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Embosca Hezbollah a un comando israelí que pretendía asesinar a líder chiíta

20060821133158-0000-guerra-0010.jpgISRAEL ROMPE POR SEGUNDA OCASIÓN EL CESE DEL FUEGO ORDENADO POR LA ONU

Fuerzas de Tel Aviv irrumpen en valle de Bekaa para "impedir el paso de armas"; cuatro muertos

Reclama Kofi Annan al primer ministro Ehud Olmert por la violación de la tregua en Líbano

REUTERS, AFP Y DPA

Beirut, 19 de agosto.  Israel rompió hoy por segunda ocasión la
tregua iniciada el lunes pasado con la ejecución de una ofensiva
en una región habitada por musulmanes chiítas en el este de
Líbano, que desató un enfrentamiento en el valle de Bekaa, con
saldo de tres guerrilleros chiítas libaneses y un soldado israelí
muertos.

Un comando israelí fue emboscado por combatientes de Resistencia
Islámica (brazo armado de Hezbollah) cuando intentaban llegar al
pueblo de Budai, donde se ubica el complejo de edificios en que
reside el jeque Mohammed Yazbek, tesorero del movimiento.

Según versión del ejército de Tel Aviv, dos helicópteros
transportaron en la madrugada de hoy, hasta lo alto del monte
Líbano, dos vehículos tipo Hummer, que luego se dirigieron al
pueblo de Budai, a 15 kilómetros de Balbek.

Cazabombarderos de las fuerzas israelíes sobrevolaron la zona y
dispararon contra presuntas posiciones de la guerrilla chiíta,
mientras que los helicópteros acompañaban el paso de los
vehículos con fuego de metralla.

La operación, que también contó con el apoyo de aviones sin
piloto, se desarrolló entre las 4 y las 5 de la madrugada, un día
después de que la aviación de Israel había disparado proyectiles
contra la localidad de Yamune, que también se encuentra en el
valle de Bekaa, considerado un bastión del movimiento chiíta.

La emboscada ocurrió en las proximidades de Budai y desató un
tiroteo que obligó a los combatientes a retirarse de la zona,
protegidos por la aviación israelí, según reportes difundidos por
la televisión libanesa.

Tel Aviv, que en un principio intentó negar los hechos
denunciados en Líbano, reconoció las acciones, pero las justificó
con el argumento de que tenía el objetivo de interrumpir la
"entrega de municiones" a los combatientes de Resistencia
Islámica provenientes de Siria e Irán.

Tras conocer la versión israelí, el enviado de la Organización de
Naciones Unidas (ONU) a Líbano, Terje Roed-Larsen, dijo que si es
posible comprobar que el grupo guerrillero contrabandeaba armas
durante esa la madrugada, habría quebrantado la resolución 1701
del Consejo de Seguridad, aprobada el 11 de agosto, en la cual se
ordenó un cese del fuego.

Sin embargo, el primer ministro libanés, Fouad Siniora, dijo que
la operación israelí "es una cruda violación del cese de las
hostilidades declarado por el Consejo de Seguridad".

Siniora se comunicó con el secretario general de la ONU, Kofi
Annan, para protestar por "la persistencia de las violaciones
israelíes del espacio aéreo libanés, en particular los ataques
ficticios en la región de Balbek".

Más tarde, desde  Nueva York, Annan dijo en un comunicado que el
ataque israelí violó la tregua y que el hecho lo dejó
"profundamente preocupado".

"Todas estas violaciones de la resolución 1701 del Consejo de
Seguridad hacen peligrar la frágil calma que ha sido alcanzada
luego de muchas negociaciones y minan la autoridad del gobierno
de Líbano", agregó el comunicado.

Annan llamó por teléfono al primer ministro de Israel, Ehud
Olmert, para reclamarle por las acciones israelíes. Este
respondió que la operación tenía como objetivo impedir el
suministro de armas a Hezbollah y no constituía ante los ojos de
Tel Aviv una violación de la resolución 1701.

El gobierno de Estados Unidos defendió de su lado la incursión,
al señalar que "Israel se reserva el derecho a actuar para
reforzar el espíritu de la resolución 1701 del Consejo de
Seguridad, que pide un embargo total de las armas internacionales
que tiene Hezbollah", declaró un funcionario.

La operación israelí en Bekaa coincidió con las movilizaciones
del ejército libanés hacia el sur, cuyo objetivo es afianzar el
control sobre la frontera, donde por primera vez en 40 años
volvió el jueves pasado a establecer sus tropas.

Fuentes gubernamentales dijeron hoy que además del despliegue en
los límites con Israel, las fuerzas armadas libanesas han
reforzado sus posiciones en la frontera con Siria, que rodea a
Líbano por el este y el norte, con el fin de impedir el trasiego
de armas y cumplir así con otra de las órdenes establecidas en la
resolución 1701.

En reacción a la incursión en el valle de Bekaa, el ministro de
Defensa, Elías Murr, advirtió que si Israel lleva a cabo más
operaciones en Líbano, pedirá que se reconsidere la decisión de
desplegar tropas en el sur de la nación.

El gobierno libanés aprobó el fin de semana pasado apoyar con 15
mil soldados a la fuerza militar que la ONU aprobó enviar al sur
de Líbano, para sumar un total de 30 mil efectivos.

"Necesitamos un periodo de tres a cuatro meses entre el
despliegue del ejército, la llegada de las fuerzas
internacionales de la ONU y el arribo de armas sofisticadas, para
crear una zona segura para la población y para defender el sur de
Líbano", dijo Murr.

Llegan los primeros cascos azules

Este sábado llegaron a Líbano los primeros cascos azules de un
total de 3 mil 500 que deben instalarse en la frontera con
Israel, antes de que concluya agosto.

Medio centenar de ingenieros militares franceses arribaron a la
base principal de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para
Líbano (FINUL) en Naqura, ubicada en la costa del mar
Mediterráneo. Francia ha comprometido hasta ahora el envío de 200
militares.

De acuerdo con un despacho de Reuters, los guerrilleros chiítas
de Hezbollah han abandonado lentamente sus puestos en el sur de
Líbano, pero sin dejar las armas.

Hezbollah, que este sábado informó que 54 de sus combatientes
fueron sepultados, dijo que perdió un total de 74 hombres durante
la invasión israelí, y que la organización chiíta aliada Amal
perdió a otros 17.

A su vez, el Frente Popular de Liberación Palestina (Mando
General) informó que dos de sus militantes murieron durante la
escalada militar israelí.

El Consejo Superior de Ayuda Humanitaria informó hoy que la
ofensiva israelí dejó en 34 días un total de mil 287 muertos, de
los cuales mil 140 eran civiles, cifra que no incluye los
cadáveres que se encuentran aún bajo los escombros de viviendas y
que todavía están siendo rescatados.

La policía libanesa informó que una persona murió y otra resultó
herida este sábado, cuando explotó una bomba de racimo -de lento
estallido- arrojada por las fuerzas armadas israelíes al jardín
de una casa en el puerto de Tiro.

Con este hecho, aumentó a siete el número de civiles muertos
desde que se implantó la tregua.

Unidades del ejército libanés y expertos antiminas de la ONU
empezaron a desactivar artefactos explosivos, bombas de
fragmentación y misiles sin estallar, en distintos puntos del
país.

Las fuerzas israelíes lanzaron un promedio diario de 5 mil
municiones en las primeras cuatro semanas de la escalada militar
y hasta 6 mil en los últimos siete días, es decir, según el
portavoz del Centro de Coordinación de la Acción Antiminas de la
ONU en Tiro, Dayla Farran, "pensamos que 10 por ciento no
estallaron al caer".

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