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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

MUJERES RUMBO A GAZA

El próximo 14 de setiembre la flotilla de Mujeres Rumbo a Gaza, una iniciativa de la Coalición Internacional de la Flotilla de la Libertad, partirá rumbo a Gaza desde Barcelona con una tripulación compuesta por mujeres con el objetivo de denunciar y romper el ilegal e inhumano bloqueo israelí a Palestina.

En apoyo a la Flotilla, durante los días 12, 13 y 14 de setiembre tendrán lugar distintos actos en el muelle Bosch i Alsina de Barcelona, donde estarán amarrados los barcos.

En entrevista con AmecoPress, Laura Arau, portavoz de la iniciativa en el Estado español explicó que “la flotilla quiere traer a la primera plana mediática el castigo colectivo que sufren millones de personas y la asfixia humana y económica a la que está sometida la población de estos territorios”.

“Nuestras flotillas u otras misiones navales son una denuncia ante la inacción de la comunidad internacional frente a este sufrimiento y a la vez un llamamiento a la solidaridad de la sociedad civil con la resistencia palestina. Creemos firmemente que estas acciones, el boicot y los grupos de apoyo en el terreno conseguirán sumar fuerzas para poner fin a la injusticia de una ocupación que se prolonga desde hace ya 67 años”, agregó Arau.

La lucha de las mujeres palestinas

Pero Mujeres Rumbo a Gaza no busca únicamente desafiar el bloqueo israelí, sino también mostrar solidaridad y llevar un mensaje de esperanza a la población palestina, en especial a las mujeres palestinas, que han sido fundamentales en la lucha del pueblo palestino en Gaza, Cisjordania, en la Palestina del 48 y en la diáspora.

Las mujeres palestinas “sufren una triple discriminación”, asegura Laura. La discriminación que ejerce el Estado de Israel sobre todo el pueblo palestino, también sobre ellas. La que tiene que ver con el patriarcado y que afecta a todas las mujeres del mundo. Y, por último, la discriminación de la mirada occidental que las recluye en espacios domésticos cuando son mujeres que están actuando en otros espacios comunitarios, culturales, sociales y políticos.

Las mujeres palestinas han jugado un papel principal en organizaciones comunitarias y movilizaciones desde la primera intifada, el levantamiento de 1987.

La influencia de las mujeres se vio facilitada por el compromiso con las comunidades de base, de oposición a la movilización militar, una estrategia que resultó particularmente atractiva para las mujeres dadas las limitaciones de género en la actividad política.

Al principio, las mujeres recibieron formación y medios para mantener sus hogares y participar en el levantamiento. Se crearon nuevas organizaciones para cubrir los huecos en servicios, resultantes de la lucha para mantener sus barrios y familias unidas.

Cuando los comités vecinales fueron prohibidos en 1988, las mujeres tuvieron que crear nuevos grupos informales y formales. Las mujeres también trabajan en la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y otras organizaciones oficiales. Sin embargo, debido a la ocupación, gran parte de este trabajo se lleva a cabo extra-oficialmente y apenas recibe reconocimiento. “Por todo ello, es importante hacer oír sus voces”, reclama Laura.

Las mujeres en Palestina participan en todos los sectores sociales y en todas las formas de resistencia. Defienden sus derechos y los derechos de sus hijos e hijas y sus comunidades con valor y determinación. Las familias hacen que sus hijos e hijas asistan a la escuela a pesar de los controles israelíes y del continuo hostigamiento que sufren.

Durante la recogida de la aceituna y en manifestaciones populares se enfrentan a los soldados y colonos. A pesar de su enorme importancia, su trabajo en el seno de las organizaciones femeninas resulta casi invisible.

Ellas son inspiración y modelo para todas las mujeres y todos los hombres que sueñan un mundo mejor. Laura Arau explicó que están trabajando codo a codo con organizaciones de mujeres de allí, intentando tejer vínculos, no solo en el trabajo, sino en el discurso y en la transmisión de información y comunicación de las realidades que vivimos y los proyectos que se llevan a cabo.

No violencia

Todas las iniciativas en las que participa la Coalición de la Flotilla de la Libertad se basan, tanto teóricamente como en la práctica, en el marco ideológico de la no-violencia. “Nuestra posición es siempre la de oponernos a la opresión mediante estrategias no-violentas. Nuestro objetivo es poner fin al bloqueo ilegal israelí por medios pacíficos”.

Se trata de la “desobediencia frente al ejército más potente del mundo pero con una base legal que nos protege”, dice Laura Arau para explicar lo que se hace en los barcos. Esas acciones serán objeto de un taller que van a impartir.

Las reivindicaciones de Mujeres Rumbo a Gaza no dejan de estar enlazadas con otras muestras de injusticia y deshumanización que suceden actualmente. La cruel respuesta que Europa ha dado a la llamada crisis de las personas refugiadas y frente a las muertes de personas que cruzan el Mediterráneo buscando una vida mejor es una de ellas.

“Consideramos que el problema de la crisis de refugiados radica en la nula voluntad política” afirma Laura. Y recuerda que 5 millones de las personas refugiadas en el mundo son palestinas. “Hay un vínculo muy directo con Siria. Muchos de esos refugiados son de origen palestino que ahora se encuentran en Líbano y Jordania donde sus derechos civiles les han sido arrebatados”.

Los veleros Amal (Esperanza) y Zaytun (Oliva) llevarán la voz de mujeres del todo el planeta en solidaridad con las mujeres palestinas, que son bastión de resistencia y lucha contra la ocupación y el bloqueo israelíes. Del 12 al 14 de septiembre los veleros estarán amarrados en el muelle Bosch i Alsina del Puerto de Barcelona (cerca de la parada de metro Barceloneta), donde se desarrollarán actividades en solidaridad con Palestina y recibirán el apoyo de toda la gente y de multitud de colectivos que apoyan esta campaña.

Cualquier persona u organización puede participar en la iniciativa. Hay muchas formas de implicarse: compartiendo información con sus contactos, organizando eventos locales para la recaudación de fondos, uniéndose a los grupos de trabajo o haciendo una donación a través de cualquiera de las campañas que participan en este proyecto.

 

 

Desplazar, demoler, construir

por Ben White*

A fines de julio el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó una declaración sobre la política de tierra arrasada que lleva a cabo Israel en las zonas palestinas.

“La actividad de los asentamientos (israelíes) (…) es corrosiva para la causa de la paz.” Así comienza la declaración, que describe las recientes medidas tomadas por Israel como “los últimos ejemplos de lo que parece ser una aceleración constante de la construcción de asentamientos, lo cual está socavando sistemáticamente las perspectivas de una solución de dos estados”.

La construcción de asentamientos y la demolición de viviendas palestinas, continúa, “forma parte de un proceso continuo de apropiación de tierras, expansión de asentamientos, legalización de los puestos de avanzada**, y la negación del desarrollo palestino, todo lo cual corre el riesgo de afianzar una realidad de un solo Estado de ocupación y conflicto perpetuos”. Y al final, el tiro de gracia: el “patrón de acción provocativa y contraproducente del gobierno de Netaniahu (…) plantea serias dudas sobre el compromiso final de Israel con una solución pacífica y negociada con los palestinos”.

Los hechos a los que el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, estaba respondiendo son tristemente familiares: en las últimas semanas ha habido informes de planes de construcción de cientos de viviendas en las colonias, que avanzan a través de diferentes etapas del proceso de planificación, así como “un plan para legalizar retroactivamente un puesto de avanzada cerca de Ramala”. Mientras tanto, como subraya el Departamento de Estado, ha habido un aumento de las demoliciones de estructuras palestinas en Cisjordania y Jerusalén este. Según el último informe de la Onu, las autoridades israelíes han demolido 684 estructuras de propiedad palestina en lo que va del año (hasta el 1 de agosto), desplazando a 990 personas. En comparación, en todo 2015 fueron destruidos 531 edificios.

Por supuesto, existe una importante disparidad entre la retórica y la acción del gobierno de Estados Unidos. Aun así, el problema de la expansión de sus colonias en paralelo con la demolición de casas palestinas podría causarle a Israel crecientes problemas diplomáticos.

Para los gobiernos occidentales, una de las principales razones por las que la construcción de colonias y la demolición de casas palestinas son problemáticas es porque hacen más complicado el establecimiento de un Estado palestino (un temor expresado por Wa-shington).

Las colonias y las demoliciones son también dos graves violaciones del derecho internacional: la cuarta convención de Ginebra prohíbe el establecimiento de colonias civiles israelíes en el territorio palestino ocupado, y también limita la demolición de propiedades estrictamente a los casos de “necesidad militar”.

Pero aparte de los daños al “proceso de paz” –que ya está en estado de coma profundo– y la cuestión de las violaciones deliberadas y sistemáticas de Israel al derecho internacional humanitario, la demolición de propiedades palestinas junto con el continuo crecimiento de las colonias ilegales constituyen un microcosmos de un panorama más amplio.

Son las dos caras de la misma moneda del apart-heid en Cisjordania, y reflejan un régimen en el que un grupo –ciudadanos israelíes judíos, protegidos por el ejército israelí– vive en un estado de privilegio segregado, mientras que el otro grupo, la población palestina sin ciudadanía, es expulsada, controlada y brutalizada por el mismo ejército israelí.

Esto no es un fenómeno nuevo. En los últimos diez años las fuerzas de ocupación israelíes demolieron más de 1.100 hogares palestinos. Y eso sin contar otras estructuras, como tiendas, escuelas y fábricas. Pero podemos adoptar una perspectiva incluso más amplia, ya que los asentamientos y las demoliciones son una línea de continuidad que atraviesa la historia del colonialismo de asentamiento en Palestina. En los primeros cinco años posteriores a la creación del Estado de Israel, 95 por ciento de las nuevas comunidades judías fueron construidas en propiedades de familias palestinas expulsadas y convertidas en refugiadas.

Más de 400 aldeas palestinas fueron destruidas en la Nakba, y sus tierras fueron redistribuidas entre otros destinatarios –los kibutzim–. Los barrios palestinos de ciudades históricas, como Jerusalén, Acre y Haifa, fueron vaciados y repoblados con judíos israelíes.

Y así continúa. Los hogares de la población palestina con ciudadanía israelí tampoco están a salvo de un sistema burocrático que dice ser ciego respecto del origen étnico de aquellos cuyas propiedades destruye, pero cuyos jefes políticos tienen claro lo que significa en la práctica un “Estado judío” para sus ciudadanos no judíos.

A veces se los llama “hechos consumados”; otras veces “desarrollo”. En el Negev se construyen comunidades judías y se derriban comunidades palestinas. A unas pocas millas carretera arriba, en el sur de Cisjordania, está sucediendo lo mismo. Esta semana en Jerusalén este una familia palestina sufrió la sexta demolición de su vivienda en una década. La escalada de demoliciones y la continua construcción de colonias, duramente criticadas por los aliados internacionales de Israel, son una oportunidad para explicar que tales procesos no son aberraciones o un cambio radical de políticas, sino un microcosmos de la experiencia palestina a lo largo de 70 años hasta el presente, a manos del colonialismo sionista.

 

*    Ben White es un periodista y analista británico especializado en la cuestión Palestina-Israel. Autor, entre otras obras, de Apartheid israelí. Una introducción (2009), publicado el 5-VIII-16 en Middle East Eye. Traducción: María Landi.

 

**Nuevas construcciones o expansiones de las colonias existentes, al principio ilegales, pero que luego de un tiempo suelen ser legalizadas por el Estado. Se les llama en inglés outposts o puestos de avanzada (nota de la traductora).

 

La humillación infinita

Periodistas palestinos reclaman a Google Maps la desaparición del nombre de Palestina de una región en la que ahora sólo figura el nombre de Israel. El buscador tampoco arroja los nombres de Gaza o de Cisjordania, como si hubieran dejado de existir de un día para otro.

por Diego Faraone

El Sindicato de Periodistas Palestinos ha difundido un comunicado para dejar constancia de una de las últimas agresiones recibidas por el pueblo palestino. Pero esta vez no se trata de hostigamientos físicos, humillaciones públicas, cortes de agua, saqueos de territorios, bombardeos o demoliciones de viviendas; el reclamo tiene que ver ahora con Google Maps y la desaparición del nombre de Palestina de una región en la que ahora sólo figura el nombre de Israel. De hecho, al cierre de esta noticia, el buscador tampoco arrojaba los nombres de Gaza o de Cisjordania, como si hubieran dejado de existir de un día para otro.

El comunicado, emitido el miércoles, fue difundido luego por el Middle East Monitor, donde también se increpó a Google por haber removido a Palestina de sus mapas y se calificó esa decisión como “parte de un plan israelí para establecer su nombre como el de un Estado legítimo para las generaciones venideras y abolir a Palestina de una vez por todas (…). La medida está diseñada para falsear la historia, la geografía, así como el derecho del pueblo palestino a su patria, y supone un intento fallido de alterar la memoria de palestinos y árabes, así como la del mundo”.

El portavoz del sindicato, Musa Shaer, señaló que se trata de un incentivo más que “anima a que prosiga la política israelí de más confiscaciones de tierras palestinas para los asentamientos y la perpetuación de la ocupación en el territorio ocupado”. El sindicato engloba más de 850 periodistas pertenecientes a Gaza y Cisjordania y, a pesar de haber reclamado a Google las explicaciones pertinentes, aún no ha obtenido respuesta por parte del gigante de Internet.

A partir de este hecho se inició una campaña de presión a nivel internacional contra Google, bajo la etiqueta #PalestineIsHere. La petición en la que se urge a la compañía a reincorporar a Palestina al mapa ya ha obtenido más de 2 millones de firmas.

 

Semanario Brecha, 12 de agosto de 2016 

http://brecha.com.uy/la-humillacion-infinita/

Crónicas desde Cisjordania ocupada. Parte I

Hispantv


Desde Santiago de Chile, viajar a los territorios ocupados palestinos implica una jornada de al menos 20 horas de vuelo. Combinando el tramo Santiago-Roma. Luego, despegar desde la capital italiana y aterrizar en Tel Aviv, una de las puertas de entrada, para asi tomar rumbo a Cisjordania, destino principal de este periplo.

Desde el momento en que se pisa este suelo milenario, ubicado en Oriente Medio, sujeto a la ocupación y dominio israelí, la emoción de mis acompañantes, gran parte de ellos miembros de la comunidad Palestina de Chile -ciudadanos chilenos cuyo origen familiar hunde sus raíces en las localidades cisjordanas de Beit Jala, Beit Sahour y Bethlemen, principalmente- se comienza a percibir con creciente intensidad. Esto, pues cada una de las injusticias cometidas contra la población palestina, sea esta musulmana o cristiana, es un dardo venenoso al corazón de los Garib, Jadue, Ebuid, Khamy, entre otros y un alerta a la conciencia de aquellos, que no siendo palestinos recorren esta zona y constatan los múltiples efectos de la ocupación israelí.

Visitar Palestina, conocer los resultados políticos, demográficos, económicos y los temas vinculados a la violación de derechos humanos, tras 49 años de ocupación israelita -derivados de la guerra del año 1967- como tambien la realidad de cientos de miles de refugiados, que tras la Nakba el año 1948 se han convertido en miembros transterrenos de su propia tierra o en países vecinos, permite acumular legítima rabia e indignación frente al actuar de la entidad sionista contra la sociedad palestina. Los primeros pasos en Palestina van acompañados de una pesada carga emocional para los descendientes de esta tierra, pues bien saben que esa aparente luminosidad, las tiendas de lujo, el agua que se muestra en todos los rincones y los oropeles exhibidos en el moderno aeropuerto de Tel Aviv, llevan en su seno el sometimiento de millones de sus hermanos y la expoliación de sus riquezas naturales e históricas. El grito contenido, los ojos vidriosos, las palabras que expresan tantos años de ignominia, son el preludio de jornadas intensas.

Cisjordania como expresión del apartheid

Tras la revisión de papeles, las preguntas de rigor, sobre todo a aquellas personas que exhiben sus apellidos de origen árabe, entramos al fin a la tierra de sus ancestros. Allí, cinco millones de palestinos viven bajo condiciones establecidas por Israel y una política de colonización, ocupación militar y violación permanente de los derechos humanos sobre la población de las localidades cisjordanas, como también contra los habitantes de la Franja de Gaza, que viven el sometimiento de la entidad sionista, aún en condiciones más extremas y sobre la cual ya tendremos oportunidad de profundizar y constatar el despojo y la violación constante a sus derechos más básicos.

Ya en Cisjordania, entramos a Ramalá, la capital administrativa de la Autoridad Nacional Palestina - ANP - no sin antes pasar por uno de los 550 check points fijos y otros tantos cientos móviles, donde obligatoriamente todo palestino debe someterse a un riguroso control de identidad, que le permita moverse por su propia tierra. En el terreno podemos visualizar, al alcance de la mano, la estructura vergonzosa del Muro que dia a dia construye y expande Israel, para cercar a la población palestina, rodear sus aldeas y ciudades, dividir sus tierras de cultivo e ir estrechando y asfixiando a su gente, que cotidianmente ve mermada sus posibilidades de desarrollo y movilidad.

Un día cualquiera, un palestino cualquiera, habitante de Tulkarem, Nablus, Bethlemen, Al-Jalil, Beit Jala, Qalquiliya, Beit Sahour, Beit Safafa, Jenin, entre otras, puede salir de su casa, ir a su pequeña huerta, trabajar la tierra y al día siguiente constatar que se está construyendo o expandiendo un muro de hormigón, de 8 metros de alto y que se ha instalado un Check Point a la puerta de su hogar, que le exige presentar sus papeles de identidad y solicitar un permiso para visitar sus tierras ancestrales. Cisjordania se convierte así en una tierra salpicada de zonas ocupadas, de muros, de controles, de impedimentos para moverse, de carreteras para palestinos y otras de uso exclusivo para israelíes. La supuesta "mayor democracia de Oriente Medio" con que suele definirse a Israel, no es mas que una pantalla de un estado totalitario, que lo mismo somete a los palestinos, que a su población de origen Árabe.

Israel es un remedo de democracia representativa, dominada por lo más execrable del sionismo. Una entidad criminal, una etnocracia como la define el académico israeli Oren Yiftachel pues prevalece en ella la pertenencia a un grupo étnico por sobre el concepto de ciudadanía. Israel, recordemos, se define como un Estado judío. Y, una entidad autodefinida asi no puede ser democrática cuando el 20 % de su población no es judía y donde todos los proyectos de desarrollo son para aquellos que profesan dicha religión. "Israel es un régimen que sirve de instrumento para una mayoría étnica - judía - en detrimento de una minoría Árabe" afirma Yiftachel.

Consigno que, cuando menciono el nombre de Cisjordania o si el lector atento acude a un mapa para saber de que se está hablando, sobre todo cuando se discute tanto sobre la idea de los Dos Estados, se omite interesadamente, por gran parte de los medios de comunicación, que la realidad de esta Cisjordania ocupada es la de un territorio absolutamente fragmentado. Expresión de esa política de balcanizar y llevar a la práctica los objetivos de dominio de la región. Una Cisjordania dividida y segregada por el Muro de la Vergüenza, que se extiende por 700 kilómetros, con el 85 % de esa construcción situada en territorio palestino, violando la denominada Línea verde y que pruebe que la supuesta defensa de la seguridad israelí es simplemente un pretexto para justificar la a sino sistemática y de facto de grandes áreas de Cisjordania mediante el despojo, el control permanente y represivo sobre la población civil y hacer del miedo una crónica y patente realidad.

Sobre todo por la política de asentamientos llevada a cabo por Israel que ha significado, desde el año 1967 a la fecha, tener 550.000 colonos israelitas en territorio palestino. Un realidad, que bajo estas condiciones de dominio, hace concluir que la idea de crear un Estado Palestino es simplemente una utopía. Una realidad que muestra bantustanes palestinos en Cisjordania, impedidos de establecer relaciones, de unirse, separados por cientos de Check points fijos y móviles. Cisjordania ha devenido así, en una tierra de Apartheid.

Una idea de un Estado palestino con plena autodeterminación es un objetivo tan lejano como imposible a 23 años de los denominados Acuerdos de Oslo, que se difumina con la misma fuerza con que aumenta la presencia y acción de asentamientos de cientos de miles de colonos israelíes. Hombres y mujeres armados, extremistas, dotados de la más extrema ideología sionista, que usurpan día a día tierras palestinas. Colonos, que en su papel de punta de lanza de la politica genocida de Israel, cuentan con la protección y complicidad del Ejército Israeli y de los políticos del Likud, muchos de ellos colonos como es el caso del Ministro de Defensa (Avigdor Lieberman) que reside en el asentamiento de Nokdim cerca de Bethlehem.

Un Lieberman calificado por sus detractores como arrogante y lunático e incluso el líder de la oposición, el laborista Isaac Herzog, sostiene que con este sionista se avecinan días de guerra y funerales. Gobierno y Ministros, que unen sus esfuerzos en hacer la vista gorda, como también alentan los crímenes que suelen cometer los habitantes de los asentamientos sionistas, que a la hora de recibir algún tiempo de respuesta legítima de los palestinos, frente a tropas de ocupación, suelen elevar el grito al cielo, avalado en ello por la complicidad criminal de sus socios europeos y el aval mayor, Washington, devenido en el principal sostén político, económico y militar de la entidad sionista. No existe mayor justicia en materia de combatir al invasor que hacer del esfuerzo cotidiano, con todas las formas de lucha, un objetivo noble y necesario de llevar a cabo, con el apoyo de los pueblos del mundo.

Israel y su política de Ocupación

​La acción de Israel contra el pueblo palestino, la conducta de sus políticos y las decisiones en materia de sentimientos, agresiones y violación de los derechos del pueblo palestino, nos hace concluir que nos encontramos ante una política de terrorismo de Estado, que viola permanentemente todas las convenciones relativas a la protección de los derechos humanos. Las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas - ONU - que ha reiterado en innumerables oportunidades que se cumpla la resolución N° 254 del año 1967 que obliga a Israel a retirarse de los territorios ocupados. Sin que la entidad sionista, ante el incumplimiento de sus obligaciones internacionales reciba sanción alguna, con una impunidad que muestra la doble moral de la política internacional y principlamente de países como Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, miembros permanentes del Consejo de Seguridad y que suelen aplicar su veto frente a cualquier posibilidad de sancionar a Israel.

Esta división de Cisjordania tiene su origen en los Acuerdos de Oslo, duramente criticado por gran parte de la dirigencia Palestina actual, autoridades y población que tuve oportunidad de conocer. Esto -pues los Acuerdos de Oslo, llevados a cabo y firmados por un núcleo muy reducido de dirigentes palestinos, principalmente el fallecido Yasser Arafat y su círculo de hierro - acordó una serie de pactos con Israel en aras de proveer de cierta autonomía a los palestinos, que se suponía, al cabo de un lustro de gobierno internino, se concretaría con la creación de un Estado palestino. Renegociando, en el intertanto, aspectos substanciales no concretados tanto en Madrid como en Oslo. Fue en la capital noruega donde se definió dividir Cirjordania en distintas Zonas - A, B y C - con jurisdicciones diversas, mientras se avanzaba hacia la autodeterminación. Transfieriendo más poderes a la Autoridad Nacional Palestina -ANP - creada en el marco de estos acuerdos.

Nada de ello se cumplió, dejando lo transitorio como algo permanente, sin resolver y con la decisión israelí de aprovechar esta situación para ir apropiándose de más y más tierras, asentando miles de colonos en tierras cisjordanas, adicionando nuevos tramos del muro, demoliendo hasta ahora 10 mil viviendas palestinas bajo las más abyectas excusas y ejecutando acciones armadas destinadas a aterrorizar a la población palestina. Los Acuerdos de Oslo han sido un fracaso para el pueblo palestino, la rúbrica de sus destrucción. Un documento cuya esencia ha sido prostituida, violada y sólo ha servido para oprimir, en un supuesto marco de acuerdos, a millones de palestinos, que viven bajo el yugo israelí tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania.

La Zona A a la cual hago referencia refiere a ciertos territorios en la Cisjordania donde la ANP tiene, aparentemente, el control total sobre la seguridad y sobre asuntos civiles. Es hablar de un 18% del territorio y engloba las principales ciudades y los territorios de alrededor, sin asentamientos -según lo señalaba Oslo, pero que hoy, por donde enfoques la mirada se alzan las cómodas, protegidas y subsidiadas viviendas de los colonos-. En teoría la ANP controla la seguridad de estas zonas, pero la realidad cotidiana indica que no hay dia en que el ejercito israelí no entre en la Zona A para realizar sus incursiones, arrestar a posibles sospechosos de lo que se le ocurra al mando militar israelí, demoler viviendas y sembrar el terror.

El propio ejército ocupante define el empleo de la violencia contra los palestinos, su población civil y el castigo colectivo, como parte de su política de "cauterización de la conciencia" convirtiéndose así en una de las bases de la estrategia de ocupación: asesinatos selectivos, arrestos indiscriminados, destrucción y confiscación de propiedades e infraestructura Palestina. Invasión y control del ámbito privado de los hombres y mujeres de las ciudades y pueblos de Cisjordania. Se une a ello lo que los militares sionistas definen como "la demostración de fuerza" destinado a infundir temor mediante patrullajes nocturnos, disparos a diestra y siniestra, actividades de hostil inacción y perturbación de la vida cotidiana, controles de identidad, imposición de toque de queda, ocupación de viviendas como centros de vigilancia entre otras múltiples actividades de este ejército ocupante.

La Zona B, y claramente en teoría, es un sector de la Cisjordania donde la ANP tiene el control civil y comparte con los israelitas el control militar. Constituye el 21% del territorio y se supone no debería tener asentamientos, pero la realidad indica que dicho acuerdo es parte de una más de las ficciones establecidas con Israel que juega con el tiempo y la paciencia del pueblo palestino. Consciente del poder de sus armas, la desunión de la sociedad palestina a través de sus representantes políticos, el abandono del mundo Árabe a las pretensiones de autodeterminación y sobre todo la complicidad de Washington y sus aliados en mantener el actual estado de cosas. La zona B ha visto crecer en su entorno miles de viviendas en asentamientos de colonos en Ma ale Adumin, Gilo, Har Homa, Efrata Elazar, Nokdim, Altarot y las zonas de expansión definidas en el Área signada como E1 parte de un plan destinado a partir Cisjordania en dos. Itamar, colonia judía situada a cinco kilómetros de Nablus, es uno de los ejemplos de la forma de actuar mancomunada de colonos, ejército y gobierno. Itamar ha sido creada en virtud de la usurpación de propiedades palestinas, instalando unas cuantas casas rodantes, para cambiarlas posteriormente por unos containers y la posterior petición al ejército para "protegerlos" de los legítimos dueños de esa tierra. Una estrategia repetida hasta el hartazgo, que expresa no sólo una conducta criminal, sino que el claro objetivo de llevar a cabo una política genocida contra el pueblo palestino, hacerlo desaparecer del conjunto del territorio.

La Zona C es de exclusivo control civil y militar de Israel y supone el 60% de Cisjordania. Incluye todos los asentamientos -ciudades, pueblos barrios, tierras, cultivos, carreteras exclusivas para Israelitas- que conectan esos asentamientos con Israel. A lo que se suman las áreas que la ley israelí define como "zonas de seguridad" que incluyen, entre otras, a las tierras adyacentes al muro de la vergüenza, tierras declaradas parques naturales y aquellas zonas descritas como "áreas de entrenamiento militar". En esta Zona C viven 400.000 israelitas bajo la condición de ocupantes ilegales y 150.000 palestinos sometidos al permanente arbitrio de las leyes de la entidad sionista.

Sumemos a lo descrito el hecho que las restricciones a la vida palestina suma, por ejemplo, las limitaciones para construir casas nuevas o renovar aquellas existentes o refaccionar las que requieren trabajos indispensables. Únase a ello el tema del agua, parte de la estrategia de construir asentamientos sionistas alli donde se construyen, porque los estudios hidrográficos establecen la presencia de importantes reservas acuíferas, quedando asi, en manos de Israel, gran parte de las fuentes de agua dulce del territorio palestino y su distribución. El 55% del agua de Cisjordania es utilizada por Israel y sus colonias y el 15% restante es para los habitantes palestinos de Cisjordania, que han poblado el paisaje de sus ciudades y aldeas de los característicos tanques de color negro para abastecerse del vital elemento. En sitios como Betheleme, por ejemplo, como en Beit Jala, el agua llega cada diez dias o cada 20 según disponga el "criterio" israelí dejando a miles de familias sin agua. Una de las formas de oprimir a su población y tratar de obligarlas a emigrar.

Hoy, las ciudades palestinas en la Cisjordania ocupada son urbes, aldeas y pueblos rodeados de muros, carreteras exclusivas para sus residentes judíos y que poco a poco están cortando el acceso entre el norte y el sur de Cisjordania. Justamente esa es la idea, el objetivo, la estrategia israeli y sus gobiernos sean estos laboristas o del Likuk: dividir e impedir cualquier posibilidad de concretar un Estado Palestino. La ruptura de la continuidad territorial de Cisjordania, que hace imposible el establecimienrto de un Estado Palestino viable, es una política llevada a cabo centralizadamente, con plena aprobación de los más altos cargos políticos y militares israelies, que bien saben que no tendrán resistencia alguna de parte de los gobiernos aliados, que ciegos, sordos y mudos son cómplices por acción y omisión de los crímenes de lesa humanidad que Israel comete contra el pueblo palestino.

Al entrar a Ramalá, ubicada a 15 kilómetros al noroeste de Al-Quds - Jerusalén - en la denominada Zona A notamos una ciudad rodeada del Muro de la Vergüenza con que los israelitas fragmentan el territorio palestino. Alambre de púas, cemento, torres de vigilancia, dividiendo los terrenos agrícolas, aislando a su habitantes. Con avisos intimidantes que alertan a los israelitas que, al entrar a esta ciudad, están ingresando en una zona donde violan la ley e incluso está en peligro sus vidas. En todas direcciones vemos soldados jóvenes, imberbes y claramente faltos de madurez, para tratar situaciones de mucha tensión.

Seres humanos que la entidad sionista ha dotado del poder de la vida o la muerte sobre millones de personas a las cuales desprecian, a las cuales humillan y denigran. Una soldadesca que es aplaudida desde Tel Aviv y desde las colonias cuando muestran que son capaces de matar a niños y adultos, menospreciar la dignidad de hombres y mujeres, destacarse como un ejército bárbaro y brutal, un ejército de ocupación que se ensaña contra civiles desarmados. La realidad de Palestina muestra, desde el momento mismo en que se pisa su territorio, que más temprano que tarde la sociedad palestina se levantará con toda la fuerza de la historia y la razón de su parte, para expulsar definidamente al invasor. Y, para ello, desde ya, sus autoridades políticas deben estar a la altura de las demandas de la población, que desde Jenin en el norte pasando por Tubas, Tulkam, Nablus, Qalquiliya, Salfit, Ramalá, Jericó, Al-Quds, Bethlehem, Al-Jalil por el sur y la Franja de Gaza por el oeste, exige avanzar hacia la definitiva autodeterminación.

 

Fuente original: http://www.hispantv.com/noticias/opinion/283830/cronica-cisjordania-ocupada

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215269

Israel saca tajada de las fronteras de la Unión Europea

Reciben fondos europeos para I+D en armamento y defensa

El Salmón Contracorriente


A pesar de su sistemática violación de los derechos humanos, Israel se beneficia de fondos y acuerdos europeos en materia de seguridad, fronteras y comercio de armas.

El equipamiento y la tecnología de las compañías israelíes de armas y seguridad son aclamados a nivel internacional porque se consideran “campo de batalla probado”. Los años de experiencia en dotar de suministros operaciones militares como Invierno Caliente (2008), Pilar Defensivo (2012) o Margen Protector (2014) –en las que Israel mató más de 2.500 palestinos, en su mayoría civiles–, o en fortificar la frontera con los territorios palestinos, los han colocado en buena posición para optar a los fondos de la UE, que con ello obvia sus propias normas en materia de derechos humanos.

Gracias al acuerdo firmado en 1998, las empresas israelíes tienen el privilegio de ser las únicas no europeas que reciben fondos de investigación provenientes de la UE. Según el último informe del Transnational Institute, Stop Wapenhandel y el Centro Delàs de Estudios por la Paz, Guerras de frontera. Los fabricantes y vendedores de armas que se benefician de la tragedia de los refugiados en Europa, el valor de las licencias de exportación de armas de la UE hacia Israel en el periodo 2005-2014 alcanzaba los 2.195 millones de euros, la décima tras Qatar (2.297 millones), Egipto (2.865), Kuwait (3.525), Marruecos (4.102), Argelia (5.678), Tur­quía (6.320), Omán (7.437), Emi­ratos Árabes (16.122) y Arabia Saudí (25.844), paí­ses con gobiernos con un más que cuestionable expediente en materia de derechos humanos.

La vigilancia de fronteras es uno de los fuertes en los que la industria israelí saca buen provecho de los fondos europeos. Junto con Israel Aerospace Industries, Airbus ha desarrollado y comercializa el dron Harfang, que promueve para la vigilancia de fronteras tras ponerse en práctica para el seguimiento de los refugiados palestinos. Este modelo también se usó en el despliegue de seguridad del papa Benedicto XVI en su visita a Lourdes en 2007 y en las guerras de Libia (2011) o Mali (2013).

RBtec Electronic Security Sys­tems de Israel, seleccionada por Frontex para participar en un taller de 2014 sobre “Sensores y plataformas de vigilancia de fronteras”, se vanagloria en su web de haber participado en más de 2.000 proyectos de seguridad desde su nacimiento en 1986. En 2015, Bulgaria y Hungría indicaron que estaban estudiando la posibilidad de comprar vallas fronterizas diseñadas por Israel y se basarían en la valla que separa el país de Egipto, con un coste de hasta 1,9 millones de dólares por kilómetro.

Elta, una filial de la empresa estatal Israel Aerospace Industries, a finales de 2015 estaba en contacto con varios gobiernos europeos con respecto a su sistema de “patrulla fronteriza virtual”, basado en el monitoreo de medios sociales y la interceptación de las comunicaciones de telefonía móvil. Amnón Sofrin, mánager de los proyectos nacionales de seguridad de Elta y exjefe de la sección de inteligencia del Mossad, dijo el pasado 24 de diciembre que “el equilibrio entre los derechos individuales y la seguridad nacional tiene que ser desplazado hacia la segunda”.

Fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Israel-saca-tajada-de-las

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215189

04-08-2016

La humillación, el martillo que aplasta a la sociedad palestina

Samah Jabr

Middle East Monitor

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Si bien cabe esperar que la aplicación del control militar sobre un país ocupado cause dolor y traumas inevitables en sus ciudadanos, la historia de la política israelí ha superado con creces cualquier necesidad “pragmática” que pueda tener un ocupante de dominar y someter a una población local. La humillación que Israel impone a los palestinos es un fin en sí misma. La humillación es por tanto una de las heridas más importantes que se experimentan en el contexto palestino; sin embargo, se denuncia en tan escasas ocasiones que ha pasado ya a considerarse algo casi normal.

 

Puesto de control israelí en Cisjordania

A pesar de las resoluciones de las Naciones Unidas, la aquiescencia global ante la ocupación de Palestina por parte de las anteriores potencias coloniales ha negado a los palestinos su libertad, su estatus de ciudadanos y su ejercicio de los derechos humanos a nivel internacional. A nivel de la sociedad, la ocupación ha generado capas y capas de humillaciones al mantener la desigualdad en las relaciones de poder y en las percepciones del estatus cultural. Además de estas amplias fuentes de agravio, a los palestinos no se les escatima tampoco toda una serie de inacabables experiencias de humillación como individuos.

Las omnipresentes fuerzas israelíes entran en contacto diario con los hombres, mujeres y niños palestinos; en esas interacciones, la humillación y la vergüenza son habituales. Una se pregunta: ¿cómo puede un hombre humillado mirar a los ojos de su mujer y hacer que se sienta protegida y orgullosa? ¿Cómo puede un padre humillado prometerle un futuro mejor a un pequeño que depende de un ser humano al que le han destrozado el espíritu?

En un ejemplo que resulta aleccionador, Isa (se han cambiado todos los nombres por razones de seguridad), un hombre que trabajaba como conductor para una organización médica, había llevado a un grupo de trabajadores de la salud a una zona aislada afectada por la violencia política. Mientras esperaba dentro de su vehículo a que sus compañeros volvieran, los soldados israelíes se aproximaron para preguntarle qué es lo que estaba haciendo. Presentó la documentación pertinente que demostraba que él y la organización médica estaban autorizados para entrar en ese lugar y explicó que esperaba a sus colegas para llevarles de vuelta. Un soldado empezó a gritarle en una forma que todo el mundo pudo escuchar: “¡Estáis aquí para curar perros! ¡Ven a mi casa y cura a mi perro, que está enfermo!” El conductor le respondió: “Yo no curo a nadie. Sólo conduzco el coche”. Como respuesta, el soldado golpeó a Isa en la cara.

 

 

Cisjordania: Los palestinos son constantemente registrados, acosados, golpeados y retenidos durante horas como bestias de carga en los numerosos puestos de control militares

En otra situación, mi paciente Mazen volvía andando a casa desde el trabajo a altas horas de la noche por el Monte Scopus, en la zona de Jerusalén. Le pararon tres soldados que le empujaron contra un muro para perpetrar un acto de humillación que incluyó patearle y arrancarle la ropa. Le preguntaron por los nombres de su mujer, hermanas y madre e insultaron a estas mujeres con epítetos groseros. Insistieron en que Mazen repitiera esas obscenidades hasta que finalmente le hicieron llorar. En ese momento, los soldados se echaron a reír.

 

Arresto de palestinos en Gaza (2014). Foto WALLA

En otro ejemplo, el ejército israelí atacó una prisión palestina en la ciudad de Jericó en el mes de marzo y obligó a los detenidos y a los guardianes palestinos a desnudarse. Los israelíes tomaron fotos de los detenidos y los guardias de la prisión en ropa interior y las distribuyeron por las redes sociales.

Obligar a los palestinos a desnudarse es en realidad una práctica habitual que se impone en el aeropuerto y en los puestos de control establecidos por todas partes. En el aeropuerto, los guardias de seguridad depositan los pañuelos y los zapatos de las mujeres palestinas en la misma bandeja de plástico para su escaneo. De hecho, en una ocasión les pedí que pusieran mis zapatos y mi pañuelo en bandejas separadas para evitar que se ensuciara el pañuelo y me dijeron que si no cumplía las “normas” no me iban a permitir subir a bordo.

Internet proporciona frecuentes oportunidades para exponer a los palestinos a la vergüenza y la humillación, como las prácticas degradantes de jóvenes mujeres-soldado israelíes posando junto a ancianos palestinos que aparecen con los ojos vendados y esposados para publicar esas imágenes en las redes sociales.

Estos actos omnipresentes de humillación personal no son un mero resultado de la ocupación, sino que conforman el núcleo de su política. Un rasgo esencial de la ocupación es atacar y socavar cada faceta de la identidad palestina, especialmente aquellos aspectos de la misma que son fuente de orgullo para el emergente desarrollo moral e intelectual de una nación palestina. Los actos de humillación pretenden destruir las fuentes de autonomía e independencia. Su objetivo es reducir a los palestinos a un estado de silencio pasivo. Al mismo tiempo, la humillación de los palestinos es una herramienta que alivia las ansiedades y recelos de las fuerzas israelíes y sus beneficiarios entre el público israelí.

Un aspecto aún más penoso de la humillación es el que se experimenta cuando nuestros dirigentes se someten ante las fechorías de Israel. La rendición del liderazgo palestino a la agresión israelí socava la fortaleza del pueblo palestino tanto en términos psicológicos como respecto a la producción económica. Ese liderazgo palestino proyecta ante el mundo una imagen de débiles mendigos que sólo se merecen que sean mendaces con ellos, mientras echan una mano en los esfuerzos para procesar a la resistencia y oposición palestinas, a la vez que agotan los recursos de su población con tasas, impuestos y préstamos. ¡Y en medio de tanto daño y deterioro, la Autoridad Palestina envió a una delegación de quince miembros de alto perfil, liderados por Muhammad Al-Madani, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, a que “enumeraran los méritos” del fallecido en una visita de condolencias a la familia de Munir Ammar, el jefe de la administración civil israelí y responsable del apoyo facilitado a los ilegales asentamientos en Cisjordania!

Estas historias deberían contarse pero, con demasiada frecuencia, no es ese el caso.

Imponer la humillación tiene  coo objetivo principal producir un sentimiento intenso de debilidad tanto en los individuos palestinos como en la comunidad como un todo. La experiencia de la humillación es inexpresable; la vergüenza asociada a ella impide que la gente pueda poner sus historias en palabras y hace que esas historias se resistan a la narración. A su vez, el miedo y la hipocresía silencian la validación pública de la experiencia de la humillación. Temiendo el dolor de la validación pública, los humillados se aíslan aún más. De esa forma, resulta inviable procesar de otra manera la experiencia de la humillación; hace imposible construir una reconvención por la que a la víctima se la conceptualice como protagonista y los hechos puedan cargarse de nuevos significados que vuelvan a conectar a dicha víctima con toda una red de relaciones de apoyo.

Recientemente, el representante de Israel ante la ONU salió elegido presidente del Comité Legal de dicha organización la misma semana del aniversario de su ilegal ocupación del territorio palestino en 1967, a pesar del largo historial de rechazo de Israel a las resoluciones de la ONU y a sus violaciones del derecho internacional. Sucesos como estos niegan al pueblo palestino la posibilidad de articular reconvenciones en el escenario mundial para poder denunciar nuestras experiencias de injusticia y humillación. Estos sucesos nos vuelven más vulnerables ante la narrativa de que nuestra humillación es necesaria, apropiada y justa.

Es un hecho desafortunado que la humillación ponga en marcha factores psicológicos que afectan y perjudican a los humillados. Las emociones de una persona humillada no acaban en esa humillación, muy al contrario. Muchas personas humilladas sintonizan de forma refinada con los sentimientos y expectativas del que la perpetra y se mantienen vigilantes para evitar reconocer su propia rabia. Pueden poner en marcha impulsos que les hacen identificarse con el agresor y evidenciar la humillación de quienes se resisten ante la misma con orgullo. Vemos estas dinámicas en los palestinos que justifican la humillación de quienes se atreven a resistir al ocupante; vemos estas dinámicas en los que culpan a quienes se quejan de la humillación, afirmando que estas víctimas son personalidades meramente vulnerables o débiles, como si la experiencia de la humillación se hubiera producido sólo en sus cabezas en vez de en la realidad.

Desde una perspectiva psicológica, la experiencia de la humillación es altamente patógena. Socava el yo y conduce a estados de rabia impotente. De hecho, cuando los pacientes se presentan en una clínica de salud mental con importantes perfiles diagnósticos de depresión, ansiedad e incluso tendencias suicidas, hay a menudo historias de humillación tras todos esos síntomas. La humillación puede también producir una intensa rabia activa; la impotencia frente al agresor, la víctima puede ver a cualquiera como una representación del “otro”. Con la activación de estas dinámicas de grupo, vemos un ciclo vicioso de venganza contra la misma comunidad humillada a través de la perpetuación de nuevas humillaciones y violencia; estoy escribiendo estas líneas justo tras el asesinato perpetrado hoy de cinco palestinos a manos de palestinos en Yenin y Nablus.

La humillación limita la capacidad para creer y crecer. De esta manera, la tiranía y la humillación que protegen la ocupación tienden a reducir al más estrecho nivel orgánico la confianza y cooperación entre la comunidad palestina y sus miembros: la familia, la tribu y el partido político. Esta reducción del círculo de la inclusión social lleva a menudo a antagonismos y a pensar en términos de blanco o negro. Estos impulsos hacia la venganza nacen de la humillación y de la desigualdad en las circunstancias, no de factores culturales o innatos. Vemos cómo estos elementos funcionaron en Palestina tras las elecciones de 2006, cuando el proceso de evolución política constructiva fue reducido a cenizas debido, entre otras causas, al faccionalismo político y a la polarización. De ese modo Israel pudo levantar sus banderas de victoria sobre la derrotada causa colectiva palestina. Estas dinámicas estaban presentes en las fuerzas que provocaron la división en Gaza hace nueve años. Las experiencias de humillación cambian el tejido social, creando nuevos hechos sociales que no resulta fácil erradicar de la historia; se graban en el alma, en los recuerdos, en las fantasías y en la formación de nuevas estructuras sociales.

Las intervenciones terapéuticas que impiden que las personas huyan de sus historias y les ayuden a comprender la dinámica del poder son intervenciones que redefinen la experiencia con nuevas valoraciones. En terapia, la capacidad individual para generar reconvenciones es identificada, fomentada y ejercitada. El desarrollo de una reconvención personal es clave para que el individuo recupere la propiedad sobre su propia vida y objetivos.

A menudo es necesario explorar de forma detallada las experiencias de la víctima y recrear la narrativa de los hechos. Al clarificar los hechos, es posible entonces examinar cómo la víctima comprende la mente del agresor: ¿por qué el agresor necesita humillar, coaccionar, degradar y violar a la víctima? Al considerar y analizar estas preguntas, la víctima puede a menudo evaluar al agresor de dentro hacia afuera como inseguro, ansioso, pervertido y codicioso. El colonizador es visto como alguien que intenta reafirmar un pretendido estatus frente a los “nativos”, una fantasía que requiere que el colonizador intente degradarles y deshumanizarles. Desde esta perspectiva, mi paciente Mazen llegó a reconocer que los soldados israelíes le percibían como un marido masculino y protector que les hacía experimentar determinadas ansiedades respecto a su propia masculinidad; su envidia y resentimiento ante su aptitud encontraban una vía de escape al obligarle a representar una obscena traición hacia su mujer, madre y hermanas.

La causa de la liberación palestina necesita asimismo de un cambio de esquemas respecto a la humillación tanto a nivel individual como nacional. La liberación requiere la participación activa y el compromiso con los principios de igualdad y desarrollo político. Requiere una madurez cultural y moral que sea capaz de comprender y contener los impulsos de venganza. La liberación requiere el abandono de las políticas de exclusión, privación o sometimiento ante la tiranía que aplastan la resistencia al inducir a la pasividad, a la venganza y fragmentación social. Fuera de las experiencias de humillación y a través de nuestra percepción de esas experiencias, Palestina puede forjar una identidad libre centrada en los derechos humanos y en la dignidad humana.

 

Samah Yabr es psiquiatra y psicoterapeuta en Jerusalén, dedicada a cuidar del bienestar comunitario más allá de las cuestiones de la enfermedad mental. Escribe a menudo sobre salud mental en la Palestina ocupada.

Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20160630-humiliation-the-hammer-crushing-palestinian-society/

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.


http://rebelion.org/noticia.php?id=214408

Israel es incapaz de decir la verdad sobre el agua que roba a los palestinos

Haaretz

 

Un camión cisterna Autoridad Palestina bombea agua de un reservorio en Halhul.Credit: Michal Fattal

Los portavoces israelíes tienen tres respuestas listas para usar cuando responden a preguntas sobre la escasez de agua en las ciudades palestinas de Cisjordania que destacan crudamente en comparación con la suficiencia hidrológica de los asentamientos: 1) El sistema de agua palestina es viejo, por lo que sufre de pérdida de agua; 2) los palestinos se roban el agua entre ellos, y de los israelíes; y 3) en general, Israel, en su gran generosidad, duplicó la cantidad de agua que suministra a los palestinos, en comparación con lo que se pidió en los Acuerdos de Oslo.

"Suministros", escribirán los portavoces en sus respuestas. Ellos nunca dirán que Israel vende a los palestinos 64 millones de metros cúbicos de agua al año en lugar de los 31 millones de metros cúbicos acordados en los Acuerdos de Oslo. Acuerdos que se firmaron en 1994, y que se supone llegarían a su fin en 1999. No dirán que Israel vende a los palestinos el agua que les robó primero.

Bravo por la demagogia. Bravo por la octava parte de la verdad en la respuesta. El agua es el único tema en el que Israel (todavía) tiene dificultades para defender su política discriminatoria, opresiva y destructiva con pretextos de seguridad y de Dios. Es por eso que debe difuminar y distorsionar este hecho básico: Israel controla las fuentes de agua. Y al tener el control, impone una cuota sobre la cantidad de agua que se les permite a los palestinos extraer y consumir. En promedio, los palestinos consumen 73 litros por persona por día. Por debajo del mínimo recomendado. Los israelíes consumen unos 180 litros diarios en promedio, y hay quienes dicen que aún más. Y aquí, a diferencia de allí, no encontrará miles de personas que consumen 20 litros al día. En el verano.

Es cierto, algunos palestinos roban agua. Agricultores desesperados, defraudadores comunes. Si no fuera por la escasez de agua, no sucedería. Una gran parte de los robos ocurren en la zona C, bajo control israelí. Así que, por favor, deje que las FDI y la policía encuentren a todos los delincuentes. Pero justificar la crisis con los robos es un engaño.

Con los Acuerdos de Oslo, Israel impuso una división escandalosa, racista, arrogante y brutal de las fuentes de agua en Cisjordania: el 80 por ciento para los israelíes (en ambos lados de la Línea Verde), y el 20 por ciento para los palestinos (de pozos perforados antes de 1967; de la compañía de aguas Mekoror; de los futuros pozos, que se perforaría en la cuenca oriental del acuífero de la montaña; de los pozos agrícolas y manantiales. Muchas fuentes, por cierto, se secaron a causa de las excavaciones profundas de Israel o porque los colonos tomaron el control. Las formas de robo no tienen límites.

El veinte por ciento es realmente bueno, porque ahora los palestinos de Cisjordania tienen acceso solamente a alrededor del 14 por ciento del agua del acuífero de la montaña. Razones técnicas, irregularidades y errores humanos, y la insufrible burocracia arrasadora de Israel, cuyo objetivo es retrasar todo el desarrollo de la infraestructura de agua palestina y la mejora de lo que ya existe; dificultades inesperadas en la producción de agua de los pozos en los lugares permitidos, pozos antiguos que se han secado o cuyo caudal ha caído y que Israel no permitirá que sea sustituido por pozos perforados recientemente. Todo esto explica cómo hemos llegado a un 14 por ciento en lugar de lo que se firmó en Oslo, y por qué Israel vende a los palestinos más agua de lo que se ha comprometido a proporcionar. Después de todo, se la ha dejado con más agua a sacar a partir de este recurso natural, el cual, de acuerdo con el derecho internacional, le es prohibido a un país ocupante su uso para los fines de abastecer a su población civil.

Por supuesto que durante el verano, el problema se agrava. Sube la temperatura y la demanda de agua de los palestinos aumenta, no sólo la de los colonos. Así es que en el distrito de Salfit y al este de Nablus, Mekorot reduce la cantidad de agua que se vende a los palestinos. Los voceros no lo dirán de esta manera. Ellos hablarán de "regulación", también dirán que en los asentamientos "también hay quejas sobre la escasez de agua" (parece que me perdí el informe de Arutz 7 al respecto).

Pero en Farkha, Salfit y Deir al-Hatab la gente describe, al borde de las lágrimas, lo humillante que es vivir durante semanas sin agua corriente. Y ni siquiera hemos hablado de las docenas de comunidades palestinas a ambos lados de la Línea Verde a las que Israel, una luz para las naciones, se niega a permitirles conectarse a la infraestructura de agua.

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

 

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.726350

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

 

 

 

Resumen Semana del Apartheid Israelí 2016 - América Latina

Clickear este vídeo que es una memoria de la última Semana del Apartheid Israelí en Latinoamérica.