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Nablus, una ciudad doblemente ocupada

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Lunes 21 de Julio de 2008

CRÓNICAS DESDE PALESTINA:

NABLUS, UNA CIUDAD DOBLEMENTE OCUPADA

 

Por Lidón Soriano, Rebelión

Nablus es especial. La primera vez que la pisé en aquel verano de 2003 en que los toques de queda eran frecuentes y cruelmente interminables, así lo sentí. Y así lo sigo sintiendo. Sin embargo algo ha cambiado, algo está cambiando. En enero me llamó poderosamente la atención el inusual orden existente en medio del tumultuoso trafico en toda la zona del centro de la ciudad: rotondas nuevas, bordes de las aceras de colores, barandillas para que la gente no pase por en medio de las calles. Sin embargo esta vez la sensación ha ido mas allá y he sentido que estaban despojando a la ciudad vieja de Nablus de parte de su esencia; casi, casi, quitándole el corazón. Esta vez los cambios no se han quedado solo en un lavado de cara, no se han quedado solo en unas señales de tráfico nuevas, en más policías en las calles, en más soldados armados (los cuales, por cierto, en base a los acuerdos firmados entre la Autoridad palestina e Israel, no pueden enfrentarse a las fuerzas de Ocupación y cada vez que entra el ejercito israelí, lo primero que hacen es esconderse debajo de las piedras). No, los cambios esta vez iban más allá: no hay puestos ambulantes, no hay colorido, no hay gritos de vendedores, no hay colas para acceder al corazón de la ciudad vieja.

 

Pero lo que más ha impactado es que todas las noches que hemos pasado en Nablus he escuchado algo que no había oído antes: un silencio permanente, aséptico, extraño, sólo roto por los cánticos del imán en la mezquita durante el rezo de la madrugada. La ciudad vieja de Nablus se hizo celebre durante la segunda Intifada por ser el corazón de la resistencia armada, por ser el cobijo de los defensores de su pueblo, puesto que, como he dicho antes, ni las fuerzas de seguridad ni el ejército hacen esa necesaria y obligatoria labor en una situación de ocupación. Durante todas las noches el ejército era combatido en sus prácticamente diarias incursiones a la ciudad vieja y a los campos de refugiados. Y era combatido y en ocasiones repelido por la legítima resistencia armada. Estas noches no ha habido ni un solo tiro y no porque el ejercito israelí no haya entrado en la ciudad, no, han entrado y se han llevado detenidos a dos personas una noche, a tres la otra, a dos concejalas del ayuntamiento, otra. El ejército israelí sigue llevando a cabo las actividades propias de una potencia ocupante cuyo objetivo final es la limpieza étnica del pueblo al que ocupa. La única diferencia es que, en base al plan de seguridad que la Autoridad palestina esta aplicando, acordado conjuntamente con Israel, esta vez, estas veces, no hay oposición y las fuerzas de ocupación hacen su trabajo sucio sobre el camino barrido por la Autoridad palestina. En Annapolis, como en la hoja de Ruta, como en Oslo, la principal exigencia a la Autoridad palestina era el control, léase la desaparición, de la resistencia armada. Arafat nunca se atrevió a dar ese paso, pero Mahmoud Abbas, más “democrático”, “pacífico” y accidentalizado lo ha dado y empezó el verano pasado declarando ilegal la lucha armada, obligándoles a abandonar las armas.

 

Desde entonces muchas conversaciones se han llevado a cabo entre personas del ejecutivo palestino y algunos representantes de la resistencia armada. La AP ofrecía a todo aquel que depusiera las armas un puesto en las fuerzas de seguridad tras pasar un periodo de varios meses en prisión. Algunos de los integrantes de las Brigadas de AL Aqsa, perteneciente a Al Fatah, aceptaron. Los que no, han tenido que esconderse. Los integrantes de las Brigadas de Abu Ali Mustafa, pertenecientes al FPLP, no aceptaron la orden de Abbas y en enero, durante una semana, las fuerzas de seguridad de la AP tuvieron rodeado el campo de refugiados de Al Ain, núcleo central de esta milicia, presionando a los resistentes para que se rindieran. No lo hicieron y diversas presiones políticas interpalestinas consiguieron deshacer el cerco impuesto en el campo de AL Ain. Ahora también están escondidos. Por primera vez en muchos años hemos podido hacer fotos en la ciudad vieja de Nablus. Ahora ya no ponemos en peligro los escondites de la resistencia, ahora solo son bellas piedras llenas de historia. No es poco, pero quizás tampoco suficiente. El pueblo, en general, se queja, los precios de la comida han subido, la gasolina esta por las nubes, sus salarios cada vez mas bajos, no hay trabajo, más gente traspasa la barrera de la pobreza. Y mientras tanto la AP se dedica a maquillar la ocupación, a disfrazar la situación, a encarcelar a su propia gente, a acabar con una de las formas de resistencia, en vez de centrar todos sus esfuerzos en terminar con la ocupación. El gobernador de Nablus lo dijo muy claro: “Empezamos a implementar el Plan de Seguridad por Nablus porque sabíamos que si aquí tenia éxito, podríamos aplicarlo en toda Cisjordania”. Más claro: agua. Los 7.5 billones de dólares que supuestamente iban a darse a la AP para solucionar los problemas del pueblo palestino parece que sólo han sido dedicados a armas nuevas para los cuerpos de seguridad, a nuevos coches, a nuevas infraestructuras para controlar y adocenar al pueblo e incluso han comprado unas motos tremendamente potentes. Y yo me pregunto: ¿para qué? Si no pueden salir ni de su propia ciudad...

 

Nablus era el corazón de la resistencia armada y entre Israel y la AP han conseguido convertirla en Cisjordania en una mera anécdota. Afortunadamente el pueblo palestino tiene muchas formas de resistir, todas igual de válidas, todas igual de dignas y desde luego su mera existencia es su mayor arma. Pero creo que, desgraciadamente, no deberíamos olvidar que el muro no caerá haciéndole pintadas, ni los colonos se irán tirándoles anacardos, ni los judíos franceses se lo pensaran dos veces antes de venir si aquí los sonidos mas fuertes que se escuchan son los petardos del Tauyini. No, toda resistencia tiene su razón de ser, sus objetivos y sus victorias y si no que se lo pregunten a Hizbula. ¿Alguien se imagina a Israel liberando a Samir Al-Kantar a cambio de unas palmaditas en la espalda? Pudimos ver las imágenes de la liberación en Nablus y fue algo impresionante, realmente increíble. La gente estaba realmente emocionada. Israel sufrió otra derrota a manos de Hizbula, los únicos que le plantan cara, los únicos que le doblegan, los únicos que le obligan a ceder y si lo consiguen, no es, precisamente con flores de colores.

 

Lunes 21 de Julio de 2008

HABLEMOS DE SIONISMO

 

Por Mauricio Amar*, Revista Hoja de Ruta** /Rebelión

El sionismo ya no parece ser un concepto escuchado en nuestros días, salvo en dos instancias: entre los que reivindican esta ideología en sus encuentros anuales, organizaciones y redes internacionales, y en las voces de quienes son contrarios a los efectos de la ocupación de palestina y a las políticas del Estado de Israel. Tanto para el periodista que hace coyuntura como para la política internacional, términos como sionismo o bien simplemente no son parte del vocabulario, o bien son cosa del pasado, toda vez que el Estado de Israel parece haber adquirido una legalidad bajo una forma conceptual propia, más allá de la ideología sobre la que se sostiene. Pero en esto último parece haber algo interesante. ¿El Estado de Israel se creó por el sionismo político y luego dejó de ser sionista por definición? ¿Actualmente quienes son sionistas? ¿Sólo los colonos fundamentalistas o los partidos de extrema derecha israelí?

 

Es normal, creo yo, que en la medida en que el conflicto palestino-israelí ha sido resignificado por los medios de comunicación masivos de acuerdo a los poderes fácticos que los atraviesan y constituyen, sea posible tergiversar los hechos para establecer una hegemonía que en el plano formal elimine los conceptos que aparecen contrarios a la época en que se tratan. La hegemonía se plantea así como la imposición por parte de un grupo dominante de una visión de mundo en la que son imperceptibles las dominaciones y más bien aparecen como universales los valores a los que se adscribe ese grupo. Por eso podemos entender que el concepto “sionismo” no se encuentre en boga, porque la estrategia de quienes ejercen poder ha sido validar un sistema de reglas que omite aquellos elementos que en otro contexto parecieran ser normales, pero que dado el fin del choque frontal entre las ideologías, hoy aparece anacrónico.

 

Estas rearticulaciones de las redes de poder han permitido invisibilizar aquello que se encuentra detrás de la ocupación militar, de los crímenes de lesa humanidad, de la confiscación del agua, de la anexión de tierras, de la colonización, de los campos de concentración, de los territorios de excepción. Sin el sionismo como concepto explicativo, anulado por los medios y la política oficial, estos hechos parecen enmarcados en la guerra milenaria, en el conflicto permanente entre iguales o desiguales a veces, en fin, se logra la reedificación de la realidad como si esta hubiese sido siempre así, al tiempo que permite categorizar en tiempo estático las acciones, quitándoles su historia, los elementos de su devenir. Así aparece un palestino de Gaza, que ha vivido bajo ocupación militar toda su vida como un “terrorista” que puede ser aniquilado porque su vida es un obstáculo a algún proceso de paz levantado entre aquellos que no hablan de sionismo, pero sí de terrorismo.

 

El mayor logro del sionismo ha sido entonces su eliminación del vocablo. Ahora que los nazis, los comunistas y el mismo capitalismo (tan presente en nuestras vidas) ya no son objeto de discusión, el sionismo ha advertido su posibilidad de caer en el mismo descrédito. Sin embargo, así como el término capitalismo ha desaparecido del diccionario para establecer una hegemonía completa, el sionismo se nos aparece como invisible, orgullo de un Estado fundado por pioneros que con mochila y fusil habrían creado un hogar para el pueblo judío. Propongo entonces que tratemos de hablar de sionismo, de poner los conceptos relevantes sobre la mesa e indagar en su posibilidad actual de explicar el fenómeno de la cuestión palestina.

 

No es posible analizar el sionismo sin tener en cuenta el contexto en el que nace. Las persecuciones a los judíos en Europa, los progroms, las diferencias sociales justificadas en una supuesta extranjería permanente de quienes profesaban una religión, convirtieron a un grupo bastante grande de europeos en un “pueblo clase”, cuya característica particular se encontraba en participar de las sociedades europeas de una manera tangencial, desde afuera, sin que existiera realmente ese afuera. Ante esa imposibilidad de existir a un costado de los discursos de la modernidad, sobre todo cuando los judíos habían sido importantes promotores de esa modernidad, aparecen opciones como la de asimilarse completamente a las sociedades de origen, o bien replantear la cuestión judía a partir de una nueva forma de nacionalismo. El fundador del sionismo político, Theodor Herzl, pasó por una etapa asimilacionista, pero fue el propio racismo europeo el que le hizo ver la realidad de otra manera.

 

Herzl terminó promoviendo la creación de un estado satélite del imperialismo en un territorio que se encontraba en manos del Islam turco otomano. La conquista de ese territorio por parte de la población judía de Europa serviría para redimir la imagen del judío, que pasaría a ser la punta de lanza del imperialismo occidental, al mismo tiempo que pondría una valla de seguridad que separaría definitivamente la historia de los judíos de la de Europa (1). Aquí hay elementos interesantes de tratar. El sionismo puede ser entendido como un hijo que asesina a su padre para fundar una nueva alianza, es el miembro de la familia que ’se va’ para nacer de nuevo con las vestiduras del colonialismo y el imperialismo que, a fin de cuentas, son el universo simbólico posible bajo el cuál puede existir.

 

El sionismo nace del exterminio judío en Europa y como tal no pudo concebirse en otros términos más que como la redención de los judíos, pero al mismo tiempo también de la Europa colonial de la cuál habían formado parte. Por ello, la cuestión del sionismo en palestina parte con lo esencial del imperialismo, la conquista territorial. Así mismo, en el imaginario sionista y por supuesto el israelí actual, Israel es un Estado moderno frente a una barbarie árabe y musulmana. Concebirse en estos términos no es gratuito y supone, como voy a plantear el problema más grave del sionismo y al mismo tiempo su propia crisis permanente.

 

Si usted observa el mapa de palestina y Oriente Medio (hoy donde debiera decir palestina dice Israel) no tardará en darse cuenta de la importancia estratégica de este territorio. La franja costera llamada palestina es el puente que une Asia con África, y si agregamos los países que se ubican al norte, podemos llegar a conformar un paso completo entre tres continentes. Esta característica no es menor, pues si bien por haber sido un punto estratégico palestina ha debido soportar invasiones continuas y prácticamente ninguna independencia absoluta, por otra parte, ese mismo hecho la convirtió históricamente en un lugar de encuentro entre distintas culturas. Lo que hace el sionismo al instalarse en palestina es terminar con la idea de puente intercultural y convertir al territorio en el lugar privilegiado de un grupo con poder sobre el territorio.

 

El sionismo se postuló como el instrumento más eficaz del imperialismo occidental cuando este rebuscaba fórmulas para reposicionarse en Oriente Medio. Tanto el imperialismo en su forma tributaria, como imponían británicos y franceses en la zona, como de tipo sionista tienen por componente base el racismo en la medida en que generan un sistema político económico basado en la desigualdad moral y material de las naciones, lo que conlleva la sumisión y la explotación de los gobernados por parte de los gobernantes a través tanto del uso opresivo de la fuerza como por otros medios (2). La diferencia fundamental del sionismo con las otras formas de imperialismo es que al representarse así mismo como la vanguardia de la cultura occidental su búsqueda consiste en instalarse poblacionalmente, “trasladándose por completo” a la zona a la que aspira gobernar. Este hecho es particular del sionismo y no puede ser comparado ni siquiera con las cruzadas medievales, dado que estas enviaban población a vivir a los territorios ocupados que mantenían los lazos sanguíneos y culturales con sus países de origen (3).

 

Hay un devenir en el concepto de sionismo en la medida en que ciertos logros comienzan a concretarse. Desde el primer congreso sionista de Basilea (Suiza) en 1897 hasta la creación del Estado de Israel en 1948 hay un paso fundamental desde un sionismo en construcción que admitía incluso la posibilidad de habitar palestina junto a los palestinos, a un sionismo cuyas prácticas delataban la influencia del racismo europeo más exacerbado. Sin esencializar al sionismo en una sola posición ideológica, es evidente que dentro del movimiento terminaron primando las visiones que no consideraban la posibilidad de incluir a los árabes dentro del proyecto nacional. El momento histórico de definición del sionismo, desde el congreso de Basilea hasta 1948, coincide también con la maduración de la idea de crear un Estado árabe en palestina, un Estado que de formarse, con todos los vicios de clase inherentes a los Estados nacionales, al menos hubiese correspondido a los intereses y a las relaciones de poder internas de las comunidades que habitaban palestina, como en la mayoría de los países del mundo.

 

El primer logro objetivo del sionismo fue la Declaración Balfour de 1917, enviada por el gobierno británico a uno de los organizadores del lobby sionista en Europa Lord Rothschild. Allí se planteaba que “El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país.” Si consideramos que las comunidades no judías de palestina representaban en 1917 más del 80% de la población del país, comprenderemos la coherencia entre el discurso sionista y el imperialista británico, que a su vez había ya hecho un mapa divisorio en áreas de influencia con Francia (Tratado de Sikes-Picot de 1916) y también había prometido a los árabes la independencia a cambio de la ayuda para derrocar al imperio turco otomano.

 

Lo que hacen británicos y sionistas es lo que siempre han hecho los imperios: ignorar al otro con esa lógica hegeliana en la que sólo existe el que tiene poder. Y podría parecer extraño que Europa viese con buenos ojos traspasar un territorio probablemente ganado a otro grupo poblacional como los judíos embarcados en el proyecto sionista, pero debemos comprender también que el sionismo, ya en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial disponía de estructuras políticas, de órganos financieros y económicos, que se orientaban con clara decisión a lograr la conquista del territorio palestino (4). Y esas organizaciones, fundamentales para el lobby, actuaban dentro de los Estados europeos, a diferencia del nacionalismo palestino, cuyos capitales de influencia se encontraban sólo en la posesión de las tierras que los británicos y sionistas buscaban controlar.

 

De ahí que el paso fundamental del sionismo fuese la compra de tierras a los grandes hacendados árabes (que de todas maneras no superó el 5% del total de tierras en control del sionismo antes de la creación de Israel) y la prohibición de vender o arrendar tierras a los árabes que quedaron viviendo dentro del Estado sionista, una vez que se fundara. La tierra en este sentido es un elemento potente para comprender el despojo al que fue sometido el pueblo palestino, pero al mismo tiempo para confirmar la importancia de la posesión de los medios productores de riqueza como forma de forzar al exilio a los “desterrados“.

 

Ahora bien, el sionismo obtuvo su carta triunfal con las masacres nazis de la Segunda Guerra Mundial. Para muchos esta afirmación suena demasiado fuerte considerando que millones de seres humanos fueron asesinados brutalmente. Sin embargo, es preciso aclarar que los gestores del sionismo compartían intereses con los verdugos de los judíos en Europa, toda vez que tanto el asesinato como la expulsión masiva daban lugar a una consolidación de su propuesta política de crear un Estado donde los judíos se encontraran a salvo del racismo. Sin embargo, como ya planteado, el sionismo nace en un contexto racista y por ello (aunque no es una causalidad) su universo simbólico también se nutre de estos elementos. No está de más indagar en las similitudes entre el sionismo y el propio nacionalsocialismo, como la teoría de un espacio vital (desde el Nilo al Éufrates) o asumirse en la categoría de pueblo con características superiores (el pueblo elegido).

 

El desarrollo del sionismo no se deshizo de estos elementos, sino que al contrario, al construirse discursivamente en contra de ellos (en contra de los nazis y el fascismo) logra establecer una hegemonía coherente para sus seguidores (incluso superando la barrera religiosa) y para el mundo en general, que sin embargo se sostiene, al igual que el nazismo, en la exclusión del otro como principio constitutivo de la propia identidad.

 

Pero el problema del sionismo radica fundamentalmente en que las tres etapas por las que ha pasado (fundacional, institucional y de crisis (5)) lo han llevado a reformular sus estrategias de acuerdo a una realidad práctica. Lo que vemos hoy en palestina no es un cambio del sionismo en términos de valoraciones respecto a la población no judía, a la que sigue comprendiendo como un “otro“ y “bárbaro“, sino una readecuación de las estrategias sionistas de acuerdo al rol que juega el Estado de Israel en el concierto internacional. La disyuntiva que marca actualmente la crisis del sionismo se refiere fundamentalmente a: reforzar el carácter judío de Israel o perseverar en las aspiraciones territoriales que le dieron origen (la creación de un Gran Israel desde el Nilo hasta el Éufrates). En ambos casos, cualquiera que sea la determinación que sigan los grupos sionistas predominantes, el problema del sionismo seguirá siendo la oposición que entre la identidad judía basada en sus términos exclusivistas y la integración al contexto en el que está inserto. La solución de un solo Estado donde convivan las personas que deseen ser parte de él sin distinción ni discriminación étnica ni religiosa, no es la que promueve hoy el sionismo, en ninguna de sus vertientes, porque de ese modo se estaría perdiendo el principio de un espacio vital exclusivo para los judíos.

 

Actualmente la hegemonía del sionismo es importante en Israel. Sesenta años de educación institucionalizada dan resultados respecto a la manera en que los israelíes ven a sus vecinos. Una encuesta realizada por un instituto israelí este año reveló, por ejemplo, que el 70% de la población está en desacuerdo con devolver las Alturas del Gozan que Israel ocupó a Siria en 1967 (6). Esto nos habla de la importancia que tiene hoy para la población común y corriente de Israel (7) la supuesta ’indefensión’ de su Estado frente a sus vecinos árabes, así como la legitimidad que ha adquirido para la sociedad israelí la reticencia a entregar territorios que se han adquirido a través de las guerras. Esto en parte, porque la construcción del propio Israel es producto de guerras y su población altamente militarizada mira al mundo desde esta perspectiva, como si la realidad tuviese que construirse así.

 

Los problemas del sionismo no sólo afectan a los países con los que tiene fronteras, sino también lo es para los palestinos que viven dentro del propio Estado sionista. Un estudio de la Universidad de Haifa en 2007 reveló que el 75 por ciento de estudiantes judíos en Israel piensa que los árabes son ignorantes, incultos y sucios (8). Si consideramos que los árabes israelíes son un quinto de la población del Estado, el problema del racismo no puede ser visto sólo como una postura estatal hacia fuera o hacia los Territorios Ocupados en los que existe una jurisdicción militar. El problema se encuentra dentro y probablemente la solución se encuentre también ahí.

 

En los últimos años ha sonado con fuerza la idea de crear un Estado binacional en la palestina Histórica. Algunos sectores de la izquierda israelí, que no se reconocen como sionistas, la han promovido en conjunto con grupos de palestinos de dentro y fuera del Estado. Esta posibilidad abriría, por cierto, algunas esperanzas de que en palestina nuevamente se pudiese vivir como antaño, sin importar la religión o el origen étnico. Sin embargo para que ello ocurra los propios israelíes tendrían que superar la base constitutiva del sionismo: el racismo.

 

Para concluir, creo que es necesario plantear la necesidad de hablar con los términos más explicativos posibles, dándoles un significado que permita no sólo su comprensión sino también su aplicación a realidades concretas. El sionismo es una ideología nacionalista que nace en un contexto racista, que se construye simbólicamente a través de los elementos del antisemitismo europeo de los siglos XIX y XX, y actualmente es la base ideológica que sostiene a un Estado, que por consiguiente, ha institucionalizado a través de su marco jurídico interno y sus relaciones internacionales las prácticas racistas que le dan sentido. La responsabilidad de la comunidad internacional es evidente, pero en este juego de poder el sionismo ha establecido una hegemonía que hace que sus estrategias no sean del todo perceptibles. Ese es el triunfo del sionismo, pero quizás también la causa de su final.

 

1. Ver Herzl, Theodor: “El Estado judío”, Ediciones La Semana, Jerusalén, 1982.

2. Al Kayyali, Abdul Wahhab: “Las raíces históricas de la alianza imperialista-sionista”, Ponencia presentada en el Congreso Internacional sobre Sionismo y Racismo, Bagdad 1976. Trad. Beatriz Morales Bastos. URL disponible en: http://www.al-moharer.net

3. Aunque es innegable el parecido de ambas construcciones simbólicas y también de las consecuencias que tuvieron para Oriente Medio.

4. Ver José U. Martínez Carreras: “50 años del Estado de Israel”, Cuadernos de Historia Contemporánea Nº 21, Madrid 1999, pp. 355-363.

5. Fundacional es el período de 1897 a 1948, donde se consolida la idea de fundar un Estado judío. La etapa institucional va de 1948 hasta 1967, momento de integración del Estado de Israel a la comunidad internacional y de consolidación de una estructura jurídica interna. Etapa de crisis es aquella que va de 1967 hasta la actualidad. Luego de ocupados los Territorios Palestinos Israel se ve presionado por la comunidad internacional para fijar sus fronteras de manera definitiva, generando un replanteamiento de los intereses del sionismo en el concierto internacional y respecto a los propios judíos.

6. Ver Nueva Sion Online. URL disponible en:

 http://nuevasion.com.ar/nota.asp?IDNoticia=0005668

7. Susceptible de ser manipulada por los medios, por supuesto.

8. Ver AOL Noticias. URL disponible en: http://www.aol.es/noticias/story/La-mitad-de-los-jud%C3%ADos-israel%C3%ADes-no-quiere-%C3%A1rabes-en-sus-barrios-seg%C3%BAn-una-encuesta/4141124/index.html.

 

* Mauricio Amar es sociólogo de la Universidad de Chile y director de la Oficina de Información Chileno-palestina

** Publicado en Revista Hoja de Ruta Nº 18, julio/agosto de 2008.

 

Viernes 18 de Julio de 2008

ACTIVISTAS Y PARLAMENTARIOS SUDAFRICANOS ESPANTADOS ANTE EL RÉGIMEN SEGREGACIONISTA ISRAELÍ: “PEOR QUE EL APARTHEID”

 

Por Gideon Levy, Haaretz /Rebelión

Traducido para Rebelión por LB

Pensé que se sentirían como en casa en los callejones del campamento de refugiados de Balata, en la cashba y en el puesto de control de Hawara. Pero dijeron que no hay comparación: para ellos el régimen de ocupación israelí es peor que cualquier cosa que hayan conocido en Sudáfrica bajo el régimen del apartheid.

 

Esta semana visitaron Israel 21 activistas pro derechos humanos procedentes de Sudáfrica. Entre ellos había miembros del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela. Al menos uno de ellos tomó parte en la lucha armada y al menos dos fueron encarcelados. Había dos magistrados de la Corte Suprema Sudafricana, una ex viceministra, miembros del Parlamento, abogados, escritores y periodistas. Blancos y negros, cerca de la mitad de ellos judíos que se hallan actualmente en conflicto con las actitudes conservadoras de la comunidad judía de su país. Algunos de ellos han estado aquí antes, para otros es su primera visita.

 

Durante cinco días realizaron una visita no convencional a Israel: no visitaron Sderot, ni el ejército israelí, ni el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero sí Yad Vashem, el Memorial del Holocausto, y celebraron una reunión con el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dorit Beinisch. Pasaron la mayor parte de su tiempo en los territorios ocupados, allí donde prácticamente nunca va ningún invitado oficial, lugares que la mayoría de los propios israelíes procuran evitar.

 

El lunes visitaron Nablús, la ciudad más aprisionada de Cisjordania. De Hawara a la cashba, de la cashba a Balata, de la Tumba de José al monasterio del pozo de Jacob. Viajaron desde Jerusalén a Nablús por la autopista 60, observando las aldeas palestinas encercadas que no tienen acceso a la carretera principal y contemplando las “carreteras para los indígenas” que pasan por debajo de la carretera para uso de los judíos. Miraban y guardaban silencio. Bajo el régimen de apartheid no había carreteras segregadas. Atravesaron el puesto de control de Hawara en silencio: ellos jamás conocieron semejantes barreras.

 

Jody Kollapen, que fue jefe de Abogados por los Derechos Humanos durante el régimen del apartheid, observa en silencio. Contempla el “torniquete” en el que masas de palestinos permanecen atascadas de camino a sus trabajos, o de visita a sus familiares o en ruta al hospital. La activista israelí por la paz Neta Gozan, que vivió durante varios años en la ciudad sitiada, explica que los israelíes sólo autorizan al 1% de los habitantes a abandonar la ciudad en coche, lo que convierte a los privilegiados en sospechosos de colaboracionismo con Israel. Nozizwe Madlala-Routledge, ex viceministra de Defensa y de Sanidad y actualmente miembro del Parlamento Sudafricano, una figura venerada en su país, contempla a una persona enferma a la que transportan de un lado a otro del puesto de control en una camilla y se queda atónita: “¿Privar a las personas de atención médica? Por Dios, las personas mueren a causa de eso”, dice con voz apagada.

 

Los guías turísticos -activistas palestinos- explican que los israelíes mantienen sellada la ciudad de Nablús mediante seis puestos de control. Hasta 2005 uno de ellos estaba abierto. “Los puestos de control tienen, supuestamente, fines de seguridad, pero cualquier persona que quiera realizar un ataque no tiene más que pagar los 2 euros que cuesta un taxi y viajar por las carreteras de circunvalación o caminar por las colinas. El verdadero objetivo es hacer la vida difícil a los habitantes. La población civil sufre”, dice Said Abu Hijla, profesor en la Universidad Al-Najah de Nablús.

 

En el autobús hice migas con mis dos vecinos: Andrew Feinstein, hijo de supervivientes del Holocausto casado con una musulmana de Bangladesh y que sirvió seis años como diputado del CNA, y Nathan Gefen, cuyo compañero es musulmán y que en su juventud fue miembro del movimiento derechista Betar. Gefen participa activamente en el Comité contra el SIDA de su país, asolado por esa enfermedad.

 

“Miren a izquierda y derecha”, dice la guía a través de un altavoz, “en la cima de cada colina, en Gerizim y Eval., hay un puesto avanzado del ejército israelí que nos observa”. Aquí pueden ver agujeros de bala en la pared de una escuela, eso es la Tumba de José, vigilada por un grupo de policías palestinos armados. Aquí había un puesto de control, y aquí es donde los israelíes mataron a tiros a una transeúnte hace dos años. El edificio gubernamental que había aquí los israelíes lo bombardearon y destruyeron con aviones de combate F-16. En la Segunda Intifada los israelíes mataron a un millar de vecinos de Nablús, 90 de ellos en la Operación Muro Defensivo (más muertos que en Jenin). Hace dos semanas, el día en el que entró en vigor la tregua de la Franja de Gaza, los israelíes cometieron lo que por el momento son sus dos últimos asesinatos aquí. Ayer por la noche los soldados israelíes volvieron a entrar y detuvieron a más gente.

 

Ha llovido mucho desde la última vez que los turistas visitaron este lugar. Ahora hay una novedad: los innumerables carteles de homenaje que tapizan las paredes para conmemorar a los caídos han sido sustituidos por monumentos de mármol y placas de metal en todos los rincones de la cashba.

 

“No tire el papel en el inodoro, porque tenemos escasez de agua”, les dicen a los invitados en las oficinas del Comité Popular de la Cashba, situadas en lo alto de un espectacular y antiguo edificio de piedra. La ex viceministra toma asiento a la cabecera de una mesa detrás de la cual cuelgan los retratos de Yasser Arafat, Abu Jihad y Marwan Barghouti –el líder del Tanzim encarcelado por los israelíes. Los representantes de los vecinos de la cashba describen las penurias que tienen que soportar. El 90% de los niños del barrio antiguo sufren de anemia y malnutrición, la situación económica es calamitosa, las incursiones nocturnas israelíes continúan y algunos habitantes no están autorizados a abandonar la ciudad bajo ningún concepto. Salimos a dar un paseo por el sendero de devastación causado por el ejército israelí en los últimos años.

 

Edwin Cameron, juez del Tribunal Supremo de Apelación, dice a sus anfitriones: “Vinimos aquí ayunos de conocimiento y anhelamos saber. Estamos conmocionados por lo que hemos visto hasta ahora. Está claro para nosotros que la situación aquí es intolerable”. En un cartel pegado en una pared exterior se ve la fotografía de un hombre que pasó 34 años en una cárcel israelí. Mandela estuvo encarcelado siete años menos. Uno de los miembros judíos de la delegación está dispuesto a decir que la comparación con el apartheid es muy pertinente y que los israelíes son más eficaces que los sudafricanos a la hora de aplicar el régimen de separación de razas. Si dijera todo eso públicamente sería atacado por los miembros de la comunidad judía, afirma.

 

Bajo una higuera situada en el centro de la cashba uno de los activistas palestinos explica: “Los soldados israelíes son cobardes. Por eso se abrieron paso con bulldozers. Al hacerlo mataron con las excavadoras a tres generaciones de una misma familia, la familia Subí”. Aquí está el monumento de piedra erigido en honor de la familia: el abuelo, dos tías, la madre y dos niños. Sobre la piedra figuran inscritas las siguientes palabras: “Nunca olvidaremos, nunca perdonaremos”.

 

No menos hermoso que el famoso cementerio parisino Père-Lachaise, el cementerio central de Nablús descansa a la sombra de un gran bosque de pinos. Entre los cientos de lápidas destacan las de las víctimas de la Intifada. Aquí está la tumba reciente de un muchacho al que los israelíes mataron hace unas semanas en el puesto de control de Hawara. Los sudafricanos caminan silenciosamente entre las tumbas, deteniéndose ante la sepultura de la madre de nuestro guía, Abu Hijla. Los israelíes la acribillaron con 15 balazos. “Te prometemos que no nos rendiremos”, escribieron sus hijos en la lápida de la mujer que era conocida como “la madre de los pobres.”

 

El almuerzo tiene lugar en un hotel de la ciudad. Habla Madlala-Routledge: “Es difícil para mí describir lo que estoy sintiendo. Lo que veo aquí es peor que lo que nosotros sufrimos. Pero me animo al comprobar que también aquí hay gente valiente. Queremos apoyarles en su lucha por todos los medios posibles. Hay un buen número de judíos en nuestra delegación y estamos muy orgullosos de que sean ellos los que nos hayan traído aquí. Ellos están demostrando su compromiso para apoyarlos a ustedes. En nuestro país fuimos capaces de unir todas las fuerzas en una sola lucha, y hubo blancos valientes, incluidos judíos, que se sumaron al combate. Espero que podamos ver a más judíos israelíes unirse a su lucha”.

 

Fue viceministra de defensa entre 1999 y 2004. En 1987 pasó algún tiempo en la cárcel. Más tarde le pregunté de qué manera la situación aquí es peor que el apartheid. “El control absoluto de la vida de las personas, la falta de libertad de movimientos, la omnipresencia del ejército, la separación total y la sistemática destrucción que hemos visto”.

 

Madlala-Routledge piensa que la lucha contra la ocupación aquí no está teniendo éxito a causa del apoyo de USA a Israel. No ocurría lo mismo con el apartheid, a cuya destrucción contribuyeron las sanciones internacionales. Aquí la ideología racista se ve reforzada también por la religión, cosa que no ocurría en Sudáfrica. “El discurso sobre la ’tierra prometida’ y el ’pueblo elegido’ añade al racismo una dimensión religiosa que nosotros no teníamos”.

 

Igualmente duras son las observaciones realizadas por el editor en jefe del Sunday Times de Sudáfrica, Mondli Makhanya, de 38 años. “Cuando observas desde lejos sabes que las cosas están mal, pero no sabes hasta qué punto. No hay nada que pueda prepararte para enfrentarte al mal que hemos visto aquí. En cierto sentido, esto es peor, peor, peor que todo lo que nosotros tuvimos que soportar. Los niveles de apartheid, racismo y brutalidad son peores que en el peor período del apartheid.”

 

“El régimen del apartheid consideraba a los negros como seres inferiores; no creo que los israelíes vean a los palestinos como seres humanos en absoluto. ¿Cómo puede un cerebro humano maquinar esta separación total, las carreteras segregadas, los puestos de control? Lo que nosotros tuvimos que pasar fue terrible, terrible, terrible, y sin embargo, no hay comparación. Esto es más terrible aún. Además, nosotros sabíamos que aquello se acabaría algún día. Aquí no hay fin a la vista. El final del túnel es más negro que un tizón.”

 

“Bajo el apartheid los blancos y los negros se reunían en determinados lugares. Los israelíes y los palestinos ya no se juntan nunca. La separación es total. Tengo la impresión de que a los israelíes les gustaría que los palestinos desapareciesen. Nunca hubo nada de eso en nuestro caso. Los blancos no querían que los negros desaparecieran. Vi a los colonos en Silwan [al Este de Jerusalén]: gente que quiere expulsar a otras personas de su propia tierra”.

 

Después caminamos en silencio a través de los callejones de Balata, el mayor campamento de refugiados de Cisjordania, un lugar que hace 60 años estaba destinado a ser un refugio temporal para 5.000 refugiados y donde hoy viven 26.000. En los oscuros callejones, de la anchura de una persona delgada, prevalecía un silencio opresivo. Todo el mundo estaba absorto en sus pensamientos y sólo la voz del almuédano rompió la quietud.

 

Viernes 18 de Julio de 2008

CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE DEFENSA ISRAELÍ, EHUD BARAK, DEL PADRE DE ABIR ARAMIN, NIÑA DE DIEZ AÑOS QUE MATARON LOS SOLDADOS CON UNA BALA DE CAUCHO DELANTE DE SU HERMANA AREEN, DE ONCE

 

Por Bassam Aramin*, Yaba Yaba/Rebelión

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R**.

 

Honorable general Ehud Barak, usted no me conoce personalmente. Soy un luchador por la paz y trabajo con todas mis fuerzas y capacidad para conseguir una paz justa que traiga calma y prosperidad a palestinos e israelíes juntos. Personalmente, he padecido su criminal ocupación y he pagado un precio muy alto. En primer lugar, me encarcelaron a los 17 años y pasé siete años de mi vida en sus bárbaras prisiones. En segundo lugar, ¿ha leído usted o quizás ha oído hablar de lo que le pasó a Abir Aramin? Esta niña tenía diez años cuando sus soldados la mataron con una bala de caucho a una distancia de unos 5 metros, el 16 de enero de 2007, delante de su hermana Areen, de 11 años. A pesar de eso yo, el padre de Abir -que en paz descanse- creo en el derecho del pueblo israelí, como en el derecho de todos los pueblos, a existir y vivir en paz y seguridad. Por lo tanto, ¿por qué usted no cree en nuestro derecho a disfrutar de las mismas cosas, señor?

 

¿Dónde estaba el carácter democrático de su Estado cuándo sus valientes soldados asesinaron a mi hija ante los ojos de sus amigos a la entrada de su escuela en Anata? ¿Dónde estaban sus ideales democráticos cuándo archivó el expediente de la investigación sobre el asesinato de Abir por falta de pruebas, a pesar que el crimen está claro y se cometió ante más de diez testigos? ¿Abir era realmente una amenaza para sus soldados, señor?

 

Aún conservo las armas con las que Abir amenazó a sus soldados. Tengo en mi mano su mochila escolar reforzada y acorazada y, por supuesto, la lapicera que ella cargó con peligrosos cartuchos de minas de grafito; y su libro de matemáticas, en cuya clase tenía un examen el mismo día que, por supuesto, incluía instrucciones detalladas de cómo preparar armas químicas. Además llevaba un sacapuntas que seguramente se podría usar como arma para apuñalar a alguien. Por último, hallé entre sus cosas dos trozos de chocolate que quizás contuvieran un poco de uranio enriquecido que sin duda habría conducido a la devastación de su Estado, si Abir no hubiera cedido a la tentación de tomarlos en la mano para saborearlos segundos antes de que la asesinaran.

 

Aquí tengo que felicitar a sus soldados por su magnífica habilidad para incapacitar y matar con semejante y mortal precisión. La bala de Abir entró exactamente a un centímetro del hipotálamo, lo que originó un coma inmediato y después la muerte que la llevó ante Dios y le ahorró el dolor y la angustia permanentes que quiero expresar en este documento.

 

Por lo tanto, señor, Abir Aramin se puede añadir a la lista de grandes éxitos y logros de la seguridad en el nombre del Estado de Israel. Pero yo, como padre de esa niña, señor ministro y general, pido que como mínimo asuma la responsabilidad de ese asesinato y se abra un proceso. Es su obligación llevar al soldado que asesinó a Abir ante un tribunal para que pueda ser juzgado un criminal asesino.

 

Creo que no hay ninguna solución militar al conflicto, y cuando esos cobardes asesinaron a mi hija declaré que no quería venganza, quiero justicia, aunque la venganza es mucho más fácil. El verdadero combatiente es quien opta por el camino más difícil, la causa de la paz. La venganza es el camino de los cobardes.

 

Señor, el pueblo palestino no puede seguir pagando eternamente el miedo y las sospechas del pueblo israelí. Libere a mi pueblo de esta abominable ocupación para que su pueblo pueda vivir en prosperidad y librarse del miedo.

 

Durante sesenta años, la población palestina ha pagado el precio de la ocupación militar israelí, una ocupación que se celebra como el establecimiento del Estado israelí festejando las contiendas que vierten la sangre de los combatientes palestinos, mujeres, niños y ancianos, sin distinción. El pueblo palestino en general es el blanco de su máquina de guerra que no protege a los pequeños de los grandes. Nuestro pueblo se enfrenta al mismo asesino desde 1956 en Gaza. Y seguimos.

 

No le recordaré ahora las matanzas que su gobierno ha perpetrado contra mi pueblo; usted las conoce mucho mejor que yo. Yo leí y oí hablar de ellas, pero usted tomó parte.

 

La pregunta que le propongo a usted es esta: a la luz de su rica experiencia militar y como alguien que ha visto pasar sesenta años de conflicto, ¿cuándo tendrá Israel la fuerza para terminar el conflicto militarmente y obtener una victoria completa sobre el pueblo palestino? ¿Usted sigue creyendo que lo que no se puede conseguir por la fuerza se conseguirá mediante más fuerza? ¿La ocupación guarda en la manga otros métodos adicionales de masacres que el pueblo palestino todavía no ha tenido la desgracia de conocer?

 

Si es el caso, quizás sea una buena idea para el gobierno israelí utilizar esos métodos. Y acaso podrá lograr esa tentadora victoria total… en otros 60 años.

 

Señor ministro, ¿cuándo entenderá que el conflicto entre nosotros no se solucionará con el ejército? A pesar de todos los esfuerzos y la arrogancia de la ocupación, no pueden evitar que nuestros hijos lancen piedras sobre los soldados ocupantes. ¿Cómo podrá detener la rebeldía palestina? Es un sueño que nunca se hará realidad, ni en 1.000 años. ¿Por qué no les dice la verdad a los residentes de Ashkelon y Sderot: que no hay una solución que pueda detener los Qassam que les lanzan desde una Gaza destruida y sitiada, salvo el final de la ocupación?

 

Esta es la verdad de la que usted ha estado escapando durante mucho tiempo.

 

Créame, señor, usted no gana nada por seguir deteniendo a la gente. Más de 750.000 palestinos han sido detenidos desde 1967 hasta hoy. ¿Qué resultado se ha logrado excepto una creciente determinación por nuestra parte para el enfrentamiento y la resistencia?

 

La política de la ocupación sólo contribuye a crear cada vez más gente que se levanta para luchar contra la ocupación y se niega a aceptar su yugo. Entre los presos palestinos encerrados en sus cárceles están los más sabios y eruditos de nuestro pueblo, los más sensibles y humanistas. Se han educado en la tradición de la libertad y la democracia y por esta razón nunca estarán de acuerdo en aceptar la ocupación y el sometimiento. Esos hombres y mujeres combaten por la paz; y si usted quiere hacer realidad la paz no tiene otra opción que poner en libertad a esos combatientes. Combatientes por la paz, por encima de todo.

 

¿Cuáles han sido realmente los beneficios de su estrategia de demoliciones de casas, arranques de árboles, confiscación de tierras con dudosas razones, para después establecer asentamientos ilegales en esas mismas tierras? ¿Cuánto ha ayudado que usted erigiera vergonzosos puestos de control en cada esquina, carretera o cruce de Cisjordania y Gaza para humillar a los residentes, obreros, estudiantes y líderes políticos? ¿Cuál es la conveniencia de todo esto, señor?

 

¿Cuándo se saciarán las sanguinarias balas de sus soldados de la sangre de nuestros hijos? ¿Cuándo se sentirá satisfecho de derramar sangre palestina y nos dejará vivir en paz? ¿Cuándo se marchará de nuestros ríos y nuestro cielo? ¿Cuándo dejarán sus soldados de escribir en sus cascos «nacido para matar»? ¿No se cansa de ver a sus valerosos hombres matando niños todos los días? ¿Cómo puede usted impedir a la población de Gaza que adquiera gas para cocinar y al mismo tiempo enviarles gases lacrimógenos, tanques y aviones de guerra?

 

Sólo ahora entiendo la voluntad de una mujer israelí en Italia; mi colega Eidan y yo la conocimos cuando participamos en una marcha por la paz de Perugia a Assissi como representantes de Combatientes por la Paz. Cuando le pregunté, “¿Usted no piensa regresar a Israel?”, me respondió que “había jurado que si Ehud Barak ganaba las elecciones, abandonaría Israel para siempre”. Esa mujer sigue viviendo en Italia porque usted, señor, sigue una política que afirma que no existe el interlocutor palestino.

 

No podría enumerar en esta pequeña misiva la magnitud de los fracasos morales que han dañado la sociedad israelí. El periódico Yediot Ahronot informó de que el 40% de los nuevos reclutas de las IDF tiene antecedentes penales y esto puede explicar en gran medida la larga lista de los crímenes contra la población civil palestina que los soldados cometen durante su servicio militar. Se supone que éste es el ejército más distinguido y moral del mundo entero, ¿no? ¿Por eso encontramos que el 25% de los soldados del ejército de la ocupación participaron en casos de torturas y castigos a civiles inocentes o fueron testigos de semejantes actos?

 

Señor, quiero contarle que he leído el vergonzoso informe, que horrorizaría a cualquier persona con conciencia, que informa de las torturas a niños en Hebrón, como el estrangulamiento para comprobar cuánto tiempo pueden aguantar sin respirar, que fueron perpetradas por capitanes de su ejército, el ejército más ético del mundo. La corona de laurel de la vergüenza de la ocupación.

 

Señor, ¿cómo justifica que sus soldados utilicen a niños de 10 años como escudos humanos a los que llevan atados delante de sus patrullas cuando van a buscar a personas para capturarlas o a enfrentarse a una manifestación? ¿Qué ley internacional lo permite? Estoy intentando comprender si esa utilización de los niños como escudos humanos de alguna forma estará relacionada con la ciencia de la guerra «moderna», porque la imputación que oigo en todos los casos de matanzas de niños en particular y de ciudadanos palestinos en general, es que son los combatientes palestinos quienes utilizan a sus propios ciudadanos como escudos humanos para esconderse detrás. ¿Cómo puede haber una justificación y distinción legales no sólo en la terminología israelí, sino también en la internacional, entre los israelíes y los palestinos?

 

¿Cómo puede justificar las muertes de los inocentes que pretenden cruzar tranquilamente los puestos de control que sus soldados pusieron en absolutamente todas las entradas de pueblos, ciudades o campamentos que impiden a las mujeres embarazadas llegar a los hospitales para, simplemente, dar a luz? ¿Usted estaría de acuerdo si eso le ocurriera a su esposa? ¿Qué haría en ese caso?

 

A pesar de todo hay militares, soldados que se utilizan para luchar contra la población palestina, que a la hora de la verdad descubrieron que sólo son peones en manos de la ocupación. Personas que han tenido la valentía de declarar que se niegan a ser ocupantes y que han expuesto las mentiras de sus líderes que afirman que están tendiendo su mano a la paz pero no encuentran interlocutores en el bando palestino. Soldados israelíes que descubrieron que nunca se habían enfrentado a un combatiente palestino y su trabajo cotidiano consistía en cazar escolares, aplicar cierres, destruir casas y establecer puestos de control y barricadas para detener a niños que no tienen ni trece años. Esos soldados han tomado una postura moral y valiente y, sin ninguna dificultad, han descubierto a un compañero en el corazón del movimiento palestino, personas que vieron pasar la primavera de su juventud en las prisiones de su ocupación.

 

Juntos fundaron la organización Combatientes por la Paz. El propio nombre revela la falsedad de sus declaraciones y de la política que afirma que no hay ningún compañero para la paz. Esta organización, unida en ética y valentía, está compuesta por personas de ambos lados que entienden que sólo hay un enemigo común que niega el camino hacia la paz y la posibilidad de vivir juntos como dos naciones. El enemigo común es la ilegal e inmoral ocupación israelí. Soy miembro de esa organización y llamo a todos los que de verdad quieren la paz para que se unan a nosotros.

 

Nosotros decimos la verdad y sólo la verdad a nuestros pueblos. Nos comprometemos a la resistencia pacífica a la ocupación y desde esta misiva llamo al pueblo de nuestra nación palestina, que ha escrito una página de la historia como paradigma de resistencia y capacidad de recuperación y ha tenido la humanidad para resistir decenios de abusos y ocupación con la más pura constancia. También llamo al pueblo de Israel a aceptar la responsabilidad moral e histórica del establecimiento de los dos Estados juntos y a una Intifada pacífica, nacional y humanista, un levantamiento contra esta ocupación injusta que ha convertido a sus hijos en criminales de guerra y asesinos abyectos. Ustedes, israelíes, dejen de enviar soldados –sus hijos- a matar a los nuestros, porque la sangre de los palestinos inocentes perseguirá a sus soldados y a los generales de su ejército hasta que sean juzgados por tribunales internacionales como los demás criminales de guerra de todo el mundo. Usted debe aprender esta lección. El honorable general debe de ser consciente de que la mayoría de los capitanes y generales del ejército israelí tienen prohibido entrar en cualquier Estado europeo porque allí serán personas en busca y captura, para ser arrestados y llevados ante los tribunales como criminales de guerra y por crímenes contra la humanidad.

 

Una última palabra: la sangre de Abir permanecerá como una corona negra en la frente de cada israelí y cada judío del mundo hasta que su asesino sea llevado ante la justicia y pase el resto de sus días en la cárcel, entre los asesinos y los criminales.

 

Traducido al inglés por Mimi Asnes

* Bassam Aramin es uno de los fundadores de “Combatientes por la Paz” y presidente de Alquds por la Democracia y el Diálogo (AFDD).

** Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

 

Jueves 17 de Julio de 2008

ANATA: UNA ISLA PALESTINA RODEADA POR UN MURO DE INTOLERANCIA (CRÓNICAS DESDE PALESTINA II)

 

Por A.G. (Brigada de cooperación con palestina)

Tras los “obstáculos” del aeropuerto, por fin, llegamos a nuestro objetivo: Anata. Una pequeña ciudad de 30.000 habitantes que incluye entre su población al campo de refugiados de Shu Afat donde 20.000 personas se hacinan en tan sólo un kilómetro cuadrado.

 

La mayoría de estos refugiados provienen de la población expulsada a la fuerza en la Nakba: la catástrofe que supuso la destrucción por parte del sionismo armado de 500 poblaciones palestinas en 1948. Los refugiados que se establecieron en Jerusalén fueron a su vez expulsados en 1967 de la zona tomada por el ejército israelí dando lugar a este campo de refugiados.

 

En la foto se puede apreciar a la izquierda el campo de refugiados y a la derecha un asentamiento israelí de colonos. La diferencia entre ambos es evidente: mientras en el primero las familias tienen que ir construyendo nuevas plantas en las casas para ir acogiendo a los nuevos miembros, es decir, se produce un crecimiento en vertical por la falta de espacio, en el asentamiento de colonos se distinguen modernas casas unifamiliares y amplias zonas para su futura expansión, desarrollándose en horizontal.

 

También se puede apreciar el muro que separa los dos enclaves. Un muro que acabara rodeando Anata por todas partes menos por una que conecta la ciudad con Jerusalén. Lógicamente el paso está vigilado por un check-poíno israelí. Lo curioso y a la vez dramático es que más del 50% de la población de Anata no puede ir a Jerusalén porque poseen la tarjera verde que les identifica como palestinos de los territorios ocupados. Si esta barbaridad se consuma, miles de palestinos, hombres, mujeres y niños se encontrarán encerrados de por vida sin posibilidad alguna de salir de este nuevo gheto.

 

Llama la atención la corta memoria que tienen las autoridades israelíes. Todavía el mundo se escandaliza con la vergüenza del gheto de Varsovia y los gobernantes de Israel repiten, copian, imitan los métodos genocidas de los nazis del III Reich que asesinaron a seis millones de judíos, entre otros colectivos -gitanos, rusos, polacos, comunistas, republicanos españoles, etc.

 

Una injusticia nunca debería ser reparada con otra.

 

Jueves 17 de Julio de 2008

SED EN LOS TERRITORIOS PALESTINOS

 

Por Alice Gray, Lifesource.ps/Rebelión

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 

¿Quién dice que el agua no tiene color, olor o sabor? El agua tiene un color que se revela a sí mismo en el desarrollo de la sed… Y el agua tiene el olor del agua, una fragancia que es el perfume de la brisa vespertina cuando sopla desde un campo ahíto de espigas meciéndose en una extensión luminosa que se derrama como los puntos de luz destellantes que dejan las alas de un pequeño gorrión revoloteando bajito”.

 

                        Mahmoud Darwish (Memoria para el olvido, Beirut, agosto de 1982)

 

“El agua es fundamental para la vida y la salud. El derecho humano al agua es esencial para poder tener una vida sana y humanamente digna. Es un requisito previo para la realización del resto de los derechos humanos”.

 

                        Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas.

 

La crisis del agua ha comenzado muy pronto este año en los Territorios Palestinos. En decenas de pueblos y ciudades por toda Cisjordania y la Franja de Gaza, la gente espera oír ansiosamente el gorgoteo del agua en las cañerías, abriendo azoradamente los grifos, observando anhelantes que aparezcan las primeras gotas de agua, esperando ver si se convierten en chorro o siguen gorgoteando hasta acallarse después de unos cuantos segundos. Otros tantos observan y esperan la llegada de los tanques de agua que les acercan el líquido vital desde fuentes lejanas atravesando un sinfín de obstáculos conformados por los bloqueos de carreteras, los controles y cierres militares colocados por las autoridades israelíes, una característica inherente a la ocupación militar y colonización en curso de los Territorios Palestinos.

 

Es un verano especialmente duro para los palestinos de Cisjordania y Gaza. Incluso en años normales, la mayoría de los palestinos sufre problemas de suministro de agua. Según la Autoridad palestina para el Agua, en Cisjordania, alrededor de 220.000 palestinos no disponen de conexión con la red de canalización del agua, viéndose obligados por tanto a depender para su abastecimiento del agua de los camiones- cisterna, del agua de lluvia recogida y de manantiales naturales no tratados. Todas esas fuentes son susceptibles de contaminación; según el Comité de Ayuda Médica palestina, es bastante frecuente que los pueblos palestinos tengan problemas de salud asociados con el agua de mala calidad [1]. Además, para las comunidades que dependen del agua que les llega en tanques-cisterna, esa situación implica un inmenso problema por el coste que supone, de cuatro a siete veces más que el agua que llega por la red de tuberías.

 

Incluso en los pueblos conectados a la red, el suministro de agua no es continuo ni seguro. Según el Proyecto para el Control del Agua, Alcantarillado e Higiene, sólo el 46% de las comunidades de Cisjordania disponen de cobertura total a partir de la red de tuberías de agua. El resto sufre interrupciones en el suministro que pueden durar desde unas pocas horas a varias semanas e incluso meses.

 

En la Franja de Gaza, aunque la inmensa mayoría de la población está conectada a la red de agua, hay grandes problemas con su calidad. Un impresionante 90% del agua suministrada a los gazanos no alcanza los niveles que la Organización Mundial de la Salud ha fijado para el agua potable. Esto se debe a la degradación de los Acuíferos de Gaza, la única fuente de agua potable para su población, que sencillamente no contienen agua suficiente para poder satisfacer la demanda de la atestada población de Gaza, en la que el 70% de sus componentes están registrados como refugiados. El nivel del acuífero va disminuyendo año tras año y va filtrándose el agua salada del cercano Mar Mediterráneo, amenazando con inutilizar todo el acuífero si no se adoptan medidas para revertir la situación. Las interrupciones en el suministro de agua para los vecinos de Gaza son la consecuencia de las operaciones del ejército israelí y de las restricciones en la entrada de productos en Gaza, que dañan la infraestructura del agua o que imposibilitan el suministro de electricidad a los pozos y estaciones que funcionan mediante bombeo eléctrico.

 

En años normales, cuando llegan los tórridos veranos del Oriente Medio, cada vez son más frecuentes los cortes de suministro de agua a los palestinos, al mismo tiempo que las reservas de agua natural van bajando y la presión en la red de agua disminuye. Las autoridades israelíes, que controlan una gran proporción de las tuberías más importantes de agua en Cisjordania, cierran las válvulas a los pueblos palestinos para asegurar que el suministro a los asentamientos israelíes, que se abastecen de la misma red, sea constante [2]. Las operaciones del ejército en Gaza han destrozado la infraestructura del agua y cerrado las centrales eléctricas, cortando el suministro de agua a decenas de miles de personas. El agua de lluvia, recogida durante el invierno y almacenada en cisternas contra esas situaciones de emergencia, empieza a disminuir y los palestinos esperan angustiados que las primeras lluvias de la primavera caigan sobre la tierra reseca y restauren el nivel de los acuíferos subterráneos, lagos, ríos y cisternas, volviendo verdes, una vez más, las inhóspitas laderas.

 

Los palestinos esperan mientras, al otro lado el Muro, en Israel y en los asentamientos israelíes de Cisjordania, la historia es harto diferente. Los aspersores mantienen verde el césped, las flores brotan en los bien cuidados jardines, los niños juegan en las piscinas, la gente puede ducharse dos veces al día y, para la inmensa mayoría, no hay crisis de agua alguna, o existe sólo en sentido abstracto, como una conciencia nebulosa de que Israel está situado en una de las regiones más áridas sobre la tierra. La realidad de la escasez del agua que atormenta a los palestinos apenas afecta a la mayoría de los israelíes y, además, Israel puede mantener un sector agrícola por valor de miles de millones, que exporta a Europa cosechas intensivas que necesitan de gran cantidad de agua (como los aguacates, cítricos y hierbas), una actividad que equivale esencialmente a exportar agua.

 

Parece extraño que realidades tan diferentes puedan coexistir en un área geográfica tan pequeña. Más extraño es aún cuando uno se da cuenta de que ambas poblaciones, la israelí y la palestina, obtienen su agua de tres fuentes principales, el Acuífero de la Montaña, el Acuífero Costero y el Río Jordán, que corre a lo largo de las fronteras de Israel y los Territorios Palestinos. Seguramente que si hubiera crisis de agua, no lo sentiría todo el mundo por igual. Los palestinos sufren cortes de agua todos los años, mientras no es así para la mayoría de los israelíes (con la notable excepción de los beduinos).

 

La verdad del asunto, una verdad bastante desagradable, es que cada año los territorios palestinos tienen encima la espada de Damocles de una crisis del agua a causa del monopolio israelí sobre esos recursos, obstaculizando el desarrollo hidráulico palestino. El rendimiento total del Acuífero de la Montaña, del Acuífero Costero y del Río Jordán es de aproximadamente 1.720 millones de metros cúbicos de agua por año en un año medio, del cual Israel utiliza unos 1.444 millones de metros cúbicos, dejando tan sólo 275 millones de metros cúbicos para los palestinos [3]. A pesar de la aridez de la región, es una realidad que se dispone de suficiente agua en Israel y los Territorios Palestinos para que todos tengan el suministro mínimo recomendado por la OMS que posibilita mantener un nivel decente de vida: 100 litros por persona y día. Muchos palestinos reciben una cantidad muy por debajo de esa cifra. En algunas zonas, el suministro medio es de tan sólo 10 litros por persona y día durante los tórridos meses del verano, incluso en años de relativa abundancia de agua [4].

 

Este año no es un año medio. Este año se registra la peor sequía que la zona ha visto en esta década. Este año las cosechas y los árboles se marchitan y agonizan en los campos, y los pastores luchan por encontrar agua para sus ganados. Según un informe de Naciones Unidas publicado en enero, la lluvia caída el pasado invierno sobre los Territorios Palestinos significó apenas el 26% de la media interanual, disminuyendo hasta el 13% en la región de Hebrón [5]. Incluso los israelíes están preocupados este año. En mayo, Uri Shani, el Director de la Autoridad del Agua israelí advirtió que el nivel del Mar de Galilea (conocido como lago Kinneret por los israelíes y lago Tiberiades por los árabes) caerá este verano por debajo de la “línea roja”, lo que hace que no se pueda asegurar que se continúe bombeando agua desde esa fuente en las cantidades en que normalmente se hace [6].

 

El mar de Galilea es parte del sistema del río Jordán y normalmente suministra 570 millones metros cúbicos de agua por año a los israelíes [7], la mayoría de la cual es bombeada a través de las conducciones nacionales israelíes de agua que llevan el suministro a pueblos y granjas del centro y el sur del país. Si ese suministro se reduce, es muy probable que los campesinos israelíes sean los que más afectados resulten, ya que el sector agrícola israelí es el que más agua utiliza en el país, y es probable que la Autoridad del Agua reduzca las cuotas de agua a los campesinos para proteger el suministro doméstico. Además, esa Autoridad puede proteger a los israelíes de a pie de sentir los efectos de la escasez de agua enfrentando el déficit en el suministro doméstico obteniéndola de otros recursos, muy posiblemente a expensas de los ya agobiados palestinos.

 

En el momento actual, Israel ha reconocido los derechos palestinos al agua, pero no los ha cuantificado, dejándoles expuestos a la carencia de agua. En 1995 se alcanzó un acuerdo temporal (Acuerdo Interino de Oslo) que estipulaba que cada parte mantendría la actual utilización del compartido Acuífero de la Montaña hasta que tuvieran lugar las negociaciones sobre el Estatuto Permanente; esto significó que los israelíes disfrutarían del 80% del agua, mientras que a los palestinos se les garantizaba tan sólo el uso del 20% de ese recurso. Esta sesgada utilización fue en sí consecuencia de las restricciones israelíes al desarrollo del agua palestina desde que empezó la ocupación de 1967, cuando Israel proclamó que todos los recursos de agua eran propiedad del estado israelí, fijando cuotas de bombeo de pozos y creando un sistema de permisos que ahogó el desarrollo del agua para los palestinos. Según el Acuerdo de Oslo, también se debería haber permitido a los palestinos que desarrollaran un suministro adicional de hasta 80 millones de metros cúbicos de agua de fuentes situadas dentro de Cisjordania, que ayudaran a aliviar su inmediata escasez de agua.

 

Incluso con ese añadido, la cantidad de agua asignada a los palestinos apenas bastaba para cubrir sus necesidades básicas, no permitía desarrollar el sector agrícola y no tenía en cuenta el crecimiento de la población a medio o largo plazo. Las negociaciones para el Estatuto Final debían haber concluido a los cinco años del Acuerdo Interino. Sin embargo, como han brillado por su ausencia hasta este mismo día, no se ha registrado mejora alguna en la situación del agua de muchas de las necesitadas comunidades palestinas.

 

De los 80 millones de metros cúbicos adicionales prometidos, se han conseguido menos de la mitad, a pesar de los altos niveles de financiación internacional a tal fin. Una razón importante que permite esta situación es que el Acuerdo de Oslo acepta que los israelíes veten los proyectos de desarrollo palestinos; y además crea un inmenso, complicado y burocrático sistema de permisos que muchas ONG internacionales y locales que trabajan sobre el terreno no han podido negociar. El 60% de la masa de tierra de Cisjordania permanece bajo control total israelí, y los proyectos en esas zonas requieren permisos adicionales de las autoridades israelíes. Casi todas las comunidades palestinas que no están conectadas con la red de aguas (unas 220.000 personas) se encuentran en zonas controladas por los israelíes [8].

 

Los esfuerzos para ayudar a todas estas personas se han visto consistentemente obstaculizados y desbaratados en el curso de los trece años transcurridos desde la firma del Acuerdo de Oslo. Por ejemplo, en abril de este año, la OXFAM británica, que se había implicado en dos proyectos importantes alrededor del agua en el término de Hebrón, tan escaso en agua, cerró su oficina en la zona ante la imposibilidad de conseguir permisos para hacer su trabajo [9]. Debido a la continúa frustración de no poder poner en marcha proyecto alguno a causa de la negativa a conceder los permisos y a la pérdida de tiempo y dinero que esta situación les causaba, la ONG se ha visto obligada a cancelar sus muy necesitados esfuerzos para llevar agua a las sedientas comunidades del sur de Hebrón, que se cuentan entre las más necesitadas en Cisjordania.

 

Con el correr de los años, como los palestinos no han podido acceder a sus propios y necesarios recursos han pasado cada vez más a depender de la compra de agua a la compañía de agua israelí Mekorot. El pasado año, los palestinos compraron 43,9 millones de metros cúbicos de agua a Mekorot, lo que constituye alrededor del 50% del suministro doméstico para Cisjordania. Esta agua no está garantizada (con excepción de 5 millones de metros cúbicos transferidos a Gaza), si Mekorot decide no vendérsela a los palestinos, no hay ningún acuerdo vinculante que les obligue a hacerlo así. Si se decide que esa agua se queda en Israel, para uso doméstico, para la agricultura o la industria, puede así hacerse, dejando sedientos a los palestinos.

 

Debido a la sequía de este año, hay gran preocupación de que esto sea precisamente lo que pase. Hasta ahora, los cortes de agua que normalmente empiezan a tener lugar en julio se iniciaron en mayo, y la situación parece deteriorarse según el calor se intensifica. Mekorot controla directamente en la actualidad el suministro de agua a 250 comunidades palestinas en Cisjordania, que la obtienen de la misma red que sirve a los asentamientos israelíes. En los últimos años, a lo largo de los meses de verano, se han cerrado en múltiples ocasiones las válvulas que abren el suministro para los pueblos palestinos, muchas de las cuales están situadas dentro de los mismos asentamientos, para asegurar que haya bastante presión en la red de agua que permite el suministro constante de agua a los asentamientos, donde los aspersores continúan dejando caer agua sobre extensiones de verde césped en agudo contraste con el mundo de polvo y sed que las cercanas comunidades palestinas se ven obligadas a soportar como consecuencia (10).

 

En junio, el Proyecto para el Control de la Higiene, el Agua y el Alcantarillado emitió un informe sobre las severas reducciones decididas en el suministro de agua a varios pueblos de la zona de Nablus a los que Mekorot normalmente suministra. En la actualidad, los suministros de agua que reciben suponen tan sólo el 15% de la tarifa normal, obligándoles a comprar suministros adicionales de tanques de agua a un coste de 20 shekels por metro cúbico (más de cinco veces el precio del agua canalizada). Muchas familias están ya sufriendo por la crisis económica, muchas han visto sus tierras confiscadas y han perdido su sustento en el sector agrícola como consecuencia de la Ocupación israelí, por lo que les ha sido imposible encontrar un empleo alternativo. Mucha gente no puede permitirse ese gasto adicional, por lo que están reduciendo su consumo de agua a niveles tales que están impactando negativamente en su salud y en la de sus niños.

 

Las violaciones del derecho al agua no se limitan a Cisjordania. Este año, la Franja de Gaza sigue bajo un inmisericorde embargo que restringe los suministros de fuel a las centrales eléctricas que bombean las redes de agua y de alcantarillado. El 21 de enero de 2008, la Autoridad para el Agua palestina reconoció que el 40% de las casas de la Franja de Gaza no tenían agua corriente y, al día siguiente, aparecieron una serie de informes en los que se denunciaba que las aguas residuales estaban fluyendo por las calles [11]. En marzo, informes de los trabajadores de Cruz Roja sobre la situación en la zona advertían que la crisis de los saneamiento era “grave y empeoraba por momentos” [12]. Como el verano prosigue su curso y el calor aumenta, el sufrimiento causado por el agua insuficiente y los suministros de agua contaminados y las aguas fecales corriendo junto a las casas es probable que se agudice mientras prosigue el aplastamiento israelí de Gaza.

 

La situación que se está creando en Gaza está obligando a la ayuda internacional a transformarse más y más en ayuda de emergencia, y se está lejos de intentar abordar el subyacente problema de degradación medioambiental que puede causar finalmente la destrucción del Acuífero de Gaza hasta el punto que ya no haya agua limpia que suministrar a la población de la Franja. Lo mismo ocurre en Cisjordania, donde debido a la difícil situación del desarrollo, la financiación se concentra cada vez más en la asistencia inmediata para llevar agua a las comunidades mediante tanques a precios permisibles o a construir cisternas, más que a abordar el problema de la inseguridad del agua y, sobre todo, lo único que hace la insuficiente infraestructura es crear dependencia y vulnerabilidad, al mismo tiempo que contribuye a destruir el medio ambiente palestino.

 

La verdad es que hasta que no sean reconocidos y protegidos los derechos al agua de los palestinos y hasta que no se levanten las restricciones sobre el desarrollo palestino, cada año que pase los palestinos aprenderán a conocer el color del agua demasiado bien, a sentir cómo pincha la sed en una garganta reseca y a temer por la viabilidad de su futuro mientras se mueren de sed en medio de la abundancia, en una crisis que sus ocupantes les han creado. Mientras que el pueblo de Israel y la comunidad internacional permitan que el gobierno israelí valore el bienestar de los judíos por encima del de los árabes y valore el beneficio de su sector agrícola [o de su verde césped] por encima de los derechos humanos de los palestinos, proseguirá esta incalificable injusticia, la negativa al agua, que es el más fundamental de los recursos vitales, el requisito precio para la consecución del resto de derechos humanos.

 

Notas:

            [1] Dr Ghassan Hamdan, Comité de Ayuda Médica Palestino, comunicación personal, mayo de 2008.

[2] WaSH MP (2005): Water for Life: Continued Israeli Assault on Palestinas Water, Sanitation and Hygiene during the Intifada. Water, Sanitation and Hygiene Monitoring Program.

[3] Israeli Hydrological Service (2003), Evolution of the Exploitation and State of Israel’s Water Sources until Autumn 2003; Palestinas Central Bureau of Statistics (2008); Annual Available Water Quantity in the Palestinas Territory by Region and Source in 2006.

[4] PWA (2005) Water Supply in the West Bank, 2005. Directorate General of Resources and Planning, Palestinas Water Authority.

[5] FAO and OCHA (2008) Drought: the latest blow to herding livelihoods. United Nations Food and Agriculture Organization, United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. Jerusalén, 23 de enero de 2008.

[6] Hillel Fendel (2008) Israeli Water Authority Director: Crisis expected in July. Israel National News (www.IsraelNN.com), 18 de mayo de 2008.

[7] Israeli Hydrological Service (2003), Evolution of the Exploitation and State of Israel’s Water Sources until Autumn 2003.

[8] Yousef Awayes, Palestinas Water Authority, comunicación personal, mayo de 2008.

[9] Michael Bailey, Oxfam, comunicación personal, marzo de 2008.

[10] WaSH MP (2004, 2005, 2006) Water for Life reports. Water, Sanitation and Hygiene Monitoring Program.

[11] COHRE (2008) Hostage to Politics: The impact of sanctions and the blockade on the human right to water and sanitation in Gaza. Centre on Housing Right and Evictions.

[12] Ron Taylor (2008) Gaza: “Bad and getting worse”. LifeSource News, www.lifesource.ps.

 

Jueves 17 de Julio de 2008

LAS MURALLAS DE PALESTINA

 

Por Laura Caorsi, El Correo Digital (Vizcaya) - España

El Viaje de... Iñigo Urkullu: «Sentí que el aire estaba cargado y que podía pasar cualquier cosa»

 

El viaje es duro, pero Iñigo Urkullu recomienda conocer palestina. “Merece la pena recorrer los bazares de Nablus, en el zoco, y la tumba de Yasser Arafat, con su mausoleo, en Ramalá”, dice. Y, por supuesto, ver los baños turcos, las muestras folclóricas de danza y el particular estilo de vida de los beduinos.

 

Sentado en su despacho de Sabin Etxea, en Bilbao, Iñigo Urkullu despliega una serie de fotos sobre la mesa. Son imágenes de palestina, la Franja de Gaza, Ramalá y Belén, que ilustran su viaje a Oriente Próximo en 2006, cuando presidía la comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco. “Fui allí con Izaskun Bilbao y otros representantes políticos para analizar in situ el conflicto”. Quería comprender el problema de cerca, sin más intermediarios que los muros de cemento, así que la travesía no fue de placer, pero sí de aprendizaje.

 

Con paciencia de maestro y sin prisa, durante una hora enseña y explica las fotos. Una a una, las instantáneas ceden sitio a los relatos y muestran los contrastes del lugar. Son distintas entre sí, aunque en todas se adivina la tragedia. “Ésta es de cuando fuimos a un hospital en Gaza. Tuvimos suerte de llegar a la ciudad, porque hay controles militares que impiden el paso. En especial, a la población palestina, que vive a diario la arbitrariedad de los puestos fronterizos”.

 

La pregunta, quizá infantil, se antoja inevitable. ¿La vida allí se parece en algo a lo que vemos por televisión? Según él, “es peor”, y su respuesta no ofrece dudas. “Desde que aterrizamos en Tel Aviv, los controles eran impresionantes. Llegamos a Ramalá a las dos de la mañana y sentí que el aire estaba cargado; que en cualquier momento podía pasar cualquier cosa. Al día siguiente era sábado y, por lo tanto, festivo. Las calles estaban vacías. Cuando salí, sentí que todo el mundo me miraba desde las ventanas, que me observaban ocultos tras las cortinas”.

 

Aquélla era una sensación difícil de constatar. Los controles militares, no. “Fue espeluznante ver cómo un zepelín vigilaba desde lo alto la actividad de los ciudadanos. Y en Gaza... La vida es muy dura en esa ciudad. Por un lado, tiene la mayor densidad de población del planeta y, por otro, la gente se vuelca a las calles, ya que no tiene adónde ir. La salida al mar está vedada y existen varios grupos paramilitares de distintas facciones. La percepción es que estás en una ciudad sin ley en la que cualquiera puede actuar de repente sin que sepas quién es o por qué”.

 

Las murallas que atraviesan la zona también le causaron desconcierto, y no sólo por lo que implican, sino también por la velocidad con la que avanzan. “Imagínate que vives frente a la casa de tus padres y que despiertas un día con el muro en mitad de la calle. Si antes tardabas un minuto en cruzar, ahora tienes que ir hasta el final de la muralla e intentar que los militares te permitan pasar para ver a tu familia. De un día para otro, el muro te parte la vida”.

 

La imagen contrasta, sin duda, con la realidad que se vive en Belén. “Es una ciudad pequeñita y la iglesia está gestionada por los franciscanos, aunque allí conviven tres religiones”.

 

Jueves 17 de Julio de 2008

ISRAEL TRASPASA TODAS LAS LÍNEAS ROJAS EN CISJORDANIA

 

Por: Khalid Amayreh - Palestine Information Center/IAR Noticias

Hasta hace unos pocos años la mayoría de las actividades armadas israelíes en los territorios ocupados tenían fundamentalmente el objetivo de obligar a los palestinos a aceptar su estatus de esclavos perpetuos estrechamente controlados por sus amos judíos.

 

El ejército de ocupación podía demoler casas, cerrar campus universitarios y detener a sospechosos de terrorismo durante largos periodos de tiempo.

 

El mensaje era claro: no sueñen siquiera con la libertad porque hagan lo que hagan no les servirá de nada, el mundo no les ayudará porque nosotros controlamos a Estados Unidos y Estados Unidos controla el mundo; nosotros somos la raza superior.

 

Ahora el objetivo del ejército israelí es la sociedad palestina en su conjunto. Está atacando directamente las instituciones educativas, sociales, económicas e incluso médicas.

 

Resulta muy interesante el hecho de que todo esto está teniendo lugar bajo la escandalosa rúbrica de “conversaciones de paz” entre el Estado sionista y la Autoridad palestina respaldada por Estados Unidos, que se supone protege a los palestinos y sus intereses nacionales de la nefanda conducta de Israel.

 

Al hacerlo Israel está cruzando efectivamente todas las antiguas líneas rojas, violando todas las consideraciones concebibles exigidas por la decencia humana. Es una política de lucha libre ideada para empobrecer y debilitar a la comunidad palestina obligando a los palestinos a dedicar la mayor parte de su tiempo y energía a desvivirse por sus más inmediatas necesidades cotidianas.

 

Esta semana el ejército israelí destrozó y saqueó instituciones civiles, incluyendo una escuela, un centro médico y un centro comercial en el corazón de Nablus, la segunda ciudad más grande de Cisjordania. Destrozó y saqueó instituciones que da la casualidad que están en una zona que situada bajo control de la AP según los desafortunados Acuerdos de Oslo.

 

Los periodistas y los ciudadanos ordinarios estaban conmocionados viendo material escolar básico destrozado y pisoteado por un ejército del que Israel afirma ad nauseam que es el más moral del mundo.

 

Pues bien, es un “ejército moral” que ordena a sus soldados asaltar orfanatos, internados y comedores de beneficencia y destrozar la comida que está a punto de ser servida a niños pobres, muchos de los cuales han perdido a sus padres a causa de las balas israelíes.

 

Al fin y al cabo, la moral es una cuestión relativa. También los nazis creían que sus ejércitos eran los más morales de todos los ejércitos. Al parecer los judíos sionistas están recorriendo el mismo camino y esgrimiendo los mismos argumentos.

 

Hace unos pocos meses, el ejército israelí llevó a cabo un “holocausto”, por utilizar la misma palabra que la empleada por un cristiano pacifista, contra instituciones de caridad islámicas en la zona de Hebrón. El “ejército de judíos” atacó escuelas, negocios, orfanatos y comedores de beneficencia. Los soldados, que actuaban como gángsteres y criminales comunes, llegaron incluso a robar y destrozar máquinas de coser y tiendas de ropa. Incluso confiscaron zapatillas deportivas para niños y ropa interior y después lo arrojaron a los canales de aguas residuales a las afueras de la ciudad. Sí, esto ocurrió en un Estado que afirma ser un faro para las demás naciones y la única democracia en Oriente Próximo.

 

Israel, un país cuya propia existencia se basa en el asesinato, la falsedad y el robo, afirma que sus “acciones” son necesarias para luchar contra el terrorismo, en referencia a la resistencia palestina a la siniestra ocupación de Israel, incluyendo la resistencia no violenta.

 

Sin embargo, es más que obvio que las instituciones atacadas no tienen absolutamente ninguna relación con ninguna organización política, incluyendo Hamas, el mantra cuya invocación Israel cree que justifica cada crimen que se pueda concebir contra los indefensos palestinos, su dignidad y sus propiedades.

 

Por otro lado, uno se ve inexorablemente obligado a preguntar en qué puede ayudar a combatir el “terrorismo” tanto el destruir aulas y destrozar material escolar como destrozar comedores de beneficencia y asaltar las salas de ginecología de los hospitales.

 

¿Creen el ejército y el gobierno israelí, y los judíos en general que se granjean el cariño de los niños palestinos para la coexistencia pacífica destruyendo sus aulas, destrozando su material escolar y atando a los maestros palestinos a postes de la luz y golpeándolos salvajemente?

 

De hecho Israel está castigando a los palestinos por el propio hecho de sobrevivir, por su propia existencia y por negarse a morir y a desaparecer, igual que los nazis lucharon contra los judíos debido a su propia existencia, supervivencia y negativa a desaparecer.

 

Israel querría que los palestinos murieran y se desvanecieran de la faz de la tierra sin oponer la menor resistencia y lo más tranquilamente posible.

 

Esta enfermedad mental de los israelíes explica la absoluta maldad e insidia de su infame trato cotidiano a los palestinos ordinarios. El modo de pensar colectivo de Israel espera simplemente que las víctimas palestinas se comporten como las víctimas del nazismo, se rindan a su ineluctable destino sin hacer demasiado ruido.

 

Por desgracia, parece que el mundo en general está en connivencia con Israel en ella crucifixión del pueblo palestino.

 

Incluso la Autoridad palestina de Ramalá, que afirma que defiende y salvaguarda los intereses nacionales palestinos, está consintiendo el terrorismo genocida de Israel, hasta tal punto de que el propio Israel ha llegado a considerar a la AP como una especie de Judenrat (*) palestino.

 

Uno hubiera esperado que Mahmoud Abbas, el presidente de la AP, iva a adoptar una postura clara en contra de los crímenes israelíes en Nablus y Hebrón.

 

Sin embargo, su ensordecedor silencio ante estos crímenes abominables confirma la total incapacidad de este hombre para liderar a los palestinos.

 

Pero, entonces, siendo realistas, ¿qué podemos esperar de una autoridad que no tiene autoridad, de una entidad cuya propia existencia y supervivencia depende de las dádivas de potencias extranjeras que ellas mismas da la casualidad que están siempre a la entera disposición de Israel?

 

Por lo que se refiere a occidente, el asunto es aún más escandaloso. Los gobiernos occidentales, que mantienen un ejército de informantes, de representantes de ONGs, de diplomáticos y de observadores en Cisjordania, conocen perfectamente bien el alcance de la barbarie y del terrorismo israelí contra los palestinos indefensos.

 

Hace escasas semanas un diplomático europeo daba a entender a este escritor que “informamos a nuestros gobiernos de cada aspecto de la represión israelí contra los palestinos”.

 

Sin embargo, cuando le pregunté por qué esos gobiernos no actuaban en relación a la información de la que disponían, con un olorcillo de vergüenza el diplomático contestó: “Bien, eso es otra cuestión. Nuestros gobiernos tienen otras consideraciones. No siempre pueden hacer lo que deberían hacer. No pueden disgustar a determinados grupos de presión tanto internos como externos”.

 

Estamos hablando de gobiernos en su mayoría moralmente fallidos cuyos dirigentes no dejan de parlotear acerca de “derechos humanos, democracia y libertades civiles” cuando vienen a visitar la palestina ocupada.

 

Pues bien, hemos oído estas historias demasiadas veces y durante demasiado tiempo, tanto que la mayoría de nuestro pueblo ya ha perdido la fe en la democracia occidental, una enorme mentira que sólo significa hipocresía y conspiración.

 

Qué otra cosa explica el lamentable silencio occidental en relación al ataque israelí idéntico al de los nazis contra la propia existencia del pueblo palestino.

 

(*) N. de la T.: El Judenrat era el Consejo Judío creado por los nazis durante la ocupación.

Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

 

Martes 15 de Julio de 2008

LA OCUPACIÓN ISRAELÍ RECUERDA EL “APARTHEID” A JUDÍOS DE SUDÁFRICA

 

Por Ricardo Mir De Francia, El Periódico de Catalunya - España

• El grupo compara la situación con la segregación racial que dominó su país

 

• “La fragmentación del territorio se parece a los ’bantustanes’”, dice una ex-diputada

 

“Siento mucha tristeza, nunca esperé este grado de inhumanidad”, afirmó Andrew Fenstein, ex-diputado judío del Congreso Nacional Africano (CNA) de Nelson Mandela, tras ver cómo la barrera de separación israelí cerca el pueblo palestino de Biddu por tres de sus costados. Había oído historias de niños encarcelados por tirar piedras, de campesinos apartados de sus campos o de tierras confiscadas para erigir asentamientos. “El contexto es distinto, pero veo muchos paralelismos con el apartheid”, afirmó.

 

Fenstein forma parte de una delegación de 21 activistas surafricanos de los derechos humanos que esta semana visitó Israel y los territorios ocupados palestinos. En Ramala hablaron con expresos políticos palestinos; en Hebrón comprobaron como la presión de los colonos y el Ejército hebreo ha forzado a miles de personas a abandonar sus casas y comercios; de camino a Naplusa se enfrentaron a la red de carreteras segregadas impuesta en Cisjordania: las buenas para los colonos, los caminos de cabras para los palestinos; en Biddu o Bilín se toparon con pueblos aprisionados por el muro y, en todos partes, oyeron del sistema kafkiano de permisos que los palestinos necesitan para entrar en Israel.

 

Ninguno de ellos pudo resistirse a las comparaciones con el apartheid, el sistema de segregación racial impuesta por los colonos boërs holandeses sobre la mayoría negra sudafricana durante casi cuatro décadas. “El sistema de permisos y las dificultades de movimiento son casi idénticas, pero en otros aspectos Israel es peor. Allí no había muros, ni carreteras separadas, ni este control increíble sobre el individuo. El mismo Foucault lo encontraría asombroso”, afirmó el juez Dennis Davis, uno de los padres de la Constitución sudafricana y figura prominente de la comunidad judía en su país.

 

La exdiputada Bárbara Hogan, expresa política, la fragmentación de Cisjordania le recuerda a los bantustanes. “A los negros se les obligó a vivir en estas reservas sin oportunidades económicas y con las peores tierras. Como ocurre aquí, necesitaban permisos para entrar en las áreas de los blancos”. Todos comprenden que Israel debe adoptar medidas de seguridad, pero las consideran desproporcionadas. “Son tan extraordinarias que afectan a los derechos humanos más básicos. A la larga solo les traerá inseguridad”, afirmó la exviceministra de Defensa, Nozizwe Madlala-Routledge.

 

Martes 15 de Julio de 2008

“EL LOBBY PROISRAELÍ DE EE.UU. PERJUDICA A ISRAEL”

 

Por Enric Tomás, La Vanguardia - España

Stephen Walt es profesor de la Kennedy School de la Universidad de Harvard y co-autor, junto a John Mearsheimer, del libro El lobby israelí, en el que analiza la poderosa influencia de este grupo de presión en el diseño de la política exterior de EE.UU. en Oriente Medio. Walt visitó Barcelona recientemente con motivo de la Barcelona Summer School in International Politics, que organiza cada año el IBEI.

 

Cuando nos referimos al lobby israelí de EE.UU., ¿de qué estamos hablando?

 

El lobby israelí de EE.UU. es una coalición de un amplio número de personas y organizaciones de los que algunos son judíos americanos y algunos no. La posición común que estas personas comparten es la de apoyar una relación especial entre Israel y EE.UU., en la que Washington dé un apoyo total a Tel Aviv sin importar lo que haga. Esta es la posición básica.

 

¿No hay fisuras en este apoyo a Israel dentro del lobby?

 

Dentro del lobby no se coincide en todas los asuntos. Algunos grupos en esta amplia coalición están a favor de una solución al conflicto entre palestinos e israelíes mediante la convivencia de dos estados, mientras que otros se oponen fuertemente a esto. Pese a ello, sí coinciden en defender una relación especial entre Israel y EE.UU.

 

¿Dentro del lobby proisraelí hay también grupos cristianos?

 

Sí, son grupos evangélicos, que se refieren a sí mismos como cristianos sionistas. El apoyo de éstos a Israel suele ser de línea dura. Por ejemplo, defienden la idea del Gran Israel, que incluye todos los territorios palestinos. Esto está basado en su interpretación de la Biblia: Una de las condiciones para que Jesucristo vuelva a la tierra es que los judíos controlen a todos los palestinos.

 

Así, estos grupos cristianos utilizan a Israel para llevar a cabo sus ideas teológicas.

 

Exactamente. En el libro demostramos, además, que las organizaciones más poderosas dentro del lobby, incluyendo los cristianos sionistas, están defendiendo políticas que no son buenas ni para EE.UU. ni para Israel.

 

En su obra se refiere al profundo ascendiente de este lobby en la Administración de EE.UU. ¿Cómo se lleva a cabo esta influencia?

 

Hay distintos mecanismos: uno es intentar que la gente que les apoya pueda acceder a cargos electos. Este lobby está muy atento a quien se presenta para el Congreso o para la presidencia de EE.UU., y cuál es su opinión sobre Oriente Medio. Si gusta, le ayudan con dinero. Por otro lado, los grupos del lobby publican distintos artículos, textos, informaciones para intentar que otros estadounidenses tengan una visión favorable a Israel y, naturalmente, atacan a quien se muestra crítico con la actitud de Tel Aviv. Finalmente, logran influir en la Administración colocando a su gente en posiciones clave del Gobierno, como el departamento que diseña las políticas de Washington en Oriente Medio. Esto no se diferencia de como funcionan otros grupos de presión.

 

¿Cómo se percibe desde Israel el papel de este lobby, que pese a querer ayudar, a veces es más un problema que una solución?

 

Algunos líderes israelíes, como el ex primer ministro Isaac Rabin, se han mostrado a disgusto con el rol de este lobby. Rabin, por ejemplo, quería hacer pasos hacia la paz y los miembros del lobby se oponían. Le daré dos ejemplos de cómo el papel del lobby es malo para Israel: uno son los asentamientos. Muchos israelíes entienden que el intento de colonizar Cisjordania fue un error. Estados Unidos no pudo hacer nada para parar la construcción de asentamientos porque el lobby lo impidió, cuando lo mejor hubiera sido detener la creación de colonias hace muchos años. Otro ejemplo lo encontramos con la guerra del Líbano de hace dos años. El lobby apoyó la estrategia de Israel de atacar a Hizbulá, en vez de intentar buscar otra solución al conflicto.

 

¿Qué papel tuvo y tiene el lobby proisraelí en la invasión de Irak y en la retórica sobre un posible ataque militar a Irán?

 

Respecto a Irak, toda la idea de invadir este país y derrocar a Saddam Hussein fue obra de los neoconservadores, de los que algunos son judíos y otros no, y que forman parte de la línea dura del lobby proisraelí. Éstos presionaron a Clinton y a Bush en su primer mandato para ir detrás de Saddam, aunque no tuvieron éxito. Después del 11-S, pudieron persuadir a Bush de que era una buena idea, algo que nunca antes pudieron hacer. Derrocar a Saddam iba a ser, para ellos, bueno para Israel, EE.UU., Irak y la región en general. Se equivocaron. Por lo que refiere a Irán, sólo los neoconservadores piensan en un ataque a Irán, pese a que todo el mundo lo ve como un problema.

 

Durante el proceso de primarias, los candidatos a la presidencia de EE.UU. acudieron a hablar ante el AIPAC, uno de los grupos más potentes dentro del lobby. ¿Por qué tienen que hacerlo?

 

En primer lugar, déjeme decir que el hecho que los candidatos acudan a hablar ante el AIPAC y, una vez allí, muestren su devoción hacia Israel es un indicativo de cuán poderosa es esta organización. Si el candidato no logra su apoyo va a tener difícil la elección, porque los judíos americanos son grandes financiadores de campañas. Por otro lado, no estar en sintonía con este grupo no significa ganar el apoyo de otros grupos igualmente poderosos. Finalmente, y es muy interesante, lo que ha cambiado este año, quizás por primera vez, es que todos los candidatos fueron criticados por complacer con sus discursos al lobby tanto como lo hicieron. Esto sugiere que EE.UU. está empezando a darse cuenta que la influencia de estos grupos de presión de línea dura no es saludable para el país.

 

¿Cuál es la relación entre el lobby proisraelí de EE.UU. y la prensa del país?

 

Hay esta idea histórica del control judío de los medios de comunicación, algo con lo que no estoy de acuerdo. No obstante, si hay mucha gente en la prensa que es proisraelí y así lo escribe o comenta. Por otro lado, hay organizaciones dentro del lobby que controlan todo lo que se publica y presionan para que se den informaciones favorables a Israel, y se enfadan cuando se publica alguna noticia crítica. Por eso, muchos periodistas hacen mucha autocensura para no ser atacados por estas organizaciones. No es, pues, que el lobby controle a la prensa, sino que trabajan muy duro para asegurarse que haya una correcta cobertura de los asuntos israelíes. Esto no es saludable, porque significa que no podemos tener una conversación sobre política exterior americana.

 

¿Qué papel jugará este lobby en las próximas elecciones a la presidencia de EE.UU.?

 

Ya se ha visto como los candidatos han acudido a hablar ante el AIPAC para obtener el apoyo del lobby proisraelí. Creo que este grupo de presión hará lo mismo que ha hecho en el pasado, es decir, asegurarse que el próximo presidente de EE.UU. no hace nada para la creación de un estado palestino. Para hacer esto se necesitaría una presión equidistante a Israel y a la ANP. Pero no creo que ni Obama ni McCain lo quieran.

 

¿Así, al lobby no le importa quien gane para seguir con su empeño de proteger a Israel?

 

Dentro del lobby hay diferentes opciones, pero no creo que la política estadounidense en Oriente Medio vaya a cambiar gane quien gane.

 

Entonces, ¿no cree que ni Obama ni McCain vayan a traer un gran cambio?

 

Si miras las posiciones de Obama y de McCain y de las personas que están a su alrededor ves que apuestan por que EE.UU. tenga un papel dominante a nivel militar en los asuntos internacionales. Pienso que mucha gente va a estar sorprendida de qué poco cambia la política exterior estadounidense. De todos modos, sí va a haber una mejora respecto a Bush, que es, de lejos, el peor presidente de EE.UU. de los últimos años. Pero, pese a ello, ninguno de los dos candidatos va a tomar una dirección opuesta a la llevada hasta ahora en lo que respecta a política exterior. El estilo será diferente y sonará mejor, pero no cambiará.

 

Lunes 14 de Julio de 2008

ISRAEL LANZA EN CISJORDANIA UNA GUERRA GENERAL CONTRA LAS INSTITUCIONES CIVILES

 

Por Khalid Amayreh, La Haine.org

El 8 de julio, el ejército del régimen israelí arrasó todo el norte de la ciudad de Nablus, asaltando colegios, comercios, instituciones de beneficencia, clubes deportivos y un importante centro médico.

 

Varios testigos dijeron que hasta 130 vehículos blindados de transporte de tropas del ejército israelí asaltaron el centro de Nablus poco después de que fuerzas leales al dirigente de la Autoridad palestina, Mahmud Abbas, recibieran la orden del gobernador simbólico Yamal Muhesen de volver a sus barracones y permanecer allí hasta nueva orden.

 

Miles de “fuerzas de la seguridad nacional” palestina, entrenadas por los estadounidenses, están estacionadas en Nablus, pero sus tareas se limitan a combatir a los activistas anti-israelíes, especialmente a los miembros de Hamas y de las organizaciones de la Yihad Islámica.

 

Los objetivos de la agresión israelí más reciente incluyen un colegio de niñas, que fue absolutamente arrasado, un importante centro médico, que ofrece servicios sanitarios gratis o semigratis a los pobres y desempleados, un centro comercial, un centro recreativo, una compañía de seguros y las oficinas de una serie de ONG.

 

Una de esas ONG es la Sociedad Nafha, que controla el trato israelí hacia los prisioneros políticos y de la resistencia palestinos en las cárceles y campos de detención israelíes.

 

Fuentes locales dijeron que soldados especiales y agentes del Shin Beth confiscaron docenas de ordenadores y diverso equipamiento de oficina, así como sumas no reveladas de dinero en efectivo. Los soldados también destrozaron gran cantidad de muebles. El Shin Beth es la principal agencia de la inteligencia interior de Israel y controla eficazmente todos los aspectos de la vida de los palestinos de Cisjordania. La operación empezó poco después de la medianoche y duró cerca de cuatro horas, según dijeron los testigos.

 

Antes de abandonar la ciudad, los oficiales del Shin Beth entregaron a los propietarios declaraciones escritas por las que les informaban que la propiedad de sus negocios y bienes había sido transferida al ejército israelí.

 

La declaración advertía también que cualquier palestino que se aventurara a entrar en los establecimientos cerrados sería encarcelado por un mínimo de cinco años.

 

El ejército israelí proclamó que los comercios e instalaciones médicas asaltadas formaban parte de la infraestructura civil de Hamas y podían estar implicados en la transferencia de dinero al movimiento.

 

Sin embargo, los propietarios y funcionarios de la Autoridad palestina rechazaron vehementemente esas acusaciones, diciendo que no eran sino instituciones y negocios normales que funcionaban dentro de los límites de la ley.

 

Un co-propietario de un almacén-departamento comercial confiscado y clausurado por el ejército israelí dijo a los informadores que “están castigándonos por ser religiosos”.

 

“En cualquier lugar de este mundo nuestro, la gente es inocente hasta que se prueba su culpabilidad. Aquí, en la supuesta única democracia de Oriente Próximo, nos arrestan, destruyen nuestros hogares, confiscan nuestras propiedades y destruyen nuestros negocios, y todo ello sin decirnos ni una palabra”.

 

“Por eso, ¿cuál es la diferencia entre Israel y la Alemania nazi?”, dijo el hombre que pidió mantener el anonimato por miedo a ser arrestado por sus declaraciones.

 

El hombre, que estaba visiblemente enfadado, dijo: “somos un pueblo religioso, rezamos y damos limosna y ayunamos durante el mes del Ramadán, pero no tenemos nada que ver con Hamas ni con ninguna otra organización. Destruir nuestros negocios y arrasar nuestras vidas por la mera sospecha de que podríamos estar afiliados a Hamas es un sucio acto criminal”.

 

LA GUERRA CONTRA EL ISLAM

Uno de los empleados del Centro Médico Tadamun, que fue cerrado y confiscado, acusó al estado israelí de emprender una guerra general contra el Islam parecida a la guerra que el Tercer Reich declaró contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

 

“Hago un llamamiento a todos los musulmanes y árabes del mundo para que respondan a esta manifiesta agresión contra el Islam y los musulmanes. Israel está buscando simplemente destruir el Islam. Quieren destruir nuestras mezquitas, quieren destruir nuestra vida, quieren borrar la religión islámica de palestina”, dijo Punir S. Aníbal.

 

“El estado terrorista proclama que Hamas es el objetivo. No crea esas mentiras. Su objetivo es la religión misma del Islam, porque el Islam es el último obstáculo que impide que Israel liquide la causa palestina”.

 

Aníbal hizo un llamamiento a los gobiernos de Egipto, Jordania, Qatar, Mauritania y Turquía, así como a otros Estados que valoran la justicia y la humanidad para que corten inmediatamente sus lazos con “esta entidad criminal que se dedica a asesinar niños y a matarles de hambre y que encima va y dice que lo hace en nombre de la civilización occidental”.

 

“Y les digo a esos países árabes y musulmanes que debían sentirse avergonzados. Están contemplando como estos viles criminales destruyen poco a poco y paso a paso a la comunidad palestina y se limitan a mirar como si lo que sucede en Nablus y Hebrón estuviera sucediendo en un planeta lejano”,

 

“¡Despertad! Echar a sus embajadores de vuestros países. Mostradles que palestina os importa”.

 

PROVOCANDO A HAMAS

Hani al Masri, un importante periodista y columnista de Nablus, opinaba que los ataques israelíes contra la ciudad tenían el objetivo de provocar a Hamas para que “rompiera la tregua en Gaza”.

 

“Israel quiere mostrar que la relativa calma en Gaza no significa que las manos de Israel vayan a quedarse quietas en Cisjordania. Sencillamente, Israel no quiere que los palestinos tengan un momento de paz”.

 

Al Masri dijo que aunque la dura represión israelí contra las instituciones islámicas iba a socavar el “sector de los servicios públicos” de la ciudad, serviría también para aumentar las simpatías públicas y el apoyo hacia Hamas.

 

“Y eso minará también la imagen de la Autoridad palestina, porque las mismas instituciones que Israel se dedicó a arrasar la pasada noche habían sido también atacadas por la Autoridad palestina.

 

“Esto va a hacer que la gente piense que la AP e Israel están operando y colaborando ilegalmente contra Hamas a plena luz del sol”.

 

Hamas mismo acusó de connivencia con Israel al régimen apoyado por occidente en Ramallah y de estar destruyendo a la sociedad palestina para que Israel pueda imponer sus capitulaciones sobre los palestinos y liquidar su causa.

 

“Hamas condena firmemente los crímenes sionistas sin precedentes contra la sociedad palestina y sus intereses económicos y organizaciones civiles”, dijo un comunicado distribuido por Hamas el pasado martes.

 

El comunicado acusa a la AP de colaborar y coordinarse estrechamente con las fuerzas ocupantes.

 

Llegaron incluso a confiscar los alimentos

 

El lunes, el periódico israelí Ha’aretz citó a un portavoz del ejército israelí diciendo que el ejército de ocupación tenía como objetivo las instituciones educativas y benéficas islámicas de Cisjordania.

 

El portavoz dijo que el propósito de la campaña del ejército ocupante contra las instituciones islámicas era fortalecer a la Autoridad palestina, que EE.UU. apoya, y debilitar a la oposición islámica palestina.

 

“Hablamos de fortalecer a los elementos moderados, como es la Autoridad palestina, pero actualmente la AP tiene poco control sobre la zona. El pueblo palestino prefiere a Hamas, porque son menos corruptos y más eficaces”.

 

El portavoz fanfarroneó sobre los ataques a guarderías, centros de atención sanitaria e instituciones de beneficencia e “incluso contra cocinas de beneficencia y orfanatos…” “Docenas de asociaciones fueron clausuradas y se confiscaron los alimentos”.

 

Este mismo año, con anterioridad, el ejército ocupante israelí llevó a cabo una campaña especialmente draconiana contra los orfanatos y guarderías de Hebrón, cerrando varias instituciones y dejando a miles de huérfanos y niños de familias humildes sin refugio.

 

Los bienes confiscados fueron varios edificios, autobuses escolares, mobiliario de oficina, ayudas educativas, pupitres, máquinas de coser, ropas y zapatos.

 

Muchos de los artículos robados por ejército israelí de las instituciones de Hebrón, incluida la ropa de los niños, cacharros de cocina, refrigeradores, alimentos y productos lácteos y ordenadores, fueron más tarde encontrados en un basurero situado en las afueras del asentamiento de Kiryat Arba’a.

 

La campaña fue ampliamente condenada por las organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, el aliado-guardián de Israel, Estados Unidos, manifestó su apoyo a las medidas israelíes.

 

Sin embargo, como es habitual en esas circunstancias, Israel vomitó en la cara del mundo: “Ningún país puede decirle a Israel lo que tiene que hacer. Hacemos lo que queremos”.

 

La claramente vengativa campaña contra instituciones palestinas tales como colegios, hospitales, orfanatos y negocios está generando mucho odio hacia Israel y los judíos entre un pueblo que lleva ya aguantando más de 41 años de ocupación militar de estilo nazi.

 

Nael Salameh es un comerciante palestino de Nablus. Dice que Israel se está comportando como un toro enloquecido.

 

“Un ejército que se dedica a arrasar cocinas de beneficencia, orfanatos y comercios sencillos no se diferencia mucho de los gangster y de los criminales comunes. Un estado que se comporta como los gangster y los criminales comunes no puede durar mucho”.

 

Salameh dijo que Israel estaba poniendo al pueblo palestino al borde del abismo. “Además, ¿quién dice que el suicida-bomba es un producto de la cultura y la sociedad palestina? No es así. El suicida-bomba es primero y ante todo un sub-producto inevitable del terror y la crueldad de estilo nazi contra la sociedad palestina. Eso es lo que el mundo debería comprender”

 

Palestine Information Center

 

Lunes 14 de Julio de 2008

JUNTO A ÁRABES E ISRAELÍES BAJO EL PARAGUAS DE LA FLAMANTE UNIÓN DEL MEDITERRÁNEO

SARKO INVOLUCRA A EUROPA CON MEDIO ORIENTE

En su jugada diplomática más ambiciosa hasta ahora, el presidente francés lanzó una alianza regional que incluye a viejos rivales y el espacio ya está rindiendo frutos con las conversaciones sobre palestina y las alturas de Golán.

 

Por Eduardo Febbro

Desde París

Sobre un fondo azul que simbolizó el color del Mediterráneo, Nicolas Sarkozy dio forma y contenido a su, hasta ahora, proyecto más ambicioso y personal en el terreno de las relaciones internacionales: el lanzamiento del foro de cooperación Unión por el Mediterráneo, UPM, que reúne a 43 países: los 27 de la Unión Europea y la totalidad de las naciones de la ribera del Mediterráneo. La UPM quedó conformada oficialmente el domingo y con ello el presidente francés logró lo que parecía imposible: reunir en torno de una misma mesa a países distanciados por antagonismos territoriales y religiosos como es el caso de los países árabes e Israel.

 

En un breve fin de semana Sarkozy obtuvo que los presidentes de Siria y Líbano se comprometieran a mantener sus relaciones diplomáticas, también consiguió que, antes de la cumbre, el presidente de la Autoridad palestina, Mahmud Abbas, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, manifestaran juntos su vocación irreversible de llegar a un acuerdo de paz. Por último, con el clima de paz suscitado por la cumbre, el jefe de gobierno israelí envió un mensaje al presidente sirio, Bashar Al Assad, a través del primer ministro turco, Tayyip Erdogan. Israel y Siria, técnicamente en guerra desde la creación del Estado hebreo, en 1948, han mantenido tres rondas de negociaciones indirectas desde marzo, siempre a través de Turquía.

 

Nicolas Sarkozy inició su maratón diplomático reuniendo en el Palacio del Elíseo a Mahmud Abbas y Ehud Olmert. El primer ministro israelí dijo que ambas partes se estaban acercando “al momento en que debemos tomar decisiones importantes” y luego admitió que “nunca hemos estado tan cerca de un acuerdo”. A su vez, Mahmud Abbas resaltó que la “amistad” de Sarkozy con Israel y palestina le permite “desempeñar un papel importante para ayudar al éxito del proceso de paz en pocos meses”. El presidente de la Autoridad palestina también reconoció que, pese a los bloqueos existentes y la perpetua cuestión de la extensión de la colonización israelí en los territorios palestinos, se habían “iniciado negociaciones en profundidad con Israel. Continuaremos los esfuerzos. Somos bastantes serios”. Según informaron fuentes cercanas a la delegación israelí, Olmert prometió a Abbas la liberación de un nuevo grupo de prisioneros palestinos. Es preciso, con todo, moderar el alcance que pueden tener estas declaraciones que parecen augurar un desenlace positivo. En primer lugar, israelíes y palestinos se han reunido en forma regular desde el relanzamiento del proceso de paz, en noviembre pasado, pero el problema planteado por las colonias judías en Cisjordania y Jerusalén Este bloquea lo esencial de las discusiones. En segundo lugar, el primer ministro israelí no está en condiciones de sellar un acuerdo. Las acusaciones de corrupción contra Olmert constituyen un obstáculo mayor para el proceso de paz, tanto más cuanto que, para muchos observadores, los días de Olmert al frente del gobierno están contados.

 

En el marco majestuoso del Grand Palais Nicolas Sarkozy lanzó luego la creación de la Unión por el Mediterráneo. Esta iniciativa reunió en un mismo espacio a los protagonistas de un antagonismo sin fin cuyo escenario es Oriente Medio. La cumbre de París aplacó por unas horas la enemistad histórica entre la casi mayoría de los países árabes e Israel y ello produjo una imagen inédita en la que se vio al primer ministro Israelí sentado a pocos metros del presidente sirio Bashar Al Assad. En este sentido, en su discurso de apertura, Sarkozy saludó a “todos los países árabes” y agradeció “el gesto de paz” simbolizado en su presencia. El mandatario reconoció que, para los presentes, había sido un esfuerzo acudir a París porque cada uno “lleva en él recuerdos de injusticia, de dolor, de sueños rotos que no se borrarán nunca”. Pero Sarkozy también recalcó que se debe mirar hacia el futuro y hacer un “esfuerzo similar” al “que hicieron los europeos para poner un término al engranaje fatal de la guerra y la violencia que, siglo tras siglo, instauró la barbarie en el corazón de la civilización europea”. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, que copreside la UPM, expresó su deseo de que la fase que se inicia ahora sea “la de la paz en Medio Oriente”.

 

Las frases llenas de buenas intenciones y de invocaciones a la paz no pueden ocultar la complejidad de ejercicio futuro y los enfrentamientos que perduran en el presente. Incluso si Nicolas Sarkozy marcó una fecha en la historia de los diálogos multilaterales entre Europa y el Mediterráneo, las dificultades son, a menudo, un rompecabezas. Por ejemplo, prueba de ello es la ausencia de la tradicional foto que reúne a todos los participantes a las cumbres. No hay, de esta reunión, una imagen única y global.

 

En un terreno más práctico se retuvieron seis proyectos concretos: las autopistas del mar, la descontaminación del Mediterráneo, la protección civil, un plan solar Mediterráneo así como la creación de una universidad euromediterránea y una agencia para desarrollar pequeñas y medianas empresas.

 

La cumbre de París significó también el regreso al primer plano internacional del presidente sirio Bashar Al Assad. Pero su estadía en París está lejos de haber complacido a todo el mundo, tanto más cuanto que Al Assad asistirá este 14 de julio a los desfiles de la fiesta nacional francesa. Su presencia en el desfile militar provocó “malestar” entre soldados franceses para quienes Siria es responsable del atentado contra un puesto militar francés en el Líbano. En 1983, una explosión voló el edificio Drakkar en Beirut donde estaban estacionadas tropas franceses de la Fuerza Multinacional de Interposición. El atentado costó la vida a 58 soldados. La Asociación Internacional Soldados por la Paz consideró que la asistencia del presidente sirio al desfile del 14 de julio era “un atentado a la memoria” de las 58 víctimas del atentado. Este lunes, delante de Al Assad desfilará un destacamento de Cascos Azules de la ONU. Muchos observadores de la época vieron la mano de siria detrás de este atentado reivindicado en aquel entonces por un grupo islámico desconocido. La presidencia francesa aclaró el domingo que sigue siendo “un error histórico” atribuirle a Siria la responsabilidad de ese acto terrorista. No existe, hasta hoy, ninguna aprueba directa que vincule a Damasco con este atentado que, hace 25 años, llevó a su grado máximo el conflicto libanés. Tres minutos antes de que explotara la bomba en el destacamento francés, otra explosión destruyó el cuartel general de Estados Unidos instalado cerca del aeropuerto de Beirut. 239 soldados norteamericanos murieron antes que los 58 franceses.

 

Domingo 13 de Julio de 2008

LANZO AYER EN PARIS LA UNIÓN POR EL MEDITERRÁNEO

EL MEDITERRÁNEO DE SARKOZY

Es un foro de proyectos y acercamiento entre la Unión Europea, el norte africano y Medio Oriente que arrancó con hazañas como reunir a sirios y libaneses a negociar, y sentar a árabes e israelíes alrededor de la mesa.

 

Por Eduardo Febbro

Desde París

El marco es espectacular, los invitados son un conjunto de países dispares que tienen en común su vecindad con el mar Mediterráneo o su pertenencia a la Unión Europea. La iniciativa es del presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la idea central consiste en reunir en París a 43 jefes de Estado o de gobierno para fundar la UPM, la Unión por el Mediterráneo. Apuesta fuerte de la presidencia de la Unión Europea que Francia asume por un período de seis meses, la UPM es una obra personal y ambiciosa de Nicolas Sarkozy. Tiene, también, perfiles imprecisos debido a la disparidad de sus integrantes y, en casos como el de Israel y siria, a raíz de los antagonismos regionales. Este foro de cooperación que nace hoy en la capital francesa coloca en un mismo espacio a 43 dirigentes: los 27 de los países de la Unión Europea, 10 del Este y el Sur de la cuenca del Mediterráneo, Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Mauritania, siria, Túnez, Turquía, y el presidente de la Autoridad palestina, a quienes se les agregan los presidentes de Albania, Croacia, Bosnia, Montenegro y el príncipe de Mónaco.

 

La Unión por el Mediterráneo empezó a plasmarse con la férrea oposición del presidente libio, Muammar Gadafi, quien boicotea la cumbre, al tiempo que Alemania y Turquía sembraron dudas sobre la coherencia y el funcionamiento de un grupo de países tan distintos. Para Gadafi, el proyecto es “espantoso” y “peligroso”, y obligará a los árabes a reconocer a Israel y ponerse bajo la bota de los europeos.

 

“La región del Mediterráneo determinará si el Norte choca con el Sur, si el terrorismo y el fundamentalismo logran imponer su violencia y su intolerancia al resto del mundo”, explicó Sarkozy. La UPM abarca a 765 millones de personas y se extenderá de las orillas danesas de Groenlandia a los desiertos de Jordania. La UPM se articula en torno de la cooperación sobre temas como la lucha contra la contaminación, el desarrollo de la energía solar y la seguridad civil. Sus proyectos más inmediatos son la descontaminación del Mediterráneo, las “autopistas marítimas”, la lucha contra las catástrofes naturales, el desarrollo de la energía solar, la educación, la creación de pequeñas y medianas empresas y la seguridad alimentaria.

 

ASSAD

Uno de los grandes momentos de esta cumbre es la presencia simultánea del presidente sirio, Bachar al Assad, y del premier israelí, Ehud Olmert. Tel Aviv y Damasco mantienen desde hace décadas serios antagonismos y recién hace unos meses las dos capitales entablaron un diálogo a través de Turquía. Ankara organizó un diálogo indirecto sobre el tema central que los divide desde finales de los años ’60: la exigencia de Damasco de que Jerusalén se retire de la meseta del Golán, que Israel ocupó en 1967 y anexó en 1981. Ambas capitales ya habían hablado de este tema en 2000 gracias a una mediación de Washington, pero no hubo acuerdo. Las negociaciones chocaron con la realidad de la meseta del Golán y la condición siria de que Israel la devuelva íntegramente, hasta las orillas del lago Tiberíades, la principal reserva de agua dulce de Israel.

 

La progresiva salida de escena de Estados Unidos en Medio Oriente permitió a Sarkozy tomar la iniciativa y ofrecer a siria un escenario de primer plano. Ayer, luego de recibir en el Elíseo al presidente sirio, París y Damasco publicaron un comunicado conjunto que destaca que Assad expresó a Sarkozy su “fuerte determinación” de “establecer relaciones diplomáticas con el Líbano”. Otro tema sensible evocado por el mandatario sirio en París fue el del supuesto programa de armas nucleares iraníes. Assad dijo que Irán no tiene “ninguna intención de poseer tal arma”. Sarkozy ya ganó una apuesta inicial. Líbano y siria jamás entablaron relaciones diplomáticas desde la proclamación de la independencia libanesa a finales de los ’60. Assad tiene previsto reunirse a última hora de la tarde con el nuevo presidente libanés, Michel Suleiman, en presencia de Sarkozy y del emir de Qatar, Hamad Bin Khalifa Al-Thani.

 

La presencia de Assad, ausente por años de este tipo de cumbre, le da un cariz único a la reunión en París, porque a la misma mesa se sienta el israelí Ehud Olmert. La agenda no prevé un encuentro directo entre ambos, pero si se dan apenas un apretón de manos ya sería un hecho histórico entre países que están legalmente en guerra desde 1948.

 

Nicolas Sarkozy logró montar un dispositivo compuesto por actores que tienen intereses geopolíticos opuestos. La canciller alemana Ángela Merkel rechazó el proyecto inicial, que se limitaba a los países del contorno mediterráneo. Merkel temió una “explosión” de la construcción europea y exigió –y obtuvo– que la UPM integre a los 27 países de la UE. Sarkozy debió superar también la hostilidad de países árabes como Argelia, reticentes a meterse en una Unión que incluya a Israel.

 

La principales innovaciones de este foro están en las fuentes con que se financiarán los proyectos, muchas de origen privado, y de su estructura institucional. Sarkozy no quiere dejar la impresión de un nuevo mecanismo dominado por el Norte sino lanzar un proceso administrado en común. La UPM funcionará con dos copresidentes, uno del Norte y otro del Sur. No obstante, los intereses divergentes de los 43 integrantes de este foro son tales que su coherencia puede tornarse borrosa. La ausencia de progresos tangibles en el proceso de paz de Medio Oriente limita el alcance de la declaración final, de la cual, según trascendió, referencias como “fin de la ocupación” de los territorios por parte de Israel o “instauración de una zona sin armas de destrucción masiva” no figurarán en la declaración final.

 

No obstante, Nicolas Sarkozy consiguió que en la foto estuvieran prácticamente todos: Assad, Mahmud Abbas, el presidente argelino Abdelaziz Buteflika, Olmert y hasta el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, un hombre que desconfía de Francia porque Sarkozy no quiere el ingreso de Turquía en la Unión Europea. Sarkozy desplegó mucha energía para promover el retorno de Europa a una zona de influencia en Medio Oriente. El calendario le facilita las cosas. De aquí al año que viene, Estados Unidos vivirá una suerte de receso diplomático debido a las elecciones presidenciales de noviembre y la posterior instalación de los nuevos equipos en la Casa Blanca. Esa situación deja, no obstante, una pregunta en suspenso sobre los alcances de la capacidad europea para mover las piezas en Medio Oriente. ¿Quién se animará a dar un paso cuando el principal sostén de Israel, es decir, Washington, está distraído, por el momento, con otras preocupaciones?

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