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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Información - Prensa

Israel y Hezbolá aceptan que ONU medie en los secuestros

Israel y Hezbolá aceptan que ONU medie en los secuestros

Martes 5 de Septiembre de 2006  -  El secretario general de la ONU, Kofi Annan, anunció que Israel y la milicia chiita Hezbolá aceptaron la mediación de la ONU en el secuestro de dos soldados israelíes el pasado mes de julio.

“Voy a designar a una persona en secreto para que trabaje con ambas partes... no voy a decir su nombre ni hoy ni mañana”, declaró Annan en una conferencia de prensa en Arabia Saudita.
El secretario general de la ONU ha visitado en los últimos días, entre otros sitios, Jerusalén y Líbano tras la guerra de 34 días entre Israel y la milicia Hezbolá, cesó el pasado día 14 con la entrada en vigor del alto el fuego pactado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Desde el inicio de los enfrentamientos, tras la captura, el 12 de julio, de los soldados israelíes Ehud Goldwaser y Eldad Réguev, el grupo chiita mantiene que únicamente los liberarán en un intercambio con presos libaneses detenidos en cárceles israelíes.

Los padres de ambos militares criticaron al gobierno israelí por aceptar un alto el fuego con la guerrilla sin asegurar la liberación de sus hijos.

El gobierno israelí, encabezado por Ehud Olmert, dijo en un principio que se negaba tajantemente a canjear presos con Hezbolá, pese a que ya lo ha hecho en otras ocasiones en el pasado.
Gira accidentada. Annan se encuentra realizando una gira por varios países de Oriente Próximo para analizar la aplicación de la resolución 1.701 de la ONU, que establece las condiciones del alto el fuego. Hoy se reúne con el presidente de Egipto, Hosni Mubarak.

Tiene previsto entrevistarse también con el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, y con el ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Ahmed Abul Gheit.

Ayer pasó unas horas en Qatar, donde se entrevistó con el emir de ese país, jeque Hamad Bin Jalifa al Zani. Luego visitó la ciudad saudita de Yeda, donde se reunió con el rey Abdalá y mantuvo conversaciones con el ministro de Exteriores, príncipe Saud al Faisal.

Quejas. El gobierno libanés decidió anoche presentar una queja contra Israel ante el Consejo de Seguridad de la ONU por la prosecución del bloqueo marítimo, aéreo y terrestre que impone al Líbano en violación a la resolución 1701.

El anuncio fue hecho por el ministro de Información, Ghazi Aridi, al término de la reunión del gabinete, consagrada a examinar la situación en el país y el despliegue del ejército en la frontera, que “ha sido retrasado a causa del rechazo israelí a retirarse de algunas posiciones que ocupó”.
Aridi dijo que el mando de las fuerzas de la ONU informó al ejército libanés que Israel se había retirado ayer de algunas posiciones y que en dos semanas podrían hacerlo de modo total.
También señaló que la prosecución del bloqueo constituye “no sólo una agresión contra el Líbano, sino también contra los derechos del hombre y contra la dignidad de las naciones que aprobaron la (resolución) 1701”.

El texto de la resolución, que puso fin el 14 de agosto a 34 días de hostilidades entre Israel y la milicia Hezbolá , estipula la retirada israelí de las posiciones que ocupó durante su ofensiva contra el Líbano, así como el despliegue de las fuerzas armadas, junto a la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), para extender la autoridad del Estado en el territorio nacional.

El gobierno instó a las naciones que aprobaron la resolución 1701 que condenen a Israel y lo obliguen a aplicar el texto de la ONU.

Ehud Olmert renuncia a la retirada de Cisjordania

Ehud Olmert renuncia a la retirada de Cisjordania

El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, anunció que suspende el proyecto de repliegue de Cisjordania —pieza central del programa con el que ganó las elecciones generales en marzo pasado— porque, tras la guerra del Líbano, no es lo más indicado.
Olmert hizo el anuncio ante la Comité de Asuntos Exteriores y de Defensa de la Knesset (Parlamento) que investiga la actuación y posibles fallos del gobierno y del ejército en la conducción de la guerra del Líbano.

En repetidas ocasiones el primer ministro ha contestado, a quienes acusaban a su gobierno de incompetencia en la guerra, criticando la actuación de ejecutivos anteriores al suyo porque dejaron que el grupo libanés chiita Hezbolá se armara desde el momento en que Israel se retiró del Líbano, en el año 2000.

Durante la reciente contienda quedó patente hasta qué punto Hezbolá se había fortalecido en esos años y eso hizo que perdiera popularidad la idea de una retirada unilateral de Cisjordania a partir de la cual, según se insinuó en la campaña para las elecciones de marzo, Israel podría desentenderse de los palestinos.

Además, pese a la retirada de Gaza, vista como muy exitosa en su momento, Israel sigue empeñado en esa región donde, a raíz del secuestro de uno de sus soldados, lanzó una operación militar contra la franja.

Así las cosas, Olmert declaró ante el Parlamento que el plan de desconexión, con el que había logrado el voto de los muchos israelíes escépticos con el proceso de paz y que sólo aspiraban a tener seguridad aunque fuera levantando barreras, “ya no es adecuado”.

Ran Cohen, miembro socialdemócrata del Comité, declaró tras la reunión que había entendido que el primer ministro ha enterrado el proyecto.

Aún al principio de la guerra del Líbano, Olmert defendió el plan e incluso llegó a augurar que el conflicto con la guerrilla libanesa daría más fuerza al proyecto.

Pero rápidamente, dentro de su propio partido Kadima (que el anterior primer ministro Ariel Sharon creó precisamente para poder sacar adelante la desconexión de Gaza que su formación, el Likud, rechazaba) empezaron a surgir dudas sobre la oportunidad de retirarse de Cisjordania

Israel admite que negocia el canje de tres soldados.

Israel admite que negocia el canje de tres soldados.

Israel admite que negocia el canje de tres soldados por presos de Hamás y Hezbolá 
Un enviado de Ehud Olmert viajó a Egipto y Alemania para pactar las condiciones

"No negociamos con terroristas" es la coletilla que las autoridades israelíes pregonaron después de que el cabo Gilad Shalit fuera capturado por Hamás en una base militar próxima a Gaza el 25 de junio. La repitieron a partir del 12 de julio, cuando otros dos soldados fueron secuestrados por Hezbolá. El Ejército hebreo atacó el territorio palestino y Líbano, aunque nadie creía posible que esas operaciones pudieran lograr la liberación de los uniformados. Ahora Ehud Olmert ha decidido negociar. Ofer Dekel, enviado del primer ministro, ha viajado a Egipto y Alemania para pactar las condiciones.

La presión de la calle también ha surtido efecto sobre un Gobierno que recibe a diario severas críticas por el manejo de la guerra en Líbano y que necesita un respiro. El jueves, una manifestación en Tel Aviv reunió a 50.000 personas que reclamaban la vuelta a casa de Shalit y de los capturados en Líbano, Eldad Regev y Udi Goldwasser.

Ofer Dekel, ex número dos del Mosad, servicio de espionaje exterior israelí, y enviado del primer ministro Olmert, ha viajado recientemente a El Cairo y a Alemania, según revelaba ayer el diario Yediot Ajoronot. En Egipto se ha entrevistado con jefes de los servicios secretos de ese país, que desde finales de junio median en la crisis. En el país europeo se reunió con Ernst Uhrlau, jefe de la agencia de espionaje, que precisamente trabaja estos días en Beirut con el mismo cometido.

Desde la década de los setenta, los Ejecutivos israelíes han aceptado una decena de intercambios siempre desventajosos. En los años ochenta, miles de reclusos árabes fueron puestos en libertad a cambio de civiles, de militares israelíes o de cadáveres de soldados en manos de Hezbolá y de grupos palestinos. Uno de los más sonoros canjes se produjo en 1997, cuando fue excarcelado el jeque Ahmed Yasín -fundador de Hamás asesinado en 2004- después de que dos agentes del Mosad fueran detenidos en Ammán tras un intento frustrado de asesinato de Jaled Meshal, actual jefe del movimiento fundamentalista palestino en el exilio, en Siria.

Ahora se trata de conocer la calidad del canje. Porque si Israel ha accedido a negociar, Hamás también ha rebajado sus pretensiones. No exige ya la liberación de los casi 10.000 presos palestinos, aunque tampoco aceptarán que los excarcelados sean militantes de medio pelo. Según la información del diario israelí, Shalit sería devuelto a finales de mes y unos 800 prisioneros palestinos serían excarcelados en tres fases: en la última, antes de fin de año, 200 palestinos que purgan penas de más de 20 años de prisión saldrían libres. Tampoco se conoce si entre los 800 serán incluidos la veintena de diputados y ministros de Hamás capturados en Cisjordania en junio. Fuentes oficiales israelíes señalaron que "no hay acuerdo y los informes que contradigan esta versión son prematuros". Pero, por primera vez, no desmintieron las negociaciones.

En el caso de Hezbolá sucede algo similar. La organización chií dejó claro desde el 12 de julio que su pretensión era negociar un canje de los soldados hebreos por tres milicianos, dos de los cuales han cumplido 28 años de cárcel en Israel. El Ejecutivo de Olmert se halla entre los fuegos de la presión popular y el doloroso trance de ofrecer a Hezbolá una victoria si accede al intercambio.

 

Olmert no ve paz posible con Siria

Olmert no ve paz posible con Siria   
Jerusalén - El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha enviado un mensaje a Siria en el que le comunica que, "vista su conducta", no puede considerar iniciar negociaciones de paz bilaterales.
 
Así lo explicó hoy el primer ministro en una comparecencia ante el Comité de Asuntos Exteriores y de Defensa de la Kneset (Parlamento israelí), según la radio del Ejército.
 
"Todos aquellos que usan la violencia contra Israel lo hacen a través de Siria", explicó Olmert cuyo Gobierno acusa a Damasco de ser el intermediario entre Irán y el grupo libanés chíi Hibulá y el proveedor de la mayor parte del armamento que llega a esa guerrilla.
 
En su comparecencia, el primer ministro habló incluso de la hipótesis de una guerra con Siria y dijo que, de producirse, se utilizaría más fuerza de la que se ha empleado en el reciente conflicto de Líbano. "No nos impondríamos a nosotros mismos las limitaciones que nos hemos impuesto en Líbano", declaró.
 
Durante la guerra de Líbano, acabada el pasado día 14, Israel repitió una y otra vez que no tenía intención de ampliar la contienda a Siria y el ministro de Seguridad Interior, Avi Dichter, llegó incluso a evocar la posibilidad de devolver los altos del Golán a ese país dentro de un acuerdo de paz.

Primeer Ministro libanés rechaza propuesta de Olmert.

Primeer Ministro libanés rechaza propuesta de Olmert.


BEIRUT, 3 sep  -- El primer ministro libanés Fouad  Siniora rechazó el domingo  el llamado del premier israelí Ehud Olmert para  sostener una reunión, afirmando que Líbano será el último Estado  árabe que hará la paz con Israel. 

     Siniora expresó su rechazo después de que Olmert pidió hoy a su  contraparte libanés que haga la paz con Israel. 

     Olmert ha enviado muchas invitaciones a Siniora para concertar la  reunión, dijo la oficina de prensa del primer ministro libanés en  una declaración, agregando que "esas invitaciones fueron rechazadas  incluso antes de que llegaran". 

     La semana pasada, Siniora dijo que Líbano será "el último país  árabe que firme un acuerdo de paz con Israel", destacando que la  iniciativa árabe de paz fue el cimiento para establecer una paz  "justa e inclusiva" con Israel. 

     También demandó a Israel que ponga totalmente en práctica la  Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, retirándose de  Líbano y levantando su bloqueo aéreo y marítimo sobre el país. 

     Olmert hizo un llamado al primer ministro de Líbano para  estrechar manos, firmar un tratado de paz y también prometió hacer  todo de forma responsable y meditada para aprovechar toda  oportunidad para la paz entre los dos vecinos. 

     No ha habido relaciones diplomáticas entre Israel y Líbano desde  la creación del Estado judío en 1948

Hezbolá se opone a la presencia de tropas alemanas en el Líbano

Hezbolá se opone a la presencia de tropas alemanas en el Líbano


El Gobierno alemán anunció ayer que "aplaza" indefinidamente el envío de varios buques de guerra a las costas libanesas para verificar el alto el fuego entre Israel y Hezbolá, porque hasta la fecha no ha recibido ninguna invitación de Beirut.

Fuentes diplomáticas israelíes indicaron que la causa del aplazamiento es la negativa de Hezbolá a que Alemania forme parte de la fuerza multinacional que estos días se está desplegando en el sur de Líbano, y que el primer ministro Fuad Siniora así se lo ha comunicado a la canciller Ángela Merkel.

Los alemanes habían previsto el envío de varios buques de guerra y no de tropas terrestres puesto que en Berlín se tiene mucho miedo a una posible situación en que los soldados alemanes se encuentren físicamente frente a soldados israelíes.

El peligro de que se creen situaciones de guerra existe y Berlín no desea bajo ninguna condición que sus soldados tengan que responder a un ataque israelí a causa del peso del Holocausto.

Un posible escenario de gran pesadilla que se baraja es el de Israel matando al líder de Hezbolá, Hasan Nasrallah, como ya mató a su predecesor. En una situación semejante es difícil saber qué harían las milicias libanesas pero lo que está claro es que la fuerza multinacional se vería en una situación muy complicada.

Violaciones del alto el fuego

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, explicó este domingo que desde el inicio del alto el fuego el 14 de agosto, Israel lo ha violado en 70 ocasiones y Hezbolá en cuatro. La pregunta que se hace aquí es ¿qué harán los cascos azules ante tantas violaciones?

En Berlín se anunció que el consejo de ministros de ayer no abordara la cuestión del envío de buques a Líbano, como estaba previsto inicialmente, aunque los alemanes "no descartan" que el gobierno lo apruebe "más adelante", es decir si Hezbolá levanta su veto.

En relación con Líbano, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que ha hecho llegar a su colega Fuad Siniora "a través de varios canales" su buena disposición a establecer negociaciones con vistas a un acuerdo de paz, aunque Siniora ha rechazado hasta ahora todas la peticiones en ese sentido.

La semana pasada Siniora dijo que Líbano será "el último país árabe en firmar la paz con Israel", y recalcó que antes de negociar es necesario que Israel se retire de todos los territorios ocupados en la guerra de 1967 y que acepte la iniciativa árabe de paz a cambio de territorio.

 

Mahmud Abbas busca un pacto para levantar el bloqueo de Palestina

Mahmud Abbas busca un pacto para levantar el bloqueo de Palestina


Acorralado por el bloqueo militar y el boicot económico, el presidente de la Autoridad Palestina presentará la semana próxima un plan para un acuerdo de cogobierno con Hamas. El líder del Al Fatah criticó al grupo integrista islámico por atacar a Israel.
 
Por Sergio Rotbart - Desde Tel Aviv

De formarse, un gobierno palestino de unidad exigirá el establecimiento de una fuerza internacional en Gaza y Cisjordania. Así lo expresa un documento que el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas, les presentará la semana próxima a los representantes del Hamas y de la Jihad Islámica en el marco de la reanudación de las negociaciones sobre un futuro acuerdo de cogobierno. La propuesta de Abbas, además, incluye la aprobación por parte de todas las tendencias palestinas del cese total de los actos de violencia, considerado como “interés nacional superior”. El titular de la AP estaría al frente del gobierno de unidad y contaría con la autoridad para negociar con Israel. Su iniciativa, publicada por el diario de la AP, Al Ayyam, contempla también el reclamo palestino de convocar a una conferencia internacional destinada a promover el proceso de paz.
 
Abbas expondrá a sus interlocutores tres alternativas: un gobierno de tecnócratas, uno combinado de políticos y especialistas y un gabinete reducido integrado por representantes de las distintas corrientes. Pero el documento que le servirá de base para la reanudación del diálogo entre el partido que lidera, el Fatah, y su principal adversario, el Hamas, no aclara si el presidente de la AP aceptará que el nuevo gobierno exprese la relación de fuerzas existente en el Consejo Legislativo (Parlamento), donde el movimiento islámico cuenta con mayoría absoluta. Hasta el momento, por cierto, el declarado objetivo –común a ambas fuerzas– es el de revertir la situación de cerco militar a Gaza y boicot económico y político que Israel ha impuesto a la AP, así como el embargo decretado al gobierno del Hamas por los Estados Unidos y Europa. Pero aún no ha logrado imponerse por sobre los cálculos sectoriales vinculados con el reparto de espacios de poder.
 
En los últimos días han crecido los indicios de que la situación socioeconómica en los territorios palestinos, y especialmente en la Franja de Gaza, es sumamente apremiante. Frente a la Muqata, la sede de la AP en Ramalá, vienen manifestando diariamente miles de funcionarios de la administración presidida por Mahmud Abbas que hace seis meses no reciben sus sueldos. El pasado miércoles, en un acto poco habitual en él y mucho más característico de su antecesor, Yasser Arafat, Abbas decidió salir de la sede presidencial e intentó arengar a los manifestantes que gritaban “queremos comer, queremos vivir”. El líder palestino les dijo: “No nos rendiremos ante la política de hambre; nos hemos puesto de acuerdo sobre un gobierno de unidad para conseguir el levantamiento del cerco impuesto a nuestro pueblo”. Y, por otra parte, no desaprovechó la oportunidad para criticar al Hamas: “Los disparos de cohetes desde Gaza sólo lograron más de 250 muertos y heridos palestinos. ¿Quién es el responsable? Nosotros respetamos la decisión democrática, pero también necesitamos comer”. La multitud, que reclamaba el pago de sus sueldos, no se mostró entusiasta ante el discurso de Abbas; por el contrario, los manifestantes siguieron gritando y lo interrumpieron en varias ocasiones.
 
El Hamas, con muchos parlamentarios y la mayoría de sus ministros detenidos por Israel, tampoco puede desentenderse de la presión popular para aliviar la situación de aislamiento, parálisis y escasez que viene soportando la población palestina desde el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit, capturado el pasado 25 de junio por un grupo palestino en una base del ejército lindante con el sur de Gaza. En tal sentido, el premier Ismail Haniyeh ya se ha pronunciado en favor de la liberación de Shalit, a cambio de prisioneros palestinos detenidos por Israel. Haniyeh llegó a mencionar la opción de decretar la disolución del gobierno que encabeza, imposibilitado de ejercer sus funciones ante el cerco militar permanente y los asiduos encarcelamientos de sus ministros.
 
Un indicio del debate interno en el que está sumergido el Movimiento de Resistencia Islámica lo dio días atrás Razi Hamad, vocero del gobierno palestino. Según Hamad, desde la retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza, que fue vivida como una victoria de la lucha palestina contra las fuerzas de ocupación, “la vida se ha convertido en una pesadilla y en una carga insoportable”. El funcionario del Hamas agregó: “Gaza está sufriendo bajo el yugo del caos y las armas de los déspotas”. Pero, y en esto reside lo novedoso, Hamad urgió a los palestinos a examinar y criticar su propio comportamiento en vez de acusar a Israel por todas sus penurias y fracasos.
 
El Hamas triunfó en las elecciones como alternativa a una dirigencia percibida por la mayoría de los palestinos como corrupta, desentendida de sus necesidades y complaciente con los dictados israelíes. A seis meses de asumir el gobierno, el movimiento islamista parece tantear la forma de trascender su tradición de intransigencia opositora y, al mismo tiempo, evitar repetir el ejemplo de su principal rival, el Fatah. Seguramente sus dirigentes quisieran creer que, entre el maximalismo puro y la erosión provocada por el ejercicio del poder, todavía hay un largo camino por recorrer.

Bombas de fragmentación prohibidas arrojadas por Israel

Bombas de fragmentación prohibidas arrojadas por Israel Denuncian que hay 100 mil bombas racimo sin explotar en El Líbano
 
Expertos de Naciones Unidas en el sur de Líbano estimaron que la cantidad de bombas racimo sin explotar puede ser superior a 100 mil unidades, al tiempo que revelaron haber detectado más de 400 sitios golpeados por ese tipo de artefactos que utilizó Israel.
    
El coordinador humanitario de Naciones Unidas para Líbano, David Shearer, informó en conferencia de prensa que "estas pequeñas bombas son extremadamente peligrosas", y advirtió que hasta hoy murieron 14 personas y 61 sufrieron heridas desde el cese el fuego, el 14 de agosto.
 
Más de cien expertos trabajan para desactivar artefactos explosivos en el sur de Líbano, tarea que puede demandar al menos un año, explicó, según la agencia de noticias italiana ANSA.
 
Shearer dijo que esa tarea y el cese del bloqueo aéreo y aeronaval que impone Israel, "son claves para reanudar actividades económicas en la región".
 
La información llega un día después de que el secretario general de la ONU, Kofi Annan, denunciara a Israel por el uso de esos artefactos explosivos que si bien no están prohibidos, se encuentran sumamente cuestionados por sus consecuencias post guerras.
 
Annan le pidió a Isarel que entregue un mapa de los campos minados a fin de garantizar la protección de los civiles" que quieren volver a sus hogares en Líbano.
 
Las bombas de racimo, también llamadas de fragmentación, contienen municiones más pequeñas, que por lo general son del tamaño de un puño, muchas de las cuales no llegan a detonar inmediatamente después del impacto.
 
El Protocolo de 2003 sobre los Restos Explosivos de Guerra, impulsado por la Cruz Roja Internacional y firmado por 91 países, pero no por Israel, exige a las partes que, tras el cese de las hostilidades en una guerra, remuevan todos los artefactos sin explosionar o abandonados que amenazan a los civiles, a los miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz y a los trabajadores humanitarios.
 
Estados Unidos usó bombas de racimo en las guerras de Afganistán, Irak y Kosovo pero la funcionaria de la ONU Dyala Farran indicó que la "situación (en Líbano) es mucho más grave" que las constatadas por ese organismo internacional en aquellos países y que un 10 por ciento de esos dispositivos no llegó a explotar.
 
"A medida que regresan los civiles, encuentran muchas de estas bombas sin estallar. Esto se pondrá mucho peor", afirmó Farran, según la agencia alemana DPA.
 
En el mismo sentido se pronunció el coordinador de la ONU para Ayuda Humanitaria, Jan Egeland, quien destacó que Israel usó el 90 por ciento de las bombas de fragmentación en los últimos tres días de la guerra en Líbano, conducta que calificó de "sorprendente e inmoral".