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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

SE ENFRIARON LAS RELACIONES

SE ENFRIARON LAS RELACIONES

Israel no pacta con Siria

Por Sergio Rotbart - Desde Tel Aviv

Domingo 27 de Agosto de 2006 - El gobierno de Ehud Olmert hizo oír más de una voz respecto de las posibilidades de descongelar las negociaciones con Damasco. Y, cabe destacarlo, no se trata de acordes complementarios, sino contradictorios. El primero en mencionar la necesidad de reanudar el diálogo con Siria, inmediatamente después del establecimiento del cese de fuego en el Líbano, fue Amir Peretz, el ministro de Defensa. Pero tras la ola de críticas que despertó, incluso en su propio partido, se retractó y aclaró que “las condiciones aún no están maduras”. A él le siguió Avi Dichter, ministro de Seguridad Interior y ex titular del Shabak, quien se pronunció a favor de la renuncia israelí al Golán a cambio de una “paz verdadera” con Siria. A diferencia de Peretz, que es el líder del Partido Laborista, Dichter pertenece al núcleo más encumbrado de Kadima, el partido de Olmert. Por eso el premier salió a contradecirlo apenas se enteró de la declaración de su ministro. “Hay quienes dicen –declaró– que hay que abrazar a Bashar Assad. Yo digo claramente: no olvidemos los miles de proyectiles que cayeron aquí en el último mes. Todos pasaron por Damasco.” Mientras el Hezbolá y el Hamas sigan contando con el apoyo militar y político proveniente de Siria, no hay de qué y con quién hablar. Tal es, pese a algunos voceros disonantes, el discurso oficial israelí. En ese sentido, lo único que ha cambiado luego de la guerra del Líbano es que el principal y casi exclusivo eje programático del partido gobernante, la retirada unilateral y parcial de Cisjordania, también ha sido archivada ante el descontento popular por la conducción y los magros resultados del enfrentamiento militar con el Hezbolá. Con un índice de apoyo inferior al 40 por ciento, Olmert redujo la agenda gubernamental casi exclusivamente a la reconstrucción del norte del país, que soportó los ataques de alrededor de 4000 cohetes durante un mes. Y, qué duda cabe, está abocado a la lucha por la supervivencia política. En el plano de los hechos, por otra parte, desde la retirada unilateral del Líbano, ocurrida en el 2000, Israel no se ha quedado cruzado de brazos durante los seis años transcurridos ante los ataques perpetrados por el Hezbolá contra efectivos israelíes en la frontera norte. En dos ocasiones, como represalia, la fuerza aérea bombardeó objetivos militares sirios ubicados en territorio libanés. En abril de 2001, en un ataque aéreo a una estación de radar situada en el norte del Líbano, murieron varios soldados sirios. Tres meses después, como respuesta a otra provocación del Hezbolá, la aviación israelí destruyó un blanco similar de Siria en el valle de Bekaa. Si bien Bashar Assad se contuvo ante el primer ataque israelí, luego del segundo advirtió que Israel pagará un alto precio. El cumplimiento de esa amenaza consistió en transformar al Hezbolá en el tercer brazo del ejército sirio, abasteciendo a la milicia chiíta con cohetes de largo alcance de producción propia y proyectiles antitanques de origen ruso. En la reciente guerra la fuerza aérea israelí logró destruir los proyectiles de largo alcance que Irán le proveyó al Hezbolá, pero tuvo mucho menos éxito con los cohetes sirios. Esas son las armas que causaron los peores daños a los poblados del norte de Israel y a las tropas combatientes en el Líbano, y que –según fuentes militares israelíes– Siria continuó proveyendo a su brazo libanés durante la guerra y sigue haciéndolo tras el inicio del cese de fuego. Con todo, es de suponer que la conflagración en el Líbano tampoco modificará sustancialmente la tradicional estrategia siria frente aIsrael, consistente en esquivar la guerra convencional directa y presionar a través del apoyo a la “resistencia” que actúa desde el país del norte y, a una escala muy inferior, desde los territorios palestinos. A Bashar Assad le resulta mucho más conveniente valerse del sacrificio de libaneses y palestinos antes que convertir las centrales eléctricas, los puentes y las plantas industriales claves para la economía de su país en blancos de la fuerza aérea israelí. La preocupación del presidente sirio, en tanto, está orientada a la frágil pero por el momento efectiva independencia que ha cobrado la diplomacia libanesa. La resolución 1701 de la ONU, diseñada por el premier Fouad Siniora, si bien consiguió un acuerdo de cese de fuego de estabilidad incierta entre Israel y el Hezbolá, además les confiere a las fuerzas de Unifil el mandato de patrullar a lo largo de la frontera entre el Líbano y Siria. Y este punto, por cierto, inquieta a Assad, quien ya amenazó con cerrar los pasos fronterizos entre ambos países, una medida que podría afectar considerablemente la exportación de productos libaneses y, por ende, a la economía del país. Si eso ocurriese, el gobierno de Beirut podría evitar el ingreso de cientos de miles de trabajadores sirios a su territorio. Pero es de suponer que Siniora prefiere normalizar las relaciones con Damasco, muy deterioradas desde el asesinato de su antecesor, Rafik Hariri, y la consecuente retirada de las tropas sirias del Líbano.  

Dos vergüenzas

Dos vergüenzas

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Por Juan Gelman

 

Sábado 26 de Agosto de 2006 - Se asiste en Israel a un incipiente movimiento de protesta en torno de la guerra que Tel Aviv desatara contra Hezbolá –y Líbano– en represalia por la irrupción en su territorio y la captura de dos soldados israelíes que llevó a cabo la guerrilla libanesa: exige el establecimiento de una comisión que investigue por qué las Fuerzas de Defensa de Israel no lograron sus objetivos de destruir a Hezbolá, detener sus ataques con misiles y liberar a los efectivos capturados. Para el columnista israelí Meron Benvenisti, en esa demanda confluyen dos pujos contrarios: uno "se opone a la guerra y quiere castigar a sus ejecutores, con la esperanza de que sacar a luz su fracaso político y moral frenará a los autores de guerra en el futuro". El otro "aspira a escrutar los problemas de la maquinaria bélica y a preparar al ejército para una nueva lid que borraría la vergüenza del fracaso" (Ha’aretz, 24/8/06). No es el único tipo de vergüenza que existe en Israel.

 

Dani Broitman es un argentino de 38 años y hace 18 que vive y trabaja en el kibutz Magal. Es israelí por elección y no se arrepiente de haberlo decidido. "Precisamente por eso –dice en una carta estremecedora–, a la par del orgullo de vivir en un país envidiable en muchos aspectos, llevo la vergüenza encima como un lastre, siempre. Está ahí, agachada, esperando que la mire cuando recuerdo cómo tratamos cotidianamente a los palestinos, o emboscándome, cuando veo lo que hacemos con toda persona que por su origen o religión no pertenezca a la casta de los privilegiados." La carta está fechada el 31 de julio, día en que un bombardeo israelí segó en Qana la vida de 60 civiles libaneses, 37 de ellos niños: "Hay momentos –agrega–, como en las últimas semanas en las que nos dedicamos sistemáticamente a destruir un país indefenso (sin importarnos, por supuesto, el precio que ellos pagan, e importándonos muy poco el que nosotros mismos pagamos), en que la vergüenza pasa a ser algo cotidiano y palpable, con la que me levanto y me acuesto todos los días. Y hay días como hoy... en que la vergüenza me pesa en los hombros y no me deja caminar".

 

Dani Broitman se ha negado a servir como reservista en los territorios palestinos ocupados y eso lo convirtió en "refuznik" y le costó sanciones. Señala: "Los terroristas palestinos nos obligaron a vivir con temor durante largos meses, en el punto más álgido de la ola de atentados suicidas. Los aplastamos brutalmente, reproduciendo todas las condiciones para que una nueva generación de condenados nos odie tanto como para inmolarse junto a nosotros". Recuerda los 18 años de ocupación militar israelí del sur de Líbano y concluye: "Los milicianos de Hezbolá que combaten hoy a nuestro ejército son los hijos de quienes la sufrieron". Su crítica no se detiene: "En nuestra zona, democracia es el gobierno que le agrada a Israel... Si los palestinos se atreven a elegir al partido incorrecto, los sometemos a bloqueo y los hambreamos, ya que no entienden lo que significa la bendita palabra. En Líbano... la población chiíta no comprende que para ser democrático hay que elegir un representante blanco que sepa hablar inglés y ame a McDonald’s y Chevron... Por suerte estamos nosotros, quienes por medio de tanques, aviones, y buena voluntad, tratamos de explicarles cómo se hace para entrar en el mundo libre".

 

La ironía de Dani Broitman roza luego el sarcasmo: "A tres kilómetros de mi casa hay una base de misiles. A diez kilómetros hay una base de entrenamiento de reclutas, pegada a Pardes Hana, una ciudad mediana. Al lado de Safed (una de las ciudades más bombardeadas por Hezbolá) está la base central del comando norte del ejército. Los cañones del ejército israelí disparan desde posiciones ubicadas entre poblaciones del norte del país. El estado mayor conjunto está ubicado en pleno centro de Tel Aviv. Pero son los milicianos de Hezbolá los únicos cínicos que cobardemente se escudan entre civiles para perpetrar sus atropellos". Condena el fanatismo religioso de Hezbolá y Hamas, "movimientos sociales y políticos contrarios a cualquier valor que se me ocurriría esgrimir". Pero apunta que nunca autorizó al liderazgo político-militar de Israel a "arrasar un país vecino sólo para demostrar nuestra virilidad. Les grito en cada manifestación contra esta guerra criminal que no lo hagan en mi nombre".

 

Dani Broitman termina su carta de manera contundente: "A mis representantes (el primer ministro Ehud Olmert, el ministro de Defensa Amir Peretz, el jefe de estado mayor Dan Halutz) tengo que pedirles cuentas. Son ellos los que mantienen a un millón de ciudadanos israelíes en los refugios durante semanas. Son ellos los que destrozan al Líbano día a día en una furia macho-militarista sin límites. Son ellos los que al fin de la guerra van a liberar a miles de prisioneros en canje por nuestros tres soldados, cuando lo podrían haber hecho el primer día sin derramar ríos de sangre. Son ellos los que espero, como ciudadano israelí preocupado por su futuro y por el de sus hijos, que sean juzgados un día en el tribunal internacional para crímenes de guerra de La Haya". "Cuando deje de indignarme –decía André Gide–, comenzará mi vejez."

 

 

La frontera siria, al rojo vivo

La frontera siria, al rojo vivo

DAMASCO CORTO LA LUZ EN ESTE ENCLAVE DE NARCOS Y CONTRABANDISTAS

 

Los habitantes del valle de Bekaa viven como una maldición su proximidad con Siria, pero también sufren la devastación causada por el ejército israelí. Ante el posible despliegue de tropas internacionales, Damasco cerró parcialmente la frontera.

 

Por Eduardo Febbro -Desde Baalbek

 

Sábado 26 de Agosto de 2006 - Lejos del frente y en el centro de la guerra. Baalbek está desierta, vaciada por el éxodo de los habitantes de esta columna vertebral del Hezbolá bombardeada indiscriminadamente por la aviación y los helicópteros israelíes. Baalbek y su región, la planicie de la Bekaa, es lo que los libaneses llaman la segunda maldición del Líbano. La primera está en el sur, a lo largo de la frontera con Israel, hasta la meseta del Golán. La segunda está aquí, en la frontera con Siria. Baalbek es un punto de fractura mundial. Israel ejerce su presión sobre en el sur, Siria lo hace desde esta región de 125 mil habitantes situada al nordeste de Beirut.

 

Los servicios de inteligencia occidentales aseguran que la planicie de la Bekaa es el lugar por donde Siria suministra las armas del Hezbolá. Los habitantes conocen el rumor, y hasta la realidad del tráfico. Pero los labios están cosidos por el miedo. Haj Ahmed Raya, uno de los responsables del Hezbolá en Baalbek, sostiene que esas acusaciones son puras mentiras. "Es una versión elaborada por el Mossad y la CIA", dice el hombre. Pero cuando se le pregunta cuál es su versión, Ahmed Raya no responde y cambia de tema, habla de la Argentina, de la calidad humana de Buenos Aires que fue uno de los primeros países en enviar ayuda humanitaria al Líbano. Baalbek es la fundación mítica del Hezbolá. De esta región es oriundo el sheik Tufayli, el líder del movimiento chiíta a quien el ex presidente Carlos Menem acusó de haber planeado y cometido el atentado contra la sede de la AMIA.

 

Un vistazo a la geografía montañosa de la región basta para medir en silencio la polifonía problemática del conflicto. Fronteras, fundamentalismo, invasiones, armas, cultivos de opio, todo converge en la planicie de la Bekaa. La principal atracción turística de Baalbek son sus templos, un conjunto arquitectónico único construido por los romanos seis siglos antes de Jesucristo y que está ubicado al lado de la principal mezquita chiíta de la ciudad. En el centro del valle, la cúpula y las dos torres azules de la mezquita se superponen a las construcciones romanas. Por eso Baalbek está lejos de la frontera armada pero en el ojo del ciclón del conflicto de Medio Oriente. Israel invadió el Líbano por el sur, Siria lo hizo por el noroeste. La capital de la invasión siria no fue Beirut sino Baalbek.

 

La ciudad ofrece una imagen de éxodo porque la gente huyó durante los 34 días de bombardeos israelíes y aún no se anima a regresar. En este lugar donde reina una serenidad inspirada, el doctor Abu Kadara no logra olvidar lo que pasó, los bombardeos intensos, las víctimas civiles, las piedras de los templos romanos cayendo bajo la presión de las explosiones. "La guerra es una cosa sucia. La gente se fue y ahora el terror no la deja regresar. Como usted puede verlo, la mayoría de los negocios permanecen cerrados y hay barrios enteros que están vacíos." Abu Kadara es lúcido y hace un retrato del Líbano sin concesiones. "El Líbano tiene dos problemas y una salvación. Tenemos la frontera sur con Israel, la del nordeste con Siria y el mar Mediterráneo. En el sur tenemos problemas con Israel, y acá con Siria. Lo único que nos queda es el mar para partir."

 

Hoy, los problemas son presentes. Siria, que se opone al despliegue de la fuerza internacional, dejó al Líbano sin luz. Invocando un problema técnico, Damasco cortó el suministro de electricidad. Enemigo acérrimo de la presencia de tropas extranjeras a lo largo de las fronteras, el poder sirio amenazó incluso con cerrar totalmente su frontera con el Líbano. El cierre ya es parcial. Los camiones libaneses se quedaron sin atravesar la frontera y Damasco advirtió incluso a los choferes libaneses que recorren el eje Beirut-Damasco que si salían de su país era probable que no pudieran entrar.

 

Khalil Dbab escucha las noticias provenientes de Siria con ojos preocupados. Este ingeniero de Baalbek, sin trabajo desde hace casi dos meses por falta de luz debido a la guerra, se acuerda de los años de la ocupación siria con cierto horror. "Era como una dictadura. Nada se podía decir en voz alta porque enseguida había represalias. Si a uno se le ocurría hablar mal de Hafez al Assad (ex presidente sirio, padre del actual), enseguida lo ponían preso. Sin los sirios vivimos mejor. Hay más libertad. Esta es una ciudad atravesada por todas las corrientes, políticas y religiosas. Hay cristianos maronitas, sunnitas, chiítas. Antes nunca tuvimos problemas. No se puede negar que éste es un bastión del Hezbolá, pero eso no significa nada propiamente malo. Yo soy sunnita pero mis dos hermanas se casaron con chiítas. La guerra con Israel ha sido una maldición que atrajo otras maldiciones, entre ellas Siria."

 

En los tiempos de la dominación siria, de las mafias que controlaban los cultivos de opio y de los primeros rugidos del Hezbolá, Baalbek era distinta. Un valle agitado por otras sombras. Hoy parece más serena, más estratégica. La frontera próxima suscita las pesadillas de antaño. Pero el Hezbolá escruta los valles, los caminos secretos por donde, quizá, transiten sus armas y el dinero.

De Palestinalibre.

EL AJEDREZ DE LAS POTENCIAS REGIONALES

EL AJEDREZ DE LAS POTENCIAS REGIONALES

TRAS LA GUERRA, ANALISTAS EN BEIRUT EXPLICAN EL AJEDREZ DE LAS POTENCIAS REGIONALES

 

Teherán copó el escenario libanés

 

Siria pudo restaurar su influencia perdida gracias a la resistencia de Hezbolá, pero el principal apoyo de la guerrilla proviene de Teherán y Damasco es un cañón que Irán manipula a su antojo, según la opinión de dirigentes políticos entrevistados en Beirut. Por qué Líbano puede recuperar su autoridad territorial.

 

Por Eduardo Febbro - Desde Beirut

 

Jueves 24 de Agosto de 2006 - Una bruma de desolación y tristeza surge de la ruta cada vez que el auto cruza uno de los tantos puentes y rutas bombardeados por la aviación israelí entre el sur y la capital, Beirut. Ni el más brillante de los estrategas se animaría a explicar por qué tantos lugares sin importancia fueron destruidos: puentes modestos, caminos insignificantes. El Líbano duele en el alma. Un país multiconfesional, sin defensa, rodeado por dos Estados, Siria e Israel, que a lo largo de su historia han provocado las más inquietantes catástrofes. Detrás de estas dos potencias se mueven los hilos y los intereses de un fabuloso ajedrez mundial cuyos jugadores no son los protagonistas directos de la guerra sino otros: Estados Unidos e Irán. Washington empuja los peones de Israel e Irán los de Siria.

 

La guerra entre Israel y el Hezbolá le permitió a Siria iniciar la restauración de su perdida influencia en el Líbano y a Irán afianzar su predominio regional. Teherán es el principal apoyo del Hezbolá, el Hezbolá es el enemigo central de Israel, Estados Unidos es el pulmón exterior del Estado hebreo y Siria un cañón que Teherán mueve a su antojo, según el curso de la geopolítica mundial. Todos esos actores convergen en el Líbano para hacer de este amable país una nación herida. Elías Atalá, dirigente de la Izquierda Democrática, admite que no se puede negar la influencia de Irán. "Afirmar que esa injerencia no existe es falso. El Hezbolá es la vanguardia del proyecto iraní que apunta a que el frente líbano-israelí permanezca abierto. Ello puede servir los intereses de Teherán en su postura frente a Occidente en todo lo que atañe a su proyecto nuclear." El diputado libanés recuerda oportunamente que el Hezbolá mantiene lazos estrechos con Irán y que, en esa relación, Siria es un intermediario inevitable: "El movimiento chiíta permanece fiel al papel militar e ideológico que Irán le asignó. Hezbolá se beneficia también con las capacidades logísticas y militares de Irán que Teherán suministra a través del régimen sirio". Para Walid Jumblat, diputado druso y jefe del Partido Socialista Progresista, ese esquema es la peor cosa que pudo ocurrirle al Líbano. Jumblat piensa que Irán ha negociado su programa nuclear bajo los escombros de la guerra israelí-libanesa. "Puede admitirse que lo que ha ocurrido desde el 12 de julio le permitió al Hezbolá romper la invencibilidad de Israel, pero esto se inscribe en el juego de Siria e Irán. Teherán negocia sobre las tierras quemadas del Líbano la continuación de su programa nuclear." Para Jumblat, que expresa un odio sin reservas a cualquier evocación de Siria, el Líbano es, de nuevo, un campo de experimentos para las fuerzas extranjeras.

 

El poder libanés está dividido entre los pro y los antisirios. En febrero de 2005, el atentado de que fue víctima el ex primer ministro libanés Rafia Hariri le costó a Damasco su presencia en territorio libanés. La comunidad internacional, en particular Francia y Estados Unidos, acusó a Siria de haber organizado el atentado de Hariri. La presión fue tan fuerte que, en abril de 2005, Siria tuvo que acelerar la evacuación completa de las tropas que mantenía en territorio libanés desde hacia más de treinta años. La ofensiva israelí le entreabrió a Damasco las puertas de un Líbano fragilizado, expuesto militarmente a cualquier empresa. La guerra también esboza otro futuro posible: por primera vez en los últimos cuarenta años, a pesar de sus escasos medios y de las directas influencias regionales, el Líbano puede soñar con recuperar la autoridad territorial perdida. The Daily Star, diario libanés escrito en inglés, comentaba al respecto que la incursión Israelí cambiaba el orden del juego: "Esto terminó con la situación que imperaba desde fines de los años ’60, cuando el Estado perdió el control del sur del Líbano". Aunque no lo dicen públicamente, algunos hombres políticos libaneses vaticinan en privado una reconfiguración completa del mapa regional. Para ellos, al salir del Líbano sin una victoria, Israel les dio a Irán y Siria un peso mayor al que tenían. Otros interlocutores arguyen lo contrario y resaltan que es Beirut quien salió de las sombras: la resolución 1701 no sólo le permitió recuperar el sur fronterizo, sino también la voz para oponerse a los dictámenes sirios.

 

Queda, no obstante, el elemento central: la reafirmación del Hezbolá como fuerza militar inevitable y como lazo de unión nacional. El Hezbolá era un actor fuerte, pero la forma en que gestionó la ofensiva israelí lo propulsó a otro plano. Elías el Jury, analista del diario An Nahar, reconoce sin vueltas los beneficios que sacó el Hezbolá: "Ha logrado que haya un consenso en el país con respecto a Israel". Y no es todo. El primer ministro libanés, Fuad Siniora, introdujo los objetivos del Hezbolá en el plan que elaboró para poner término al conflicto. Israel-Palestina-Líbano-Siria-Irán-Israel-Estados Unidos. Alrededor de este escenario lleno de primeros planos aparecen otras guerras de influencia que no son ajenas al engranaje actual. El prolongado silencio de los países árabes muestra las ambivalencias de las mismas naciones árabes cuando se trata de defender a uno de los suyos. Las famosas pero ya olvidadas caricaturas de Mahoma publicadas por la prensa internacional levantaron una ola de manifestaciones y reacciones diplomáticas árabes un millón de veces más poderosas que los mil muertos civiles libaneses. La mayoría de los países árabes son sunnitas. Los tres grandes mediadores de la región, Egipto, Jordania y Arabia Saudita, mantuvieron un prolongado silencio. En medio de los bombardeos, Arabia Saudita condenó el "aventurerismo" del Hezbolá. El programa nuclear de un régimen chiíta como Irán es una obsesión para un régimen sunnita como el saudita. Israel parece al final como el actor que, en nombre de su seguridad, juega la pieza de otros autores.

La paz se firma con el enemigo

La paz se firma con el enemigo

Por Alejandro Horowicz *

 

 

¿De qué discutimos cuando analizamos la invasión israelí al Líbano? ¿De autodefensa? ¿Será cierto?

 

Viernes 25 de Agosto de 2006 Veamos. Como Hezbolá capturó soldados israelíes, ese ejército toma represalias. La lógica de la guerra impone devolver el golpe empujando la mano del enemigo a contragolpear, hasta que uno de los contendientes tenga dificultades para proseguir, y por tanto renuncie a continuar esa política, pida un armisticio e inicie negociaciones de paz. Así es una política de autodefensa.

 

¿Tras 33 días de combate, es ésa la situación? ¿Un vencedor militar impuso sus términos políticos y conquistó alguna clase de paz?

 

Todos sabemos que la guerra continuará, que esta escena es la repetición de una serie tan larga que abruma.

 

En verdad, la guerra no lleva 33 días, sino décadas. ¿En qué se diferenciará el próximo programa de "autodefensa" israelí, del anterior? Y si no se diferencia, ¿es una política adecuada?

 

Volvamos a empezar. La guerra entre ambos bandos aportó la paz del ’78 con Egipto, la del ’94 con Jordania, y las negociaciones entre Yitzhak Rabin y Yasser Arafat. Todo parecía encaminarse hacia una solución no militar, hasta que el 4 de noviembre de 1995 Rabin cayó delante de los ojos de miles de testigos.

 

La muerte del premier israelí fue más que un asesinato, fue un golpe de Estado. Por cierto, el brillante general había cometido un error de evaluación: comandar la guerra no es igual que comandar la paz. La sociedad israelí no estaba, no está, preparada para la paz. Rabin no la preparó en esa dirección y pagó el error con su vida.

 

El equilibrio parlamentario del poder cambió y los instigadores –esa derecha cortita y ciega– enterraron la solución estratégica de Rabin: la larga marcha junto a Arafat. El golpe cobró otra víctima: la dirección de la OLP. Para sus combatientes la cosa era clara: no se podía confiar en una salida negociada, no se podía confiar en los políticos israelíes, que deshacían lo pactado hasta ayer. La desesperación ganó a sus bases. Las condiciones políticas de la Franja de Gaza se volvieron intolerables, por la continua humillación del control diario, junto al implacable hostigamiento militar israelí. La intifada palestina sobredemostró la degradación del proceso político. De esas condiciones, creadas por el gobierno de un peligroso imbécil, Benjamín Netanyahu, surge Hamas. Es decir, la ciega voluntad de testimoniar con violencia suicida y asesina las condiciones de oprobio e indignidad a que es sometido el pueblo palestino.

 

El retroceso no tuvo vuelta atrás, ni siquiera con el retorno laborista al gobierno. La calesita electoral reubicó a Ariel Sharon en un gobierno encabezado por el Likud, partido de la derecha liberal.

 

Así como Rabin era un estratega, Sharon era un oficial de inteligencia manchado de sangre. Pero debemos admitir que conocía su terrible oficio y que había llegado a la sensata convicción de que ese camino no aportaba seguridad. Y, contra lo que todos esperaban, pateó el tablero político. Sacó a los colonos de territorios ocupados. El nuevo eje era la paz. Invitó a todos los que compartían su propuesta a sumarse a Kadima y ganó las elecciones del 2005. Después entró en coma y lo que vino se lee todos los días en los diarios.

 

El problema de Medio Oriente no tiene solución militar. Exterminar al enemigo únicamente es posible cuando cada combatiente que cae no tiene reposición; de lo contrario esa política no sólo no lo extermina, sino que recluta militantes cada vez más convencidos de la lucha armada.

 

El gobierno de Israel ejecuta una política inconsistente; al detener el fuego en Líbano admite implícitamente que no hay solución militar, pero descree de la solución política. Rechaza la posibilidad de paz.

 

Pues bien, la paz sólo la pueden hacer los que están en guerra. Ayer se firmó con Egipto y Jordania, cuyos dirigentes sostuvieron que era preciso arrojar a los judíos al mar. Hoy se debe iniciar el diálogo con el enemigo actual. La paz se firma con el enemigo. De lo contrario, el tobogán de esa guerra deriva en una práctica genocida. Como judíos nos debe doler y ofender esta terrible palabra. Pero no alcanza con negarla.

 

Una solicitada firmada por millares de hombres y mujeres, judíos y no judíos, denunció la invasión al Líbano. Yo escribí ese texto y lo hice sostenido en el razonamiento que acaban de leer. Parte de mi familia paterna fundó Israel, amigos entrañables habitan su suelo. Nada deseo más que respaldarlos para que vivan con todos los pueblos de la región en razonable coexistencia.

 

Pero el mayor peligro para la existencia del Estado de Israel reside en su actual gobierno. Por eso, no reír, no llorar, simplemente entender. Aunque duela.

 

* Analista político, periodista

RECORTES DE PRENSA

RECORTES DE PRENSA

*  BOMBARDEO DE POBLACIONES CIVILES 

   

*  LA FUERZA MULTINACIONAL DE EUROPA VA AUMENTANDO Y AHORA SOBRAN TROPAS     

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BOMBARDEO DE POBLACIONES CIVILES 

Racimo de muertos  

 

 Por Rupert Cornwell * - Desde Washington 

  

Sábado 26 de Agosto de 2006 -   El gobierno de Estados Unidos está investigando si Israel rompió el acuerdo secreto con Washington, al usar bombas racimo en el reciente conflicto con el Líbano –que se encuentran en casi 300 lugares en el sur del país–. Los funcionarios confirmaron ayer que el Departamento de Estado lanzó una investigación sobre la posible violación por parte de Israel de la promesa de usar armas controversiales sólo contra ejércitos organizados y blancos militares definidos. El Pentágono también postergó un embarque de proyectiles de artillería M-26, que contienen bombas racimo, según el New York Times. 

  

El paso se dio cuando las Naciones Unidas dijeron que seguían encontrando áreas llenas bombas racimo, pequeñas municiones que pueden ser letales para los civiles. “Hay cerca de 285 lugares con bombas racimo en todo el Líbano, y nuestros equipos están encontrando unas 30 nuevas todos los días”, dijo una vocera de la ONU. “Muchas de ellas están en áreas civiles, en tierras de cultivo y en los hogares. Hemos encontrado muchas en las entradas de las casas, en balcones y sobre los techos –añadió–. A veces las ventanas están rotas y se meten en las casas.” Desde el cese del fuego entre Israel y Hezbolá el 14 de agosto, ocho libaneses, incluyendo dos niños, han muerto a causa de las bombas racimo y 38 resultaron heridos.  

 

 Israel insiste en que no ha hecho nada mal. Todas las armas usadas en la guerra eran legales bajo la ley internacional y su uso conforma las normas internacionales, dijo un vocero del ejército. Los comandantes israelíes además han acusado frecuentemente a Hezbolá de operar deliberadamente cerca de poblaciones civiles, utilizando a los habitantes como escudos.  

 

 Sería una sorpresa si la investigación condujera a más acciones por parte de Washington, posiblemente en la forma de sanciones, contra su aliado, especialmente desde el apoyo explícito del presidente Bush a la decisión de Israel de invadir. Los funcionarios le dijeron al Times que probablemente la investigación anunciada públicamente tiene la intención de aplacar la crítica árabe del inquebrantable apoyo de Estados Unidos a Israel. Una controversia similar surgió en 1982, cuando Israel usó las bombas racimo hechas por Estados Unidos en la anterior invasión al Líbano.  

 

  * De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12. - Traducción: Celita Doyhambéhère.

   

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LA FUERZA MULTINACIONAL DE EUROPA VA AUMENTANDO Y AHORA SOBRAN TROPAS

   

Sábado, 26 de Agosto de 2006  -  El presidente de Francia aceptó incrementar la presencia militar de su país en Líbano, pero dijo que, tras las importantes contribuciones de España y Polonia anunciadas ayer, las tropas comprometidas por Europa son “excesivas” para la misión que deben cumplir.  

  

Por John Lichfield

  

 Los países europeos ofrecieron ayer al menos siete mil tropas para una presencia más fuerte de la ONU en el Líbano, pero siguen las divergencias sobre cuán amplia debe ser la fuerza. El presidente francés Jacques Chirac dijo que una fuerza de 15 mil hombres, como menciona la resolución de cese el fuego de la ONU, sería “absolutamente excesiva”.  

 

Después de una reunión de los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) en Bruselas, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que Europa acordó aportar siete mil soldados, casi la mitad del máximo requerido por la resolución de la ONU. Annan dijo que esperaba que la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (Finul) reforzada –bautizada “Finul II”–, podría ser desplegada en cuestión de días, y no de semanas. Después de previas promesas de tres mil tropas de Italia y dos mil de Francia, España dijo ayer que mandaría 1200 soldados, Polonia alrededor de mil, Bélgica 400 y Finlandia 200. Aún se esperaban más ofrecimientos. 

  

“Europa está aportando la columna vertebral de la misión. Ahora podemos comenzar la conformación de una fuerza creíble”, dijo Annan. El secretario general también dijo haber recibido “firmes compromisos” de Malasia, Indonesia y Bangladesh, y que está negociando con Turquía. Consultado sobre si espera reunir el total de la fuerza mencionada en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, Annan dijo: “Hoy no, pero obtendré los 15 mil soldados”. Se espera que los contactos continúen durante el fin de semana, y que el lunes se desarrolle una reunión para finalizar la conformación de la fuerza. 

  

Las tropas de la ONU deben ayudar a los soldados libaneses a tomar el control efectivo del sur del Líbano, en manos de Hezbolá, mientras se retiran las tropas israelíes. El ministro de Información libanés, Ghazi al Aridi, afirmó que el ejército de su país tomará a su cargo la frontera con Siria y no los soldados de la fuerza multinacional, que serán desplegados en el sur del país. Su declaración se produjo después de que el presidente sirio, Bachar al Assad, manifestara su oposición al despliegue de tropas multinacionales en su frontera. 

  

Las naciones de la UE, y sobre todo Francia, habían sido reticentes a comprometer tropas sin garantías de que sus soldados se podrán defender. Habiendo recibido estas garantías, el presidente Chirac anunció el jueves por la noche que su país ampliaría sus fuerzas en el Líbano en 1600 hombres, para llegar a un total de dos mil. En una conferencia de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, ayer en París, Chirac dijo que habría sido acusado de “loco” si enviaba un gran número de tropas francesas en una misión poco clara y sin derecho a la defensa propia. A pesar de las ambigüedades de la resolución de la ONU, ésta autoriza a la Finul reforzada a “tomar cualquier acción necesaria” para defenderse e impedir actividades hostiles.  

 

También se logró un acuerdo para dividir el liderazgo de la fuerza entre una unidad militar estratégica a cargo de un general italiano, establecida en la sede de la ONU de Nueva York, y el comando de operaciones sobre el terreno a cargo del general francés Alain Pellegrini, el actual comandante de la Finul. Esto puede parecer como una fórmula para la confusión, pero tanto París como Roma la consideran una cadena de mando más simple y viable que las utilizadas en previas operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU. La dirigencia compartida pasará, sin embargo, a ser sólo de Italia   

 

 * De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12. - Traducción: Virginia Scardamaglia

RECORTES DE PRENSA

RECORTES DE PRENSA

*  ATAQUES Y DETENCIONES EN LA FRANJA    

*  CON UN METODO CASI MILITAR, MILLONES DE DOLARES EN EFECTIVO Y MUCHO TRABAJO    

*  FRANCIA QUIERE RECUPERAR EL LIDERAZGO Y ENVÍA 1600 SOLDADOS MÁS AL LÍBANO    

*  DENUNCIA DE LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO    

*  UN GALO DIRIGIRA LAS TROPAS ITALIANAS EN LIBANO    

*  LOS RESERVISTAS DE LA GUERRA LIBANESA EXIGEN LA RENUNCIA DEL PREMIER ISRAELÍ

    

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ATAQUES Y DETENCIONES EN LA FRANJA   

Gaza sigue en llamas    

Viernes 25 de Agosto de 2006  - Lejos del cese del fuego del sur libanés, la Franja de Gaza continúa siendo objeto de incesantes ataques israelíes. A pesar de haber disminuido las operaciones terrestres y los bombardeos, Tel Aviv mantiene su ofensiva contra los líderes políticos del movimiento islámico Hamas. Un helicóptero disparó dos misiles ayer contra la casa de un importante miembro de Hamas del sur de Gaza. En el ataque, las tropas israelíes detuvieron al dirigente islámico y mataron a su hermano. En Cisjordania, al mismo tiempo, detenían al alcalde de una aldea de Hebrón, también miembro de Hamas, y a diez militantes del movimiento islámico.    

Hamas no es el único objetivo en la campaña de asesinatos selectivos. El miércoles, las tropas israelíes realizaron una operación relámpago en el campo de refugiados de Jenin, en Cisjordania. Según la cadena qatarí Al Jazeera, en el ataque fue herido el líder del brazo armado de la Jihad Islámica, Husam Jaradat. El dirigente de las brigadas de Al Quds fue llevado al hospital, donde continúa internado. Pero la campaña israelí contra los dirigentes palestinos no se queda sólo en las detenciones. Esta semana Tel Aviv acusó formalmente por primera vez a uno de los 33 líderes islámicos –29 legisladores y cuatro ministros– que habían sido arrestados en el inicio de la ofensiva, el 25 de junio. El presidente del Parlamento palestino, detenido a principios de mes, se enfrentó el martes pasado a una corte militar israelí, que lo acusó de ser parte de la organización “ilegal”.

Abd al Aziz Dweik rechazó el proceso. “Es un juicio político y no lo reconozco. Yo soy un funcionario electo”, afirmó el dirigente de Hamas. La ofensiva militar israelí en Gaza, además, golpea a los civiles. La agencia de la ONU para los refugiados palestinos anunció ayer que si Tel Aviv no levanta el bloque que mantiene en el principal paso fronterizo no podrá continuar enviando ayuda.   

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CON UN METODO CASI MILITAR, MILLONES DE DOLARES EN EFECTIVO Y MUCHO TRABAJO    

Empezó la reconstrucción de Beirut   

Cada persona que perdió su domicilio recibe 12.000 dólares. Son 16.000 las inutilizables y 200 millones de dólares es la cifra que se está gastando para financiar las primeras urgencias. Los asistentes sociales de Hezbolá sacan fajos de billetes de cajas de zapatos y se los entregan a las víctimas. Sobre las ruinas renace la esperanza.   

Por Eduardo Febbro - Desde Beirut   

Viernes 25 de Agosto de 2006   - Beirut apenas se despierta de la pesadilla de las bombas. En el gran suburbio chiíta del sur, Chiah, bastión social del Hezbolá, pocas cosas han quedado en pie. Lo único que se mantiene firme es la disciplina. Cada hombre y mujer parecen tener un orden asignado, una función casi militar que respetan con la puntualidad de un rito.

Las topadoras extraen los escombros, la gente barre los vidrios, en el local del movimiento chiíta libanés los encargados de la comunicación reciben a la prensa mientras que, en las calles derruidas del suburbio, un guía del Hezbolá, con un megáfono en la mano, conduce a los curiosos y visitantes explicándoles lo que existía antes de esa montaña de piedras que los extranjeros miran extasiados.

El espectáculo es a la vez desolador y sobrenatural, una mezcla de fin del mundo con un montón de gente dando vueltas por una calle de cráteres, pilas de cemento y hierros retorcidos. Sin embargo, en ese caos provocado por la violencia hay un orden intrínseco, un método feroz para reparar los daños. El Hezbolá trabaja con una regla inquebrantable, quizá la misma que, al cabo de 34 días de bombardeos, privó a Israel de la victoria militar. Sus hombres y mujeres se juegan en la reconstrucción una carta política esencial.   

La calle Ragheb Harb conserva cinco o seis edificios en pie de las decenas que alguna vez existieron. A la escena de la destrucción, el Hezbolá le superpuso un telón casi teatral. Delante de cada edificio derrumbado, el partido chiíta plantó enormes carteles rojos rectangulares que dicen: “Made un USA”, “Este es el nuevo Medio Oriente”. El contraste de los argumentos basta para convencer a los más escépticos. Hasta las protestas pintadas en los muros fueron modificadas. Donde antes decía en árabe Damar –destrucción–, ahora se lee otra cosa. La “D” fue borrada de un trazo. Entonces se lee Amar, es decir, construcción. En Chiah nada es como en otras partes.

Este es el reino de una corriente confesional compuesta por dos tercios de la sociedad libanesa y todo está en función de ella, de su historia y de sus mártires. Una de las principales avenidas lleva el nombre del hijo del jefe del Hezbolá, Hassan Nasrallah, muerto durante un combate con el ejército israelí en el sur del Líbano. La sede del Hezbolá quedó hecha polvo, pero el partido funciona a pleno.

El doctor Bilan Naim, miembro del ejecutivo del Hezbolá, mira con orgullo sincero los avances de la reconstrucción. Aquí, los medios no faltan y el partido ha hecho todo para que nadie pierda la oportunidad de filmar o fotografiar esas acciones. El doctor Naim desgrana las cifras sin emoción. “Hay 16 mil viviendas destruidas en todo el Líbano, más de 500 en este barrio. Nosotros hemos definido una política de ayuda concreta para que la población pueda suplir las carencias que heredó de la guerra.

A cada persona que perdió su domicilio le entregamos 12.000 dólares para que salga del paso.” 12.000 dólares por familia, 16.000 habitaciones inutilizables, la cifra es rápidamente clara: hacen falta más de 200 millones de dólares para financiar las primeras urgencias de la reconstrucción.   Nada de lo que se dice es metáfora. En otro sector del suburbio, el Hezbolá instaló su oficina central de ayuda inmediata. Un edificio medio moderno donde funciona una escuela. En la puerta de cada aula hay un cartel con el nombre del barrio correspondiente. Adentro, media docena de hombres extraen fajos de dólares de una caja de cartón. Cuentan y entregan la suma, el beneficiario firma después. Dólares frescos, salidos, según Naim, de las contribuciones religiosas obligatorias y de las donaciones diversas.

La aviación israelí parece haber herrado también aquí su blanco. Aplastó calles abarrotadas de civiles porque eran la cuna del Hezbolá, pero, además de no matar a ningún jefe de peso, olvidó las cajas fuertes de donde hoy mana ese dinero. Salim Kenaan también está satisfecho. Apenas se instauró el alto el fuego el pasado 14 de agosto, este miembro del Hezbolá visitó cada casa de Haret Hrik, otro de los barrios del sur, para evaluar los daños.

“Todas las personas damnificadas han sido tomadas en cuenta. No hay nadie olvidado, ni durmiendo en la calle o en una situación desesperada”, dice Kenaan. La gente que vivía en las inmediaciones de la sede de la televisión del movimiento, Al Manar, pagó el tributo más alto en vidas y en destrucciones. El panorama hiela la sangre. Hay que imaginar un kilómetro de la calle Florida sin un edificio en pie para darse cuenta del desastre que desencadenaron las bombas. Y sin embargo, nadie se lamenta ni lanza diatribas contra los judíos.

Hassan el Milejj, un habitante de Haret Hrik, no expresa remordimientos ni deseos de venganza. Su departamento –al igual que el edificio– es un recuerdo. “Nuestro problema no son los judíos sino Israel y su política de ocupación.” El Milejj, Achrabi, Al Hassan, nadie quiere pensar en el pasado, ni tampoco ver el abismo presente: “Hay que borrar todo esto y pensar en el futuro. De nada vale derramar lágrimas sobre un montón de piedras, de ollas y juguetes rotos. Es irrecuperable. Nos han expoliado el presente a fuerza de bombas, pero no dejaremos que nos roben el futuro. Eso es la reconstrucción”, dice Hassan el Milejj.   

En dos semanas, el drama atravesó la frontera de la vida. En Chiah y Haret Hrik se respira un clima doble, la tristeza inevitable ante un barco hundido y la energía del mar que traerá otros navíos. La acción del Hezbolá no es ajena a esa confianza. Su organización es de un metodismo alucinante: nadie dice más de lo que debe decir; los interlocutores autorizados a dar datos se consagran a ello y cuando se trata de evocar temas políticos son otros jefes los que se presentan con una sonrisa bondadosa.

Y sin embargo, como ocurrió durante los combates en el sur, no están en ningún lado, son una suerte de magma invisible que lo supervisa todo. Es el milagro de la eficacia basada en la disciplina y la invisibilidad. Pero en sus locales, en sus centros de ayuda, se siente latir el corazón del organismo. Mucho de lo que será el Líbano mañana se juega en esas ruinas.   

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FRANCIA QUIERE RECUPERAR EL LIDERAZGO Y ENVÍA 1600 SOLDADOS MÁS AL LÍBANO   

Viernes 25 de Agosto de 2006  - El presidente Jacques Chirac, que había mandado sólo 400 tropas de paz a Beirut, decidió cuadruplicar ese número y recibió el aval de Naciones Unidas. Incluso tuvo el beneplácito de Italia, que había mostrado interés en comandar esa fuerza y enviará entre 2000 y 3000 hombres.   

Por John Lichfield y Anne Penketh * - Desde París   

Francia infundió nueva vida a la fuerza de paz internacional en Líbano, al ofrecer 1600 tropas extra a las Naciones Unidas anoche. Después de varios días de titubeos y confusión, el presidente Jacques Chirac anunció en televisión que Francia jugará, después de todo, un gran papel en la fuerza que ayudará al ejército libanés a controlar una zona tapón entre Israel y el grupo chiíta Hezbolá. La intervención del mandatario francés llegó en la víspera de un encuentro de los ministros de Exteriores de los 25 países de la Unión Europea (UE), a la cual asistirá el secretario general de la ONU, Kofi Annan.   Chirac dijo que había recibido nuevas garantías de la ONU sobre la cadena de mando y las reglas de enfrentamiento. Los gobiernos del Líbano e Israel también le aseguraron que se permitirá a la fuerza operar en condiciones de seguridad razonables. Como consecuencia, en un mensaje televisado desde el Palacio del Elíseo, dijo que estaba preparado para transformar el contingente de 400 franceses ya existente bajo comando de la ONU en uno de 2000 hombres. Chirac afirmó que Francia también estaba lista para liderar la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (Finul) ampliada, si es que se lo pedían. El presidente francés indicó que esperaba que la decisión llevará a una mejora en la oferta de tropas de otros países de la UE y de Asia, para “repartir la carga equitativamente”.   Mientras la resolución de cese el fuego –propuesta por los franceses– estaba bajo negociación en la ONU, París parecía lista para tener un rol dominante en la fuerza de paz. Para la consternación de la comunidad internacional y sus socios europeos, Francia sólo ofreció doblar el contingente de 200 hombres que ya tiene en Finul. En ese momento, Italia se ofreció a comandar la tropa y era el líder más fuerte hasta el anuncio de Chirac de ayer. El cambio de parecer de Francia se dio después de las presiones de Kofi Annan, el secretario general de la ONU, del gobierno norteamericano y de la prensa y la opinión pública francesa.   Las presiones también vinieron de Israel. Chirac dio su discurso después de que Tzipi Livni, la ministra de Exteriores israelí, fuera citada advirtiendo a su homólogo francés de que, a menos que París aumentara sustancialmente la contribución de sus tropas, la resolución de la ONU no podría ser respetada. Después de mantener negociaciones en París, Livni viajó ayer a Roma para presionar a los italianos, advirtiendo que la situación en el sur del Líbano es “explosiva”.   A pesar de que podría verse desplazado por Francia en el liderazgo de la tropa internacional, Italia expresó su satisfacción por la decisión de Francia. “Juntos trabajaremos en el Líbano en el interés de la paz. Ahora Italia no está sola en el campo: lo que habrá en el Líbano será un despliegue de fuerzas europeas”, dijo el primer ministro Romano Prodi. “De la cumbre de Bruselas de hoy espero que el secretario de la ONU anuncie los detalles de las operaciones y también sobre el comando”, agregó el premier, quien no quiso precisar nada para evitar anticipar lo que Kofi Annan dirá al término de la cumbre. Pero subrayó que el resultado de las conversaciones fue un acuerdo “de satisfacciones comunes”, una frase que podría significar la posibilidad de un comando conjunto ítalo-francés. En tanto, Annan dio su apoyo a Francia. “El general francés Alain Pellegrini dirige la Finul y lo continuará haciendo, con el firme apoyo del secretario general Kofi Annan”, indicó ayer el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric.   La comunidad internacional también expresó su beneplácito por el aporte francés. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, fue uno de los primeros en aplaudir el anuncio de Chirac. “El presidente saluda la decisión de los franceses”, señaló Dana Perino, una portavoz de la Casa Blanca. Por su parte, Israel calificó la decisión como un “desarrollo positivo”. “Francia jugó un papel importante (en la ONU) para la idea de una fuerza internacional y el anuncio de una fuerte participación francesa contribuirá a reforzarla”, dijo Avi Pazner, uno de los voceros israelíes.   

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.Traducción: Virginia Scardamaglia.   

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DENUNCIA DE LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO 

Jueves 24 de Agosto de 2006 - La Asociación Madres de Plaza de Mayo denunció ayer que la corresponsal que envió su estación de radio a Medio Oriente fue detenida por las fuerzas israelíes durante varias horas. “Tamara Lalli, corresponsal de nuestra radio AM 530 en el Líbano y Palestina, fue secuestrada por los servicios secretos israelíes”, afirmó la organización liderada por Hebe de Bonafini. En el comunicado, las Madres de Plaza de Mayo aseguraron que la periodista fue detenida por miembros del Mossad, que la interrogaron durante seis horas. “En un momento del interrogatorio, Lalli fue desnudada por completo y un militar la amenazó de muerte con una pistola”, aseguraron. La organización de derechos humanos explicó que lo que más les preocupaba a los servicios secretos israelíes era por qué esta radio argentina estaba cubriendo el conflicto actual entre Israel y la milicia chiíta Hezbolá. Además, los interrogadores israelíes, según el comunicado, destacaron que la corresponsal estaba informando de forma “parcial” lo que sucedía en el Líbano y en Palestina. “Además le manifestaron (a la periodista) expresamente que toda la información sobre ella la tenían gracias a la embajada israelí en Argentina”, denunciaron en el comunicado. Incluso –cuentan las Madres– en un momento del interrogatorio llamaron a los familiares de la corresponsal en Argentina para demostrar que tenían información sobre ella y su entorno. La periodista fue detenida cerca del mediodía de ayer en el puente que une Cisjordania y Amman. Después de liberarla, las fuerzas israelíes la deportaron a la capital jordana.  

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UN GALO DIRIGIRA LAS TROPAS ITALIANAS EN LIBANO  

Un francés lidera la forza  

Jueves 24 de Agosto de 2006 - Los europeos siguen sin concretar la conformación de la fuerza internacional de la ONU en el Líbano, que lideraría Italia. Los 25 miembros de la Unión Europea (UE) se mostraron ayer de acuerdo en reforzar la Fuerza Interina de las Naciones Unidas para Líbano (Finul) para garantizar el alto el fuego y para la aplicación plena de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, pero no acordaron el número de efectivos que aportará cada país. A pesar del alto el fuego, ayer se produjeron cuatro muertes por la detonación de artefactos que quedaron en el terreno.   

En la reunión de la UE de ayer, los países volvieron a informar el número de soldados que estarían dispuestos a enviar: Italia, que se mostró dispuesta a encabezar la fuerza después de que se lo pidiera el premier israelí, Ehud Olmert, planea enviar entre 2000 y 3000 soldados. Finlandia ha anunciado que aportará entre 110 y 260 soldados, España entre 700 y 800 militares, y Francia, que se había perfilado en un comienzo como líder de la fuerza, pero después ofreció sólo 200 efectivos, mostró un “compromiso general” con la misión, sin dar más detalles. Sin embargo, la reunión de ayer fue sólo de preparación para la que sostendrán mañana los ministros de Exteriores de la UE con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, de la cual se esperan avances reales en la conformación de la Finul.   

En este sentido, el primer ministro italiano, Romano Prodi, pidió ayer “un compromiso internacional” con la misión de la ONU y que “no seamos sólo países europeos los que formen la fuerza”. El diario francés Le Monde indicó que la fuerza podría incluso ser liderada por un comando conjunto de italianos y franceses. Italia se encargaría de la dirección general, mientras Francia se haría cargo de las operaciones en el terreno, al menos hasta el fin del mandato del actual comandante, el general Alain Pellegrini, en febrero de 2007.   

En tanto, la ministra de Exterior israelí, Tzipi Livni, reclamó ayer una urgente actuación en el Líbano de la comunidad internacional por lo sensible de la situación. El reclamo llegó el mismo día en que el ejército israelí bombardeó la localidad libanesa de Shebaa, en el sector oriental de la “línea azul” que marca la frontera entre el Líbano e Israel, diez días después de acordado un alto el fuego. “Nuestras fuerzas vieron a cinco personas que se acercaban hasta la frontera: algunos disparos fueron lanzados como acto de defensa de la parte israelí”, dijo un vocero israelí. Por otro lado, un soldado israelí murió por la explosión de una mina antitanque en el sur del Líbano y tres soldados libaneses murieron cuando trataban de desactivar un misil israelí que había quedado sin explotar.  

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LOS RESERVISTAS DE LA GUERRA LIBANESA EXIGEN LA RENUNCIA DEL PREMIER ISRAELÍ   

Jueves 24 de Agosto de 2006 - También reclaman la dimisión del ministro de Defensa y del jefe del ejército desde una carpa de protesta montada en Jerusalén. Aparecen diferencias entre los socios de la coalición de gobierno por el costo de la guerra. La oposición de derecha aprovecha para ganar espacios.   

Por Sergio Rotbart - Desde Jerusalén  

 “Estoy dolorido no solamente por la pérdida de mi hijo, sino por el país entero que perdió su rumbo y por sus dirigentes, que no son capaces de asumir la responsabilidad y decir ‘nos equivocamos, por lo tanto debemos renunciar’.” Así resumió su motivación para sumarse a la protesta de los soldados reservistas Elifaz Baluha, padre de Nadav, quien murió en el combate de Marun ar-Ras, en el sur del Líbano. Junto con él, varios familiares de soldados caídos en la guerra llegaron hasta la carpa erigida por los reservistas frente a la oficina del primer ministro en Jerusalén. Allí sobresalían las pancartas y las frases a voz en cuello exigiendo las renuncias del premier Ehud Olmert, del ministro de Defensa, Amir Peretz, y del jefe del ejército, Dan Halutz. Baluha justificó ese reclamo. “Los dirigentes dejaron al pueblo golpeado y herido, enviaron a nuestros hijos a luchar por un objetivo determinado y violaron el valor más sagrado del Ejército de Defensa de Israel: no abandonar personas en el campo de batalla.”   

En otro orden, se produjo la primera crisis entre las dos fuerzas que componen la coalición de gobierno, Kadima y el Partido Laborista. Ello ocurrió como resultado de la negativa de dos parlamentarios laboristas a aceptar una propuesta de recorte presupuestario en la Comisión de Finanzas del Parlamento. La medida, destinada a financiar los gastos de la guerra en el Líbano, fue aprobada por los ministros laboristas en el gobierno, pero los diputados del mismo partido la rechazaron por considerarla contraproducente para “la Galilea, el Neguev y los sectores sociales más débiles”.   

El incidente acrecienta las dudas acerca de la estabilidad de la coalición si se mantiene su actual composición, y allegados al premier Olmert ya señalaron la imperiosidad de ampliarla con otras fuerzas de derecha, como Israel Beitenu, y del sector religioso. La oposición de derecha, encabezada por el Likud y su actual líder, Benjamin Netanyhau, viene mejorando posiciones hacia un futuro recambio dirigencial. Moshé Yaalon, el ex jefe del ejército que fuera reemplazado por Dan Halutz, se mostró dispuesto a ocupar el cargo de “general especialista en temas de seguridad” por ese partido. ¿Tal vez un “gobierno de emergencia nacional”, la fórmula que algunos dirigentes de Kadima exhibieron en plana guerra, será el camino correcto que evite la caída total del sucesor de Ariel Sharon? Sea como fuere, al primer ministro le hará falta mucha imaginación para atravesar las aguas turbias del descontento de posguerra y llegar a buen puerto.   

La protesta de los reservistas, en tanto, no está unificada ni organizada en torno de un cuerpo representativo homogéneo, sino que conforman distintos grupos de soldados aglutinados en primera instancia de acuerdo a su unidad de pertenencia. Así, junto a la demanda más militante sobre la renuncia de la cúpula gubernamental, en la carpa instalada frente a la sede del gobierno, en Jerusalén, pueden escucharse quejas más puntuales sobre la falta de equipamiento adecuado, comida y agua durante la ofensiva militar en el Líbano. E incluso es muy común la decepción por “no habernos dejado combatir hasta el final”, como lo expresó Yaacov Silberman, de 38 años, que participó en la batalla de Ayta ash-Shab. El oficial reservista manifestó su desagrado ante “la falta de claridad y de decisión de los altos mandos” y agregó que pudo percibir “una concepción encaminada a evitar el combate cuerpo a cuerpo, contraria al principio sagrado promovido por el ejército”.   

A pocos metros de la carpa de los reservistas, se encuentra otra instalada por el Movimiento por un Gobierno de Calidad, cuyos miembros se ocupan habitualmente de la lucha en pos de la transparencia gubernamental y la denuncia de la corrupción en la esfera pública. Contrariamente al reclamo de los ex combatientes, los representantes del movimiento piden la creación de una comisión de investigación estatal. Roni Tvangenboim, uno de los organizadores de las manifestaciones de los reservistas, explica la diferencia entre ambos mensajes: “Nosotros no pedimos una comisión investigadora, la verdad acá está clara, y ahora falta que los responsables asuman las consecuencias”. Y, con todo, a los dos focos de la protesta los une un denominador común: su carácter no partidario. Yosi Beilin y otros parlamentarios del partido Meretz llegaron el pasado martes a la carpa de los reservistas, con la intención de expresar su solidaridad con la causa, pero debieron abandonar el lugar ante el pedido amable de los organizadores. Lo mismo ocurrió con políticos del Partido Religioso Nacional (Mafdal).   

Si bien la protesta ha crecido gradualmente, aún no ha congregado a un público masivo. Uno de los participantes de la marcha a Jerusalén que marcó el inicio del establecimiento de la carpa de los reservistas, que prefirió no identificarse, intentó explicar, como excusándose: “Todavía no sé si la lucha conseguirá desarrollarse. No podemos olvidar que la mayoría de los combatientes estuvieron un mes entero en el frente, sin trabajar. No tengo idea cuántos de ellos lograrán resistir y llegar hasta aquí para manifestar”.