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AUMENTA A MIL 300 EL SALDO DE MUERTOS

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Continúa el rescate de cadáveres de departamentos bombardeados

ROBERT FISK - THE INDEPENDENT

Beirut, 16 de agosto. Hora tras hora son desenterrados más cadáveres que incrementan el saldo mortal del conflicto en Líbano. El poeta estadunidense Carl Sandburg habló de los muertos en otras guerras e imaginó que él era el pasto bajo el cual quedaban sepultados. Sobre los muertos en Ypres y Verdún, dijo: "Entiérrenlos debajo de mí y déjenme trabajar".

Pero por todo Líbano se levantan toneladas de escombros, tejados derrumbados y lo que fueron departamentos, y se encuentra a familias, cuyos miembros muchas veces quedaron abrazándose unos a otros en el momento de la muerte, cuando sus hogares eran destruidos por la fuerza aérea israelí, con ellos dentro. Para la noche del miércoles ya se habían encontrado 61 cadáveres más, lo que elevó a mil 300 el número de muertos libaneses en la guerra de 33 días.

En Srifa, al sur del río Litani, se encontraron 26 cuerpos debajo de unas ruinas sobre las que estuve parado hace tres días. En Ainata había otros ocho cuerpos de civiles. Un cadáver fue descubierto debajo de una destruida casa de cuatro plantas al norte de Tiro, y dentro de ella los restos de una joven de 16 años con tres niños y un adulto, todos sin identificar.

En Jiam, al este de Líbano, que estuvo bajo sitio de los israelíes durante más de un mes, el anciano líder (o mujtar) de una aldea fue encontrado muerto en las ruinas de su casa.

No todos los muertos eran civiles: en Kfarchouba, operadores de excavadoras encontraron los cuerpos de cuatro miembros de Hezbollah. En Roueiss, eran civiles los 13 cadáveres encontrados entre los escombros de lo que fue un edificio de ocho plantas, y entre ellos hay siete niños y una mujer embarazada.

Otros 10 cuerpos fueron sacados de entre el cascajo en un suburbio del sur de Beirut, donde la gente del lugar aseguró que aún se escuchaban los gritos de sus vecinos debajo de departamentos destrozados por las bombas.

La Organización de Defensa Civil de Líbano, que fue casi tan valiente como la Cruz Roja libanesa en su intento de salvar vidas durante esta guerra, creía que al menos tres familias podían estar atrapadas debajo de las ruinas.

Ignorando el riesgo de municiones sin explotar, varios musulmanes chiítas libaneses regresaron a sus hogares destruidos para recoger objetos personales como fotos familiares y álbumes con la narración de sus vidas, pero varios de ellos se cayeron dentro de las grietas que quedaron entre los bloques de departamentos y descendieron varios metros hacia la oscuridad que había debajo.

Entre los últimos en morir, minutos antes de que entrara en vigor el cese del fuego de Naciones Unidas, un niño fue hallado en los brazos de su madre, también muerta, en Beirut.

Nunca sabremos cuántos de estos muertos podrían estar vivos ahora si el presidente George W. Bush y Tony Blair hubieran exigido hace semanas el inmediato cese del fuego. Pero muchos habrían tenido la oportunidad de seguir viviendo si los gobiernos occidentales no hubieran considerado que esta guerra sucia contra Líbano era una "oportunidad" para crear un "nuevo" Medio Oriente, para humillar a Irán y Siria.

 

 

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