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Una provocación de Netanyahu

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Por Niko Schvarz
Montevideo, miércoles 10 de marzo de 2010 (La República)

Unas horas antes de que el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, aterrizara en Tel Aviv, el gobierno de Benyamin Netanyahu anuncio la construcción de 112 nuevas viviendas en el asentamiento judío, mayoritariamente ultraortodoxo, de Evitar Ilit, en Cisjordania ocupada. Era una forma descarada de violar la promesa formulada por él en noviembre, de detener durante 10 meses las construcciones en los territorios ocupados. Pero además, era una provocación destinada a impedir que se reanudara el proceso de paz, que la OLP había aceptado, aunque fuera en forma indirecta a través de la mediación del enviado especial estadounidense George Mtchell.

 

El tema tiene otra particularidad. Cuando Joe Biden se reunió con el primer ministro israelí, no hizo la más mínima mención a este hecho escandaloso. Se dedicó exclusivamente a analizar con Netanyahu la forma de castigar a Irán. La disyuntiva es que Israel quiere bombardear las instalaciones nucleares de Irán, y EEUU opina que conviene esperar a la imposición de sanciones de los organismos internacionales al régimen de Teherán. (De paso sea dicho, el gobierno persa afirma que sólo procura el uso pacífico de la energía nuclear, e Israel posee decenas de bombas atómicas, proporcionadas por EEUU).

 

En su hora, el presidente Barack Obama expresó en forma tajante que Israel debía congelar las construcciones y los nuevos asentamientos en Cisjordania. A ello pareció corresponder la declaración de Netanyahu. Pero el requerimiento parece haber pasado al olvido, a juzgar por las declaraciones de Biden, quien subrayó que había llegado a total acuerdo con Netanyahu en materia de seguridad en la región. Por cierto que tampoco este último cumplió su promesa. Las ONG israelíes han denunciado, en estos meses, violaciones del compromiso del primer ministro en por lo menos una treintena de asentamientos. Se ha calificado como una "farsa" su declaración sobre congelamiento de las construcciones, e incluso la presidenta del Tribunal Supremo israelí, Dorit Beinisch, declaró en oportunidad: "El gobierno no sólo incumple sentencias del Tribunal Supremo; es que no cumple ni sus propias decisiones".

 

Ayer citamos las críticas de esta alta funcionaria a la Policía de la ciudad que según dijo "está llevando el derecho de manifestación a un retroceso de 30 años" al no permitir una concentración cerca de una de las viviendas palestinas que han sido desalojadas y están ocupadas por israelíes. Esta es otra de las obras de Netanyahu: el desalojo en vasta escala de viviendas de los palestinos en su sector de la ciudad. Con el agregado de que el alcalde de Jerusalén (que según el Tribunal Russell discrimina en materia presupuestal a los barrios de mayoría de población árabe) anunció un proyecto arqueológico que amenaza con la destrucción de decenas de casas palestinas en el este de la ciudad. Por añadidura, el propio Netanyahu sacó a luz otro proyecto por el cual declara patrimonio cultural de Israel la mezquita de los Patriarcas de Hebrón (mezquita de Ibrahim para los musulmanes) y la tumba de Raquel (mezquita Bilal ben Rabah) en Belén, territorio palestino. Con todos estos hechos juntos recibió a Biden. Es una política de hechos consumados al cuadrado. Pero el vicepresidente estadounidense los aceptó sin chistar.

 

Al parecer, no es nada nuevo. Los comentaristas anotan que la secretaria de Estado Condoleezza Rice y otros emisarios de la Casa Blanca pasaron por el mismo trance de desembarcar en Israel cuando se anuncia una nueva expansión de asentamientos. Se señala asimismo que el objetivo de alcanzar acuerdos sustantivos entre palestinos e israelíes bajo la mediación de Mitchell en cuatro meses "suena a chiste malo" y que "el diseño de Estado palestino planteado por Netanyahu no es digno de recibir el nombre de Estado". Ante todo, porque corta y recorta el territorio palestino por los cuatro costados. El negociador palestino Saab Erekat calificó directamente la actitud del gobierno israelí como "sabotaje". La vocera de la ONG israelí Paz Ahora, Hagit Ofran, declaró que "la recepción del gobierno israelí al vicepresidente de EEUU demuestra, lamentablemente, que no tiene intención genuina de avanzar en el proceso de paz".

 

De ello acabamos de tener una nueva confirmación. Está en nuestro país Yitzhak Aharonovich, ministro de Seguridad Interna de Israel y miembro del partido "Israel Beiteinu", racista y xenófobo, dirigido por el canciller Avigdor Lieberman, a su vez acusado de corrupción al por mayor. Se le pregunta acerca de la creación de un Estado palestino y responde: "Sin Gaza. Hablamos sólo de Cisjordania por ahora... a menos que cambie el gobierno de Gaza". Por lo visto, estos señores se creen con derecho a cercenar a su gusto el Estado palestino y a decidir sobre su gobierno.

 

 

26/03/2010 22:40 palestina-uy Nota anterior completa. sin tema

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