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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Opinión y Análisis.

Manifestación por la paz en Tel Aviv

Manifestación por la paz en Tel Aviv por: NIKO SCHVARZ UNAS 7 MIL personas participaron el sábado en una manifestación por la paz en el centro de Tel Aviv, reclamando el inmediato cese del fuego en el Líbano y Gaza, y el inicio de negociaciones de paz entre Israel, Líbano, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y Siria. Las consignas repetidas  a lo largo de la marcha fueron: “Los niños de Haifa y de Beirut quieren vivir”, “Basta de bombardeos a civiles”, “Hay que negociar con los vecinos”, “Bombardeos, murallas y retiradas unilaterales no garantizarán ninguna seguridad”. Judíos y árabes en la demostración pacifista En la manifestación participaron judíos y árabes, mayoritariamente de Tel Aviv y sus alrededores, y delegaciones que llegaron en autobuses desde ciudades bombardeadas del norte como Haifa, Nazareth, Akko, Carmiel. Organizada por una coalición de grupos pacifistas, la protesta logró ampliar el espectro de opositores a la guerra con la participación de jóvenes del seccional local del partido de izquierda sionista Meretz. En la oratoria intervinieron Yael Dayan, hija de Moshe Dayan y edila de Tel Aviv, la ex diputada de Meretz Noemí Hazan, junto a diputados de Hadash (Frente Democrático por la Paz e Igualdad, comunistas y aliados) y de Balad-Tayamu (Alianza Nacional Democrática, nacionalistas árabes de izquierda). Los organizadores expusieron cómo funciona la lógica de las escaladas bélicas y acusaron al gobierno de Israel de aprovecharse de provocaciones para desatar una guerra desproporcionada e injustificada que sólo sirve intereses foráneos (en alusión a EEUU e Irán). Por parte de la población árabe habló Shauki Hatib, presidente del Consejo de Municipalidades Arabes en Israel, el mayor órgano representativo de la minoría palestina ciudadana de Israel. Zohar Mulgrom, un reservista de 26 años, anunció desde la tribuna su negativa a servir en la guerra; ayer domingo debía presentarse en su unidad militar, donde tras anunciar su negativa le esperaba el arresto y el juicio militar. Gadi Algazi, de Taayush (Convivencia Arabe-Judía, uno de los principales organizadores del acto) expresó que Israel, para su seguridad y su futuro, debe dejar de considerarse como una fortaleza de avanzada del imperio occidental e integrarse al Medio Oriente, en el marco de una paz entre iguales con todos los países vecinos y otorgando plena igualdad de derechos a los palestinos ciudadanos de Israel. Señaló que la guerra afecta a los más pobres en el norte de Israel y el sur del Líbano: los que carecen de medios para escapar de sus regiones, o los que no salieron de vacaciones de verano y quedaron atrapados entre las bombas y los misiles. Un habitante del norte de Israel en la tribuna El veterano periodista y militante pacifista Uri Avneri reclamó la apertura de negociaciones con los países vecinos y con la ANP, mencionando a las decenas de muertos civiles en Gaza que dejaron de ser noticia por las muertes en el Líbano. (En ese momento fuerzas israelíes se llevaban preso en Ramalá al presidente del Parlamento palestino). El sindicalista comunista Benjamín Gonen, quien en el pasado colaboró en el plano sindical con Amir Peretz (líder a la vez del ala izquierda del laborismo), manifestó su desagrado por la transformación operada en el ex líder sindical desde que asumió el ministerio de Defensa. En la oratoria participó asimismo Saúl Feldman, cuya vivienda en la norteña localidad de Nesher fue destruida por un misil de Hizbolá hace dos semanas. El y su pareja Ruth Gur habían participado poco antes en un acto de protesta contra la guerra y no se encontraban en la casa. Dijo que su posición contra la guerra no se debía a la circunstancia de haber sido víctima directa de la misma, y protestó porque una foto que lo muestra revisando los daños a su piano tras el ataque fue utilizada por los medios para emitir propaganda a favor de la guerra. “No se trata de estar a favor del gobierno de Israel o a favor de Hezbolá –expresó- sino que hay otras posibilidades y posiciones”. Incidentes y antecedentes Durante  la marcha y el acto se registraron incidentes originados por algunos transeúntes que influenciados por la propaganda belicista insultaron y agredieron a manifestantes. A pesar de que la marcha contaba con todos los permisos la policía provocó al menos un incidente violento en el cual arrestó a dos manifestantes y otros resultaron levemente lesionados. La manifestación del sábado en Tel Aviv es una culminación, en esta etapa, de actividades pacifistas que ya se habían expresado en actos y en protestas frente a la embajada de EEUU en Tel Aviv. En una manifestación realizada el 16 de julio se difundió un manifiesto que proclamaba: “No más muertos civiles en Líbano, Israel y Gaza. Negociaciones políticas ahora”.  

Publicado en La República, 7 de agosto 2006, pág. 26

Receta para continuar la guerra

Receta para continuar la guerra Robert Fisk (La Jornada - México) Pues resulta que los grandes y los buenos trabajaron en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas... y tuvieron el parto de los montes. Casi se podían escuchar los gemidos de los libaneses ante este proyecto de resolución, documento de tal parcialidad y mendacidad que un amigo libanés, después de leerlo con cuidado, lanzó una maldición y expresó la pregunta inmortal: "¿Acaso estos desgraciados no aprenden nada de la historia?"Allí estaban de nuevo las recalentadas propuestas de paz de la invasión israelí de 1982, llenas de zonas de contención y desarme y de "estricto respeto de todas las partes" -aquí hubo crecientes carcajadas, sin duda, de los miembros de Hezbollah- y de la necesidad de soberanía libanesa. Ni siquiera demandó el retiro de las fuerzas israelíes del sur de Líbano, punto del cual se agarró más que de prisa Walid Moallem, ministro del Exterior sirio y el hombre con quien los estadunidenses tendrán que negociar a la larga. Sin una retirada total de Israel será una resolución muerta, expresó en un viaje estratégico a Beirut. Un análisis cercano del documento franco-estadunidense -las huellas digitales de John Bolton, embajador de Washington ante la ONU, casi manchaban los párrafos- muestra quién dirige la política estadunidense hacia Medio Oriente: Israel. Y uno se pregunta cómo hasta Tony Blair puede asociarse con semejante porquería. No hace referencia alguna a la obscena desproporción de la violencia que emplea Israel -apenas una leve mención de los "cientos de muertos y heridos de ambas partes"- y contiene apenas una alusión de pasada a la advertencia de Hezbollah de que sólo liberará a los dos soldados israelíes capturados el 12 de julio a cambio de libaneses y otros árabes prisioneros en cárceles israelíes. El consejo aseguró tener "conciencia de la delicadeza del tema de los prisioneros y alienta los esfuerzos dirigidos a arreglar la cuestión (sic) de los prisioneros libaneses detenidos en Israel". Apuesto que Hezbollah se impresionó con aquello de la "conciencia", sin mencionar la "delicadeza" y la suave y resbaladiza palabra "arreglar": una cuestión que se puede "arreglar" quizás en 20 años. Y luego viene el verdadero golpe de gracia. Una exigencia de "un alto total a todos los ataques de Hezbollah" y el "cese inmediato" de "todas las operaciones militares ofensivas" de Israel. Hay un problemita con eso, y Hezbollah lo detectó de inmediato. Ellos tienen que deponer las armas y Tel Aviv no: sin duda todavía puede llevar a cabo operaciones militares "defensivas". Si el consejo hubiera demandado una solución inmediata al problema del futuro de las granjas de Shebaa -territorio ocupado por Israel que alguna vez perteneció al mandato de Líbano, por cuya "liberación" ha luchado Hezbollah- tal vez todo el fandango habría tenido una oportunidad. Después de todo, Shebaa es la única razón que Hezbollah puede aducir para continuar su guerra implacable e ilegal a través de la línea azul de la ONU en el sur de Líbano. Pero el documento sólo expresa el deseo de ver una delineación de la frontera de Líbano "con inclusión de la zona de las granjas de Shebaa". Incluso hay un párrafo maravilloso -número 9 para los aficionados a la literatura de la ONU- que "llama a todas las partes a cooperar... con el Consejo de Seguridad". ¿Así que Hezbollah va a cooperar con los austeros diplomáticos de este augusto y sabio órgano? ¿No equivale a exaltar a un ejército guerrillero un poco más de lo que merece? Pero nadie se llama a engaño. Hasta el gobierno libanés -opuesto a Siria, excepto por dos ministros de Hezbollah y el presidente de Líbano, quien todavía recibe órdenes de Damasco- se dio cuenta de que no hay ninguna esperanza de eso, y pocos estuvieron en desacuerdo con el sirio Walid Moallem cuando dijo que la resolución del consejo era "una receta para continuar la guerra". Y así lo hicieron este domingo Hezbollah y los israelíes, el primero dando muerte a 12 personas en una rociada de cohetes al otro lado de la frontera, y el segundo con un bombardeo de casas en Ansar –alguna vez un campo israelí para prisioneros de guerra palestinos- que destruyó otras cinco vidas de civiles libaneses. Isaac Hertzog, ministro israelí de turismo -parece que el turismo tiene algo que ver con la reciente invasión- anunció que "aún tenemos los próximos días para realizar muchas misiones militares". Y Mohamed Fneish, uno de los ministros de gobierno que pertenecen a Hezbollah, manifestó que "nosotros (presumiblemente Hezbollah, más que los libaneses) acataremos" la resolución siempre y cuando ningún soldado israelí permanezca en tierra libanesa. Y si no, "no la acataremos". Este domingo hubo más ataques israelíes a los suburbios del sur de Beirut -aunque el cielo sabe qué queda allí por destruir-, asegurándose de que otros miles de civiles musulmanes chiítas permanezcan refugiados en las escuelas vacías y en las cada vez más sucias calles de Beirut. Porque, temerosos de que los israelíes bombardeen sus camiones afirmando que transportan misiles, la mayoría de los recolectores de basura de esta ciudad han abandonado sus vehículos, y el conocido tufo a basura quemada de 1982 se extiende por las calles por la tarde-noche. La gasolina es tan escasa que estedomingo un tanque lleno costaba el equivalente a 450 dólares. Casi la única concesión a Líbano en la resolución de la ONU fue expresar la necesidad de que Israel proporcione al organismo mundial los mapas que le queden de minas de tierra en Líbano. Ahora habrá otro ejército de expertos en minas y desactivación de bombas para retirar la metralla letal que Israel ha estado arrojando de nuevo sobre el surde Líbano durante casi un mes. Y sí, claro, como de costumbre, el texto elaborado por la ONU sobre estas ideas ambiciosas y sin esperanza de realización "resuelve permanecer activamente abocado a este asunto". Sí, cómo no. Y así, como se dice, la guerra continúa.

Climas

Climas

Por Juan Gelman

La segunda matanza de Qana –37 niños, 15 de ellos discapacitados, de un total de 60 civiles libaneses muertos por misiles norteamericanos que disparó la fuerza aérea israelí el pasado 30 de julio– ha provocado un giro notorio en el ambiente internacional: antes, "... todos los políticos, especialmente (el primer ministro) Ehud Olmert, estaban sorprendidos de cuánto el mundo nos quería", señala Nehemia Shtrasler en el diario Ha’aretz de Tel Aviv (1-8-06). Ahora –agrega el columnista– "hay odio hacia Israel en todo el mundo... no ha conseguido aplastar a Hezbolá y, lo que es peor, ha fortalecido la posición que éste ocupa en Líbano y en el mundo árabe, que presencia cómo una pequeña organización guerrillera ha logrado enfrentar resueltamente a las poderosas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y ha causado serias pérdidas a la población civil israelí. Es un precedente peligroso". Shtrasler no explica de qué.

El clima, sin embargo, no ha cambiado en EE.UU. y tampoco desde luego en Israel. La Casa Blanca ha impedido que el Consejo de Seguridad de la ONU expresara su condena a la matanza de Qana: en la declaración del caso, el organismo apenas la "deplora" y no falta quien propone que se lo rebautice con el nombre de "Consejo de Inseguridad". El presidente Bush expresa su "esperanza de paz para los niños y las niñas del mundo... especialmente en Medio Oriente" (AP, 30-7-06), pero se niega a promover el cese del fuego: al parecer, para que los niños del mundo tengan paz, no ha muerto el número necesario todavía, especialmente en Medio Oriente.

El 82 por ciento de la opinión pública de Israel apoya sin fatigas la escalada de las FDI y la matanza de Qana no ha cambiado en nada esa postura. La decisión de Tel Aviv de cesar sus bombardeos durante 48 horas para investigar la matanza nunca fue puesta en práctica y no sólo por la presión de los militares (El País, 1-8-06): casi todos los medios israelíes la criticaron acerbamente. Se puede leer en un artículo de Ben Caspit que publicó el tabloide Ma’ariv: "No dudamos ni pedimos disculpas ni nos ablandamos. Si desde Qana continúa el lanzamiento de cohetes a Israel, seguiremos bombardeando Qana. Hoy, mañana y pasado mañana. Allí, allá y en todas partes. Los niños de Qana hoy podrían dormir tranquilamente en sus casas si los mensajeros de Satán no se hubieran apoderado de su tierra y convertido en un infierno la vida de nuestros niños". Los niños muertos en Qana se vieron obligados a dormir en un sótano. Los niños de Israel se ven obligados a dormir en bunkers. Es la paz que W. Bush desea para los niños, en especial de Medio Oriente.

El Consejo Rabínico Yesha, que representa sobre todo a los colonos de los asentamientos ilegales en los territorios palestinos ocupados, justificó así la matanza de Qana: "Según la ley judía, en tiempos de batallas y de guerra, no existe la palabra ‘inocente’ para el enemigo" (www.ynet.news.com, 30-7-06). Se ignora dónde está escrita esa ley, el Consejo no dice en qué libro sagrado la encontró, pero si existiere, no se comprende bien por qué luego se queja de que "todas las discusiones sobre la moral cristiana están debilitando el espíritu del ejército y de la nación (israelíes) y nos están costando la sangre de nuestros soldados y civiles". Para el Consejo sí hay inocentes, pero no en todas partes.

"Israel se está hundiendo en una estridente atmósfera nacionalista y la oscuridad lo cubre todo", explica el columnista Gideon Levy en el diario israelí Ha’aretz (30-7-06). Agrega: "Se echan a perder los frenos, se ha intensificado la insensibilidad y la ceguera que ha caracterizado a la sociedad israelí en los últimos años". Señala que nadie se siente tocado por la devastación del Líbano –"los que quieren saber cómo se encuentra Tiro (a consecuencia de los bombardeos de la fuerza aérea israelí) tienen que ver canales extranjeros"–, y menos por lo que está sucediendo en Gaza con la ofensiva de las FDI en represalia por la captura de un soldado israelí: "Los hospitales de Gaza está llenos de niños quemados pero ¿a quién le importa?". A W. Bush, claro que no.

Zbigniew Brzezinski, diseñador de la estrategia de dominio mundial que EE.UU. aplica hoy (The Grand Chessboard - American Primacy and it’s Strategic Imperatives, Basic Books, Nueva York, 1997), acaba de opinar en un foro de la New American Foundation (www.thewashingtonnote.com, 25-7-06): "Odio decir esto, pero voy a decirlo. Pienso que lo que están haciendo ahora los israelíes, por ejemplo en Líbano, es en la práctica, en la práctica –tal vez no en la intención– una matanza de rehenes. Una matanza de rehenes. Porque cuando se mata a 300 personas, 400 personas, que nada tienen que ver con las provocaciones de Hezbolá, y esto se hace en la práctica deliberadamente y con indiferencia por la magnitud del daño colateral, se está matando a rehenes con la esperanza de intimidar a los que se quiere intimidar. Y lo más probable es que no se los intimide. Simplemente se los ultraja y se los convierte en enemigos permanentes cuyo número no cesará de crecer". Algo asombra este parecer en boca de quien fuera asesor de seguridad nacional de Carter, asesor de inteligencia exterior de Reagan, copresidente de la junta de seguridad nacional que asesoraba a Bush padre y, en particular, gran amigo de Israel.

Página 12, Jueves, 03 de Agosto de 2006

Carta de los escritores John Berger, Noam Chomsky, Harold Pinter y José Saramago

Carta de los escritores John Berger, Noam Chomsky, Harold Pinter y José Saramago

El capítulo más reciente del conflicto entre Israel y Palestina comenzó cuando efectivos israelíes se llevaron por la fuerza a dos civiles, un médico y su hermano, de Gaza. Tal incidente casi no se cubrió en ningún lado, excepto en la prensa turca. Al día siguiente los palestinos capturaron a un soldado israelí y propusieron un intercambio negociado por los prisioneros que han tomado los israelíes: hay aproximadamente 10 mil de ellos en las cárceles de Israel.

Que este "rapto" fuera considerado una atrocidad, mientras se considera un hecho lamentable pero realista de la vida que las Fuerzas de Defensa (¡!) Israelíes ejerzan la ilegal ocupación militar de Cisjordania y la apropiación sistemática de sus recursos naturales, en particular el agua, es típico de la doble moral empleada recurrentemente por Occidente ante lo que les ha sobrevenido a los palestinos, durante los últimos 70 años, en la tierra que les asignaron los tratados internacionales.

Hoy, a la atrocidad le sigue otra atrocidad: los proyectiles improvisados se cruzan con los sofisticados misiles. Estos últimos hallan su blanco donde viven los pobres, desheredados y hacinados, que esperan la llegada de lo que alguna vez se llamó justicia. Ambas categorías de proyectiles desgarran los cuerpos de manera horrible; ¿quién, salvo los comandantes en combate, puede olvidar esto por un momento?

Cada provocación y su contragolpe se impugnan y son motivo de sermones. Pero los subsecuentes alegatos, acusaciones y solemnes promesas sólo sirven de distracción, para evitar que el mundo preste atención a una estratagema militar, económica y geográfica de largo plazo cuyo objetivo político es nada menos que la liquidación de la nación palestina.

Esto tiene que decirse fuerte y claro porque la estratagema, sólo a medias manifiesta, y a veces encubierta, avanza muy rápido en los días que corren y, en nuestra opinión, debemos reconocerla tal cual es, incesante y eternamente, y resistirnos a ella.

Mieussy, Francia

Un silencio repugnante

Un silencio repugnante

Atilio A. Borón

A veces el silencio es atronador. En estos días el mutismo de los sedicentes defensores de la democracia liberal, el mundo libre y la economía de mercado resuena con estrépito. El régimen genocida de Israel, siniestro heredero de su verdugo nazi, está perpetrando un crimen incalificable contra el pueblo palestino. Cuando Bush caracterizó al gobierno de Hamas como "terrorista" y la Unión Europea avaló esa infamia Tel Aviv se sintió respaldado y abrió las puertas del infierno. El bombardeo a mansalva de poblaciones civiles indefensas, los atentados contra autoridades democráticamente electas de Palestina y la destrucción de todo lo que encontraban a su paso fue la voz de orden del gobierno israelita. Las oficinas de los principales ministerios fueron destruidas; ministros, parlamentarios y altos funcionarios de la Autoridad Palestina encarcelados; el suministro de electricidad para la mitad del millón y medio de habitantes que se apiñan en Gaza fue inutilizado por la aviación israelí, paralizando escuelas, hospitales, talleres y comercios, dejando a los hogares sin ese vital recurso.

En pocos días más ya no habrá agua potable, porque las estaciones de bombeo dejarán de funcionar. Caminos intransitables, campos abandonados, la frágil infraestructura de Gaza está siendo metódicamente arrasada ante la indiferencia del mundo. Noche tras noche la aviación israelí sobrevuela ese pequeño territorio arrojando bombas de estruendo, y de las otras. La orden del valiente y honorable Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, fue terminante: "que nadie duerma en Gaza." El pretexto de esta barbarie: la captura por parte de la resistencia palestina del cabo del ejército israelí Gilad Shalit -captura, no secuestro, dado que Shalit era miembro de un ejército invasor y fue capturado por sus enemigos en combate. Ante ello, Tel Aviv se negó a negociar con sus captores un intercambio de prisioneros políticos -hay unos 900 niños y adolescentes palestinos presos en Israel, y más de 5000 adultos, todos calificados como terroristas. Las cárceles de Israel, como las de Guantánamo, no recluyen a seres humanos.

Cuando el presidente iraní exhortó a "borrar Israel del mapa" el mundo fue conmovido por una oleada de justificada indignación. Pero cuando el gobierno de Israel lleva a la práctica esa amenaza y borra literalmente del mapa a Palestina los líderes de las "naciones democráticas" y sus paniaguados - los Vargas Llosa, Montaner, Zoe Valdéz y compañía- guardan un repugnante silencio. Su duplicidad moral es ilimitada. Pueden justificar con su silencio cualquier cosa: inclusive, un genocidio como el que está practicando Israel en Palestina. Por supuesto, no dudaron un instante de calificar como "terroristas" las imperdonables palabras del presidente iraní; pero cuando el terrorismo de estado no es declarado en un discurso insensato sino sistemáticamente practicado por un peón de los Estados Unidos como Israel su conciencia moral padece de un súbito adormecimiento.

El propósito del gobierno israelí es bien claro: apoderarse definitivamente de Gaza, para lo cual primero se requiere, siguiendo el Manual de Operaciones del Departamento de Estado, precipitar un "cambio de régimen" que deje el campo libre para las fuerzas invasoras. En pos de tal objetivo todas las consideraciones morales y todos los escrúpulos son arrojados por la borda. La imposición de penalidades colectivas en represalia por acciones individuales como las de la resistencia palestina constituye un crimen de guerra y se encuentra expresamente prohibida por la Convención de Ginebra.

No está demás recordar que los precursores en la aplicación de tomaban al azar a diez personas y las fusilaban en el acto. Israel no los fusila en Gaza. Hace como los nazis con el Ghetto de Varsovia: los sitia, los deja sin agua, pan, luz, trabajo. Los priva de toda esperanza y los extermina de a poco, con la complicidad de los grandes defensores de la democracia y la libertad, preocupados como están por la amenaza que los cohetes norcoreanos representan para la civilización.

ALAI AMLATINA, 10/07/2006, Buenos Aires.

¿Podemos seguir siendo judíos?

¿Podemos seguir siendo judíos?

Por León Rozitchner (filósofo argentino)

No tomo partido sólo por el pueblo palestino sino también por el pueblo judío. Reafirmo al mismo tiempo que la situación histórica de los judíos, que culminó durante el nazismo en el aniquilamiento, hizo necesario que también los judíos fueran una nación más entre las naciones del mundo: ése es el derecho moral irrenunciable, es cierto, del pueblo judío. Pero este hecho también impone necesariamente a los judíos respetar la vida de otros pueblos como ningún otro pueblo puede quizá sentirlo. Al hacerlo estoy planteando mi derecho a seguir siendo un judío argentino sin avergonzarme de serlo frente a lo que está también haciendo de nosotros el Estado de Israel en Palestina: si cumple su mandato ético e histórico o sirve a otros designios extraños a nuestra propia historia milenaria.

La reacción frente al desborde destructivo del Estado israelí contra el pueblo palestino los fue llevando poco a poco a cerrar toda solución justa posible al conflicto y detener su expansión colonizadora. Un análisis de las agresiones, aun sin distinguir desde el comienzo la diferencia que separa a la violencia de los que atacan y la contraviolencia de los que se defienden, llevaría en estos momentos de desborde a una estéril discusión interminable. Porque allí en Israel se está eligiendo por todos los judíos el destino de nuestra dignidad y de nuestra cultura milenaria como modelo de resistencia y de justicia frente a todas las opresiones.

Esta escalada contra Gaza y el Líbano va más allá de los intereses de su supervivencia: se inscribe en la expansión del imperio neoliberal de Occidente sobre los países musulmanes. ¿No serán los EE.UU. quienes, empantanados en Irak, necesitan una frontera segura en el Líbano contra Siria e Irán, y de allí la masacre de la población civil para invadirla?

Los judíos israelíes, por ser los más fuertes en poder armado, son los que también en mejores condiciones se hallan para dar término al enfrentamiento con justicia: tienen todos los medios para lograrlo. Su existencia, por ahora, no corre peligro. La paz que termine con el enfrentamiento armado y un entendimiento político está sobre todo -y casi diríamos totalmente- en sus manos: sólo tienen que declinar sus ambiciones sobre territorios que no les corresponden y reivindicar el valor de la vida sobre la muerte. Aunque ahora venzan será el judaísmo histórico el vencido y la traición a su pasado habrá infectado para siempre el alma de sus pobladores. El pueblo judío en Israel sigue doblegado en su mayoría a la estrategia del Imperio cuyo modelo han aplicado en todos los órdenes de la vida. Hace ahora a los palestinos aquello que la cristiandad occidental hizo con nosotros.

Después de haber sido sometidos los judíos en Europa al más cruel e inmisericorde exterminio, de pronto en pocas décadas de su existencia, y tras haberse plegado a la política de los exterminadores, el Estado de Israel se ha transformado en una potencia del Medio Oriente. ¿Méritos propios? Tienen orgullosos una poderosa fuerza armada con todos los instrumentos de destrucción posibles, armas atómicas incluidas. Pero no tienen vergüenza de los valores milenarios que están sacrificando ante los ojos del mundo y de los millones de judíos que los observamos perplejos y defraudados. Porque esos fantasmas de exterminio que depositan ahora sobre los árabes, esos terrores persecutorios los judíos los han traído del Occidente cristiano colonialista cuyos países antes habitaban, porque fue en Europa donde fueron exterminados y no en Palestina.

Para hacer lo que hacen en Palestina los judíos que están en el poder deben mantener el secreto moral del origen de su derecho a una patria y prolongar allí los valores inhumanos de sus propios perseguidores milenarios. Ocultar, por ejemplo, que lo que comenzó con la Cruz cristiana terminó con la Shoá europea. Deben esconder la verdad sobre la experiencia histórica de su vida en Occidente. Debieron convertirse en cómplices de sus asesinos, no denunciarlos, ya no decir nunca más que el cristianismo y el capitalismo fueron sus exterminadores porque ahora ambos se habían convertido en su modelo y en sus aliados. En lo religioso, se hicieron fundamentalistas y ecuménicos; en lo económico, se hicieron capitalistas globalizadores; en lo político, se hicieron un Estado teocrático colonialista; en lo científico, tomaron como modelo la lógica neutral de la objetividad sin sujeto del iluminismo antijudío y, en lo internacional, sostienen con sus servicios las causas más siniestras de los opresores cristianos e imperiales.

No cumplieron la tregua e intensificaron la escalada

No cumplieron la tregua e intensificaron la escalada

Israel y EEUU buscan remodelar el Oriente Medio

 

Después de la masacre de Cana, condenada por el mundo entero menos EEUU, Israel anunció una tregua de 48 horas pero no la cumplió, y por el contrario intensificó su escalada en el sur del Líbano, extendió provocativamente sus bombardeos a la frontera siria y concentró tropas en el valle de la Bekaa, a la vez que renovó sus amenazas contra Irán, procurando involucrar a ambos países en el conflicto. La meta primaria es reocupar el sur del Líbano (que ya fue ocupado en 1982 y 1996), pero el objetivo fundamental de EEUU e Israel, actuando de consuno, es remodelar totalmente el mapa de esa región rica en petróleo.

NIKO SCHVARZ

CANA (que allí se escribe Qaná) no es otra cosa que la bíblica Canaán, donde Jesús predicó y transformó el agua en vino. Ahora pasó a la historia como un símbolo de los desastres de la guerra, diría Goya.

Los dolores de parto de Condoleezza Rice

 

El martes 1º, cuando debía imperar la tregua anunciada por Israel tras la matanza del 30 de julio en Cana, el cotidiano israelí Maariv titulaba que el Tsahal estaba desplegando tres divisiones, o sea 18 mil soldados, en el sur libanés. El corresponsal de Le Monde en Jerusalén comentaba: "Después de haber interpuesto un rechazo categórico a los reclamos de cese al fuego tras los bombardeos mortíferos en Cana, el primer ministro israelí Ehud Olmert hizo adoptar el martes un plan de extensión de las operaciones militares terrestres en el sur de Líbano".

El 21 de julio, nueve días después del inicio de la invasión de Israel al Líbano, Condoleeza Rice declaró en conferencia de prensa en el Departamento de Estado: "No veo el interés de recurrir a la diplomacia si es para volver al status quo anterior entre Israel y el Líbano. Pienso que sería un error. Lo que estamos viendo es, de cierta manera, el comienzo de las contracciones del nacimiento (o dolores de parto, en inglés: the pangs of childbirth) de un nuevo Medio Oriente y debemos estar seguros de que todo lo que hagamos vaya en el sentido del nuevo Medio Oriente, no hacia el regreso al anterior". (El texto original puede verse en Special Briefing on Travel to the Middle East and Europe, State Department, fecha indicada).

La fórmula empleada por el presidente Bush a ese respecto es la de "remodelación del Gran Oriente Medio". Se trata del control de las zonas ricas en hidrocarburos que Zbignew Brzezinsky y Bernard Lewis llamaban "el arco crítico", que va del Golfo de Guinea al Mar Caspio pasando por el Golfo Pérsico. Según un documentado estudio de Thierry Meyssan, este objetivo supone una redefinición de fronteras, de Estados y de regímenes políticos.

El eco de Ehud Olmert

Como un eco, el primer ministro israelí Ehud Olmert declaró el 1º de agosto que "debemos alcanzar un nuevo balance de poder en el Oriente Medio, mucho más favorable a Israel". El primer paso es intensificar la ofensiva en el Líbano ahora, para dominar el sur del país. El ejército israelí dice que necesita un mes para limpiar la zona y rechazar las fuerzas de Hezbolá 30 kms al norte, más allá del río Litani, y está dispuesto a hacerlo a sangre y fuego, en una ofensiva contra reloj, antes de que se resuelva el envío de una fuerza multinacional de interposición por parte de la ONU. Por eso violaron la tregua que ellos mismos habían anunciado, por eso EEUU se opuso sistemáticamente en el Consejo de Seguridad al reclamo de un alto el fuego inmediato, dejando campo libre a Israel para continuar las matanzas y seguir ocupando territorio libanés. Recién después sobrevendría el cese al fuego. Y entonces piensan introducir en el Líbano a las fuerzas de la OTAN, bajo comando norteamericano.

Supervisión militar, la OTAN y el Gral. Craddock

Se asegura en el trabajo citado que las operaciones militares del ejército israelí son supervisadas por el Departamento de Defensa de EEUU, y que el papel principal en este sentido lo desempeña el general Bantz J. Craddock, quien desde noviembre 2004 es jefe del Comando Sur del ejército de EEUU; antes dirigió el estado mayor personal de Donald Rumsfeld y por orden de éste instaló el campo de concentración de Guantánamo (y el 22 de junio 2005 visitó nuestro país). El general dirigió los blindados en la operación Tormenta del Desierto en Irak y comandó las fuerzas terrestres de la OTAN en Kosovo. (recuerden este dato). En noviembre el general Craddock será nombrado comandante del Comando Europeo de la OTAN y dirigirá (de acuerdo al plan de EEUU) la fuerza de interposición a instalarse en el Líbano, además de las tropas de la OTAN que ya actúan en Afganistán.

En próxima nota demostraremos que la guerra de Israel contra el Líbano estaba planeada de tiempo atrás junto con EEUU, y que nada tiene que ver con los soldados secuestrados. ¿Alguna vez acaso menciona Israel los nombres de Eldad Regev y Ehud Goldwasser, capturados en el Líbano, como lo fue Gilad Shalit en la martirizada franja de Gaza?

Publicado en La República, 4 de agosto 2006

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo?

Por: Eduardo Galeano

Un país bombardea dos países. La impunidad podría resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas tímidas protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores? Esta carnicería de civiles se desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía palestina? ¿Hasta cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del Líbano entero? La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron? Hezbollá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo? Iraq, Afganistán, Palestina, Líbano… ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente? Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria? 

Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?

 Las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de los EE.UU.? Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega? La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí? En proporción a la población, los cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Iraq, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría? Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki? En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal. ¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación? Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación? Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?  Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Iraq y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie? Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?