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Ajuste informativo - Síntesis de noviembre.

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Jueves 29 de Noviembre de 2007

ISRAELÍES Y PALESTINOS COMIENZAN A NEGOCIAR EL 12 DE DICIEMBRE

Annapolis cerró con buenos augurios

El establecimiento de un plazo definido del proceso negociador es el logro más significativo obtenido en la cumbre para Medio Oriente. Además, es uno de los puntos que justificaron la destacada presencia en EE.UU. de los Estados miembros de la Liga Árabe.


 

Por Sergio Rotbart

Desde Tel Aviv

A juzgar por la intención expresa de sus protagonistas, la conferencia de Annapolis clausurada ayer señala un giro radical en las relaciones entre israelíes y palestinos. Luego de siete años manchados por la sangre derramada a causa del reinado del unilateralismo en sus formas más brutales: la fuerza militar desproporcionada, del lado israelí, y el terrorismo suicida y ciego, del lado palestino, sus respectivas dirigencias aseguran estar dispuestas a retomar la senda de la política bilateral. Como lo señala el “entendimiento común” al que llegaron, a último momento y luego de la insistente presión ejercida por la canciller norteamericana, Condoleezza Rice, las representaciones de Israel y de la Autoridad Palestina harán “todo el esfuerzo necesario para llegar a un acuerdo de paz definitivo antes del fin del año 2008”. Las negociaciones destinadas a alcanzar esa meta, que comenzarán oficialmente el próximo 12 de diciembre, girarán en tono de los “temas nucleares” del conflicto: los límites del futuro Estado palestino independiente, la partición y el estatus de Jerusalén y la cuestión del retorno de los refugiados palestinos.

 

El establecimiento de un plazo definido del proceso negociador, que no casualmente coincide con el final de la cadencia de George Bush, es el logro más significativo obtenido por el líder palestino en Annapolis, y uno de los puntos que, además, justificaron la destacada presencia en la cumbre de los estados miembros de la Liga Árabe. A esa limitación temporal se oponía, ciertamente, el gobierno israelí, aunque sí logró neutralizar otra demanda palestina que podría comprometer la estabilidad de la coalición de Ehud Olmert: la mención explícita de Jerusalén como parte de los temas cardinales abiertos a la discusión bilateral. Si bien la inclusión de la “ciudad santa” en la agenda negociadora provocaría el veto inmediato de los partidos de derecha que componen la coalición gubernamental, la adopción de un calendario para solucionar el conflicto palestino-israelí no es un asunto nuevo ni mucho menos percibido como comprometedor para alguna de las partes. Ya lo dijo el asesinado ex premier de Israel, Yitzhak Rabin: en Medio Oriente “no hay fechas sagradas”. Por otra parte, en la vida política del actual mandatario israelí, en muchos aspectos parecida a un juego-simulacro de supervivencia, un año se aproxima a la eternidad.

 

Como contrapartida, el punto más significativo que se apuntó a su favor Israel en Annapolis es el condicionamiento de la aplicación de cualquier punto del futuro acuerdo a la Hoja de Ruta. Como lo establece ese marco conceptual, adoptado por los Estados Unidos en 2004, la condición previa para el avance de cualquier solución del conflicto demanda el “desbaratamiento de la infraestructura terrorista” por parte de la AP y el congelamiento de la expansión de los asentamientos judíos en Cisjordania por parte de Israel. Hasta ahora, en rigor de verdad, ninguna de las partes ha cumplido con esa exigencia. Los palestinos, sin embargo, pidieron ahora la aplicación paralela de las obligaciones que fija la Hoja de Ruta, es decir, que Israel desmantele un asentamiento nuevo o frene el crecimiento de algunos ya existentes en los territorios palestinos a cambio de la desarticulación de células terroristas por parte de los aparatos de seguridad de la AP. Los israelíes, en cambio, insistieron en desvincular las dos partes de la ecuación, y lo lograron. Desde este punto de vista, la “Declaración de Annapolis” no corta el círculo vicioso de la unilateralidad amparada en la lógica de la “lucha contra el terrorismo”, en la que la superioridad militar israelí se impone en todo los terrenos.

 

Si Olmert, de regreso a Jerusalén, debe lidiar con sus socios opuestos a las “renuncias dolorosas” que exige cualquier proceso de normalización con los palestinos y el mundo árabe, a Abbas lo esperan las demostraciones militantes de Hamas, cuyo aislamiento se ha profundizado a raíz de su rechazo a la cumbre celebrada en los Estados Unidos. El retorno al canal negociador con Israel impulsa al sucesor de Yasser Arafat a enfrentarse con el enorme dilema si dejar que la Franja de Gaza, que cayó en manos de los islamistas en junio pasado, se transforme en una nueva diáspora palestina, como la existente, por ejemplo, en los campos de refugiados del Líbano.

 

La amputación de Gaza sería una traición al principio nacional que la considera, junto con Cisjordania (incluida Jerusalén oriental), una parte integral de la patria palestina. La opción contraria, en cambio, implica una nueva reconciliación con Hamas y su posible incorporación a la AP, con lo cual peligraría la continuidad del diálogo con Israel. Si, a pesar de la experiencia frustrante del pasado inmediato, Arabia Saudita y Egipto deciden reclutar fuerzas renovadas en pos de la “unidad palestina”, el presidente de la AP no podrá mantener el veto contra Hamas, sobre todo luego del respaldo que los dos países árabes le acaban de brindar en Annapolis. En tal caso, la Liga Árabe intervendría para modificar el sentido del mantra antiterrorista incrustado en la “Hoja de Ruta”, es decir, la represión de los brazos armados de los grupos extremistas.

 

Aunque Israel se desentiende del problema de Gaza, e incluso anunció que cortará el suministro eléctrico y de combustibles si se intensifican desde la franja palestina los ataques contra poblados israelíes, el cierre hermético y estrangulamiento económico impuesto a sus 1.500.000 habitantes no es la receta más propicia para acordar, en el plazo de un año, los límites de un futuro Estado palestino. De eso, lamentablemente, nadie habló en Annapolis.

 

Miércoles 28 de Noviembre de 2007

FIRMARON UN ACUERDO PARA CERRAR UN TRATADO ANTES DEL 2009

Abbas, Olmert y Bush prometen paz

Israelíes y palestinos acordaron iniciar conversaciones de paz para crear un Estado palestino independiente en menos de doce meses. El presidente norteamericano, George Bush, motorizó en Annapolis la decisión pacificadora. Los países árabes se suman al acuerdo.

           

Por Antonio Caño *

Desde Annapolis

Los líderes israelí y palestino firmaron ayer, con el presidente de Estados Unidos, George Bush, como testigo, un acuerdo para abrir negociaciones que deben conducir a la creación de un Estado palestino independiente antes del final del próximo año a cambio de una todavía inimaginable paz entre esos dos pueblos y de una aún más inverosímil paz entre Israel y el mundo árabe.

 

Se trata de una de esas noticias tan largamente esperada y tantas veces abortada que cuesta valorar en su justa dimensión. Pero, ciertamente, aunque lo anunciado ayer en la conferencia de Annapolis sea sólo el comienzo de un camino sin duda repleto de obstáculos, se trata quizá del más importante paso dado hacia la paz en Medio Oriente en toda la historia. El presidente Bush, escoltado por el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, leyó la declaración conjunta en la que las dos partes se comprometen a iniciar las negociaciones el día 12 del próximo mes y a crear mecanismos de control de los acuerdos bajo la autoridad de Estados Unidos.

 

En presencia de delegaciones de 44 países, entre ellos los 16 países árabes y la propia Liga Árabe, los dirigentes palestinos e israelíes anunciaron que tienen la voluntad de “poner fin al baño de sangre y a los sufrimientos padecidos por décadas” por sus pueblos y “abrir una nueva era de paz basada en la libertad, la seguridad, la justicia, la dignidad, el respeto y el mutuo reconocimiento”.

 

“Todos los asuntos que actualmente nos dividen serán tratados, sin excepción”, afirma el texto conjunto, que establece un método de trabajo para las conversaciones y prevé reuniones bisemanales entre Olmert y Abbas para avanzar en la solución de esos asuntos, especialmente los relacionados con el regreso de los refugiados palestinos al territorio israelí, el estatus final de la ciudad de Jerusalén o los límites territoriales del nuevo Estado, incluyendo a los actuales asentamientos judíos. Para ello se menciona como marco el acuerdo alcanzado el 30 de abril de 2003 por el llamado Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas) y conocido como Hoja de Ruta.

 

“Hemos decidido –añade la declaración– fomentar una cultura de paz y no violencia, hacer frente al terrorismo y a los que lo fomentan, tanto si es cometido por palestinos o por israelíes.”

 

Mahmud Abbas confirmó, posteriormente, esa voluntad. “La guerra y el terrorismo pertenecen al pasado”, dijo. “Es hora de que afrontemos el futuro juntos, con confianza y esperanza.”

 

Ehud Olmert ratificó, por su parte, la plena disposición de su gobierno de concluir con éxito el proceso que aquí se inicia. “Esta negociación abordará los temas que se nos han resistido durante tanto tiempo”, dijo. “Lo haremos de frente, abierta y valientemente. No tengo ninguna duda de que la realidad creada en nuestra región en 1967 (fecha de la guerra en la que Israel se anexó Cisjordania) cambiará significativamente. Aunque éste es un proceso extremadamente difícil para muchos de nosotros, también es inevitable. Lo sé. Gran parte de mi pueblo lo sabe. Estamos listos para ello.” Olmert aseguró que estas negociaciones concluirán con el resultado de “dos Estados para dos pueblos”. “Un Estado palestino pacífico, viable, fuerte, democrático y libre de terrorismo para el pueblo palestino. Y un Estado de Israel judío, democrático, viviendo en seguridad y libre de la amenaza del terrorismo como hogar nacional del pueblo judío.”

 

Este deseo de la aceptación de Israel como “Estado judío” será una de las primeras dificultades que este proceso va a encontrar para ganar el apoyo de los países árabes. Temerosos de que ese concepto pueda encerrar la negativa a aceptar el derecho al regreso de los millones de palestinos actualmente en el exterior, los árabes se resisten a esta pretensión israelí.

 

El comunicado conjunto afirma, no obstante, que esta negociación cuenta con “el apoyo de los participantes en esta conferencia internacional”, lo que, al menos teóricamente, significa el apoyo de más de una decena de países árabes que no reconocen a Israel, el apoyo de uno, como Siria, que todavía está formalmente en guerra con Israel, y el apoyo de otro, como Arabia Saudita, que jamás había aceptado negociaciones con Israel.

 

Un nuevo tiempo se abre, sin duda, en Medio Oriente. Como dijo ayer Bush, es el tiempo justo para la paz “porque están los líderes comprometidos con ello, porque se está librando actualmente una batalla por el futuro y porque el mundo comprende la urgencia de apoyar esta oportunidad”. Pero es un tiempo también tan lleno de amenazas –Irán y Hamas, marginados de esta reunión, los propios palestinos e israelíes que se sienten traicionados por sus líderes– que obliga a ser extremadamente prudente sobre el resultado final.

 

Ayer mismo, tras la lectura de la declaración conjunta, los participantes en la conferencia empezaron a negociar en tres ámbitos diferentes: un foro para el diálogo bilateral palestino-israelí, otro para la organización de estructuras firmes del futuro Estado palestino (éste, presidido por el ex primer ministro británico Tony Blair) y un tercero para discutir los problemas regionales, donde Siria podrá reclamar la devolución de los Altos del Golán y donde Israel podrá pedir la normalización de relaciones bilaterales.

 

Está previsto que las conversaciones prosigan hoy en Washington con mediación norteamericana. Pero, como dijo Olmert, finalmente tendrá que ser en Medio Oriente, en Jerusalén y en Cisjordania, donde se decida el destino del compromiso que ayer con tanta ilusión nació frente a la bahía del Chesapeake.

 

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 

Miércoles 28 de Noviembre de 2007

HUBO UN MUERTO, 50 HERIDOS Y 300 DETENIDOS

Marcha anticumbre en Ramalá

 

La policía palestina dispersó ayer violentamente las manifestaciones causando la muerte de una persona, 50 heridos y deteniendo a 300. Los manifestantes protestaban en Ramalá, Naplusa y Hebrón contra la conferencia de Annapolis sobre Oriente Medio. También hubo protestas en Gaza y en los campos de refugiados palestinos en el Líbano. Las protestas fueron convocadas poco antes de que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, se reuniera en Annapolis (Maryland), con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente estadounidense, George W. Bush, anfitrión de la cita, para relanzar el proceso de paz de Oriente Medio, a lo que se oponen enérgicamente los radicales islamistas palestinos.

 

En la ciudad cisjordana de Hebrón, Hisham Baradi, un palestino de 36 años que participaba en una de las manifestaciones contra la conferencia, murió a manos de las fuerzas de seguridad palestinas. En Ramalá, los policías dispararon al aire para contener a unos 400 manifestantes de Hizb al Tahrir, un grupúsculo islamista, contra los cuales cargaron con sus cachiporras, arrestando a decenas de militantes. En Ramalá, capital administrativa de Cisjordania, resultaron heridos al menos 20 manifestantes, mientras que más de 50 fueron detenidos, entre ellos varios periodistas. Enfrentamientos similares se produjeron entre miembros de ese pequeño grupo y la policía en Naplusa y Hebrón, en el norte y el sur de Cisjordania.

 

Las manifestaciones contra la cita de Annapolis habían sido prohibidas expresamente por los organismos de seguridad leales al presidente palestino, por temor a que islamistas vinculados a Hamas trataran de aprovechar la ocasión para provocar altercados en Cisjordania. “Abbas, Abbas, no renunciaremos al regreso de los refugiados a cambio de dinero”, o “Abbas, Abbas, consigue primero la paz en los territorios palestinos”, eran algunos de los slogans que corearon los participantes en la concentración de Ramalá, que se inició en la céntrica Plaza Al Manara. Las manifestaciones también se extendieron a Jenín, donde resultaron heridos 13 palestinos y otros 25 fueron detenidos, Naplusa y Tulkarem, donde las protestas transcurrieron de forma más pacífica.

 

En la Franja de Gaza, Hamas, que controla ese territorio desde junio, consiguió reunir a decenas de miles de seguidores para protestar contra la conferencia, en la que se anunció el compromiso de israelíes y palestinos de lograr un acuerdo de paz antes del final de 2008. La principal marcha partió ayer a la mañana de la Universidad Islámica y en ella participaron centenares de estudiantes que caminaron hasta la sede del Parlamento.

 

Horas antes, el depuesto primer ministro islámico, Ismail Haniye, en un discurso televisado había asegurado que el pueblo palestino “no se quebrará y seguirá con la resistencia” cualquiera sea el resultado de la cumbre sobre Medio Oriente.

 

Martes 27 de Noviembre de 2007

DANIEL BARENBOIM CRITICA LA CUMBRE ANNAPOLIS

"Fue convocada por un presidente que no se ocupó nunca de uno de los problemas más graves del mundo"

El director de orquesta argentino-israelí Daniel Barenboim afirmó que la cumbre de Annapolis es "sólo una caricatura" y dijo no tener dudas sobre el "fracaso" de la conferencia de paz que se inició hoy en esa ciudad de Estados Unidos. En los territorios palestinos hoy murió, a causa de la represión policial de la ANP, un manifestante contra la reunión de Annapolis.

 

"Fue convocada por un presidente (en referencia al mandatario estadounidense, George W. Bush) que durante siete años no se ocupó nunca de uno de los problemas más graves del mundo", afirmó en Milán el músico, fundador de la West-Eastern Divan Orchestra, integrada por israelíes y palestinos.

 

Durante la presentación de su libro "La música despierta el tiempo", Barenboim se refirió a ese arte como un instrumento para entender la vida y la historia y realizó un paralelo con la Conferencia de Annápolis.

 

"Los acuerdos de Oslo (entre israelíes y palestinos en 1993) tuvieron un "tiempo musical equivocado de ejecución: demasiado rápido primero y demasiado lento con pausas después", expresó.

 

Y explicó: "Lo mismo vale para la Conferencia de Annapolis, que es como un Preludio del Tristán de Wagner tocado con un tiempo equivocado", añadió.

 

"No se puede resolver un conflicto que se desarrolla desde hace tantos años, con territorios ocupados, con problemas de justicia social, sin tener un acuerdo sobre los temas de los que hablar", explicó el director, nacido en Buenos Aires en 1942 pero emigrado con su familia a Israel cuando era muy joven.

 

Según Barenboim, "incluso si se lograse un acuerdo en Annapolis, ni Ehud Olmert (premier israelí) ni Mahmud Abbas (presidente palestino) tendrían apoyo en su patria".

 

Barenboim fustigó además la presencia en la conferencia de los otros 40 países y dijo que "es como si dos cónyuges invitasen a 40 amigos para hablar de sus problemas. Es algo ridículo, un insulto a la inteligencia".

 

"Con el dinero gastado para ir a Estados Unidos por esos países se podrían construir tres universidades", concluyó.

 

Martes 27 de Noviembre de 2007

PALESTINA REPRESIÓN EN MARCHAS CONTRA LA CUMBRE DE ANNAPOLIS

Muere un palestino durante manifestación en Ramalá

 

Un palestino murió hoy en Ramalá, Cisjordania, luego de que la policía reprimiera una protesta contra la cumbre por Medio Oriente en Estados Unidos, mientras que miles de personas marcharon en Gaza convocadas por el radical Hamas para protestar contra el encuentro.

 

El Partido por la Liberación, una pequeña formación islámica, informó de que uno de sus militantes recibió un disparo en el pecho por parte de las fuerzas de seguridad local, leales al presidente Mahmud Abbas, quien participa de la conferencia en Annapolis.

 

Las autoridades palestinas habían prohibido las protestas y las conferencias de prensa contra la cumbre internacional en curso en la ciudad de Annapolis, cerca de Washington, destinada a relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos tras siete años de estancamiento.

 

Sin embargo, miles de seguidores de Hamas desafiaron la prohibición y llevaron a cabo una protesta en la Franja de Gaza en la que exigieron a Abbas, que no haga concesión alguna durante la reunión.

 

Esta zona es controlada por el grupo radical desde junio, cuando sus milicias se enfrentaron contra las del partido Al Fatah, de Abbas, y las echaron de la región luego de dos semanas de guerra civil y centenares de muertos.

 

Durante la última semana, miembros de Hamas denunciaron que durante la cumbre que comienza hoy, la delegación palestina dará "varias concesiones" y la tildaron de "fracaso".

 

Mohamed al Madhoun, director de la oficina de Hamas en Gaza, denunció que la delegación palestina en Annapolis está dispuesta a aceptar una "entidad palestina sin Jerusalén".

 

Por su parte, el primer ministro del gobierno de Hamas en Gaza, Ismail Haniyeh, volvió a calificar hoy la reunión como "infructuosa" y anticipó que rechazará cualquier tipo de "recomendaciones o compromisos" que sean "dañinos" para los palestinos.

 

Martes 27 de Noviembre de 2007

EMPIEZA EL ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE MEDIO ORIENTE EN EE.UU.

Aislar a Irán, también en Annapolis

El objetivo es revivir el diálogo entre palestinos e israelíes. Pero la presencia siria y saudita resignifica el encuentro.

 

Por Sergio Rotbart

Desde Tel Aviv

“La cumbre de Annapolis también está destinada a repeler la influencia de Irán”, confesó hace pocos días la canciller norteamericana, Condoleezza Rice, en la convención de los dirigentes de las comunidades judías de su país. ¿Cómo se concretará la meta expresada mediante este “subtema” adicional en la agenda del encuentro internacional que se celebra hoy en los Estados Unidos? La respuesta no se encuentra, por cierto, en el leit motiv de la convocatoria: las negociaciones en torno del conflicto que libran israelíes y palestinos, cuyas respectivas representaciones no lograron siquiera ponerse de acuerdo en la formulación de una declaración conjunta. Hay que buscarla, en cambio, en los ingentes esfuerzos invertidos por el gobierno de George Bush y por los Estados miembro de la Liga Árabe, con Arabia Saudita a la cabeza, para obtener la disposición de Siria a sumarse al evento. A cambio, Damasco recibió la promesa de que, de algún modo, el tema de las Alturas del Golán estará incluido en las sesiones de Annapolis.

 

La presencia siria es fundamental para encontrar una salida a la crisis en la que está sumido el Líbano, donde la confrontación entre los partidos pro-occidentales y el Hezbolá, que responde a Irán, tiene paralizada a la política del país. De alguna manera, la cumbre de Annapolis viene a superar los magros resultados obtenidos por el ejército israelí en la guerra que mantuvo contra la milicia chiíta libanesa el año pasado. A Washington le llevó más de un año llegar a la conclusión de que, sin el levantamiento del veto a negociar con los sirios, el Líbano podría convertirse en otro escenario caótico propicio para que las fuerzas pro-iraníes aumenten su tajada. El ataque aéreo israelí contra un objetivo estratégico sirio (una planta nuclear secreta erigida con la ayuda de Corea del Norte, como sostienen algunas fuentes), ocurrido el pasado mes de septiembre, ayudó a convencer a la administración Bush de que era posible “disuadir” a Bashir el-Assad, el presidente de Siria.

 

Con un atraso evidente, Israel “paga” ahora el precio de la malograda aventura militar desplegada en el Líbano. La incapacidad de asestarle, en la contienda de 2006, un golpe mortal al Hezbolá le cuesta ahora ceder a la demanda de encaminarse a un acuerdo con los palestinos que requiere la imprescindible y consabida “renuncia” a gran parte de los territorios conquistados en 1967 (incluido el Golán, el precio de la reconciliación con Siria). Esa es la senda inevitable que conduciría al fortalecimiento de la “coalición de moderados” en Medio Oriente. Así lo expresó el propio primer ministro israelí, Ehud Olmert: “La continuidad del statu quo conducirá a resultados mucho más graves que una cumbre no exitosa. Provocará el desborde de Hamas hacia el dominio de Judea y Samaria (Cisjordania) y el debilitamiento, hasta su desaparición, de la corriente palestina moderada. Si esta última no logra crear un horizonte político, el resultado será desastroso”.

 

Los primeros encuentros mantenidos entre representantes israelíes y los dirigentes palestinos de Fatah que responden al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas, con vistas a la cumbre de Annapolis estuvieron teñidos por la intención de debatir los focos cardinales del conflicto: los límites definitivos entre Israel y un Estado palestino, la partición de Jerusalén y el retorno de los refugiados. Desde entonces, las declaradas intenciones del premier Olmert colisionaron con las amenazas de sus socios de la coalición gubernamental ubicados a la derecha del partido de gobierno. Así, tanto el ultranacionalista laico Avigdor Lieberman como el partido religioso Shas vetaron cualquier iniciativa que implicaba, de acuerdo con su lenguaje, una “traición a la esencia del Estado judío”. En tal sentido, la llegada a Annapolis con las manos vacías, es decir sin una mínima declaración conjunta sobre los principios que deben guiar a israelíes y palestinos en las negociaciones destinadas a ponerle fin al conflicto, refleja la fragilidad política de Olmert en el escenario doméstico.

 

Completando el cuadro, no menos endeble es la posición de Mahmoud Abbas en la dividida y desmembrada sociedad palestina. Aunque aún controla Cisjordania, la “dirigencia moderada” es incapaz de revertir el cerco y la escasez que castigan a los 1.500.000 habitantes de Gaza, dominada por el movimiento islamista Hamas, y a la que el gabinete de Defensa de Israel declaró “entidad hostil”, en represalia a los ataques con cohetes contra poblados israelíes. Frente a semejante desventaja en las relaciones de fuerza con Israel y con sus enemigos internos, la conducción de la AP sólo puede consolarse con la participación de los Estados miembro de la Liga Árabe. A ese logro diplomático que, de hecho, conlleva un reforzamiento del aislamiento del Hamas en el mundo árabe, se refirió un vocero del movimiento islamista quien, desde la perspectiva opuesta, afirmó: “La decisión de los cancilleres árabes es un golpe rotundo para los palestinos, dado que ella abre un espacio hacia la normalización de las relaciones con la fuerza ocupante, pese a su creciente agresividad”. Las fuerzas de seguridad israelíes pronostican que, a raíz de esa percepción preocupada del Hamas, su brazo armado intentará aguar la fiesta de los moderados mediante la realización de atentados terroristas.

 

Es precisamente la participación de Arabia Saudita, Egipto, Jordania y Siria la que debe preocupar a los que esperan que Annapolis sea un mero encuentro fotogénico sin trascendencia política alguna. Sus respectivos cancilleres no viajan hasta allí sólo para posar junto a Bush y a Olmert. Sin un compromiso serio, orientado a desmantelar la ocupación israelí de los territorios ocupados en 1967, la coalición anti-iraní no puede subsistir. Hasta ahora, los gobiernos norteamericano e israelí supeditaron la aplicación de cualquier paso de descolonización a la demanda de que la dirigencia palestina cumpla su parte en la “lucha contra el terrorismo”. Como lo expresa el analista Akiva Eldar, el desafío actual, para aquellos interesados en reavivar la dinámica negociadora interrumpida en el año 2000, consiste en puentear el dilema del huevo y la gallina: “Si la paz (el fin de la ocupación) está antes que la seguridad o la seguridad antecede a la paz. El papel de los Estados Unidos es mediar entre el temor de Olmert de que si el acuerdo definitivo obliga a Israel a retirarse de Cisjordania, entonces Hamas se apoderará del territorio, y el argumento de Abbas, según el cual el acuerdo sobre la finalización de la ocupación es la única barrera para frenar a Hamas”.

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Martes 27 de Noviembre de 2007

NO SE LOGRO UN TEXTO EN COMÚN

Bush es optimista

 

Por Rupert Cornwell *

En medio de tibias expectativas y críticas de que la conferencia es apenas algo más que la excusa para una foto, el presidente Bush le dará un nuevo impulso para lograr un acuerdo global de paz entre los israelíes y los palestinos. La administración espera que la cumbre produzca el esbozo de una negociación antes de que él deje el poder, en enero de 2009. En sucesivas reuniones con los líderes israelí y palestino en la Casa Blanca ayer, Bush dijo que se sentía “optimista” sobre el resultado. Ehud Olmert, el primer ministro israelí, se sentía igualmente optimista, diciendo que ambos lados se “sentarían juntos en Jerusalén y lograrían algo que sería muy bueno”.

 

Mientras los líderes conferenciaban en la Oficina Oval, los funcionarios estadounidenses, israelíes y palestinos no lograban un documento en común que estableciera los objetivos de las negociaciones para ser presentados hoy. Cincuenta delegaciones asistirán a la conferencia, pero la presencia de tantos países árabes es quizá la parte positiva de la cumbre: un símbolo de que, aun con todo su resentimiento y desagrado por el Estado judío, el mundo árabe está apoyando a los palestinos, aumentando la credibilidad de cualquier acuerdo que surja.

De The Indpendent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

 

Lunes 26 de Noviembre de 2007

A CAMBIO, WASHINGTON INCLUYO EN LA AGENDA LA CUESTIÓN DEL GOLAN

Siria va a la cumbre de Annapolis

La reunión que comienza mañana en EE.UU. busca reimpulsar el proceso de paz en Medio Oriente. Irán, aliado sirio, no participa.

 

Siria anunció que participará en la reunión de Annapolis sobre Medio Oriente de mañana, después de haber obtenido la garantía de Estados Unidos de que la cuestión de los altos del Golán, objeto de una disputa con Israel, estará incluida en la agenda. Aunque la cumbre arranca marcada por el escepticismo sobre un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos, es precisamente la participación de las naciones árabes uno de los motivos de relativo optimismo.

 

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, recibirá hoy en la Casa Blanca, por separado, al primer ministro israelí, Ehud Olmert, y al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Al mismo tiempo, se celebrarán reuniones del “cuarteto” para la paz en Medio Oriente (Estados Unidos, Rusia, las Naciones Unidas y la Unión Europea) y de la Liga Árabe. Siria se sumó a última hora. “El gobierno de la República Árabe Siria recibió una invitación del gobierno estadounidense para participar en la conferencia de paz de Annapolis después de que la cuestión siria fuera incluida en el orden del día”, informó la agencia oficial Sana. “Siria aceptó la invitación” y enviará una delegación encabezada por el viceministro de Relaciones Exteriores, Fayçal Mekdad, un ex embajador ante la ONU”, agregó la agencia. De esta forma, Damasco estará presente pero a través un diplomático de menor rango que los enviados por el resto de países árabes presentes, que estarán representados por sus cancilleres. Siria esperó hasta la antevíspera de la reunión para hacer este anuncio y condicionó su participación a la inclusión en el orden del día de la cuestión del Golán, un territorio ocupado por Israel tras la Guerra de los Seis Días en 1967 y anexado en 1981. Las negociaciones de paz entre Siria e Israel están congeladas desde el año 2000 y sus relaciones son todavía más tensas tras un bombardeo israelí en septiembre contra instalaciones sirias que podrían estar vinculadas a un programa nuclear.

 

En total, Bush invitó a los responsables israelíes, palestinos y a los de otros 40 países, 15 de ellos árabes, a la reunión de Annapolis, al este de Estados Unidos, destinada a reimpulsar el proceso de paz en Medio Oriente, en punto muerto desde hace siete años. La cuestión palestina va a dominar las conversaciones de esta reunión, pero el ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, anunció el viernes que Estados Unidos había aceptado la inclusión del Golán en el programa. Sin embargo, manifestó que su país esperaba una confirmación escrita de Washington, con quien Damasco mantiene relaciones difíciles sobre todo debido a Líbano e Irak, conflictos en los que la mano de Siria se deja o se ha dejado sentir.

 

En un principio, la secretaria de Estado norteamericana, Condolezza Rice, había descartado que en la reunión de Annapolis se tratara la cuestión de Golán, pero tuvo que dar su brazo a torcer y abrir la cumbre a otros problemas regionales, con el fin de obtener un mayor apoyo de los países árabes. Aliado de Siria pero enemigo acérrimo de Israel, Irán no participará en esta reunión. Su presidente, Mahmud Ahmadinejad, mostró su repulsa a la cumbre, que según él está “condenada al fracaso”. “La llamada conferencia de paz que se celebrará en Annapolis no supone ningún beneficio para el oprimido pueblo palestino y sólo desea apoyar a los ocupantes sionistas”, declaró el dirigente, citado por la agencia IRNA. Según un diplomático de Riad, Estados Unidos propuso a los países árabes la creación de un comité de seguimiento tras esta conferencia de Annapolis y una segunda reunión en enero en Moscú para tratar, además de las relaciones israelí-palestinas, las cuestiones libanesa y siria.

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Viernes 23 de Noviembre de 2007

LA DELEGACIÓN PALESTINA REBAJA SUS EXIGENCIAS

Abbas está para el cachetazo

           

Por Juan Miguel Muñoz *

Desde Beirut

La benevolencia del presidente palestino, Mahmud Abbas, no ha sido correspondida por el primer ministro israelí, Ehud Olmert. Un documento fechado el 17 de noviembre y obtenido por el diario Haaretz revela que la delegación palestina ha rebajado el listón de sus exigencias hasta límites que llevaron a algunos de sus miembros a afirmar que sería preferible no acudir a la conferencia que se celebrará en EE.UU. el martes. Viajarán, pero sólo para eludir un estigma, el de ser culpados de rechazar la negociación.

 

Las notorias cesiones de Abbas se reflejan en un documento en el que aparece con tachones y añadidos el intercambio de propuestas. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) olvida demandas irrenunciables de antaño: no exige taxativamente que se detenga la construcción en los asentamientos judíos en Cisjordania; obvia referencias al muro ilegal que separa este territorio de Israel; omite alusiones a los controles militares y a los 560 obstáculos a la circulación, y nada dice de la apertura de los pasos fronterizos de Gaza, cercada desde junio.

 

Las decenas de reuniones entre Abbas y Olmert y las de sus equipos de asesores han servido sólo para constatar que las diferencias son abismales, incluso más profundas que en 2000, año en que se frustró el último proceso. A cuatro días de la reunión de Annapolis, crece el pesimismo.

 

El inmovilismo de Israel se aprecia cuando la delegación palestina exige una fecha límite para alcanzar el pacto y su contraparte apunta en el documento: “No hay acuerdo sobre un calendario”. Si los políticos palestinos aluden a la resolución 194 de la Asamblea de la ONU, que establece el derecho al retorno de los refugiados, sus interlocutores proponen que Israel “será el hogar nacional del pueblo judío y Palestina (el futuro Estado en Cisjordania y Gaza) el hogar nacional de los palestinos”. La OLP rechaza esta propuesta –equivalente a la renuncia sin más al citado derecho– porque supondría para Abbas cavar su propia tumba.

 

Se repite el patrón de la fallida Hoja de Ruta. La Autoridad Palestina debe lograr resultados concretos pero las obligaciones de Israel se limitan a un catálogo de buenas intenciones. Así, los asesores hebreos supeditan la aplicación de los acuerdos “al fin de la incitación, del extremismo, del terrorismo y de la violencia”, aunque sólo se comprometen a “realizar todos los esfuerzos para mejorar la vida cotidiana de la población palestina condicionados a la total implementación del tratado”. La OLP se niega a que el término “terrorismo” aparezca en el documento. Como se opone a condicionar los avances a la “liberación del soldado Gilad Shalit”, capturado cerca de Gaza en junio de 2006, entre otros motivos porque el militar permanece cautivo en manos de Hamas, y Abbas tiene las manos atadas. Queda todo por hacer.

 

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 

Miércoles 14 de Noviembre de 2007

La debilidad potencia al trío Abbas, Olmert y Bush

Anticipando la cumbre de Annapolis, que empieza en dos semanas, dos expertos israelíes explican por qué las bajas expectativas generadas por el encuentro podrían jugar a favor del proceso de paz en Medio Oriente.

Antes de partir hacia Estados Unidos, Abbas se reunió ayer con Shimon Peres en Turquía.

           

Por Mercedes López San Miguel

El encuentro sobre Medio Oriente de Annapolis, previsto para el 26 de este mes, reunirá a tres líderes debilitados: George W. Bush, Ehud Olmert y Mahmud Abbas. Es precisamente por esa condición que se puede tener alguna esperanza de que la cumbre abra la puerta a una negociación de paz entre israelíes y palestinos, advierte el profesor Arie Kacowicz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén. El experto señala, sin embargo, que toda aplicación de un acuerdo futuro sólo será posible si se resuelve la crisis interpalestina.

 

Bush, el anfitrión, cuenta con una popularidad más baja que la que tuvo Richard Nixon durante el Watergate. Al presidente de EE.UU. le interesará ganar una imagen positiva como intermediario útil en el conflicto de Medio Oriente para tapar los paupérrimos resultados en Irak. El premier israelí, Ehud Olmert, tras el desgaste que le dejó la guerra contra el Líbano, está siendo investigado por corrupción. Y Mahmud Abbas busca reforzar el poder de su partido, Al Fatah, en la Autoridad Palestina, donde sólo controla Cisjordania, mientras su rival Hamas gobierna en Gaza. “No importan las maquinaciones internas de cada uno en tanto se abran vías de diálogo”, señaló el analista Kacowicz, que habló en videoconferencia con la Embajada de Israel en Buenos Aires.

 

Annapolis es el principio de un proceso de negociación. Así la describe Jacob Eldan, un funcionario de la cancillería israelí que está involucrado en la organización del encuentro y que también participó de la videoconferencia. Eldan destaca que, como todo comienzo, no se van a tratar temas problemáticos como la delimitación de fronteras, el status de Jerusalén o el retorno de los refugiados palestinos. “Cuanto más ambiguo sea Israel en su declaración común con la Autoridad Palestina, más aceptación tendrá Olmert entre sus socios de gobierno y a la inversa”, coincide y agrega Kacowicz.

 

Según reconoce Eldan, el funcionario israelí, la expectativa en su país es baja, pero el momento es cómodo para el país. “Israel está preparado para negociar: hay un socio del otro lado y Occidente está dispuesto a ayudar.”

 

Sin embargo, a Israel se le presenta una paradoja. Porque si bien la división entre los palestinos hizo visible a ese interlocutor que llaman moderado –Abbas–, cualquier acuerdo con los palestinos no se podrá aplicar hasta que no se zanje el conflicto con la organización islamista Hamas.

 

El profesor Kacowicz señala este dilema. “Las negociaciones van a ser con Al Fatah, pero su aplicación no va a poder tener lugar con la mitad de los palestinos. Va a tener que resolverse el problema de Gaza, por ejemplo, con nuevas elecciones.” Eldan da cuenta de pronósticos contradictorios sobre este escenario. “Algunos expertos calculan que Hamas mantendrá el control de Gaza por poco tiempo. Otros dicen que será perdurable. Pero yo creo que si avanza el proceso de paz, actuará de freno al fundamentalismo de Hamas.”

 

Con Hamas excluido de la negociación y con los mismos protagonistas de los últimos años –Olmert, Bush, Abbas–, el interrogante que surge es por qué sería ahora un momento más beneficioso que antes. Eldan subraya que antes de la crisis entre Al Fatah y Hamas, Mahmud Abbas no estaba en condiciones de negociar con Israel. “Desde el momento en que se produjo la ruptura entre los palestinos, se dio un cambio favorable del lado palestino que debemos aprovechar.”

 

Kacowicz agrega que también hubo un cambio en Israel. “Olmert tiene una retórica a favor de la negociación, muy distinta de su predecesor, Ariel Sharon.” Ambos coinciden en que el objetivo final de esta negociación a largo plazo será la creación de un Estado palestino. Kacowicz deja una reflexión suspendida en el aire. “No se trata sólo de un Estado palestino, sino de qué tipo de Estado; el diablo está en los detalles...”

 

Miércoles 14 de Noviembre de 2007

Redada de Hamas

 

El movimiento islamista palestino Hamas lanzó el martes una amplia redada de arrestos contra los miembros de su rival, el partido moderado Fatah. Los arrestos se produjeron después de la celebración en la ciudad de Gaza de la mayor manifestación desde la creación de la Autoridad Palestina en 1994, organizada con motivo de la conmemoración del tercer aniversario de la muerte del líder histórico palestino, Yasser Arafat. Siete palestinos murieron y 130 resultaron heridos, entre ellos mujeres y niños, por los disparos de milicianos de Hamas durante unos enfrentamientos que se desencadenaron mientras cientos de miles de manifestantes se dispersaban.

 

Milicianos en civil o con los uniformes de Hamas dispararon contra los manifestantes, que gritaban y lanzaban piedras a la policía del movimiento islamista. Un portavoz de Fatah en Gaza, Hazem Abu Chanab, señaló 400 arrestos de “miembros y cuadros” de Fatah, el que fuera el partido de Arafat y que ahora está dirigido por el presidente palestino, Mahmud Abbas.

 

Martes 13 de Noviembre de 2007

El recordatorio de Arafat en Gaza terminó a los tiros entre palestinos

En la primera manifestación de Al Fatah en la Franja, autorizada por Hamas, hubo fuego cruzado entre ambas facciones rivales. Al menos siete personas murieron y 150 resultaron heridas.

           

Por Juan Miguel Muñoz *

Desde Gaza

Convocados por su partido, Al Fatah, y también por el difunto ex presidente palestino, Yasser Arafat, fallecido hace tres años, decenas de miles de vecinos de Gaza abarrotaron ayer un céntrico descampado de la capital de la Franja para honrar la memoria del Rais. La primera manifestación autorizada por Hamas en su bastión concluyó en un caos de disparos y estampidas que acabó con la vida de siete personas, mientras que 150 resultaron heridas. No sucedía nada similar desde que el 14 de junio el movimiento fundamentalista desmantelara los cuerpos de seguridad del actual mandatario, Mahmud Abbas. ¿Quién disparó primero? Ambos contendientes se acusan de provocar los desórdenes al término del acto.

 

Lo único indiscutible es que al menos siete hombres murieron, según fuentes del Hospital Shifa, el principal de Gaza, y dos agentes de la policía de Hamas sufrieron impactos de bala. Los dirigentes de Al Fatah acusaron a los uniformados islamistas de disparar contra los manifestantes, sin que mediara provocación alguna, desde la Universidad Islámica y edificios gubernamentales próximos a la arenosa explanada, engalanada con enormes retratos de Arafat. “Ha sido un crimen atroz”, declaró Abbas. La versión de la policía es justo la opuesta. Islam Shahuan, portavoz de la Fuerza Ejecutiva, aseguraba a este diario en su despacho del cuartel general que “las provocaciones vienen sucediéndose desde el sábado”.

 

“Han disparado y apedreado a policías en varias ciudades y han atacado alguna escuela para forzar a los jóvenes a acudir a la celebración. No hemos puesto impedimentos porque se trataba de conmemorar el asesinato de Arafat, y prueba de ello es que ha venido mucha gente”, añade Shahuan. Y respecto a las muertes de ayer, no niega que sus agentes apretaran el gatillo. “Sí, hemos respondido a los ataques de varios hombres armados. Disparaban desde los tejados de la Universidad Al Azhar y desde algunas calles adyacentes. Hay dos policías heridos de bala, uno en la cabeza y otro en un hombro, además de ocho que fueron acuchillados.” Otro portavoz de la Fuerza Ejecutiva añadió que los provocadores “dispararon armas con silenciador”.

 

En todo caso, la plaza donde se celebró el acto fue escenario de una batalla campal pasada la una de la tarde. Las imágenes captadas por la cadena de televisión qatarí Al Yazeera mostraban a simpatizantes de Al Fatah lanzando pedradas contra los agentes y a éstos propinando fuertes bastonazos a los que caían en sus manos. Es poco verosímil que la policía de Hamas disparara sin motivo alguno contra la multitud. No es el estilo de una organización que trata de engordar a través de la cooptación de la infinidad de descontentos con la vieja clase política de Al Fatah y que reserva su poder de fuego contra el ejército israelí. Pero tampoco cabe duda de que la policía de Hamas no permite el más mínimo desmán y no se anda con remilgos a la hora de reprimir. Desde el pasado mes de junio suelen responder sin contemplaciones a la mínima provocación, e incluso han brotado incidentes esporádicos con milicianos de Yihad Islámica, partido-milicia de similar ideología y con el que mantienen relaciones muy estrechas.

 

Tras su triunfo en las elecciones de enero de 2006, el gobierno islamista de Ismail Haniya fue sometido a un bloqueo económico severísimo por parte de Israel y la comunidad internacional, al tiempo que las milicias del movimiento islamista eran atacadas a lo largo de la Franja sin descanso. Una vez que el 14 de junio se adueñaron del control de Gaza, Al Fatah convocó a varias manifestaciones al término del rezo de los viernes que acabaron en disturbios. El Ejecutivo de Haniya decidió entonces prohibir las protestas en espacios públicos. Pero ayer se trataba de conmemorar la figura de Arafat, que sigue gozando del respeto de los suyos y también de buena parte de los líderes fundamentalistas. Su portavoz, Fawzi Barhum, afirmaba por la mañana: “Honramos a Arafat porque no cedió respecto a los derechos del pueblo palestino en nuestra sagrada tierra”.

 

Si pretendía Hamas mostrar cierta benevolencia respecto a sus enconados adversarios al autorizar la masiva manifestación, todo apunta a que será difícil que vuelvan a hacerlo. Shahuan se mostraba partidario contundente de no insistir: “Si de mí dependiera, no repetiría la experiencia. Se estudiará caso por caso”.

 

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 

Martes 13 de Noviembre de 2007

Documento que falta

 

La reunión internacional de Annapolis (Estados Unidos) para relanzar las negociaciones de paz israelí-palestinas podría durar sólo un día, anunció ayer la radio militar israelí. Según esta fuente, que citó un alto responsable gubernamental que pidió el anonimato, la reunión debería tener lugar el 27 de noviembre y acabar después de sólo un día de debates, adoptando así un aspecto sobre todo simbólico. Israelíes y palestinos no han alcanzado hasta el momento un documento común que presentar en ese encuentro con las líneas maestras de un acuerdo para la creación de un Estado palestino independiente.

 

Lunes 12 de Noviembre de 2007

ISRAEL LE CERRO EL PASO Y SE APLAZO LA REUNIÓN

El enviado palestino se volvió

 

Israel le cerró la puerta en la cara al enviado palestino para las negociaciones de paz. A pocas semanas de la Conferencia de Medio Oriente en Annapolis, organizada por Estados Unidos, las autoridades de Jerusalén le negaron ayer el paso al jefe del equipo negociador de la Autoridad Palestina, que viajó al país vecino para reunirse con sus homólogos israelíes. Mientras, los palestinos conmemoraban el tercer aniversario de la muerte de su líder Yasser Arafat. En medio de una división que fue reflejada en los discursos del movimiento Al Fatah, dirigido por el presidente Mahmud Abbas, y el islamista Hamas, los manifestantes fueron heridos tras protestar en la franja de Gaza y varios estudiantes fueron detenidos en esa región, según fuentes de Fatah.

 

Sin dar ninguna explicación, los soldados israelíes pararon el vehículo de la comitiva palestina en el puesto de control de Az-Zuayyin, al este de Jerusalén, informaron fuentes de la Oficina de Qurea. El jefe del equipo negociador palestino que viajaba en el coche trataba de cruzar el paso a través de un canal reservado para personalidades, pero ante la negativa del ejército israelí la delegación tuvo que regresar a la localidad de Abu Dis, próxima a Jerusalén. Con esto, la reunión prevista con los israelíes se cayó luego de las consultas que hubo con Abbas, en Egipto en una gira por varios países de la región.

 

Después del encuentro fallido, diplomáticos estadounidenses y la ministra israelí de Asuntos Exteriores, jefa del equipo negociador de Israel de cara a Annapolis, Tzipi Livni, ofrecieron sus disculpas a Qurea para tratar de mantener la agenda de la Conferencia, que hasta ahora no ha generado grandes expectativas para ninguno de los participantes.

 

En medio del nuevo aniversario de la muerte de Arafat, Abbas destacó la importancia de la Conferencia venidera. “La vemos como una oportunidad histórica de abrir un nuevo capítulo en la historia de Medio Oriente, con la creación de nuestro Estado palestino independiente y Jerusalén como capital”, afirmó en su discurso ante los miles de personas congregadas en la sede de la Autoridad Palestina, la Muqataa, para rendir homenaje al fallecido Arafat. En cambio, Hamas, que hoy gobierna la Franja de Gaza, criticó el encuentro de paz impulsado por Washington. “Esperamos que esta conmemoración celebre una unidad recobrada y la defensa de los derechos palestinos, que serán ridiculizados en Annapolis”, dijo el portavoz de Hamas en Gaza, Fawzi Barhum.

 

Por otra parte, policías de Hamas habrían disparado ayer al aire para dispersar una manifestación, dejando un saldo de tres heridos y varios arrestados, según portavoces de Al Fatah, movimiento al que pertenecía Arafat. Asimismo, varios estudiantes de secundaria habrían sido golpeados y detenidos por la policía de Hamas en Gaza, en un colegio del campo de refugiados de Nuseirat, cuando intentaban celebrar un acto en memoria de Arafat, después de que el sábado empezaran las conmemoraciones. Sin embargo, las acusaciones fueron desmentidas por Hani Al Dali, portavoz del Ministerio del Interior en Gaza.

 

Miércoles 07 de Noviembre de 2007

El Papa, con el rey saudita

 

Los conflictos de Medio Oriente reunieron al rey de Arabia Saudita, Abdullah y al papa Benedicto XVI en un encuentro histórico. Durante media hora los dos líderes discutieron sobre las posibles soluciones pacíficas a los enfrentamientos que sacuden la región y concluyeron que la única salida será a través de la cooperación entre cristianos, musulmanes y judíos. El encuentro fue un avance diplomático para las dos principales comunidades religiosas del mundo. El Vaticano y Arabia Saudita, sede de las Dos Sagradas Mezquitas –La Meca y la Medina– y una de las principales potencias musulmanas del mundo, no mantienen relaciones diplomáticas. Además, el vínculo entre los dos estados venía siendo tenso, especialmente después que Benedicto XVI vinculara al islamismo con la violencia, en un discurso el año pasado. En Arabia Saudita, la situación tampoco es fácil para los cristianos, aunque en el país viven alrededor de un millón de extranjeros católicos. La monarquía no permite la construcción de iglesias, ni tampoco la celebración de misas –ni siquiera dentro de las casas–. También está prohibida la importación de biblias o libros sobre el cristianismo. A pesar de la distancia que existe entre el Vaticano y Riad, los dos líderes se comprometieron ayer a trabajar juntos para impulsar una solución pacífica, especialmente para el conflicto israelí-palestino. En la agenda también se incluyó la necesidad de promocionar el diálogo interreligioso y los valores cristianos y musulmanes, en Medio Oriente y todo el mundo. La reunión se enmarcó en una gira europea del rey saudita.

 

Sábado 03 de Noviembre de 2007

EL PRESIDENTE SE REUNIÓ CON LIDERES DE HAMAS

Acercamiento de palestinos

     

El presidente palestino, Mahmud Abbas, se reunió ayer con dirigentes de Hamas en Cisjordania por primera vez desde que el movimiento islamista tomara por la fuerza el control de la Franja de Gaza, en junio. Aunque el encuentro fue visto como un acercamiento incipiente entre Abbas, líder del partido Al Fatah, y Hamas, el presidente reiteró que no habrá conversaciones formales de reconciliación hasta que el movimiento islamista no devuelva el control de Gaza.

 

Abbas recibió en su residencia oficial en Ramalá a tres destacados dirigentes, Nasserdine al Shaer, ex vicepremier en el primer gobierno de Hamas del año pasado, y a los líderes del movimiento en Cisjordania Farraj Rumana y Hussein Abu Qweik. Hasta ahora, Abbas había rechazado todo contacto con Hamas, cuya toma de Gaza dividió a los palestinos en dos entidades, una gobernada por Hamas en esa región y otra por Abbas en Cisjordania, y complicó las perspectivas de crear el ansiado Estado propio. Abbas y los tres miembros de Hamas también asistieron juntos a las plegarias semanales islámicas en la mezquita del complejo de gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Ramalá.

 

“No es posible ningún diálogo político con Hamas hasta que no sea anulado el golpe de mano en Gaza realizado en junio”, afirmó Abbas tras la reunión. De esa manera, el presidente aludió a los graves enfrentamientos entre los dos principales partidos palestinos que derivaron en la toma por la fuerza de la Franja de Gaza por Hamas. Desde ese momento, Abbas gobierna desde Cisjordania, la región palestina que en los hechos quedó escindida de la Franja de Gaza. Uno de los interlocutores de Abbas fue Nasserdine al Shaer, viceprimer ministro del gobierno que encabezaba el primer ministro Ismail Haniyeh y que el presidente disolvió, a quien se considera un exponente del ala “pragmática” de Hamas, más proclive a entendimientos con Al Fatah.

 

El vocero presidencial Nabil Abu Rudeina dijo que Abbas no tenía “ningún problema” con Hamas como movimiento, sino sólo con sus líderes en Gaza, “quienes se desviaron de la senda correcta al realizar su golpe”, señaló Rudeina.

 

El gobierno de Abbas se prepara actualmente para una conferencia de paz con Israel que se celebrará en Estados Unidos y que generó esperanzas de un relanzamiento del proceso de paz tras siete años de violencia y estancamiento diplomático. Washington e Israel probablemente desaprueben cualquier acercamiento entre Abbas y Hamas, un grupo al que consideran “terrorista”, sobre todo en momentos en que israelíes y palestinos tratan de revivir los esfuerzos de paz. Además, Abbas ordenó el despliegue de unos cien agentes de las fuerzas de seguridad en Nablus, Cisjordania, en un plan acordado con Israel y con Keith Dayton, el representante en la región de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.

 

El mes pasado, el primer ministro Ismail Haniyeh, de Hamas, dijo que el dominio de Gaza por el movimiento era temporario. En cambio, a principios de esta semana, un líder de Hamas en Gaza, Nizar Rayan, presagió que el movimiento capturará también Cisjordania y que Abbas “caerá como las hojas del otoño”.

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