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Israel y EE.UU. rechazaron el plan de paz europeo para Medio Oriente

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Si bien el gobierno palestino mostró cierto interés en la iniciativa de Francia, España e Italia de enviar una fuerza internacional a la Franja y convocar a una conferencia que incluya a todos los actores de la región, Israel hizo saber que no quiere presiones.
 
Por Juan Miguel Muñoz * - Desde Jerusalén

 

Rechazo absoluto en Israel y acogida sin entusiasmo en la Autoridad Palestina (AP) fueron las reacciones a la iniciativa española, francesa e italiana para abordar el eterno conflicto de Medio Oriente. Mientras el Ministerio de Exteriores israelí descartaba de plano la propuesta, un portavoz del presidente Mahmud Abbas le dio la bienvenida, especialmente al eventual despliegue de una fuerza internacional en Gaza. Los dirigentes palestinos se mostraron poco efusivos ante una propuesta que nace de Europa, desacreditada por haberse sumado al cerco económico impuesto al gobierno de Hamas por Israel y Estados Unidos. Por otra parte, el ejército israelí mató ayer a un palestino e hirió a otros 30 en una incursión en Qalquiliya, en el noroeste de Cisjordania, al tiempo que Israel lanzaba otros ataques en la Franja de Gaza.
 
La ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni, descartó toda posibilidad de aceptar un plan que agranda la participación internacional en el conflicto. La jefa de la diplomacia conversó con su homólogo Miguel Angel Moratinos y le recriminó las formas: Livni consideró inaceptable que cualquier iniciativa que concierne a Israel sea lanzada sin coordinarla con su gobierno. “Hasta donde sabemos, ni siquiera los europeos están interesados en la idea. No prosperará”, afirmó un importante funcionario israelí citado por el diario Haaretz.
 
Nada juega a favor de que la conferencia de paz que quieren los europeos pueda tener lugar en el mediano plazo. Alguno de los apartados del plan de Jacques Chirac, José Luis Rodríguez Zapatero y Romano Prodi recibirá, sin duda, el rechazo frontal del gobierno de Ehud Olmert.
 
Antes puede alcanzarse el gobierno de unidad nacional que negocian desde hace meses Hamas y Fatah e incluso un intercambio de prisioneros, con todas las dificultades que ello conlleva. Pero el cese inmediato de toda violencia no se ve cerca.
 
El ministro de Defensa, Amir Peretz, aseguró el jueves, un día después de la muerte de una mujer israelí alcanzada en Sderot por un cohete casero, que el Ejército “propinará un golpe doloroso en Gaza”. En cuanto al despliegue de una fuerza internacional en la Franja, no cabe en la mente de los actuales estrategas israelíes. Simplemente, no se fían del desempeño de soldados venidos de cualquier rincón del mundo. Ese fue precisamente el único punto alabado por el asesor del presidente Abbas, Nabil Abu Rudeina, que le dio una fría bienvenida al plan europeo.
 
Pero tanto Israel como Estados Unidos están en contra de la idea de una conferencia entre israelíes y palestinos. La aprensión de los dirigentes israelíes a las conferencias es una constante histórica. Para llegar a la celebrada en Madrid en 1991 fue crucial que Estados Unidos empujara con la máxima firmeza –el presidente George H. Bush congeló créditos por 10.000 millones de dólares– al Ejecutivo del intransigente Isaac Shamir. Pero no es habitual que Washington presione de esta manera a su aliado estratégico.
 
En 1991 Estados Unidos tenía interés en la cumbre. Hoy George W. Bush no tiene hoy como prioridad este conflicto, y Olmert desprecia planes como el lanzado por Madrid, París y Roma. Entre otros motivos, porque Israel no reacciona bien ante la presión exterior, salvo que proceda de Washington.
 
En tanto, el movimiento radical palestino Yihad Islámica le comunicó ayer al presidente Abbas que está dispuesto a detener los disparos de cohetes sobre Israel si el ejército de Israel cesa sus ataques contra los palestinos.
 
“Los disparos son una respuesta a las agresiones sionistas. Estamos dispuestos a detenerlos si esas agresiones cesan”, dijo Khaled el Batsh, un responsable de la Yihad que encabezó la delegación que se reunió con Abbas en Gaza. Esta es la primera vez que un dirigente de la Yihad Islámica menciona una tregua desde el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit el 25 de junio en la frontera de la franja de Gaza. A pesar de un ataque devastador que duró semanas, el soldado sigue en poder de sus captores, que negocian un intercambio de prisioneros.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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