Blogia

COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

Gerardo Leibner al gobierno uruguayo:

Gerardo Leibner, historiador judío-uruguayo residente en Tel Aviv,

escribió lo siguiente:

Al gobierno uruguayo, algunas aclaraciones:

1) Muy bien por condenar atentados contra la vida de civiles, sin importar su identidad. 

2) No hay tal convivencia de judios y palestinos en la ciudad de Jerusalen. La poblacion palestina en los barrios este de Jerusalen no son ciudadanos de Israel, no tienen garantias ciudadanas, sufren no solo de discriminacion y represion sino que estan sometidos a un regimen legal incierto con su derecho de residencia en constante peligro de revocacion. Un estudiante palestino nacido y criado en Jerusalen puede perder su derecho a residir en la ciudad por solo salir durante mas de tres an~os a estudiar en Belen, Ramalah o en el exterior.

3) Ciudadanos israelies de todo el pais son estimulados, con beneficios economicos, si van a residir a barrios palestinos en Jerusalen oriental. Palestinos de los territorios ocupados de Cisjordania no pueden ingresar a Jerusalen sin permisos especiales y siempre temporarios.

4) Los barrios palestinos de Jerusalen oriental no son todos pobres pero sufren todos de un maltrato y deterioro intencional por parte de la municipalidad de Jerusalen.

5) La actividad politica de partidos palestinos (sean estos de centro, derecha, religiosos o de izquierda) esta prohibida en Jerusalen y es considerada "terrorismo". Hay presos politicos por distribuir volantes, por colgar banderas, hacer pintadas o por "asociacion ilicita".

6) Durante los recientes y tragicos meses cientos de trabajadores y transeuntes palestinos fueron agredidos en el centro de la ciudad (por donde deben pasar para trasladarse a sus lugares de trabajo) por grupos de jovenes nacionalistas judios que suelen reunirse para linchar arabes bajo el grito de "muerte a los arabes". En la ciudad se va acumulando mucho resentimiento y odio, que no data de ayer pero que esta llegando a niveles desconocidos en las ultimas decadas.

La violencia contra civiles es siempre repudiable, pero por condenarla no hay que legitimizar la ocupacion colonialista de una ciudad. Si todo esto es convivencia entre comunidades, yo estoy en contra de ese tipo de "convivencia".

 

Gentileza de María Landi

Una nueva condena....pero ¿cuándo se tomarán medidas enérgicas?

Ban ki-Moon condena de "ilegales"los asentamientos israelíes en Palestina

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha calificado este martes de “ilegales” los asentamientos israelíes en los territorios ocupados palestinos.

En su primera intervención ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) tras su gira por el Oriente Medio, la cual llevó al secretario a visitar Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza, ha instado a las autoridades del régimen de Israel a revertir la colonización.

“El derecho internacional es claro: la actividad de asentamientos es ilegal”, ha afirmado Ban, para después mostrar su preocupación por los recientes ataques de las fuerzas del régimen de Israel y de colonos judíos armados a la Mezquita Al-Aqsa, ubicada en Al-Quds (Jerusalén).

Más adelante en su discurso, ha llamado a las autoridades israelíes y palestinas a evitar “acciones unilaterales” con el fin de tratar de impulsar los diálogos de la paz y poner fin a décadas de tensiones.

La Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han emitido multitud de resoluciones donde deploran, advierten, censuran, exigen y condenan las acciones del régimen de Israel, y que este las ha incumplido todas y cada una de ellas, por ejemplo: la resolución 181, 194, 303, 114,2253 ES-V, 2254, 242, 2628, 2649, 2851, 338,3070, 3236, 3237, 3379, 32/40-B, 36/15, 38/180 D, 43/177, 904, 50/22, 51/223, ES-10/2, ES-10/3, entre otras.

  

 

María Landi: Jerusalén en situación de violencia creciente

Joan Cañete Bayle vuelve a abordar la situación de violencia en ascenso que se vive en Jerusalén Este a raíz del avance del proceso de judaización violenta que sufre la ciudad. Aquí se refiere a los acontecimientos trágicos de esta semana:

“El miércoles, cuando saltó la noticia del ataque en Ammunition Hill, los urgentes de la prensa internacional saltaron por doquier. Tres días antes, un colono de Cisjordania atropelló y mató a una niña de 5 años en la localidad palestina de Sinjil, y después se dio a la fuga, en lo que las autoridades palestinas calificaron de asesinato premeditado dentro de una cadena creciente de violencia por parte de los colonos. Por la niña palestina no hubo urgentes en la prensa internacional. A Abdel Rahman al Shaludi la policía lo abatió a tiros. Al colono que atropelló a Sinjil, la policía lo interrogó y lo dejó en libertad. El 16 de octubre, soldados israelíes mataron a Bahaa Sameer Mousa Bader, de 13 años, cerca de Ramala. Son tan sólo dos ejemplos recientes –los hay cada día a diario sin necesidad de llegar a la muerte (mezquitas quemadas, campos de olivos arrasados, la mecánica diaria de la ocupación…)– de esa calma que no es tal, que es la causa de la explosión de violencia que acabará sucediendo. De la violencia que ya está sucediendo, de hecho, lo que pasa es que hasta el ataque de Ammunition Hill era unidireccional, sólo afectaba a los palestinos.”

 

Originalmente publicado en Décima Avenida 2.0:

Ammunition Hill –la parada del tranvía de Jerusalén en la que el miércoles un palestino arrolló a los pasajeros de un convoy con su coche, en un atentado que acabó con la vida de una niña de tres meses y con la del propio atacante, abatido por la policía– es un intercambiador de transporte público: tranvía, autobús, taxi y un gran aparcamiento. Se alza en un lugar cercano a donde hubo una feroz batalla entre tropas jordanas e israelíes en la Guerra de los Seis Días y muy cerca de una gran comisaría en Jerusalén Este. De ahí que entre los centenares de personas que la transitan a diario haya siempre muchos uniformados de la miríada de fuerzas de seguridad israelíes, desde la policía a la Policía de Fronteras, pasando por jóvenes que cumplen el servicio militar en el Ejército.

 

 

¿Quién se beneficia de los miles de millones prometidos para la reconstrucción de Gaza?

21-10-2014
The Electronic Intifada

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Los promotores de la conferencia de donantes organizada en El Cairo el domingo 12 de octubre a fin de recaudar fondos para la reconstrucción de Gaza, que ha quedado terriblemente devastada tras la última guerra de Israel, han alardeado de las promesas hechas por diversos gobiernos occidentales y árabes de aportar 5.400 millones de dólares.

Pero el verdadero beneficiario de esa ayuda monetaria es Israel. La autoproclamada comunidad internacional va a pagar de nuevo, una vez más, la factura de la reconstrucción mientras sigue dotando de armamento a Israel y asegurándole una impunidad que no hace sino recompensar su brutal masacre sobre Gaza, garantizando en esencia su repetición.

“Esta es la tercera vez en menos de seis años que, junto con el pueblo de Gaza, nos hemos visto obligados a hacer frente a un esfuerzo de reconstrucción”, afirmaba en la conferencia John Kerry, el exasperado Secretario de Estado estadounidense, aunque el baño de sangre no podía ser sino inevitable teniendo en cuenta todo el armamento que EEUU prodiga a Israel, además de ayuda monetaria y cobertura diplomática desde los ataques a gran escala del invierno de 2008-2009 y de noviembre de 2012.

Las partes involucradas en la conferencia de donantes están haciendo pocos esfuerzos para simular que la prioridad son los supervivientes en Gaza, donde un uno por mil de los casi 1,8 millones de palestinos que allí viven, la mayoría de ellos refugiados, ha muerto asesinado.

La Autoridad Palestina , que tiene su sede en la Cisjordania ocupada, en la ciudad de Ramala, ha anunciado ya que ni siquiera la mitad de la mitad de lo prometido en la conferencia del pasado 12 de octubre va a llegar a Gaza.

Las promesas para Gaza se desvían a Ramala

Así es, esos fondos se desviarán hacia el presupuesto de la Autoridad Palestina para propósitos no especificados.

Aunque la AP no dijo cómo iba a gastar el dinero recaudado en la conferencia para la reconstrucción de Gaza que va a destinar a sí misma, “el sector de la seguridad ha crecido más de prisa que cualquier otro aspecto de la Autoridad Palestina” en la última década, como señalaron Sabrien Amrov y Alaa Tartir en un reciente informe político publicado por el think tank palestino Al-Shabaka.

El pasado año, el 26% del presupuesto de la AP se gastó en seguridad (comparado con sólo el 16% en educación, el 9% en sanidad y un minúsculo 1% en agricultura, que es históricamente la columna vertebral de la economía palestina). El 44% de los funcionarios de la AP están empleados en el sector de la seguridad, muchos más que en cualquier otro, indican Amrov y Tartir.

La Autoridad Palestina , que ya ha bloqueado los esfuerzos iniciados para llevar los crímenes de guerra israelíes de este verano ante la Corte Penal Internacional, está dirigida por Mahmud Abbas, quien recientemente tildó de “sagrada” la colaboración con las fuerzas israelíes de ocupación en Cisjordania.

La AP aprovecha la ocasión

En lo que va de año, más de 40 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes en la ocupada Cisjordania; en el mismo período de 2013, murieron 14. “La coordinación en materia de seguridad” no tiene nada que ver, obviamente, con asegurar la preservación de vidas palestinas.

Como señalaban Amrov y Tartir, “la resistencia armada, que una vez fue considerada como parte inseparable de la lucha palestina por la autodeterminación, está siendo abordada por la AP como una forma de disidencia que no sólo necesita de intervención policial, también es preciso criminalizarla y erradicarla”.

El paradigma actual de la coordinación en seguridad, afirman Amrov y Tartir, tiene por objeto “criminalizar la resistencia contra la ocupación y dejar a Israel –y a sus compinches de confianza- en posesión exclusiva del uso de las armas contra una población indefensa”.

Como sea la Autoridad Palestina, que sirve de brazo policial de las posiciones mismas de la ocupación israelí, la que se ocupe de la reconstrucción de Gaza, esta situación va seguramente a utilizarse para desmantelar a la resistencia armada (que defendió Gaza y demostró mucha mayor disciplina y capacidad táctica que durante cualquier confrontación anterior con Israel).

Aunque la AP ha competido por ese papel para marginar al liderazgo de Hamas en Gaza, cualquier intento de reconstrucción va a estar sometido a la autoridad última de Israel.

(Es necesario señalar que la Organización para la Liberación de Palestina dijo a la agencia de noticias Ma’an el domingo que no se había fijado aún fecha alguna para el comienzo de los proyectos de reconstrucción en Gaza.)

Recordando a los observadores quién está al frente de todo: Israel negó inicialmente a los ministros de la AP en Cisjordania, incluido el Primer Ministro Rami Hamdallah, los permisos para visitar Gaza, que sigue cerrada y bajo el asedio económico impuesto por Israel, auspiciado todo ello por el anfitrión de la conferencia de donantes: Egipto.

“Más de 50 años para la reconstrucción”

Oxfam, una de las agencias de la ayuda internacional, advirtió la pasada semana que el dinero prometido en la conferencia global de donantes “languidecerá en las cuentas bancarias durante décadas antes de que le llegue a la gente, a menos que Israel levante las restricciones que desde hace tanto tiempo impone a las exportaciones”.

Como la importación de materiales básicos de construcción hacia Gaza está prohibida desde 2007, con escasas excepciones, y como se han destruido la mayoría de los túneles de suministros bajo la frontera con Egipto, los palestinos no tienen posibilidades de reconstruir nada.

Oxfam añadió que “bajo las actuales restricciones y tasa de importaciones permitidas, llevará más de 50 años construir 89.000 nuevos hogares, 226 nuevos colegios, así como instalaciones sanitarias, fábricas e infraestructura hídrica y de saneamiento que tanto necesitan la población de Gaza”.

No importa cuánto dinero recauden los donantes internacionales para la reconstrucción, Israel es quien determina lo que entra y lo que sale de Gaza.

Los camiones con materiales de reconstrucción que entraron en Gaza el pasado mes iban “destinados a proyectos aprobados con anterioridad por las autoridades israelíes y eran las organizaciones internacionales presentes en Gaza las que tenían que ponerlos en marcha”, señala la Agencia de las Naciones Unidas para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) en un reciente informe de supervisión.

La asfixia total por Israel de la economía de Gaza se aplica también a las exportaciones, el pasado mes sólo permitieron que dos camiones salieran por los cruces comerciales que controlan los israelíes, los primeros camiones con exportaciones desde el mes de junio.

Responsabilidad o complicidad

El Comité Nacional Palestino para el Boicot, Desinversión y Sanciones (CNPBDS) condena el fracaso que representa el hecho de no haber impuesto presiones significativas sobre Israel para que ponga fin a un asedio que ha destruido la economía de Gaza mucho antes de la destrucción perpetrada este verano en la Franja, durante la cual 419 empresas y talleres resultaron dañados y 128 completamente destruidos.

“Las promesas de dinero de los donantes no sustituyen la obligación de que Israel rinda cuentas por sus graves violaciones del derecho internacional, incluyendo crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, a fin de obtener justicia para las víctimas palestinas”, afirmó el domingo el Comité mencionado.

“El bloqueo israelí y los repetidos ataques de su ejército contra la ocupada Franja de Gaza son parte esencial de los sistemáticos esfuerzos israelíes para separar de forma permanente la diminuta Franja de Gaza de Cisjordania, ‘deshaciéndose así’ de su gran población palestina, la mayoría refugiados de la Nakba de 1948, dejando sin resolver sus derechos y reclamaciones en Israel”, añade el comunicado.

El CNPBDS critica a las agencias internacionales, incluyendo a las Naciones Unidas y al Comité Internacional de la Cruz Roja por actuar “dentro de los parámetros de la política de Israel de aislamiento y castigo colectivo”.

Si no se adopta tampoco un embargo militar amplio y vinculante sobre Israel, los estados donantes, las agencias internacionales y las ONG son cómplices de una política ilegal e injusta de castigos colectivos, deja claro el CNPBDS. No existen mecanismos en estos momentos que obliguen a Israel a rendir cuentas ante el pueblo palestino.

Abandonando Gaza

Teniendo en cuenta todas estas realidades, es trágico aunque no sorprendente que los jóvenes palestinos de Gaza, que se enfrentan a porcentajes de desempleo superiores al 60%, hayan perdido la esperanza y estén poniendo sus vidas en manos de traficantes en un intento por llegar a Europa, por tener un futuro.

“Esto no ha sucedido nunca antes… Incluso en los peores tiempos, la gente no pensó nunca en abandonar la Franja de Gaza”, le dijo Sara Roy, que lleva tres décadas estudiando la economía de Gaza, a Bettina Marx en una entrevista para el Deutsche Welle.

“La clase media ha sido mayoritariamente aniquilada”, dijo Roy.

Incluso el deliberado hundimiento de un barco que llevaba alrededor de 500 pasajeros –muchos de ellos palestinos de Gaza, temiéndose que se ahogaron la mayoría- frente a las costas de Malta el pasado mes, no ha detenido la emigración masiva de la Franja a través de los túneles clandestinos.

En agosto de 2012, las Naciones Unidas publicaron un informe en el que se estudiaba si Gaza sería un lugar donde podría se podría habitar en el año 2020. Pero la insoportable realidad de Gaza está ya presente. 

 

Maureen Clare Murphy es editora-jefe de The Electronic Intifada.

Fuente: http://electronicintifada.net/blogs/maureen-clare-murphy/who-benefits-billions-pledged-gaza-reconstruction 

 

Tomado de : http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191053

 

CARTA ABIERTA A LOS ASPIRANTES A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

Señores aspirantes a la Presidencia de la República:

Semanas atrás los principales aspirantes a la Presidencia de la República en sendas intervenciones públicas, se refirieron a los recientes acontecimientos en Gaza. En honor a la verdad y a la justicia iremos mostrando la falacia de algunas afirmaciones.

1.- Ambos candidatos niegan el genocidio que sufre el pueblo palestino y su desacuerdo –entre otros- con las declaraciones del Presidente de la República que lo calificó así.

En primer lugar veamos que se entiende por genocidio; al respecto la CONVENCION PARA LA PREVENCIÓN Y LA SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO, adoptada y abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su Resolución 260 A (III), de 9 de diciembre de 1948, y con entrada en vigor el 12 de enero de 1951, de conformidad con el artículo XIII Serie Tratados de Naciones Unidas Nº 1021, Vol. 78, p. 277, estipula en su artículo II que, se entiende “por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”. Dicha definición es asumida expresamente por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, aprobado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento de una corte penal internacional. A partir de dicho concepto, no cabe duda que la política del Estado de Israel, planificada, sistemática y congruente con sus objetivos de expansión y colonización de los territorios ocupados, ha ido derivando gradual y progresivamente en una práctica genocida por “goteo”. A los efectos técnicos aplican – al menos – los literales a), b) y c) del artículo II de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Israel ha cercenado los derechos más elementales del pueblo palestino, convirtiendo a Gaza en una inmensa cárcel a cielo abierto, emulando al tristemente célebre Gueto de Varsovia. La ocupación militar de Gaza y luego el bloqueo a partir de 2007, convirtieron a la población palestina en la franja en el blanco predilecto de la agresión militar permanente. Pero no fue la población palestina de Gaza la única destinataria de las atrocidades israelíes, siendo que Cisjordania también fue sometida a innumerables atropellos, crímenes y vejámenes durante más de sesenta años. En consecuencia, las acciones del Estado de Israel han ido en dirección a la usurpación ilegítima, al intento de eliminar la propia viabilidad existencial del pueblo palestino. ¿Cómo entender la destrucción masiva de la infraestructura de Gaza, la literal demolición de más de 17.000 viviendas, escuelas, hospitales, calles, de la central eléctrica? ¿Cómo se denomina la matanza planificada de más de 2.000 palestinos y solo en la última incursión de las fuerzas armadas de Israel, entre los cuales más de 500 niños y niñas asesinados? ¿Cuál es la sutil diferencia entre masacre permanente y sistemática de un pueblo y genocidio?

2.- Justifican el “derecho a defenderse del Estado de Israel” y califican de organización terrorista a Hamas.

Algunos presidenciables parecen desconocer que Israel es la potencia ocupante (el bloqueo y control absoluto del territorio es equivalente a la ocupación), en la Franja de Gaza. En ese caso el ocupante, no puede considerarse que esté actuando en defensa propia bajo las normas del derecho internacional público en su recurso al uso de la fuerza en Gaza. Israel no respondió a un ataque armado de las fuerzas militares de otro Estado; sino que actuando como potencia ocupante utiliza la fuerza para llevar a cabo su control del territorio ocupado y su dominación sobre la población ocupada. Según el derecho internacional, las personas que viven bajo dominio colonial u ocupación extranjera tienen derecho a resistir la ocupación. Por otro lado afirman que Hamas es una organización terrorista, denominación que repiten hasta el cansancio los medios de difusión masiva, cada vez que refieren a los actos de resistencia y legítima defensa que ejercen los palestinos de Gaza. Los cohetes lanzados contra las ciudades de Israel (con casi nulos resultados) constituyen la amenaza en razón por la cual, el Estado de Israel responde con fuego y asesinatos en masa (ya no son suficientes los asesinatos selectivos, ni tampoco el escudo protector antimisiles), con el argumento de la autodefensa. Hamas es una organización política que cuenta con milicias de resistencia (¿por qué no habría de tenerlas?), que llegó al gobierno de Gaza mediante elecciones democráticas y es fiel representante de una parte muy importante del pueblo palestino. Puede no compartirse su estrategia o su táctica, pero es innegable que Hamas se defiende de una potencia militar que ocupa, asfixia y somete al dominio más oprobioso y condenable a la población de Gaza. ¿Quién es más terrorista? ¿Cuál terrorismo es más legítimo o justificable?

3.- Si el problema es como dicen, el no reconocimiento del Estado de Israel por parte de Hamas; ¿por qué los sucesivos gobiernos israelíes no lograron la paz duradera con la Autoridad Nacional Palestina, sostenida principalmente por la OLP, la que reconociera al Estado de Israel en 1988 como un gesto político para culminar en los acuerdos de Oslo en 1993? ¿Por qué siguen las ocupaciones y las expropiaciones de las tierras palestinas en Cisjordania, desconociendo las resoluciones de la ONU que las declaró ilegales? La respuesta es una sola: el sionismo en el poder no quiere reconocer un Estado de Palestina soberano e independiente. El gobierno de Israel no desea la paz, solo quiere hacerse del resto (de lo poco que queda) de Palestina, sobre la base del mismo principio; la tierra prometida no se negocia. En suma, el terrorismo de Estado es la estrategia continua que sigue aplicando el Estado de Israel. Y nada podrá cambiar la “historia escrita”, a menos que la comunidad internacional haga lo mismo que se hizo con el régimen del apartheid sudafricano.

Por la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino – Uruguay,

 

Ing. Agr. Ruben Elías Dutra

Presidente

 

 

Ataque de los colonos israelíes a la mezquita de Al-Aqsa

Ataque de los colonos israelíes a la mezquita de Al-Aqsa  

   

Los soldados de la ocupación israelí han vuelto este miércoles a atacar a los palestinos en la Mezquita Al-Aqsa, en Al-Quds (Jerusalén), ha anunciado la cadena de noticias libanesa Al-Mayadeen.

Al menos 30 palestinos han resultado heridos en el ataque de las fuerzas israelíes, que han interrumpido en el lugar sagrado acompañando a los ministros israelíes de vivienda y de seguridad interior, Uri Ariel y Yitzhak Aharonovitch, respectivamente.

De acuerdo con la fuente, los militares israelíes han establecido restricciones para la entrada de los palestinos a la mezquita e incluso han lanzado granadas de mano para dispersar a los palestinos que estaban en el recinto.

En los últimos meses, las fuerzas israelíes y colonos extremistas han intensificado sus agresiones contra los visitantes de Al-Aqsa, medida que ha provocado violentos choques entre las dos partes.

Anteriormente, un comité de la Organización de Naciones Unidas (ONU) había expresado su preocupación por la situación de Al-Aqsa debido a las repetidas incursiones de las fuerzas israelíes y los extremistas contra este lugar santo.

 

Los usurpadores israelíes, que se consideran a sí mismos los principales propietarios de los territorios palestinos, desde el inicio de la ocupación sueñan con destruir la Mezquita Al-Aqsa, a fin de transformarla en un templo judío.


 

Shlomo Sand: he dejado de ser judío

 

 

 

He dejado de ser judío

Shlomo Sand • • • • •

 12/10/14

 Shlomo Sand, uno de los más audaces intelectuales de Israel (al que considera una "etnocracia liberal"), ofrece aquí un extracto editado de su How I Stopped Being a Jew [Cómo dejé de ser judío], que acaba de publicar en Londres la editorial Verso.

 

A lo largo de la primera mitad del siglo XX, mi padre abandonó la escuela talmúdica, dejó de ir de modo permanente a la sinagoga, y expresó de modo regular su aversión a los rabinos. En este punto de mi propia vida, siento a mi vez la obligación moral de romper definitivamente con el judeocentrismo tribal. Hoy soy plenamente consciente de no haber sido nunca un judío genuinamente secular, al entender que esa característica imaginaria carece de toda base específica o perspectiva cultural, y que su existencia se basa en una visión vacua y etnocéntrica del mundo. Antes creía erróneamente que la cultura yiddish de la familia en la que crecí era la encarnación de la cultura judía. Poco después, inspirado por Bernard Lazare, Mordechai Anielewicz, Marcel Rayman y Marek Edelman, todos los cuales combatieron el antisemitismo, el nazismo y el estalinismo sin adoptar una visión etnocéntrica, me identifiqué como parte de una minoría oprimida y rechazada. En compañía, por así decir, del dirigente socialista Léon Blum, del poeta Julian Tuwim y muchos otros, seguí siendo obstinadamente un judío que había aceptado esta identidad a causa de las persecuciones y los asesinos, los crímenes y sus víctimas.

 

Hoy, al haberme vuelto dolorosamente consciente de haber experimentado la adhesión a Israel, de haber sido asimilado por ley a un ethnos ficticio de perseguidores y de partidarios suyos, y de haber aparecido en el mundo como alguien de ese exclusivo club de los elegidos y sus acólitos, deseo renunciar y dejar de considerarme judío.

 

Aunque el Estado de Israel no esté dispuesto a transformar mi nacionalidad oficial de "judío" a "israelí", me atrevo a esperar de los generosamente filosemitas, de los comprometidos sionistas y exaltados antisionistas, todos ellos tan frecuentemente nutridos de concepciones esencialistas, que respeten mi deseo y dejen de catalogarme como judío. El hecho es que me importa poco lo que piensen, y todavía menos lo que piensen los idiotas antisemitas que queden. A la luz de las tragedias históricas del siglo XX, estoy decidido a no seguir siendo más una pequeña minoría en un club exclusivo en el que otros no tienen ni la posibilidad ni las cualificaciones para entrar.

 

Por mi negativa a ser judío, represento a una especie en trance de desaparición. Sé que al insistir en que sólo mi pasado histórico era judío, mientras que mi presente cotidiano (para bien o para mal) es israelí, y finalmente que mi futuro y el de mis hijos (al menos el futuro que deseo) debe guiarse por principios universales, abiertos y generosos, voy en contra de la moda dominante, que se orienta hacia el etnocentrismo.

 

Como historiador de la era moderna, adelanto la hipótesis de que la distancia cultural entre mi bisnieto y yo será tan grande o mayor que la que me separa de mi bisabuelo. ¡Mucho mejor! Tengo la mala suerte de vivir hoy entre demasiada gente que cree que sus descendientes se les parecerán en todos los sentidos, porque para ellos los pueblos son eternos…a fortiori una raza-pueblo como los judíos.

 

Soy consciente de vivir en una de las sociedades más racistas del mundo occidental. El racismo está presente en cierto grado en todas partes, pero en Israel existe profundamente inserto en el espíritu de las leyes. Se enseña en colegios y universidades, se propaga en los medios de comunicación y, por encima de todo y lo más espantoso, en Israel los racistas no saben lo que están haciendo y, debido a esto, no se sienten en modo alguno obligados a disculparse. Esta ausencia de una necesidad de justificación ha convertido a Israel en un punto de referencia particularmente preciado para muchos movimientos de extrema derecha en todo el mundo, movimientos cuya pasada historia de antisemitismo es sobradamente conocida.

 

Vivir en una sociedad así se ha vuelto cada vez más intolerable para mí, pero debo reconocer también que no es menos difícil hacer mi hogar en otra parte. Yo mismo soy parte de la producción cultural, lingüística e incluso conceptual del empeño sionista, y no puedo deshacer esto. Pero por mi vida cotidiana y mi cultura básica soy israelí. No estoy especialmente orgulloso de esto, del mismo modo que no tengo razón alguna para sentirme orgulloso de ser un hombre de ojos pardos y estatura mediana. A menudo me siento avergonzado de Israel, sobre todo cuando soy testigo de la evidencia de su cruel colonización militar, con sus débiles e indefensas víctimas que no forman parte del "pueblo elegido".

 

Tiempo atrás en mi vida tuve el fugaz sueño utópico de que un palestino israelí debería sentirse en casa en Tel Aviv como un judío norteamericano en Nueva York. Luché y busqué que la vida civil de un musulmán israelí en Jerusalén fuera semejante a la de una persona judía francesa en París. Quería que los niños israelíes de inmigrantes cristianos africanos fueran tratados como lo son los hijos británicos de los inmigrantes del subcontinente indio en Londres. Esperaba con todo mi corazón que todos los niños israelíes fueran educados juntos en las mismas escuelas. Hoy sé que mi sueño es escandalosamente exigente, que mis demandas son exageradas e impertinentes, que el mismo hecho de formularlas es considerado por los sionistas y sus partidarios como un ataque al carácter judío del Estado de Israel y, por lo tanto, como antisemitismo. 

 

Sin embargo, por extraño que pueda parecer, por contraposición al carácter cerrado de la identidad secular judía, tratar la identidad israelí como político-cultural en lugar de "étnica" parece ofrecer el potencial de lograr una identidad abierta e inclusiva. De acuerdo con la ley, de hecho, es posible ser ciudadano israelí sin ser un judío "étnico", participar en su "supra-cultura" a la vez que se preserva la propia "infra-cultura", hablar el lenguaje hegemónico y cultivar en paralelo otro lenguaje, mantener formas variadas de vida y fusionar otras diferentes. Para consolidar este potencial político republicano, sería necesario haber abandonado desde hace mucho el hermetismo tribal, aprender a respetar al Otro y recibirlo, a él o a ella, como igual y cambiar las leyes constitucionales de Israel para hacerlas compatibles con principios democráticos.

 

Lo más importante, si se ha olvidado momentáneamente: antes de que presentemos ideas para cambiar la política de identidad de Israel, debemos liberarnos primero de la maldita e interminable ocupación que nos lleva camino del infierno. De hecho, nuestra relación con quienes son ciudadanos de segunda está inextricablemente ligada a nuestra relación con los que viven con inmensa aflicción en lo más bajo de la cadena de la operación de rescate sionista. Esa población oprimida, que ha vivido bajo la ocupación durante cerca de cincuenta años, privada de derechos políticos y civiles, en tierra que el "Estado de los judíos" considera propia, sigue abandonada e ignorada por la política internacional,. Hoy reconozco que mi sueño de un final a la ocupación y la creación de una confederación entre las dos repúblicas, una israelí y otra palestina, era una quimera que subestimaba el equilibrio entre las dos partes.

 

Cada vez más parece que es ya demasiado tarde; todo parece ya perdido y todo enfoque serio de solución política parece estar en punto muerto. Israel se ha acostumbrado a esto, y es incapaz de deshacerse de su dominación colonial sobre otro pueblo. El mundo exterior, por desgracia, no hace tampoco lo que es necesario. Sus remordimientos y mala conciencia le impiden convencer a Israel de que se retire a las fronteras de 1948. Y tampoco está dispuesto Israel a anexionarse oficialmente los territorios ocupados, puesto que supondría otorgar igual ciudadanía a la población ocupada y, sólo mediante ese acto, transformarse en un Estado binacional. Es más bien como la serpiente mitológica que se traga una presa de gran tamaño, pero prefiere ahogarse antes que soltarla.

 

¿Significa esto, también, que debo abandonar la esperanza? Vivo en una profunda  contradicción. Me siento como un exiliado frente a la creciente etnicización judía, mientras que al mismo tiempo la lengua en que hablo, escribo y sueño es abrumadoramente hebrea. Cuando me encuentro en el extranjero, siento nostalgia de este idioma, vehículo de mis emociones y pensamientos. Cuando estoy lejos de Israel, veo la esquina de mi calle en Tel Aviv y siento ansias del momento en que pueda volver. No voy a las sinagogas para disipar esta nostalgia, porque en ellas se reza en un lenguaje que no es el mío, y la gente que me encuentro en ellas no tiene interés en absoluto en comprender lo que significa para mí ser israelí.

 

En Londres son las universidades y sus estudiantes de ambos sexos, no las escuelas talmúdicas (en las que no hay estudiantes femeninas) las que me recuerdan el campus en el que trabajo. En Nueva York son los cafés de Manhattan, no los enclaves [judíos] de  Brooklyn los que me invitan y atraen, como los de Tel Aviv. Y cuando visito las bulliciosas librerías de París, lo que me viene a la cabeza es la semana del libro hebreo que se organiza cada año en Israel, no la literatura sagrada de mis antepasados.

 

Mi profundo apego por el lugar sólo sirve para alimentar el pesimismo que siento hacia él. Y así caigo con frecuencia en el abatimiento por el presente y el temor por el futuro.  Estoy cansado y siento que las últimas hojas de la razón van cayendo de nuestro árbol de acción política, dejándonos yermos frente a los caprichos de los hechiceros sonámbulos de la tribu. Pero no puedo permitirme ser del todo fatalista. Me atrevo a creer que si la humanidad consiguió salir con éxito del siglo XX sin una guerra nuclear, todo es posible, hasta en Oriente Medio. Deberíamos recordar las palabras de Theodor Herzl, soñador responsable del hecho de que yo sea israelí: "Si lo quieres, no es leyenda".

 

Como vástago de los perseguidos que emergieron del infierno europeo de los años 40 sin haber abandonado la esperanza de una vida mejor, no tengo permiso del aterrado arcángel de la historia para renunciar y desesperar. Que es la razón por la cual, con el fin de apresurar a un mañana distinto, y sea lo que fuere que digan mis detractores,  seguiré escribiendo.

 

Shlomo Sand (1946), nacido en Linz (Austria), emigró a Jaffa (Israel) en 1948. Profesor de la Universidad de Tel Aviv, ha enseñado en Berkeley y París, donde se doctoró con una tesis sobre Jean Jaurès. Célebres libros suyos como La invención del pueblo judío (Akal, Madrid, 2011) y La invención  de la tierra de Israel: de tierra santa a madre patria (Akal, Madrid, 2013) han revolucionado de modo crítico la visión del judaísmo y el moderno Israel.

 

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

 

 

 

Niko Schvarz: Algunas preguntas sobre Gaza

Algunas preguntas sobre Gaza

NikoSchvarz

 

He destacado el papel de primer plano desempeñado por los países de América Latina en la reciente cumbre de la ONU sobre cambio climático, auspiciando medidas efectivas contra el calentamiento global como las reclamadas en grandes manifestaciones populares en todas partes, y en la siguiente 69ª sesión de la Asamblea General, en que abogaron por una política internacional de paz ante los operativos militares desencadenados en varias regiones del mundo. En este cuadro se inserta el discurso pronunciado el 26 de setiembre por el presidente palestino Mahmud Abbas en la citada asamblea de la ONU, que tuvo amplia resonancia internacional, generando un decidido apoyo y algunas críticas. A esto último deseo referirme en particular.

 

 

 

Abbas aludió al operativo “Filo Protector”, acusando al gobierno de Netanyahu de cometer “crímenes similares al genocidio” durante los ataques mortíferos a la Franja de Gaza. Dijo que ésta fue “la tercera guerra racista en cinco años”, calificó  la maquinaria de guerra israelí como “racista y colonialista” y subrayó que los palestinos “no olvidarán ni perdonarán la masacre perpetrada a ojos y oídos de todo el mundo”. Solicitó asimismo que el Consejo de Seguridad aprobara una resolución exigiendo la retirada israelí de los territorios palestinos ocupados y abogó por una solución de dos estados coexistiendo en paz, con Jerusalem Este como capital del estado palestino, y un acuerdo sobre la situación de los refugiados. Afirmó en conclusión que “es hora de que esta ocupación con asentamientos termine, la hora de la independencia de Palestina ha llegado”.

Con ese espíritu se ha puesto en marcha un vasto plan de reconstrucción de Gaza, a cargo de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), lo cual requiere una ayuda internacional considerable, así como el levantamiento del bloqueo que Israel impone al territorio de la Franja. El portavoz del organismo, Chris Gunnes, señaló al respecto: “Estamos trabajando en un plan de 24 meses dirigido al 70% de la población de Gaza, pero esto solo será posible si el bloqueo se levanta y se permite el ingreso de los materiales de construcción y otros elementos. Un alto al fuego permanente es esencial si no queremos volver al ciclo repetitivo de la destrucción y la reconstrucción”.

La respuesta del gobierno de Netanyahu ante estos planteos se registró en lo inmediato en dos planos. Por una parte, replicó al discurso de Abbas diciendo que el ejército de Israel es “el ejército más moral del mundo”, cuando ha dejado Gaza en escombros, matando niños y mujeres, bombardeando hospitales, escuelas, centros de refugio de la ONU, atacando ambulancias,destruyendo la única central eléctrica, etc. Una afirmación semejante de parte del jefe de Estado es una muestra de cinismo e hipocresía. Pero ha ido más lejos, con acciones concretas. Unas horas antes del inicio de IomKippur, el Día del Perdón, anunció que se levantarán 2.500 nuevas construcciones en Jerusalem Este, territorio palestino, lo que ha suscitado una generalizada repulsa internacional, a la que se agregó la representante de la Unión Europea, Catherine Ashton. En las reiteradas violaciones descaradas de la ley internacional que significa la construcción de nuevos asentamientos en territorios palestinos, Israel siempre ha quedado solo en el mundo, y en muchos casos ni siquiera lo respaldó Estados Unidos.

Los mismos Estados Unidos que desde el año 2000 le han entregado a Israel más de 25 mil millones de dólares en ayuda militar en forma de subvenciones no reembolsables, y que ahora mismo, para la ofensiva militar desplegada a partir del 8 de julio, recibió por parte del gobierno de Obama otra dotación adicional  de 225 millones de dólares en municiones y repuestos como ayuda de emergencia.

Pero esta conmixtión llega aún más allá. En su respuesta a la acusación de “genocida” formulada por Mahmud Abbas respecto a Israel, Netanyahu respondió tomando como  ejemplo a Estados Unidos en sus bombardeos a las posiciones del Ejército Islámico de Irak y el Levante (EIIL) tanto en Irak como en Siria, para justificar las masacres que Israel ha venido perpetrando en Gaza.  El argumento es el siguiente: si EEUU bombardea a diestra y siniestra donde se le ocurra, ¿por qué estamos impedidos nosotros de bombardear Gaza? Estados Unidos ha bombardeado en los últimos años a siete países, recientemente realizó sucesivas matanzas de civiles en Irak y Siria, bombardeó los pozos petrolíferos provocando ingentes daños; eso a juicio de Israel alcanza como justificación para sus matanzas y destrucciones en la Franja. Es lo que alegó Netanyahu en la ONU antes de reunirse con Barack Obama en la Casa Blanca el 30 de setiembre. Pero en esta materia hay algo más todavía.

En su intervención en la ONU, Netanyahu tuvo el atrevimiento de condenar al Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra y de calificarlo como “Consejo de Derechos terrorista” (así como suena), porque se permitió  condenar y disponer una investigación sobre la ofensiva militar israelí “Filo Protector” contra Gaza. Pero hay otras perlas en este collar. Netanyahu alegó que “Israel hizo todo lo posible para minimizar la muerte de civiles palestinos”, ya que avisó por varias vías antes de cada incursión “para que los palestinos evacuaran las zonas que iban a ser atacadas”. Esto supone, en primer lugar, que Israel se arroga el derecho de bombardear cualquier objetivo en territorio extranjero, lo que viola groseramente la ley internacional. Pero además, en muchas ocasiones esa previsión no se ha cumplido, al contrario. Se han descrito numerosos casos en que las familias que han sido alertadas abandonan su domicilio, con todo lo que eso supone, y al regresar varias horas después, y se encuentran con nuevos bombardeos que arrasan familias enteras y sus viviendas.

En esa misma intervención, dando palos en todas direcciones, Netanyahu también censuró acremente a las seis potencias mundiales que están negociando un acuerdo nuclear con Irán. Dijo que no debe realizarse acuerdo alguno con ese país, y que la capacidad militar deIrán debe ser desmantelada totalmente. Eso sí: Israel puede poseer bombas atómicas en profusión (es una de las mayores potencias nucleares, y esgrime esa amenaza permanentemente), mientras que Irán no debe tener posibilidad alguna de desarrollar su energía nuclear con fines pacíficos, que es lo que se propone Tal es la lógica de Netanyahu.

Por añadidura, existen informes según los cuales Israel está cooperando con grupos terroristas que operan en Siria. El Washington’s Blog del 3 de octubre cita al Jerusalem Post, según el cual la Fuerza de Naciones Unidas de Observación de la Separación (UNDOF), ubicada en la frontera entre Israel y Siria, observó en varias ocasiones  a miembros de la oposición armada  interactuando con el ejército israelí a través de la línea de alto el fuego. En un caso, UNDOF observó al ejército israelí del lado Alpha (dentro de Israel) entregando dos cajas a la oposición   armada del lado Bravo (dentro de Siria). The Times of Israel informó que un comandante del Ejército Libre Sirio declaró a sus captores que colaboró con Israel a cambio de apoyo médico y militar.Un comandante del batallón Al-Haramein del Ejército Libre Sirio, Sharif As-Safouri, admitió haber entrado cinco veces a Israel para reunirse con  oficiales israelíes que posteriormente le entregaron  armas antitanques RPG con 47 cohetes y 48.000 balas, así como rifles y otras armas ligeras. El comentario es que “todo tiene que ver con el cambio de régimen en Siria”.

Veamos ahora lo que dice la periodista Ana Jerozolimski en una columna vitriólica dirigida contra Mahmud Abbas y su discurso en la ONU. En primer lugar, objeta la afirmación del dirigente palestino de que “Israel ha optado por hacer que éste sea un año de guerra genocida perpetrada contra el pueblo palestino”. Yo pregunto: ¿no alcanza con 2.049 palestinos muertos, entre ellos 553 niños, 253 mujeres y 96 ancianos, para que los resultados de las incursiones militares israelíes, sumadas a la destrucción de más de 10.000 viviendas, de 37 mezquitas, de 167 escuelas y 6 universidades, barrios enteros reducidos a escombros, niños en llaga viva, la destrucción de las escuelas-refugio de la ONU, para que los resultados de las incursiones aéreas israelíes durante 51 días desde el 8 de julio sean consideradas un genocidio? ¿Cuántas más muertes se requieren, cuando éstas ya han sobrepasado largamente las de la operación Plomo Fundido de diciembre 2008-enero 2009? El secretario de la ONU dijo que los bombardeos a las instalaciones  de la ONU son “escandalosos, inaceptables e injustificables” y que sus responsables deben ser sometidos a la justicia. ¿No comparte esta opinión?

También se dice en este capítulo que los israelíes son tan buenos que avisan donde van a bombardear, pero eso es puro papel pintado, como ya vimos. Lo notable en este punto es que en ningún momento (tampoco en ningún párrafo de un artículo de ocho cuartillas) se mencionen las masacres y destrucciones perpetradas por Israel. Eso para la columnista no existe. Hace un análisis de situación sustrayendo el dato fundamental, que no tiene parangón en toda la historia de las agresiones israelíes.

Más adelante se refiere a la afirmación de Abbas de que Israel es un “estado racista ocupante” que lanzó “tres guerras en cinco años en Gaza” e intenta refutarlo alegando que desde setiembre de 2005 Israel dejó de ocupar dicho territorio. Esto último es cierto, pero ha transformado a la Franja de Gaza en la mayor cárcel a cielo abierto del mundo, y la mantienen cercada por aire, mar y tierra de manera absoluta, transformando en un martirio la vida diaria de la población. Además, Israel ocupa extensiones crecientes de Cisjordania, extiende allí sus asentamientos, lo mismo que en el territorio palestino de Jerusalem Este, como acaba de suceder, todo ello a pesar de la condena y la resolución expresa de la ONU y de la comunidad internacional en decenas de ocasiones. ¿Qué opina de esto la destacada columnista?

También critica la aseveración del líder palestino de que “la devastación causada por esta reciente agresión (a Gaza) no tiene parangón en los tiempos modernos” y le contrapone las provocadas en Siria e Irak “a manos de sus correligionarios musulmanes”. Primero, que los palestinos no tienen ninguna culpa en estas últimas matanzas, y sí la tienen Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, que no se mencionan ni por el forro, además de algunas naciones árabes. Además, ¿es lícito justificar las masacres de Israel diciendo que en otro lado se acometen masacres mayores?

Se refiere luego a la afirmación de Abbas “en nombre de Palestina y su pueblo, no olvidaremos ni perdonaremos, y no permitiremos que criminales de guerra escapen al castigo”. Dice la columnista que ello debe referirse a Hamas. Por cierto que la actitud de Hamas de lanzar cohetes en forma indiscriminada contra territorio israelí es condenable, además de servir de pretexto a la intensificación acentuada de la agresión israelí. ¿Pero esto significa que deben escapar del castigo de la justicia los notorios criminales de guerra israelíes?

En los párrafos siguientes se reconoce las dificultades de negociación con Netanyahu, y se contrapone este hecho con la actitud negociadora de anteriores dirigentes israelíes. La redactora se pronuncia en contra de la construcción de nuevos asentamientos, pero como vimos estos siguen viento en popa a toda vela. Se comenta también el asesinato de los tres jóvenes israelíes y del joven palestino quemado vivo. Y por último se refiere al proyecto presentado por Abbas en la ONU en el sentido de imponer a Israel una retirada en no más de tres años de los territorios palestinos ocupados y la creación de un Estado palestino independiente. Sobre esto último anticipa que “el Consejo de Seguridad probablemente no lo apruebe por el veto norteamericano”. Pero nos quedamos sin saber qué opina ella de esa presumible actitud del gobierno estadounidense. Finalmente, le aconseja a Abbas que trate de convencer “a aquellos elementos conservadores dentro del gobierno israelí que se oponen a un Estado palestino independiente”. Y ella, ¿qué opina de estos elementos conservadores del gobierno israelí?

Tengo tres interrogantes complementarias. La primera se refiere al hecho de que 13 diputados europeos del grupo GUE/NGL (Izquierda Europea y Verde Nórdica) visitaron Israel a comienzos de setiembre, reuniéndose con miembros de la Knesset, militantes de DDHH palestinos e israelíes y organizaciones por la paz. Su propósito era visitar la Franja de Gaza, pero el gobierno de Israel se lo prohibió. Así lo hizo constar la delegación en una declaración firmada por diputados pertenecientes al Sinn Fein de Irlanda, Podemos e Izquierda Plural de España, AKEL de Chipre,  Bildu del País Vasco, el Bloco y el Partido Comunista de Portugal, y el Frente de Izquierda de Francia.

Segundo hecho: las armas tóxicas empleadas por el ejército israelí en la ofensiva contra Gaza contaminaron el agua y la tierra de la Franja, afectando gran cantidad de granjas. “Eso ahora amenaza nuestras vidas”, declaró el ministro palestino de Agricultura, NazirWahidi, quien agregó que durante esas incursiones casi 5.000 hectáreas de las más productivas granjas de Gaza quedaron destruidas. Además, las redes de riego y los sistemas de captación de agua de lluvia sufrieron graves daños.

Tercer hecho: el número de suicidios entre los soldados israelíes está aumentando considerablemente tras la operación en Gaza. La policía militar de Israel ha iniciado una investigación después que tres miembros de una unidad militar de élite se suicidaron en las últimas semanas. El diario Haaretz informa que los soldados, miembros de la Brigada Givati, estuvieron directamente involucrados en la reciente operación militar. Dos de ellos se suicidaron cerca de la frontera con Gaza. Un especialista psiquiátrico militar israelí informó que el año pasado se suicidaron ocho soldados, y que el ejército se ha negado a proporcionar el número de suicidios durante el año en curso.

Nos interesaría conocer la opinión de la periodista mencionada sobre estos hechos y también –lo reitero- la causa por la cual omite el señalamiento de las consecuencias dramáticas de la ofensiva militar israelí en Gaza, lo que puede equivaler a justificar la actitud de los criminales de guerra o a atenuar su responsabilidad.

Publicado en BITÁCORA, edición digital, Nº 585, 6 de octubre 2014