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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

¿Tercera Intifada o tercer paso hacia la limpieza étnica de Palestina?

BDZ Iruñerria

El reconocimiento del presidente norteamericano Donald Trump a Jerusalén como capital de Israel ha supuesto una vuelta de tuerca más a la asfixia socioeconómica, política y territorial que sufre el pueblo palestino y cuyo inicio podríamos ubicar en la declaración Balfour.

Hace 100 años (exactamente, el 2 de noviembre de 2017) el gobierno británico a través de su ministro de asuntos exteriores A. J. Balfour declaró públicamente a la Federación Sionista su apoyo a la futura creación de un hogar nacional judío en la tierra de Palestina(1). Aunque en el breve escrito entregado al barón W. Rotschild se recogía la salvaguarda de la población autóctona, al sionismo político solo le interesaba el reconocimiento internacional para comenzar a implementar sus planes de limpieza étnica sobre el pueblo palestino(2).

Las principales ramas del sionismo fueron ejecutando sus acciones, todas ellas convergentes sobre Palestina: el sionismo político comprando voluntades y ganando votaciones entre gobiernos y en la Sociedad de Naciones (precursora de la actual Organización de las Naciones Unidas) para ir adquiriendo poder político en el territorio palestino; el sionismo práctico comprando y ocupando tierras palestinas para la creación de colonias y kibutz(3), verdaderas puntas de lanza de la ocupación israelí; y el sionismo revisionista que desde el principio abogó por la lucha armada para deshacerse de la población local, ya que su presencia impedía la creación de un estado étnicamente puro y judío(4). Todas estas acciones fueron generando una situación de confrontación creciente con la población nativa(5), cristiana, musulmana y muchas personas judías que no aceptaban los principios del sionismo.

El 14 de mayo de 1948 el sionismo aprueba en Tel Aviv su declaración unilateral de independencia, amparándose en la aprobación de la resolución 181 de la Asamblea General de la ONU que proponía la partición del territorio para la creación de un futuro Estado palestino y otro israelí(6). Cabe destacar que esta resolución era una mera propuesta y que en modo alguno obligaba a su implementación, al no provenir del Consejo de Seguridad de la ONU(7). Sin embargo, el sionismo acentúa sus políticas de colonización que ya llevaban años implementando, aunque hasta entonces solo habían conseguido la posesión del 6% de la tierra palestina.

Ante semejante declaración, al día siguiente un ejercito conformado por palestinos y milicianos de diferentes países árabes, menos numeroso y peor armado que el ejercito sionista, declara la guerra al recién autoproclamado Estado de Israel. Tras 8 meses de guerra (durante los cuales entre otros acontecimientos tuvo lugar el asesinato, por parte del grupo armado sionista Irgun, del Conde F. Bernadotte, enviado de la ONU para mediar entre las partes y contrario a la R. 181) Israel se apodera del 78% de toda la Palestina histórica y expulsa a la diáspora(8) al 80% de la población palestina(9).

Al Naqba (la catástrofe) es el término árabe para definir el significado de la creación del Estado de Israel sobre la Palestina histórica. Posteriormente, tuvo lugar Al Naqsa, la guerra de los 6 días, en Junio de 1967. En ella Israel ocupó militarmente el 22% de la Palestina histórica que no había podido ocupar en la guerra del 48 y además la península del Sinaí en Egipto, los altos del Golán en Siria y las granjas de Shebaa en Líbano. No hay que olvidar que el verdadero objetivo sionista no es colonizar la Palestina histórica, sino como diría D. Ben Gurión(10):

El actual mapa de Palestina fue diseñado por el Mandato Británico, pero el pueblo judío tiene otro mapa que nuestra juventud y nuestros adultos deben conseguir dibujar: del Nilo al Eúfrates”.

Estos han sido los grandes hitos de la ocupación sionista sobre Palestina. Sus políticas son unas veces más visibles y violentas como las masacres, los bombardeos, el muro… Otras veces, la mayoría, son políticas más sutiles e invisibles. Entre ellas, la negación de residencia a los ciudadanos de Jerusalén, la no concesión de permisos para la rehabilitación de casas palestinas, las detenciones administrativas (sin cargos ni juicio), la destrucción de cultivos y de casas, la expropiación de tierras, los impedimentos a la libre movilidad incluso dentro de Cisjordania y Jerusalén, la prohibición de ir a Israel, la imposición de toques de queda por parte del ejercito israelí, el encarcelamiento de niños y niñas por encima de 12 años y un largo etcétera tan cruel como silencioso.

Podríamos decir que todas estas acciones de colonización y limpieza étnica siguen siendo llevadas a cabo por el sionismo práctico y el revisionista; el primero defendía y sigue defendiendo que lo importante es construir una realidad sobre el terreno aunque sea contra la legalidad internacional y el segundo que hay que hacerlo mediante la fuerza. El más claro ejemplo lo constituyen las colonias que violan la IV Convención de Ginebra, que establece que la potencia ocupante no podrá ubicar a sus habitantes en el territorio ocupado. Sin embargo, Israel, vulnerando el derecho internacional, lleva ya ubicados a casi 600.000 11 colonos en las tierras palestinas ocupadas en 1967. Concretamente en Jerusalén ha arrebatado por la fuerza y se ha anexionado, con las colonias y sus infraestructuras, el 75% de Jerusalén oriental (la parte palestina).

Y, una vez más, sin que ninguna sanción le haya sido impuesta.

En una vuelta de tuerca más de desfachatez, ilegalidad y crueldad, Donald Trump reconoce a Jerusalén como capital de Israel, hito máximo ansiado por el sionismo. Obviamente, dicha declaración viola la legalidad internacional que en el armisticio de 1949 establece la línea verde dividiendo la ciudad de Jerusalén en una parte occidental para el sionismo y una parte oriental para el pueblo palestino. Sin embargo, comprobamos que los planes que el sionismo trazó hace 100 años se continúan implementando. Que las diferentes corrientes del sionismo continúan ejerciendo su poder sobre los centros del imperialismo financiero mundial, con los que establecen una perfecta sinergia (principal razón de ser del Estado de Israel). Ejemplo claro es el trabajo que ha hecho el sionismo político con el presidente norteamericano desde que fue elegido candidato republicano.

El sionismo pervive en todas sus formas y creemos interesante recordar que dicha ideología mesiánico-nacionalista, acuñada por T. Herlz en 1897, fue declarada por una amplia mayoría como una forma de racismo por la Resolución 3379 del 10 de noviembre de 1975 de la Asamblea General de la ONU 12 y la equiparaba al sistema del apartheid sudafricano. Esa similitud es la que llevó al movimiento social palestino a emular la lucha de la población negra en Sudáfrica diseñando la campaña de boicot, sanciones y desinversiones (BDS) a Israel hasta que cumpla con la legalidad internacional vigente. Esta campaña civil no violenta está siendo atacada por el actual sionismo político intentando que en los diferentes países se persiga como si fuera un delito, intentando equiparar el antisionismo al antisemitismo. Esta relación es fácilmente desmontable teniendo en cuenta que hay varios grupos de personas judías dentro de Israel y fuera de sus fronteras, como Boicot from Within (Israel), la International Jewish Anti Zionism (IJAN) o el movimiento Neturei Karta, organización judía que se declara claramente antisionista.

La declaración de Trump no es sino una vuelta de tuerca más dentro del maquiavélico plan de asfixia social, económica, política y territorial del Estado sionista de Israel. Hoy, más que nunca, es necesaria nuestra presencia en las calles en solidaridad con el pueblo palestino y con su lucha por la justicia y los derechos humanos, recordando la frase del premio Nobel de la paz Nelson Mandela:

Sin la paz en Palestina, la nuestra siempre será incompleta.

Notas:

1 http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=46946

2 Expresión acuñada por el historiador israelí Ilan Pappe.

3 Materialización del peculiar concepto socialista del sionismo –rama mayoritaria del sionismo- que tenía tanto de socialista como de racista ya que se trataba de comunidades colectivizadas pero exclusivamente judías.

4 Múltiples planes, como el plan Dalet, fueron diseñados e implementados para expulsara a la población de Palestina (La limpieza étnica de Palestina. I Pappe. Ed crítica (2006)) o exterminarla (La Rebelión. Menahen Beguin. Inédita editores, 2008) entre ellos, la masacre de Deir Yasin donde más de la mitad de la población fue asesinada por los grupos paramilitares Irgun y Stern (Palestina. El hilo de la memoria. Ed Caballo de Troya. 2004).

5 A principios del siglo XX en Palestina convivían unos 650.000 musulmanes, unos 80.000 cristianos y unos 60.000 judíos. (Historia de la Palestina Moderna. Ilan Pappe. Ed. Akal. 2007. pág 114.

6 55% para el futuro estado judío (aunque su población era solo del 33%), 45% para el futuro estado palestino, dejando la ciudad de Jerusalén un corpus separatum bajo control internacional.

7 Contrariamente a lo que sucede con la R. 242 que insta a Israel a desocupar los territorios palestinos y sí es de obligado cumplimento al emanar del CS de la ONU.

8 Before their diaspora. Walid Khalidi. The institute for Palestine studies (1984)

9 La historia de la Palestina moderna. Ilan Pappe. Ed. Akal (2007)

10 “Ben Gurion y los árabes palestinos” D. Ben Gurión. Oxford University Press. (1985)

11 http://www.btselem.org/topic/settlements

12 La Resolución 3379 fue anulada por la Resolución 4686 del 16 de diciembre de 1991, condición que Israel impuso para sentarse a negociar sobre los futuros acuerdos de Oslo, avalada por intensas presiones de Estados Unidos.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=235295

REPUDIAMOS las DECISIONES ILEGALES y UNILATERALES de EE.UU. e ISRAEL sobre JERUSALÉN

COMISIÓN  DE  APOYO  AL  PUEBLO  PALESTINO  

URUGUAY 


DECLARACIÓN 

REPUDIAMOS LAS DECISIONES ILEGALES Y UNILATERALES DE EE.UU. E ISRAEL SOBRE JERUSALÉN

 La decisión del gobierno de Estados Unidos de adjudicar la ciudad de Jerusalén como capital a Israel, viola la resolución 181 originaria, atenta con cualquier iniciativa de paz en Palestina y une a todo el mundo en su oposición a tal medida. El lobby sionista es tan fuerte como incapaz de advertir las graves consecuencias que tal decisión habrá de generar, no solo en Palestina, sino en todo el Medio Oriente. La supuesta ecuanimidad de Estados Unidos como árbitro en el conflicto que ya lleva 70 años, finalmente desnuda su auténtica cara, la de apoyar incondicionalmente el estatuto de Estado ocupante en Palestina.

No hay ningún interés en promover activamente la solución pacífica en el conflicto entre el régimen israelí y los palestinos. No hay vocación de justicia. No hay voluntad alguna de resolver la situación de los millones de palestinos, que viven diariamente la opresión y conculcación de sus derechos humanos más elementales.

Siendo Jerusalén el centro religioso de tres creencias monoteístas, el cristianismo, el islamismo y el judaísmo, se convierte hoy día en el botín del régimen israelí por la gracia del gobierno reaccionario norteamericano, enterrando casi definitivamente toda opción pacífica en la región. Las consecuencias nefastas lamentablemente recaerán no solo en el pueblo palestino, sino asimismo en el pueblo de Israel. 

La Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino - Uruguay manifiesta su más absoluta y firme condena y repudio ante la decisión norteamericana y su solidaridad con el pueblo palestino en su lucha por la liberación. 

Montevideo, 7 de diciembre de 2017    

 

PROTEJAMOS a JERUSALÉN: NO al TRASLADO de la EMBAJADA de ESTADOS UNIDOS

PROTEJAMOS a JERUSALÉN: NO al TRASLADO de la EMBAJADA de ESTADOS UNIDOS

¿Cuánto falta para que la bandera de Israel ondee sobre Riad?

A cambio de la cooperación con la Administración Trump e Israel para combatir la percibida amenaza iraní, Arabia Saudí está dispuesta a sacrificar los derechos de los palestinos
Middle East Monitor

Traducción para Rebelión de L. Oliván Hijós.

En una conferencia organizada recientemente por Middle East Monitor bajo el título de “Crisis en Arabia Saudí: guerra de sucesión y futuro”, le pregunté a la profesora Madawi Al Rashid de la London School of Economics si pensaba que la bandera israelí ondearía en Riad en los próximos dos años.

“En lo que se refiere a una bandera israelí en La Meca o en Riad”, respondió, “bueno, no hace falta que ondee la bandera para tener contactos”. Hizo una distinción entre las prisas que tienen algunos dirigentes del Golfo por normalizar relaciones con Israel y sus ciudadanos, y se remitió a una reciente conferencia contra la normalización en Kuwait, que esperaba contribuyera al creciente movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). “Al menos significa que aquellos gobernantes que la están llevando a cabo [la normalización con Israel] no representan a toda la gente del Golfo. Hay personas que todavía se preocupan por los derechos de los palestinos”.

Mi pregunta, claro está, se refería al simbolismo de la bandera israelí ondeando en Riad. ¿El joven pretendiente al trono saudí, Mohamad Bin Salman, podría establecer relaciones formales y abiertas con el Estado sionista? Habida cuenta de la purga que acaba de llevar a cabo durante la cual ha mantenido bajo arresto domiciliario a algunos de los más ricos y más conocidos saudíes por ser sus más importantes rivales, levantar la bandera de Israel no sería tan importante sin una oposición tangible.

Está claro que existen informes contundentes sobre la creciente normalización de relaciones entre Israel y algunos Estados del Golfo, fundamentalmente Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Incluyen una visita “no oficial” a Israel del general retirado saudí Anwar Eshki en 2016; se reunió con el director general del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí y con un grupo de miembros del Knesset para “fomentar el diálogo en Israel sobre la Iniciativa Árabe de Paz”. La iniciativa ofrece la normalización de Israel con el mundo árabe y musulmán a cambio de que ponga fin a la ocupación de territorios árabes. La lanzó en 2002 en Beirut el entonces Príncipe Heredero Saudí (y ahora difunto rey).

Ni Israel aceptó la propuesta ni la comunidad internacional ejerció suficiente presión sobre Israel para que aceptara lo que viene deseando desde su establecimiento en territorio palestino en 1948. Así lo reconoció el ex secretario de Relaciones Exteriores británico Jack Straw en respuesta a mi pregunta en dicha conferencia. ¿Hizo usted lo suficiente mientras estuvo en el cargo para presionar a los israelíes a fin de que aceptasen la iniciativa árabe? No, respondió, deberíamos haber ejercido más presión.

Otro relevante saudí interesado en la normalización con Israel es el príncipe Turki Bin Faisal Al Saud. El ex jefe de inteligencia saudí y embajador en Estados Unidos y de Gran Bretaña en la actualidad tiene un considerable historial de contactos con funcionarios y ex funcionarios israelíes. Comenzó con un apretón de manos con el entonces viceministro de Exteriores israelí Danny Ayalon en Munich en 2010. Su encuentro más reciente se produjo cuando participó en un seminario organizado por el Foro de Política de Israel, con Efraim Halevy, ex director de la agencia de inteligencia del Mosad; el evento se llevó a cabo en una sinagoga de Nueva York. La conversación nada tuvo que ver con la Iniciativa Árabe de Paz ni con cómo conseguir la paz en Tierra Santa sino sobre el enfoque del presidente estadounidense Donald Trump hacia Irán. Aunque Faisal ya había compartido escenarios con funcionarios israelíes anteriormente, este fue su primer encuentro en una sinagoga y esperaba que “no fuera el último”.

Las reuniones entre israelíes y saudíes se están produciendo al más alto nivel. Los medios israelíes informaron de que el propio Mohamed Bin Salman visitó Israel en septiembre y mantuvo una reunión con el primer ministro Benjamin Netanyahu. El mismísimo general Eshki lo negó y afirmó que “ni el príncipe heredero ni yo hemos visitado Israel. Todo el mundo debería saber que de acuerdo con nuestra legislación, ningún funcionario saudí está autorizado oficialmente a estrechar la mano de un israelí”. La realidad es que sí ha visitado Israel. Según Haaretz , “aunque no fue una visita oficial fue muy inusual ya que Eshki no pudo haber viajado a Israel sin la aprobación del gobierno saudí”.

Aunque Arabia Saudí sigue negando cualquier contacto con Israel, las evidencias de lo contrario aumentan. En entrevista en la Radio del Ejército, el ministro de Energía de Israel, Yuval Steinitz, miembro del gabinete de seguridad de Netanyahu, confirmó los contactos aunque no explicó ni dio detalles de ellos cuando se le preguntó por qué Israel estaba “ocultando sus lazos” con Arabia Saudí. “Mantenemos vínculos parcialmente encubiertos con muchos países musulmanes y árabes, y generalmente los que no nos avergonzamos de ello somos nosotros. Es la otra parte la que tiene interés en silenciar que mantenemos vínculos. Por nuestra parte no hay problema y respetamos el deseo de la otra parte cuando se trata de desarrollar lazos ya sea con Arabia Saudí, con otros países árabes u otros países musulmanes, y hay mucho más... pero lo guardamos secreto”.

A cambio de la cooperación con la Administración Trump e Israel para combatir la amenaza percibida de Irán, Arabia Saudí está dispuesta a sacrificar los derechos de los palestinos. Está dispuesta a arrojar a los palestinos a los perros. De hecho, cuando Bin Salman “convocó” recientemente al presidente palestino Mahmud Abbas a Riad fue para decirle que acepte el “acuerdo de paz definitivo” que patrocinará Trump y que se celebrará en Israel, o que dimita.

Lo que el príncipe heredero de Arabia Saudí y todos los demás normalizadores parecen ignorar es que Israel toma pero nunca da. Se apropiará de la normalización pero no dará nada a cambio. Se engañan si piensan que los aviones israelíes sobrevolarán alguna vez Riad o Abu Dabi para proteger a sus recién descubiertos aliados de un ficticio ataque aéreo iraní. Basta con que miren a Egipto y Jordania, los dos Estados árabes que desde hace mucho tiempo han normalizado las relaciones con Israel, para ver cuál es la parte que se ha beneficiado de sus acuerdos de paz.

Mohammad Bin Salman haría mejor en apoyar el movimiento BDS contra Israel en lugar de normalizar las relaciones de Arabia Saudí con el Estado sionista; es decir, si habla en serio cuando se refiere a apoyar a los palestinos para que logren sus derechos. Además, si Mahmud Abbas tiene que elegir entre aceptar un trato inaceptable o renunciar, entonces le decimos que renuncie ahora con honor antes de que la bandera israelí ondee triunfante bajo el cielo de Riad.

Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20171122-how-long-before-the-israeli-flag-flies-over-riyadh/

 

DÍA DE ACCIÓN GLOBAL CONTRA LOS MUROS FÍSICOS Y POLÍTICOS

DÍA DE ACCIÓN GLOBAL CONTRA LOS MUROS FÍSICOS Y POLÍTICOS

Encuentro Fronterizo contra los Muros de la Infamia en Nogales Sonora

EN VIVO

Encuentro Fronterizo contra los Muros de la Infamia en Nogales Sonora.
#CaravanaInternacionalContraLosMurosDeLaInfamia
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CARAVANA INTERNACIONAL por la UNIDAD de los PUEBLOS, CONTRA los MUROS de la INFAMIA

CARAVANA INTERNACIONAL por la UNIDAD de los PUEBLOS, CONTRA los MUROS de la INFAMIA

ISRAEL SE BURLA DEL MUNDO CON LOS ASENTAMIENTOS ILEGALES

El régimen de Israel aprobó nuevas construcciones en la Cisjordania ocupada, y con esta medida, se está burlando de toda la comunidad internacional.

Por Rasoul Goudarzi

/ Octubre de 2017 

En este artículo, analizamos diferentes aspectos de esta medida y las consecuencias que podría conllevar la inacción de las organizaciones competentes al respecto.

Ocupación de territorios palestinos

El 2 de noviembre de 1917, el secretario de Relaciones Exteriores británico, Arthur James Balfour, publicó una declaración favorable a la creación de un hogar para los judíos dentro de los territorios de Palestina. Solo un año después de esta declaración, en 1918, el Reino Unido ocupó Palestina y entre 1919 y 1923, unos 35 mil judíos emigraron hacia estos territorios. También, entre 1932 y 1935, otros 145 mil entraron ilegalmente con apoyo del Gobierno británico. La ola migratoria fue de tal manera que el censo realizado en 1938 mostró un aumento del 30 por ciento en la población judía en esos territorios.

La situación avanzó al punto de que, en 1945, en un acto coordinado con Washington, Londres envió otros cien mil judíos desde Europa y EE.UU. a Palestina y, en ese año, la población judía conformaba ya el 32.9 por ciento de los residentes en el país árabe. En 1948, los judíos saquearon las tierras de los palestinos y motivaron la migración de cientos de miles de ellos. En estas circunstancias, el Reino Unido dejó el Mandato de la Sociedad de Naciones sobre Palestina y el entonces premier israelí, David Ben-Gurión, declaró la independencia de su régimen dentro de los territorios palestinos.

A partir de esa fecha, los israelíes atacaron en varias oportunidades a los países árabes de la región y al resto de los territorios palestinos. En 1967, los israelíes mediante la Guerra de los Seis Días se hicieron con el control de una mayor parte de los territorios árabes y palestinos. Esta ocupación provocó la rabia de los palestinos que veían cómo saqueaban sus tierras y no toleraban la violación de su integridad territorial, no obstante, el apoyo de los patrocinadores del sionismo impidió su victoria.

Israel sigue con su expansionismo

Israel no se ha limitado a los territorios que ocupó, incluso en 1967, y últimamente, está construyendo más viviendas. Este 24 de enero, el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, y su ministro de asuntos militares, Avigdor Lieberman, dieron su visto bueno a la construcción de 2500 viviendas en la Cisjordania ocupada, cuya mayoría se ubica en las colonias de los territorios palestinos. Este proyecto es el más grande que se ha adoptado en estas tierras desde 2013.

Días antes se había aprobado la edificación de 566 unidades residenciales en colonias ubicadas en Al-Quds, ocupada por Israel desde 1967. Cabe mencionar que más de medio millón de israelíes se han hospedado en más de 230 asentamientos judíos  en esta zona.

Las medidas expansioncitas del premier israelí se han intensificado especialmente desde que el republicano Donald Trump asumió la presidencia en EEUU. El magnate poco antes de llegar a la Casa Blanca, había asegurado al premier israelí que apoyara a su aliado Benyamin Netanyahu, diciendo: “No podemos seguir permitiendo que Israel sea tratado con tanto desprecio y total falta de respeto. Ellos solían tener un gran amigo en Estados Unidos, pero…….” Así que ya contando con el apoyo de EEUU, Israel quiere vengar al Consejo de Seguridad de la ONU y a todos aquellos que se le opusieron.

Israel se burla de las organizaciones competentes

Los nuevos asentamientos planeados por Israel son como una burla al Consejo de Seguridad de la ONU, la Unión Europea, la Liga Árabe y las organizaciones pro derechos humanos, como Human Rights Watch, y otras entidades que habían condenado estas acciones israelíes.

De hecho, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución con 14 votos a favor, el pasado 23 de diciembre, en la que condenó los asentamientos israelíes y los calificó de un obstáculo serio para la solución de dos Estados.

Por lo tanto, las duras reacciones desde Palestina hasta la ONU, la Liga Árabe y la UE no se hicieron esperar. El presidente palestino, Mahmud Abás, calificó el nuevo plan como provocativo y dijo: “El anuncio israelí de construir nuevas viviendas en los territorios ocupados no es más que una declaración de guerra a la paz, una declaración de guerra a la solución de dos Estados. Esto significa que el régimen de Tel Aviv está decidido a violar el derecho internacional y la resolución más reciente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

A su vez, la ONU y la UE lo calificaron de lamentable, y consideraron que aumentan las preocupaciones acerca del fin del conflicto israelí-palestino. En este contexto, la Liga Árabe emitió una contundente declaración y, a través de su secretario general, Ahmed Abulgueit, consideró el enfoque israelí como una forma de desprecio a la comunidad internacional.

Hay que ser conscientes de que Israel, con esta medida, está desafiando a las máximas organizaciones internacionales. El Consejo de Seguridad de la ONU tiene la labor de proteger la seguridad mundial y mantener la paz, la Unión Europea es un bloque importante económico y político, sin embargo, Tel Aviv los ignora y hace lo que le viene en gana. En cierta forma, cuestionando la legitimidad de estas entidades, razón por la cual, debe producirse una reacción seria, que vaya más allá de emitir comunicados y condenas sobre el papel. De no ser así, podrían salirse de control los intentos por mantener el orden internacional.

En este mismo contexto, la falta de acción real se puede señalar como otro punto que nos aclara los motivos del caso omiso de Netanyahu a las condenas internacionales. Hasta el momento, pese a que el régimen israelí ha provocado diferentes crímenes, como la matanza de palestinos en varias guerras, además de mantener el bloqueo a la Franja de Gaza, no ha habido ninguna medida seria ni severa en su contra, así que ya es inmune ante tales críticas y condenas.

Además, ahora con el apoyo de Trump, quien también ha asegurado que trasladará la embajada de los Estados Unidos desde Tel Aviv a Al Quds, Netanyahu seguirá intensificando sus presiones a los palestinos. Por lo tanto, si no se adopta una medida eficaz contra el extremismo del premier israelí, existe una posibilidad real de que se desate una nueva guerra que podría ser letal e incluso de desgaste que devastaría la región de Oriente Medio. 

Rasoul Goudarzi es analista político internacional