Blogia

COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Pedro Brieger: "Todo lo que sucede en Cisjordania y Gaza tiene que ver con la ocupación israelí"

AGENCIA PACO URONDO

Jueves 3 de Julio de 2014 

Entrevista al periodista Pedro Brieger.

Su cobertura del asesinato de tres jóvenes israelíes generó criticas de los sectores más duros de la comunidad judía en la Argentina.

 

Por Juan Ciucci

AGENCIA PACO URONDO: ¿Lo sorprendieron las duras palabras que tuvo hacia su persona el empresario de medios Sergio Szpolski?

Pedro Brieger: Me sorprende. Uno está acostumbrado a que haya diferentes posturas sobre este tema. El conflicto palestino – israelí es un tema muy conflictivo, muy sensible para la comunidad judía en el país y también para la árabe. Siempre hubo debates encendidos sobre el tema. Lo que me asombró, y no deja de extrañarme, es que Szpolski es rabino. Me sorprendió que dijera que soy un judío que se odia a sí mismo o que oculta su condición de judío. Me quedé pensando en eso: cómo un rabino puede decir una cosa así. ¿Dónde está la ética y la moral judía que yo aprendí de mi propio rabino en la infancia? Uno puede no estar de acuerdo pero no puede mentir, siempre dije que era judío, nunca lo oculté, todo el mundo lo sabe además. Lo mínimo que debería hacer Szpolski es pedirme perdón por decir algo que no es verdad. Después podemos debatir lo que sea sobre el conflicto. Él tiene muchos medios: me puede invitar a cualquiera de ellos a discutir sobre este tema.

APU: Un tema que generó controversia fue su descripción de los asesinatos de los tres jóvenes israelíes.

PB: Está el tema de la violencia: hay gente que se molestó porque dije que la ocupación genera resistencia. Es un tema que a lo largo de la historia genera controversia. El que ejerce la violencia siempre considera que es legítima. El que la sufre cree que es ilegítima. Nosotros estudiamos en la escuela primaria que tirar aceite hirviendo a los ingleses es parte de nuestra historia. Como analista no me importa si está bien o está mal, intento comprender por qué pasó eso durante la ocupación inglesa. Ahí nos lleva a otro debate: qué es ocupación. Los franceses estuvieron 132 años en Argelia y nunca dijeron que era ocupación. Para ellos era su territorio. En cambio, los argelinos sí creían que era una ocupación y se levantaron contra los ocupantes. No es mi rol como periodista evaluar moralmente esas acciones. Puedo estar en contra de cualquier muerte, pero como analista trato de comprender los hechos.

APU: Un sector de la comunidad judía tiene una postura muy dura que se hace incompatible con la posibilidad de pensar un proceso de paz en la región. ¿Cómo analiza esa situación?

PB: Hay que hacer un análisis de lo que sucedió con la comunidad judía en los últimos años. Cuando hablamos de comunidad judía, hablamos de un pequeño grupo organizado. No estamos hablando de todos los judíos en la Argentina. Hablamos de las principales instituciones públicas que por lo general tienen posturas afines con el Gobierno de Israel. No los critico por eso, están en su derecho de hacerlo. Por supuesto, cuando uno describe lo que el Gobierno de Israel hace mucha gente de la comunidad se molesta. Lo interesante es que se molestan con mis dichos, no con los hechos. Cuando digo que aviones de Israel bombardean ciudades palestinas y matan civiles, me echan la culpa a mí, que nunca tiré un tiro en mi vida. Lo que irrita a mucha gente es escuchar algunas verdades. Los datos con los que trabajo son sacados de la propia prensa israelí. Me acusan por usar la palabra “apartheid”. A ver: esa palabra se empezó a usar en Israel por propios israelíes (también por palestinos, obviamente). La usaron dos ex ministros de Educación. Ellos dijeron que el sistema que usaba Israel era un sistema de apartheid. Hay un debate académico sobre el tema, si se puede hablar o no de apartheid. Algunos se indignan conmigo por decir lo que sucede.

APU: ¿Cómo analiza el asesinato de los jóvenes en el marco del proceso de búsqueda de diálogo propuesto por el Papa Francisco?

PB: Todo lo que sucede en Cisjordania y la franja de Gaza debe ser analizado en el marco de la ocupación israelí. Sea violento o no violento. El tema no es sólo la violencia. Israel también ha reprimido manifestaciones pacíficas. Toda muerte es dolorosa, vuelvo a repetirlo. Pero no puede entenderse por fuera de la ocupación israelí de Cisjordania y la franja de Gaza. Ahí está el debate sobre si eso es o no una ocupación. La ONU resolvió hace más de 40 años que Israel debía irse de esos territorios. Israel no lo hizo, controla quién entra y quién sale. Tiene la capacidad militar para entrar en esos territorios para detener a quien quiera. Eso ocurre desde 1967. La mayoría de los pueblos que viven una situación de ocupación se resisten a esa ocupación. Eso pasó siempre.

APU: El Gobierno de Israel dijo que van a responder duramente a esos asesinatos. ¿Qué puede llegar a pasar?

PB: Seguramente pase eso, hay un clamor popular en ese sentido. En la sociedad israelí hubo mucha indignación por la muerte de esos jóvenes. Siempre pasa eso. Los gobiernos suelen ser sensibles a los reclamos de la población. Hay un debate en el Gobierno sobre qué hacer. No es la primera vez que pasa una situación así.

 

Fuente: http://www.agenciapacourondo.com.ar/secciones/sociedad/14894-qtodo-lo-que-sucede-en-cisjordania-y-gaza-tiene-que-ver-con-la-ocupacion-israeliq.html

María Landi: Algunas vidas valen más que otras

Algunas vidas valen más que otras

                 por: María Landi

Tras los asesinatos de los tres adolescentes israelíes

Entre el 12 de junio –cuando desaparecieron los tres jóvenes colonos en Cisjordania ocupada– hasta el 30, en que se hallaron sus cuerpos, Israel llevó a cabo la operación Guardián de mi Hermano con el fin explícito de destruir a Hamas, al que Biniamin Netaniahu acusó del hecho –sin ninguna evidencia (véase Brecha, 20-VI-14).

En dos semanas 600 palestinos fueron detenidos, 12 fueron asesinados (incluyendo cuatro niños de 10, 13, 16 y 15 años, el último secuestrado, quemado y torturado hasta la muerte por colonos judíos en Jerusalén este) y dos personas murieron de ataques cardíacos cuando las tropas invadieron sus hogares; hubo más de un centenar de heridos, algunos graves (incluyendo una niña de 4 años deliberadamente arrollada por un auto de colonos en Hebrón); más de 2.200 viviendas fueron vandalizadas con extrema violencia, y decenas fueron directamente demolidas. Además Israel llevó a cabo 35 ataques aéreos sobre Gaza (contra 18 cohetes caseros de la resistencia palestina que, como es habitual, no causaron víctimas).

La ciudad palestina de Hebrón fue puesta bajo toque de queda, el ejército ocupó edificios y azoteas y rastreó todas las localidades vecinas en la zona donde desaparecieron los colonos. No deja de ser sospechoso que con todo ese despliegue (y la eficiencia del servicio de inteligencia israelí) tardaran más de dos semanas en encontrar los cuerpos a pocos metros de donde habían desaparecido. Fuentes calificadas filtraron el dato de que el hallazgo fue muy anterior, pero se ocultó para poder continuar con la operación de persecución de Hamas y la detención de varios centenares de sus miembros.

Poco importó que ninguna organización palestina reivindicara el secuestro de los colonos y que los líderes de Hamas negaran toda responsabilidad. Tampoco se necesita imaginación para darse cuenta de que, si no era para canjearlos por presos palestinos, el crimen no podía reportarle beneficio alguno a Hamas, a sólo dos semanas de haber alcanzado un acuerdo con Fatah y establecido un gobierno transitorio de unidad nacional. Los memoriosos saben bien que esta dinámica no es nueva: cada vez que los palestinos obtienen algún avance en el plano político, Israel lanza una operación para hacer trizas ese logro.

El mismo Ban ki-Moon pidió a Israel que presentara evidencias de la responsabilidad de Hamas en el crimen, y Amnistía Internacional afirmó que la operación de castigo colectivo sobre la población palestina (un crimen de guerra según el derecho internacional humanitario) no haría justicia. Israel, haciendo como de costumbre oídos sordos a las exhortaciones de la comunidad internacional, cercó el barrio de Hebrón donde viven los dos principales sospechosos y procedió a destruir con explosivos sus viviendas; una medida punitiva brutal, sin mediar juicio ni garantía de ningún tipo, que afectó a los numerosos integrantes de ambas familias (incluyendo niñas y niños).

Todos los medios occidentales se han hecho eco de la muerte de los tres jóvenes colonos. Los gobiernos –incluido el uruguayo– no tardaron en condenar el hecho y expresar su pésame a su par israelí. Pero ni unos se molestaron en informar sobre la violencia desproporcionada desplegada por Israel, ni los otros en condenar los 15 asesinatos de palestinos (incluyendo niños y adolescentes) o en expresar condolencias a su pueblo.

Irónicamente, Netaniahu afirmó que los colonos “fueron secuestrados y asesinados a sangre fría por animales”. Uno se pregunta cómo se debe calificar a un ejército que mató a 15 jóvenes en pocos días, o que asesinó a un niño palestino cada tres días en los últimos 13 años, y a 1.500 niños y niñas desde 2000; o que cada madrugada irrumpe con violencia en los hogares palestinos, arranca a los niños de sus camas, los lleva esposados y de ojos vendados con rumbo desconocido, los interroga bajo torturas y los juzga en tribunales militares por el delito de tirar piedras a las fuerzas que ocupan su país.

Ante la parcialidad con que los medios occidentales (des)informan sobre este conflicto, una vez más se debe repetir que la violencia de los ocupados no es la causa de la ocupación: es un síntoma, una consecuencia de la violencia original e impune que desde hace casi 70 años ejerce uno de los ejércitos más poderosos del mundo sobre un pueblo limpiado étnicamente, ocupado militarmente, colonizado territorialmente.

Esta desproporción de los medios y gobiernos parece indicar que para el mundo la vida palestina es barata y desechable, mientras que la judía es sacrosanta. Toda vida humana es preciosa, y la muerte violenta de un joven es un crimen que debe ser repudiado y castigado. Occidente debe admitir de una buena vez que la vida de miles de niños y jóvenes palestinos es tan valiosa como la de tres colonos judíos, y el dolor de sus madres y sus familias es igual de profundo.

http://brecha.com.uy/index.php/mundo/4020-algunas-vidas-valen-mas-que-otras

4 de julio de 2014

Jamal Juma: Diez años después del veredicto del Tribunal, aumentemos la grieta en el muro de Israel

25-06-2014

 

Diez años después del veredicto del Tribunal, aumentemos la grieta en el muro de Israel

 

por Jamal Juma*

The Electronic Intifada

 

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

 Desde hace doce años una enorme sombra se cierne sobre la Palestina ocupada. Es una sombra que no deja de crecer y que consume tanto vidas como medios de vida mientras serpentea a través de ciudades y pueblos encerrando a una población originaria en minúsculos bantustanes mientras se apropia de cada vez más terreno al tiempo que forma la espina dorsal de proyecto de asentamiento colonial.

Esta sombra proviene del Muro del apartheid de Israel que domina el paisaje palestino: una amalgama de hormigón, torres de vigilancia y alambre de espino, de checkpoints, zonas tapón y sensores de movimiento. Un muro que ha aguantado una Intifada, una y otra ronda de farsas de negociación e incontables condenas de todo tipo de grupos de derechos humanos.

A pesar de su aparente inmutabilidad, hace diez años apareció una grieta en el muro cuando el 9 de julio de 2004 la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió una sentencia afirmando que el muro construido en la ocupada Cisjordania era ilegal y debía ser derribado, así como que Israel estaba obligado a pagar compensaciones por el daño causado por su construcción.

Además de ello, el CIJ insistió en la obligación que tienen todos los gobiernos del mundo de no reconocer, ayudar o apoyar al muro ni a la empresa colonizadora de Israel, así como de obligar a Israel a acatar la sentencia del CIJ.

Han pasado diez años y como poderosos gobiernos han eludido sus responsabilidades, el Muro ha crecido impunemente. Ya se ha terminado el 70% de este y cuando se acabe de construir, se extenderá a lo largo de 800 kilómetros y posibilitará la anexión de facto del 46% de Cisjordania.

Ante la falta de acción oficial, decenas de organizaciones palestinas emitieron un llamamiento a las personas ordinarias de todo el mundo a incidir en el décimo aniversario de la sentencia del CIJ convirtiendo el mes de julio en un mes de acciones en contra del Muro del apartheid.

Devastación

Se anima a organizaciones y personas de todo el mundo a utilizar esta oportunidad de concienciar acerca del Muro, a empezar o fortalecer las campañas de boicot, desinversión y sanciones [a Israel] (BDS) centradas en empresas implicadas en la construcción del Muro, y a presionar a los gobiernos a cumplir con sus obligaciones tal como señalaba la sentencia del CIJ.

Los efectos que ha tenido el Muro sobre Palestina han sido devastadores. Divide a las personas de sus familias, de su trabajo, de la educación y atención médica; les roba sus tierras y sus medios de vida, y facilita la expansión de las colonias israelíes.

Pero el impacto del Muro llega mucho más allá de las fronteras de Palestina. Hay decenas de empresas implicadas en la construcción del Muro, empresas que no solo son cómplices de la grave violación de la legislación internacional humanitaria (lo que supone un crimen de guerra), sin que además utilizan sus habilidades y conocimientos adquiridos al cometer un crimen de guerra para perpetuar políticas de exclusión, marginación y segregación en todo el mundo.

Por ejemplo, la empresa israelí Elbit Systems no solo produce drones y equipamiento para los tanques Merkava, sino que además ha ganado millones con los “sistemas de detección de intrusiones” para el Muro. Elbit ha exportado el conocimiento y material desarrollado oprimiendo a los palestinos a Estados Unidos, donde en 2006 obtuvo parte de un contrato por valor de 2.000 millones de dólares para construir el muro en la frontera entre Estados Unidos y México, un muro diseñado para impedir que seres humanos busquen una vida mejor. A principios de este año el Departamento de Seguridad del Estado estadounidense concedió a Elbit otro contrato por valor de 145 millones de dólares para establecer una vigilancia más agresiva en la frontera.

Al igual que Elbit, Magal Security Systems ha ganado millones de dólares encerrando tanto Gaza como Cisjordania. Actualmente se puede encontrar la tecnología Magal a lo largo de la “línea de control” de India en Cachemira, en la frontera estadounidense con México o en cárceles canadienses.

Por último, está la infame empresa de seguridad británico-danesa G4S que no solo suministra servicios a las cárceles israelíes en las que es cotidiano el maltrato y tortura de los presos palestinos, sino que también suministra equipamientos de escaneo de todo el cuerpo y del equipaje de los checkpoints israelíes.

G4S opera en 125 países y hace tiempo que se utiliza en todo el mundo su tecnología para los checkpoint. Solo en Canadá obtuvo un contrato valorado en 366 millones de dólares para suministrar servicios a los aeropuertos, además de los otros 61 aeropuertos en los que opera por todo el mundo.

Eludir obligaciones

Diez años después de la sentencia del CIJ la sombra de opresión del Muro se puede sentir desde Palestina a Cachemira y la frontera entre Estados Unidos y México. Quienes se benefician de la opresión se embolsan millones de la discriminación y la desposesión.

En Palestina desde hace 66 años Israel continua con su proyecto de crear unilateralmente hechos consumados. El Muro del apartheid está diseñado para hacer que estos hechos sean permanentes. Mientras tanto gobiernos poderosos eluden sus obligaciones al ofrecer solamente una retórica vacía y negociaciones estériles.

Ante esta realidad, te pedimos que este mes de julio te unas a nosotros y nosotras para encender una luz en el muro de impunidad, que emprendas acciones en tu entorno coordinadas con otras emprendidas por todo el mundo, que agrandes la grieta en el Muro para que finalmente se venga abajo toda la estructura de apartheid.


 

*Jamal Juma es el coordinador de la Campaña Palestina en contra del Muro del Apartheid. Para participar en en el mes de julio de acciones de #StopImpunity, visita la página web icj10.stopthewall.org .

Fuente: http://electronicintifada.net/content/ten-years-after-world-court-ruling-widening-crack-israels-wall/13454

 

Palestina, una sociedad secuestrada

 

Somos incapaces de entender el sufrimiento de una sociedad, su grito y el futuro de toda una nación
Palestina, una sociedad secuestrada

Haaretz  

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Nuestros corazones están doloridos por el secuestro de los tres adolescentes cuyas identidades ni siquiera conocíamos hasta hace apenas unos momentos, pero que ahora son de todos nosotros. Cada uno de ellos se parece a mi propio hijo, el hijo de cada uno de mis amigos y sus amigos.

Como mucha gente, espero de todo corazón que llegue el momento en que los veamos con vida entre nosotros y que toda esta tensión se disipe en el alivio de felicidad. Espero temblando realmente, pero no puedo y no quiero pasar por alto la verdad silenciada que rodea a su secuestro.

Esos tres chicos son verdaderamente desafortunados. Lo son debido a la trampa del miedo en la que han sido capturados, la incertidumbre y el hecho de que sus vidas están en peligro. Nuestros corazones están sufriendo, y están con ellos y sus familias debido a la forma, en que de un momento a otro, tuvieron que pasar al encandilamiento de la publicidad. Y estos adolescentes son desafortunados porque han desarrollado su vida en la mentira de la supuesta normalidad que se construyó sobre los cimientos de la mayor de las injusticias israelíes: la ocupación.

Pasemos ahora a partir de su miseria a la nuestra. Para nosotros, un acontecimiento dramático o traumático es siempre un momento muy claro, refinado y transparente. Todos los planes y los fracasos, los miedos y las esperanzas, estallaron.

He aquí al superficial primer ministro de Israel y la arrogante política, las masas que se aferran a fútiles plegarias y no a un momento de paz humana. Aquí están los rabinos principales hipócritas del país, que hace apenas un mes exigían promesas del Papa sobre el futuro del pueblo judío, pero en su vida cotidiana guardan silencio sobre el destino de las personas que son nuestros vecinos, pisoteados debajo de la presión de la ocupación y el racismo, bajo la dirección de los rabinos que reciben salarios y beneficios exorbitantes.

De repente, todo estalla, está expresado en su propia esencia, que emerge de la oscuridad a la luz del sol. Este es precisamente el momento para examinar las intenciones - ya que, como se ha dicho, todo está al descubierto.

En primer lugar, la vacuidad de Netanyahu. No hay mucho hay que decir al respecto. Después de todo, él es uno de los que llevó las conversaciones palestino israelí a la estrecha cuestión de liberación de prisioneros. Él es también el que, con sus propias palabras, violó el compromiso de Israel de liberar al último grupo de prisioneros palestinos. Él es también quien hizo las maniobras necesarias para arrinconar a la Autoridad Palestina en la esquina de la unificación con Hamas.

Entonces, ¿de qué se queja, con sus comentarios y gestos dramáticos y cursis? Su acondicionada respuesta inmediata, irreflexiva, muestra que él estaba esperando este momento, aunque sólo sea para decir "te lo dije". Y ahora que tiene, la verdadera pregunta que emerge a la superficie es: ¿qué es exactamente lo que nos cuenta? La respuesta dolorosa: Nada en absoluto.

El ala izquierda de Israel, que es supuestamente digna, también se ha convertido en la boca abierta del pez carpa relleno con algún tipo de sustancia gris, puesto en la bandeja de plata de la ceremonia de la Pascua a mano de la derecha glotona. Esta última, también, está enfrascada en una lucha vergonzosa por un trozo del pastel de legitimidad que pertenece al pegajoso consenso.

¿Cómo puede ser que ninguno de ellos se ha levantado y ha dicho: Todo el que está en el otro lado de esta línea de color negro lleva la responsabilidad? No es agradable, pero es la verdad. Y, la verdad nunca es agradable después de todo.

Antes de que haya un secuestro - ¿para qué hablar? Nadie está atento de todos modos porque las cosas están tranquilas. Y en el momento en que ellos secuestran, no hay que hablar (como dijo el director ejecutivo de Paz Ahora), ya que nuestros secuestrados no están. Y cuando todo termina (en lo que podría ser, Dios no lo quiera, una tragedia personal o una tragedia colectiva que a nadie le importa), ¿por qué deberíamos hablar? Todo el mundo está ocupado, una vez más con la supermodelo israelí Bar Refaeli, la Copa Mundial de la FIFA o el siguiente escándalo.

Así que este es también un momento puro de aislamiento. No es el aislamiento de las viviendas al que estamos acostumbrados, eso el aislamiento de los corazones. Pocas personas en la derecha y la izquierda - a excepción de Gideon Levy , Uri Misgav y algunos otros comentaristas cautelosos y asustados - están tratando de entender las raíces profundas del secuestro.

Nos absolvernos diciendo: "Repartieron dulces", tras enterarse del secuestro. Su felicidad nos da alegría, ya que mientras más felices están con mayores de nuestro sufrimiento, más estamos exentos de poner nuestro interés en ellos y su sufrimiento. Pero no hay manera de evitarlo: Esta es una especie de felicidad que exige estudio y la comprensión más profunda.

Toda la sociedad palestina es una sociedad secuestrada. Como muchos de los israelíes que realizaron "servicio importante" en el ejército, muchos de los lectores de esta columna, o sus hijos, entraron en la casa de una familia palestina en el medio de la noche por sorpresa, con violencia, y simplemente se llevaron el padre, el hermano o un tío, con determinación e insensibilidad. Eso es secuestro, y sucede todos los días. Y ¿qué decir de sus detenidos administrativos?

¿Qué es todo esto si no es un gran secuestro oficial funcionario, nocivo e injusto en el cual todos participamos y nunca pagamos el precio de? Ese es el destino de decenas de miles de detenidos y otras bajo arresto, que quedaron, o se alojan, en las cárceles de Israel, un buen número de ellos sin una buena razón, falsamente encarcelado bajo falsos pretextos. La gran mayoría de ellos han sido expuestos a los avances de la justicia militar, y a ninguno de nosotros le importa un pepino.

Todas estas cuestiones han convertido el tema de los presos en el tema principal en la vida de la sociedad ocupada. No hay un solo hogar sin un detenido o preso. ¿Por qué es tan difícil de entender su alegría y nuestro dolor, los temores y las preocupaciones, después de todo? Fue, y todavía puede ser, otra cosa.

Sin embargo, mientras el gobierno israelí cierra todas las puertas de la libertad, huye de todas las negociaciones reales que podrían resolver el conflicto, se niega a hacer gestos de buena voluntad, miente y viola flagrantemente sus propios compromisos, la violencia es todo lo que queda para ellos.

Ya se ha demostrado tantas veces que el secuestro hace libres. Una vez más parece que Israel entiende nada más que violencia. ¿Qué dice eso de nosotros? Nuestra respuesta - que oscila entre "Se lo merecen" y "Todos ellos son terroristas" a "Estoy siguiendo órdenes" y "yo no sabía lo que estaba pasando" - dice más sobre nosotros que sobre ellos.

A pesar del éxito enorme e inspirador de Breaking the Silence (una ONG que recoge testimonios de soldados que han servido en la Ribera Occidental), nuestro propio silencio total sigue siendo lo más fuerte que se escucha. Estamos dispuestos a salir de nuestras mentes por un extraño y problemático Pollard, el secuestro de una víctima en solitario o tres víctimas de secuestro, pero no somos capaces de entender el sufrimiento de toda una sociedad, su grito, y el futuro de toda una nación que ha sido secuestrado por nosotros.

Esto, también, es necesario decirlo y escucharlo durante este momento de claridad, y lo más fuerte posible.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.599318

 

Gerardo Leibner: ¿qué dirá el Santo Padre? ¿qué dirán ustedes?

¿Qué dirá el Santo Padre? ¿Qué dirán ustedes?

 

13 Junio 2014 , por Gerardo Leibner

La foto del saliente presidente del Estado de Israel Shimon Peres y el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas abrazados bajo la mirada benevolente del Papa Francisco recorre el mundo y más que una realidad política representa la necesidad de la opinión pública mundial de recibir buenas noticias y percibir algún futuro de paz para la Tierra denominada Santa por las tres religiones monoteístas.[1]

 

Lamento desilusionarlos y ser portador de malas noticias directamente desde esta Tierra Santa. La realidad es muy distinta a la distensión expresada por la bonita foto. Vamos a repasar algunas de las cosas que están sucediendo en estos momentos.

 

 

1.     Decenas de presos políticos palestinos en huelga de hambre

 

Decenas de presos palestinos se encuentran en huelga de hambre que lleva ya varias semanas. Muchos de ellos se encuentran internados en hospitales israelíes al haber entrado ya en situación de riesgo de vida. Los presos sólo beben agua e ingieren sal para prolongar su capacidad de resistencia. A sal y agua la huelga palestina pretende quebrar el sistema denominado “prisión administrativa”, o sea la prisión por decreto sin proceso debido, sin exposición de pruebas ni capacidad de defensa afectiva ante acusaciones indefinidas, ni garantías para demostrar culpabilidad o inocencia, detenidos sin ni siquiera condena fija. La prisión administrativa es decretada por una autoridad militar por meses y luego es renovable de manera absolutamente arbitraria. De esta manera las fuerzas de ocupación militar israelíes detienen por meses y a veces por años a militantes políticos palestinos que luchan por su liberación nacional, sin siquiera tener que demostrar que estos han participado en acciones violentas o ilegales de algún tipo. A su vez, miles de palestinos que sí han sido procesados y condenados en los tribunales militares israelíes reclaman regularizar y garantizar sus derechos a visitas de familiares, sus comunicaciones telefónicas, sus condiciones de cárcel. Afuera en las calles de las ciudades, en las mezquitas, en los mercados y en los medios de comunicación palestinos el reclamo es más generalizado y no distingue entre presos administrativos y condenados: ¡libertad para los presos de la ocupación!

 

La huelga de hambre se acerca a un punto crítico. Ayer los servicios de inteligencia filtraron a la prensa hebrea su posición contraria a negociar un compromiso con las demandas de los presos en huelga como se hizo en dos ocasiones anteriores  en 2012 y 2013. En el parlamento israelí el gobierno está avanzando un proyecto de ley que permite la alimentación forzada de huelguistas de hambre, una ley que de aprobarse entraría en abierta contradicción con las disposiciones internacionales de derechos humanos. El sindicato médico israelí ha circulado entre los médicos de los hospitales una decisión de su concilio ético en el que se posiciona en contra de la alimentación forzada y recuerda que el compromiso médico es primera y únicamente con los pacientes a quienes hay que tratar de preservar su vida y salud respetando su voluntad. Sin embargo, la asociación médica ha evitado referirse al hecho que la mayoría de los presos hospitalizados en situación de riesgo están esposados a sus camas, bajo estrecha vigilancia e incomunicados. Hay que ver, llegado el momento, cuando las autoridades de seguridad pretendan imponer la alimentación forzada, a qué autoridad responderán los médicos. Ya existe un trágico precedente olvidado en este país. Presos palestinos en huelga de hambre en el verano de 1980 fueron internados y alimentados por medio de sondas, antes que entraran en vigencia las normas internacionales mencionadas, con el trágico resultado de la muerte de un preso huelguista por afección pulmonar aparentemente ocasionada durante la introducción violenta de una sonda.

 

2.     Desalojos y limpieza étnica en regiones agrícolas

 

Paralelamente, en distintas áreas agrícolas de los territorios palestinos ocupados militarmente desde 1967 se están intensificando las acciones militares y civiles israelíes procurando el desalojo de poblaciones palestinas beduinas y de pastores y agricultores particularmente débiles. En el valle del Jordán el ejército israelí califica cada vez mayores terrenos como “zona fuego” para el entrenamiento de tropas, obligando la evacuación de los agricultores palestinos. En el territorio semi-árido de las alturas al sur de Hebron los colonos israelíes hostigan abiertamente a los campesinos palestinos con la complicidad de ejército y policía de ocupación, mientras que inspectores de la administración israelí destruyen antiguos aljibes y depósitos de agua, algunos de ellos muy antiguos, supuestamente por funcionar sin la autorización debida de las autoridades planificadoras. En realidad se trata de destrozar todo lo que permite la subsistencia palestina en esas tierras. Al este de Jerusalem, los beduinos residentes en terrenos entre la ciudad y las nuevas colonias israelíes que la rodean están bajo inminente amenaza de desalojo. Y todo esto como parte de un evidente plan israelí de limpiar étnicamente territorios palestinos de baja densidad poblacional para incorporarlos de facto al territorio de Israel. Algunos socios ultra-derechistas de la coalición gubernamental israelí están proponiendo anexar de manera oficial extensos territorios palestinos actualmente bajo ocupación militar. El desalojo actual de miles de palestinos es la preparación del terreno para un eventual paso de ese tipo.

 

3.     El nacionalismo étnico  orienta al gobierno

 

La frustración del gobierno israelí ante la reciente unidad nacional palestina y ante el reconocimiento internacional del gobierno palestino de unidad nacional se traduce en una creciente agresividad en las políticas de la ocupación, en una nueva ola de construcción de viviendas en las colonias israelíes y una ofensiva racista-nacionalista al interior de Israel, dirigida principalmente contra el 20% de los ciudadanos legales de Israel que son árabes-palestinos.

En nuestra foto representativa de la realidad puede apreciarse fuerzas del Estado de Israel arrasando una vez mas, esta semana, al poblado beduino Al-Arakiv, poblado constituido por ciudadanos de Israel pero "de segunda y de tercera", por ser árabes-palestinos y beduinos.

 

El agravado maltrato oficial a los refugiados africanos (huidos de las guerras civiles del Sudán y de la dictadura de Eritrea) demuestra que se trata de un racismo ideológico. Miles de estos refugiados ya están encarcelados en el desierto del Negev al sur del país por el único “delito” de haber cruzado ilegalmente la frontera de Israel en busca de refugio, de trabajo y pan, sin ser judíos, o sea sin estar “calificados” para ser considerados dignos de obtener un estatus legal soportable. La sociedad israelí ha girado mayoritariamente hacia la derecha y está gobernada por partidos políticos que se jactan de su abierto racismo y de su voluntad de guerra expansionista. 

 

¿Qué dirán ustedes?

 

Ante este panorama y los nuevos estallidos de violencia que estas políticas agresivas están alimentando, ¿qué dirán quienes se ilusionan con el mensaje de paz que emite la foto en el Vaticano? Una vez más, ¿se acusará a los despojados, a los desplazados, a los invadidos, de ser violentos y fanáticos? ¿No es hora de ejercer una presión mundial real y efectiva, desde “arriba” quien esté en algún arriba o desde abajo, para forzar el fin de la colonización y el despojo? ¿No es hora de exigir airada y seriamente el cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos? O, ¿acaso la barbarie desatada en la guerra civil en Siria será tomada como pretexto para no frenar lo que se perfilan ya como una nueva ola de barbaridades en Israel/Palestina?

 

 

 

[1] Generalmente la santidad de esta tierra es usada como argumento belicista por parte de nacionalistas que reclutan la fe religiosa para sus fines. “Esta tierra es demasiado sagrada como para derramar sangre en ella”, dijo hace un tiempo Ruty la madre de Uriel Ferera, joven judío religioso de 19 años residente en la ciudad de Beer Sheva, objetor de conciencia encarcelado en estos momentos por negarse a servir en el ejército de ocupación. En esa precisa y breve frase la madre del valiente joven desmorona uno de los mitos del nacionalismo sionista (mito belicoso e intolerante pariente de los cruzados cristianos de todas las eras y de algunas corrientes fundamentalistas que usan el Islam).

 

Israel intenta apropiarse de la tierra de los beduinos

Israel intenta eludir los tribunales y apropiarse de la tierra de los beduinos

 

Haaretz

 

Traducido para Rebelión por J. M.

 

El monstruo que vino a visitar el campamento beduino de Sateh el-Bahr


"Érase una vez una casa. Un invitado, una mujer, vino de visita". Entre una taza de té y otra, así es como Khalil al-Hamadeen comenzó su historia en el diwan de su familia, o tienda de hosting , en el Sateh al-Bahr ("Nivel del Mar"), campamento beduino.

El campamento hace honor a su nombre: Está situado en una colina que desciende de Jerusalén a Jericó, más o menos al nivel del mar.

Una agradable brisa soplaba a través de la tienda y los colchones mientras el anfitrión continuaba su historia. "El invitado pidió quedarse. El anfitrión aceptó de inmediato, pero su esposa se ​​negó. Le dijo: "Ten cuidado. Se trata de un vampiro, nos hará daño ". “¿De qué estás hablando?' dijo el marido. Es muy agradable".

Para un oído feminista suena como un cuento popular subversivo sobre la institución de la poligamia y el dolor que causa a la primera esposa. Pero esa no era la historia que habíamos estado esperando. Después de todo, habíamos llegado a escuchar que los miembros de esta tribu beduina se enfrentaban a los métodos ideados por el Estado de Israel para deshacerse de ellos.

La historia de su lucha contra las expulsiones es más larga que la historia del invitado macabro (cuyo final se dirá al final de este artículo).

Dejamos fuera las primeras partes: la vida antes de 1948, en el Neguev, con sus andanzas con los rebaños de acuerdo a la temporada. Parece que, incluso entonces, la región Sateh al-Bahr fue uno de los puestos permanentes donde la tribu Jahalin, a la que el clan Hamadeen pertenece, plantó sus tiendas.

Después de 1948, Israel expulsó a la tribu Jahalin de la región del Negev y esta se dispersó por toda la región del valle del Jordán y en la cresta de la montaña. Los clanes deambularon por varios lugares y en la región Sateh al-Bahr mantuvieron una parada permanente en otoño e invierno. En la primavera, el clan empacaba sus tiendas de pelo de camello y se dirigía hacia el oeste con sus hijos, cerca de las aldeas de la región de Beit Hanina.

Lo que se ve a simple vista para un extranjero como una dispersión aleatoria de tiendas de campaña beduinas en la región es un rompecabezas calculado y consciente basado en las costumbres de los clanes y tribus, y la importancia que le dan a mantener una distancia determinada entre sí.

En 1967, las familias Hamadeen fueron expulsados ​​de una colina un poco más alta en la región Sateh al-Bahr y se trasladaron a varios cientos de metros al norte. Vagar de campamento en campamento se hizo más difícil en la década de 1980. Los espacios vacíos entre las aldeas comenzaron a disminuir debido a las expropiaciones de tierras del Estado. A veces descubrían que el ejército había destruido las estructuras que habían dejado atrás, en el campamento de invierno.

Poco a poco la región Sateh al-Bahr se convirtió en un campamento permanente durante todo el año. Las tiendas de campaña dejaron su sitio a chozas de hojalata, casuchas y chozas de amianto. Las áreas de pastoreo constantemente decrecían. "Nuestros padres se dieron cuenta de que tenían que variar sus fuentes de ingresos", dijo Jamil, hijo de Haj Khalil.

Jamil, ingeniero agrónomo, trabaja en la sucursal del ministerio de Agricultura palestino en A-Ram. Nació en Sateh al-Bahr. Cuando asistía a la universidad durante varios años en Hebrón, se sentía agobiado. Se siente extranjero en los edificios llenos de gente de A-Ram. "Necesito el espacio que hay aquí. Todos lo necesitamos. Es sólo aquí donde podemos manejarnos", dijo.

Una base militar se encuentra a varios kilómetros al sur de Sateh al-Bahr. El asentamiento de Mizpe Yeriho, que fue construido en 1977, está a varios cientos de metros al norte, al otro lado de la ampliación de la autopista 1. Los habitantes eran miembros del grupo Yeriho, que fue establecido por miembros de Gush Enumin y adherentes de el rabino Meir Kahane.

En 2012, varios miembros del clan Hamadeen decidieron cambiar sus chozas de hojalata -insoportablemente calientes en verano y frías hasta la congelación en invierno- por casas móviles donados por la Unión Europea. Estas casas móviles disponen de cocina, duchas y placas de poliestireno para aislamiento dentro de las paredes prefabricadas. Varios huertos fueron plantados en los patios que separa una casa de otra.

Pero las casas móviles despertaron a los osos dormidos. Los residentes recibieron órdenes de demolición de la Administración Civil. El Fiscal Shlomo Lecker hizo una petición al Tribunal Superior de Justicia contra las órdenes. Después de todo, dijo, las casas móviles no ocupaban más espacio del que tenían las chozas. ¿Un beduino no tenía la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida? En noviembre de 2012 el Tribunal Superior de Justicia dictó una medida cautelar impidiendo la demolición de las casas móviles.

El 24 de abril el juez Uzi Fogelman celebró una audiencia preliminar sobre la petición. El fiscal Reuven Edelman de la Oficina del Fiscal del Estado, quien representó al ejército y la Administración Civil, dijo que el Estado propuso que los peticionarios pasen a la localidad donde la Administración Civil tenía planeado mover a miles de beduinos más de la tribu Jahalin al norte de Jericó. No se había presentado objeciones formales sobre el plan maestro, sin embargo, algunos cambios siguientes fueron objeto de objeciones por parte del Consejo Regional del Valle del Jordán, donde está la fusión de los asentamientos de la región.

Se trata de tierras de propiedad estatal, unos 2.000 dunams (alrededor de 490 acres), un hueco de la Zona C en el enclave de Jericó (en la Zona A, que está bajo control de la Autoridad Palestina). La Administración Civil pretende reunir entre 3.800 y 6.000 beduinos en el municipio, en contra de su tradición y la ley de la tribu, y sin permitir ninguna tierra de pastoreo.

Los planes para expulsar a los beduinos de sus campamentos en la zona C de Cisjordania y concentrarlos en varios municipios permanentes se han ideado en las salas de la Administración Civil durante al menos una década. (Mientras tanto se están planeando tres municipios para su reasentamiento: al-Jabal, cerca del vertedero de basura de Abu Dis; Fasayil y Nu'eimeh norte de Jericó).

En una reunión de la subcomisión celebrada el 27 de abril, el coordinador de las actividades gubernamentales en los territorios notificó a los representantes de los asentamientos y los miembros de Habayit Hayehudi, que estaban preocupados por la presencia prolongada de los beduinos de la región, que se estaba adelantando en los tres planes. Como se dijo en la reunión, el territorio a ser evacuados permitirá que los asentamientos se expandan.

En una audiencia del Tribunal Superior de Justicia el 24 de abril Fogelman sugirió que las partes se reúnan para dialogar y discutir la propuesta del Estado. Dio instrucciones a la representante de la Oficina del Fiscal del Estado para presentar la documentación relativa a la vivienda alternativa propuesta dentro de los siete días. Las partes convinieron en dialogar.

Y luego, el 28 de abril, un inspector de la Administración Civil se presentó en el campamento y dejó cinco advertencias (con una firma claro) "con respecto a la orden de evacuar un área cerrada". Las advertencias se dieron solo a los que habían presentado una petición al Tribunal Superior de Justicia contra la demolición de sus casas móviles y no al resto de las familias de la zona, que no tienen casas móviles.

La advertencia indica que si no se van en 48 horas, los rebaños pertenecientes a las familias -alrededor de 40 personas, incluidos 21 niños- serían confiscados. Casualmente o no, sólo un día antes Einav Shalev, el oficial a cargo de la Subdirección de Operaciones en el Cuartel General, informó al Subcomité de Judea y Samaria de que una zona de fuego y una zona de entrenamiento son un método seguro para desalojar a los palestinos de la zona C.

La intervención inmediata de Lecker, en forma de petición enmendada, funcionó. El 4 de mayo Fogelman emitió una orden temporal que prohíbe el desalojo de los peticionarios del campamento y la confiscación de sus rebaños. Dio al Estado 45 días para responder a las reclamaciones de Lecker, como por ejemplo que la entrega de los avisos era un hecho ilícito que mostró el rechazo de ambos tribunales y de los apelantes e ignoró el acuerdo al que habían llegado sólo tres días antes de que las partes participarían en un diálogo sobre "la regularización consensual de la vivienda de los peticionarios".

En opinión de Lecker, el propósito de amenaza de desalojo y la confiscación era una presión para que "lleguen a un acuerdo" sobre cualquier propuesta.

En respuesta a la pregunta de Haaretz sobre el asunto, la Oficina del Portavoz del ejército israelí respondió: "la zona de fuego 92 fue declarada zona militar cerrada por el comandante en jefe del Comando Central y destinada a tal fin. La declaración de la zona como una área militar cerrada se hizo en 1967 y sigue vigente, ya que el ejército sigue utilizándola con fines militares. La semana pasada las órdenes de desalojo fueron entregadas a varios habitantes que viven en el campo de tiro fuera de la ley porque es una zona militar cerrada y su alojamiento allí constituye un peligro para su seguridad. Cabe señalar que a los residentes se les ofrecieron tierras alternativas en un lugar cerca de la zona de fuego".

Un "completo disparate”, dijo Lecker a Haaretz.

En 1992 Uri Shoham, el presidente del Tribunal Militar anuló la declaración de esa zona de fuego después de que Lecker demostrara que la declaración no se había publicado correctamente o se había comunicado a los habitantes que viven en la zona de tiro (que no incluya a Mizpe Yeriho, que estaba muy cerca). Esto significa, explicó Lecker, que "cualquier persona que viva en la zona antes de la publicación de la declaración es un 'residente permanente' de la zona cerrada y no puede ser desalojado".

Los habitantes del campamento Hamadeen dicen que no se llevó a cabo ningún entrenamiento militar en su área en los últimos años. Cualquier entrenamiento que tiene lugar se hace a varios kilómetros al sur, cerca de la base militar. "A veces los miembros del Tanzim (en referencia al Comité Supremo de Planeación de la Administración Civil) vienen aquí y nos preguntan en tono compasivo y gracioso: "¿Adónde le gustaría pasar, a uno [un municipio permanente] como Azaria o a uno cerca de Jericó? '"dice Hamadeen.

"Dicen que quieren mejorar nuestras condiciones de vida. Y les digo: '¿Cómo se puede hablar de mejorar nuestras condiciones de vida cuando ni siquiera nos preguntan qué queremos?”

Los miembros del Tanzim se presentaron la semana pasada también. Echaron un vistazo al campamento desde la distancia e hicieron volar un avión no tripulado sobre él.

¿Y esa invitada que era realmente un vampiro? Así como la esposa del anfitrión había advertido en la historia de Hamadeen, de repente empezó a comer a la gente que vivía en el hogar, primero a los hijos, luego también la mujer. Finalmente se acercó al anfitrión y le preguntó en un tono amable y compasivo: "¿Por dónde le gustaría que empiece a comerlo a usted?"

Fuente: http://www.haaretz.com/news/features/.premium-1.596977

 

 

Yehuda Shaul: Diez años rompiendo el silencio

Diez años rompiendo el silencio

Yehuda Shaul

En 1982, el año en que nací, la ocupación de Cisjordania y Gaza cumplió 15 años. Cuando yo tenía cinco años comenzó la primera intifada. Cuando tenía 11 se formalizaron los Acuerdos de Oslo, poco después del 26º aniversario de la ocupación. Cuando la ocupación había durado ya 34 años, me alisté en el servicio militar. Serví primero como soldado de combate y luego como comandante, siempre en Cisjordania. Como muchos antes, estuve en controles fronterizos, realicé arrestos, registré e incluso destruí hogares.

Muchas de nuestras operaciones buscaban “hacer sentir nuestra presencia”, para mostrar a los palestinos que nunca escapan a la atenta mirada y el poder disciplinario del Ejército israelí. La lógica que subyace a esto es sencilla, y familiarizarse con ella ayuda a entender la estrategia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en los territorios ocupados. Si los palestinos saben que “siempre estamos ahí”, temerán alzarse en su propia defensa. Si temen sublevarse, será más fácil gobernarlos.

Para “hacer sentir nuestra presencia”, mis compañeros y yo organizamos patrullas regulares en la ciudad palestina de Hebrón, 24 horas al día, los siete días de la semana. Íbamos armados por las calles, hacíamos mucho ruido y entrábamos de forma rutinaria en los hogares palestinos. Intenten imaginar la siguiente situación: en medio de la noche, todo el mundo duerme y una fuerza militar irrumpe en tu casa. El mensaje es claro: son vulnerables en todo momento, incluso en sus propias casas.

Otro concepto común durante mi servicio en estos territorios era el de “disuasión”. Lo aplicábamos, por ejemplo, en la carretera cercana a la aldea de Husan, que conducía al asentamiento donde vive mi hermana. En dicha carretera, los jóvenes palestinos solían recoger piedras y tirarlas mientras pasaban los vehículos. Para disuadir de la realización de tal actividad, la idea de los comandantes fue inequívoca: “Si volamos algunas rodillas, dejarán de tirarnos piedras”. Tras este razonamiento, colocamos francotiradores a lo largo de la carretera, con instrucciones de apuntar a las piernas de cualquier joven que llevara una piedra y disparar a matar a cualquiera que tirara una piedra “grande” (una que requiriera las dos manos para sujetarla).

Por aquel entonces, las instrucciones parecían lógicas y las cumplimos sin hacer preguntas. Sólo hacia el final de mi servicio mis compañeros y yo nos dimos cuenta de que había algo de inmoral en lo que estábamos haciendo. También nos dimos cuenta de que el gobierno israelí, que nos envió a esos territorios, no tenía ni idea de lo que se hacía en su nombre.

Cuando concluimos nuestro servicio en 2004, mis compañeros y yo fundamos Rompiendo el Silencio (Breaking the Silence), hace hoy diez años, para mostrar al gobierno israelí la dura realidad de la ocupación. Desde entonces, cerca de 1.000 soldados se han unido a nosotros y han testificado sobre su servicio militar. Todos tenemos historias parecidas y eso señala la persistencia del modus operandi de las FDI. Aunque la violencia palestina ha descendido considerablemente desde la segunda intifada, los nuevos reclutas realizan tareas similares a la que llevábamos a cabo nosotros, para “interrumpir la rutina de la vida diaria” de los palestinos y hacerlos “sentirse perseguidos”.

Este año se cumple el 21º aniversario de los Acuerdos de Oslo, que muchos ven como un punto de referencia con miras al fin de la ocupación. Desde entonces hubo innumerables negociaciones, entre ellas la reciente iniciativa del canciller estadounidense, John Kerry, que quedó en nada hace un mes, y la ocupación persiste. Hay dedos que señalan en varias direcciones, distribuyendo la responsabilidad por el fracaso. No quiero unirme a eso y sugiero que, en cambio, volvamos a la realidad del terreno y nos preguntemos qué sucede allí mientras estamos ocupados con el proceso de paz. ¿Qué está sucediendo cuando incluso los críticos de la ocupación suavizan su discurso, en la creencia de que Israel debe ser recompensado por su disposición a sentarse y hablar?

Si miramos la mesa de negociación, quizá sea posible creer que Israel está dando pasos hacia el fin de la ocupación y la concesión de la independencia al pueblo palestino. Desde el punto de vista de los soldados sobre el terreno, es evidente que en general el comportamiento de las FDI está encaminado a preservar el control israelí sobre los territorios. Realizan grandes esfuerzos para que los palestinos se sigan sintiendo perseguidos, mientras se aseguran de que las comunidades de los territorios ocupados no puedan trabajar juntas en busca de objetivos comunes. Esto es todo menos independencia para el pueblo palestino, y precisamente lo contrario al fin de la ocupación.

Este año, Israel celebró su 66º aniversario. Durante 47 años ha mantenido el control militar sobre los territorios palestinos ocupados. No es un proyecto secundario, es el proyecto nacional israelí.

En la tradición judía, el jubileo es un año de cada 50, en el que a los esclavos se les concede la libertad. Al acercarse el jubileo de la ocupación, ¿seremos capaces de eliminar las cadenas que hemos colocado sobre el pueblo palestino? ¿Lo liberaremos al igual que nuestros ancestros liberaron a sus esclavos? Espero que sí. Pero para que esto suceda debemos dejar de ser embaucados por el proceso de paz y comenzar a luchar contra la ocupación.

Yehuda Shaul fundador de Rompiendo el Silencio

Fuente: http://ladiaria.com.uy/articulo/2014/6/diez-anos-rompiendo-el-silencio/

6 de junio de 2014

CONVOCATORIA: viernes 16 de mayo, hora 19

COMISIÓN  DE  APOYO  AL  PUEBLO  PALESTINO

URUGUAY

 

*El 26 de noviembre de 2013, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que declara a 2014 Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo de Palestina.


INVITACIÓN


 

 1948 - 2014 

 

A 66 años de La Nakba

 

 

     Te invitamos a reunirnos para recuperar la Memoria de La Nakba, para construir un futuro de Verdad, de Justicia y Libertad para Palestina. 

 

  

- Introducción al tema: Prof. Alejandro Hamed Franco

- Testimonios de La Nakba del Pueblo Palestino

  

Viernes 16 de mayo de 2014, 19:00 horas, 

Facultad de Derecho - Salón 26

Universidad de la República

(Ingreso por Avenida 18 de julio 1824 o por Eduardo Acevedo 1475)