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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

No cumplieron la tregua e intensificaron la escalada

No cumplieron la tregua e intensificaron la escalada

Israel y EEUU buscan remodelar el Oriente Medio

 

Después de la masacre de Cana, condenada por el mundo entero menos EEUU, Israel anunció una tregua de 48 horas pero no la cumplió, y por el contrario intensificó su escalada en el sur del Líbano, extendió provocativamente sus bombardeos a la frontera siria y concentró tropas en el valle de la Bekaa, a la vez que renovó sus amenazas contra Irán, procurando involucrar a ambos países en el conflicto. La meta primaria es reocupar el sur del Líbano (que ya fue ocupado en 1982 y 1996), pero el objetivo fundamental de EEUU e Israel, actuando de consuno, es remodelar totalmente el mapa de esa región rica en petróleo.

NIKO SCHVARZ

CANA (que allí se escribe Qaná) no es otra cosa que la bíblica Canaán, donde Jesús predicó y transformó el agua en vino. Ahora pasó a la historia como un símbolo de los desastres de la guerra, diría Goya.

Los dolores de parto de Condoleezza Rice

 

El martes 1º, cuando debía imperar la tregua anunciada por Israel tras la matanza del 30 de julio en Cana, el cotidiano israelí Maariv titulaba que el Tsahal estaba desplegando tres divisiones, o sea 18 mil soldados, en el sur libanés. El corresponsal de Le Monde en Jerusalén comentaba: "Después de haber interpuesto un rechazo categórico a los reclamos de cese al fuego tras los bombardeos mortíferos en Cana, el primer ministro israelí Ehud Olmert hizo adoptar el martes un plan de extensión de las operaciones militares terrestres en el sur de Líbano".

El 21 de julio, nueve días después del inicio de la invasión de Israel al Líbano, Condoleeza Rice declaró en conferencia de prensa en el Departamento de Estado: "No veo el interés de recurrir a la diplomacia si es para volver al status quo anterior entre Israel y el Líbano. Pienso que sería un error. Lo que estamos viendo es, de cierta manera, el comienzo de las contracciones del nacimiento (o dolores de parto, en inglés: the pangs of childbirth) de un nuevo Medio Oriente y debemos estar seguros de que todo lo que hagamos vaya en el sentido del nuevo Medio Oriente, no hacia el regreso al anterior". (El texto original puede verse en Special Briefing on Travel to the Middle East and Europe, State Department, fecha indicada).

La fórmula empleada por el presidente Bush a ese respecto es la de "remodelación del Gran Oriente Medio". Se trata del control de las zonas ricas en hidrocarburos que Zbignew Brzezinsky y Bernard Lewis llamaban "el arco crítico", que va del Golfo de Guinea al Mar Caspio pasando por el Golfo Pérsico. Según un documentado estudio de Thierry Meyssan, este objetivo supone una redefinición de fronteras, de Estados y de regímenes políticos.

El eco de Ehud Olmert

Como un eco, el primer ministro israelí Ehud Olmert declaró el 1º de agosto que "debemos alcanzar un nuevo balance de poder en el Oriente Medio, mucho más favorable a Israel". El primer paso es intensificar la ofensiva en el Líbano ahora, para dominar el sur del país. El ejército israelí dice que necesita un mes para limpiar la zona y rechazar las fuerzas de Hezbolá 30 kms al norte, más allá del río Litani, y está dispuesto a hacerlo a sangre y fuego, en una ofensiva contra reloj, antes de que se resuelva el envío de una fuerza multinacional de interposición por parte de la ONU. Por eso violaron la tregua que ellos mismos habían anunciado, por eso EEUU se opuso sistemáticamente en el Consejo de Seguridad al reclamo de un alto el fuego inmediato, dejando campo libre a Israel para continuar las matanzas y seguir ocupando territorio libanés. Recién después sobrevendría el cese al fuego. Y entonces piensan introducir en el Líbano a las fuerzas de la OTAN, bajo comando norteamericano.

Supervisión militar, la OTAN y el Gral. Craddock

Se asegura en el trabajo citado que las operaciones militares del ejército israelí son supervisadas por el Departamento de Defensa de EEUU, y que el papel principal en este sentido lo desempeña el general Bantz J. Craddock, quien desde noviembre 2004 es jefe del Comando Sur del ejército de EEUU; antes dirigió el estado mayor personal de Donald Rumsfeld y por orden de éste instaló el campo de concentración de Guantánamo (y el 22 de junio 2005 visitó nuestro país). El general dirigió los blindados en la operación Tormenta del Desierto en Irak y comandó las fuerzas terrestres de la OTAN en Kosovo. (recuerden este dato). En noviembre el general Craddock será nombrado comandante del Comando Europeo de la OTAN y dirigirá (de acuerdo al plan de EEUU) la fuerza de interposición a instalarse en el Líbano, además de las tropas de la OTAN que ya actúan en Afganistán.

En próxima nota demostraremos que la guerra de Israel contra el Líbano estaba planeada de tiempo atrás junto con EEUU, y que nada tiene que ver con los soldados secuestrados. ¿Alguna vez acaso menciona Israel los nombres de Eldad Regev y Ehud Goldwasser, capturados en el Líbano, como lo fue Gilad Shalit en la martirizada franja de Gaza?

Publicado en La República, 4 de agosto 2006

HEZBOLA LANZO 200 MISILES Y GOLPEO A 70 KM DE LA FRONTERA

HEZBOLA LANZO 200 MISILES Y GOLPEO A 70 KM DE LA FRONTERA

En la foto: Paracaidistas israelies cuando se disponen a incursionar en el territorio invadido, sorprendidos por la cámara de AP 

03 de Agosto de 2006

Israel profundizó su ofensiva en el Líbano

La guerra alcanzó su máximo pico de intensidad. Israel intensificó los bombardeos y ocupó posiciones en el Líbano a lo largo de la frontera siria, destruyó un hospital y capturó a siete guerrilleros. Un misil de Hezbolá impactó en Beit Shean y otro mató a un civil cerca de Nahariya. También murieron un soldado israelí y otro del ejército libanés.

 

Por Robert Fisk *

Desde Beirut

Un ataque a un hospital, la matanza de toda una familia libanesa, la captura de cinco hombres de Baalbek y un nuevo número de muertos civiles – 468 hombres mujeres y niños– marcaron el 22º día de la última guerra de Israel contra el Líbano. Los israelíes declararon que soldados helitransportados habían capturado a importantes líderes de Hezbolá, aunque uno de ellos resultó ser un almacenero local de Baalbek. En un pueblo cerca de la ciudad, los ataques aéreos israelíes mataron al hijo y al hermano del alcalde y a cinco niños en su familia.

La batalla del Líbano se estaba descontrolando rápidamente anoche. Las tropas del ejército libanés abandonaron muchos de sus puestos y los diplomáticos europeos les advertían a sus colegas que los milicianos estaban tomando sus posiciones. Se informó que hasta ocho mil tropas del ejército israelí cruzaron la frontera anoche, en lo que fue divulgado como un avance militar hacia el río Litani. Pero se necesitarían muchos más soldados para asegurar un área tan grande en el sur del Líbano.

Los israelíes enviaron paracaidistas para atacar un hospital en Baalbek financiado por Irán con la esperanza de capturar a combatientes heridos de Hezbolá, pero después de una batalla de una hora, capturaron solamente a cinco hombres a quienes el premier israelí, Ehud Olmert, llamó "una buena caza". La operación sugiere lo que Hezbolá ha estado diciendo todo este tiempo sobre el propósito de la campaña israelí: intercambiar prisioneros y canjear combatientes de Hezbolá por los dos soldados israelíes capturados en la frontera el 12 de julio.

Hezbolá siguió disparando más de doscientos cohetes sobre la frontera israelí, matando a un israelí e hiriendo a 21, mientras la artillería israelí disparaba proyectiles hacia el Líbano a razón de uno cada dos minutos. Por primera vez, un cohete de Hezbolá impactó en Cisjordania, así como en la ciudad israelí de Beit Shean, el cohete de más alcance disparado hasta ahora. Un soldado israelí murió en combate cerca de la frontera.

Pero Occidente parece incapaz de ponerle fin a una guerra que claramente está abrumando tanto a Hezbolá como a los israelíes. Hezbolá tiene obviamente muchos más cohetes de lo que creían los israelíes –no hay ciudad en el norte de Israel que esté a salvo de su fuego– y el ejército israelí aparentemente no tiene un plan para derrotar a Hezbolá como no sea la vieja e inútil política de ocupar el sur del Líbano. Si Hezbolá planeó esta campaña con meses de anticipación –y si los israelíes hicieron lo mismo–, entonces ninguno de los dos le da lugar a la diplomacia. Los franceses sabiamente dijeron que ellos conducirán una fuerza de paz al sur del Líbano sólo después de un cese de fuego. Y con seguridad, no dejarán que sea un ejército liderado por la OTAN. Francia ya tiene una compañía de 100 soldados en la fuerza de la ONU en el sur del líbano, cuyo comandante es francés, pero París –después de ver el caos en Irak– no se hace ilusiones sobre los ejércitos occidentales en Medio Oriente.

Ayer, afuera del destrozado hospital Dar al Hikman en Baalbek, había dos automóviles quemados y una minivan acribillada a balazos. El hospital, que incluye un número de aparatos de cardiología de origen británico, estaba vacío cuando comenzó el ataque israelí y fue parcialmente destruido durante el combate.

El ejército libanés, que ha tratado de permanecer fuera del conflicto –Dios sabrá lo que se supone que tienen que hacer sus 75.000 soldados–, fue atacado nuevamente por los israelíes, quienes ayer dispararon un misil contra un automóvil que ellos declararon que llevaba a un líder de Hezbolá. Estaban equivocados. El soldado que viajaba en el automóvil murió instantáneamente, uniéndose a las otras once tropas libaneses de una unidad logística muertas hace dos semanas en un ataque aéreo israelí y que fueron proclamados "mártires" por el gobierno.

El obsceno número de muertos de esta última guerra es el siguiente: 508 civiles libaneses, 46 guerrilleros de Hezbolá, 26 soldados libaneses, 36 soldados israelíes y 19 civiles israelíes. En otras palabras, Hezbolá está matando más soldados israelíes que civiles y los israelíes están matando a muchos más civiles libaneses que guerrilleros. La Cruz Roja libanesa encontró 40 civiles muertos más en el sur del país en los últimos dos días. Muchos de ellos hubieran podido sobrevivir si hubieran recibido asistencia médica.

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère

AYER SIGUIERON LOS BOMBARDEOS Y LOS COMBATES EN LA FRONTERA

AYER SIGUIERON LOS BOMBARDEOS Y LOS COMBATES EN LA FRONTERA

Miércoles, 02 de Agosto de 2006

Luz verde para la ofensiva terrestre

El gabinete de seguridad aprobó ampliar la ofensiva terrestre y hubo combates y muertes en la frontera. También siguió el intercambio de bombas y mísiles, aunque con menor intensidad. Olmert dijo que Israel ya ganó la guerra, pero Hezbolá no se rinde.

  

Israel continuó ayer sus bombardeos sobre el Líbano, después de que el gabinete israelí aprobó ampliar la ofensiva terrestre. Los enfrentamientos entre el ejército israelí y los milicianos de Hezbolá continuaron en varias ciudades del sur del Líbano, mientras Israel intervino por unos minutos la emisora del grupo islámico para transmitir un mensaje a los combatientes enemigos.

 

El gabinete israelí acordó ayer a puertas cerradas y de forma unánime la ampliación de la ofensiva terrestre, una semana después de haberla restringido tras la muerte de 14 de sus soldados en una emboscada en la ciudad de Bint Jebel. Su objetivo es llegar a un eventual cese de fuego en condiciones diferentes a las de antes del comienzo de la guerra. La decisión del gabinete desató un sangriento enfrentamiento en la frontera. Ayer, Israel afirmó haber dado muerte a una veintena de milicianos de Hezbolá en los combates sucesivos de las últimas 48 horas. El ministro de Infraestructura Nacional de Israel, Benjamín Ben-Eliezer, afirmó que se necesitaban entre 10 y 14 días para terminar de debilitar a Hezbolá en la zona en la que su país consideraba que debía desplegarse la fuerza multinacional.

 

Pero no le está resultando fácil doblegar a su enemigo. Portavoces de la milicia chiíta indicaron que en las localidades fronterizas de Kfar Kila y Aita al Shaab se produjeron fuertes enfrentamientos, que obligaron a la retirada del ejército israelí tras la muerte de tres de sus soldados. Durante la noche, las fuerzas armadas israelíes intervinieron durante algunos minutos la televisión de Hezbolá, Al Manar, presentando fotos de cadáveres con textos dirigidos a los militantes del grupo chiíta libanés. Una de las fotografías mostraba un cadáver boca arriba, con un pantalón de camuflaje idéntico a los que usa el ejército de Estados Unidos, un casco y una leyenda en árabe: “Esta es la foto del cadáver de un miembro de las fuerzas especiales de Hezbolá”. Y debajo: “Nasralá miente: no somos nosotros quienes ocultamos nuestras bajas”. A continuación se mostró una foto de Nasralá que advertía: “Miembros de Hezbolá, presten atención, él miente”, y después otra imagen de un cadáver con la leyenda: “Existe un gran número de cadáveres de este tipo en el terreno. Nasralá les oculta la verdad”.

 

Además de enfrentarse en tierra, los ataques de ambos grupos continuaron por aire. Hezbolá atacó con cohetes, aunque con menos intensidad que en días anteriores, ya que cayeron sólo trece mísiles y un obús de mortero, a diferencia de otras jornadas, en los que el número de proyectiles llegaba a más de cien. Por su parte, la aviación israelí realizó doce incursiones aéreas en los alrededores de Baalbeck, al este del Líbano, a pesar de que había declarado una tregua de 48 horas que duraba hasta hoy por la mañana, después de la masacre de Qana, donde el domingo murieron 57 personas. Los ataques israelíes provocaron ayer la muerte de otros tres civiles libaneses, esta vez una mujer y sus dos hijas, después de que fuera impactada su casa, en una localidad cercana al puerto de Sidón, 41 kilómetros al sur de Beirut. Un vocero del gobierno israelí anunció que a partir de hoy los bombardeos se intensificarán.

 

Por otra parte, el éxodo de la población en la sureña región de Tiro se aceleró ayer debido a un ultimátum israelí que llamó a la población a abandonar la región de inmediato y dirigirse hacia el norte. El objetivo del ejército es controlar el territorio que va hasta el río Litani. “Horribles ataques terroristas son lanzados desde las regiones donde habitan. El ejército israelí actuará desde ahora con toda su potencia contra los terroristas”, decían los volantes que fueron distribuidos en la zona. El alcalde de Tiro, Abdel Mohsen Husseini, dijo que en esa ciudad de 100 mil habitantes sólo quedan 15.

 

Los mensajes israelíes fueron dirigidos no sólo a los enemigos sino también a sus propias filas. “Estamos en el comienzo de un proceso político que al final llevará a un cese del fuego en condiciones distintas a las de antes”, dijo ayer el primer ministro Ehud Olmert ante el Colegio para la Seguridad Nacional. “Aceptaremos un cese el fuego cuando sepamos con certeza que las condiciones que prevalecen en el terreno son distintas a las que causaron el inicio de esta guerra”, indicó el premier, quien agregó que “aunque la campaña militar terminara hoy, el rostro de Medio Oriente ya habría cambiado luego del gran éxito que el Estado de Israel, el ejército y el pueblo han conseguido”.

 

Los ataques continuaron también en la Franja de Gaza, donde Israel realiza bombardeos desde el 25 de junio, cuando militantes islamistas secuestraron al soldado israelí Gilad Shalit. Al menos dos personas murieron y seis resultaron heridas ayer en el norte de la Franja a causa de un ataque aéreo israelí.

 

La ceguera de Bush y Blair

La ceguera de Bush y Blair

Por: Robert Fisk

Página/12 - Buenos Aires

 

Todo ejército extranjero, incluyendo el israelí, viene a llorar al Líbano. ¿Cómo es que George W. Bush y Lord Blair de Kut al Amara, después de sus inevitables desastres en Afganistán e Irak, crean que una fuerza liderada por la OTAN va a sobrevivir en la frontera sur del Líbano? Los israelíes obviamente disfrutarán viendo su desplazamiento

-será el momento en que Occidente se haga cargo de las bajas-, pero Hezbolá probablemente verá su llegada como representante del ejército israelí. Después de todo, se supone que es una fuerza "parachoques" para proteger a Israel -no, como rápidamente notaron los libaneses, para proteger al Líbano- y el último ejército de la OTAN que vino a este país fue literalmente volado de su misión por terroristas suicidas.

 

Con qué ligereza los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña han borrado la historia de la antigua Fuerza Multinacional, la FMN, que llegó a Beirut para escoltar a los guerrilleros palestinos fuera del Líbano, en agosto de 1982. Luego, después de la masacre de 1700 guerrilleros palestinos en los campos de Sabra y Chatila a manos de la

milicia libanesa representante de Israel, regresaron para proteger a los sobrevivientes y extender la soberanía del gobierno libanés. ¿Suena conocido? También vinieron para entrenar al ejército libanés -una de las misiones endilgadas al nuevo ejército de Bush-Blair- y fracasaron. Muertos por los terroristas suicidas en sus cuarteles en Beirut con la pérdida de 241 vidas estadounidenses, los marines de Estados Unidos se retiraron, cavando terraplenes bajo el aeropuerto de Beirut.

 

Y ahí vivieron hasta que el ejército libanés recientemente entrenado se separó en febrero de 1984. En ese momento el presidente Ronald Reagan decidió dar nuevo destino a sus tropas en el exterior. Como muchas famosas retiradas -la retirada de Napoleón de Moscú, por ejemplo, o la última retirada de Custer- representaba un desastre nacional, un golpe colosal al prestigio en la región y una advertencia de que esas aventuras libanesas siempre terminan en lágrimas. El contingente militar francés se fue poco después. Lo mismo hicieron los italianos. Una compañía de tropas británica fue la primera en escabullirse del Líbano.

 

¿Cómo es posible que alguien crea que el próximo ejército extranjero que llegue a la moledora libanesa va a ser más exitoso? Es verdad, la FMN no estaba respaldada por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero ¿desde cuándo fue susceptible Hezbolá a las exigencias de la ONU? No se desarmaron -como se le pidió por la resolución 1559 de la ONU- y uno de los ejércitos guerrilleros más fuertes del mundo no entregará sus armas a un puñado de generales de la OTAN. Pero la mayoría de la fuerza será musulmana, nos dicen. Esto puede ser verdad y los turcos imprudentemente ya aceptaron participar. Pero ¿van a aceptar los libaneses que los descendientes del odiado imperio otomano gobiernen parte de su país? El sur chiíta del Líbano, ¿aceptará soldados musulmanes sunnitas como sus nuevos jefes?

 

¿Cómo es que no se consultó a la gente del sur del Líbano sobre el ejército que se supone que vivirá en su tierra? Porque, por supuesto, no vienen por ella. Vendrán porque los israelíes y los estadounidenses quieren que estén ahí para ayudar a rediseñar Medio Oriente. Sin duda, esto tiene sentido para Washington, donde las reglas de autoengaño mandan casi tanto como lo hacen en Israel. Pero los sueños de Estados Unidos generalmente se convierten en las pesadillas de Medio Oriente.

 

Y esta vez, veremos la desintegración el ejército liderado por la OTAN de cerca. El sudoeste de Afganistán e Irak son ahora tan peligrosos que ningún periodista puede ser testigo de las masacres y atrocidades perpetradas como resultado de nuestros inútiles proyectos para la región. Pero en el Líbano será una cobertura en vivo de un desastre que sólo puede ser evitado por un paso diplomático que los señores Bush y Blair se niegan a dar: hablar con Damasco.

 

Cuando este último ejército extranjero llegue al Líbano, habrá que contar los días o las horas para que sufra el primer ataque. Y entonces escucharemos una vez más que estamos luchando contra el mal, que "ellos" -Hezbolá o los guerrilleros palestinos o cualquiera que esté planeando destruir "nuestro" ejército- odian nuestros valores; y luego, por supuesto, nos dirán que todo esto es parte de la "guerra contra el terror", la pavada que Israel ha estado esgrimiendo. Y luego quizá nos acordemos lo que George Bush padre dijo después de que los aliados de Hezbolá, los terroristas suicidas, bombardearon a los marines allá en 1982: que la política estadounidense no cambiaría por un grupo de "insidiosos terroristas cobardes".

 

Y todos sabemos lo que sucedió entonces. ¿O lo hemos olvidado?

Un crimen de guerra

Un crimen de guerra

Por: Robert Fisk

Página/12 - Buenos Aires

 

Escribieron los nombres de los niños muertos en las mortajas de plástico. "Mehdi Hashem, seis años - Qana", estaba escrito con un marcador en la bolsa en la que yacía el cuerpo del niño. "Hussein al Mohamed, doce años - Qana, Abbas al Shalhoub, un año - Qana." Y cuando el soldado libanés fue a levantar el pequeño cuerpo de Abbas, éste rebotó sobre su hombro como el niño debería haberlo hecho sobre el hombro de su padre el sábado. En total, 57 cuerpos fueron traídos al hospital público de Tiro y a otras clínicas. 37 eran niños. Cuando se les acabaron las bolsas de plástico, comenzaron a envolver los pequeños cuerpos en alfombras. Sus cabellos estaban teñidos por el polvo y a la mayoría les salía sangre de la nariz.

 

Hay que tener un corazón de piedra para no sentir la ira que sentimos todos los que veíamos esa escena ayer. Esta masacre fue una obscenidad, una atrocidad -y si la fuerza aérea israelí realmente bombardea con la "precisión" con la que asegura, entonces esto también fue un crimen de guerra-. Israel aseguró que militantes de Hezbolá habían disparado mísiles desde la aldea del sur libanés, Qana -como si eso justificara esta masacre-. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, habló del "terror musulmán" amenazando a la "civilización occidental" -como si Hezbolá hubiera matado a toda esa pobre gente-.

 

Y en Qana, de todos los lugares posibles. Ya que sólo diez años atrás fue el escenario de otra masacre israelí, la matanza de 106 refugiados libaneses. La artillería israelí los atacó cuando se refugiaban en una base de la ONU en esa aldea. Más de la mitad de esos 106 eran niños. Más tarde, Israel dijo no había tenido un avión no tripulado que sacara fotos en tiempo real de la escena de la matanza –una declaración que resultó ser falsa cuando The Independent descubrió un video en el que se veía a un avión de este tipo sobre el campo en llamas-. Es como si Qana -cuyos habitantes aseguran que fue la aldea en la que Jesús convirtió el agua en vino- estuviera maldecida por el mundo, destinada para siempre a hospedar la tragedia.

 

De igual forma, no hay duda del misil que mató a todos esos niños ayer. Vino de Estados Unidos, y en una parte de él estaba escrito: "Para usar en MK-84 Bomba Guiada BSU-37-B". No hay dudas de que sus creadores lo califican de "probado para combate" ya que destruyó todo el edificio de tres pisos en el que vivían las familias Shalhoub y Hashim. Se habían refugiado de un enorme bombardeo israelí en el sótano, y allí fue donde la mayoría murió.

 

Encontré a Nejwah Shalhoub tirado en el hospital público de Tiro, su mandíbula y su cara estaban vendadas como las de Robespierre antes de su ejecución. No lloró ni gritó, aunque se veía en su cara que le dolía. Su hermano, Taisir, de 46 años, había muerto. También su hermana Najla y su pequeña sobrina Zeinab, de sólo seis años. "Estábamos en el sótano escondiéndonos cuando la bomba explotó a la una de la madrugada", aseguró. "En el nombre de Dios, ¿qué hicimos para merecer esto? La mayoría de los muertos son niños, ancianos y mujeres. Muchos de los niños estaban despiertos y jugando. ¿Por qué nos hace esto el mundo?", se preguntaba Nejwah.

 

Las muertes de ayer incrementaron el total de muertos civiles en Líbano a más de 500, desde que el bombardeo aéreo, marítimo y terrestre israelí contra el país comenzó el 12 de julio, después de que miembros de Hezbolá cruzaron el alambrado fronterizo, mataron a tres soldados israelíes y capturaron a otros dos. Pero la matanza de ayer terminó con más de un año de mutuo antagonismo dentro del gobierno libanés, ya que los políticos pro-estadounidenses y los pro-sirios denunciaron lo que describieron como "un horrible crimen".

 

Miles de manifestantes atacaron el mayor edificio de las Naciones Unidas en Beirut gritando: "Destruyan a Tel Aviv, destruyan a Tel Aviv". Por su parte, el premier libanés, el normalmente imperturbable Fouad Siniora, llamó a la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, y le ordenó que cancelara su inminente viaje a Beirut. Nadie en este país puede olvidar cómo el presidente George Bush, Rice y Tony Blair se han negado en repetidas ocasiones a llamar a un inmediato cese al fuego -una tregua que hubiera salvado todas estas vidas ayer-. Rice sólo dijo: "Queremos un cese al fuego lo antes posible". Este comentario fue seguido por un anuncio israelí, en el que se declaraba la intención de mantener el bombardeo al Líbano por al menos dos semanas más.

 

A lo largo del día, los habitantes de Qana y los trabajadores de Protección Civil excavaron en las ruinas del edificio con palas y sus propias manos, hasta que encontraban un cuerpo tras del otro, vestidos con ropas coloridas. En una parte de los escombros, encontraron lo que quedaba de una habitación con 18 cuerpos adentro. Doce eran mujeres. A lo largo de todo el sur del Líbano, se pueden encontrar escenas como ésta, no tan grotescas en comparación, pero igual de terribles, ya que para los pobladores es tan aterrador irse como quedarse. Los israelíes han lanzado panfletos sobre Qana, ordenándole a la gente que deje sus casas. Sin embargo, ya van dos veces, desde que comenzó la masacre israelí, que les ordenan a los pobladores que dejen sus hogares y luego los atacan con artillería aérea cuando obedecen y huyen. Hay al menos tres mil chiítas musulmanes atrapados en aldeas entre Qlaya y Aiteroun (cerca de donde realizó Israel la última incursión terrestre), en Bint Jbeil, y, no obstante, ninguno de ellos puede irse sin temer morir en las rutas.

 

¿Y la reacción de Olmert? Después de expresar su "profundo pesar", anunció: "No detendremos esta batalla, a pesar de los difíciles incidentes (sic) de esta madrugada. Continuaremos con la actividad y, si es necesario, la ampliaremos sin dudarlo". Pero, ¿cuánto más se puede ampliar? La infraestructura del Líbano se está destruyendo, sus aldeas están siendo arrasadas, su gente está cada vez más aterrorizada -y terror es la palabra que usamos- de los bombarderos estadounidenses utilizados por Israel. Los mísiles de Hezbolá son iraníes, y fue Hezbolá el que comenzó esta guerra con su ataque ilegal y provocativo al otro lado de la frontera. Pero la carnicería de Israel contra la población civil ha shockeado profundamente no sólo a los diplomáticos occidentales que permanecen en Beirut, sino también a los cientos de trabajadores humanitarios de la Cruz Roja y otras organizaciones importantes.

LOS ATAQUES SE CONCENTRARON EN LA FRONTERA CON SIRIA

LOS ATAQUES SE CONCENTRARON EN LA FRONTERA CON SIRIA

Martes, 01 de Agosto de 2006

 

Israel falta a su promesa de tregua

 

El gobierno de Ehud Olmert había decidido un alto el fuego por 48 horas tras el mortal ataque en Qana. Ayer continuó con la ofensiva contra Hezbolá en el Líbano y advirtió que reforzará la operación terrestre y seguirán los bombardeos si se ven amenazados sus soldados o civiles.

 

Por Georgina Higueras *

Desde Jerusalén

 

Presionado por los militares, el gobierno israelí dio ayer marcha atrás sobre la tregua de 48 horas anunciada el domingo para facilitar una investigación de la matanza de 57 civiles –37 de ellos niños– en Qana, al sur del Líbano. Amparándose en que, “si se declarase un alto el fuego inmediato, los extremistas volverían a levantar la cabeza”, el ministro de Defensa, Amir Peretz, aseguró en el Parlamento que Israel ha reforzado su ofensiva terrestre contra Hezbolá y que en estos días recurrirá a los bombardeos aéreos cuando considere que sus tropas o sus civiles estén amenazados. Los ataques de Israel de ayer se concentraron en la zona fronteriza con Siria, en la ciudad de Hermel y la ruta que comunica los dos países. No hubo víctimas.

 

Después de la declaración de Peretz, el primer ministro Ehud Olmert rompía el compromiso de alto el fuego temporal y declaraba: “La lucha continúa. No hay tregua, ni la habrá en los próximos días. Detendremos la guerra cuando sea eliminada la amenaza de cohetes, nuestros soldados secuestrados regresen a casa y los israelíes puedan vivir tranquilos”. Añadió que las fuerzas armadas de Israel siguen luchando “por aire, mar y tierra y en estos momentos brigadas del ejército avanzan en el sur del Líbano para eliminar las infraestructuras del terror”. La medida, solicitada por toda la comunidad internacional, había sido anunciada tras la reunión de la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, con Olmert, en la que se trató ampliamente el bombardeo en Qana. La tragedia llevó a Rice a pronunciarse, por primera vez, a favor de un alto el fuego. Sin embargo, la tregua duró poco. “No podemos aceptar un alto el fuego inmediato en el Líbano, porque en unos meses volveríamos a encontrarnos en la misma situación”, dijo Peretz.

 

La sesión parlamentaria estuvo dominada por la polarización política. Los cuatro diputados árabes fueron expulsados por insultar al gobierno (uno de ellos llegó a llamar “criminal” a Peretz), mientras la oposición, encabezada por el líder del Likud, Benjamín Netanyahu, cerró filas con los uniformados y exigió continuar la guerra hasta el exterminio de Hezbolá. Los militares israelíes, sin embargo, aceleran la maquinaria de guerra, empeñados en retirar a los guerrilleros de Alá al menos a dos kilómetros de la frontera israelí. Los militares son partidarios de incrementar la ofensiva para garantizar, antes de que llegue la fuerza multinacional, una zona tapón lo más extensa posible, en la que se desplegaría ésta junto con efectivos del ejército libanés. Recortado el uso de la fuerza aérea, el ejército quiere multiplicar el peso de la ofensiva terrestre, para lo que pretende que entre en acción al menos una división de reservistas. Aviones israelíes bombardearon ayer posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano, para facilitar las operaciones en tierra, ya que encontraron una fuerte resistencia. Los pueblos libaneses de Kila, Taibe y Adasia fueron los más atacados. Hezbolá respondió lanzando más.

 

El ejército israelí atacó también un vehículo militar libanés cerca de un puesto de control libanés próximo a la frontera con Siria y mató a un soldado cerca de Tiro. Posteriormente se disculpó e indicó que había confundido a los ocupantes con milicianos islámicos. Según la encuesta publicada por el diario Ma’ariv una semana después de iniciarse la ofensiva –el pasado 12 de julio, tras el secuestro por Hezbolá de dos soldados–, el 95 por ciento de los israelíes estaba a favor de la decisión de Olmert. Ayer, sin embargo, el periódico Haaretz daba cuenta del creciente nerviosismo que se está instalando tanto en el pueblo cuanto en la clase política y en la militar, al constatar que hasta ahora no se ha conseguido ninguno de los objetivos.

 

La matanza de Qana también llevó a Israel a adelantar la reunión del gabinete de crisis, convencido de que se termina el tiempo concedido por . El gobierno considera que sólo cuenta con una semana más para completar su misión en el Líbano e insiste en que continuará los ataques hasta que llegue la fuerza multinacional. Todo apunta a que el Consejo de Seguridad se reunirá mañana con una propuesta que, tras condenar la acción israelí, impondría un alto el fuego y el envío inmediato de una fuerza internacional de intervención. Ya han comenzado las negociaciones del texto entre los 15 miembros del consejo, y especialmente entre los cinco con derecho a veto, por lo que la propuesta podría aprobarse el viernes y el lunes podrían llegar los primeros efectivos.

 

QANA

QANA

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 Lunes, 31 de Julio de 2006 

 

UN BOMBARDEO ISRAELÍ A LA ALDEA LIBANESA QANA MATO A 57 CIVILES, ENTRE ELLOS 37 NIÑOS

 

Masacre en un sótano con refugiados

Con las decenas de muertos de ayer, son más de 500 los muertos libaneses. La comunidad internacional condenó la ofensiva israelí; como consecuencia, el gobierno de Ehud Olmert suspendió los bombardeos por 48 horas. El premier Fouad Siniora canceló la invitación de Condoleezza Rice al Líbano.

 

Israel mató a 57 civiles libaneses, entre ellos 37 niños, en el ataque más mortífero de su campaña. El bombardeo, dirigido a un edificio en el que se refugiaban decenas de familias, fue condenado por todo el mundo y quebró la posibilidad de un cese de fuego negociado entre Tel Aviv y Beirut. “No hay espacio hoy para otra discusión que no sea un inmediato e incondicional cese del fuego y una investigación internacional sobre la masacre israelí en Líbano”, aseguró el primer ministro libanés, Fouad Siniora, rechazando cualquier condición por parte del gobierno israelí para suspender los bombardeos. Ante la ola de críticas, Israel anunció un cese de los ataques por 48 horas. Pero la suspensión es sólo parcial. Tel Aviv podrá continuar atacando objetivos de Hezbolá y adelantó que para este miércoles habrá terminado de establecer una zona de seguridad de dos kilómetros de ancho en la frontera con el Líbano.

 

Beirut rompió su tradicional actitud cautelosa y denunció a Israel de cometer crímenes de guerra. Siniora apeló una vez a la unidad del pueblo libanés y del mundo árabe, que hasta el momento no ha tomado una actitud muy activa en el conflicto. Aunque ningún país apoyó el ataque, la condena de la comunidad internacional fue muy variada. Las potencias europeas rechazaron la matanza de civiles pero repitieron las declaraciones tibias que hicieron fracasar la Cumbre de Roma de la semana pasada. La intervención más fuerte estuvo a cargo de Italia. El canciller Massimo D’Alema advirtió que la “intransigencia” del gobierno israelí hace muy difícil encontrar una solución al actual conflicto con Hezbolá en el Líbano. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió ayer en una sesión de emergencia con la esperanza de consensuar una condena a Israel. Sin embargo, la posición inalterada de Estados Unidos volvió a obstaculizar tal resolución, que se vio reducida a una mera expresión de “conmoción y aflicción” por la muerte de civiles. Una vez más, el Consejo vuelve a contradecir al secretario general Kofi Annan que más temprano había demandado una condena fuerte contra el ataque israelí.

 

Luego del ataque al edificio de tres pisos en la aldea de Qana, muy cerca de Tiro, Hezbolá había advertido que respondería con fuerza. Horas después comenzaron a sonar las sirenas de alarma de ataque en todo el norte israelí. Haifa, Kiriat Shmona, Acre, Naharia y Rosh Pina fueron las ciudades golpeadas ayer, en la mayor ofensiva de la milicia chiíta desde que comenzó el conflicto a mediados de este mes. Al menos 140 cohetes fueron lanzados desde el sur libanés, dejando sólo siete heridos leves. Tel Aviv lamentó la muerte de civiles libaneses pero advirtió que no terminará con los ataques. La portavoz del gobierno israelí, Miri Eisin, anunció que investigarán las razones de este “error”. Sin embargo, luego justificó ese “error”. “Israel no tiene como objetivo a civiles, por eso Hezbolá se oculta en los lugares donde viven civiles. Israel está profundamente entristecido y lleno de angustia”, explicó Eisin. En su declaración, el ejército israelí aseguró que el ataque fue una reacción directa a los mísiles lanzados por Hezbolá desde esa aldea.

 

Libaneses, palestinos e israelíes, todos protestaron ayer contra el ataque en Qana. Cerca de cinco mil personas se reunieron frente al edificio de la misión de la ONU en Beirut para rechazar la ofensiva de Tel Aviv y la ausencia de una respuesta contundente de la comunidad internacional. Cientos de libaneses consiguieron entrar al edificio y realizaron algunos destrozos. Mientras tanto, la representación de la Unión Europea, cercana al lugar, era evacuada por precaución.

 

En la Franja de Gaza, cinco palestinos resultaron heridos luego de participar de una protesta similar, que terminó también de forma violenta. En Israel, en tanto, miles de ciudadanos de origen árabe manifestaron en la zona de Galilea, en el norte del país.

 

Cuando sucedió el ataque en Qana, Rice se encontraba reunida con el ministro de Defensa israelí, el laborista Amir Peretz, discutiendo un posible acuerdo con el Líbano. La masacre de Qana, sin embargo, cambió todo. La negociación que tenía a Estados Unidos como mediador suponía eldesarme y la retirada de Hezbolá de sus posiciones en el sur del Líbano, el establecimiento en la zona de una importante fuerza multinacional que ayudaría al ejército libanés a tomar posiciones en ese territorio, y permitiera la devolución de los soldados israelíes secuestrados.

 
El pedido de una “tregua inmediata e incondicional”, que hizo el premier libanés luego de conocerse el ataque en Qana, demostró que la negociación se ha quebrado. Por eso, Siniora canceló el viaje que tenía programado ayer Rice al Líbano. La secretaria de Estado se quedará en Israel continuando las negociaciones, aunque sigue sin demandar la suspensión de los ataques israelíes, que Peretz adelantó que durarán al menos dos semanas más. Unilateralmente, Israel anunció un primer cese de los bombardeos por 48 horas, que seguramente no será tal, ya que se reservó el derecho de continuar atacando a los objetivos de Hezbolá que bombardeen Israel. De lo que no cabe duda es de que ayer todas las esperanzas de que se alcance la paz pronto se derrumbaron.

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo?

Por: Eduardo Galeano

Un país bombardea dos países. La impunidad podría resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas tímidas protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores? Esta carnicería de civiles se desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía palestina? ¿Hasta cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del Líbano entero? La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron? Hezbollá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo? Iraq, Afganistán, Palestina, Líbano… ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente? Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria? 

Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?

 Las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de los EE.UU.? Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega? La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí? En proporción a la población, los cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Iraq, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría? Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki? En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal. ¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación? Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación? Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?  Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Iraq y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie? Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?