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Escalada y el día más sangriento para Israel

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7 de Agosto de 2006   MIENTRAS LA DIPLOMACIA DEBATIA, LAS PARTES EN CONFLICTO ENDURECIAN LOS ATAQUES Una lluvia de misiles de Hezbolá mató a doce soldados reservistas en Kfar Giladi y a tres civiles en Haifa (norte). Fue el mayor número de víctimas israelíes desde que comenzó la guerra, hace 26 días. Los ataques de Israel en el sur del Líbano y los suburbios de Beirut causaron diecinueve muertos (trece civiles). Por Donald Macintyre, Eric Silver, Anne Penketh y Colin Brown  (Desde Kfar Giladi, Jerusalén y Gran Bretaña) Israel sufrió el peor de los 26 días de su guerra con Hezbolá, al morir 15 personas, mientras que 19 libaneses murieron en un ataque israelí contra el Líbano. Las negociaciones en las Naciones Unidas para conseguir un cese del fuego continuaban ayer. Los diplomáticos esperaban que los cancilleres votaran mañana o pasado mañana la resolución de la ONU, a pesar de que el Líbano rechazó el borrador estadounidense-francés porque no ordena un cese de fuego inmediato y el retiro de las tropas iraelíes del sur libanés. Israel y Hezbolá utilizaron esta ventana de tiempo antes de la votación para infligir el mayor daño posible. Un cohete Katyusha asestó un golpe directo que mató al menos a 12 soldados israelíes mientras vigilaban la frontera de un kibutz en Kfar Giladi ayer. El hecho reforzó la postura de Israel de que cualquier resolución de la ONU para un cese de fuego debe asegurar que los milicianos de Hezbolá no puedan regresar a la frontera del norte. El ataque en Kfar Giladi fue el peor en cantidad de víctimas desde que comenzó el conflicto, y además dejó el mayor número de bajas militares en un mismo día. Pero eso no fue todo. Tres personas murieron y cerca de 60 resultaron heridas en la ciudad de Haifa después de que Hezbolá lanzara uno de los peores ataques sobre la tercera ciudad más importante de Israel. Los cohetes cayeron sobre un barrio residencial, poco después de que anocheciera, y la policía aseguró que entre las víctimas habría niños. Los doce reservistas en Kfar Giladi estaban, aparentemente, sentados y esperando, a la sombra de la pared de un cementerio, para recibir sus primeras órdenes, cuando un cohete Katyusha cayó sobre ellos, e incendió dos autos en el estacionamiento que hay del otro lado de la pared. Después del ataque, el aire se llenó de humo de los arbustos que se habían prendido fuego en la constante lluvia de cohetes que duró 15 minutos, y que cayeron en las colinas en las afueras del pueblo de Kiryat Shmona. Las piezas de los autos destruidos y otros escombros habían sido apilados al costado de la pared. Los expertos forenses del ejército todavía estaban revisando entre las esquirlas y los restos, varias horas después de la explosión. Los colchones de esponja, posiblemente de las mochilas de los reservistas, también estaban apilados en el estacionamiento. Un miembro del comité de seguridad de Kfar Giladi dijo que, a diferencia de los civiles locales, las víctimas no se habían resguardado en los refugios cuando las sirenas sonaron. “Esto no debería haber pasado”, aseguró. “Nosotros hicimos sonar la alerta varios minutos antes de que los cohetes cayeran”, agregó. Un funcionario que estaba en la escena del ataque dijo que la explosión expulsó esquirlas a una distancia de 30 metros. El frente de uno de los autos destruidos estaba comprimido, sugiriendo que el cohete podía haber aterrizado directamente sobre él. También había algo que parecía un pequeño cráter cerca de la pared, y que podría haber sido provocado por el impacto del katyusha. Detrás de bambalinas, continuaba ayer una intensa actividad diplomática. El premier británico Tony Blair llamó a su par estadounidense, George Bush, y al líder ruso, Vladimir Putin. También intentó contactarse con el presidente francés, Jacques Chirac, cuyo país se espera que lidere una fuerza multinacional en el sur libanés, que sería parte de la solución a largo plazo descripta en el borrador. El texto insta a un “cese total de las hostilidades”. Mientras que se espera que Hezbolá obedezca un cese de fuego “inmediato”, a Israel se le pide que detenga inmediatamente “todas las operaciones militares ofensivas”. En consecuencia, a Israel se le permitiría contraatacar si Hezbolá no frena todos los ataques. El borrador de la resolución dejaría que las tropas israelíes se quedaran en el sur del Líbano hasta que una fuerza internacional fuera desplegada allí –y eso puede llevar un tiempo–. En Beirut, Hezbolá anunció que accederá al cese del fuego sólo después de que Israel detenga todos sus ataques y se retire del territorio libanés. Las fuerzas de Tel Aviv duplicó su ofensiva del sábado, alcanzando los 170 ataques aéreos. Las zonas más golpeadas fueron los suburbios del sur de la capital y la zona cercana a Tiro, dejando al menos 13 civiles y siete soldados muertos. Nabih Berri, presidente del parlamento libanés y representante de Hezbolá en las negociaciones, aseguró que el borrador es inaceptable porque no tiene en cuenta las principales demandas de Beirut, incluyendo la liberación de los prisioneros detenidos en Israel. Fouad Siniora, primer ministro libanés, adelantó que su gobierno pedirá enmiendas al borrador estadounidense-francés. En medio del escepticismo creado alrededor de la efectividad de una resolución de la ONU para poner fin a la violencia, la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, les dijo a periodistas en Washington: “Es el primer paso, sólo el primer paso” hacia el objetivo estadounidense de asegurar una paz duradera. Los funcionarios israelíes estaban reacios a comentar sobre el borrador, que fue publicado el sábado y que era discutido ayer entre los representantes del Consejo de Seguridad. A pesar de que el texto responde más a las demandas israelíes que a las libanesas, en Tel Aviv no estaban contentos con el rol de supervisor asignado a la Unifil, la Fuerza Interna de la ONU en el Líbano, hasta que una fuerza internacional más poderosa la reemplace. Hace mucho que Israel se viene quejando del fracaso de la Unifil a la hora de prevenir los ataques de Hezbolá. El borrador de la resolución también prevé una eventual entrega de las Granjas de Shebaa al Líbano, aunque los cartógrafos de la ONU confirmaron, cuando Israel se retiró del Líbano en mayo de 2000, que el área había sido ocupada en la guerra de 1967, en detrimento de Siria. 

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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