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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Comité Derechos Humanos denuncia a Israel por 'discriminar' a los palestinos

Comité Derechos Humanos denuncia a Israel por 'discriminar' a los palestinos

El Comité de Derechos Humanos de la ONU denunció hoy a Israel por no reconocer y no aplicar el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en los Territorios Ocupados lo que provoca "una situación de total discriminación" de la población palestina.

2010-07-30 07:34:57 / Fuente: Agencia EFE

Reunido en Ginebra desde el pasado 12 de julio, dicho comité formado por 18 expertos independientes presentó hoy sus conclusiones sobre Israel, entre las que destacan que el Estado hebreo no "ha hecho ningún avance en el reconocimiento del Pacto", según afirmó en rueda de prensa Christine Chanet, la ponente del informe.

Chanet recordó que la Corte Internacional de Justicia solicitó expresamente a Israel en 2004 aplicar el Pacto tanto en su país como en los territorios ocupados y a toda la población, "algo que, claramente, siguen sin cumplir".

La ponente señaló además, que la "discriminación es total" al darse el caso de que los colonos judíos en Cisjordania sí que están protegidos por el Pacto, pero la población palestina no.

El Comité instó a Israel a que levante el bloqueo que mantiene en Gaza "que viola los derechos de los palestinos", señaló la experta, y a que acepte una investigación "independiente e internacional" para esclarecer el asalto del ejército israelí a la flotilla humanitaria el pasado 31 de mayo, en el que murieron nueve activistas turcos.

"Debemos recordar que fue un asalto en aguas internacionales y que se violó el derecho a la vida. Israel debe aceptar una investigación independiente y perseguir y condenar a los culpables", solicitó Chanet.

Además, el texto recomienda a este país que "abandone" las prácticas de "ejecuciones extrajudiciales" de individuos presuntamente vinculados a "prácticas terroristas" y que asegure que sus fuerzas de seguridad aplican "el principio de la proporcionalidad a la hora de responder a amenazas contra su seguridad".

"No aceptamos el supuesto de proporcionalidad que Israel arguye", aclaró Chanet.

Uno de los pasos imprescindibles para avanzar en la defensa de los derechos humanos es, según la ONU, que Israel tipifique el crimen de tortura, ausente en sus textos legislativos.

El Comité recordó que se están aplicando restricciones a la libertad de circulación de los palestinos y solicitó que se les respeten sus derechos.

Otra recomendación del Comité es la mejora en la protección de las garantías de los detenidos envueltos, supuestamente, en casos de terrorismo, casos en los que insta al Estado hebreo a "prescindir del uso de la fuerza y a preservar los derechos de los sospechosos".

Por ello, este Comité consideró que el Estado de Israel debe llevar a cabo "investigaciones creíbles" para determinar las "flagrantes violaciones del derecho internacional" que se están cometiendo, tales como torturas, libertad de movimiento y expresión.

"Todos los culpables -agrega-, ya sean civiles o militares, deberán ser procesados y sancionados".

Asimismo, aconsejó al gobierno de Benjamin Netanyahu que proteja el derecho a la vida de "todos los civiles" y aludió, en particular, a los habitantes de la franja de Gaza, el este de Jerusalén, Cisjordania y los Altos del Golán.

Fuente: Palestina libre http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=25224

El oprobio del colonialismo y los hijos de la tierra*

El oprobio del colonialismo y los hijos de la tierra*

Por Mauro Altezor/La República, Montevideo, 16/07/2010.

No sólo existe una incuestionable solidaridad internacional y simpatía para con el pueblo palestino, existe además una preocupación constante por la existencia misma de este colectivo de personas. En cada ocasión -y en los últimos años esto ha sido permanente- en que el Estado de Israel apuntala su política de limpieza étnica sobre los nativos de Palestina, los eruditos de razón bárbara desparraman kilómetros de tinta para justificar las toneladas de fósforo blanco con las que Israel regó Gaza durante casi un mes en 2008-2009 o las bombas autografiadas con las que atacó al Líbano en 2006. Algunos siguen pensando que los miles de muertos de este y otros conflictos son cuestión de bibliotecas,  y que basta sentarse a esperar en su poltrona la palmada del amigo y el artículo siguiente mientras se otea el viento juguetear en la Rambla.

 Esta forma de desinformación intenta cubrir acciones criminales, sobre todo el asesinato de personas inocentes, con un barniz de justificación y de razón y, en alguna oportunidad, una enorme parafernalia académica de imposible e inconducente refutación.  Ahora, luego del asalto filibustero a los barcos que pretendían quebrar el cerco a Gaza, Israel necesita más que nunca quien le limpie la carnicería.

Ha sido una constante -a la hora de tratar la Cuestión Palestina-  apuntar a la culpabilidad de las víctimas y a su sin razón de ser, en este caso,  a no confundir, los palestinos.   Ya lo señalaba en los años 70 Edward W. Said, los palestinos no sólo han tenido que lidiar con un enemigo poderosísimo militar y logísticamente, sino además con el enorme aparato propagandístico que amplifica las heridas recibidas pero, sobre todo, fabrica las más grandes tergiversaciones históricas, y antropológicas, a fin de lavar la conciencia del gatillo fácil israelí.

 Si se puede dotar a los “otros” de inexistencia, y así quitarles su sentido colectivo y de pertenencia, sus antepasados y raíces, sus valores y tradiciones, su cultura puede fácilmente depositarse no dónde los propios involucrados la han labrado durante siglos de permanencia ininterrumpida en una tierra y lugar de nacimiento, sino donde nos da la gana. Entonces negarles el gentilicio no es ya ninguna conclusión académica apoyada en fuentes, es tan sólo una bajeza propia de a quien ya no le basta con ser un colaboracionista de crímenes impunes, sino además demostrar que no ha transitado jamás por la barbarie del siglo XX.

 Los intentos de Israel por acallar a los palestinos y también a quienes los respaldan, pasan por hacerlos invisibles mientras les roba sus tierras. Para acometer el colonialismo vandálico al cual se ha dedicado Israel en sus sesenta años de existencia, este Estado, producto de la solidaridad internacional, no sólo se ceba en el robo de tierra más descarado y la utilización de armas prohibidas para asesinar niños y mujeres en masa, ha intentando una y otra vez sin éxito, quitarles el nombre a sus víctimas.

 La existencia misma de los palestinos como colectivo humano vivo, en evolución y desarrollo, preocupa a todos aquellos que ya no se sorprenden del trato denigrante  e inhumano que les proporciona Israel. Pero preocupa mucho más al propio Israel que ha querido convencerse y convencer al mundo de la  inexistencia de los nativos de Palestina negándoles presencia, derechos, identidad, patrimonio y nombre.  El proyecto sionista fue desde sus inicios una empresa colonial. Y lo sigue siendo hoy en día cuando se demuelen decenas de viviendas palestinas y se destruyen cientos de hectáreas cultivadas para construir viviendas exclusivas para israelíes no árabes en tierras palestinas.

 La atención que el mundo presta hoy al drama palestino y en especial a la destrucción israelí de Gaza, al sitio al cual la tiene sometida y sus consecuencias sobre la población civil, han reeditado los ataques a la identidad del pueblo palestino.  Los plumas del sionismo necesitan desviar la atención del oprobio de la ocupación militar, la colonización, la usurpación y las humillaciones diarias a los que el ejército de ocupación israelí somete a los palestinos. No hay ejércitos de ocupación buenos.

 Sabemos que la permanente e ininterrumpida existencia durante siglos en Palestina, dio y da a los palestinos una incomparablemente mayor autoridad moral frente al colonialismo, mucho más cuando vemos y comprobamos cómo ese colonialismo trata a los verdaderos hijos de esa tierra.

*Publicado en La República el 16/07/2010.

Los usos políticos de la antropología.

Los usos políticos de la antropología.

Los usos políticos de la antropología.

“Mis dos temores son la distorsión y la inexactitud, o mejor dicho, el tipo de inexactitud producido por una generalización demasiado dogmática y por una concentración demasiado positivista.” Edward Said, Orientalismo.

Días atrás el profesor Daniel Vidart llamó a repensar los sucesos del 31 de mayo en que el ejército de Israel abordó a la “Flotilla de la libertad” en aguas internacionales, dejando como saldo 9 muertos y decenas de heridos, con la finalidad de mantener el bloqueo sobre la Franja de Gaza y evitar la llegada de ayuda humanitaria a la población que allí vive.

La comunidad internacional condenó casi unánimemente este hecho, a pesar de la tibieza de las declaraciones que no vinculan directamente al Estado de Israel con las acciones de su ejército. Más allá de los sucesos puntuales, es necesario ver lo que esta sucediendo en un contexto más amplio. Tal vez en eso resida la molestia a la que refiere Vidart en el título de su artículo, en la posibilidad de deconstrucción de los discursos hegemónicos.

Podemos recordar que la Operación Plomo, en diciembre de 2008, cuando murieron cientos de civiles palestinos no contó con la misma celeridad en la respuesta internacional, ni con el mismo consenso en su rechazo. Valdría la pena preguntarse ¿por qué? ¿Es que realmente la comunidad internacional consideró esta operación como una respuesta apropiada a las “provocaciones” de Hamas, o será que resulta más fácil identificarse con los activistas internacionales transportando medicina, peluches y sillas de ruedas, que con la población hacinada en la franja de Gaza?

 Este es el molestar de la antropología como herramienta del pensamiento: reflexionar críticamente sobre el proceso de construcción de discursos y la forma en que funcionan como claves para ver y construir realidades tales como la subyugación económica y política de algunos pueblos sobre otros y la violación de derechos humanos perpetrada por ejércitos armados con tecnología de punta a poblaciones de civiles armados con pañuelos y piedras. Realidades que son la vida cotidiana del millón y medio de habitantes de Gaza y los otros tantos palestinos víctimas del acoso militar del Estado de Israel.

Si la propuesta es analizar de forma crítica y rigurosa lo sucedido y los procesos históricos, políticos y económicos en torno a la ocupación del territorio palestino y la creación del estado de Israel, es necesario hacerlo a la luz de las herramientas analíticas contemporáneas de la antropología.

Uno de los caminos posibles, sería dilucidar cuáles son las fuentes de los datos que Vidart cita en su alegato al hundimiento de la flotilla de la libertad. Resultan por demás intrigantes los datos manejados sobre expectativa y calidad de vida en la franja de Gaza. La rigurosidad en el manejo de los datos no es pura meticulosidad: es una forma de ejercitar el pensamiento y brindar oportunidad a todos de hacerlo por sus propios medios. Pero aún sí esta información fuera correcta, las donaciones no necesariamente implican relaciones desinteresadas, sino que establecen intercambios desiguales que refuerzan procesos y situaciones de dominación. Por su parte, desde una perspectiva de derechos humanos, que decir acerca del derecho de los habitantes de la Franja de Gaza que han sido expropiados de sus medios de producción y reproducción social, lo que cuestiona no sólo la soberanía alimentaria sino la viabilidad propia de cualquier grupo humano.

También debemos problematizar la construcción histórica del lugar del antropólogo. Es verdad que la antropología nació como “solapada espía colonialista”, utilizada durante mucho tiempo como una forma de conocer para dominar. Lo que no parece tan cierto es que hoy “estemos en otra cosa y militemos en otros menesteres”. La historia de la antropología está lejos de ser una línea evolutiva entre sus orígenes colonialistas y un presente de refinamiento y objetividad. El concepto de etnocentrismo es central en el análisis antropológico: refiere a la forma que cada pueblo tiene de ver sus propios valores, creencias y prácticas, aquello que tradicionalmente se denomina cultura, la más apropiada moralmente y la más afinada sobre la realidad, en oposición a otros sistemas de valores o formas de organizar la realidad, catalogadas consecuentemente como amorales e irracionales. Entender la idea de etnocentrismo y trabajar con ella, relativizando nuestros propios valores y los de otros pueblos es un proceso intelectual y afectivo, en constante construcción. No “nos proclamamos libres de etnocentrismos” sino que ejercemos permanentemente una vigilancia epistemológica que nos permita explicitar nuestros valores y colocarlos en una perspectiva histórica, para así comprender otros procesos y configuraciones sociales. Es verdad que no juzgamos a priori, pero eso no nos impide tomar postura frente a hechos que atentan contra nuestros valores. Y cuando hablamos de valores, de dignidad o de derechos humanos, no hay nada que pueda ser colocado en el terreno de la neutralidad.

 Como todas las reflexiones, discursos y prácticas humanas, la antropología está situada en un contexto histórico, social y político; tiene consecuencias también en esos planos y está fundamentalmente basada en valores y supuestos que no son objetivos sino posicionamientos éticos: la dignidad humana, la singularidad de cada experiencia y la posibilidad de comunicación más allá de los límites de la cultura.

Otro problema es la forma en que el Vidart aborda a los “pueblos” o “culturas” asimilándolos con las posiciones de gobiernos o Estados y unificándolos en una temporalidad lineal y ahistórica. Desde la década del 60, con la crisis de la antropología clásica en relación con los procesos independentistas en las colonias africanas y a las luchas anti-imperialistas en América Latina, no es posible hablar de culturas como unidades homogéneas y delimitadas.

Resulta anacrónico asociar el fundamentalismo a “los musulmanes”, los activistas por los derechos humanos como “antijudíos” o los turcos como hipócritas mentirosos que se esconden bajo el pasamontañas de la democracia. ¿Podemos utilizar el mismo criterio para decir que los alemanes son nazis, los católicos “quemabrujas”, los mexicanos caníbales y los uruguayos mediocres? Las culturas no son entidades homogéneas, estructuradas e inamovibles. Utilizar el concepto de cultura de esta forma para intentar comprender el conflicto entre Israel y Palestina, nos conduce a una visión esencialista apartada del contexto político, económico e histórico.

No es atribución de la antropología juzgar si el pueblo de Israel es o no generoso al enviar medicinas o alimentos a la población en Gaza o si el resto de los países árabes “deben solidaridad” a la población palestina dentro o fuera de la franja. No se trata de un choque de civilizaciones, se trata de un proceso en el que se vinculan dos pueblos, portadores de historias, religiones, costumbres y lenguas diferentes, conviviendo – si es admisible la ironía – en un mismo territorio. Convivencia en la cual, uno de esos pueblos mantiene el control del territorio, el armamento, los recursos naturales, de bienes de consumo (hasta los más esenciales como medicinas, alimentos y agua) el tránsito de personas y fundamentalmente de la legitimidad a nivel internacional para imponer su propia balanza para definir lo justo y lo injusto, lo que esta dentro y fuera de la dignidad humana y los derechos en un conflicto absolutamente desigual.

La antropología está llamada a aportar elementos en la discusión sobre las tensiones entre el universalismo y la diferencia a la hora de construir nociones de derechos humanos que trasciendan los límites de la democracia liberal en la que surgieron. Sin ese aporte crítico que a la vez no suponga en los actores sociales sujetos pasivos sino constructores de su propio tiempo y de su futuro, sólo quedará vigente aquel originario cometido de la antropología colonial, la legitimación del orden establecido y el refinamiento de los sistemas de dominación.

Pilar Uriarte* y Carlos Santos**

*    Doctora en antropología, Universidad Federal de Río Grande Do Sul, Brasil.

*    *       Licenciado en antropología, Universidad de la República, Uruguay.

Israel derriba varias viviendas en Jerusalén Este

Israel derriba varias viviendas en Jerusalén Este

Se trata de la primera demolición de un edificio habitado en ocho meses, después de que Estados Unidos exigiera a Israel el cese de los derribos

Las excavadoras israelíes comenzaron su cometido en torno a las siete de la mañana. Seis horas después habían derribado cuatro viviendas palestinas -una de ellas habitada- en Jerusalén Este. Se trata de la primera demolición de un edificio habitado en ocho meses, después de que Estados Unidos exigiera a Israel el cese de los derribos, explican fuentes municipales. El Ayuntamiento de Jerusalén indicó que la vivienda carecía de licencia. Las autoridades palestinas alegan que el municipio deniega de forma sistemática las licencias a los habitantes de Jerusalén Este.

Las demoliciones se producen días después de la visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu a Washington, donde se entrevistó con el presidente Barack Obama y escenificó la reconciliación entre las potencias aliadas tras los desacuerdos surgidos en los últimos meses. Durante su visita, Netanyahu prometió "pasos concretos" a favor de un acercamiento con los palestinos.

A los derribos de hoy le precedió anoche otra decisión israelí, susceptible de ser considerada una provocación por parte de la Washington. El comité de planificación urbana del Ayuntamiento de Jerusalén aprobó la construcción de una treintena de nuevas viviendas en Pisgat Ze'ev, un asentamiento israelí levantado en la parte árabe de la ciudad.

La Unión Europea y la Autoridad Palestina han condenado las iniciativas israelíes. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, expresó su "profunda preocupación ante los últimos acontecimientos en Jerusalén Este". "Las colonias y la demolición son ilegales. Constituyen una infracción del derecho internacional y un obstáculo para la paz", añadió. El primer ministro palestino, Salam Fayyad, advirtió de que este tipo de acciones hacen cada vez más inviable la llamada "solución de dos Estados"; uno israelí y uno palestino.

A pesar de haber prohibido su uso/ The Lancet publica impactante investigación sobre quemaduras por fósforo blanco en Gaza

4 Julio, 2010 | Por Nexo | 

Lo que ya era motivo de especulaciones, a juzgar por las humaredas blancas vistas tras ataques a zonas con alta densidad poblacional de la franja, fue verificado en pacientes con profundas quemaduras Víctimas y grupos de derechos humanos en Gaza han denunciado que Israel emplea fósforo blanco en sus bombardeos, aunque el Ejército israelí lo niega. Lo que ya era motivo de especulaciones, a juzgar por las humaredas blancas vistas tras ataques a zonas con alta densidad poblacional de la franja, fue verificado en pacientes con profundas quemaduras y en el propio titubeo de voceros de Tel Aviv. Un informe difundido por la revista médica británica The Lancet, reveló que en enero de 2009, un varón de 18 años fue ingresado en el departamento de urgencias tras sufrir un ataque con un obús incendiario.

 Presentaba muchas zonas cutáneas dolorosas de quemaduras profundas, rodeadas de tejido despedazado. Sus heridas abarcaban el 30% de la superficie corporal y estaban distribuidas en ambos miembros superiores e inferiores, así como en el hombro derecho. No había signos de quemaduras por inhalación. Una vez hecho el diagnóstico de quemaduras por fósforo blanco se aseguró la permeabilidad de las vías respiratorias, se instaló un gotero intravenoso para la administración de líquidos y se irrigaron las heridas con una solución diluida de bicarbonato sódico antes de aplicar apósitos húmedos. Un día después de la admisión hospitalaria en la unidad de quemados, se observó la aparición de humo blanco que emanaba de las heridas, las cuales contenían abundante tejido necrótico y se habían extendido al tejido subcutáneo (Figuras A y B). Se transfirió al paciente de inmediato al quirófano para desbridamiento y escisión del tejido necrótico, así como para la extracción de las partículas de fósforo blanco. Durante el desbridamiento, una partícula de fósforo blanco se desprendió de forma accidental y causó una quemadura superficial en el cuello de una enfermera. Transferimos al paciente a la unidad de cuidados intensivos para asegurar la monitorización continua de las constantes vitales y supervisar la posible aparición de trastornos electrolíticos (en particular la hipocalcemia) y de cambios electrocardiográficos (ECG). Al cabo de 8 días de hospitalización, el paciente se encontraba relativamente bien y fue dado de alta sin complicaciones sistémicas.

Al cabo de 16 meses de seguimiento se envontraba bien; sin embargo, presentaba cicatrices hipertróficas ligeramente sensibles en tórax, brazo y muslo (Figuras C y D). El fósforo blanco es un combustible sólido de color amarillo translúcido, cerúleo, que emite humo y se utiliza principalmente en entornos militares e industriales. En presencia de oxígeno se inflama espontáneamente y da una llama amarilla con humo denso; sólo se extingue en ausencia de oxígeno o una vez que se consume por completo . En contacto con la piel desnuda el fósforo blanco produce quemaduras químicas dolorosas que, de forma característica, tienen aspecto de lesiones amarillentas, necróticas y profundas, debidas a los componentes químicos y térmicos del combustible. Dado que el fósforo blanco posee una elevada solubilidad en los lípidos, las heridas que produce a menudo se extienden profundamente en el tejido subcutáneo, lo cual da lugar a una demora en la cicatrización. El fósforo blanco puede asimismo absorberse sistémicamente, en cuyo caso provoca un síndrome de disfunción orgánica múltiple debido a su efecto sobre los eritrocitos, los riñones, el hígado y el corazón. Los primeros auxilios de las heridas por fósforo blanco incluyen la retirada de la ropa del paciente y la aplicación de apósitos empapados en suero salino o agua.

Según los estudios realizados en animales y los informes de casos clínicos, se recomienda la irrigación continua con agua en el departamento de urgencias para minimizar las complicaciones de las quemaduras; asimismo, han de desbridarse las partículas de fósforo blanco lo bastante grandes como para ser identificables. Se puede aplicar una lámpara de Wood (luz ultravioleta) o una solución de sulfato de cobre al 0,5% para facilitar la extinción de las partículas incrustadas. Los pacientes cuyo estado es crítico requieren la escisión del tejido necrótico e injertos de piel, así como la infusión intravenosa de líquidos para reemplazar las pérdidas y una estrecha supervisión de los electrólitos y del ECG, todo ello con el fin de evitar previsibles complicaciones tales como la hipocalcemia, la hiperfosfatemia y la arritmia cardíaca. Las quemaduras por fósforo blanco se asocian con una significativa morbilidad que a menudo necesita largas estancias hospitalarias. Los casos extremos pueden ser mortales.

No nos es posible ofrecer una estimación del número de tales casos en nuestra unidad de quemados, ya que aquella fue una situación de guerra en la que la escritura de informes estaba descartada; tales quemaduras se observan muy raramente en la práctica clínica habitual y la literatura médica disponible a propósito de casos como éste es limitada. De acuerdo con la convención de Naciones Unidas sobre Algunas Armas Convencionales, está prohibido atacar a la población civil con armas incendiarias

La continuidad de la limpieza étnica

La continuidad de la limpieza étnica

La UE recuerda a Israel que los asentamientos en Jerusalén Este son ilegales

Fuente: Agencia EFE

"Los asentamientos y la demolición de viviendas son ilegales según la legislación internacional, constituyen un obstáculo para la paz y amenazan con hacer imposible la solución de dos estados", afirmó en un comunicado la alta representante de la UE para Política Exterior, Catherine Ashton.

"Estoy muy preocupada por la reciente actividad relacionada con los asentamientos en Jerusalén Este y por los recientes disturbios en Silwán", un barrio palestino de la ciudad, añadió Ashton.

Decenas de palestinos y policías israelíes resultaron heridos el pasado domingo en enfrentamientos en Silwán, donde ha sido aprobada la demolición de 22 hogares.

Ashton recordó que "la Unión Europea nunca ha aceptado la anexión de Jerusalén Este" por Israel.

Israel intensifica los desalojos forzosos de palestinos de Cisjordania

Amnistía Internacional ha instado a las autoridades israelíes a que pongan fin a los desalojos forzosos de palestinos en Cisjordania tras una reciente serie de órdenes militares de desalojo dictadas contra palestinos en el norteño Valle del Jordán.

2010-07-04 15:07:23 / Fuente: Eurasia Review en Español

La semana pasada se dictaron órdenes de desalojo contra diecisiete familias de la zona del Valle del Jordán, que ahora corren riesgo inminente de ser desalojadas.

"Estas órdenes de desalojo no son más que un ejemplo de la violación del derecho de los palestinos a una vivienda adecuada. Las autoridades israelíes deben cancelar inmediatamente todas las órdenes de desalojo y demolición", ha declarado Philip Luther, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

"Los palestinos que viven bajo la ocupación israelí sufren tales restricciones sobre lo que pueden construir que se ven abocados a una situación imposible. Hagan lo que hagan, pueden quedarse sin hogar."

El 24 de junio, funcionarios del ejército israelí acompañados de soldados, notificaron sendas órdenes de desalojo a dos familias que viven en el pueblo de 'Ein al Hilwe.

El 27 de junio, las autoridades militares entregaron órdenes de desalojo a otras 15 familias de la zona vecina de Al Farisiya. En ambos casos, se comunicó a los residentes que tenían 24 horas para abandonar la zona. En total, pueden ser desalojadas de la zona 83 personas.

Según la agencia de noticias palestina Ma'an, un portavoz de la autoridad militar israelí declaró que los desalojos de Al Farisiya se habían ordenado porque las viviendas están en una "zona militar cerrada".

Según la legislación israelí, las familias desalojadas no tienen derecho a una vivienda alternativa ni a una compensación, lo que significa que muchas de ellas se quedarán sin techo y en la indigencia de no ser por familiares, amigos y organizaciones benéficas.

Aunque el objetivo de las autoridades israelíes suele ser las viviendas, también se han dictado órdenes de demolición contra escuelas, dispensarios, carreteras, depósitos de agua, torres de electricidad, cabañas y refugios para animales.

Según la ONU, en 2009 más de 600 palestinos —alrededor de la mitad de los cuales eran menores— perdieron sus viviendas tras ser derribadas por orden de las autoridades israelíes.

Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades israelíes la suspensión de las demoliciones y desalojos de viviendas en Cisjordania.

"Hay que retirar a las autoridades militares israelíes la responsabilidad de las normas de planificación y edificación en el Valle del Jordán y otros lugares, pues debe ser exclusivamente de las comunidades palestinas locales", ha afirmado Philip Luther.

Hennig Mankell, un escritor que cree en la solidaridad activa

Hennig Mankell, un escritor que cree en la solidaridad activa

El novelista y dramaturgo Henning Mankell era uno de los viajeros de la flotilla que intentó romper el bloqueo de Gaza y fue interceptada a tiros en aguas internacionales, el 31 de mayo, por la Marina israelí. Ha escrito un diario de ese viaje en el que narra cómo una expedición organizada sin voluntad de enfrentamiento derivó en un baño de sangre y en múltiples humillaciones

»Henning Mankell (Estocolmo, 3 de enero de 1948), escritor de novela negra, autor teatral y ensayista, es uno de los grandes nombres de la narrativa nórdica actual. Su saga sobre el inspector Kurt Wallander, compuesta por once títulos, y editada en España por Tusquets, ha sido uno de los mayores éxitos internacionales del género en los últimos tiempos. Con El hombre inquieto, publicada en 2009, Mankell dice adiós a Wallander, al menos de momento. Casado con una hija del cineasta sueco Ingmar Bergman, Mankell divide su tiempo entre Suecia y Mozambique, donde dirige el Teatro Nacional. Los graves problemas del continente africano son una de sus grandes preocupaciones. Novelas como El chino y El ojo del leopardo, su última obra, se desarrollan en África. La implicación activa en las causas humanitarias y la preocupación por la justicia social son señas de identidad de la personalidad de Mankell.

NIZA. Martes 25 de mayo.

"Las palabras se demuestran con la acción. Es preciso que los palestinos sepan que no les hemos olvidado"

"Me despiertan. Se oyen unos disparos. Y comprendo que Israel se ha decantado por el enfrentamiento brutal"

"A cada minuto golpean a uno, amarran a otro, esposan a un tercero. Nadie me creerá, pero hay muchos ojos"

"Nos obligan a bajar a tierra entre dos filas de soldados. La televisión militar lo filma. Pienso en bestias y cerdos"

"Nos estamos acercando. La cuestión es a qué. Nadie sabe qué se les ocurrirá a los israelíes"

A las cinco de la mañana me encuentro en la calle, esperando al taxi que me ha de llevar al aeropuerto de Niza. Por primera vez en muchos meses, E. y yo gozamos de tiempo libre que compartir. En un principio habíamos pensado que se prolongaría dos semanas, pero finalmente no serán más que cinco días, ya que la operación Ship to Gaza está por fin preparada, al parecer, y debo sumarme a los demás en Chipre.

El objetivo de todo viaje puede interpretarse ya en su punto de partida, me digo mientras espero al taxi. Tal y como acordamos, reduje mi equipaje a una mochila de no más de diez kilos. La operación Ship to Gaza tiene un objetivo claro y bien definido: romper el bloqueo al que Israel tiene sometida la franja de Gaza. Desde la guerra de hace poco más de un año, la vida de los palestinos que habitan la zona se ha convertido en un infierno cada vez más insoportable. Son muchas y grandes las necesidades que habría que cubrir para que la vida allí resultara medianamente decente.

Pero el objetivo del viaje es, naturalmente, mucho más concreto. Las palabras se demuestran con la acción, pienso. Resulta fácil decir que se apoya, se defiende o se combate esto o aquello. Sin embargo, es en la acción donde se materializan como un hecho probado ese tipo de declaraciones. Es preciso que los palestinos a quienes los israelíes obligan a vivir en aquel infierno sepan que no están solos, que no los hemos olvidado. Hay que recordarle al mundo que existen. Y además, también podemos cargar varias embarcaciones con lo que más necesitan: medicinas, plantas desalinizadoras para que puedan obtener agua potable, cemento...

Por fin llega el taxi, acordamos el precio -¡qué caro!- y, por las calles vacías del amanecer, salimos rumbo al aeropuerto. La primera anotación del viaje -ahora caigo en la cuenta- la hago allí mismo, en el taxi. No recuerdo las palabras con exactitud, pero de repente me desconcierta la sensación de que no he tomado conciencia plena de que se trata de un proyecto que los israelíes odian hasta tal extremo que seguramente recurrirán a la violencia para obstaculizar el avance de la flotilla.

Aunque antes de llegar al aeropuerto ya se me ha olvidado. Se trata de una empresa totalmente definida también en lo que se refiere a ese punto: nosotros actuaremos sin violencia, no vamos armados, no existe la menor voluntad de enfrentamiento físico. Si llegan a detenernos, todo se desarrollará de modo que la vida de los participantes no corra peligro.

» NICOSIA. Miércoles 26 de mayo.

Hace más calor que en Niza. Aquellos que han de subir a bordo en la costa chipriota se reúnen en el Centrum Hotel de Nicosia. Es como en una novela de Graham Greene. Gente dispar que se reúne en un lugar olvidado de Dios para emprender un viaje común. Vamos a quebrantar un bloqueo ilegal. Son palabras que se repiten una y otra vez en varios idiomas. Pero de pronto nos invade la incertidumbre. Los barcos se retrasan, han surgido varios problemas, aún no tenemos las coordenadas definitivas de dónde se producirá el encuentro de las seis embarcaciones. Lo único que está claro es que será en alta mar. Chipre no quiere que nuestras naves atraquen en sus muelles. Seguramente, a consecuencia de la fuerte presión de Israel. De vez en cuando advierto la tensión que domina las relaciones entre los diversos grupos al frente de este proyecto tan complicado. El comedor donde desayunamos se ha convertido en una sala de reuniones secretas. Nos van pidiendo que entremos para firmar diversos documentos y para que dejemos constancia de quiénes son nuestros familiares más cercanos, en caso de que suceda lo peor. Todos firman sin pensárselo. Luego nos dicen que esperemos. Que estemos alerta. Son las palabras más usadas esos días: "esperar, estar alerta".

» NICOSIA. Jueves 27 de mayo.

Esperar. Estar alerta. Calor asfixiante.

» NICOSIA. Viernes 28 de mayo.

Empiezo a preguntarme si no tendré que abandonar la isla sin haber subido a bordo. Al parecer, no hay plazas suficientes. Al parecer, hay listas de espera para participar en este proyecto solidario. Pero K., el amable parlamentario sueco, y la doctora sueca S., que son mis compañeros de viaje, me ayudan a mantener el ánimo. Los viajes en barco siempre llevan aparejados muchos contratiempos, me digo. Así que continuamos con nuestra tarea. Esperar. Estar alerta.

» NICOSIA. Sábado 29 de mayo.

De repente, todo se precipita. Ahora, a lo largo del día, aunque sólo quizá, por supuesto, zarparemos en un buque rápido que nos llevará hasta ese punto en alta mar donde hemos de reunirnos con la flotilla de otros cinco barcos que surcarán las aguas rumbo a la franja de Gaza. Seguimos esperando. Pero, hacia las 17.00, las autoridades portuarias nos dan por fin permiso para subir a bordo del buque llamado Challenge, que, a 15 nudos de velocidad, nos trasladará al lugar donde subiremos al carguero Sofia, ya a la espera en el punto de encuentro. A bordo del Challenge hay muchas personas que esperan y están alerta. Creo que se quedan un tanto decepcionadas al ver que sólo llegamos nosotros tres. Esperaban a varios irlandeses que, no obstante, abandonaron antes de embarcar y volvieron a casa. Subimos a bordo, saludamos a todo el mundo y aprendemos enseguida cuáles son las reglas. El espacio es mínimo y hay zapatos en bolsas de plástico por todas partes, pero reinan la tranquilidad y el buen entendimiento. Ahora, de repente, parecen haberse despejado todas las incógnitas. A las 17.00, los dos potentes motores diésel empiezan a zumbar. Por fin estamos en marcha.

» EN EL MAR. 23.00 horas.

Estoy sentado en una cubierta de popa. El viento no sopla con fuerza, pero sí lo suficiente como para que ya se hayan mareado muchos de los activistas. Envuelto en varias mantas, contemplo la luna que ilumina un sendero sobre el mar, resisto la embestida de las olas y pienso que las acciones solidarias pueden adoptar cualquier forma. El zumbido de los motores dificulta la conversación. La mayoría intenta dormir o, al menos, descansar. Y me digo que, en esos momentos, se puede decir que está resultando un viaje apacible. Pero sólo en apariencia.

» EN EL MAR, AL SURESTE DE CHIPRE.

Domingo 30 de mayo. 1.00 horas.

Brillan destellos de luz desde varios puntos. El capitán, cuyo nombre no consigo aprender, ha aminorado la marcha. A lo lejos titilan las luces de las linternas de dos de los buques de la flotilla. Ahora permaneceremos anclados hasta que amanezca y la gente pueda trasladarse a las otras embarcaciones. Pero yo sigo sin encontrar un lugar donde acostarme, así que me quedo dormitando en la silla empapada. La solidaridad ve la luz en la humedad y la espera, pero así hacemos que otros tengan un techo bajo el que cobijarse.

» EN EL MAR. 8.00 horas.

El mar se ha calmado. Nos dirigimos hacia la nave de mayor envergadura

[Mavi Marmara]. Es un buque de pasajeros, "la nave reina" de la flotilla. Lleva a bordo a cientos de personas. Han estado discutiendo la posibilidad bastante probable de que los israelíes centren su intervención justo en esa nave.

¿Qué intervención? Obviamente, es algo a lo que hemos estado dando vueltas desde los inicios del proyecto. Nada podemos saber con certeza. ¿Hundirá la Marina israelí las embarcaciones o intentará obligarlas a retirarse con otro tipo de violencia? ¿Existirá la posibilidad de que Israel opte por la solución razonable de dejar pasar las naves y palíe así parcialmente la vergonzosa fama que se ha ganado en todo el mundo? Nadie lo sabe. A nuestro juicio, lo más probable es que, una vez en la frontera de sus aguas territoriales, nos exijan que nos retiremos amenazándonos desde los altavoces de los buques de guerra. Si no nos detenemos, nos destrozarán las hélices o la quilla y nos remolcarán hasta un lugar donde podamos repararlas.

» EN EL MAR. 13.00 horas.

Los tres subimos por una escala a bordo del Sofia. Es un viejo buque renqueante, muy oxidado y con una tripulación afable. Calculo que somos unos veinticinco en total. La carga se compone, entre otras cosas, de cemento, armazones de hierro y casas de madera prefabricadas. Me asignan un camarote que comparto con el parlamentario al que, tras los largos días de espera en Nicosia, empiezo a considerar como a un viejo amigo. Descubrimos que no hay luz eléctrica. Ya leeremos en otro momento.

» EN EL MAR. 16.00 horas.

Reunida la flotilla. Las proas de las naves ponen rumbo a Gaza.

» EN EL MAR. 18.00 horas.

Nos reunimos en un comedor improvisado entre las bodegas y la cubierta superior de la embarcación. El griego canoso que se encarga de la seguridad y la organización a bordo, a excepción de las tareas de navegación, nos habla en voz baja y nos inspira enseguida una gran confianza. "Esperar" y "estar alerta" son palabras que han dejado de existir. Nos estamos acercando. La cuestión es a qué. Nadie sabe qué se les ocurrirá a los israelíes. Sólo sabemos que han hecho declaraciones hostiles y que han asegurado que ahuyentarán a la flotilla con todos los medios a su alcance. Pero ¿qué significa eso? ¿Usarán torpedos? ¿Maromas? ¿Enviarán a bordo soldados desde sus helicópteros? Imposible adivinarlo. Pero a su violencia responderemos con la nuestra. Sólo en defensa propia. En cambio, sí que podemos dificultarles el ataque. Tenderemos un alambre de púas alrededor de toda la falca del barco. Además, todos deben entrenarse en el uso de los chalecos salvavidas, pondremos vigilantes y decidiremos dónde reunirnos si los soldados abordan el barco. El último bastión es el puente de mando.

Una vez que todo está acordado, empezamos a comer. Al cocinero egipcio, un hombre corpulento y robusto, le duele una pierna, pero cocina muy bien.

» EN EL MAR. Lunes 31 de mayo. 0.00 horas.

Me corresponde participar en el turno de guardia entre la medianoche y las tres de la madrugada. Aún brilla la luna llena, aunque a veces queda oculta tras alguna que otra nube. El mar está en calma. Destellos de linternas. Las tres horas pasan rápido, pero cuando me relevan compruebo que estoy cansado. Aún estamos lejos de lo que puede llamarse la frontera de las aguas territoriales que los israelíes se consideran con derecho a defender como suyas. Supongo que tendré ocasión de dormir unas horas.

Me tomo un té, converso un rato con un marinero griego cuyo inglés es pésimo, pero el hombre insiste en que le cuente de qué tratan mis novelas. Son cerca de las cuatro cuando por fin puedo retirarme a dormir.

» EN EL MAR. 4.30 horas.

Acabo de conciliar el sueño, cuando me despiertan. Ya en cubierta, compruebo que el gran buque de pasajeros está iluminado por potentes focos. De repente, se oyen unos disparos. Y comprendo que Israel se ha decantado por la vía del enfrentamiento brutal. En aguas internacionales.

Transcurrida una hora exactamente, los botes de goma se acercan veloces llenos de soldados enmascarados que inician el abordaje de inmediato. Nos reunimos en el puente de mando. Los soldados se muestran impacientes y quieren que bajemos a cubierta. Alguien se demora y lo atacan con una descarga eléctrica en el brazo. El hombre cae al suelo. Otro hombre que tampoco se movía con celeridad suficiente recibe el impacto de una bala de goma. Y todo esto sucede allí mismo, a mi lado. Es absolutamente real. Personas totalmente inocentes tratadas como animales y castigadas por su lentitud.

Nos agrupan en cubierta. Y allí permaneceremos durante once horas, hasta que el barco atraca en Israel. Los soldados nos filman de vez en cuando, aunque no tienen ningún derecho a ello. Al verme tomando unas notas, uno de los soldados se me acerca enseguida y me pregunta qué escribo. Es la única ocasión en que pierdo los estribos. Le contesto que no es de su incumbencia. Sólo le veo los ojos y no sé lo que está pensando, pero al final da media vuelta y se marcha.

Once horas inmovilizados, amontonados en medio de aquel calor, puede ser un método de tortura. Para ir a orinar, hay que pedir permiso. Galletas, biscotes y manzanas es cuanto nos dan para comer. Tomamos una decisión conjunta: no pedir que nos permitan cocinar. Nos filmarían y lo presentarían como un acto de generosidad por parte de los soldados. Así que nos conformamos con las galletas y los biscotes. Es una humillación sin igual. (Entre tanto, los soldados han sacado los colchones de los camarotes y ahora duermen al fondo de la cubierta de popa).

Durante esas once horas tengo tiempo de concretar lo sucedido. Nos han atacado mientras nos hallábamos en aguas internacionales, lo que implica que los israelíes han actuado como piratas, no mucho mejor que los que operan en las costas de Somalia. Por otro lado, en el momento en que obligaron a nuestra nave a poner rumbo a Israel, nos estaban secuestrando. Su intervención es completamente ilegal.

Entre tanto, nosotros intentamos hablar, dilucidar qué sucederá, y nos preguntamos cómo es posible que los israelíes hayan optado por una solución que los aboca a un callejón sin salida. Los soldados nos observan. Algunos fingen que no saben inglés, pero todos lo hablan y lo entienden. Dos de ellos son muchachas. Parecen preocupadas. Quizá después, cuando hayan terminado el servicio militar, decidan huir a Goa a destrozarse la vida drogándose. Sucede constantemente.

» 18.00 horas.

Un muelle en algún lugar de Israel. No sé dónde. Nos obligan a bajar a tierra y a iniciar una suerte de carrera entre dos filas de soldados, mientras que la televisión militar filma todo el suceso. De pronto se me ocurre que eso, precisamente eso, es algo que nunca les perdonaré. En ese instante sólo pienso en bestias y cerdos.

Nos dispersan, no nos permiten que hablemos unos con otros. De pronto aparece a mi lado un hombre del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. Comprendo que ha venido para impedir que me dispensen un trato demasiado brusco. Después de todo, soy un escritor bastante conocido en Israel. Mis obras están traducidas al hebreo. El hombre me pregunta si necesito algo. "La libertad, la mía y la de los demás", respondo. El hombre no me contesta y le pido que se marche, pero él da un paso atrás y se queda allí, cerca de mí.

Como es obvio, no hago ninguna confesión. Me comunican que seré deportado. El hombre que me lo anuncia me dice enseguida que le gustan mis novelas. En ese momento pienso en la posibilidad de procurar que ninguno de mis libros vuelva a traducirse al hebreo. Es una idea que no he terminado de madurar.

El ambiente que reina en aquella "sala de recepción de refugiados" es invariablemente caótico y crispado. A cada minuto golpean a uno, amarran a otro, esposan a un tercero. Me repito que, cuando lo cuente, nadie me creerá, pero hay muchos ojos que lo registran todo. Y muchos serán los que deban admitir que es verdad cuanto digo. Los testigos oculares somos multitud.

Un único ejemplo debería bastar. Justo a mi lado, un hombre se niega a dejar sus huellas dactilares. Acepta que lo fotografíen, pero ¿las huellas? No ha cometido ningún delito. Opone resistencia. Y lo golpean hasta que cae al suelo. Luego se lo llevan de allí. Quién sabe adónde. ¿Cómo calificar semejante acción? ¿Repugnante? ¿Inhumana? Elijan libremente.

» 23.00 horas.

Al parlamentario, a la doctora y a mí nos conducen a una prisión provisional. Allí nos separan. Nos arrojan unos bocadillos resecos como un trapo. La noche se hace larga. Uso de almohada las zapatillas de deporte.

» Martes 1 de junio. Por la tarde.

Al parlamentario y a mí nos conducen de improviso a un avión de Lufthansa. Van a deportarnos. Nos negamos a subir sin saber qué será de S. Salimos del calabozo en cuanto nos aseguran que ella también vendrá con nosotros.

Ya a bordo del avión, una de las azafatas me trae un par de calcetines: uno de los soldados que atacaron el barco donde me encontraba me los había robado.

Así muere parte del mito del soldado israelí, valeroso e infalible. Ahora, además, puede añadirse que son simples ladrones. No fui yo el único al que le robaron el dinero, las tarjetas de crédito, la ropa, el reproductor de música, el ordenador... Otro tanto les sucedió a muchos de los que iban a bordo del mismo barco que, un día, a hora muy temprana, sufrió el ataque de soldados israelíes enmascarados o, lo que es lo mismo, de unos piratas disfrazados.

Bien entrada la noche, ya estamos de regreso en Suecia. Hablo con los periodistas. Más tarde me siento un rato en la oscuridad, en el jardín de la casa donde vivo. E. se muestra taciturna.

Al día siguiente, el 2 de junio, oigo el canto del mirlo. Un canto por los que han muerto.

Ahora queda todo lo que debemos hacer para no despistarnos del objetivo: conseguir que se levante el brutal bloqueo de Gaza. Lo conseguiremos.

Detrás de ese objetivo aguardan otros. La desarticulación de un sistema de apartheid lleva tiempo. Aunque no una eternidad.

Invitación: actividad en AFCASMU

AFCASMU                                                    

     ASOCIACIÓN DE FUNCIONARIOS DEL CASMU      

     Garibaldi 2819 – Telefax (598 2) 480-11-05 / 480-6235

     E-mail: afcasmu@adinet.com.uy – Montevideo - Uruguay.

                                                  
 
 
INVITACIÓN 
 
 

Afcasmu invita a participar en una Jornada de difusión acerca de lo sucedido con La Flotilla de la Libertad (7 barcos con ayuda humanitaria) que se dirigía hacia la Franja de Gazah intentando romper el bloqueo total  que mantiene el gobierno de Israel desde el año 2007 para con la población Palestina.

La actividad consistirá:

- Breve intervención para conocer y comprender el origen de dicho conflicto

- Emisión de una película filmada en la última intervención militar del ejército Israelí en la zona durante 2009/2010

- Finalizaremos con intervenciones de periodistas destacados de nuestro medio sobre el manejo de la información sobre éste conflicto  

Lugar a desarrollarse: AFCASMU- Garibaldi 2819  Tel: 4801105 E-mail: afcasmu@adinet.com.uy

Día y hora: Miércoles 16 de junio de 2010. 19 horas.      
 
 

AFCASMU-FUS-PIT/CNT