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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Climas

Climas

Por Juan Gelman

La segunda matanza de Qana –37 niños, 15 de ellos discapacitados, de un total de 60 civiles libaneses muertos por misiles norteamericanos que disparó la fuerza aérea israelí el pasado 30 de julio– ha provocado un giro notorio en el ambiente internacional: antes, "... todos los políticos, especialmente (el primer ministro) Ehud Olmert, estaban sorprendidos de cuánto el mundo nos quería", señala Nehemia Shtrasler en el diario Ha’aretz de Tel Aviv (1-8-06). Ahora –agrega el columnista– "hay odio hacia Israel en todo el mundo... no ha conseguido aplastar a Hezbolá y, lo que es peor, ha fortalecido la posición que éste ocupa en Líbano y en el mundo árabe, que presencia cómo una pequeña organización guerrillera ha logrado enfrentar resueltamente a las poderosas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y ha causado serias pérdidas a la población civil israelí. Es un precedente peligroso". Shtrasler no explica de qué.

El clima, sin embargo, no ha cambiado en EE.UU. y tampoco desde luego en Israel. La Casa Blanca ha impedido que el Consejo de Seguridad de la ONU expresara su condena a la matanza de Qana: en la declaración del caso, el organismo apenas la "deplora" y no falta quien propone que se lo rebautice con el nombre de "Consejo de Inseguridad". El presidente Bush expresa su "esperanza de paz para los niños y las niñas del mundo... especialmente en Medio Oriente" (AP, 30-7-06), pero se niega a promover el cese del fuego: al parecer, para que los niños del mundo tengan paz, no ha muerto el número necesario todavía, especialmente en Medio Oriente.

El 82 por ciento de la opinión pública de Israel apoya sin fatigas la escalada de las FDI y la matanza de Qana no ha cambiado en nada esa postura. La decisión de Tel Aviv de cesar sus bombardeos durante 48 horas para investigar la matanza nunca fue puesta en práctica y no sólo por la presión de los militares (El País, 1-8-06): casi todos los medios israelíes la criticaron acerbamente. Se puede leer en un artículo de Ben Caspit que publicó el tabloide Ma’ariv: "No dudamos ni pedimos disculpas ni nos ablandamos. Si desde Qana continúa el lanzamiento de cohetes a Israel, seguiremos bombardeando Qana. Hoy, mañana y pasado mañana. Allí, allá y en todas partes. Los niños de Qana hoy podrían dormir tranquilamente en sus casas si los mensajeros de Satán no se hubieran apoderado de su tierra y convertido en un infierno la vida de nuestros niños". Los niños muertos en Qana se vieron obligados a dormir en un sótano. Los niños de Israel se ven obligados a dormir en bunkers. Es la paz que W. Bush desea para los niños, en especial de Medio Oriente.

El Consejo Rabínico Yesha, que representa sobre todo a los colonos de los asentamientos ilegales en los territorios palestinos ocupados, justificó así la matanza de Qana: "Según la ley judía, en tiempos de batallas y de guerra, no existe la palabra ‘inocente’ para el enemigo" (www.ynet.news.com, 30-7-06). Se ignora dónde está escrita esa ley, el Consejo no dice en qué libro sagrado la encontró, pero si existiere, no se comprende bien por qué luego se queja de que "todas las discusiones sobre la moral cristiana están debilitando el espíritu del ejército y de la nación (israelíes) y nos están costando la sangre de nuestros soldados y civiles". Para el Consejo sí hay inocentes, pero no en todas partes.

"Israel se está hundiendo en una estridente atmósfera nacionalista y la oscuridad lo cubre todo", explica el columnista Gideon Levy en el diario israelí Ha’aretz (30-7-06). Agrega: "Se echan a perder los frenos, se ha intensificado la insensibilidad y la ceguera que ha caracterizado a la sociedad israelí en los últimos años". Señala que nadie se siente tocado por la devastación del Líbano –"los que quieren saber cómo se encuentra Tiro (a consecuencia de los bombardeos de la fuerza aérea israelí) tienen que ver canales extranjeros"–, y menos por lo que está sucediendo en Gaza con la ofensiva de las FDI en represalia por la captura de un soldado israelí: "Los hospitales de Gaza está llenos de niños quemados pero ¿a quién le importa?". A W. Bush, claro que no.

Zbigniew Brzezinski, diseñador de la estrategia de dominio mundial que EE.UU. aplica hoy (The Grand Chessboard - American Primacy and it’s Strategic Imperatives, Basic Books, Nueva York, 1997), acaba de opinar en un foro de la New American Foundation (www.thewashingtonnote.com, 25-7-06): "Odio decir esto, pero voy a decirlo. Pienso que lo que están haciendo ahora los israelíes, por ejemplo en Líbano, es en la práctica, en la práctica –tal vez no en la intención– una matanza de rehenes. Una matanza de rehenes. Porque cuando se mata a 300 personas, 400 personas, que nada tienen que ver con las provocaciones de Hezbolá, y esto se hace en la práctica deliberadamente y con indiferencia por la magnitud del daño colateral, se está matando a rehenes con la esperanza de intimidar a los que se quiere intimidar. Y lo más probable es que no se los intimide. Simplemente se los ultraja y se los convierte en enemigos permanentes cuyo número no cesará de crecer". Algo asombra este parecer en boca de quien fuera asesor de seguridad nacional de Carter, asesor de inteligencia exterior de Reagan, copresidente de la junta de seguridad nacional que asesoraba a Bush padre y, en particular, gran amigo de Israel.

Página 12, Jueves, 03 de Agosto de 2006

Carta de los escritores John Berger, Noam Chomsky, Harold Pinter y José Saramago

Carta de los escritores John Berger, Noam Chomsky, Harold Pinter y José Saramago

El capítulo más reciente del conflicto entre Israel y Palestina comenzó cuando efectivos israelíes se llevaron por la fuerza a dos civiles, un médico y su hermano, de Gaza. Tal incidente casi no se cubrió en ningún lado, excepto en la prensa turca. Al día siguiente los palestinos capturaron a un soldado israelí y propusieron un intercambio negociado por los prisioneros que han tomado los israelíes: hay aproximadamente 10 mil de ellos en las cárceles de Israel.

Que este "rapto" fuera considerado una atrocidad, mientras se considera un hecho lamentable pero realista de la vida que las Fuerzas de Defensa (¡!) Israelíes ejerzan la ilegal ocupación militar de Cisjordania y la apropiación sistemática de sus recursos naturales, en particular el agua, es típico de la doble moral empleada recurrentemente por Occidente ante lo que les ha sobrevenido a los palestinos, durante los últimos 70 años, en la tierra que les asignaron los tratados internacionales.

Hoy, a la atrocidad le sigue otra atrocidad: los proyectiles improvisados se cruzan con los sofisticados misiles. Estos últimos hallan su blanco donde viven los pobres, desheredados y hacinados, que esperan la llegada de lo que alguna vez se llamó justicia. Ambas categorías de proyectiles desgarran los cuerpos de manera horrible; ¿quién, salvo los comandantes en combate, puede olvidar esto por un momento?

Cada provocación y su contragolpe se impugnan y son motivo de sermones. Pero los subsecuentes alegatos, acusaciones y solemnes promesas sólo sirven de distracción, para evitar que el mundo preste atención a una estratagema militar, económica y geográfica de largo plazo cuyo objetivo político es nada menos que la liquidación de la nación palestina.

Esto tiene que decirse fuerte y claro porque la estratagema, sólo a medias manifiesta, y a veces encubierta, avanza muy rápido en los días que corren y, en nuestra opinión, debemos reconocerla tal cual es, incesante y eternamente, y resistirnos a ella.

Mieussy, Francia

Un silencio repugnante

Un silencio repugnante

Atilio A. Borón

A veces el silencio es atronador. En estos días el mutismo de los sedicentes defensores de la democracia liberal, el mundo libre y la economía de mercado resuena con estrépito. El régimen genocida de Israel, siniestro heredero de su verdugo nazi, está perpetrando un crimen incalificable contra el pueblo palestino. Cuando Bush caracterizó al gobierno de Hamas como "terrorista" y la Unión Europea avaló esa infamia Tel Aviv se sintió respaldado y abrió las puertas del infierno. El bombardeo a mansalva de poblaciones civiles indefensas, los atentados contra autoridades democráticamente electas de Palestina y la destrucción de todo lo que encontraban a su paso fue la voz de orden del gobierno israelita. Las oficinas de los principales ministerios fueron destruidas; ministros, parlamentarios y altos funcionarios de la Autoridad Palestina encarcelados; el suministro de electricidad para la mitad del millón y medio de habitantes que se apiñan en Gaza fue inutilizado por la aviación israelí, paralizando escuelas, hospitales, talleres y comercios, dejando a los hogares sin ese vital recurso.

En pocos días más ya no habrá agua potable, porque las estaciones de bombeo dejarán de funcionar. Caminos intransitables, campos abandonados, la frágil infraestructura de Gaza está siendo metódicamente arrasada ante la indiferencia del mundo. Noche tras noche la aviación israelí sobrevuela ese pequeño territorio arrojando bombas de estruendo, y de las otras. La orden del valiente y honorable Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, fue terminante: "que nadie duerma en Gaza." El pretexto de esta barbarie: la captura por parte de la resistencia palestina del cabo del ejército israelí Gilad Shalit -captura, no secuestro, dado que Shalit era miembro de un ejército invasor y fue capturado por sus enemigos en combate. Ante ello, Tel Aviv se negó a negociar con sus captores un intercambio de prisioneros políticos -hay unos 900 niños y adolescentes palestinos presos en Israel, y más de 5000 adultos, todos calificados como terroristas. Las cárceles de Israel, como las de Guantánamo, no recluyen a seres humanos.

Cuando el presidente iraní exhortó a "borrar Israel del mapa" el mundo fue conmovido por una oleada de justificada indignación. Pero cuando el gobierno de Israel lleva a la práctica esa amenaza y borra literalmente del mapa a Palestina los líderes de las "naciones democráticas" y sus paniaguados - los Vargas Llosa, Montaner, Zoe Valdéz y compañía- guardan un repugnante silencio. Su duplicidad moral es ilimitada. Pueden justificar con su silencio cualquier cosa: inclusive, un genocidio como el que está practicando Israel en Palestina. Por supuesto, no dudaron un instante de calificar como "terroristas" las imperdonables palabras del presidente iraní; pero cuando el terrorismo de estado no es declarado en un discurso insensato sino sistemáticamente practicado por un peón de los Estados Unidos como Israel su conciencia moral padece de un súbito adormecimiento.

El propósito del gobierno israelí es bien claro: apoderarse definitivamente de Gaza, para lo cual primero se requiere, siguiendo el Manual de Operaciones del Departamento de Estado, precipitar un "cambio de régimen" que deje el campo libre para las fuerzas invasoras. En pos de tal objetivo todas las consideraciones morales y todos los escrúpulos son arrojados por la borda. La imposición de penalidades colectivas en represalia por acciones individuales como las de la resistencia palestina constituye un crimen de guerra y se encuentra expresamente prohibida por la Convención de Ginebra.

No está demás recordar que los precursores en la aplicación de tomaban al azar a diez personas y las fusilaban en el acto. Israel no los fusila en Gaza. Hace como los nazis con el Ghetto de Varsovia: los sitia, los deja sin agua, pan, luz, trabajo. Los priva de toda esperanza y los extermina de a poco, con la complicidad de los grandes defensores de la democracia y la libertad, preocupados como están por la amenaza que los cohetes norcoreanos representan para la civilización.

ALAI AMLATINA, 10/07/2006, Buenos Aires.

¿Podemos seguir siendo judíos?

¿Podemos seguir siendo judíos?

Por León Rozitchner (filósofo argentino)

No tomo partido sólo por el pueblo palestino sino también por el pueblo judío. Reafirmo al mismo tiempo que la situación histórica de los judíos, que culminó durante el nazismo en el aniquilamiento, hizo necesario que también los judíos fueran una nación más entre las naciones del mundo: ése es el derecho moral irrenunciable, es cierto, del pueblo judío. Pero este hecho también impone necesariamente a los judíos respetar la vida de otros pueblos como ningún otro pueblo puede quizá sentirlo. Al hacerlo estoy planteando mi derecho a seguir siendo un judío argentino sin avergonzarme de serlo frente a lo que está también haciendo de nosotros el Estado de Israel en Palestina: si cumple su mandato ético e histórico o sirve a otros designios extraños a nuestra propia historia milenaria.

La reacción frente al desborde destructivo del Estado israelí contra el pueblo palestino los fue llevando poco a poco a cerrar toda solución justa posible al conflicto y detener su expansión colonizadora. Un análisis de las agresiones, aun sin distinguir desde el comienzo la diferencia que separa a la violencia de los que atacan y la contraviolencia de los que se defienden, llevaría en estos momentos de desborde a una estéril discusión interminable. Porque allí en Israel se está eligiendo por todos los judíos el destino de nuestra dignidad y de nuestra cultura milenaria como modelo de resistencia y de justicia frente a todas las opresiones.

Esta escalada contra Gaza y el Líbano va más allá de los intereses de su supervivencia: se inscribe en la expansión del imperio neoliberal de Occidente sobre los países musulmanes. ¿No serán los EE.UU. quienes, empantanados en Irak, necesitan una frontera segura en el Líbano contra Siria e Irán, y de allí la masacre de la población civil para invadirla?

Los judíos israelíes, por ser los más fuertes en poder armado, son los que también en mejores condiciones se hallan para dar término al enfrentamiento con justicia: tienen todos los medios para lograrlo. Su existencia, por ahora, no corre peligro. La paz que termine con el enfrentamiento armado y un entendimiento político está sobre todo -y casi diríamos totalmente- en sus manos: sólo tienen que declinar sus ambiciones sobre territorios que no les corresponden y reivindicar el valor de la vida sobre la muerte. Aunque ahora venzan será el judaísmo histórico el vencido y la traición a su pasado habrá infectado para siempre el alma de sus pobladores. El pueblo judío en Israel sigue doblegado en su mayoría a la estrategia del Imperio cuyo modelo han aplicado en todos los órdenes de la vida. Hace ahora a los palestinos aquello que la cristiandad occidental hizo con nosotros.

Después de haber sido sometidos los judíos en Europa al más cruel e inmisericorde exterminio, de pronto en pocas décadas de su existencia, y tras haberse plegado a la política de los exterminadores, el Estado de Israel se ha transformado en una potencia del Medio Oriente. ¿Méritos propios? Tienen orgullosos una poderosa fuerza armada con todos los instrumentos de destrucción posibles, armas atómicas incluidas. Pero no tienen vergüenza de los valores milenarios que están sacrificando ante los ojos del mundo y de los millones de judíos que los observamos perplejos y defraudados. Porque esos fantasmas de exterminio que depositan ahora sobre los árabes, esos terrores persecutorios los judíos los han traído del Occidente cristiano colonialista cuyos países antes habitaban, porque fue en Europa donde fueron exterminados y no en Palestina.

Para hacer lo que hacen en Palestina los judíos que están en el poder deben mantener el secreto moral del origen de su derecho a una patria y prolongar allí los valores inhumanos de sus propios perseguidores milenarios. Ocultar, por ejemplo, que lo que comenzó con la Cruz cristiana terminó con la Shoá europea. Deben esconder la verdad sobre la experiencia histórica de su vida en Occidente. Debieron convertirse en cómplices de sus asesinos, no denunciarlos, ya no decir nunca más que el cristianismo y el capitalismo fueron sus exterminadores porque ahora ambos se habían convertido en su modelo y en sus aliados. En lo religioso, se hicieron fundamentalistas y ecuménicos; en lo económico, se hicieron capitalistas globalizadores; en lo político, se hicieron un Estado teocrático colonialista; en lo científico, tomaron como modelo la lógica neutral de la objetividad sin sujeto del iluminismo antijudío y, en lo internacional, sostienen con sus servicios las causas más siniestras de los opresores cristianos e imperiales.

DIEZ PALESTINOS MUERTOS Y 26 HERIDOS EN GAZA

DIEZ PALESTINOS MUERTOS Y 26 HERIDOS EN GAZA

Viernes, 04 de Agosto de 2006

El otro frente que sangra

La Franja de Gaza tuvo ayer un día sangriento. Diez palestinos murieron y al menos 26 resultaron heridos en varios ataques israelíes en el sur de la Franja. Tropas terrestres penetraron en la ciudad de Rafah, en la frontera de Gaza con Egipto, apoyadas desde el aire por aviones de combate. Además de producirse tiroteos entre palestinos armados y soldados israelíes, las milicias palestinas respondieron disparando cuatro cohetes sobre territorio israelí, sin provocar víctimas.

En al menos cinco ataques aéreos y disparos de tanque murieron siete miembros de grupos radicales palestinos, así como un hombre de 50 años y un niño de 12, quien falleció cuando su casa fue bombardeada por la aviación israelí. La organización radical Jihad Islámica confirmó que al menos tres de los muertos eran miembros de su milicia.

Después de los bombardeos, el ejército israelí lanzó en las primeras horas de ayer un importante ataque en el sector de Rafah, movilizando unos 50 tanques, aplanadoras y vehículos blindados, que ingresaron al barrio de Al Shawka respaldados por aviones de guerra y no tripulados. El ejército israelí penetró ocho kilómetros en territorio palestino, una operación confirmada por fuentes militares, que indicaron que apuntaba a las infraestructuras terroristas. "Los soldados israelíes buscaban túneles en Rafah", dijo una portavoz militar en Tel Aviv. Fuentes de la seguridad palestina afirmaron por su parte que las fuerzas israelíes registraron, casa por casa, buscando depósitos de armas y cohetes Al Qassam.

En tanto, fuentes de seguridad palestinas indicaron que helicópteros israelíes destruyeron dos casas en la ciudad de Gaza, sin que se registraran víctimas. Según las fuentes, el ejército israelí informó previamente por teléfono al dueño de una de las viviendas que ésta sería atacada por ser un depósito de armas. La aviación israelí también lanzó un cohete contra un edificio utilizado por fuerzas auxiliares del Ministerio de Interior del Gobierno de la Autoridad Palestina (AP), liderada por el movimiento de resistencia islámica, Hamas.

Cisjordania tuvo también su cuota de acción. En ese territorio, separado de la Franja de Gaza por el Néguev, el desierto meridional de Israel, el ejército arrestó ayer por la madrugada a 31 militantes palestinos. El ejército israelí efectúa operaciones en los territorios palestinos para ubicar al soldado Gilad Shalit, de 19 años, capturado el 25 de junio pasado por grupos armados palestinos y para tratar de terminar con los disparos de cohetes Al Qassam contra su territorio. Durante estas operaciones ha matado al menos a 160 palestinos y ha perdido a un soldado.

Olmert causó un revuelo en Israel al hablar del plan de Cisjordania

Olmert causó un revuelo en Israel al hablar del plan de Cisjordania

Viernes, 04 de Agosto de 2006

Fue criticado por derecha, ya que los sectores duros no creen que sea tiempo de negociar, y también por izquierda, ya que no consultó con los palestinos. El debate muestra lo difícil que es articular soluciones políticas en un clima de guerra.

Por Sergio Rotbart

Desde Tel Aviv

Los sectores de derecha reaccionaron en forma unánime y airada ante la declaración del premier israelí, Ehud Olmert, referida a las condiciones propicias que los resultados de la guerra en el Líbano crearían para promover el "realineamiento" (la retirada parcial de Cisjordania). "Es importante que empecemos algunas evacuaciones lo antes posible para la fortaleza y seguridad de Israel", había dicho el primer ministro. "Toda persona razonable entiende que la guerra venció al Programa de Realineamiento", dijo ayer el diputado Zevulun Orlav, titular del Partido Religioso Nacional (Mafdal). Orlav, cuyo partido constituye la principal expresión política de los colonos judíos en los territorios palestinos ocupados, agregó: "Es una ceguera política y defensiva ignorar el hecho de que una nueva huida de Judea y Samaria fomentará el ataque con katyushas a Petaj Tikvah y al aeropuerto de Ben Gurión".

La protesta de la derecha se manifestó también a través de actitudes de soldados, que condicionaron su enrolamiento. Una decena de reservistas residentes en los asentamientos de Cisjordania se dirigieron a sus respectivos superiores, advirtiéndoles que no ingresarán al Líbano "si el objetivo es expulsarnos de nuestras casas".

Ante la ola de críticas, Olmert dialogó con el dirigente de la derecha ultranacionalista Ephraim (Efi) Eitam. "Estoy ocupado exclusivamente en la dirección del combate de Israel en el norte y en el sur", le aclaró. "La guerra provocada por el Hezbolá no tiene ninguna relación con futuros pasos políticos", agregó. Al premier israelí le tomó algunas horas darse cuenta de que, en tiempos de guerra, cualquier fisura en el consenso interno generada por la sola mención de temas controversiales puede tener un alto precio político.

Por otro lado, las críticas de la izquierda son mucho más escasas, esporádicas y marginales al consenso probélico. Zeava Galon, la titular de la bancada parlamentaria del partido Meretz, también cuestionó la declaración de Olmert en favor del "realineamiento", aunque desde un punto de vista distinto: "La lección de la guerra del Líbano, en la que aparentemente no se obtendrán los objetivos grandiosos que declaró el primer ministro, es que en lugar de hablar de realineamiento y de pasos unilaterales, hay que emprender negociaciones con los palestinos, con el respaldo internacional, sobre la salida de los territorios". Contrastando con la reacción de la derecha, ningún vocero gubernamental creyó necesario contestarle a Galon.

Según el sociólogo Adrián Gruszniewski, prevalece en Israel la sensación de que el único camino posible es el de la fuerza militar. "El consenso que se viene creando bajo los ataques de los katyushas y los Qassam (la muerte masiva de libaneses y palestinos no es percibida aquí como parte del horror y la tragedia de esta guerra) es que ellos son el resultado de las retiradas de Gaza y del sur del Líbano", señala Gruszniewski, un argentino radicado en Jerusalén desde 1992 y dedicado a la investigación del sistema político israelí. "Contrariamente a la lógica que condujo a los acuerdos de Oslo, luego de que Israel fuera atacado por los misiles de Saddam Hussein en 1991, y llegado a la conclusión de que la política de la fuerza no es suficiente para lograr su seguridad, ahora predomina una lectura inversa: estamos pagando el precio de la derrota de la paz y el diálogo, y ese precio se expresa a través de esta guerra, a la cual nos condujeron los débiles. De acuerdo con esta interpretación, no hay más remedio que retomar el camino de la fuerza militar", explica.

Hace un año, ante la evacuación de los asentamientos judíos de Gaza y del norte de Cisjordania, la oposición de los colonos aparecía como una amenaza a la cohesión social, mientras que en las fronteras reinaba la calma y el cese del fuego en los territorios palestinos. Un año después, luego de un cambio de dirigencia dramático, la situación estratégica se ha invertido: el público judío está cohesionado, pero en las fronteras truenan los obuses y los cohetes y el ejército actúa en tres frentes. Aluf Benn, analista político del diario Haaretz, sostiene que la inversión de la agenda nacional plantea dos preguntas: "¿Los seguidores de Ariel Sharon, que juraron continuar su camino, están cumpliendo con su promesa? ¿Y qué quedó del legado de Sharon un año después del acontecimiento decisivo de su mandato?".

"¿Por qué nosotros?"

"¿Por qué nosotros?"

Viernes, 04 de Agosto de 2006

Por Georgina Higueras

Desde Nazaret

 

Las casas parecen superponerse unas a otras, pero entre ellas discurren unas callejas empinadas y estrechas, fileteadas del verde de los jazmines, parras y olivos que se escapan de los patios. El barrio de Nazaret, donde el pasado 19 de julio un cohete Katyusha mató a los hermanos Rabía, de siete años, y Mohamed, de cuatro años, está poblado sólo por árabes, en su mayoría obreros o campesinos. Son familias con muchos hijos, pero desde que cayó el cohete los pequeños, que están de vacaciones escolares, no quieren salir a llenar las calles con sus risas y sus juegos.

"Con las armas no se consigue nada. Está claro que Israel y Hezbolá tendrán que negociar, pero ¿por qué no negociaron antes de matar a mis hijos? ¿Quién me los devolverá ahora?", se pregunta Abdelrahim. A sus 47 años, el padre de los pequeños, pintor de brocha gorda, hace siete años que cobra una modesta pensión del gobierno israelí porque su mala salud no lo deja trabajar. Abdelrahim dice que se ha encomendado a Alá para "apagar su rabia contra el gobierno por haberse metido en una guerra injusta" en la que los únicos que sufren son los civiles. "Si en lugar de responder con las armas hubieran recurrido a los canales diplomáticos, tal vez habrían vuelto los dos soldados secuestrados por Hezbolá", se queja.

Nazaret, una ciudad dominada por la enorme basílica de la Anunciación, es una ciudad de 60.000 habitantes, de los que 40.000 son árabes musulmanes y 20.000 cristianos. En pleno corazón de Galilea, en los últimos años unos cientos de cristianos se han instalado en el llamado Nazaret Ilit (colina), el barrio en el que viven los judíos, situado en la colina más alta. Eran las 4.45 de la tarde, cuando Rabía y Mohamed emprendieron el descenso de la calle que conduce a la casa de su tía. El cohete les dio de lleno, hizo un pequeño cráter en el asfalto y tiró una pared del edificio de tres plantas vecino. Este barrio nunca había sufrido un ataque. Su gente, que en 1948 optó por quedarse a vivir en donde había nacido, dice que sólo quiere la paz. Visto de lejos parece un barrio internacional porque sobre las casas ondean banderas de Alemania, Italia, Francia, Argentina y Brasil. Es lo que queda de la resaca del Mundial de Fútbol.

El guardián de la iglesia de la Anunciación, el franciscano Ricardo Bustos, de origen argentino, lamenta la escalada del conflicto que ha vaciado de peregrinos los Santos Lugares, en un año que había comenzado en marzo con cifras record. "En menos de 15 días, 70 grupos cancelaron su visita. Es una catástrofe económica, no sólo para Nazaret sino para todo el país, que favorece la radicalización y la inestabilidad", afirma. Bustos, que llegó a Jerusalén en 1983, dice que en los últimos tiempos había señales del agotamiento israelí con Hezbolá. "El vacío de poder en Líbano permitía el inadmisible lanzamiento de cohetes y el secuestro de los soldados dio a Israel la razón que buscaban para entrar en ese país", indica el franciscano. "Hasta que no se resuelva el problema de Palestina no habrá paz y la paz no se consigue con las armas", sentencia mientras el ulular de las sirenas advierte del vuelo de nuevos Katyushas, instantes antes de que se escuchen dos explosiones.

De El País de Madrid. Especial para Página/12.

DECENAS DE MUERTES EN LA FRONTERA, EL NORTE DE ISRAEL Y TODO EL LIBANO

DECENAS DE MUERTES EN LA FRONTERA, EL NORTE DE ISRAEL Y TODO EL LIBANO

Viernes, 04 de Agosto de 2006

El terror se acerca a Tel Aviv

El líder de la guerrilla chiíta amenazó con bombardear la capital de Israel si éste golpea el centro de Beirut. La respuesta no se hizo esperar: entonces vendrá la destrucción del Líbano. Ya no quedan refugios seguros para los miles de desplazados de la guerra.

La guerra podría llegar a Tel Aviv. Esa fue la amenaza que lanzó ayer Hassan Nasralá. El líder del grupo chiíta libanés Hezbolá dijo que atacará la capital si Israel ataca el centro de Beirut. En la práctica, sus palabras extendieron el campo de batalla a todo el territorio israelí y dejaron a sus habitantes sin un refugio seguro. Israel contestó que si caen bombas sobre Tel Aviv destruirá toda la infraestructura del Líbano. Las declaraciones llegaron en uno de los días más sangrientos desde el comienzo de la guerra. Al menos ocho civiles israelíes murieron tras ser alcanzados por cohetes de Hezbolá en la región de Galilea, en el norte de Israel, mientras cuatro soldados israelíes perdieron la vida en combates en el sur del Líbano. También hubo bajas entre los civiles libaneses, ya que murieron cuatro personas en distintos bombardeos. Israel anunció que treinta guerrilleros de Hezbolá también murieron en combate.

Los milicianos de Hezbolá lanzaron al menos 160 cohetes contra el norte de Israel, lo que eleva a 2300 el número total de proyectiles que ha disparado desde el comienzo de las hostilidades, el pasado 12 de julio. Cinco israelíes fallecieron en la localidad de San Juan de Acre, cuando salían de un refugio después de una andanada de cohetes, mientras tres agricultores israelíes murieron cerca de la localidad de Maalot, cuando un proyectil hizo blanco al lado de su automóvil. Otras veintisiete personas resultaron heridas, diez de ellas de gravedad, por el impacto de los cohetes que cayeron en las ciudades de San Juan de Acre, Tiberias, Kiriat Shimona y cerca de Maalot. Asimismo, combatientes de Hezbolá dispararon un proyectil antitanque contra un vehículo de combate en la aldea de Raymin, matando a cuatro soldados israelíes e hiriendo gravemente a otro.

En tanto, se intensificaron los combates entre los milicianos de Hezbolá y los soldados israelíes en el sur del Líbano. Israel reforzó sus tropas en la zona con el envío de dos brigadas adicionales, llevando el número de efectivos a alrededor de diez mil. Según fuentes militares, la misión de las tropas es empujar hacia el norte a las milicias de Hezbolá y establecer una "zona tapón" en la frontera entre Líbano e Israel con el objetivo de impedir los disparos de cohetes. En este sentido, el ejército israelí habría recibido la orden del ministro de Defensa, Amir Peretz, de avanzar el río Litani. "El ejército israelí recibió la orden de prepararse para la próxima etapa de la ofensiva, cuya meta es tomar rápidamente el control del sur del Líbano desde la frontera internacional hasta la línea del río Litani", indicó un vocero del Ministerio de Defensa, quien agregó que "se trata de preparativos y no de una orden operacional".

Los ataques de la aviación israelí tuvieron lugar sobre un importante puente en el este del Líbano y en pueblos cercanos a la localidad de Tiro. El ejército israelí indicó que atacó más de 120 objetivos, entre los que se contaron 35 edificios y campamentos utilizados por las milicias de Hezbolá. La cadena televisiva Al Arabiya precisó que las localidades bombardeadas fueron las de Zautar al Gharbya y Zautar al Sharkiya, a unos 30 kilómetros al nordeste de Tiro y cerca del Litani. Fuentes de seguridad libanesas informaron por su parte que Israel destruyó un puente en Hermel, bastión de la milicia chiíta. "Los israelíes destruyen todo puente sobre el que Hezbolá pueda transportar armas o combatientes", dijo un portavoz.

Como si fuera poco, las fuerzas israelíes bombardearon los suburbios del sur de Beirut, feudo de Hezbolá, tras varios días de calma en la zona. Israel amenazó con extender sus bombardeos cerca del aeropuerto de la capital libanesa, incluidos los sectores que hasta la fecha no fueron atacados, y pidió a la población que abandone la zona. "El ejército israelí planea ampliar sus operaciones en Beirut", indicaba uno de los volantes lanzados por la aviación israelí en el principal suburbio chiíta del sur de la capital libanesa. Los panfletos, dirigidos a "los ciudadanos de Beirut", invitaban a los habitantes de los barrios de Haret Hreik, Bir Abed, Hay Madi y Rueiss a "huir por su seguridad". Los dos últimos barrios no fueron atacados por el momento por Israel, que se concentró en el perímetro de seguridad de los suburbios del sur de Beirut, donde se encuentra el cuartel general de Hezbolá.

Los panfletos israelíes llegaron al parecer a manos de milicianos del grupo chiíta, y del propio Hassan Nasralá, quien advirtió que Hezbolá atacará Tel Aviv si Israel bombardea el centro de Beirut. "Si ustedes atacan Beirut, nuestros combatientes atacarán Tel Aviv, ya que tenemos los medios para hacer eso", amenazó el líder del grupo radical, provocando inquietud entre los israelíes. Estos últimos no tardaron en responder a las amenazas, asegurando que destruirán todas las infraestructuras del Líbano si Hezbolá ataca la ciudad central de Tel Aviv, a 140 kilómetros de la frontera, adonde se trasladaron muchos de los habitantes del norte de Israel para escapar del lanzamiento de proyectiles, que hasta ahora alcanzaron la distancia máxima de 70 kilómetros.

Las amenazas de Nasralá llegaron en un mensaje de 45 minutos, el más largo de los cuatro discursos pronunciados hasta la fecha por el líder del grupo chiíta, transmitido en la noche de ayer por la televisión libanesa. Nasralá incluso responsabilizó a Estados Unidos de todo el conflicto de la región. El presidente norteamericano, George W. Bush, "es responsable de todo lo que sucede desde el inicio de la ofensiva israelí. El primer ministro Ehud Olmert y su ejército sólo son los instrumentos de la política de Bush", explicó Nasralá, quien agregó que "si los israelíes dejan de atacar áreas civiles en el Líbano, Hezbolá dejará de lanzar cohetes al norte de Israel".