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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Información - Prensa

Los pobladores de las fronteras sufren la guerra y el desamparo

Los pobladores de las fronteras sufren la guerra y el desamparo

Domingo, 06 de Agosto de 2006 Los pobladores de las fronteras sufren la guerra y el desamparo

La resistencia del gobierno israelí a compensar económicamente a los desplazados por los cohetes de Hamas y Hezbolá profundiza la brecha entre ricos y pobres. Las organizaciones privadas. Por Sergio Rotbart (Desde Tel-Aviv)

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Domingo, 06 de Agosto de 2006 BOMBAS, MUERTOS, ODIOS EN LÍBANO

Diario desde el infierno - Por Robert Fisk  De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12

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Domingo, 06 de Agosto de 2006 HABLA EMILE LAHUD, EL PRESIDENTE LIBANÉS

"Hezbolá pide cosas lógicas" Por Ángeles Espinosa (Desde Beirut) De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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Domingo, 06 de Agosto de 2006 ESTADOS UNIDOS Y FRANCIA ACORDARON UN PLAN DE PAZ; EL LÍBANO SE OPONE

Hubo acuerdo pero la guerra continúa

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Sábado, 05 de Agosto de 2006 MIENTRAS AVANZA EL PLAN DE PAZ, APURAN LA GUERRA

Otro día negro de bombas y mísiles

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Viernes, 04 de Agosto de 2006 DIEZ PALESTINOS MUERTOS Y 26 HERIDOS EN GAZA

El otro frente que sangra

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Domingo, 06 de Agosto de 2006

Los pobladores de las fronteras sufren la guerra y el desamparo

La resistencia del gobierno israelí a compensar económicamente a los desplazados por los cohetes de Hamas y Hezbolá profundiza la brecha entre ricos y pobres. Las organizaciones privadas.

Por Sergio Rotbart (Desde Tel-Aviv)

En un refugio de Safed, en la Alta Galilea, en el que yacían apretujados decenas de ciudadanos, uno de ellos exclamó, concitando las reacciones de aprobación de sus pares: "¡El ejército debe ir hasta el final, de ninguna manera puede parar antes de eliminar al Hezbolá!". En el frente sur, por otra parte, pueden encontrarse paralelos de la misma actitud probélica. Así ocurre en Sderot, la ciudad que constituye el principal blanco de los cohetes Qassam disparados desde la Franja de Gaza. En una pared, al lado del edificio de la municipalidad, luce el siguiente graffiti: "Llegó la hora de tratar el problema del Qassam como se trata el problema del Katyusha".

Tanto Safed como Sderot son ciudades periféricas no solamente por su ubicación geográfica, sino también desde el punto de vista económico-social. "La guerra les brinda a los habitantes judíos de la Galilea y del Neguev la oportunidad imaginaria de elevar su condición periférica a la categoría de frontera", explica Erez Tzfadia, catedrático en el área de política pública y administración. Mientras que la periferia simboliza atraso y marginación con respecto al centro del poder, la frontera representa el esfuerzo pionero y la abnegación nacional en el frente. "Hasta ahora, la población más afectada ha demostrado una alta cuota de patriotismo. Pero una vez finalizada la guerra, los habitantes de la Galilea y del Neguev descubrirán que su capacidad de resistencia fue en vano. El costo de la guerra exigirá nuevos recortes presupuestarios, y ellos serán los primeros afectados, quedará nuevamente expuesta la trampa que apresa a los ciudadanos judíos del norte y del sur entre la frontera y la periferia", sostiene Tzfadia.

Parte de la responsabilidad recae en el gobierno. Durante los primeros días de la guerra no se mostró dispuesto a rubricar un acuerdo sobre el pago de salarios a habitantes del norte del país que debieron evacuar sus casas –y ausentarse de sus lugares de trabajo– ante los ataques de Katyushas perpetrados por el Hezbolá desde el sur del Líbano. El Ministerio de Economía aceptó pactar al respecto sólo luego de la presión ejercida por la central sindical (Histadrut), las cámaras empresarias y la mayoría de los miembros del Parlamento. El convenio establece que los trabajadores que debieron abandonar sus lugares de trabajo dado que fueron llamados a evacuarlos, o a permanecer en los refugios, recibirán la totalidad de su salario, incluso aquellos que se trasladaron al centro o al sur del país. Los empleadores, por su parte, serán indemnizados por el Estado en concepto de pago de salarios y pérdidas de ingresos.

El acuerdo tripartito contiene un punto clave para saber a quiénes beneficia y a quiénes deja desprotegidos: un 20 por ciento del costo del convenio será financiado por los trabajadores a través de días de vacaciones. "Beneficiará a los trabajadores fuertes, es decir a los que pertenecen a los sindicatos grandes, trabajan ya muchos años en un mismo lugar y cuentan con beneficios sociales, como días de vacaciones acumulados", explica la abogada Michal Tadjer, de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel. "Por otro lado no recibirán indemnización los trabajadores temporarios, independientes, los que no reciben salario reconocido oficialmente ni cuentan con beneficios sociales y los trabajadores extranjeros, que son el eslabón más débil y, por ende, los que pagarán el precio más alto", agregó la abogada. Tadjer mencionó casos de trabajadores extranjeros empleados por agricultores de la zona de Metula, a pocos metros del límite con el Líbano, que estarían siendo obligados a seguir trabajando en los campos, totalmente expuestos, mientras que el resto de los habitantes está en los refugios.

No todos los trabajadores independientes de la zona norte pueden abandonar sus puestos de trabajo. Los que lo hacen dependen de sus ahorros, la hospitalidad de familiares y amigos o la ayuda brindada por asociaciones privadas. El Movimiento Religioso Reformista y del Comité Judeo-norteamericano Joint financian y organizan la evacuación de discapacitados del frente norte y el abastecimiento de alimentos a quienes permanecieron allí. El rabino Gilad Kariv, del Movimiento Reformista, señala que los "servicios de bienestar estatales recibieron en los últimos años un duro golpe mediante recortes presupuestarios, y no se prepararon debidamente para un eventual período de emergencia". Si bien su movimiento financió hasta ahora viviendas para evacuados y ayuda a los refugios cuyo monto asciende a los 600 mil shekels, Kariv asegura que todavía falta mucho por hacer. "Aún existen grandes problemas que no pueden ser solucionados por intermedio de factores de ayuda privados. No puede reemplazar con eficiencia la función de la oficina de bienestar estatal", afirmó el rabino.

Asa Ben-Yosef, directora del foro de departamentos de bienestar del gobierno municipal, comenta: "Nos inundan con pedidos de comida y dinero. A los que piden comida los derivamos a comedores populares, pero dinero no tenemos para dar ni siquiera en tiempos de paz". La respuesta del gobierno tarda en llegar. "No queremos parecernos al Líbano, con cientos de miles de refugiados", dijo un funcionario que participó en un foro interministerial que trató el tema días atrás.

Esta guerra puso de manifiesto una división clasista clara: por un lado, los que cuentan con medios y familiares, que se apresuraron a abandonar sus casas y lugares de trabajo; por el otro, los carenciados que se quedaron en el "frente civil" (un nuevo concepto surgido bajo la lluvia de los cohetes Katyushas, ya que ahora no puede considerarse a la expuesta población del norte como parte de la "retaguardia"), hacinados en los refugios o prefiriendo permanecer en sus casas, arriesgando sus propias vidas, para no tener que vivenciar las condiciones humillantes de la infraestructura de defensa civil.

 

 

Domingo, 06 de Agosto de 2006

BOMBAS, MUERTOS, ODIOS EN LÍBANO

Diario desde el infierno

Por Robert Fisk

Jueves, 3 de agosto. Más amigos que preguntan si es seguro volver al Líbano. Una amiga me dice que cuando habló de volver a Beirut un pariente le tiró un libro por la cabeza. ¿Qué libro?, pregunto yo. Uno de poesía, según parece.

Viernes 4 de agosto: el día de los puentes. Abed y yo estamos en la ruta al norte de Beirut con Ed Cody, del Washington Post (un aficionado a leer a Verlaine) y nos las arreglamos para pasar por caminos de tierra a través del área cristiana de Metn. Esa zona fue inexplicablemente atacada por los israelíes, lo que sorprende, porque se supone que los cristianos maronitas del Líbano son los mejores amigos de Israel. "Le resultaría difícil creer qué enojados estamos", me dice una mujer, mientras mira su auto destrozado, su casa destrozada, los vidrios y los escombros que cubren el camino. Un viaducto yace derrumbado en un valle, 200 metros de estructura colapsada, mientras del otro lado se ve la ruta intacta. Seguimos hasta el siguiente puente bombardeado. ¿Para qué bombardean los puentes? Volvemos a Beirut por caminos secundarios, vacíos, con las ventanillas abiertas y escuchando a los jets todavía en vuelo. Llego a la oficina de Associated Press, que comanda mi viejo amigo Samir Ghattas. "¿Y? ¿Cómo están los puentes?", me pregunta. "A que estaban manejando rápido." A que sí.

Hago una entrevista con la CBC de Toronto, hablo abiertamente de crímenes de guerra y nadie en el estudio canadiense lo encuentra inadecuado políticamente o estremecedor, no hay las habituales reacciones de los productores televisivos que temen ser acusados de antisemitismo si se atreven a mostrar críticas a Israel.

Enciendo la televisión y me encuentro a Hassan Nasrullah, el jefe de Hezbolá, amenazando a Israel con mísiles de mayor alcance si no paran los bombardeos a Beirut. Escucho al primer ministro israelí, que dice más o menos lo mismo pero al revés.

Yo les digo a estos tipos "los que rugen", pero me pongo a hojear mi vieja copia de El rey Lear para ver a qué me están haciendo acordar. La pego. "Haré cosas que no sé, pero que llenarán la tierra de terror." Shakespeare podría haber sido corresponsal en esta guerra.

Sábado 5 de agosto. Muchas historias de una masiva ofensiva terrestre israelí, que resultan falsas. En el sur libanés, la ONU sospecha que los israelíes están inventando ataques para calmar a su opinión pública mientras siguen cayendo mísiles de Hezbolá. Pero un amigo me llama para decirme que Hezbolá puede estar corta de cohetes. Puede ser, pienso, y pienso también en todos los puentes que todavía no volaron en pedazos.

Más fotos grotescas de muertos en los diarios libaneses. Nosotros, en el "puro" Occidente, les ahorramos a nuestros lectores estas fotos terribles, "respetamos" demasiado a los muertos como para publicarlas, aunque no los respetamos tanto cuando estaban vivos. Así nos olvidamos de la terrible furia de los árabes cuando se enfrentan a esas imágenes. ¿Qué nos estamos cocinando para el futuro? Esta mañana escribí para mi diario sobre un futuro segundo 9/11. Y me temo que voy a tener razón.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

 

 

 

Domingo, 06 de Agosto de 2006

HABLA EMILE LAHUD, EL PRESIDENTE LIBANÉS

"Hezbolá pide cosas lógicas"

Por Ángeles Espinosa *(Desde Beirut)

"Las exigencias de Hezbolá son las exigencias del Líbano", sintetiza el presidente libanés, Emile Lahud, poniendo en evidencia toda la complejidad política de este pequeño país árabe. Lahud (Beirut, 1936), un ex general cristiano maronita que unificó el ejército libanés tras la guerra civil, se ha alineado con las tesis políticas que desde fuera se califican de islamistas, si no de terroristas. Pero defiende la necesidad de un consenso nacional para evitar otra guerra civil.

–La captura por Hezbolá de dos soldados israelíes, ¿valió el precio que está pagando su país?

–¿Cree que ésa es la verdadera razón por la que Israel nos ha atacado a semejante escala? Todo estaba planeado. Israel quería vengarse de su expulsión de Líbano en el año 2000. Cree que así da una lección a todos los países árabes: que cualquiera que se interponga en su camino, será destruido. Otra razón es que Israel no desea un Líbano próspero. Cada vez que nos va bien, nos ponen patas arriba. Les haríamos competencia. La resistencia está ahí porque Israel, desde antes de (que existiera) la resistencia, solía hacer lo que le daba la gana en Líbano. Violaba nuestro espacio aéreo, nuestras aguas territoriales y, ahora, con la ayuda de Estados Unidos, ataca a los civiles porque no puede golpear a la resistencia, porque no saben dónde está.

–Sin embargo, parte de los libaneses opina que la acción de Hezbolá sirve a los intereses de Irán y de Siria...

–Las exigencias de Hezbolá son las exigencias de Líbano. No tienen nada que ver con Siria o Irán. Está pidiendo cosas lógicas y razonables: los mapas de minas, la devolución de (las granjas de) Shbaa, un intercambio de prisioneros –que los israelíes han aceptado en el pasado, pero ahora han utilizado como excusa para castigar a Líbano– y que dejen de violar nuestro espacio aéreo. No es pedir mucho.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

 

 

 

Domingo, 06 de Agosto de 2006

ESTADOS UNIDOS Y FRANCIA ACORDARON UN PLAN DE PAZ; EL LÍBANO SE OPONE

Hubo acuerdo pero la guerra continúa

Ayer se anunció un acuerdo que fue bien recibido por Israel y las superpotencias, pero hubo más combates en la frontera, bombas cerca de Beirut y cohetes en el norte israelí. Los muertos ya son más de 600.

La diplomacia avanza y podría alcanzar hoy una resolución que ponga fin al conflicto en Medio Oriente. El Consejo de Seguridad de la ONU culminó ayer las consultas sobre un proyecto de resolución acordado por Estados Unidos y Francia para poner fin a los combates en Líbano, que fue recibido con optimismo por diversos países pero rechazado por el gobierno libanés. El acuerdo terminó con las discrepancias que Washington y París tuvieron en los últimos días, durante los cuales otras naciones, en particular del mundo islámico, esperaban que el Consejo de Seguridad llamara a un cese del conflicto, que ha dejado más de 600 muertos en Líbano e Israel desde el 12 de julio. En tanto, los enfrentamientos y ataques aéreos continuaron en el país árabe.

El proyecto de resolución, que fue presentado por Francia y Estados Unidos a los otros 13 miembros del Consejo de Seguridad, llama a un "total cese de las hostilidades basado, en particular, en el inmediato cese por parte de Hezbolá de todos los ataques y el inmediato cese por parte de Israel de todas sus operaciones militares ofensivas". El proyecto resalta el "respeto estricto de todas las partes de la soberanía e integridad territorial de Israel y Líbano (...), la delimitación de las fronteras libanesas, en particular los sectores donde es disputada o incierta" y "el despliegue de una fuerza internacional en Líbano". La fuerza internacional será utilizada en el caso de que Israel y Líbano "hubieran aceptado los principios y los elementos de una solución duradera", indica el proyecto. El texto, que fue calificado como "muy importante" por Israel y recibido "con alegría" por el presidente estadounidense George W. Bush, también "reitera el fuerte respaldo para un completo respeto de la Línea Azul", que marca la frontera entre Líbano e Israel.

En el Consejo, el proyecto recibió el visto bueno de China y Rusia, pero fue rápidamente rechazado por Beirut, que lo consideró inadecuado. "El gobierno libanés se opone al proyecto francoestadounidense y ha enviado al representante de Líbano en la ONU, el ministro interino de Relaciones Exteriores, Tarek Mitri, un texto modificado incluyendo las reivindicaciones libanesas", dijo una fuente del gobierno libanés. La Casa Blanca indicó que recibirá con gusto las impresiones de los miembros del Consejo de Seguridad y otras partes interesadas sobre el proyecto de resolución, que debe ser sometido a votación en los primeros días de la próxima semana. "Sólo a los miembros del Consejo se les está dando la oportunidad de revisar el texto", indicó el portavoz Tony Snow, relativizando el rechazo del gobierno libanés al proyecto.

El embajador estadounidense en la ONU, John Bolton, dijo que sus colegas del Consejo quedaron en general complacidos con el proyecto de resolución. "Estoy alentado por las primeras reacciones. Mi impresión es que el proyecto ha sido bien recibido", coincidió Jean-Marc de La Sablière, el embajador francés. El acuerdo "es muy importante porque ese proyecto muestra que se ha entrado en la fase de la diplomacia", dijo por su parte Yitzhak Herzog, el ministro de Turismo de Israel.

Rusia y China declararon que el nuevo proyecto tendría que ser aceptado por Israel y Líbano para lograr cualquier éxito. "Este es un buen nuevo proyecto, por lo que las dos partes (Israel y Líbano) necesitan tener otra mirada y esperamos que cuando llegue la votación, las dos partes estén conformes con él", dijo el embajador ruso en la ONU, Vitaly Churkin. El embajador encargado de China, Liu Zhenmin, calificó el texto como una buena base que fue enviada a Pekín para un veredicto final. Sin embargo, enfatizó que necesitan asegurar que las partes puedan aceptar la resolución.

A pesar del avance en el frente diplomático, los enfrentamientos y ataques continuaron ayer. El Ejército israelí realizó más de 70 ataques aéreos contra el sur de Beirut y diversas poblaciones del sur del Líbano, en especial Tiro, y emprendió 250 operaciones bélicas que concluyeron con al menos una decena de civiles libaneses muertos. La batalla de Tiro supuso la muerte de siete personas, entre ellos un soldado libanés que defendía una posición antiaérea atacada por Israel. En los enfrentamientos terrestres en el sur del país árabe, murieron un militar israelí y por lo menos tres milicianos de Hezbolá. Por su parte, Hezbolá lanzó al menos 20 cohetes al norte de Israel, donde una mujer y sus dos hijas murieron al impactar un misil Katyusha en su vivienda en el poblado de Arab Al Aramshe.

 

 

 

Sábado, 05 de Agosto de 2006

MIENTRAS AVANZA EL PLAN DE PAZ, APURAN LA GUERRA

Otro día negro de bombas y mísiles

El ejército israelí continuó su ofensiva y bombardeó el norte de Beirut por primera vez y Hezbolá cumplió con su promesa de golpear el sur de Haifa con un misil de largo alcance. Hubo bajas civiles y militares en los dos bandos y pocos avances en el frente diplómatico.

Hezbolá e Israel no descansan. Las milicias chiítas extienden la guerra cada vez más al sur de Israel, y los israelíes la llevan cada vez más al norte del Líbano. Tres mísiles de largo alcance cayeron ayer sobre Hadera, a unos 40 kilómetros de Tel Aviv, matando a tres civiles israelíes, mientras Israel mató a cuarenta civiles libaneses y aisló Beirut del norte del Líbano en una de las jornadas más cruentas desde que hace 23 días estallara el conflicto. En el frente terrestre, los enfrentamientos en el sur del Líbano provocaron la muerte a tres militares israelíes y de quince miembros de Hezbolá. En tanto, la diplomacia siguió su curso ayer para intentar alcanzar un acuerdo en torno de una resolución del Consejo de Seguridad, que la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, dijo podría llegar "en unos días".

Israel profundizó sus ataques aéreos en las cercanías de Beirut, ciudad a la que dejó más aislada de lo que ya estaba por el bombardeo de cuatro puentes, un día después de que el líder de Hezbolá, Hassan Nasralá, anticipó que bombardearía Tel Aviv si se atrevían a atacar el centro de la capital libanesa. No sólo las zonas dominadas por Hezbolá sufrieron la violencia de Israel. También las áreas cristianas del norte del país, hasta la fecha ajenas a la guerra, padecieron por primera vez ataques israelíes. El más sangriento de los bombardeos ocurrió a plena luz del día en la localidad de Qana, en la frontera nororiental con Siria, donde al menos 28 peones que cargaban un camión de fruta perdieron la vida y 17 resultaron heridos.

Las infraestructuras libanesas siguen siendo los blancos preferidos de los ataques. Uno de los cuatro puentes destruidos ayer se encuentra cerca de "Casino du Liban", en la ciudad portuaria de Yunieh, en la que habitan mayoritariamente cristianos. También quedó destrozado el puente de Madfun, que une el norte del Líbano con el resto del país y una de las últimas vías de comunicación con Siria. Israel inutilizó además la carretera entre Tareya y Afka, dejando la sinuosa y antigua carretera de la costa como única vía para acceder al norte del país. El gobierno libanés, por su parte, advirtió sobre la crisis humanitaria en la que está inmerso su país y anticipó que, de avanzar esta situación, deberán cerrar los hospitales del sur en cinco días y los de Tiro y Sidón en una semana.

En las batallas terrestres, unos 10.000 soldados israelíes siguen luchando en el sur del país árabe para expulsar a los milicianos chiítas a 15 kilómetros al norte de la frontera. "Esperamos conseguirlo en 24 horas", aseguraron mandos militares israelíes, que no descartaron expandir esa franja hasta el río Litani, a 30 kilómetros, e incluso más allá. "Llegaremos hasta donde haga falta", afirmaron.

Hezbolá siguió lanzando sus cohetes, que se acercan cada vez más a la capital israelí. Varias explosiones se escucharon ayer en la ciudad de Hadera, situada a unos 75 kilómetros de la frontera con Líbano y a 40 kilómetros de Tel Aviv, por el impacto de cohetes de largo alcance disparados por las milicias chiítas. Según el Canal 10 de la televisión israelí, dos proyectiles cayeron en zonas deshabitadas de la ciudad y un tercero en una comunidad rural vecina. Hezbolá reivindicó el bombardeo a esa ciudad, donde se encuentra la principal central eléctrica de Israel, por lo que una explosión en su interior puede dejar a oscuras a dos tercios de la población.

Esta es la primera vez desde 1991 que el corazón de Israel queda bajo la amenaza de cohetes enemigos. En ese año, Irak disparó contra Tel Aviv y sus alrededores unos 40 cohetes Scud. El ataque contra Hadera sigue al disparo de más de 200 cohetes de corto y medio alcance contra el norte de Israel a lo largo de la jornada de ayer, en los que murieron tres civiles israelíes. Dos de ellos fallecieron en la localidad árabe de Maydal Krum, próxima a la ciudad de Karmiel, después de que un cohete alcanzara un restaurante. La otra víctima fue una mujer que residía en Maghar. El grupo islámico también anunció que bombardeó el cuartel general de las Fuerzas Aéreas de Israel en el norte de ese país, pero la noticia no fue confirmada por el ejército israelí. El frente diplomático no tuvo descanso. El cese inmediato de hostilidades pende de las negociaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU, que lideran Estados Unidos y Francia, y que concluyeron ayer –una vez más– sin alcanzar un acuerdo. Los miembros del Consejo se reunieron para debatir la crisis en el Líbano, sin tomar ninguna decisión. Estados Unidos, como aliado y voz de Israel, se opone a aceptar por ahora un cese inmediato de las hostilidades, como pide la comunidad internacional. Además, representantes de la Unión Europea viajaron a Siria para abrir un canal de diálogo con el país considerado clave para destrabar la situación por la influencia que ejerce sobre Hezbolá. Fuentes diplomáticas especulan que podría haber acuerdo a principios de la próxima semana. Condoleezza Rice, secretaria de Estado de Estados Unidos, se mostró favorable a un cese de las hostilidades en una entrevista con el canal de televisión CNN, además de indicar que se llegaría a un acuerdo "en unos días". En tanto, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, conversaron ayer por teléfono durante 15 minutos sobre la resolución. Además de Bush, Annan llamó al presidente francés, Jacques Chirac; al primer ministro británico, Tony Blair; al primer ministro libanés, Fuad Siniora, y al viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Andrei Denisov.

 

 

 

Viernes, 04 de Agosto de 2006

DIEZ PALESTINOS MUERTOS Y 26 HERIDOS EN GAZA

El otro frente que sangra

La Franja de Gaza tuvo ayer un día sangriento. Diez palestinos murieron y al menos 26 resultaron heridos en varios ataques israelíes en el sur de la Franja. Tropas terrestres penetraron en la ciudad de Rafah, en la frontera de Gaza con Egipto, apoyadas desde el aire por aviones de combate. Además de producirse tiroteos entre palestinos armados y soldados israelíes, las milicias palestinas respondieron disparando cuatro cohetes sobre territorio israelí, sin provocar víctimas.

En al menos cinco ataques aéreos y disparos de tanque murieron siete miembros de grupos radicales palestinos, así como un hombre de 50 años y un niño de 12, quien falleció cuando su casa fue bombardeada por la aviación israelí. La organización radical Jihad Islámica confirmó que al menos tres de los muertos eran miembros de su milicia.

Después de los bombardeos, el ejército israelí lanzó en las primeras horas de ayer un importante ataque en el sector de Rafah, movilizando unos 50 tanques, aplanadoras y vehículos blindados, que ingresaron al barrio de Al Shawka respaldados por aviones de guerra y no tripulados. El ejército israelí penetró ocho kilómetros en territorio palestino, una operación confirmada por fuentes militares, que indicaron que apuntaba a las infraestructuras terroristas. "Los soldados israelíes buscaban túneles en Rafah", dijo una portavoz militar en Tel Aviv. Fuentes de la seguridad palestina afirmaron por su parte que las fuerzas israelíes registraron, casa por casa, buscando depósitos de armas y cohetes Al Qassam.

En tanto, fuentes de seguridad palestinas indicaron que helicópteros israelíes destruyeron dos casas en la ciudad de Gaza, sin que se registraran víctimas. Según las fuentes, el ejército israelí informó previamente por teléfono al dueño de una de las viviendas que ésta sería atacada por ser un depósito de armas. La aviación israelí también lanzó un cohete contra un edificio utilizado por fuerzas auxiliares del Ministerio de Interior del Gobierno de la Autoridad Palestina (AP), liderada por el movimiento de resistencia islámica, Hamas.

Cisjordania tuvo también su cuota de acción. En ese territorio, separado de la Franja de Gaza por el Néguev, el desierto meridional de Israel, el ejército arrestó ayer por la madrugada a 31 militantes palestinos. El ejército israelí efectúa operaciones en los territorios palestinos para ubicar al soldado Gilad Shalit, de 19 años, capturado el 25 de junio pasado por grupos armados palestinos y para tratar de terminar con los disparos de cohetes Al Qassam contra su territorio. Durante estas operaciones ha matado al menos a 160 palestinos y ha perdido a un soldado.

 

RESOLUCIÓN DEL CONSEJO DE DDHH DE LA ONU SOBRE LA OCUPACIÓN ISRAELÍ Y LAS AGRESIONES AL PUEBLO PALESTINO

RESOLUCIÓN DEL CONSEJO DE DDHH DE LA ONU SOBRE LA OCUPACIÓN ISRAELÍ Y LAS AGRESIONES AL PUEBLO PALESTINO

Adoptada el 6/7/06 

En una reunión especial del recientemente creado Consejo de DDHH de la ONU (que sustituyó a la Comisión de DDHH), el 6 de julio pasado, el Consejo emitió una resolución (aprobada por 29 votos contra 11 y 5 abstenciones; Uruguay votó a favor), titulada "Situación de los DDHH en el territorio palestino ocupado".  Esa resolución, basada en la Carta de Naciones Unidas, la Declaración Universal de DDHH, los pactos internacionales de DDHH, sostiene que la Convención de Ginebra de 1949 relativa a la protección de civiles en tiempos de guerra se aplica a los territorios palestinos ocupados, y expresa su "grave preocupación" por las violaciones al derecho internacional de los DDHH y al derecho Humanitario que el Estado de Israel (al cual llama reiteradamente en la resolución "el Poder ocupante") está cometiendo en los territorios palestinos. Entre las violaciones menciona los arrestos a ministros, legisladores y otras autoridades palestinas democráticamente electas, los ataques  a ministerios y otras oficinas gubernamentales palestinas (incluida la del Primer Ministro), el arresto arbitrario de civiles palestinos, y la destrucción de la infraestructura palestina, incluidas plantas energéticas, de agua potable y puentes.  También exige al Poder ocupante (Israel) el cese inmediato de las operaciones militares, causantes de graves violaciones a los DDHH de la población civil palestina, y que se atenga al respeto estricto del derecho internacional y humanitario, poniendo fin al castigo colectivo al que somete a la población palestina. La resolución también exige la liberación inmediata de las autoridades palestinas arrestadas por Israel y de los demás civiles arbitrariamente detenidos.  Finalmente, el Consejo de DDHH exhorta a todas las partes a atenerse estrictamente a las normas del Derecho Humanitario, a abstenerse de cualquier acción de violencia contra la población civil y a tratar a todas las personas detenidas -civiles o combatientes- de acuerdo con las Convenciones de Ginebra. El Consejo resolvió, además, enviar una misión urgente de observación en el terreno, encabezada por el Relator Especial sobre la situación de los DDHH en los territorios palestinos ocupados desde 1967.     

Cómo votaron esta Resolución: Resolución adoptada por  29 votos a favor, 11 en contra y  5 abstentsiones.

Los votantes fueron:A favor: Algeria, Argentina, Azerbaijan, Bahrain, Bangladesh, Brazil, China, Cuba, Ecuador, Ghana, Guatemala, India, Indonesia, Jordan, Malaysia, Mali, Mauritius, Morocco, Pakistan, Peru, Philippines, Russian Federation, Saudi Arabia, Senegal, South Africa, Sri Lanka, Tunisia, Uruguay, Zambia.

Se abstuvieron: Cameroon, Mexico, Nigeria, Republic of Korea, Switzerland.

En contra: Canada, Czech Republic, Finland, France, Germany, Japan, Netherlands, Poland, Romania, Ukraine, United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland.

DIEZ PALESTINOS MUERTOS Y 26 HERIDOS EN GAZA

DIEZ PALESTINOS MUERTOS Y 26 HERIDOS EN GAZA

Viernes, 04 de Agosto de 2006

El otro frente que sangra

La Franja de Gaza tuvo ayer un día sangriento. Diez palestinos murieron y al menos 26 resultaron heridos en varios ataques israelíes en el sur de la Franja. Tropas terrestres penetraron en la ciudad de Rafah, en la frontera de Gaza con Egipto, apoyadas desde el aire por aviones de combate. Además de producirse tiroteos entre palestinos armados y soldados israelíes, las milicias palestinas respondieron disparando cuatro cohetes sobre territorio israelí, sin provocar víctimas.

En al menos cinco ataques aéreos y disparos de tanque murieron siete miembros de grupos radicales palestinos, así como un hombre de 50 años y un niño de 12, quien falleció cuando su casa fue bombardeada por la aviación israelí. La organización radical Jihad Islámica confirmó que al menos tres de los muertos eran miembros de su milicia.

Después de los bombardeos, el ejército israelí lanzó en las primeras horas de ayer un importante ataque en el sector de Rafah, movilizando unos 50 tanques, aplanadoras y vehículos blindados, que ingresaron al barrio de Al Shawka respaldados por aviones de guerra y no tripulados. El ejército israelí penetró ocho kilómetros en territorio palestino, una operación confirmada por fuentes militares, que indicaron que apuntaba a las infraestructuras terroristas. "Los soldados israelíes buscaban túneles en Rafah", dijo una portavoz militar en Tel Aviv. Fuentes de la seguridad palestina afirmaron por su parte que las fuerzas israelíes registraron, casa por casa, buscando depósitos de armas y cohetes Al Qassam.

En tanto, fuentes de seguridad palestinas indicaron que helicópteros israelíes destruyeron dos casas en la ciudad de Gaza, sin que se registraran víctimas. Según las fuentes, el ejército israelí informó previamente por teléfono al dueño de una de las viviendas que ésta sería atacada por ser un depósito de armas. La aviación israelí también lanzó un cohete contra un edificio utilizado por fuerzas auxiliares del Ministerio de Interior del Gobierno de la Autoridad Palestina (AP), liderada por el movimiento de resistencia islámica, Hamas.

Cisjordania tuvo también su cuota de acción. En ese territorio, separado de la Franja de Gaza por el Néguev, el desierto meridional de Israel, el ejército arrestó ayer por la madrugada a 31 militantes palestinos. El ejército israelí efectúa operaciones en los territorios palestinos para ubicar al soldado Gilad Shalit, de 19 años, capturado el 25 de junio pasado por grupos armados palestinos y para tratar de terminar con los disparos de cohetes Al Qassam contra su territorio. Durante estas operaciones ha matado al menos a 160 palestinos y ha perdido a un soldado.

Olmert causó un revuelo en Israel al hablar del plan de Cisjordania

Olmert causó un revuelo en Israel al hablar del plan de Cisjordania

Viernes, 04 de Agosto de 2006

Fue criticado por derecha, ya que los sectores duros no creen que sea tiempo de negociar, y también por izquierda, ya que no consultó con los palestinos. El debate muestra lo difícil que es articular soluciones políticas en un clima de guerra.

Por Sergio Rotbart

Desde Tel Aviv

Los sectores de derecha reaccionaron en forma unánime y airada ante la declaración del premier israelí, Ehud Olmert, referida a las condiciones propicias que los resultados de la guerra en el Líbano crearían para promover el "realineamiento" (la retirada parcial de Cisjordania). "Es importante que empecemos algunas evacuaciones lo antes posible para la fortaleza y seguridad de Israel", había dicho el primer ministro. "Toda persona razonable entiende que la guerra venció al Programa de Realineamiento", dijo ayer el diputado Zevulun Orlav, titular del Partido Religioso Nacional (Mafdal). Orlav, cuyo partido constituye la principal expresión política de los colonos judíos en los territorios palestinos ocupados, agregó: "Es una ceguera política y defensiva ignorar el hecho de que una nueva huida de Judea y Samaria fomentará el ataque con katyushas a Petaj Tikvah y al aeropuerto de Ben Gurión".

La protesta de la derecha se manifestó también a través de actitudes de soldados, que condicionaron su enrolamiento. Una decena de reservistas residentes en los asentamientos de Cisjordania se dirigieron a sus respectivos superiores, advirtiéndoles que no ingresarán al Líbano "si el objetivo es expulsarnos de nuestras casas".

Ante la ola de críticas, Olmert dialogó con el dirigente de la derecha ultranacionalista Ephraim (Efi) Eitam. "Estoy ocupado exclusivamente en la dirección del combate de Israel en el norte y en el sur", le aclaró. "La guerra provocada por el Hezbolá no tiene ninguna relación con futuros pasos políticos", agregó. Al premier israelí le tomó algunas horas darse cuenta de que, en tiempos de guerra, cualquier fisura en el consenso interno generada por la sola mención de temas controversiales puede tener un alto precio político.

Por otro lado, las críticas de la izquierda son mucho más escasas, esporádicas y marginales al consenso probélico. Zeava Galon, la titular de la bancada parlamentaria del partido Meretz, también cuestionó la declaración de Olmert en favor del "realineamiento", aunque desde un punto de vista distinto: "La lección de la guerra del Líbano, en la que aparentemente no se obtendrán los objetivos grandiosos que declaró el primer ministro, es que en lugar de hablar de realineamiento y de pasos unilaterales, hay que emprender negociaciones con los palestinos, con el respaldo internacional, sobre la salida de los territorios". Contrastando con la reacción de la derecha, ningún vocero gubernamental creyó necesario contestarle a Galon.

Según el sociólogo Adrián Gruszniewski, prevalece en Israel la sensación de que el único camino posible es el de la fuerza militar. "El consenso que se viene creando bajo los ataques de los katyushas y los Qassam (la muerte masiva de libaneses y palestinos no es percibida aquí como parte del horror y la tragedia de esta guerra) es que ellos son el resultado de las retiradas de Gaza y del sur del Líbano", señala Gruszniewski, un argentino radicado en Jerusalén desde 1992 y dedicado a la investigación del sistema político israelí. "Contrariamente a la lógica que condujo a los acuerdos de Oslo, luego de que Israel fuera atacado por los misiles de Saddam Hussein en 1991, y llegado a la conclusión de que la política de la fuerza no es suficiente para lograr su seguridad, ahora predomina una lectura inversa: estamos pagando el precio de la derrota de la paz y el diálogo, y ese precio se expresa a través de esta guerra, a la cual nos condujeron los débiles. De acuerdo con esta interpretación, no hay más remedio que retomar el camino de la fuerza militar", explica.

Hace un año, ante la evacuación de los asentamientos judíos de Gaza y del norte de Cisjordania, la oposición de los colonos aparecía como una amenaza a la cohesión social, mientras que en las fronteras reinaba la calma y el cese del fuego en los territorios palestinos. Un año después, luego de un cambio de dirigencia dramático, la situación estratégica se ha invertido: el público judío está cohesionado, pero en las fronteras truenan los obuses y los cohetes y el ejército actúa en tres frentes. Aluf Benn, analista político del diario Haaretz, sostiene que la inversión de la agenda nacional plantea dos preguntas: "¿Los seguidores de Ariel Sharon, que juraron continuar su camino, están cumpliendo con su promesa? ¿Y qué quedó del legado de Sharon un año después del acontecimiento decisivo de su mandato?".

"¿Por qué nosotros?"

"¿Por qué nosotros?"

Viernes, 04 de Agosto de 2006

Por Georgina Higueras

Desde Nazaret

 

Las casas parecen superponerse unas a otras, pero entre ellas discurren unas callejas empinadas y estrechas, fileteadas del verde de los jazmines, parras y olivos que se escapan de los patios. El barrio de Nazaret, donde el pasado 19 de julio un cohete Katyusha mató a los hermanos Rabía, de siete años, y Mohamed, de cuatro años, está poblado sólo por árabes, en su mayoría obreros o campesinos. Son familias con muchos hijos, pero desde que cayó el cohete los pequeños, que están de vacaciones escolares, no quieren salir a llenar las calles con sus risas y sus juegos.

"Con las armas no se consigue nada. Está claro que Israel y Hezbolá tendrán que negociar, pero ¿por qué no negociaron antes de matar a mis hijos? ¿Quién me los devolverá ahora?", se pregunta Abdelrahim. A sus 47 años, el padre de los pequeños, pintor de brocha gorda, hace siete años que cobra una modesta pensión del gobierno israelí porque su mala salud no lo deja trabajar. Abdelrahim dice que se ha encomendado a Alá para "apagar su rabia contra el gobierno por haberse metido en una guerra injusta" en la que los únicos que sufren son los civiles. "Si en lugar de responder con las armas hubieran recurrido a los canales diplomáticos, tal vez habrían vuelto los dos soldados secuestrados por Hezbolá", se queja.

Nazaret, una ciudad dominada por la enorme basílica de la Anunciación, es una ciudad de 60.000 habitantes, de los que 40.000 son árabes musulmanes y 20.000 cristianos. En pleno corazón de Galilea, en los últimos años unos cientos de cristianos se han instalado en el llamado Nazaret Ilit (colina), el barrio en el que viven los judíos, situado en la colina más alta. Eran las 4.45 de la tarde, cuando Rabía y Mohamed emprendieron el descenso de la calle que conduce a la casa de su tía. El cohete les dio de lleno, hizo un pequeño cráter en el asfalto y tiró una pared del edificio de tres plantas vecino. Este barrio nunca había sufrido un ataque. Su gente, que en 1948 optó por quedarse a vivir en donde había nacido, dice que sólo quiere la paz. Visto de lejos parece un barrio internacional porque sobre las casas ondean banderas de Alemania, Italia, Francia, Argentina y Brasil. Es lo que queda de la resaca del Mundial de Fútbol.

El guardián de la iglesia de la Anunciación, el franciscano Ricardo Bustos, de origen argentino, lamenta la escalada del conflicto que ha vaciado de peregrinos los Santos Lugares, en un año que había comenzado en marzo con cifras record. "En menos de 15 días, 70 grupos cancelaron su visita. Es una catástrofe económica, no sólo para Nazaret sino para todo el país, que favorece la radicalización y la inestabilidad", afirma. Bustos, que llegó a Jerusalén en 1983, dice que en los últimos tiempos había señales del agotamiento israelí con Hezbolá. "El vacío de poder en Líbano permitía el inadmisible lanzamiento de cohetes y el secuestro de los soldados dio a Israel la razón que buscaban para entrar en ese país", indica el franciscano. "Hasta que no se resuelva el problema de Palestina no habrá paz y la paz no se consigue con las armas", sentencia mientras el ulular de las sirenas advierte del vuelo de nuevos Katyushas, instantes antes de que se escuchen dos explosiones.

De El País de Madrid. Especial para Página/12.

DECENAS DE MUERTES EN LA FRONTERA, EL NORTE DE ISRAEL Y TODO EL LIBANO

DECENAS DE MUERTES EN LA FRONTERA, EL NORTE DE ISRAEL Y TODO EL LIBANO

Viernes, 04 de Agosto de 2006

El terror se acerca a Tel Aviv

El líder de la guerrilla chiíta amenazó con bombardear la capital de Israel si éste golpea el centro de Beirut. La respuesta no se hizo esperar: entonces vendrá la destrucción del Líbano. Ya no quedan refugios seguros para los miles de desplazados de la guerra.

La guerra podría llegar a Tel Aviv. Esa fue la amenaza que lanzó ayer Hassan Nasralá. El líder del grupo chiíta libanés Hezbolá dijo que atacará la capital si Israel ataca el centro de Beirut. En la práctica, sus palabras extendieron el campo de batalla a todo el territorio israelí y dejaron a sus habitantes sin un refugio seguro. Israel contestó que si caen bombas sobre Tel Aviv destruirá toda la infraestructura del Líbano. Las declaraciones llegaron en uno de los días más sangrientos desde el comienzo de la guerra. Al menos ocho civiles israelíes murieron tras ser alcanzados por cohetes de Hezbolá en la región de Galilea, en el norte de Israel, mientras cuatro soldados israelíes perdieron la vida en combates en el sur del Líbano. También hubo bajas entre los civiles libaneses, ya que murieron cuatro personas en distintos bombardeos. Israel anunció que treinta guerrilleros de Hezbolá también murieron en combate.

Los milicianos de Hezbolá lanzaron al menos 160 cohetes contra el norte de Israel, lo que eleva a 2300 el número total de proyectiles que ha disparado desde el comienzo de las hostilidades, el pasado 12 de julio. Cinco israelíes fallecieron en la localidad de San Juan de Acre, cuando salían de un refugio después de una andanada de cohetes, mientras tres agricultores israelíes murieron cerca de la localidad de Maalot, cuando un proyectil hizo blanco al lado de su automóvil. Otras veintisiete personas resultaron heridas, diez de ellas de gravedad, por el impacto de los cohetes que cayeron en las ciudades de San Juan de Acre, Tiberias, Kiriat Shimona y cerca de Maalot. Asimismo, combatientes de Hezbolá dispararon un proyectil antitanque contra un vehículo de combate en la aldea de Raymin, matando a cuatro soldados israelíes e hiriendo gravemente a otro.

En tanto, se intensificaron los combates entre los milicianos de Hezbolá y los soldados israelíes en el sur del Líbano. Israel reforzó sus tropas en la zona con el envío de dos brigadas adicionales, llevando el número de efectivos a alrededor de diez mil. Según fuentes militares, la misión de las tropas es empujar hacia el norte a las milicias de Hezbolá y establecer una "zona tapón" en la frontera entre Líbano e Israel con el objetivo de impedir los disparos de cohetes. En este sentido, el ejército israelí habría recibido la orden del ministro de Defensa, Amir Peretz, de avanzar el río Litani. "El ejército israelí recibió la orden de prepararse para la próxima etapa de la ofensiva, cuya meta es tomar rápidamente el control del sur del Líbano desde la frontera internacional hasta la línea del río Litani", indicó un vocero del Ministerio de Defensa, quien agregó que "se trata de preparativos y no de una orden operacional".

Los ataques de la aviación israelí tuvieron lugar sobre un importante puente en el este del Líbano y en pueblos cercanos a la localidad de Tiro. El ejército israelí indicó que atacó más de 120 objetivos, entre los que se contaron 35 edificios y campamentos utilizados por las milicias de Hezbolá. La cadena televisiva Al Arabiya precisó que las localidades bombardeadas fueron las de Zautar al Gharbya y Zautar al Sharkiya, a unos 30 kilómetros al nordeste de Tiro y cerca del Litani. Fuentes de seguridad libanesas informaron por su parte que Israel destruyó un puente en Hermel, bastión de la milicia chiíta. "Los israelíes destruyen todo puente sobre el que Hezbolá pueda transportar armas o combatientes", dijo un portavoz.

Como si fuera poco, las fuerzas israelíes bombardearon los suburbios del sur de Beirut, feudo de Hezbolá, tras varios días de calma en la zona. Israel amenazó con extender sus bombardeos cerca del aeropuerto de la capital libanesa, incluidos los sectores que hasta la fecha no fueron atacados, y pidió a la población que abandone la zona. "El ejército israelí planea ampliar sus operaciones en Beirut", indicaba uno de los volantes lanzados por la aviación israelí en el principal suburbio chiíta del sur de la capital libanesa. Los panfletos, dirigidos a "los ciudadanos de Beirut", invitaban a los habitantes de los barrios de Haret Hreik, Bir Abed, Hay Madi y Rueiss a "huir por su seguridad". Los dos últimos barrios no fueron atacados por el momento por Israel, que se concentró en el perímetro de seguridad de los suburbios del sur de Beirut, donde se encuentra el cuartel general de Hezbolá.

Los panfletos israelíes llegaron al parecer a manos de milicianos del grupo chiíta, y del propio Hassan Nasralá, quien advirtió que Hezbolá atacará Tel Aviv si Israel bombardea el centro de Beirut. "Si ustedes atacan Beirut, nuestros combatientes atacarán Tel Aviv, ya que tenemos los medios para hacer eso", amenazó el líder del grupo radical, provocando inquietud entre los israelíes. Estos últimos no tardaron en responder a las amenazas, asegurando que destruirán todas las infraestructuras del Líbano si Hezbolá ataca la ciudad central de Tel Aviv, a 140 kilómetros de la frontera, adonde se trasladaron muchos de los habitantes del norte de Israel para escapar del lanzamiento de proyectiles, que hasta ahora alcanzaron la distancia máxima de 70 kilómetros.

Las amenazas de Nasralá llegaron en un mensaje de 45 minutos, el más largo de los cuatro discursos pronunciados hasta la fecha por el líder del grupo chiíta, transmitido en la noche de ayer por la televisión libanesa. Nasralá incluso responsabilizó a Estados Unidos de todo el conflicto de la región. El presidente norteamericano, George W. Bush, "es responsable de todo lo que sucede desde el inicio de la ofensiva israelí. El primer ministro Ehud Olmert y su ejército sólo son los instrumentos de la política de Bush", explicó Nasralá, quien agregó que "si los israelíes dejan de atacar áreas civiles en el Líbano, Hezbolá dejará de lanzar cohetes al norte de Israel".

HEZBOLA LANZO 200 MISILES Y GOLPEO A 70 KM DE LA FRONTERA

HEZBOLA LANZO 200 MISILES Y GOLPEO A 70 KM DE LA FRONTERA

En la foto: Paracaidistas israelies cuando se disponen a incursionar en el territorio invadido, sorprendidos por la cámara de AP 

03 de Agosto de 2006

Israel profundizó su ofensiva en el Líbano

La guerra alcanzó su máximo pico de intensidad. Israel intensificó los bombardeos y ocupó posiciones en el Líbano a lo largo de la frontera siria, destruyó un hospital y capturó a siete guerrilleros. Un misil de Hezbolá impactó en Beit Shean y otro mató a un civil cerca de Nahariya. También murieron un soldado israelí y otro del ejército libanés.

 

Por Robert Fisk *

Desde Beirut

Un ataque a un hospital, la matanza de toda una familia libanesa, la captura de cinco hombres de Baalbek y un nuevo número de muertos civiles – 468 hombres mujeres y niños– marcaron el 22º día de la última guerra de Israel contra el Líbano. Los israelíes declararon que soldados helitransportados habían capturado a importantes líderes de Hezbolá, aunque uno de ellos resultó ser un almacenero local de Baalbek. En un pueblo cerca de la ciudad, los ataques aéreos israelíes mataron al hijo y al hermano del alcalde y a cinco niños en su familia.

La batalla del Líbano se estaba descontrolando rápidamente anoche. Las tropas del ejército libanés abandonaron muchos de sus puestos y los diplomáticos europeos les advertían a sus colegas que los milicianos estaban tomando sus posiciones. Se informó que hasta ocho mil tropas del ejército israelí cruzaron la frontera anoche, en lo que fue divulgado como un avance militar hacia el río Litani. Pero se necesitarían muchos más soldados para asegurar un área tan grande en el sur del Líbano.

Los israelíes enviaron paracaidistas para atacar un hospital en Baalbek financiado por Irán con la esperanza de capturar a combatientes heridos de Hezbolá, pero después de una batalla de una hora, capturaron solamente a cinco hombres a quienes el premier israelí, Ehud Olmert, llamó "una buena caza". La operación sugiere lo que Hezbolá ha estado diciendo todo este tiempo sobre el propósito de la campaña israelí: intercambiar prisioneros y canjear combatientes de Hezbolá por los dos soldados israelíes capturados en la frontera el 12 de julio.

Hezbolá siguió disparando más de doscientos cohetes sobre la frontera israelí, matando a un israelí e hiriendo a 21, mientras la artillería israelí disparaba proyectiles hacia el Líbano a razón de uno cada dos minutos. Por primera vez, un cohete de Hezbolá impactó en Cisjordania, así como en la ciudad israelí de Beit Shean, el cohete de más alcance disparado hasta ahora. Un soldado israelí murió en combate cerca de la frontera.

Pero Occidente parece incapaz de ponerle fin a una guerra que claramente está abrumando tanto a Hezbolá como a los israelíes. Hezbolá tiene obviamente muchos más cohetes de lo que creían los israelíes –no hay ciudad en el norte de Israel que esté a salvo de su fuego– y el ejército israelí aparentemente no tiene un plan para derrotar a Hezbolá como no sea la vieja e inútil política de ocupar el sur del Líbano. Si Hezbolá planeó esta campaña con meses de anticipación –y si los israelíes hicieron lo mismo–, entonces ninguno de los dos le da lugar a la diplomacia. Los franceses sabiamente dijeron que ellos conducirán una fuerza de paz al sur del Líbano sólo después de un cese de fuego. Y con seguridad, no dejarán que sea un ejército liderado por la OTAN. Francia ya tiene una compañía de 100 soldados en la fuerza de la ONU en el sur del líbano, cuyo comandante es francés, pero París –después de ver el caos en Irak– no se hace ilusiones sobre los ejércitos occidentales en Medio Oriente.

Ayer, afuera del destrozado hospital Dar al Hikman en Baalbek, había dos automóviles quemados y una minivan acribillada a balazos. El hospital, que incluye un número de aparatos de cardiología de origen británico, estaba vacío cuando comenzó el ataque israelí y fue parcialmente destruido durante el combate.

El ejército libanés, que ha tratado de permanecer fuera del conflicto –Dios sabrá lo que se supone que tienen que hacer sus 75.000 soldados–, fue atacado nuevamente por los israelíes, quienes ayer dispararon un misil contra un automóvil que ellos declararon que llevaba a un líder de Hezbolá. Estaban equivocados. El soldado que viajaba en el automóvil murió instantáneamente, uniéndose a las otras once tropas libaneses de una unidad logística muertas hace dos semanas en un ataque aéreo israelí y que fueron proclamados "mártires" por el gobierno.

El obsceno número de muertos de esta última guerra es el siguiente: 508 civiles libaneses, 46 guerrilleros de Hezbolá, 26 soldados libaneses, 36 soldados israelíes y 19 civiles israelíes. En otras palabras, Hezbolá está matando más soldados israelíes que civiles y los israelíes están matando a muchos más civiles libaneses que guerrilleros. La Cruz Roja libanesa encontró 40 civiles muertos más en el sur del país en los últimos dos días. Muchos de ellos hubieran podido sobrevivir si hubieran recibido asistencia médica.

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère

AYER SIGUIERON LOS BOMBARDEOS Y LOS COMBATES EN LA FRONTERA

AYER SIGUIERON LOS BOMBARDEOS Y LOS COMBATES EN LA FRONTERA
Miércoles, 02 de Agosto de 2006

Luz verde para la ofensiva terrestre

El gabinete de seguridad aprobó ampliar la ofensiva terrestre y hubo combates y muertes en la frontera. También siguió el intercambio de bombas y mísiles, aunque con menor intensidad. Olmert dijo que Israel ya ganó la guerra, pero Hezbolá no se rinde.

  

Israel continuó ayer sus bombardeos sobre el Líbano, después de que el gabinete israelí aprobó ampliar la ofensiva terrestre. Los enfrentamientos entre el ejército israelí y los milicianos de Hezbolá continuaron en varias ciudades del sur del Líbano, mientras Israel intervino por unos minutos la emisora del grupo islámico para transmitir un mensaje a los combatientes enemigos.

 

El gabinete israelí acordó ayer a puertas cerradas y de forma unánime la ampliación de la ofensiva terrestre, una semana después de haberla restringido tras la muerte de 14 de sus soldados en una emboscada en la ciudad de Bint Jebel. Su objetivo es llegar a un eventual cese de fuego en condiciones diferentes a las de antes del comienzo de la guerra. La decisión del gabinete desató un sangriento enfrentamiento en la frontera. Ayer, Israel afirmó haber dado muerte a una veintena de milicianos de Hezbolá en los combates sucesivos de las últimas 48 horas. El ministro de Infraestructura Nacional de Israel, Benjamín Ben-Eliezer, afirmó que se necesitaban entre 10 y 14 días para terminar de debilitar a Hezbolá en la zona en la que su país consideraba que debía desplegarse la fuerza multinacional.

 

Pero no le está resultando fácil doblegar a su enemigo. Portavoces de la milicia chiíta indicaron que en las localidades fronterizas de Kfar Kila y Aita al Shaab se produjeron fuertes enfrentamientos, que obligaron a la retirada del ejército israelí tras la muerte de tres de sus soldados. Durante la noche, las fuerzas armadas israelíes intervinieron durante algunos minutos la televisión de Hezbolá, Al Manar, presentando fotos de cadáveres con textos dirigidos a los militantes del grupo chiíta libanés. Una de las fotografías mostraba un cadáver boca arriba, con un pantalón de camuflaje idéntico a los que usa el ejército de Estados Unidos, un casco y una leyenda en árabe: “Esta es la foto del cadáver de un miembro de las fuerzas especiales de Hezbolá”. Y debajo: “Nasralá miente: no somos nosotros quienes ocultamos nuestras bajas”. A continuación se mostró una foto de Nasralá que advertía: “Miembros de Hezbolá, presten atención, él miente”, y después otra imagen de un cadáver con la leyenda: “Existe un gran número de cadáveres de este tipo en el terreno. Nasralá les oculta la verdad”.

 

Además de enfrentarse en tierra, los ataques de ambos grupos continuaron por aire. Hezbolá atacó con cohetes, aunque con menos intensidad que en días anteriores, ya que cayeron sólo trece mísiles y un obús de mortero, a diferencia de otras jornadas, en los que el número de proyectiles llegaba a más de cien. Por su parte, la aviación israelí realizó doce incursiones aéreas en los alrededores de Baalbeck, al este del Líbano, a pesar de que había declarado una tregua de 48 horas que duraba hasta hoy por la mañana, después de la masacre de Qana, donde el domingo murieron 57 personas. Los ataques israelíes provocaron ayer la muerte de otros tres civiles libaneses, esta vez una mujer y sus dos hijas, después de que fuera impactada su casa, en una localidad cercana al puerto de Sidón, 41 kilómetros al sur de Beirut. Un vocero del gobierno israelí anunció que a partir de hoy los bombardeos se intensificarán.

 

Por otra parte, el éxodo de la población en la sureña región de Tiro se aceleró ayer debido a un ultimátum israelí que llamó a la población a abandonar la región de inmediato y dirigirse hacia el norte. El objetivo del ejército es controlar el territorio que va hasta el río Litani. “Horribles ataques terroristas son lanzados desde las regiones donde habitan. El ejército israelí actuará desde ahora con toda su potencia contra los terroristas”, decían los volantes que fueron distribuidos en la zona. El alcalde de Tiro, Abdel Mohsen Husseini, dijo que en esa ciudad de 100 mil habitantes sólo quedan 15.

 

Los mensajes israelíes fueron dirigidos no sólo a los enemigos sino también a sus propias filas. “Estamos en el comienzo de un proceso político que al final llevará a un cese del fuego en condiciones distintas a las de antes”, dijo ayer el primer ministro Ehud Olmert ante el Colegio para la Seguridad Nacional. “Aceptaremos un cese el fuego cuando sepamos con certeza que las condiciones que prevalecen en el terreno son distintas a las que causaron el inicio de esta guerra”, indicó el premier, quien agregó que “aunque la campaña militar terminara hoy, el rostro de Medio Oriente ya habría cambiado luego del gran éxito que el Estado de Israel, el ejército y el pueblo han conseguido”.

 

Los ataques continuaron también en la Franja de Gaza, donde Israel realiza bombardeos desde el 25 de junio, cuando militantes islamistas secuestraron al soldado israelí Gilad Shalit. Al menos dos personas murieron y seis resultaron heridas ayer en el norte de la Franja a causa de un ataque aéreo israelí.