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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Toda la locura condensada en un dia:

14 de mayo a las 12:37 · 

*** Decenas de miles de palestinos se manifiestan al lado de las alambradas que encierran a la Franja de Gaza, un verdadero gueto de casi 2 millones de habitantes. Mayoritariamente en forma pacifica, algunos de manera violenta pero sin crear un peligro real para los israelíes del otro lado de los alambrados, Los palestinos de Gaza, en su mayoría descendientes de refugiados desplazados de los territorios donde fue fundado Israel en 1948, recuerdan su condición de refugiados, claman por su derecho al retorno y contra el bloqueo de Gaza por parte de Israel. Es el día víspera del aniversario de la proclamación del Estado de Israel, creado sobre las tierras de las cuales fueron despojados. Francotiradores israelíes matan a 53 manifestantes. Cientos de heridos, la mitad de bala, otros seriamente afectados por gases y balines de goma.

*** En Jerusalén la elite política israelí festeja con los representantes de Trump y la ultraderecha evangelista norteamericana la inauguración de la embajada de EEUU en una ciudad cuyo status nacional está en debate y en negociaciones. Nada importa a los EEUU y a Israel las resoluciones de la ONU. Cuando le conviene Israel recuerda que fue creado por una resolución de la ONU, cuando no le conviene desprecia al derecho internacional. El hecho que más de 200 mil palestinos de Jerusalén vivan sin derechos políticos plenos, sin ser ciudadanos ni de Israel ni de un estado palestino que Israel impide crear, parece no importar a quienes festejan en la nueva embajada.

*** En la universidad de Tel Aviv cientos de estudiantes árabes (ciudadanos de Israel) y algunos judíos solidarios (docentes y estudiantes) realizamos un acto conmemoratorio de la Nakba (el desastre) palestina, de su desplazamiento en 1948. Varios de ellos nietos de quienes fueron desplazados de sus poblados de origen, de quienes fueron despojados de sus tierras, pero quedaron en territorio israeli, describen las historias que oyeron de sus abuelos. Es difícil seguir los relatos, es imposible realizar un minuto de silencio por los caídos en aquella guerra -- un grupo de derecha sionista fue autorizado por la policía a realizar un contra-acto a 40 metros de distancia y usan megáfonos muy potentes con los que atruenan constantemente en una especie de terrorismo sonoro. La policía impide confrontaciones físicas pero se niega alejarlos del lugar a pesar que el acto de los estudiantes árabes fue con autorización y coordinación previa. La actitud madura de los organizadores evita caer en las provocaciones.

*** Por la tarde cuando ya se sabían las noticias de decenas de muertos en Gaza, decenas de miles de israelíes se reúnen en la principal plaza de Tel Aviv a festejar con Neta Barzilai la cantante victoriosa de la Eurovisión. La gente baila y festeja como si la sangre derramada en Gaza no les importara, incluso como si la situación tensa que decenas de miles de israelíes residentes en los poblados alrededor de Gaza (que son afectados por los incendios provocados por cometas incendiarias lanzadas desde Gaza) tampoco les incumbiera.

*** Y simultáneamente decenas de manifestantes en Jerusalén que lograron burlar los cordones policiales y aproximarse a manifestar contra la nueva embajada de EEUU son agredidos y detenidos por la policía.

*** Una marcha de cientos de palestinos que partió de Ramallah hacia Jerusalén fue dispersada con gases y balines de goma en Kalandia.

*** Decenas de compañeros, árabes y judíos, realizan una manifestación de solidaridad con Gaza en Yaffa (Yafo), que finaliza sin agresiones pero recibiendo insultos y amenazas.

Gerardo Leibner 

 

PUEBLO PALESTINO: EL DERECHO AL RETORNO A 70 AÑOS DE SU EXPULSIÓN

COMISIÓN  DE  APOYO  AL  PUEBLO  PALESTINO

URUGUAY


DECLARACIÓN  PÚBLICA 


 

PUEBLO PALESTINO: EL DERECHO AL RETORNO A 70 AÑOS DE SU EXPULSIÓN

 

Si hay una historia oficial, quiere decir que hay otra historia”

Rodolfo Walsh

 

“Israel ha logrado moldear y desviar el discurso público sobre el futuro de Palestina de manera brillante durante muchos años. Entre sus primeros logros en este sentido cuenta con la victoria propagandística de conseguir que la guerra de 1948 sea conocida internacionalmente como la “guerra de independencia”. Esta denominación borra a los palestinos de la conciencia política y distorsiona las consecuencias humanas y políticas más profundas del conflicto armado. El lenguaje importa, especialmente en circunstancias vitales, cuando hay ganadores y perdedores, y ese es el caso de una guerra de desposesión, como aquella.”            

 Richard Falk

 

LA NAKBA

Frente al festejo de la creación del Estado de Israel, la NAKBA (catástrofe en árabe): recuerda cada 15 de mayo, la expulsión masiva del pueblo palestino de sus tierras.

 

En 1947 la ONU había resuelto la partición de la Palestina británica, en dos Estados, hecho que jamás se cumplió.

 

Ya antes de la fecha de partición, bandas paramilitares aterrorizaban a la población árabe mediante masacres y asesinatos selectivos, obligándolas a huir. Quince meses después, en 1949, el Estado de Israel controlaba, las tres cuartas partes del territorio. Asimismo destruyó más de 500 poblados y aldeas expulsando a casi un millón de palestinos con el objetivo de “borrarlos del mapa” a efectos de lograr un Estado con mayoría de población judía.

 

HOY: EL DERECHO AL RETORNO

Más de 6 millones de refugiados luchan hoy por el derecho al retorno a sus tierras y hogares, como un derecho humano básico e inalienable. Esta es la razón por la que el Estado de Israel reprime y mata. 

 

El Estado de Israel, como siempre, desconoce las disposiciones expresas de las Naciones Unidas sobre el tema.[1]

 

Trump y Nethanyahu desconocen violentamente el derecho internacional y violan la autodeterminación de los pueblos agravando la situación de la región y el mundo.

 

La decisión de Trump de considerar a Jerusalén como capital de Israel e instalando la embajada de EEUU en dicha ciudad,  atenta contra la paz de la región y del mundo.

 

Repudiamos la injerencia agresiva de los diplomáticos israelíes en la política internacional de nuestro país y América Latina.

 

La Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino en Uruguay, condena con todas las fuerzas la masacre y el exterminio sistemático del pueblo palestino.

 



[1]Resolución 194, aprobada por la Asamblea General de la el 11 de diciembre de 1948, y la Resolución 3236, de la Asamblea General del 22 de noviembre de 1974.

PUEBLO PALESTINO: EL DERECHO AL RETORNO A 70 AÑOS DE SU EXPULSIÓN

PUEBLO PALESTINO:

EL DERECHO AL RETORNO A 70 AÑOS DE SU EXPULSIÓN

 

“Si hay una historia oficial, quiere decir que hay otra historia”

Rodolfo Walsh 


CONFERENCIA DE PRENSA  

 Martes 15 de mayo, 11:00 horas

 

Sede de SERPAJ, Joaquín Requena 1642 

 ABIERTA AL PÚBLICO 

En el marco de la Conferencia de Prensa se brindará información actualizada y se manifestará la solidaridad con el pueblo palestino.

Esperamos contar con vuestra presencia.

 

Contactos:

Ana María Araujo 094 944 736

Christian Mirza 099 286 600


 

COMISIÓN  DE  APOYO  AL  PUEBLO  PALESTINO

URUGUAY

Palestina 1948: Partición, desposeimiento y fragmentación

 

por Richard Falk* - 23-04-2018

Israel ha logrado moldear y desviar el discurso público sobre el futuro de Palestina de manera brillante durante muchos años. Entre sus primeros logros en este sentido cuenta con la victoria propagandística de conseguir que la guerra de 1948 sea conocida internacionalmente como la “guerra de independencia”. Esta denominación borra a los palestinos de la conciencia política y distorsiona las consecuencias humanas y políticas más profundas del conflicto armado. El lenguaje importa, especialmente en circunstancias vitales, cuando hay ganadores y perdedores, y ese es el caso de una guerra de desposesión, como aquella.

 

Les llevó décadas a los palestinos elevar sus experiencias de la guerra de 1948 incluso a conocimiento de aquellos a nivel internacional que respaldaban la lucha nacional palestina por su autodeterminación. Incluso ahora, más de medio siglo después de la guerra, la Nakba, como la llaman los palestinos, permanece internacionalmente en segundo plano.

La palabra significa “catástrofe”, debido principalmente a que al menos 700.000 residentes no-judíos de Palestina fueron despojados tras 1948 de sus propiedades en el nuevo Estado de Israel y les negó el derecho de retorno a los palestinos que habían abandonado sus hogares y pueblos por miedo o como resultado de la coerción israelí. Este doble proceso de desposeimiento y destrucción fue llevado a cabo por la fuerza, mediante la demolición y la total destrucción de entre 400 y 600 pueblos palestinos en el nuevo Estado de Israel.

Es llamativo que incluso aquellos que han aceptado la concepción revisionista de la Nakba suelen tratarla como un acontecimiento calamitoso, pero rara vez la abordan como un proceso. Para los palestinos que fueron desposeídos de sus hogares, sus tierras, sus comunidades, de su empleo y dignidad, y para sus familiares y posteriores generaciones, la vida ha sido un calvario.

Y esto es así por la miseria y humillación que acompañan la residencia prolongada en campamentos de refugiados o por las tantas vulnerabilidades y el desarraigo que implica un exilio involuntario y permanente. En otras palabras, la tragedia de la Nakba no concluyó con los traumas de la desposesión, sino que se prolongó en las horribles experiencias que le siguieron. Y eso debe entenderse como consecuencias inseparables de la catástrofe originaria.

La resolución de participación de la ONU

Para muchos pensadores palestinos la dura prueba que supuso la lucha por el control del territorio y sus derechos fundamentales –tras la resolución 181, aprobada por 33 votos contra 31 (con diez abstenciones y una ausencia) en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 29 de noviembre de 1947– se agravaron durante décadas después de 1948.

Una muestra del dominio israelí sobre el discurso público internacional fue la dramatización de la aceptación sionista (representada por la Agencia Judía para Palestina) de la propuesta de partición de la Palestina histórica, mientras los palestinos, sus vecinos árabes, India y Pakistán la rechazaron, señalando que llevarla a cabo sin el consentimiento de los habitantes de Palestina constituía una flagrante violación de los estatutos de la ONU en relación al derecho de los pueblos a su autodeterminación y a elegir su propio destino político.

Este choque de posiciones fue interpretado entonces por Occidente como una demostración de lo “razonable” de la posición sionista ante las complejidades que suponía compaginar reivindicaciones contrarias sobre el derecho a la autodeterminación y la soberanía territorial.

El sesgo sionista-israelí consistía en afirmar que Israel estaba dispuesto a resolver el conflicto a través del compromiso político, mientras que, por oposición, supuestamente el plan palestino para el futuro del país sería exclusivista, incluso genocida, sugiriendo una supuesta intención árabe de arrojar los judíos al mar. Una afirmación que, con las heridas del Holocausto todavía abiertas, obviamente perturbaba una sensibilidad política, liberal y occidental, ya extremadamente sensible.

Una interpretación más objetiva de estas dos posiciones opuestas nos lleva a deducir una serie de conclusiones que van casi totalmente en contra de la narrativa que Israel le ha vendido al mundo sobre el plan de partición de la ONU y sus secuelas. Sin embargo, esa versión sigue siendo la dominante.

Tras un inicial y comprensible reflejo palestino de repeler a los intrusos judíos que buscaban ocupar y dividir su patria, han sido los palestinos, no los israelíes, quienes han venido proponiendo un compromiso integral, mientras que los israelíes, por lo general, sostienen la idea de que “la tierra prometida” a los judíos incluye Cisjordania y una Jerusalén unificada, y que cualquier cambio de estos objetivos sería una traición fundamental al proyecto sionista de restablecer enteramente un mítico “Israel bíblico” como Estado soberano.

Los israelíes más ideologizados, como Menachem Begin (comandante del Irgún y sexto primer ministro de Israel, entre 1977 y 1983), se oponían abiertamente a la partición en 1947 –previendo correctamente que generaría violencia— y consideraban que Israel sólo conseguiría su seguridad y llevar a cabo el proyecto sionista mediante operaciones militares con ambiciones de expansión territorial. David Ben-Gurion, el principal estratega sionista y líder israelí, compartía el escepticismo de Begin sobre la partición, pero la apoyó por motivos pragmáticos, como un paso hacia en la aplicación del proyecto sionista y no como un fin. En ese sentido la partición de Palestina era considerada provisional. A partir de 1947 se buscó aplicar por completo la agenda sionista.

La partición era una conocida táctica británica colonial que complementaba aquella de “divide y reinarás”. La estrategia de la ocupación fue propuesta ya en 1937 en el informe de la Comisión Peel, pero debido a la necesidad de colaboración árabe en la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido desistió de su propuesta de dividir Palestina. En un Libro Blanco posterior, los británicos afirmaron que una partición sería “poco práctica” en el caso de Palestina, y un tanto sorprendentemente se abstuvieron de votar la resolución 181 en la Asamblea General de la ONU.

La prolongación del sufrimiento palestino

La propuesta palestina de un compromiso integral data al menos de 1988, cuando la OLP decidió aceptar a Israel como un Estado legítimo y ofreció una normalización de las relaciones, si Israel cumplía con los preceptos de la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU –que exigia el retiro de las fuerzas israelíes de ocupación hasta la línea verde, las fronteras previas a la guerra de 1967, y llegar a un acuerdo sobre cómo solucionar efectivamente el asunto de los refugiados. La iniciativa árabe de paz de 2002 añadió nuevos incentivos regionales para aceptar la propuesta de compromiso político de la OLP, pero Israel respondió con el silencio y Occidente con poco entusiasmo.

Los Acuerdos de Oslo han sido un fracaso unilateral. Nunca produjeron propuestas sobre los asuntos en disputa que tuvieran alguna oportunidad razonable de generar el fin definitivo del conflicto. Mientras tanto, le daba un tiempo valioso a Israel para seguir expandiendo su red de colonias ilegales, una forma de anexión sigilosa que también servía para transformar el mantra de los dos Estados en una quimera cada vez más cruel y útil para apaciguar a la opinión pública que buscaba una paz sostenible para ambos pueblos y el fin del conflicto.

Un análisis más objetivo de las dos posiciones sobre la solución de la partición nos permite también desconstruirlas. Por un lado, el movimiento sionista tomó lo que podía conseguir en cada etapa, mientras que en el terreno y a nivel diplomático generaba condiciones para obtener más, ampliando sus reivindicaciones y expectativas políticas, “moviendo los mojones”.

Esta táctica de “hechos consumados”, de pequeñas conquistas sucesivas, se puede rastrear al menos hasta la “Declaración de Balfour”, cuando los sionistas aceptaron la terminología de un “hogar nacional” judío, a pesar de sus aspiraciones iniciales de establecer un Estado judío que no asumiera los derechos morales, legales y políticos de los palestinos.

Gracias a recientes investigaciones de archivos ha quedado cada vez más claro que la verdadera meta sionista siempre fue el Israel de la tradición bíblica, “la tierra prometida”, que incluiría la totalidad de la ciudad de Jerusalén y la zona que internacionalmente es conocida como Cisjordania y en Israel como “Judea y Samaria”.

Por otro lado, el rechazo palestino a la solución de partición de la ONU –que inicialmente fue respaldada por todo el mundo árabe, al igual que por la mayor parte de los países de población mayoritariamente musulmana– se basaba en que Palestina sería dividida sin ningún proceso previo de diálogo y consentimiento de la población mayoritaria establecida, ni siquiera sería consultada al respecto. Fue un intento arrogante de la ONU, que entonces era controlada por Occidente, de dictar una solución que no tomaba en cuenta las preocupaciones de los palestinos y que tampoco era conforme al espíritu ni la letra de sus propios estatutos.

Interpretar el rechazo palestino de la resolución 181 de la Asamblea General como una muestra de antisemitismo o siquiera como un rechazo de la existencia misma del Estado de Israel es aceptar una explicación acorde a la narrativa israelí, que ignora el desastroso legado de la partición. Esta explicación desconoce también las dinámicas reales que han mantenido el conflicto vivo durante todas estas décadas. Hasta el día de hoy, Israel sigue desarrollando condiciones que empeoran las perspectivas futuras de los palestinos, mientras sutilmente presenta el proyecto sionista como una búsqueda razonada y más abierta de ambiciones no expresadas anteriormente.

Esto nos lleva a una pregunta central, que también tiene que ver con los motivos de los israelíes para aceptar temporalmente una partición que en realidad no querían, como una forma de expandir sus márgenes de maniobra políticos y de mostrar al mundo una imagen razonable que incluía un compromiso con la paz.

Los palestinos se sintieron excluidos y humillados por la manera en que abordó el futuro de su sociedad la ONU y Occidente. No obstante, no querían alienar a la comunidad internacional, especialmente a Washington. Esa fue la razón de que le dieron crédito a la “declaración de principios” de Oslo de 1993 y actuaron como si el “proceso de paz” tuviera algo que ver con la paz.

Ese tipo de diplomacia de complacencia de la Autoridad Palestina durante los últimos 25 años –mientras Israel anexaba y judaizaba Jerusalén oriental y penetraba más profundamente en Cisjordania– generó la impresión en muchos círculos, palestinos y otros, de que la Autoridad Palestina no resistía con la suficiente determinación, y que o ingenuamente jugaba una partida que solo podía perder, o era incapaz por completo de comprender el verdadero plan sionista.

La “guerra de partición”

Para volver a nuestra afirmación inicial de que el lenguaje es en sí mismo un espacio de lucha, ahora, 70 años después de los hechos, es aun más importante llamar a la guerra de 1948 con un nombre que revele claramente sus características esenciales. Y ese nombre es “Guerra de Partición”. Sólo con esta opción lingüística podremos comenzar a comprender hasta qué punto la comunidad internacional, encarnada en la ONU, fue culpable de un pecado original con respecto al pueblo palestino, sus derechos naturales y legales y sus razonables expectativas políticas. Respaldar la partición de Palestina fue lo que yo llamaría un “crimen geopolítico”.

*Richard Falk 

Profesor emérito de derecho internacional de la Universidad de Princeton.

 

 

ALMA BOLÓN: LOS HIJOS del GUETO

Los hijos del gueto

La Catástrofe de 1948.

por Alma Bolón

“A los árabes no les queda más que una cosa que hacer: irse corriendo.” Así resumió un importante líder sionista las operaciones israelíes en 1948 que destruyeron cientos de pueblos y desplazaron a más de medio millón de palestinos. A esos tiempos –que los palestinos recuerdan como la Catástrofe (Nakba)– está dedicada la novela “Los hijos del gueto. Me llamo Adán” del libanés Elias Khoury. El viernes pasado los gazahuis conmemoraron estos sucesos. Ya hay 18 muertos por balas israelíes en esas manifestaciones.

 “¿Cómo podríamos devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolverlos.” Pregunta y respuesta son de Golda Meir, y las formuló siendo primera ministra de Israel, en 1969. Con su candidez arrolladora, la adivinanza de Meir suponía que, al no haber Estado de Palestina constituido, los territorios ocupados por Israel gracias a la guerra fulminante de 1967 no pertenecían a nadie, tal como si hubieran sido terrenos baldíos en los que bastara con instalarse para adueñarse.

De hecho, durante mucho tiempo se sostuvo que los habitantes de Palestina, ante el avance de los soldados israelíes en 1948, habían preferido retirarse, vaciando el territorio en complicidad que justificase la intervención de los países árabes. Documentos israelíes difundidos desde hace lustros permiten rebatir esta explicación. Así por ejemplo, el Plan Dalet, detallado documento preparatorio de la ofensiva militar israelí en 1948, esa operación bélica que el Estado de Israel llama “guerra de independencia” y que los palestinos llaman “an-nakbah”: literalmente, “el desastre” o “la catástrofe”. En el Plan Dalet, entre los “objetivos operativos de las brigadas”, figura cómo tratar los “centros de poblaciones enemigas ocupados”, y se lee: “destrucción de poblados (prenderlos fuego, hacer que exploten y plantar minas en los escombros), en particular, los centros de poblaciones cuyo control continuo es difícil. (…)Realizar operaciones de búsqueda y de control en función de las siguientes conductas: rodear la población y rastrillarla. En caso de resistencia, las fuerzas armadas deben ser destruidas y la población expulsada fuera de las fronteras del Estado hebreo”.

***

La historiografía sionista sin dificultades digirió y metabolizó la crudeza sangrante del Plan Dalet, ya que el exterminio de judíos europeos perpetrado por los nazis (ante la mirada semienterada y semiafligida de otros Estados) durablemente adormeció pruritos, otorgando un supuestamente legítimo y efectivamente ilimitado permiso para matar en defensa propia a Israel, Estado hasta hoy en expansión imparable.

Sin embargo, los llamados “nuevos historiadores” israelíes volvieron a pensar esos momentos fundacionales. Entre quienes más criticaron las interpretaciones basadas en imperativos de seguridad y de sobrevivencia de Israel, está el historiador Ilan Pappé (Haifa,1954), al punto que en 2007 se exilió en Gran Bretaña, y hoy trabaja en la Universidad de Exeter y dirige el Centro Europeo de Estudios sobre Palestina. Ilan Pappé considera el Plan Dalet como un “plan global de expulsión”, inclusive como una operación de “purificación étnica”. El plan, escribe Pappé, “es el reflejo de un estado mental de los soldados judíos antes, durante y después de la guerra, perfectamente resumido por las afirmaciones de Ezra Danin (…): en la tierra de Israel, a los árabes no les queda más que una cosa que hacer: irse corriendo”.1

(El periódico digital francés Mediapart alberga un blog que presenta un florilegio de afirmaciones de similar sinceridad, expresiones del “estado mental de los soldados judíos” al que se refiere Ilan Pappé. Por ejemplo ésta, de 1969, del ex ministro y militar israelí Moshe Dayan: “Pueblos judíos fueron construidos en lugar de los pueblos árabes. Ustedes ni siquiera pueden conocer el nombre de éstos, y no se lo reprocho, porque los libros de geografía no existen más, los pueblos árabes no están más. Nahlal se erige en lugar de Mahlul; Kibbutz Gvat en lugar de Jibta; Kibbutz Sarid en lugar de Huneifis; y Kefar Yehushua en lugar de Tal al-Shuman. No queda nada construido en este país que antes no haya tenido población árabe”. Con acierto, la entrada al blog se llama “Los sionistas con sus propias palabras”.2)

En este marco, con la Operación Dani, las fuerzas israelíes tomaron en diez días de julio de 1948 Lydda y Ramle, principal ciudad palestina del siglo XIV, próspero cruce de caminos –entre Jaffa y Jerusalén, entre Damasco y El Cairo– hasta la llegada de los cruzados. Ramle, ar-Ramlah, lleva en su nombre el recuerdo de la arena y su cercanía etimológica con “rambla”. Lydda, así nombrada en el Nuevo Testamento cuando en ella Pedro cura a un paralítico, se encuentra entre las más antiguas ciudades palestinas, y guarda el sepulcro del vencedor del dragón, San Jorge, al-Khidr entre los musulmanes. Otro Jorge, Georges Habache, fundador y dirigente del Frente de Liberación de Palestina, también había nacido en Lydda, en 1926, y de ahí tuvo que irse su familia, cuando la Operaciόn Dani. Fue durante aquellos días de julio de 1948 en que Lydda empezó a llamarse El Lod en los mapas israelíes, cuando los soldados expulsaron a 50 mil habitantes, empujándolos hacia Ramallah.

***

A esos tiempos está dedicada una novela del libanés Elias Khoury, traducida en francés en 2018, y con título de maciza ambigüedad: Les enfants du ghetto. Je m’appelle Adam (Awlâd al-Ghetto. Ismi Âdam; Los hijos del gueto. Me llamo Adán).3

Autor de numerosa obra, Elias Khoury nació en Beirut, en inesquivable año (1948) para Oriente Medio, y siendo muchacho joven se consubstanció con el destino de los palestinos refugiados en su ciudad, por lo que pronto fue miembro de Al Fatah. Su novela La puerta del sol obtuvo en 2002 el principal premio literario palestino y fue traducida en varios idiomas, entre ellos el inglés y el hebreo. Khoury se precia de ser a menudo confundido con un palestino, incluso por la propia gente del barrio beirutiano en donde nacieron sus abuelos, sus padres y él.

Elias Khoury ha explicado que en esta novela prefirió contar la historia de quienes no se habían ido hacia Ramallah cuando la llegada de los soldados, sino que se habían quedado en Lydda. En esas primeras horas de ocupación israelí de la ciudad palestina, nace el protagonista de esta ficción hecha de historia. El recién nacido y ya huérfano recibirá el nombre de Adán, por ser el primero en llegar a ese nuevo estado de la ciudad, rápidamente provista de un corralón alambrado de púas que encerrará a los palestinos obligados a abandonar sus casas, pero reacios o impedidos de huir hacia Ramallah.

En esos días en que los antiguos habitantes de Lydda que no huyen hacia el este pasan a ser mano de obra cautiva de los ocupantes, los palestinos conocen en boca de los israelíes la palabra “gueto”, hasta entonces ausente de su vocabulario. Porque, explica Khoury,4 contrariamente a lo que había sucedido en Europa, en Jerusalén el barrio judío solo se llamaba “barrio judío”, comparablemente al “barrio musulmán”, o al “barrio armenio” o al “barrio cristiano”. A partir de la ocupación de Lydda por las tropas israelíes y el encierro y sometimiento de sus habitantes palestinos, para éstos, “gueto” querrá decir “barrio palestino”.

Porque, de hecho, luego del Holocausto, luego de que los judíos fueran los judíos de los nazis, los palestinos pasaron a ser los judíos de los judíos, sostiene Khoury. De ahí la peripecia incierta de su protagonista, Adán, recién nacido y ya huérfano de madre, de padre y de madre patria, devenido en Nueva York vendedor de falafel israelí, comida o denominación que acarrea consigo la historia de la colonización militar. De ahí, ciertamente, la ambigüedad fecunda del título Los hijos del gueto. Me llamo Adán que amplía sus posibilidades de designar ya no sólo a quienes heredan la memoria de los guetos europeos, sino también a quienes pasaron a ser sus víctimas, a los herederos de la memoria de los guetos mediorientales, con la decisiva diferencia de que estos últimos son memoria y son actualidad constante, tal como el avance de la ocupación de los territorios, los muros que encierran ciudades, las torretas de vigilancia y los check-points que controlan la circulación de la población palestina lo muestran.

La deprimente constatación de la indeterminación básica que troca a la víctima en verdugo también entraña una idea exaltante por su mayor potencial político, opina esta cronista, pues desubstancializa pertenencias raciales (“étnicas”), religiosas, lingüísticas, territoriales, civiles o gastronómicas, en nombre de las cuales debería exterminarse a quienes supuestamente tienen otras pertenencias. Si hoy los judíos tienen sus judíos, que son los palestinos, esto significa que, en un punto, no hay palestinos (tal como le hubiera gustado a Golda Meir), aunque sobre todo impone que tampoco puede haber judíos mandatados para guetizar palestinos, en nombre de su condición de hijos del gueto nazi.

 

  1. Ilan Pappé (2006), “The 1948 Ethnic Cleansing of Palestine”, Journal of Palestine Studies, Vol 36, No 1.
  2. https://blogs.mediapart.fr/fxavier/
    blog/270111/les-sionistes-avec-leurs-
    propres-mots
  3. Editada en árabe por Dâr al-Âdab (Beirut, 2016); en francés por Actes Sud/Sindbad (Arles, 2018).
  4. Entrevista radial en Rfi, http://www.rfi.fr/emission/20180211-khoury-elias-ecrivain-libanais-enfants-ghetto

 

Brecha, 6 de abril de 2018

https://brecha.com.uy/los-hijos-del-gueto/

 

DECLARACIÓN DE REPUDIO A LA MASACRE EN CURSO CONTRA EL PUEBLO PALESTINO EN GAZA

COMISIÓN  DE  APOYO  AL  PUEBLO  PALESTINO- URUGUAY

La COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO-URUGUAY se suma a la declaración de la

Federación de Entidades Argentino Palestinas

DECLARACIÓN DE REPUDIO A LA MASACRE EN CURSO CONTRA EL PUEBLO PALESTINO EN GAZA

A la luz de los atroces acontecimientos que se están sucediendo en este momento en la Franja de Gaza, Palestina Ocupada, donde hoy comenzó la Gran Marcha del Retorno, la cual tendrá su culminación el día 15 de mayo, nos vemos, una vez más, en la triste labor de denunciar otra masacre perpetrada por las fuerzas coloniales de ocupación israelíes, otra de tantas que son cometidas diariamente contra el pueblo palestino.

La Gran Marcha del Retorno es una manifestación pacifica del pueblo palestino llamando a la implementación del párrafo 11 de la resolución 194 de la ONU que resuelve el derecho al retorno de todos aquellos refugiados que deseen regresar a sus hogares, así lo hagan lo antes posible.

Para el momento en que se escriben estas lineas, las fuerzas de ocupación de Israel han sesgado la vida de 15 jóvenes palestinos desarmados y herido a más de 1400, algunos de extrema gravedad, usando artillería y francotiradores apostados cobardemente desde la seguridad que les brinda su poderío bélico y el silencio complice de la comunidad internacional.

Nuevamente el pueblo bloqueado por aire, mar y tierra, desarmado y olvidado de Gaza, está siendo asesinado sin que los medios de comunicación masivos reporten el genocidio que lleva adelante, continuo y sin pausa, el estado criminal de Israel.

Importantes organismos de DDHH, entre ellos Jewish Voice for Peace,  han declarado su indignación ante estos bestiales actos de violencia desatados contra miles de manifestantes pacíficos y llaman a los Medios a hacer un relato veraz sobre lo que está sucediendo.

Así mismo, nosotros desde el espacio que integramos, hacemos un llamamiento a la sociedad toda a repudiar, condenar, y difundir esta nueva barbarie cometida contra un pueblo indefenso.

Si los titulares del día no mencionan los nombres de los jóvenes asesinados, hagámoslo nosotros, con voz fuerte, clara e insoslayable, es nuestro deber ético con las víctimas de la ocupación y limpieza étnica más larga de la era contemporánea.

-Omar Abu Samour, Mahmoud Abu Muammar, Mohammed Najjar, Mohammed Abu Omar, Ahmad Oudeh, Jihad Freneh, Mahmoud Rahmi, Iyad Abdelal, Abdelfattah Abdenabbi, Ibrahim Abu Shar, Abdelqader al-Hawajri, Sari Abu Odeh, Hamdan Abu Amsheh, Nader Sabbagh, Naji Abo Hujayer

Sabemos que esta lista, dolorosamente, sumará más nombres de jóvenes inocentes en los días venideros y es por eso que resulta un imperativo alzar nuestras voces exigiendo que nuestro gobierno se manifieste contra estas políticas criminales de exterminio.

Por una Palestina libre y soberana.

 

Poema por el Día de la Tierra Palestina

Pastor

de regreso

a la ruta olivar

del pan caliente

con olor a exilio.

Lleva en sus pies

la memoria del camino.

Cuidado,

las piedras que pisa

son sagradas.

 

Patricia Rodríguez

 

Natalia No Vayas, no seas cómplice del apartheid

Montevideo y Buenos Aires, 16 de marzo de 2018

Las organizaciones de solidaridad con la lucha del pueblo palestino en Argentina y Uruguay, que accionamos contra el régimen de apartheid de Israel, repudiamos la eliminación de mensajes en las páginas de Natalia Oreiro y redes sociales de personas que apoyan la solicitud del movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) para que la artista Natalia Oreiro no presente su concierto en Tel Aviv.

Repudiamos además los intentos de normalización y encubrimiento de la situación en Palestina, como por ejemplo las “cartas de apoyo” para que vaya a “cantar como embajadora de la cultura latina”, ocultando que a pocos kilómetros de la sala de concierto en Tel Aviv se está encarcelando, expulsando y matando a la población palestina, destruyendo sus casas, secuestrando y torturando niñxs, aplicando un cerco inhumano sobre una población de Gaza en situación ya de desastre humanitario, asesinando sus pescadores y agricultores, ahorcando su economía, reprimiendo a gatillo fácil y muerte a marchas no violentas de protesta, y todas las demás acciones naturales de un sistema de apartheid y de limpieza étnica denunciadas por diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Asimismo, Natalia: reiteramos nuestro pedido de que canceles tu show en Tel Aviv. Apelamos a tu compromiso y tu sensibilidad hacia los derechos humanos en general y los derechos de la niñez en particular. Sabemos de tus acciones humanitarias en favor de niños, niñas y adolescentes, lo que en 2011 llevó a que fueras nombrada Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF. Te hemos seguido en tus actividades, y no olvidamos que fuiste vocera de UNICEF en la importante y exitosa campaña “NO A LA BAJA” que logró impedir que en Uruguay se bajara la edad de imputabilidad a menores de edad.

Es por esa sensibilidad y compromiso que confiamos en que podrás comprender y rechazar las violaciones sistemáticas que Israel comete a los derechos de las niñas y niños palestinosIsrael es el único país del mundo que juzga a menores de edad en tribunales militares. Los niños palestinos también merecen nuestra solidaridad.

Te pedimos que comprendas que, más allá de tus intenciones, el Estado de Israel va a utilizar tu actuación para proyectar una imagen de país normal y democrático, blanqueando y encubriendo así su criminal política de apartheid y limpieza étnica. De hecho, ya está utilizando tu recital para lavar sus crímenes y presentar una imagen de país normal y amigable. Después de todo, es así como se las ha arreglado para mantener la ocupación militar, la colonización y la represión brutal contra la población palestina con impunidad durante siete décadas.

 Por último, continuamos exhortando a todas las personas sensibles y comprometidas con los derechos humanos y el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino a seguir enviándole mensajes a Natalia Oreiro a través de sus páginas y por otros medios, porque aunque los estén borrando, esos mensajes igual le llegan, y así hacemos sentir y sumamos más voces.

Las Oreiro - Natalia Oreiro  

#NataliaNoVayas,

#NataliaNoEntretengasAlApartheid#NataliaNoSeasCompliceDelApartheid

#endapartheid #FreeAhed #bds 

Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino -coarspp@gmail.com

Comisión de apoyo al Pueblo Palestino/Uruguay  - palestina@adinet.com.uy​

Comité Palestina Libre/Uruguay