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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Amira Hass: En Israel caminamos entre asesinos y torturadores

29-06-2015
Haaretz

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

El hostigamiento al teatro Al-Midan nace de la envidia de nuestra capacidad como sujetos para superar la opresión, para pensar y crear, en desafío a la imagen que ellos tienen de nosotros como seres inferiores.

 Soldados israelíes detienen a un palestino durante los enfrentamientos en el campamento de refugiados Jalazone en Cisjordania, 12 de junio de 2015. Foto Reuters

 

En nuestros hogares, nuestras calles y nuestros lugares de trabajo y de entretenimiento hay miles de personas que mataron y torturaron a otros miles de personas o supervisaron ​​su tortura y asesinato. Escribo "miles" como un sustituto del más vago "innumerables", una expresión de algo que no se puede medir.

La gran mayoría de los que matan y torturan (incluso en este momento) están orgullosos de sus obras. Y su sociedad y sus familias se sienten orgullosas de sus obras, aunque por lo general es imposible y aún está prohibido, aunque sea posible, encontrar una relación directa entre los nombres de los muertos y torturados y los nombres de los que matan y torturan. También está prohibido decir "asesinos". Y está prohibido escribir "maleantes" o "gente cruel".

¿Yo cruel? Después de todo, nuestras manos no están manchadas de sangre, sólo apretamos el botón que deja caer una bomba en un edificio de 30 miembros de una sola familia. ¿Miserables? ¿Cómo podemos usar esa palabra para describir a un soldado de 19 años que mata a un niño de 14 años que salió a recoger una planta comestible?

Los asesinos y torturadores judíos y sus comandantes directos actúan con permiso oficial. Los palestinos muertos y torturados que han dejado atrás en los últimos 67 años también han hecho duelos por sobrinos y familias para quienes la pérdida es una presencia constante. En los pasillos universitarios, centros comerciales, autobuses, estaciones de servicio y en los ministerios del Gobierno los palestinos no saben cuáles de las personas con quienes se encuentran han matado, tampoco a quiénes y a cuántos miembros de su familia y su gente han matado.

Pero lo que es cierto es que sus asesinos y torturadores están caminando libres. Como héroes.

En esta competencia mórbida con los palestinos sobre el duelo y el dolor, nosotros, los judíos de Israel, no podemos ganar. Con nuestra fuerza aérea, nuestros cuerpos blindados, nuestra Brigada Givati ​​y nuestras unidades de comando de élite famosas somos los perdedores en esta competición. Pero como somos los gobernantes incuestionables, falseamos los resultados del concurso y nos apropiamos de la dosis de duelo apropiado para nosotros mismos.

No estamos satisfechos con la tierra, los hogares y la conexión directa con los lugares que les hemos robado y destruido y que seguimos destruyendo y robando. No. Nosotros también rechazamos todas las razones, todo el contexto histórico y social de la expulsión, el despojo y la discriminación que ha llevado a un puñado muy pequeño de aquellos palestinos que son ciudadanos de Israel a tratar de imitarnos tomando las armas. Fueron crédulos pensando que las armas eran los medios propios de la resistencia o llegaron a un pico de furia e impotencia y decidieron tomar vidas.

Se arrepientan o no de ello, su engaño no anula el hecho de que tenían y tienen todas las razones para resistir la opresión, la discriminación y la maldad que forman parte integrante del régimen que Israel les aplica. Condenarlos como asesinos no nos convierten en víctima colectiva de esta ecuación. En lugar de reducir las causas de la resistencia sólo estamos intensificando y mejorando los medios de opresión. Y una forma de opresión es la venganza insaciable.

El ataque al teatro Al-Midan y a la obra A Parallel Time (Un tiempo paralelo) es parte de esta venganza. Y se trata de mucha envidia también. La envidia de la capacidad de los oprimimos para superar la opresión y el dolor, pensar, crear y actuar en desafío a la imagen que tenemos de ellos como seres inferiores. No bailan a nuestro son como debiluchos miserables.

Y como en una caricatura antisemita, para nosotros todo se centra en la financiación, en el dinero. No callamos a la gente, nos jactamos. Somos iluminados, sólo les cortamos su financiación. Nosotros los convertimos en una minoría en nuestra tierra cuando los expulsamos ​​y no les permitimos que regresen. Y ahora el 20 % que se queda aquí debería decir gracias y pagar con su dinero impuestos para obras que ensalzan el Estado y su política. Eso es democracia.

Esta no es una guerra cultural o una guerra sobre la cultura. Es otra batalla -probablemente una causa perdida, como las batallas anteriores- sobre un futuro sano para este país. Los ciudadanos palestinos de Israel eran una especie de póliza de seguro para la posibilidad de un futuro sano: los llamamos un puente, bilingües, pragmáticos, aunque contra su voluntad. Pero tenemos que hacer cambios y tenemos que saber escucharles para que este seguro sea válido. Sin embargo nosotros, los gobernantes incuestionables, no estamos planeando escucharles y no sabemos el significado de cambio.

Una nota final: Los informes sobre el asesinato del residente de Lod Danny Gonen, en el manantial de Ein Bubin, cerca de la aldea de Dir Ibzi’a, estaban acompañados de enlaces a los recientes ataques previos: las personas heridas en un ataque terrorista vehicular cerca del asentamiento de Alon Shvut, el policía de frontera que fue apuñalado cerca de la Cueva de los Patriarcas en Hebrón. ¿Y lo que no se ha mencionado? Por supuesto, dos jóvenes palestinos asesinados recientemente por soldados del ejército israelí: Izz al-Din Gharra, de 21 años, asesinado a balazos el 10 de junio en el campo de refugiados de Jenin, y Abdullah Ghneimat, de 22 años, atropellado el 14 de junio en Kafr Malik por un jeep del ejército israelí.

Cada noche, en promedio, el ejército israelí lleva a cabo 12 incursiones de rutina. Para los palestinos cada incursión nocturna, que a menudo implica el uso de granadas de aturdimiento, gases y disparos, es un ataque terrorista menor.

Fuente: 

 http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/1.662364?utm_campaign=Echobox&utm_medium=Social&utm_source=Facebook 

 Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200503

 

EL FANTASMA SUDAFRICANO RECORRE ISRAEL

Al celebrar sus 10 años de existencia,

el movimiento palestino y global de BDS se ha convertido en el

nuevo enemigo del régimen sionista

 

 por: María Landi

Publicado en el semanario "Brecha", 20 de junio de 2015.

 

El escándalo de corrupción que estalló en el reciente Congreso de la FIFA le restó visibilidad a otra polémica desatada en la reunión: la solicitud formal de la Federación de Fútbol Palestina de suspender a Israel por violar la normativa de la FIFA al encarcelar, mutilar y matar a futbolistas palestinos y negarles la libertad de movimiento en su territorio[1][1].

La iniciativa había generado una importante campaña internacional de presión sobre la FIFA (“Tarjeta roja para el apartheid”), que ocupó espacios incluso en los medios masivos. Cerca de 20.000 personas –incluyendo conocidas personalidades, artistas e intelectuales- habían adherido a la campaña, imitando la primera iniciativa de boicot internacional que se realizó contra la Sudáfrica del apartheid. Además, organizaciones internacionales convocaron a protestar en Zúrich ante la sede del 65º congreso de la FIFA.

De ahí que la frustración de la sociedad civil palestina y sus aliados en el mundo fuera grande cuando en el último minuto, cediendo una vez más a la presión de Israel y sus cómplices, el representante palestino de la ANP en la FIFA, Jibril Rajoub, retirara la solicitud a cambio de vagas promesas de mejora que, como todos saben, Israel no va a cumplir.

Pero si bien esta vez Israel ‘zafó’, no le va tan bien en su millonario empeño por detener la creciente y exitosa campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Aun los más incrédulos han tenido que admitir ese avance, no solo por sus éxitos notorios[2][2], sino también por la preocupación que suscita en las más altas esferas del gobierno israelí.

 

Guerra frontal al BDS


Lanzado en 2005 por la mayor coalición de la sociedad civil palestina, el BDS pide el fin de la ocupación israelí de 1967, el fin de la discriminación racial institucionalizada (que se ajusta a la definición de apartheid de Naciones Unidas) y el derecho al retorno de los refugiados palestinos desarraigados y desposeídos en 1948. Se trata de una medida pacífica que busca presionar para generar un cambio efectivo, ante la sistemática negativa de Israel a acatar las resoluciones de la ONU. 

La campaña fue iniciada al cumplirse -el 9 de julio de 2005- el primer aniversario del dictamen de la Corte Internacional de Justicia que declaró ilegales el Muro y todo el sistema asociado de ocupación y colonización israelíes, y llamó a los miembros de la ONU a tomar medidas para ponerles fin. La falta de voluntad política de la comunidad internacional llevó a la sociedad civil palestina a convocar a sus pares de todo el mundo, siguiendo el ejemplo del movimiento que puso fin al apartheid en Sudáfrica. Al celebrar su 10º aniversario, el BDS puede jactarse de estar ganando la batalla de la opinión pública.

En efecto, de ignorado durante años, el BDS pasó a ser un asunto de Estado en Israel. El año pasado, en su discurso ante AIPAC (el poderoso lobby judío norteamericano) Netanyahu nombró 18 veces al BDS. El Presidente, el Parlamento y el flamante gabinete del nuevo gobierno de Netanyahu –el más extremista de toda la historia del país- han calificado a la campaña de boicot como “amenaza existencial y estratégica”. Netanyahu encargó a Gilad Erdan, nuevo ministro de Asuntos Estratégicos y Diplomacia, el cometido especial de combatir al BDS, asignándole un presupuesto adicional a las ya millonarias sumas que el país invierte en su industria de propaganda (hasbara). Sin contar los 50 millones de dólares comprometidos a principios de junio por varios magnates judío-norteamericanos como Sheldon Adelson y Haim Saban  en una reunión celebrada en Las Vegas para discutir y financiar estrategias de combate al BDS en las universidades del país. 

Por otro lado, este mes la Suprema Corte de Israel ratificó la ley -fuertemente criticada por su carácter antidemocrático- que criminaliza a quienes inciten o adhieran al boicot. Es decir, los israelíes pueden boicotear –y de hecho lo hacen- productos turcos, tapados de piel animal o comida no kosher, pero no los productos de las colonias. Como escribió el periodista Noam Sheizaf, “hoy en Israel se puede boicotear cualquier cosa, excepto la ocupación”.

La cuestión es cuánto dinero será necesario para frenar la bola de nieve en que se ha convertido la campaña de BDS. Desde que en 2013 Stephen Hawking canceló un viaje a Israel adhiriendo públicamente al boicot académico, los éxitos han ido en aumento. Recientemente, la Unión Nacional de Estudiantes británica (que agrupa a 600 gremios) se sumó al BDS, siguiendo los pasos de unos 700 artistas de ese país que en febrero adhirieron al boicot cultural. Y en mayo, más de 300 investigadores y docentes belgas se unieron al boicot académico.

En el mismo EE.UU., asociaciones académicas, prestigiosas universidades, iglesias cristianas y hasta organizaciones judías vienen cuestionando con fuerza las políticas israelíes y aprobando mociones de boicot o de retiro de inversiones en empresas israelíes o multinacionales que lucran con la ocupación. En Europa han hecho lo mismo importantes fondos de pensiones, con pérdidas millonarias para los bancos israelíes; varios ayuntamientos cancelaron contratos con empresas multinacionales involucradas con la ocupación, y tiendas y supermercados han retirado productos israelíes fabricados en territorio ocupado.

Varias compañías ya vienen sintiendo el impacto del boicot y han empezado a cerrar sus negocios o a anunciar su retiro de Israel. Así lo han hecho la británica G4S y las francesas Veolia y Orange. Aunque aún está por verse si esos anuncios se materializan, es indiscutible que “El movimiento BDS ha mostrado que debe pagarse un precio por la participación israelí en la colonización de los territorios palestinos”, como declaró Mahmud Nawayaa, coordinador del Comité Nacional Palestino del BDS.

El año pasado la campaña alcanzó un pico importante cuando firmar un contrato publicitario con la empresa israelí SodaStream (ubicada en Jerusalén Este ocupada) le costó a la actriz Scarlett Johansson su puesto como embajadora de Oxfam. Pero mayor fue el precio pagado por la misma SodaStream, que vio desplomarse sus acciones y terminó anunciando el traslado de su planta al desierto del Negev. En situación similar se encuentra la empresa Ahava que produce cosméticos en una colonia ubicada en la parte ocupada del Mar Muerto, y que es objeto desde hace años de la campaña de boicot “Belleza robada”. Este mes se supo que Ahava está considerando trasladar su planta para frenar las pérdidas que sufre cada año como consecuencia del boicot.

Las directivas tomadas por la Unión Europea en 2013 ya están afectando exportaciones agrícolas de las colonias ubicadas en el Valle del Jordán palestino. La situación amenaza agravarse con nuevas disposiciones anunciadas por el bloque que obligarían a etiquetar los productos provenientes del territorio ocupado, prohibiendo que se exporten como “Made in Israel”.

Los gobiernos y empresas que toman medidas de presión hacia Israel no lo hacen impulsados por códigos éticos, sino cediendo a la presión de consumidores y electores. Fue muy claro en el caso de la francesa Orange, después que su rama israelí, además de operar en las colonias, apareció patrocinando directamente unidades militares que participaron en el último ataque a Gaza. Esto no hace sino demostrar la fuerza del boicot como herramienta que está en las manos de ciudadanas y ciudadanos comunes.

La preocupación que estas semanas ha llenado los titulares de los medios israelíes no es exagerada. El Financial Times reseñó un informe filtrado del gobierno israelí donde se estima que el BDS podría costarle a su economía unos 1.400 millones de dólares al año, principalmente por la caída de exportaciones de las colonias si se concretara el etiquetado anunciado por la Unión Europea. Sin embargo un estudio de la estadounidense Rand Corporation afirma que las pérdidas serían más de tres veces superiores, llegando a unos 47.000 millones de dólares en 10 años.  



Cavándose su propia fosa


Es indudable que el nuevo gobierno fascista de Israel, y las declaraciones explícitas del gabinete sobre que hay que anexar directamente los territorios ocupados, han contribuido al acelerado avance del BDS. Como escribió Omar Barghouti en el New York Times: “Un Gobierno dirigido por un primer ministro que rechaza un Estado palestino, que convierte a los ciudadanos palestinos de Israel en el objetivo de sus comentarios racistas y cuyo aliado principal, el partido Hogar Judío, defiende la creación de bantustanes palestinos, hará muy difícil la defensa de Israel ante el tribunal de la opinión pública mundial”.

El mismo Barak Obama (que ya tuvo un choque con Netanyahu cuando en marzo éste habló en el Congreso de EE.UU. contradiciendo la voluntad del presidente) declaró recientemente: “El mundo ya no cree que Israel sea serio acerca de los dos Estados", recordando la afirmación de Netanyahu antes de las elecciones de marzo sobre que el Estado de Palestina no existirá mientras él sea primer ministro.

La sociedad israelí, sin embargo, no puede entender las razones del creciente aislamiento internacional. Ante el avance del BDS, el establishment israelí reacciona de la única manera que sabe hacerlo: culpando a las víctimas. Mientras la clase política esgrime la gastada muletilla del “antisemitismo”, la Corte Suprema equipara a los partidarios del BDS con los que niegan el Holocausto, el ‘opositor liberal’ Yair Lapid dice que son los mismos que atacaron las Torres Gemelas y los medios masivos los comparan con Al Qaeda e ISIS, una encuesta reciente reveló que tres cuartas partes de la opinión pública israelí considera que “el mundo entero está contra nosotros”.

Es el resultado inevitable de un narcisismo victimista inculcado desde el jardín de infantes, por el cual los israelíes se vuelven incapaces de sentir compasión por el sufrimiento palestino y de admitir que su país es en realidad el victimario. La violación sistemática del Derecho Internacional y de numerosas resoluciones de la ONU son irrelevantes para una sociedad educada en una ideología supremacista que le otorga derechos territoriales exclusivos derivados de un texto religioso.

Solo unas pocas voces críticas –entre ellas, periodistas como Gideon Levy, Amira Hass, Dahlia Scheindlin, consideradas traidoras por la mayoría de la sociedad israelí- intentan inútilmente alertar a sus compatriotas sobre el derrotero suicida por el que se está llevando al país. Esas voces señalan que la incapacidad de la  gente de preguntarse por las causas del boicot es coherente con la postura de su gobierno, para el cual todas las estrategias son válidas para acabar con el BDS… menos poner fin a la ocupación.

 

¿Y América Latina?


Es indiscutible que los vientos del hemisferio Norte son apenas una brisa en nuestra región. De hecho Israel trata de aprovechar la relativa legitimidad que le queda por aquí avanzando distintas propuestas de normalización[3][3] en los planos comercial, cultural y diplomático. Así, no solo gobiernos, sino también sindicatos, universidades, artistas, instituciones culturales y deportivas de América Latina aceptan de buen grado las ofertas de patrocinio, viajes, festivales, becas y cursos, desconociendo –por ignorancia o indiferencia- el llamado de la sociedad civil palestina a poner fin a las relaciones de normalidad con Israel.

Sin embargo las cosas están empezando a cambiar, aunque lentamente. Brasil es el país que ofrece los mejores ejemplos de ello:
- En agosto 2014, la presión de artistas participantes consiguió que la 31ª edición de la Bienal de São Paulo retirara el patrocinio de la embajada israelí.
- En diciembre del mismo año, movimientos sociales y de solidaridad lograron que el gobierno de Rio Grande do Sul cancelara un importante acuerdo de cooperación con la empresa militar israelí Elbit Systems.
- En mayo de este año, el gobierno brasileño anunció que no adjudicará a la empresa de seguridad israelí ISDS un contrato por 2200 millones de euros para las Olimpíadas de 2016 en Río de Janeiro.
- Estos días los grandes medios brasileños están difundiendo la creciente campaña para que Caetano Veloso y Gilberto Gil cancelen su concierto en Israel; una presión que se ha vuelto internacional: el británico Roger Waters (ex líder de Pink Floyd y abanderado del boicot cultural) ya les escribió dos cartas públicas, y el obispo sudafricano Desmond Tutu (también partidario del BDS) les pidió que no actúen en Israel. 

En Argentina, 2013 fue un año significativo para el despegue del BDS:
- El gobierno de la Provincia de Buenos Aires suspendió un acuerdo por 170 millones de dólares con la firma estatal israelí Mekorot, después de una campaña de sindicatos y grupos de derechos humanos que conectaron el apartheid del agua que Israel practica en Palestina con evidencia de que el proyecto perjudicaría a los consumidores argentinos.
- Docentes universitarios de todo el país iniciaron una campaña de boicot académico que ya tiene más de 400 adhesiones.

A nivel regional, las últimas Cumbres de la Sociedad Civil del MERCOSUR han aprobado en sus declaraciones finales la moción de suspender el tratado de libre comercio con Israel (el único que el bloque firmó con un país de fuera de la región). Pero aún no se han tomado medidas para pasar del discurso a la práctica.

En cuanto al boicot cultural, en varios países de la región se ha hecho campaña contra la actuación de compañías israelíes o para pedir a nuestros artistas que no actúen en Israel[4][4]. Hasta ahora los resultados han sido escasos, aunque es bueno señalar una campaña exitosa que pasó desapercibida: el año pasado, en pleno ataque sobre Gaza, la murga Agarrate Catalina canceló su actuación en Tel Aviv; aunque no explicó las razones, se supo que lo hizo atendiendo a las fuertes presiones que recibió desde ambas orillas del Plata.  Incluso Joaquín Sabina fue repudiado cuando actuó en tres países del Cono Sur por haberse negado a cancelar dos actuaciones previas en Israel.

Más allá de los limitados alcances de estas iniciativas, el mensaje se está haciendo sentir con claridad: el precio de hacer negocios o mantener vínculos ‘normales’ con Israel es cada vez más alto. El fantasma de Sudáfrica está en la memoria de todos, y muchos sienten que es hora de marcar distancia, antes que sea demasiado tarde. Como expresó Omar Barghouti en una reciente entrevista: “Todavía no estamos allí, pero nuestro momento sudafricano está llegando”.

 

 



[1][1] Ya el año pasado, la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA) había rechazado la candidatura israelí para albergar partidos de la Eurocopa de fútbol 2020. Esta decisión fue fruto de la campaña llevada a cabo por equipos deportivos palestinos y grupos de activistas de toda Europa.

[2][2] Ver aquí los éxitos de la campaña en 2013 y en 2014 en el mundo.

[3][3] Por “normalización” se entiende la pretensión israelí de proyectar una imagen de país occidental, democrático, respetuoso de las libertades y los derechos humanos (“la única democracia de Medio Oriente”), mientras busca ocultar la realidad de ocupación, colonización y apartheid a la que somete al pueblo palestino.

[4][4] Las compañías israelíes Mayumana y Bersheva, los argentinos Piero y Kevin Johansen, el colombiano Juanes son algunos de los artistas que han sido o son objeto de campañas de boicot o presión. La red de BDS en España ha fundamentado las razones en una Guía de Boicot Cultural (basada en las directivas del comité palestino de BDS). 

 

Jerusalén, una ciudad de pobreza y división


Por Natasha Roth (*)

Más de una cuarta parte de los palestinos de Jerusalén viven detrás del muro de separación. Israel ha revocado la residencia a más de 14.000 jerosolimitanos palestinos desde que se “reunificó” la ciudad en 1967, 107 de ellos solo el año pasado.

Tres cuartas partes de los 300.200 palestinos residentes de Jerusalén Este viven por debajo del umbral de la pobreza, incluyendo el 83,9 por ciento de los niños, según un nuevo informe publicado por la Asociación por los Derechos Civiles en Israel (ACRI). Este estado de cosas es atribuido, en buena parte, a la falta de inversiones del estado, así como al hecho de que más del 25 por ciento de los residentes palestinos de Jerusalén viven al otro lado del muro de separación.

El informe fue hecho público poco antes del Día de Jerusalén una celebración anual de lo que los judíos israelíes ven como la reunificación de Jerusalén, que se produjo cuando la Ciudad Vieja fue capturada por las fuerzas hebreas el 7 de junio de 1967. Esta reunificación (o anexión) fue un acto ilegal según el derecho internacional, razón por la cual ni un solo miembro de la comunidad internacional reconoce la soberanía de Israel sobre Jerusalén Este. No obstante, Israel se refiere a Jerusalén como su “capital indivisible”.

Sin embargo, la capital está muy dividida, no solo en base a identidades étnicas y, en consecuencia, a sectores socioeconómicos, sino también físicamente dividida por mor del muro de separación.

Desde 1967, aproximadamente 26.300 dunams (unas 2.630 hectáreas) de tierras han sido expropiadas por las autoridades israelíes con el fin de construir oficinas del gobierno y barrios residenciales judíos según la ACRI. Israel ha revocado el estatus de residente permanente a 14.416 palestinos de Jerusalén Este desde 1967, condenándolos al exilio. El año pasado, las autoridades israelíes revocaron la residencia de 107 palestinos, entre ellos 12 menores. Entre 2011 y 2014, las autoridades demolieron 302 estructuras en Jerusalén Este, 98 de ellas solo en 2014. En consecuencia, 208 residentes fueron desplazados de sus casas. Los hechos de este tipo han aumentado desde el año pasado, cuando el gobierno judío volvió a la práctica de demoliciones de casas como castigo colectivo.

Los barrios situados al otro lado del muro (Ras Jamis, Ras Chehada, Dahiyat a Salam y el campo de refugiados de Chuafat) son castigados por la desigual provisión de servicios municipales y otros servicios públicos básicos. Los cuatro barrios sufrieron una grave crisis de agua el año pasado y los residentes del campo de refugiados de Chuafat no saben lo que es un servicio municipal del ayuntamiento de Jerusalén.

El escritor norteamericano de origen nigeriano Teju Cole ha calificado las medidas empleadas contra los residentes palestinos de Jerusalén como “violencia fría… violencia lenta”. El continuo arrinconamiento, expolio y expulsión pura y simple de palestinos de Jerusalén Este —a manos del gobierno y de los colonos— dan la impresión de que la Nakba es un proceso que sigue en marcha La situación de Jerusalén Este es una catástrofe fría y lenta.

Infografía: Jerusalén Este en números.

Naturalmente, también hay violencia “caliente” que acompaña a la violencia estructural impuesta por el sistema legal. Según el informe, solo en la segunda mitad de 2014, la policía ha detenido a más de 1.180 palestinos, incluyendo a más de 400 menores. Solo 338 han sido procesados. La introducción y el uso de balas negras con “punta de esponja” (que están hechas, en realidad, con una goma dura y sintética) por parte de la policía israelí ha causado la muerte de un joven palestino y al menos cinco niños han perdido un ojo Los proyectiles han fracturado brazos, mandíbulas y han destrozado el bazo de una persona. La policía ha atacado a periodistas con sus armas, entre ellos un fotógrafo de Activestills.

El grupo de derechos civiles señala que las autoridades han llevado a cabo castigos colectivos el año pasado, incluyendo cierres de carreteras uso de cañones de agua pútrida en barrios residenciales y contra escuelas, así como el acoso contra residentes que figuran en “listas negras”, a los que acusan de delitos fiscales y de infringir normativas municipales menores.

Hay alguna buena noticia: planes para construir lo que será uno de los primeros proyectos oficiales para residentes palestinos, el barrio árabe de As Sawahra. Los comités de planificación y construcción locales y regionales aprobaron planes para el desarrollo de un área de 150 hectáreas para el mencionado barrio, el plan más grande aprobado en Jerusalén Este.

Ante la conmemoración de la “liberación” de Jerusalén por los judíos, vale la pena recordar el carácter excluyente del acto. La anexión de Jerusalén Este ha engendrado desigualdad y represión, una situación que cada vez se deteriora más. Las celebraciones del Día de Jerusalén van siempre acompañadas de actos de violencia racista sobre todo durante la “Marcha de las Banderas”.

Esta manifestación, que discurre por el barrio musulmán de la Ciudad Vieja, obliga a los palestinos a cerrar sus tiendas y ocultarse en sus casas. Dos ONGs de Jerusalén solicitaron que se cambiara la ruta de la manifestación, pero fue inútil, aunque la Corte Suprema subrayó en su decisión que la policía debía actuar contra toda expresión de racismo.

La historia de Jerusalén es, en muchos sentidos, un microcosmos de la historia de Israel-Palestina y, probablemente, el destino de la ciudad determinará el del territorio y sus gentes. En un momento en que los israelíes están examinando cada vez más su historia y las banderas ondean más allá de las casas palestinas cerradas de la Ciudad Vieja, tenemos que reflexionar sobre cuál es el lado que apoyamos.+ (PE)

 

(*) Escritora, editora y activista, residente en Yafa. Ha escrito en The London Review of Books Blog, Haaretz, The Daily Beast y The Fair Observer. Firma con el verdadero apellido de su familia en memoria de su abuelo, Kurt, que se vio obligado a cambiar su apellido por el de ‘Rowland’ cuando buscaba refugio en Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. También escribe en www.natasharoth.com. 

Traducción: Javier Villate (@bouleusis) 

Publicado por Palestina en el Corazón el 25 de mayo de 2015, originalmente porhttp://blog.disenso.net/2015/05/jerusalen-una-ciudad-de-pobreza-y-division/

 

Foto: Un hombre palestino se dirige hacia el puesto de control que hay en la entrada del campo de refugiados de Chuafat, en Jerusalén Este, el 27 de diciembre de 2011 / Anne Paq / Activestills.org

SN 0797/15

Fuente: Ecupres

Se cierra sin cargos el caso por el asesinato de cuatro niños en ‪Gaza‬

 junio, 2015 

El fiscal general del ejército de la ocupación israelí, Dany Efroni, ordenó hoy cerrar sin cargos el caso de los cuatro niños muertos por fuego israelí cuando jugaban en la playa de Gaza capital durante la operación Margen Protector que tuvo lugar entre el 8 de julio y el 26 de agosto de 2014.

“Se está llevando a cabo un proceso para examinar y, si es necesario, investigar judicialmente, supuestos incidentes excepcionales ocurridos durante la operación Margen Protector”, se explica en un comunicado militar difundido esta noche y que da cuenta de los avances de los últimos casos estudiados.

El caso de la muerte de los cuatro menores en una playa, incidente que ocurrió el 16 de julio de 2014, y del que los medios internacionales se hicieron eco ampliamente, se ha cerrado “tras haberse llevado a cabo una investigación criminal”, se indica en la nota.

Los menores murieron cuando un barco de la marina israelí abrió fuego contra la playa en la que jugaban con otros doce compañeros que resultaron heridos.

Otros dos casos que se cerraron sin imputación -pero estos sin investigación criminal- fueron la muerte de quince palestinos en el edificio Al Salam de Gaza capital, el 21 de julio de 2014, y la de varios miembros de la familia Al Nayar en la ciudad de Jan Yunis, en el norte de la franja, ocho días más tarde.

Por otro lado, Efroni ha ordenado la apertura de investigaciones en otros tres casos: un ataque contra un café en el que murieron nueve personas, el supuesto abuso a un detenido y el uso ilegal de fuego contra un centro médico.

Además, ha imputado a tres soldados acusados de robar en el barrio de Shuhaiya, uno de los más destruidos por los bombardeos israelíes.

Casi un año después de la operación la fiscalía militar ha recibido denuncias de alrededor de 190 incidentes, de los que ha estudiado hasta ahora 105, que se han remitido al fiscal general para que decida si se abre o no una investigación criminal.

“De estos 105, siete han sido enviados para que se haga una investigación criminal y 19 se cerraron sin investigación adicional después de que el fiscal general no encontrase sospechas de comportamiento criminal. Sin embargo, en algunos de estos casos el fiscal ha recomendado estudiar posibles cambios en los métodos operativos”, explica el comunicado militar.

“Todavía quedan decenas de casos adicionales en varias fases de instrucción”, añade la nota.

Según cifras de la ONU, más de 2.100 palestinos resultaron muertos, la mayoría civiles y 540 de ellos niños, en los 51 días que se prolongó la operación militar israelí contra Gaza, mientras que en el lado israelí perdieron la vida 67 soldados y seis civiles.

Fuente: Agencia EFE

 

La triple matanza de Lydda

Ordenada por el propio Ben Gurión, en ella tres de las personalidades políticas más importantes de Israel mataron a centenares de palestinos

La triple matanza de Lydda

 Saiid Alami

En este mes de mayo, palestinos y árabes conmemoran el 67 aniversario de la “Nakba”, o sea, “La catástrofe”, llamada en Israel “Independencia”. Imagínense, a un cúmulo de inmigrantes llegados a Palestina desde Europa y tienen la gran desfachatez, apoyados por las grandes potencias, de proclamar su “independencia” sobre el territorio palestino. Un caso que no tiene parangón en la historia pero planteado como “normal” por unas potencias europeas, especialmente Gran Bretaña, que fueron y siguen siendo, junto a estados Unidos, los auténticos invasores y ocupantes de Palestina.

Lydda es una ciudad palestina sita a 38 km al noroeste de Jerusalén, cuya fundación por los cananeos se remonta al período entre 5600 y 5250 a.c. La ciudad, junto a Ramle, de la que dista unos 5 kilómetros, no había sido incluida en el territorio del futuro Estado de Israel en la resolución 181 de la ONU del 29 de noviembre de 1947, de partición de Palestina en dos Estados, árabe e israelí. Sin embargo Israel ocupó las dos ciudades tres meses después de la proclamación del Estado de Israel, el 14 de mayo 1948.

Israel bíblico e Israel sionista… incesantes matanzas de palestinos

Con esa llamada independencia se implantaba por la fuerza de las armas (armas todas europeas especialmente británicas) el llamado Estado de Israel. Y como hacía unos 3200 años, tal como narra el Torá (el Antiguo Testamento) sobre la bárbara invasión hebrea de Palestina en aquél tiempo, también la nueva invasión se hizo a base de interminables matanzas entre la población palestina, que los palestinos nunca olvidaremos ni perdonaremos, a pesar de lo que diga o deje de decir la Autoridad Nacional Palestina, construida por Israel, EEUU y la UE sobre el olvido y el perdón, a espaldas del pueblo palestino. El holocausto palestino sigue trágicamente doliente en el corazón y en la memoria palestina y árabe.

Las bandas terroristas judío-europeas perpetraron numerosas matanzas entre la población palestina en los meses anteriores al 14 de mayo 1948, especialmente en el mes de abril. A título de ejemplo los siguientes: La matanza de Al Husainiyah el 16 de marzo, la matanza de Deir Yasin el 9 de abril, la matanza de Qalonia el 12 abril, la matanza de Al-Luyun el 13 abril, la matanzas de la Colina de Letvinsky y de Hosha, ambas el 16 abril, la matanzas de la ciudad de Haifa y de Al-Ramah, ambas el 22 abril, la matanza de Al-Khairiya el 25 abril, la matanza de Ein Al-Zaitun el 2 mayo, la matanza de Arab Al-Sbeih el 6 mayo, la matanza de Breir el 12 mayo, etc.

Tras la fatídica proclamación del Estado de Israel, el 14 de mayo, se intensificaron las matanzas de palestinos, en una vasta operación de limpieza étnica. También a título de ejemplo y no de enumeración mencionamos las siguientes, todas perpetradas en 1948: la matanza de Abu Shusha el 15 de mayo, la matanza de Beit Dras el 21 mayo, la matanza de Al-Tantura el 22 mayo, la doble matanza de Lidda- Mezquita de Dahmash, el 11 de julio, la matanza de Al Tireh el 16 de julio, la matanza de Al-Dawaymeh el 29 de octubre, la matanzas de Faradiyeh y de Sulha, ambas el 30 de octubre, la matanza de Al Safsaf el 30 de diciembre, etc.

La triple matanza de Lydda

Entre el 10 y el 12 de julio de 1948, dos matanzas fueron perpetradas en Lydda por las fuerzas del entonces recién creado ejército israelí que expulsó de la ciudad a la totalidad de la población que entonces rondaba los 70 mil habitantes debido a que en ella se habían reunido decenas de miles de refugiados procedentes de las ciudades y pueblos cercanos huidos de la barabrie israelí.

El 10 de julio de 1948 Lydda fue atacada por el tercer batallón del Palmaj (tropas de élite), formado principalmente por miembros de los grupos terroristas judíos de Haganá e Irgún.

Inicialmente, la ciudad fue sometida a una lluvia de morteros provocando numerosas bajas entre la población.

El primer jefe del Gobierno israelí, Ben Gurión, había ordenado esa matanza personalmente, colocando a la cabeza de las fuerzas atacantes a un comandante del Palmach, Yigal Allón, quien con el correr de los años se convirtió, en 1969, en primer ministro interino, sucediendo en el cargo a Golda Meir. Ese criminal de Guerra, fallecido en 1980, ocupó cuatro carteras ministeriales hasta 1977.

Allón ordenó bombardear la ciudad desde el aire, con lo que Lydda fue la primera ciudad palestina bombardeada por la aviación israelí, con aviones regalados al recién fundado Estado por los británicos, antes de abandonar Palestina el 15 de mayo de 1948, o sea, al día siguiente de la proclamación del Estado. Una vez acabado el bombardeo aéreo irrumpieron en las calles de la ciudad los soldados del tercer batallón del Palmaj abriendo el fuego de sus metralletas contra viviendas, locales comerciales y transeúntes, llenando las calles de cadáveres de civiles de todas las edades.

Otro comandante del Palmaj y otro criminal de Guerra, Isaac Rabin (ridículo premio Nobel de la Paz 1994) comandaba las tropas que atacaron Lydda aquél fatídico día, como lugarteniente deAllón.

Un tercer criminal de guerra, Moshe Dayan, participó en la matanza de Lydda. Así lo dejó escrito Kennet Bilby, enviado del New York Herald Tribune a Palestina y quien entró en Lydda el 12 de julio 1948, siendo testigo directo de la masacre. Kenneth aseguró haber visto a Dayan encabezando un convoy de vehículos militares armados, transportando soldados armados, que abrían el fuego de sus metralletas y fusiles “contra todo lo que se movía. Los cuerpos de hombres árabes, mujeres e incluso niños estaban esparcidos a la sombra de aquel inmisericorde y rotundo mando”. En realidad, el entonces coronel Dayan encabezaba el 89º batallón del ejército israelí en aquella matanza y sus tropas iban a bordo de jeeps y algunos vehículos blindados Marmon-Herrington, de fabricación sudafricana (aunque con los principales componentes eran fabricados por EEUU y Gran Bretaña). Esos blindados disponían de dos ametralladoras Vickers, de 7.7 mm, con una potencia de fuego de entre 450-600 disparos por minuto (según la versión de que se trate). Imagine el lector una jeeps y blindados abriendo fuego contra una población civil, sus viviendas y sus negocios.

Según la historiadora israelí, Anita Shapira, profesora de Historia Judía de la universidad de Tel Aviv, asegura que Dayan llevó a cabo aquella masacre por iniciativa propia y sin coordinar con su jefe inmediato, Isaac Rabin. Según Shapira, la tropa de Dayan cruzó toda la ciudad de Lydda disparando incesantemente y continuó haciéndolo en la carretera de Lydda a la vecina Ramleh. En ambas ciudades la resistencia encontrada por los israelíes era mínima y protagonizada por milicianos palestinos pobremente armados. (http://en.wikipedia.org/wiki/1948_Palestinian_exodus_from_Lydda_and_Ramle).

En el número de julio-agosto de 1994 del Washington Report of the Middle East Affairs, escribió Donald Neff, periodista y autor estadounidense que era director durante años de la corresponsalía de la revista Time en Jerusalén y que acaba de fallecer hace unos días a la edad de 85 años: “Dos corresponsales estadounidenses han sido testigos de lo ocurrido en aquel ataque (contra Lydda),Keith Wheeler, del Chicago Sun Times, quien escribió bajo el título de “Tácticas sorpresivas e intensas conquistaron Lydda”, sobre la actuación de las tropas del Palmaj aquél día en Lydda, lo siguiente: “prácticamente todo lo que había en su camino murió. Cadáveres esparcidos yacían en las calles”. El segundo corresponsal era el ya referido Kenneth Bilby.

La Segunda Matanza de Lydda

La segunda matanza de Lydda tuvo lugar en la mezquita de Dahmash, en el centro de la ciudad. Por los altavoces las tropas israelíes ordenaban a la población, el 11 de julio, dirigirse a aquella mezquita, y muchos obedecieron esta orden amontonándose en el interior de la mezquita cientos de personas de todas las edades, en su mayoría hombres.

A lo largo de dos días estas personas fueron encerradas allí, sin comida, convirtiéndose en prisioneros. Cuando algunos intentaron escapar soldados israelíes abrieron fuego de sus metralletas contra la multitud dentro del recinto de la mezquita matando a casi dos centenares de personas. El horror registrado en aquella mezquita empujó a las autoridades israelíes a cerrarla herméticamente, permaneciendo abandonada hasta 1994 cuando fue reformada y reabierta a los fieles.

Las victimas de estas dos matanzas, según la parte palestina, oscilan entre 1000 y 1500 muertos, mientras la parte israelí, que denomina la matanza de Lydda “Operación Danny” , reduce a 250 e número de palestinos muertos en aquella masacre.

La matanza fue descrita parcialmente por Ari Shavit, escritor y periodista israelí (Haaretz) en un artículo titulado: “a city, a massacre, and the Middle esat today” publicado por The New Yorker, el 21 octubre 2013: “En treinta minutos, 250 palestinos fueron asesinados. El sionismo había llevado a cabo una masacre en la ciudad de Lydda”.

La “Tercera Matanza” de Lydda

Sin embargo, la tragedia de Lydda no acabó allí. Las tropas israelíes forzaron a unos 70.000 palestinos a que abandonaran la ciudad. Para ello les fueron fijados puntos concretos por donde debían salir de la ciudad, despojándoles antes de todo cuanto llevaban encima de dinero, joyas o cualquier otro objeto de valor, como las alianzas de casamiento. Era un auténtico robo a mano armada, masivo y en pleno día.

Antes de 1948 la población de Lydda era de unos 20.000 habitantes aproximadamente, pero tras las primeras masacres perpetradas por los israelíes desde el mes de marzo de aquél año, miles de palestinos huyeron a Lydda, totalizándose, llegado mayo, unos 50.000 refugiados, lo que elevó la población de la ciudad a 70.000. La gente huía a Lydda por creer que aquella ciudad permanecería en mano de los palestinos, según la resolución 181 de la ONU, aprobada 5 meses antes.

La expulsión de la población de Lydda se produjo el 13 de julio, cundo el calor alcanza sus niveles más extremos. Según mi padre, Abderrahim Al Alami (nacido en Lydda en 1924, residente en la actualidad en Emiratos Árabes Unidos, conocido por su excelente memoria que le permitió redactar sus memorias en unas 300 páginas, además de grabarlas en video en 32 capítulos colocados en Youtube) testigo directo de todos los acontecimientos acaecidos en Lydda entre el 10 y el 13 de julio y uno de los expulsados de la ciudad junto a sus padres y hermanos, “En nuestra marcha a pie, la gente iba muriendo en el camino, intentando llegar a la localidad de Ni´lin نعـلين primera en su marcha hacia Ramala”.

En el capítulo 27 de las mencionadas memorias dice Al Alami que su hermano, de 10 meses de vida, de nombre Sulaiman, fue uno de los fallecidos en aquella marcha calificada como “la marcha de la muerte ” por Max Blumenthal, en su libro “Goliat, Life and Loathing in greater Israel”. Según Al-Alami, aquellos que cayeron muertos de sed, hambre, golpes de calor y fatiga, antes de llegar a Ni´lin se iban enterrando en el camino, pero algunos, como el propio bebé Sulaiman, fueron llevados por sus familias hasta la mencionada localidad donde recibieron sepultura allí.

Según distintos historiadores palestinos contemporáneos de aquellos acontecimientos, como Aref Al Aref (1891-1973), unos 350 palestinos murieron en aquél apocalíptico éxodo a pie de Lydda a Ramala, especialmente en el tramo hasta Ni´lin, a causa del extremo calor, la sed, el hambre y la fatiga. Esa fue la tercera matanza de Lydda.

La expulsión de los habitantes de Lydda, junto a los de la vecina Ramle, se llevó a cabo –como el resto de las expulsiones violentas del casi millón de palestinos de sus hogares y de su patria, por orden directa de Ben Gurión. En el mencionado artículo de The New Yorker, Shavit dice: ““Cuando las noticias (de la matanza de Lydda) llegaron al cuartel general de la Operación Larlar, en el pueblo palestino de Yazur, el comandante militar, general Yigal Allon, preguntó a Ben Gurión que hacer con los árabes. Ben Gurión sacudió su mano: “Deportarles”. Horas después, Isaac Rabin, el oficial encargado de las operaciones sobre el terreno dictó una orden por escrito dirigida a la brigada Yiftach: “Los habitantes de Lydda deben ser rápidamente expulsados, sin tener en cuenta la edad de los mismos””.

Un Estado, el israelí, en su esencia usurpador y criminal

Lo acaecido en Lydda, entre el 10 y el 13 de julio 1948, constituye una vergonzosa abyección que Israel trató de ocultar y minimizar durante decenios. A este respecto, David K. Shipler, premioPulitzer 1987 por un trabajo sobre el conflicto árabe israelí, corresponsal del New York Times en Jerusalén desde 1979 hasta 1984, señalaba esa verdad en una crónica suya fechada en Jerusalén, publicada el 22 de octubre de 1979 bajo el título “Israel prohíbe a Rabin narrar la expulsión de los árabes en 1948”. Según Shipler, “Una comisión de censura formada por cinco miembros del Gobierno han prohibido al ex primer ministro, Rabin, incluir en sus memorias una narración en primera persona de la expulsión de 50.000 civiles palestinos de sus hogares en Ramle y Lydda durante la guerra árabe-israelí de 1948. (Rabin atribuye a Ben Gurión las órdenes de expulsión)”.

Los israelíes son tan cínicos que se refieren a la tragedia de Lydda como si fuera un capítulo excepcional de su invasión y ocupación de Palestina, cuando en realidad no pasa de ser un episodio más de la cadena de usurpación y limpieza étnica al más salvaje estilo perpetrada por los israelíes a lo largo de varios meses en 1948 y posteriormente.

Y esto no es todo, pues mientras los palestinos eran obligados a abandonar Lydda a punta de fusil, en la ciudad los soldados israelíes se habían dedicado al saqueo y al pillaje, robando en viviendas, negocios y fábricas de propiedad palestina, como lo relata el historiador israelí Simha Flapan (ex director de la sección de Asuntos Árabes del partido izquierdista israelí, MAPAM) en su obra “The Birth of Israel, Myths and Realities” editado en 1987.

Como dije en un anterior artículo recientemente, la ocupación de Palestina fue el atraco a mano armada más grande de la historia, pues lo que pasó en Lydda era idéntico a lo acontecido en todas las localidades palestinas, pues ciudades y pueblos de todo un país fueron vaciados de sus habitantes por un ejército y unos colonos que se han dedicado en cuerpo y alma al desvalijamiento bendecido por las autoridades del nuevo Estado, levantado sobre cimientos de matanzas, destrucción, usurpación y rapiña.

No olvidamos ni perdonamos

Finalmente conviene señalar que, personalmente, “he vivido” la triple matanza de Lydda, desde que era niño (nací 4 meses después), pues he vivido toda mi vida rodeado de familiares míos que sufrieron esa matanza y aquella “marcha de la muerte” en sus carnes. Personas que han vivido desde entonces contando casi a diario, a sus hijos, y después a sus nietos, los sufrimientos y la tremenda injusticia que han padecido durante aquellos días, a manos de bandidos judío-europeos llegados a Palestina exclusivamente para el saqueo, la usurpación y el aniquilamiento de un pueblo pacífico y desarmado, protegidos por Gobiernos occidentales, encabezados por Gran Bretaña, el país responsable en gran medida de la tragedia del pueblo palestino. (Precisamente, San Jorge, Santo Patrón de Inglaterra y muy venerado en todo Occidente, era natural de Lydda, donde nació sobre el año 275 D.C).

Muchos testigos directos de aquella matanza, entre ellos mis padres, siguen aún con vida y siguen sufriendo, como yo, las consecuencias de aquella horrenda matanza y aquella “marcha de la muerte”.

La nueva generación de palestinos, nuestros hijos, han sido aleccionados a diario, por nosotros y por sus abuelos, acerca de aquellas decenas de matanzas perpetradas por aquellos criminales judío-europeos, cuyos hijos y nietos han seguido masacrando, persiguiendo y humillando a los palestinos, de todas las edades, hasta hoy día, apoyados incondicionalmente por las mismas potencias europeas, Estados Unidos y Canadá, que se autodefinen hipócritamente como “regímenes democráticos y defensores a ultranza de los derechos humanos”. ¡Cuánta falsedad!

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199172

 

Las fuerzas de la ocupación israelí retrasan a la Selección Nacional Palestina

22 mayo, 2015 

Ayer por la noche las fuerzas de la ocupación israelí retrasaron a la Selección Nacional Palestina en el paso de Allenby/Al Karamah, la única frontera internacional para los palestinos que viven en Cisjordania ocupada. La selección nacional se encontraba camino a Túnez como parte de su preparación para sus próximos partidos oficiales.

Esta nueva violación israelí ocurrió a menos de 24 horas de que el Sr.Blatter, presidente de la FIFA abandonara Israel y Palestina, habiendo recibido el compromiso por parte del Primer Ministro Israelí Benjamín Netanyahu de facilitar el traslado de los deportistas palestinos. La Asociación de Fútbol Israelí, como usualmente lo hace cuando los deportistas palestinos son acosados por las fuerzas de la ocupación israelí, no ha presentado ninguna condena al hecho.

 

15 de mayo 2015 en Montevideo, Conememorando la NAKBA

15 de mayo 2015 en Montevideo, Conememorando la NAKBA

En ese marco y organizado por la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino-Uruguay,  el Prof. Alejandro Hamed Franco presentó el libro "El Calvario Palestino", Consecuencias de la expansión europea. 

67 años de la NAKBA: 1948-2015

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