoficial y de facto; se forjó sutilmente a través de una compleja red de poderosos think tanks militaristas como el American Enterprise Institute, el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, el Comité de Asuntos Públicos de Estados Unidos e Israel, el Middle East Media Research Institute, el Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente, Middle East Forum, el Instituto Nacional para la Política Pública, el Instituto Judío de Asuntos de Seguridad Nacional, y el Centro para la Política de Seguridad.

En el período inmediatamente posterior a la Guerra Fría, estos think tanks militaristas y sus operarios de línea dura dentro y fuera del gobierno publicaron una serie de documentos de política que con claridad y fuerza abogaban por planes para el cambio de fronteras, cambios demográficos, y cambios de régimen en Oriente Medio. Por ejemplo, en 1996 un influyente think tank israelí, el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticos de Avanzada, patrocinó y publicó un documento de política titulado "Un corte limpio: Una nueva estrategia para asegurar el área", que argumentaba que el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu "debe" hacer una clara ruptura "con el proceso de paz de Oslo y reafirmar el reclamo de Israel por la Ribera Occidental y Gaza. Presentaba un plan por el cual Israel "daría la forma a su ‘entorno estratégico’, empezando por el derrocamiento de Saddam Hussein y la instalación de una monarquía hachemita en Bagdad, para servir como un primer paso hacia la eliminación de los gobiernos anti-israelíes de Siria, Líbano, Arabia Saudita e Irán "[13].

En una "Carta Abierta al Presidente" (Clinton), fechada el 19 de Febrero de 1998, halcones think-tanks y personas ubicadas ideológicamente en la línea dura, representando el complejo militar-industrial y el lobby de Israel, recomendaron "una estrategia política y militar global para derrocar a Saddam y su régimen”. Entre los firmantes de la carta se encuentran: Elliott Abrams, Richard Armitage, John Bolton, Douglas Feith, Paul Wolfowitz, David Wurmser, Dov Zakheim, Richard Perle, Donald Rumsfeld, William Kristol, Joshua Muravchik, Leon Wieseltier, y el ex El congresista Stephen Solarz [14].

En septiembre de 2000, otro grupo de reflexión militarista, llamado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), publicó un informe titulado "Reconstruyendo las Defensas de América: Estrategia, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo", que proyecta explícitamente un papel imperial de los Estados Afirma el mundo. Se ha dicho, por ejemplo, "Los Estados Unidos durante décadas ha tratado de desempeñar un papel más permanente en la seguridad regional del Golfo [Pérsico]. Si bien el conflicto no resuelto con Irak proporciona la justificación inmediata, la necesidad de una presencia sustancial de fuerzas estadounidenses en el Golfo trasciende la cuestión del régimen de Saddam Hussein. "Los patrocinadores del informe incluyen a Richard Cheney, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Lewis Libby , y William Kristol, quien también colaboró en la autoría del informe [15].

El influyente Instituto Judío para los Asuntos de Seguridad Nacional (JINSA), también emitió ocasionalmente declaraciones y documentos de política abogando fuertemente por "cambios de régimen" en el Medio Oriente. Su asesor Michael Ladeen, quien también era consejero extra oficial de la administración Bush en temas de Oriente Medio, habló abiertamente de la próxima era de "guerra total", indicando que los Estados Unidos debería ampliar su política de "cambio de régimen" en Irak a otros países de la región, tales como Irán y Siria. "En su ferviente apoyo a la línea dura, a favor de los asentamientos, a las políticas anti-palestinas al estilo Likud en Israel, JINSA ha recomendado, esencialmente, que el ‘cambio de régimen’en Irak debería ser sólo el comienzo de una cascada dominó de derrocamientos en el Medio Oriente" [16].

En resumen, la evidencia abrumadora (e irrefutable) del caos que asola a Oriente Medio, África del Norte y Europa del Este / Ucrania no se debe a las políticas "equivocadas" de los Estados Unidos y sus aliados, como muchos críticos y comentaristas tienden a mantener. Es, más bien, debido a las políticas premeditadas y cuidadosamente elaboradas que han sido pergeñadas por una impía alianza entre el complejo militar-industrial de seguridad y el lobby de Israel en el mundo posterior a la Guerra Fría.

Ismael Hossein-Zadeh es profesor emérito de Economía (Universidad de Drake). Él es el autor de Beyond Mainstream Explanations of the Financial Crisis (Routledge 2014), The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave–Macmillan 2007), and the Soviet Non-capitalist Development: The Case of Nasser’s Egypt (Praeger Publishers 1989). He is also a contributor to Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press 2012).

Referencias

[1] Se utilizan en este ensayo extensos extractos de mi libro, The Political Economy of U.S. Militarism , especialmente de los capítulos 4 y 6.

[2] Citado por Sheila Ryan en " “Power Projection in the Middle East,” inMobilizing Democracy, editado por Greg Bates (Monroe, Maine: Common Courage Press, 1991), p. 47.

[3] Ibid., P. 46.

[4] James Mann, “The True Rationale? It’s a Decade Old,” Washington Post, Sunday (7 March 2004), pag B02.

[5] Para una exposición detallada de esta dudosa relación ver The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave-Macmillan 2007), cap 6.

[6] Chalmers Johnson, The Sorrows of Empire (New York, NY: Metropolitan Books, 2004), pp 20-21.

[7] Ibid., P. 20.

[8] Bill Christison "la desastrosa política exterior de los Estados Unidos", Counterpunch . org (9 mayo 2002), http://www.counterpunch.org/christison0806.html.

[9] Gore Vidal, Perpetual War for Perpetual Peace: How We Got To Be So Hated (New York: Thunder’s Mouth Press/Nation Books, 2002), pp. 20-1.

[10] Chalmers Johnson, The Sorrows of Empire (New York, NY: Metropolitan Books, 2004), p. 64.

[11] Citado en J. Stephen Sniegoski, "La guerra contra Irak: Concebido en Israel," http://vho.org/tr/2003/3/Sniegoski285-298.html

[12] Ibid.

[13] Ibid.

[14] Ibid.

[15] Ibid.

[16] William D. Hartung, How Much Are You Making on the War, Daddy ? (New York: Nation Books, 2003), p.109.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/07/18/planned-chaos-in-the-middle-east-and-beyond/  

 Traducido del inglés para Rebelión por J. M.