Mas fotografías: http://uruguay.indymedia.org/news/2006/08/53702.php
Mas fotografías: http://uruguay.indymedia.org/news/2006/08/53702.php
Domingo, 13 de Agosto de 2006
A HORAS DEL CESE DE FUEGO, ISRAEL LANZO SU OFENSIVA MAS PROFUNDA EN EL LIBANO
Para ganarle a la paz apuran la guerra
Kofi Annan anunció que el armisticio entrará en vigor esta madrugada, pero las partes no parecen darse por enteradas. Hubo feroces combates cerca de la frontera y Hezbolá volvió a atacar el norte de Israel. Tel Aviv anunció que el lunes tendrá controlado el sur del Líbano.
Israel dice pero no hace. Horas después de respaldar la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que demanda un cese completo de las hostilidades, Tel Aviv expandió su ofensiva terrestre en el sur libanés y advirtió que para el próximo lunes tendrá controlado “gran parte” del sur del Líbano. En Beirut, la actitud del Estado israelí causó escepticismo y el ministro de Información, Gazi Ahridi, adelantó que mientras continúen los ataques de las fuerzas israelíes, el Líbano –leáse Hezbolá– “continuará respondiendo”. No obstante, el gobierno aprobó ayer por unanimidad la resolución. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, anunció anoche que el cese de hostilidades y de todos los combates comenzará mañana a la mañana (la madrugada en Argentina).
Las expectativas que había causado la aprobación de un cese de hostilidades en Nueva York se disiparon ayer en Beirut después de una jornada de bombardeos y de la mayor ofensiva terrestre israelí que se vio hasta el momento. “El problema es que los israelíes continúan la agresión a pesar de que se haya aprobado la resolución de la ONU. Están bombardeando cada barrio del país y matando a gente inocente, y esto está creando un alto grado de escepticismo”, advirtió el premier libanés Fouad Siniora. Unos 30 mil soldados israelíes llegaron a las orillas del río Litani, en el sur del Líbano. Este lugar ha funcionado en el pasado como una suerte de frontera interna para detener el avance de Hezbolá hacia el límite con el norte de Israel.
Tel Aviv justificó esta ofensiva, la mayor desde la guerra del Yom Kippur de 1973, al destacar que el cese de la ONU todavía no está en vigor. En total, once soldados israelíes murieron y más de 60 resultaron heridos en los combates cuerpo a cuerpo con los milicianos de Hezbolá ayer en el sur del Líbano. Según el ejército israelí, más de 30 hombres de la milicia chiíta habrían muerto en las últimas 24 horas, aunque esta información todavía no fue confirmada por Hezbolá. Los combates se dieron principalmente cerca del río Litani, en el pueblo de Ghanduriyé, a sólo doce kilómetros de la frontera con Israel. En medio del cruce de fuego, Hezbolá derribó un helicóptero israelí. Además, Israel volvió a atacar al campo de refugiados libanés en Sidón, dejando por lo menos un herido.
En el sudeste del Líbano, en tanto, continuaron los bombardeos israelíes. Según informaron las autoridades de la ciudad libanesa de Baalbeck, un niño murió y tres personas resultaron heridas. El jefe del mando general israelí para el norte, Udi Adam, adelantó la estrategia para los próximos días. “Para el lunes habremos alcanzado nuestros objetivos, espero, que son llegar a una gran parte de los lugares (...) habremos tomado el control, como planificamos, de una gran parte, si no la totalidad del sur del Líbano,” aseguró Adam.
Al igual que el ejército israelí, Hezbolá tampoco está pensando todavía en la resolución aprobada el viernes en la ONU. Ocho civiles resultaron ligeramente heridos ayer en nuevos ataques de la milicia chiíta, que lanzó al menos 68 cohetes al norte de Israel. Luego de otro día de guerra, Hassan Nasralá advirtió que los ataques no han terminado. “El problema fundamental es que no se ha anunciado un alto el fuego, sino un cese de hostilidades. La guerra no ha terminado porque la agresión continúa; hoy no ha cambiado nada”, dijo el líder de Hezbolá.
Según anunció Annan anoche, los gobiernos de Israel y el Líbano acordaron que el cese de las hostilidades entrara en vigor mañana a la mañana. Antes de esta declaración, Israel había enviado señales contradictorias. Por un lado, ya había anunciado que hoy aprobaría la resolución de la ONU. Pero por el otro lado, el jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Dan Halutz, había afirmado que las operaciones por tierra podrían durar una semana más. Hezbolá, que también dio su apoyo a la resolución, aseguró que sólo suspenderá los ataques cuando Israel haga lo mismo. El cese de las hostilidades ya tiene fecha y hora. Sólo resta ver cuál es el verdadero poder de la comunidad internacional.
Domingo 13 de Agosto de 2006 El gabinete de guerra israelí decidió la escalada que lleva a la reocupación de todo el sur de Líbano. Los estrategas calculan que sacrificarán en este objetivo entre 100 y 500 soldados de Israel y matarán hasta 7 mil civiles. Frente al apoyo estadounidense a Israel, la diplomacia está completamente estancada.
Gennaro Carotenuto desde Roma
Hoy, 11 de agosto, es el día 30 de la guerra más larga combatida por el Estado de Israel en su historia. Según su comandante en jefe, Ehud Olmert, deberá durar entre uno y dos meses más. Es el tiempo necesario para aniquilar al enemigo, repite el primer ministro que sustituyó Ariel Sharon a fines de 2005. Es lo mismo que dijo después de 48 horas, tres días, una semana, dos, tres. Es un Israel militarmente estancado el que anuncia la guerra total que podría estar desencadenándose en estas horas a menos que un improbable milagro diplomático lo impida. Imposible desde que en la tarde de ayer jueves, Amir Peretz, ministro de Defensa, laborista, fundador en otra época de la organización pacifista Paz Ahora, y que ahora empuja una masiva invasión por tierra y se perfila como el líder del partido de la guerra, ha declarado que “el alto el fuego sólo puede ser producto de los triunfos del ejército”.Por primera vez en la historia, los árabes empiezan a percibir que el ejército israelí no es invencible. Como sucede con las modernas guerras asimétricas donde el pueblo está de rehén entre los dos bandos, ya han muerto más de mil civiles libaneses y sin embargo la capacidad de fuego de Hizbollá sigue siendo impresionante. Han matado a más de cien israelíes, entre ellos, ayer jueves, a un niño de 5 años, Fathi Assadi, en la aldea drusa de Dir el Assad. Sin embargo con la invasión las cosas se complican. El día miércoles Olmert sacrificó al dios de la guerra 15 de sus mejores guerreros. Es un país chico Israel; en tanto la superioridad militar pueda ser demostrada con los F16 o bombardeando con la marina los barrios populares de Beirut, y sabiendo que la opinión publica israelí no ve y no quiere ver las destrucciones, la guerra parece sustentable. Pero 15 funerales de chicos jóvenes –13 eran de la reserva, llamados a hacer la guerra en un país extranjero lejos de sus trabajos, sus familias– es un precio alto. Todo el día jueves furiosos combates han barrido del mapa la aldea de Marj Ayoun, poblada mayoritariamente por cristianos y sin embargo decisiva en la carrera empezada por el ejército israelí hacia el río Litani, unos 30 quilómetros al norte de la frontera, donde pretenden establecer el límite de la nueva franja de ocupación o más al norte, involucrando todo el valle de la Bekaa y separando físicamente el sur del Líbano de Siria. En la tarde del jueves el ejército israelí anunciaba haberse retirado de Marj Ayoun. Según la televisión de Hizbollá, Al Manar –al cierre de esta edición la noticia está por confirmar–, habrían perdido otros 18 hombres.
UN MES PERDIENDO EL RUMBO. Ehud Olmert tiene aún el apoyo de su pueblo. Según Haaretz, este miércoles el 93 por ciento de los israelíes sigue apoyando la “guerra justa”. Y la apoya el principal aliado de Israel: Estados Unidos. Sin embargo Olmert tiene delante un camino sembrado de incertidumbres y riesgos. Mirando atrás, la guerra hasta ahora ha sido un fracaso, el primero de una gloriosa historia militar, la del Tsahal, el ejército israelí. Los masivos bombardeos del sur de Líbano, en las primeras horas, tras la captura de dos soldados en pleno territorio israelí el 12 de julio, no han logrado una retirada de las milicias de Hizbollá que han intensificado el lanzamiento de misiles. Éstos han pasado de ser una peligrosa provocación a confirmarse como armas mortales capaces de hostigar la vida cotidiana de una ancha región del norte y del centro de Israel. Hasta ahora han sido alrededor de 3.350 los misiles que han logrado aterrorizar el territorio israelí. La extensión de los bombardeos terroristas a todo Líbano –aliado de Occidente y considerado ejemplo positivo de la exportación neoconservadora de la democracia– ha soldado al pueblo libanés como quizás nunca antes. Sunitas, chiitas, cristianos, filosirios y filoccidentales, laicos y fundamentalistas religiosos, se han compactado frente a la agresión israelí.En los días siguientes, las repetidas masacres de civiles han causado daños graves a la imagen de Israel y a la solidaridad de la cual gozaba en buena parte de la opinión pública internacional. El inicio de la invasión por tierra, con la bravura demostrada por los milicianos chiitas en Bintl Jbeil, ha transformado para las masas árabes al líder de esta organización, Hassan Nasrallah, en un héroe capaz de poner en jaque a uno de los más poderosos ejércitos del mundo. Tanto el primer ministro, filooccidental y antisirio, Fuad Siniora, como el presidente de la República, filosirio, Émile Lahoud, han expresado durante este mes su apoyo a Hizbollá. Nasrallah ha encontrado la manera de entrar de lleno en el juego político aceptando el envío, propuesto por Fuad Siniora, de tropas libanesas al sur del país, hasta ahora controlado por sus milicianos desde el retiro israelí de 2000 y desde la resolución 1.559 de la onu, que imponía el desarme. Los israelíes estaban convencidos de que la guerra sería rápida. No fue así. Las polémicas no han tardado en desatarse incluso en el ejército israelí. Al jefe de la región norte, general Udi Adam, al cual se le imputa una larga cadena de errores, incertidumbres y lentitudes, se le ha superpuesto –sin sustituirlo– otro general, Moshe Kaplinsky, veterano de la guerra en el sur de Líbano.
ISRAEL NO PUEDE EMPATAR. Frente a las dificultades, Olmert y su gobierno responden preparándose para la batalla más difícil, en la cual podrían sacrificar, según sus analistas, hasta 500 soldados israelíes. Es un número extraordinariamente alto para un país de unos seis millones de habitantes. En proporción, en apenas un mes, sería comparable a la mitad de los muertos estadounidenses en una década en Vietnam, o a 12 veces los caídos occidentales en Irak en tres años. En palabras de Amir Peretz: “Israel está combatiendo esta guerra para el mundo libre”. Evidentemente la única manera de combatir una guerra “para el mundo libre” es haciendo propio el lenguaje y la praxis política de la guerra antiterrorista estadounidense. Es una lógica que lleva a una pregunta angustiosa para todos los amigos sinceros de Israel. Son los que no la están empujando –como hace el gobierno estadounidense– a rodearse de tierra quemada. Son los que preguntan, casi con pudor: ¿qué pasa si después de la invasión, los 500 caídos, los 7 mil civiles muertos que habrán aislado aun más a Israel, los Katyusha siguen martirizando a Galilea? Este es el drama de Israel (y de su víctima libanesa): asumida la lógica antiterrorista impuesta por el falso amigo estadounidense, Israel no puede permitirse dialogar ni mucho menos puede aceptar un compromiso en el terreno. Si no gana, pierde. Y ganar o perder no es un capricho para Israel. Como escribe en Maariv el analista Amir Rappaport, “Israel está determinando su capacidad de disuasión militar a largo plazo frente al mundo árabe”. El voto del miércoles que decidía la invasión ha sido caracterizado en el gabinete por nueve votos favorables y tres abstenciones, las del viejo Shimon Peres hoy miembro de Kadima, Eli Yishai del partido Shas, y el laborista Ophir Pines-Paz. Afuera, desde una oposición de izquierda aislada en la sociedad, el partido Meretz habla de “trampa mortal”.
LA DEBILIDAD INTERNACIONAL. La decisión del consejo de guerra israelí de aprobar la invasión por tierra ha helado a una comunidad internacional ya paralizada. Así, el envío de cascos azules sin alto el fuego se reveló como una quimera. Era una quimera y sin embargo da idea de la dificultad de una solución política a la guerra empezada el 12 de julio. Estados Unidos y Francia, que en el Consejo de Seguridad de la onu casi representan respectivamente a Israel y a Líbano, alcanzaron un acuerdo que pronto se demostró inviable: permitir la permanencia de tropas israelíes en Líbano sin ninguna garantía para la contraparte. El fracaso del “Gran Oriente Medio” de George W Bush ofreció una importante ocasión a la visión más multilateral que en política internacional tiene el Quai d’Orsay, el Ministerio de Exteriores francés. Sin embargo, la visión francesa sigue chocando con la rigidez estadounidense, que a pesar de rumores de contrastes incluso entre el presidente y Condoleezza Rice, no se ha modificado en cinco semanas: darle tiempo a Israel para aniquilar a Hizbollá, lo que implica apoyar la ocupación del territorio del sur del Líbano y del valle de la Bekaa, la región fronteriza con Siria. En este contexto Estados Unidos está haciendo jugar a Israel un papel –necesario en la visión neoconservadora– que sin embargo no quiere encarar directamente: abrir las puertas e involucrar a Siria. La caída o el debilitamiento del joven Bashar modificaría y disminuiría la influencia iraní sobre Palestina y Líbano. Es un ajedrez en el cual juega también Rusia, que hoy ejerce su rol de gran potencia petrolera.
Domingo, 13 de Agosto de 2006 Por Juan Gelman
La decisión del gobierno israelí de extender la ofensiva terrestre en Líbano hasta el río Litani, 32 kilómetros adentro de suelo libanés, subraya lo que todo el mundo sabe ya. Tel Aviv no reaccionó como reaccionó ante la captura de dos de sus soldados sólo para sacarlos de las manos de Hezbolá. Podía haberlo hecho simplemente canjeándolos por algunos de los casi 10.000 palestinos y libaneses que están presos por tiempo indefinido en las cárceles israelíes y aun en los asentamientos ilegales de los territorios palestinos ocupados, en no pocos casos sin acusación alguna. “La mayoría ha pasado diez años en detención secreta y aislamiento y muchos siguen en prisión o han sido reemplazados por otros secuestrados”, afirma Stephen Lendman (www.globalresearch.ca, 24-7-06). Finalmente, según Amnesty asentó en su informe de 1998 –cuando tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantenían la ocupación del sur libanés–, “el propio Israel ha confesado que los prisioneros libaneses están detenidos en calidad de ‘moneda de cambio’; no están presos por sus acciones sino para ser intercambiados por soldados israelíes desaparecidos o muertos en Líbano”.
Ahora el objetivo declarado del gobierno Olmert es destruir a Hezbolá a cualquier costo, propio y ajeno, y el precio lo pagan sobre todo los civiles de uno y otro lado. Desde la retirada de las FDI del Líbano en el 2000, la organización guerrillera no se ha cansado de disparar cada tanto cohetes al territorio israelí antes del conflicto en curso. Es cierto que Hezbolá preconiza la destrucción del Estado de Israel, que tiene pleno derecho a la existencia. No es menos cierto que el año que viene se cumplirán cuatro décadas de ocupación de los territorios palestinos destinados a convertirse en un Estado que también tiene derecho a la existencia. Las FDI están reocupando Gaza y siguen en Cisjordania, que las derechas israelíes, en particular las religiosas, reclaman para sí en tanto territorios con el nombre bíblico de Judea y Samaria. Podría decirse que, en cierto sentido, la guerra del Líbano es una “metástasis” de la cuestión palestina, señala Danny Rubinstein en el diario Haaretz de Tel Aviv (7-8-06).
El escritor y periodista francés Thierry Meyssan la instala en un contexto más amplio: esta guerra sería la aplicación de la política del “caos constructor” que inventó Leo Strauss –el filósofo judío de origen alemán que ha inspirado a los “halcones-gallina” de Washington–, según la cual “el verdadero poder no se ejerce en el inmovilismo, sino en la destrucción de cualquier forma de resistencia”. Los dolores del Líbano, ha dicho la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice, “son las contracciones del nacimiento de un nuevo Medio Oriente” (conferencia de prensa, Departamento de Estado, 21-7-06). Que corra sangre, entonces, para “remodelar el Gran Medio Oriente”, como Bush expresó. Meyssan subraya que el control de las zonas ricas en energéticos, ese arco que une el golfo de Guinea con el mar Caspio pasando por el golfo Pérsico, supone una redefinición de las fronteras, los Estados y los regímenes políticos de la región. Esto no empezó en Irak y Afganistán: en los últimos años, Israel se ha incorporado el 7 por ciento de los territorios palestinos ocupados, la Franja de Gaza y Cisjordania han sido físicamente separadas por un muro, la tercera parte del gabinete de la Autoridad Palestina y una veintena de sus parlamentarios –miembros de Hamas elegidos en las urnas– fueron detenidos por efectivos israelíes.
¿Entra en el designio del “nuevo siglo estadounidense” la guerra del Líbano? Israel tiene sus razones para llevarla a cabo y los neoconservadores norteamericanos las propias para apoyarla. Tel Aviv estableció un plan de guerra hace más de un año (San Francisco Chronicle, 21-7-06), cuando Hezbolá incrementó su poderío militar, un plan que el ex primer ministro Benjamín Netanyahu y el ex viceprimer ministro y hoy parlamentario del Likud Nathan Sharanski analizaron con el vicepresidente Dick Cheney en junio pasado, en Beaver Creak, Colorado. En el plan se preveía la invasión del Líbano y la reocupación de Gaza a las que hoy se asiste (waynemadsenre port.com, 24-7-06). En realidad, Líbano es un antiguo foco de atención para Israel.
Thierry Meyssan recuerda una carta notable que David Ben-Gurión, al dejar por un período su cargo de primer ministro, envió el 27 de febrero de 1954 a su sucesor, Moshe Sharret. Reflexionando acerca de la mayoría cristiana maronita en Líbano, Ben-Gurión consideraba que el país de los cedros era, por esa razón, “el eslabón más débil de la cadena de la Liga Arabe”. “La constitución de un Estado cristiano (en Líbano) es algo natural –expresa en su carta–, tendría raíces históricas y lo sostendrían fuerzas importantes del mundo cristiano, tanto católicas como protestantes. En tiempos normales es algo casi imposible de lograr, sobre todo por la falta de iniciativa y de valor de los cristianos. Pero en situaciones de confusión, de revuelta, de revolución o de guerra civil, las cosas cambian y el débil puede creerse un héroe. Es posible (nunca hay certidumbres en política) que este momento sea favorable para inducir la creación de un Estado cristiano junto al nuestro. Esto no sucederá sin nuestra iniciativa y nuestra ayuda. Pienso que actualmente éste es nuestro objetivo esencial o al menos uno de los objetivos esenciales de nuestra política exterior, y que hay que invertir medios, tiempo, energía y actuar de todas las formas posibles para producir un cambio fundamental en Líbano.” Una excelente ilustración del concepto “caos constructor”.
Domingo, 13 de Agosto de 2006
En rigor de verdad, la posición de Amos Oz ha cambiado en la última semana. El pasado 6 de agosto dio a conocer una solicitada, firmada en forma conjunta con sus pares AB Yehoshua y David Grosman, que llamó al gobierno de Israel a aceptar un cese del fuego y una salida diplomática como la propuesta por el premier libanés, Fouad Siniora. Tras la última decisión del gabinete de Seguridad, que aprobó la ampliación de la ofensiva militar terrestre en el sur del Líbano, los tres escritores celebraron una conferencia de prensa en la que expresaron su oposición a la medida del gobierno israelí. “El primer día del operativo militar se dijo que su meta era emplazar el ejército del Líbano a lo largo de la frontera. Con el tiempo surgieron objetivos alucinados y descabellados, como aplastar totalmente al Hezbolá o borrar el eje del mal, que no están en los límites de nuestra capacidad”.
Contrastando con la evolución de Amos Oz, el poeta y escritor Yitzhak Laor constituye tal vez el ejemplo más consecuente de la crítica al militarismo en la sociedad israelí. Forjado también en la primera guerra del Líbano, y consolidado a la sombra de las dos Intifadas, sostuvo sus críticas desde el inicio del actual conflicto. Laor sostiene que “el ejército no es solamente el jugador local más grande en la economía y en la economía de las imágenes, sino que con los años supo convertirse en el ‘yo ideal’ de los israelíes”. El es “realmente como nosotros, como el vecino de enfrente, pero también es lo mejor de nosotros, como habríamos querido ser, si hubiésemos sido verdaderamente buenos”. Y, además, “si no fuera por el ejército, no seríamos lo que somos”. De acuerdo a Laor se puede deducir: “No es posible que el ejército haga la guerra sin una causa y bombardee poblados en los que se esconden seres humanos y sus bebés en los sótanos, y destruya la economía del norte de nuestro país sólo porque su honor ha sido herido. Pues se trata de nosotros mismos y de nuestra propia carne. Nosotros, ciertamente, no habríamos puesto en peligro nuestras propias vidas por intereses extraños”.
La escritora Ronit Matalon es una de las escasísimas representantes del ambiente cultural con una posición contraria a la guerra que fue entrevistada en un programa televisivo central. Ella cuenta que al día siguiente, al encontrarse en la calle con A., el hombre del negocio barrial de materiales de construcción, A. dejó de saludarla y de dirigirle la palabra. Y supone que A. no le habla más dado que “piensa, desde el fondo de su corazón, que lo que está ocurriendo es una guerra en defensa de nuestra casa”. Matalon intenta entender: “También en la prensa escriben que ésta es una guerra en defensa de nuestra casa y que la casa, es decir la población civil que soporta el fuego del enemigo, debe ser fuerte”. Pero a la escritora esto no la convence del todo. “Salvo que –aclara–, en el concepto de casa se haya producido una distorsión básica que de hecho lo está manipulando al servicio de las necesidades de la patria, y lo ha vaciado de su contenido. Esta no es una defensa de la casa, no porque no existan el peligro o la amenaza reales, sino simplemente porque el propio cuidado de la casa se convirtió, así parece, en el peligro real y en la amenaza real, en una espada de Damocles”, aseguró la escritora.
ISRAEL Y HEZBOLA ACATARIAN EL ALTO El FUEGO NEGOCIADO EN NUEVA YORK
La ONU aprobó un plan de paz
ooooooooooooooooooooooooooo
El partido Meretz, de centroizquierda, que había acompañado la decisión del gobierno de ir a la guerra, se pronunció en contra de la ampliación de la ofensiva. Algunos laboristas también. La protesta de Meretz y Paz Ahora.
ooooooooooooooooooooooooooooo
Sábado, 12 de Agosto de 2006
ISRAEL Y HEZBOLA ACATARIAN EL ALTO El FUEGO NEGOCIADO EN NUEVA YORK
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el plan por unanimidad y su secretario general, Kofi Annan, viajará a la zona del conflicto para trasmitirles su propuesta a los gobiernos de Israel y el Líbano. El texto habla de “cese total de hostilidades” y deja para otra resolución futura las cuestiones operativas. El Consejo de Seguridad de la ONU se decidió. Después de un mes de guerra entre Israel y el grupo chiíta libanés Hezbolá, los 15 miembros de ese organismo aprobaron unánimemente una resolución que llama a un “cese total de las hostilidades” y estipula una serie de pasos a seguir para mantener la seguridad en la frontera entre Israel y el Líbano. La resolución 1701 es la primera respuesta concreta de la diplomacia internacional al conflicto que comenzó el 12 de julio pasado tras el ataque de Hezbolá a un puesto militar israelí, donde murieron ocho soldados y otros dos fueron secuestrados. El gobierno libanés, que incluye a dos ministros del grupo chiíta, se reunirá hoy para discutir la propuesta y mañana lo hará el primer ministro israelí, Ehud Olmert, con su gabinete. Antes de la reunión del Consejo, el premier pidió a su gobierno que acepte la resolución, lo que da esperanzas de que el texto tenga éxito. El voto por el “cese de las hostilidades” tuvo lugar ayer por la noche en una sesión en la que participaron el secretario general de la ONU, Kofi Annan; los titulares de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Condoleezza Rice, de Francia, Philippe Douste-Blazy, y de Gran Bretaña, Margaret Beckett, entre otros diplomáticos. Pese a felicitar al Consejo por la adopción de la resolución, Kofi Annan dijo que la tardanza del organismo “ha afectado gravemente la confianza del mundo en las Naciones Unidas. Faltaría a mi deber si no les dijera que estoy decepcionado de que el Consejo no haya tenido éxito mucho, mucho antes”, declaró el secretario general ante los ministros y embajadores de los 15 países miembros. La misma opinión expresó Hamad bin Jassim Jabr Al Thani, ministro de Exteriores de Qatar –el único país árabe de la instancia–, al afirmar que el Consejo “tendría que haber adoptado desde el primer día una resolución pidiendo un alto el fuego inmediato para evitar el baño de sangre”. Douste-Blazy, su par francés y patrocinador de la resolución junto a Estados Unidos, manifestó que la comunidad internacional “asumió hoy sus responsabilidades”. La resolución pide un “cese total de las hostilidades basada, en particular, en el cese inmediato por Hezbolá de todos los ataques y en el cese inmediato por Israel de todas las operaciones militares ofensivas”. La versión final del texto, que introduce cambios respecto de una difundida muy poco antes, pide que el Líbano y la Finul (Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano) “desplieguen sus fuerzas juntos a través del sur” y “pide al gobierno de Israel que, cuando el despliegue empiece, retire a todas sus fuerzas del sur del Líbano”. La versión que había circulado un poco antes, y que Israel había calificado de “inaceptable”, pedía a Tel Aviv que retirase a su ejército “lo antes posible”. La resolución prevé aumentar la Finul de 10.000 a 15.000 soldados en el sur del Líbano y que éstos compartan las tareas previstas por el texto junto al ejército libanés. Israel quería que la resolución se apegue al capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, el que debería usarse para dar a cualquier fuerza de la ONU el máximo de capacidad militar. Finalmente, la mención a ese capítulo no aparece aunque la Finul podrá “tomar todas acciones necesarias en las áreas de despliegue de sus fuerzas y, cuando considere dentro de sus posibilidades, asegurar que su área de operaciones no es usada para actividades hostiles de ningún tipo”. La resolución también hace referencia a los prisioneros. El texto pide la liberación de los dos soldados israelíes capturados por Hezbolá en la acción que sirvió de motivo a Israel para lanzar su ofensiva. En cuanto a los presos libaneses en Israel, el proyecto anima “los esfuerzos destinados a arreglar este asunto urgentemente”. Asimismo, el texto “toma debida nota” del contencioso territorial de la región de las Granjas de Sheeba, una zona reclamada por el Líbano y actualmente bajo poder israelí, uno de los elementos que los árabes y Beirut habían pedido tomar en consideración. En lo que se refiere a un embargo de armas a Hezbolá, la resolución prohíbe “la venta, abastecimiento de armas y material relacionado en el Líbano, excepto aquella transacción que sea autorizada por su gobierno”. A este respecto, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, llamó “a todos los Estados, especialmente a Irán y Siria, a que respeten la soberanía del gobierno libanés y la voluntad de la comunidad internacional”. Kofi Annan tiene unos días atareados por delante. El secretario general informó que se reunirá este fin de semana con los gobiernos de Israel y Líbano para “fijar la fecha y hora exacta en la que comenzará el cese de hostilidades”. La resolución encomienda además a Annan a que informe al Consejo de Seguridad dentro de una semana de la aplicación de la resolución. Asimismo se espera que el Consejo emita ulteriormente otro texto para finalizar los temas pendientes del plan de paz, como el eventual emplazamiento de una fuerza de paz encabezada por Francia y el desarme o desplazamiento de Hezbolá. El día de ayer no transcurrió sin sobresaltos. Antes de la sesión del Consejo de Seguridad, la situación pareció complicarse, ya que el primer ministro israelí ordenó al ejército comenzar la ampliación de la ofensiva terrestre en el sur del Líbano, mientras su gobierno se quejaba de la “ausencia de pasos concretos” de la ONU. La movida, sólo horas antes de la esperada votación de la resolución, autorizó al ejército a avanzar hasta el río Litani, una medida aprobada por el gabinete israelí el miércoles. Israel dejó claro sin embargo que daría marcha atrás a la operación si “la solución emergente de Nueva York les satisfacía”. Aún quedan por delante varias reuniones para que el cese de ataques entre Hezbolá e Israel se efectivice, pero la adopción de la resolución fue un importante paso adelante para lograrlo.
ooooooooooooooooooooooooooooooo
Viernes, 11 de Agosto de 2006(9)
El partido Meretz, de centroizquierda, que había acompañado la decisión del gobierno de ir a la guerra, se pronunció en contra de la ampliación de la ofensiva. Algunos laboristas también. La protesta de Meretz y Paz Ahora.
El partido Meretz (centroizquierda) y algunos diputados del Partido Laborista, que hasta ayer apoyaron el accionar militar israelí en el Líbano, se pronunciaron abiertamente en contra de la ampliación de la ofensiva terrestre aprobada por el gabinete de defensa. De esta manera se ha fracturado el consenso político casi monolítico en torno de la guerra que caracterizó a los sectores sionistas desde el inicio del conflicto. Meretz y miembros del movimiento Paz Ahora organizaron una manifestación de protesta frente al Ministerio de Defensa, en Tel Aviv, bajo la consigna “Parar la guerra, llegar a logros diplomáticos”.
Yosi Beilin, titular de Meretz, señaló que “en lugar de aprovechar la oportunidad y permitirle al Líbano emplazar su ejército en el sur del país, Israel ingresa profundamente a la trampa del Hezbolá hacia una guerra terrestre de desgaste”. Beilin aseguró que, también cuando el ejército llegue hasta el río Litani, “Hezbolá seguirá siendo una organización terrorista armada con proyectiles; ni el gobierno ni el ejército nos dijeron que tienen un programa para eliminar físicamente toda la capacidad balística de la milicia chiíta”. El dirigente, uno de los principales artífices de los Acuerdos de Oslo, advirtió: “Una vez conquistado el Litani, dentro de un mes y medio, y con un altísimo precio de soldados y ciudadanos, van a decir: ‘Un momento, nos faltan unos cuantos metros, unas cuantas colinas por conquistar’”.
Hasta ahora, la protesta antibélica estuvo encabezada por los movimientos de la izquierda radical y los partidos árabes, mientras que Meretz y el movimiento Paz Ahora, es decir la izquierda sionista (tal como se autodefinen sus propios representantes), se abstuvo de participar en las manifestaciones contra la reacción militar israelí. A partir de la reciente decisión del gobierno tendiente a ampliar la ofensiva terrestre en el sur del Líbano, también los sectores de centroizquierda rompieron el dique de contención consensual y llamaron a manifestar en contra de la continuidad de la guerra.Amos Oz, AB Yehoshua y David Grosman, tres de los escritores israelíes más destacados y reconocidos, tanto en su país como en el exterior, constituyen una suerte de “gurúes” de la izquierda sionista y de sus posiciones negociadoras en el conflicto con los palestinos. En esta guerra, sin embargo, apoyaron la vía militar del gobierno de Israel por considerarla una estrategia de autodefensa legítima y justa. Pero el pasado domingo dieron a conocer una solicitada que llamaba a un inmediato cese de fuego y a emprender la vía de las negociaciones diplomáticas. David Grosman es ahora uno de los organizadores de los actos de protesta que se extendieron ayer, tras la decisión oficial de ampliar la ofensiva militar en el Líbano. El escritor explica: “Apoyé la reacción israelí dado que es totalmente justificado responder de manera clara y fuerte en la primera etapa, se trata de la consumación del derecho más básico. Pero todo lo que ocurrió después se complicó demasiado. Hoy nos encontramos ante una situación que se transformó en una pesadilla para todos nosotros. El ejército israelí vuelve masivamente al Líbano. Yo le temo a la lógica cruel de la fuerza que genera más fuerza y odio. Tengo miedo de lo que le ocurrirá a Israel luego de este conflicto: inevitablemente seremos mucho más militaristas y prepotentes. Nosotros aún no comenzamos a estimar la potencia del cambio profundo que tendrá lugar aquí”.
La preocupación no es notoria solamente entre los representantes de Meretz y de Paz Ahora, sino que –aunque de manera más solapada– puede percibirse en muchos diputados del Partido Laborista. Algunos de ellos,como Ami Ayalon (uno de los principales promotores del Acuerdo de Ginebra), se oponen a una estrategia militar ampliada e incluso le transmitieron su rechazo a Amir Peretz, el titular del laborismo y ministro de Defensa. A Dany Yatom, diputado del mismo partido, se lo escuchó preocupado ante lo que definió como “una mala alternativa”. Incluso la ministra de Educación (laborista, identificada tradicionalmente con Paz Ahora), Yuli Tamir, no logró ocultar su gesto de malestar cuando explicó en una entrevista televisiva su respaldo a la resolución del gabinete de defensa. “La expresión de su rostro delata sus verdaderos sentimientos”, observó el entrevistador. Tamir no lo desmintió.
En el otro extremo del mapa político, la derecha manifestó su conformidad con la profundización de la opción militar. “¡Hay que ir hasta la victoria!”, dijo exultante Benjamín Netanyahu, el titular del Likud y líder de la oposición ultranacionalista. Netanyhau sostuvo que “Israel, el pueblo judío y el mundo civilizado están librando un combate contra el fascismo fundamentalista islámico y contra su principal creador y difusor, Irán, cuyo objetivo es destruir al Estado de Israel”. El diputado Efi Eitam (Unión Nacional-Partido Religioso Nacional) definió la decisión del gabinete como “valiente e inevitable a la luz de los ataques de Hezbolá contra el norte”. Y aclaró que “no hay guerras alegres, pero el ejército tiene la obligación de vencer y otorgarle a Israel la victoria”.
Por Sandra Russo
Después de la caída de las Torres Gemelas la cobertura periodística fue limpia. Estuvo limpia de sangre y de cuerpos deshechos. La inercia del poder hizo que esa parte del horror adquiriera, en las mentes de millones de personas, la forma que su propia noción del horror quisiera darle. El poder no mostraba su talón de Aquiles. Lo cubría con el manto piadoso del recato.
Cuando Estados Unidos invadió Afganistán primero y más tarde Irak, lo que antes había sido la guerra láser del Golfo se convirtió en una pesadillesca galería fotográfica, porque Estados Unidos ya no pudo tener bajo control a todos los medios que cubrían los hechos. Y así pudieron verse los cuerpos destrozados de los civiles que en uno y otro lado cayeron bajo el fuego norteamericano.
Las invasiones a Afganistán y a Irak, por otra parte, fueron el comienzo de una naturalización aberrante: los bombardeos a blancos civiles, que deberían haber sembrado el mundo entero de escándalo y de reclamos, fueron lentamente incorporándose a las mentes contemporáneas como un detalle más de las nuevas guerras. La ONU emitió sus comunicados y eso fue todo. Y nadie se agitó de más por esos cuerpos oscuros y pobremente vestidos que yacían inermes y ya sin gritos en la garganta.
Y sin que nadie lo propusiera, lo formulara, lo defendiera o lo denostara, el ítem “bombardeos a blancos civiles” pasó a ser un mal menor en la eufemística lucha por la libertad occidental. Pero no era un mal menor, ni un error, ni un exceso, sino una parte constitutiva de la épica terrorista que desplegaron primero las fuerzas armadas norteamericanas y ahora las israelíes.Unos y otros especulan con esos errores que pueden repetirse en cualquier momento. No parecen equivocados cuando desatan su furia sobre ciudadanos y ciudadanas de todas las edades que no tienen nada que ver ni con la eufemística lucha por la libertad occidental ni con ningún flagelo que amenace a nadie, sino más bien lo contrario. Son ellos las víctimas del flagelo del hambre y de la violencia de ambas partes. Esto es viejo como Occidente: la diáfana, civilizada táctica occidental para combatir el terrorismo consiste nada más que en actuar de un modo terrorista, vulnerando estados, pactos, convenciones, y demostrándole al enemigo una impune capacidad para provocar bajas entre la población civil.
Ahora Israel cometió otro de estos cínicos errores, y bombardeó una aldea libanesa. Mató a decenas de niños refugiados. ¿Cuál es el Dios que aprueba eso? ¿Cuál es el valor que se puede alegar defender matando niños refugiados? ¿Por qué habría que creer que el Estado de Israel defiende algo más elevado o mejor que lo que defiende el Hezbolá? ¿Qué diferencia a unos y a otros?
Lo que está pasando en el Líbano no tiene ni el recato ni la elegancia fúnebre que Estados Unidos se reservó para sí y tomó la forma del Ground Cero. Estos cuerpos musulmanes pueden verse en todo su abismal dolor. El hombre sostiene el cuerpo muerto de una niña, acaso de unos cuatro o cinco años. El hombre grita. La carga en brazos y grita. Es el infierno mismo el que está atrás. Y el que está adelante. Y el que está en sus brazos. No hay nada, nada, nada que excuse a nadie de semejante crimen.Los cuerpos musulmanes, que fueron también vistos en peripecias de torturas y humillaciones a cargo de las tropas norteamericanas, son cuerpos visibles, números que cobran forma y muerte pero que no tienen historias. No hay historias de esos cuerpos. No se llaman Lucy ni llegaron de Michigan ni tienen una madre que protesta frente a la Casa Blanca ni álbum de fotos personales que los medios reproducirán. Una característica de Occidente es otorgarles historia a los cuerpos de sus miembros. Los cuerpos musulmanes son ahistóricos. Parecen todos iguales, y este niño que murió hoy se parece al que murió ayer y al que morirá mañana. Nunca sabremos sus nombres ni cómo pasaban la mañana en sus aldeas, ni cuántos hermanos tenían ni cuándo cumplían años. No sabremos la coloratura de sus voces ni cuáles eran sus juegos preferidos. Son parte de la población sacrificable por la que Occidente considera que una disculpa está bien, bastante bien.
Y no hay disculpa posible. El mal no tiene bando. El mal es eso.
Viernes, 11 de Agosto de 2006
Los notables piden paz
Por Donald Macintyre y David Usborne *Desde Metula, Israel Nueva York
ooooooooooooooooooooooooo
Mueren 40 milicianos chiítas y 15 soldados de Israel en los enfrentamientos
AUTORIZA GOBIERNO ISRAELÍ EXTENDER LA OFENSIVA TERRESTRE EN LIBANO
oooooooooooooooooooooooo
ISRAELÍES EN GAZA Y CISJORDANIA
ooooooooooooooooooooooooo
ATRAPADAS, 100 MIL PERSONAS EN EL SUR DE LÍBANO; BEIRUT, BLANCO DE ATAQUES
ooooooooooooooooooooooooo
El mundo | Viernes, 11 de Agosto de 2006
Mientras en Nueva York, Francia y Estados Unidos afinan su plan de paz, hay duros combates en la frontera, cayeron cohetes en el norte israelí, donde murieron dos civiles, y bombas en Beirut, que mataron a cuatro. Los misiles antitanque de Hezbolá hicieron estragos: diez soldados habrían muerto.Los notables piden paz Por Donald Macintyre yDavid Usborne *Desde Metula, Israel y Nueva YorkIsrael continuó retrasando ayer el lanzamiento de una gran ofensiva terrestre aprobada por el gabinete mientras los esfuerzos diplomáticos parecían dar sus frutos en Nueva York. En tanto, la intensa lucha de las tropas israelíes con las milicias de Hezbolá seguía en el sur del Líbano. El grupo chiíta aseguró que sus combatientes acabaron con la vida de dieciocho soldados israelíes, pero el ejército de ese país admitió una sola baja. Los bombardeos israelíes, que se situaron por primera vez muy cerca del centro de Beirut, mataron a cuatro civiles libaneses y los cohetes de Hezbolá a dos israelíes.Por primera vez en días había señales en Naciones Unidas de que Francia y Estados Unidos estaban cerca de superar sus diferencias en un borrador de una resolución de cese el fuego, que podría ser votada en el Consejo de Seguridad hoy o durante el fin de semana. El ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, dijo que si había un cese el fuego, “la operación militar habrá creado el clima diplomático actual y una nueva situación”. Pero si los esfuerzos fallan, Israel utilizaría “todas sus herramientas” para ganar la guerra contra Hezbolá.Diplomáticos en Nueva York dijeron que una nueva fórmula francoestadounidense estaba dirigida a acelerar el retiro de las fuerzas israelíes del sur del Líbano –una demanda clave del gobierno libanés y de la Liga Arabe–, mientras se minimiza el riesgo de crear un vacío que podría ser llenado una vez más con combatientes de Hezbolá. El compromiso involucraría reforzar la fuerza existente de Naciones Unidas, Unifil, aceptando el despliegue de 15.000 soldados del ejército libanés, mientras Francia aceptaría enviar sus tropas a la región lo antes posible. Líbano dijo anoche que no aceptaba el borrador porque “no llamaba a un cese el fuego inmediato”, Rusia anunció que hoy presentaría una alternativa si no prospera el plan francoamericano, y las negociaciones seguían.El retraso en el lanzamiento de la invasión por parte de las fuerzas israelíes –que fue prevista en la reunión del gabinete israelí el miércoles por la mañana– llegó al tiempo que Hezbolá probó la efectividad de sus misiles antitanque, responsables de la muerte de más de quince soldados en el sur del Líbano ese mismo día. Israel tomó ayer control de la estratégica ciudad sureña de Marjayoun, a ocho kilómetros de la frontera. Pero desde la parte más alta de esta población israelí de la frontera, un tanque dañado por uno de los tantos misiles de Hezbolá podía ser visto claramente siendo remolcado por otro. Otro tanque echaba humo para aportar una nube de cobertura mientras se movía a lo largo del camino entre la frontera y las poblaciones libaneses de El Qlei’a y El Khiam.El continuo intercambio de fuego dio muestras de que Israel todavía no había tomado el control de todo el territorio inmediatamente al norte de la frontera. “Por supuesto que las tropas están preocupadas por la efectividad de los misiles antitanque de Hezbolá. Es nuestro mayor problema”, dijo Ze’ev, un reservista de 34 años que acababa de regresar de una operación de dieciocho horas de duración en el sur del Líbano. El comandante insistió en que las operaciones son vitales para detener los ataques de Hezbolá al norte de Israel, “porque si no lo hacemos, sucederá de nuevo”. Pero dijo que seguramente habría límites al actual apoyo público de la guerra. Una madre y su hijo de cinco años, Miriam y Fathi Assadi, murieron ayer en un ataque de cohete de Hezbolá en la población árabe de Dir al Assad, en Galilea occidental. El proyectil fue uno de los 160 lanzados ayer a lo largo de la frontera, que también provocó once heridos, incluyendo el hermano de tres años del niño muerto y su abuela.Los ataques aéreos israelíes tampoco se detuvieron ayer. Helicópteros de combate atacaron un histórico faro situado muy cerca del centro de Beirut en un bombardeo, que no puede tener otra explicación más que lanzar un mensaje muy claro: pueden dar donde quieran y cuando quieran. Sólo hubo cuatro heridos leves, bastantes cristales rotos y un creciente temor entrelos habitantes de la zona. El objetivo del ataque era una antena repetidora en desuso que albergaba el faro del barrio de Manara, construido en el siglo XIX por los franceses, ahora abandonado y alejado del mar, encajonado entre edificios de bastantes pisos, la mayoría de viviendas y de construcción reciente.Además, los grandes barrios de mayoría chiíta del sur de la capital, ya barridos del mapa en las cuatro semanas de guerra, recibieron una nueva amenaza, en forma de panfletos lanzados desde el aire, que el viento repartió por medio Beirut, sembrando la inquietud y el desconcierto. La advertencia contra tres suburbios no podía ser más contundente: “Por su propia seguridad, deben abandonar estas zonas inmediatamente. Tras el continuo lanzamiento de cohetes por parte de los terroristas de Hezbolá, el ejército israelí intensificará su ofensiva sobre Beirut”. La amenaza provocó un nuevo éxodo de civiles que, en medio de escenas de pánico, se amontonaron en los medios de transporte disponibles –pocos, ya que la gasolina comienza a escasear– para desplazarse a los barrios considerados seguros.· De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12. Traducción: Virginia Scardamaglia.
oooooooooooooooooooooooooooooooooo
Mueren 40 milicianos chiítas y 15 soldados de Israel en los enfrentamientos
AUTORIZA GOBIERNO ISRAELÍ EXTENDER LA OFENSIVA TERRESTRE EN LIBANO
Estancadas, las negociaciones para solucionar el conflicto que cumple ya cuatro semanas HRW acusa a Hezbollah y a las fuerzas de Tel Aviv de perpetrar “crímenes de guerra”AFP, DPA Y REUTERSEl primer ministro libanés, Fuad Siniora, reconoció que “no ha habido ningún progreso hasta ahora” para modificar el proyecto de resolución. “Si Israel entendiera que la gente de Medio Oriente no puede ser llevada a la sumisión, que sólo aspira a vivir libre y dignamente, podría ser un paso importante para solucionar definitivamente un conflicto árabe-israelí mucho más amplio, que ha plagado nuestra región desde hace 60 años”, declaró Siniora.Se informó que el premier recibió este miércoles al enviado estadunidense, David Welch, sin que hasta el momento hayan trascendido sus conversaciones o el motivo de la sorpresiva visita.La directora de Human Rights Watch (HRW) para Medio Oriente, Sarah Leah Whitson, afirmó que tanto Israel como Hezbollah cometen “crímenes de guerra” por disparar contra la población civil, en una entrevista publicada en el diario Correio Braziliense, de Brasilia. “Bajo la ley internacional, Israel tiene la responsabilidad de diferenciar a los civiles de los objetivos militares”, afirmó.Cuestionó el argumento israelí de que muchos niños heridos y muertos se hallaban en lugares usados por Hezbollah como plataformas de lanzamientos de misiles.“Tenemos 20 documentos sobre esos incidentes. No encontramos la presencia de guerrilleros entre los civiles en ningún informe”, dijo Whitson, y aclaró: “Eso no quiere decir que la guerrilla no los haya usado de escudos humanos, pero no hay pruebas”.Una encuesta en la Universidad de Tel Aviv señaló que 93 por ciento de los israelíes cree que la campaña en Líbano es justificada, mientras 91 por ciento apoya los ataques aéreos aun si destruyeran la infraestructura libanesa e infligiera sufrimiento a la población civil.
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Imposible, el funcionamiento de la ANP por el asedio de Tel Aviv: Ismail Haniyeh
ISRAELÍES EN GAZA Y CISJORDANIA
REUTERS, DPA Y AFP
Gaza, 9 de agosto. Bombardeos israelíes en la franja de Gaza y Cisjordania dejaron hoy cinco muertos, entre ellos una niña, acciones que hicieron cuestionarse al primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, sobre el porvenir de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), blanco de una ofensiva israelí con que busca paralizar la acción del gobierno del movimiento de resistencia Hamas.Un helicóptero del ejército israelí disparó contra un campo de entrenamiento de los grupos armados palestinos en la ciudad de Gaza, ataque en que una niña de cuatro años y otras dos personas murieron y cuatro más resultaron heridas.Al parecer uno de los fallecidos era activista de los Comités de Resistencia Popular.Un portavoz israelí confirmó que las tropas atacaron un campo de entrenamiento en que, aseguró, se “preparaban actividades terroristas contra objetivos israelíes”.En Cisjordania, dos militantes de las brigadas Al Qods, rama de Jihad Islámica, murieron en su casa del campo de refugiados de Jenin, durante una incursión aérea del ejército israelí, que argumentó que “apuntó contra un objetivo terrorista”.En tanto, Haniyeh pidió un debate a las elites políticas, la presidencia y las facciones armadas sobre el futuro de la ANP, ante la continuación de la política israelí y estadunidense que, afirmó, “no quieren aceptar los resultados de las elecciones” que le dieron la victoria a Hamas en enero pasado.Denunció también un intento para asesinarlo, y precisó que la oficina del Consejo de Ministros en Ramallah, Cisjordania, recibió el lunes pasado un sobre con polvo tóxico, lo que obligó a la hospitalización de siete empleados, en lo que caracterizó de “intento de eliminación evidente” del jefe de gobierno, y acusó de ello a Israel.Además, sostuvo, el ejército israelí secuestró el martes anterior al presidente del Parlamento palestino, Aziz Doweik.La cuestión que hay que plantearse es “si la ANP -presidida desde enero de 2005 por el presidente Mahmoud Abbas, del partido Fatah-puede seguir funcionando en estas condiciones”, dijo Haniyeh en una sesión extraordinaria del Parlamento.El gobierno de Haniyeh entró en funciones en marzo tras la victoria electoral de Hamas, catalogada por Israel, Estados Unidos y Europa de organización “terrorista”, por lo que suspendieron la ayuda financiera directa a la ANP, y además demandan que el grupo reconozca a Israel, renuncie a la violencia y acepte los existentes acuerdos de paz, que Tel Aviv nunca ha acatado.Para el diputado Mahmud Musleh, de Hamas, la disolución de laANP, creada en 1994 bajo acuerdos de paz con Israel, enfrentará a Israel “a sus responsabilidades y volverá a colocar la cuestión palestina en su conjunto en manos de la comunidad internacional”, pues ya no habrá una entidad que se encargue de los asuntos palestinos.El pasado 29 de junio, Israel arrestó a 64 responsables de Hamas, entre ellos ocho ministros y 26 diputados, durante una ofensiva destinada a rescatar a un soldado capturado el 25 de junio por grupos armados palestinos, que busca además detener los disparos de cohetes hacia su territorio.Desde entonces, el ejército de Israel ha matado con sus ataques al menos a 163 palestinos en la franja de Gaza.Los grupos radicales que secuestraron al soldado israelí un día después de la detención de dos civiles, un médico y su hermano en Gaza, exigen la liberación de 10 mil presos palestinos de prisiones israelíes.
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Avanza Israel sobre territorio libanés; se agotan alimentos, medicinas y combustible
ATRAPADAS, 100 MIL PERSONAS EN EL SUR DE LÍBANO; BEIRUT, BLANCO DE ATAQUES
AFP, REUTERS Y DPA
Beirut, 10 de agosto. Unas cien mil personas están atrapadas en el sur de Líbano, donde los alimentos, el combustible y otros suministros para los hospitales están a punto de agotarse, denunciaron organizaciones humanitarias durante una jornada en que las fuerzas armadas israelíes avanzaron siete kilómetros dentro del sureste libanés y las negociaciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) se aproximaron a su segunda semana de estancamiento.Estados Unidos y Francia siguen sin ponerse de acuerdo en una resolución que facilite el alto el fuego, confirmó el embajador francés Jean-Marc de la Sabliere, mientras que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU instó a un cese de hostilidades para permitir que la distribución de la ayuda.En este sentido, el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Tchurkine, anunció que ante la ausencia de acuerdos diplomáticos, Moscú propondrá un proyecto de resolución para un cese del fuego humanitario.En el terreno militar, el centro de Beirut fue hoy por primera vez blanco de los ataques israelíes, aunque no causaron muertes.Tras los bombardeos de principios de semana, los barrios periféricos del sur de la capital han quedado semivacíos.Israel, que desde la semana pasada envió 10 mil soldados a la franja fronteriza del sur de Líbano, realizó la madrugada del jueves una movilización en la región sureste.Las tropas israelíes tomaron el control de Marjayoun, una localidad estratégicamente localizada sobre una loma que tiene perspectiva libre hacia el norte de Israel. Según fuentes militares israelíes, los milicianos chiítas han utilizado este lugar como plataforma para el lanzamiento de Katiushas.En tanto, un militar israelí murió cerca del poblado de Al Qlaia, en la región vecina de Marjayoun, cuando un proyectil antitanque de la Resistencia Islámica impactó el tanque en el que desplazaba.La policía libanesa informó que cuatro tanques fueron destruidos en el camino a Marjayoun, mientras que Hezbollah dio cuenta de un total de siete.Después de la toma de Marjayoun, las tropas israelíes continuaron hacia el poblado de Khiam.Soldados israelíes también ocuparon los pueblos de Burj al-Molouk y Qlaia, apoyados por tanques. La fuerza aérea israelí disparó este jueves unas 150 bombas sobre Líbano y además de Khiam, otros pueblos bombardeados fueron Debbine, Blat y Bhurgoz.El balance de muertos en 30 días de la escalada militar sobre Líbano asciende a mil 11 personas -la mayoría civiles-, según Reuters.A su vez, los guerrilleros de Hezbollah lanzaron hoy un centenar de cohetes hacia el norte de Israel. Uno de ellos mató a una mujer y su hijo en la localidad de Deir Assad, informó la policía.Por primera vez desde el inicio de la escalada militar, Hezbollah lanzó un llamado a los habitantes de Haifa para que abandonen sus casas. La tercera ciudad de Israel después de Jerusalén y Tel Aviv ha sido alcanzada en varias ocasiones por varios de los aproximadamente tres mil 400 proyectiles disparados por los milicianos. Del lado israelí, han muerto 118 personas, 81 de las cuales eran elementos de las fuerzas armadas.