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COMISIÓN de APOYO al PUEBLO PALESTINO

RECORTES DE PRENSA

RECORTES DE PRENSA

*  Los legisladores de Fatah consideran un voto de confianza al gabinete dirigido por Hamas


*  Las fuerzas israelíes lesionan a tres palestinos en el sureste de Gaza


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Los legisladores de Fatah consideran un voto de confianza al gabinete dirigido por Hamas

 

Un legislador de Fatah comentó hoy que sus colegas están considerando un voto de confianza al gobierno dirigido por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas).

Hay una nueva tendencia entre los legisladores de Fatah para retirar la confianza del actual gobierno dirigido por Hamas pero en favor de un gobierno de unidad nacional, dijo Eissa Qaraqe a los reporteros.

Explicó que el motivo de esa intención es la actual condición, la cual se dirige al desastre en medio de una huelga indefinida y de la falta de alguna perspectiva para resolver la abrumadora crisis en los territorios palestinos.

Qaraqe señaló que solamente un gobierno de coalición, que represente a todas las partes, será capaz de dar fin a los desastres y las crisis que sufre el pueblo palestino.

La causa palestina está declinando políticamente y amenaza con morir, mientras el fantasma del hambre, resultado del acoso, está amenazado con desmantelar la sociedad, dijo Qaraqe, añadiendo 'debe tomarse una decisión sin temor y concluyente para detener este peligroso deterioro'.

La gente está buscando un gobierno con voluntad popular que sea capaz de tomar decisiones cruciales, subrayó Qaraqe.

Alrededor de 165.000 empleados del gobierno palestino no han recibido los pagos de su sueldo durante seis meses debido a que los donadores internacionales suspendieron el financiamiento directo para los palestinos, en un intento por presionar a Hamas a reconocer a Israel y renunciar a la violencia.

El sábado pasado, servidores públicos de instituciones de gobierno y maestros iniciaron la mayor huelga general en protesta contra el incumplimiento de salarios desde la creación de la Autoridad Nacional Palestina en 1994.

La huelga programada de un mes se suspendió al sexto día el jueves gracias a un acuerdo entre el Ministerio y el sindicato.

El gobierno dirigido por Hamas ha reiterado que la comunidad internacional es responsable de la falta de fondos.

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Las fuerzas israelíes lesionan a tres palestinos en el sureste de Gaza
 

09/09/2006 ARGENPRESS  - El ejército israelí lesionó hoy a tres palestinos en el sureste de la Franja de Gaza cuando sus tanques y tropas entraron en la ciudad oriental de Khan Younis, informaron testigos y fuentes médicas.

Los testigos señalaron que tres palestinos resultaron heridos después de que tanques israelíes entraron en el vecindario de Khuza dos días después de que se habían retirado del área.

Fuentes médicas confirmaron que al menos uno de los tres palestinos resultó seriamente lesionado. El Saraya al-Quds, ala armada de Jihad (Guerra Santa) islámica, dijo que el hombre gravemente herido era uno de sus militantes.

Excavadoras israelíes también destruyeron varias casas temporales y campos en el vecindario cerca del muro de seguridad entre la Franja de Gaza e Israel, dijeron las fuentes.

Mientras tanto, dos cohetes de manufactura casera fueron disparados por militantes palestinos contra la ciudad israelí de Sderot.

Las Brigadas de Mártires Al-Aqsa, ala armada del movimiento Fatah dirigido por el presidente palestino Mahmoud Abbas, se atribuyó la responsabilidad del ataque, diciendo que es en respuesta a la política israelí de asesinato y acoso.

Videos libres

Videos libres

Crónicas palestinas , de Miguel Littin  - 66 minutos

Durante el mes de Mayo de 2001, el cineasta chileno Miguel Littin recorre la palestina histórica, registrando la vida cotidiana en medio de la guerra, más precisamente la distancia existencial que hay entre un niño que tira con una honda, piedras, contra tanques repletos de artillería. - MIGUEL LITTIN 2001  ceibo@mail.nu


Chatila o la vida extraterrestre. Dirección: Carlos Lapeña - 26 minutos

"Estos palestinos jodidos y olvidados de Líbano viven como perros; se les trata como perros. Pero no son perros. No se comportan como perros. Ajenos a la tierra, carentes de derechos civiles, envueltos en la miseria, los refugiados palestinos de Líbano resisten con su sola presencia al acuerdo universal para obviar su existencia". Basado en el texto homónimo de Santiado Alba Rico. - LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR 2005  memoria@funestamania.org


Cuatro horas en Chatila - 26 minutos

"Cuatro Horas en Chatila" está basado en el texto homónimo de Jean Genet, escrito después de la matanza de miles de refugiados palestinos en los campamentos de Sabra y Chatila en septiembre de 1982. Genet camina en el fantasmal escenario. Una estremecedora reflexión sobre el ser humano y la violencia de estado. - LA FUNESTA MANIA DE PENSAR 2002/2004  memoria@funestamania.org


Nablus, la ciudad fantasma, de Alberto Arce - 32 minutos

Una visión desde dentro y a pie de calle de lo sucedido en esa ciudad Palestina a lo largo de una semana del mes de agosto del año 2004. La cámara se acerca a la realidad de niños que juegan a ser soldados de un ejército tan solo armado de piedras y razones. En medio de las bombas y los disparos del ejército israelí se establece un diálogo con soldados que parecen a veces más asustados que sus propias víctimas. La cámara, junto a un grupo de paramédicos y activistas internacionales, sigue los pasos del ejército en su registro de la ciudad casa por casa. Al mismo tiempo la presencia internacional actúa como "testigo ocupante" del espacio de impunidad en el que Israel se comporta habitualmente. - ALBERTO ARCE 2004


Palestina, ¿Dónde está el mundo? - 25 minutos

Hakmat al Mugrabi, una abuela palestina, clama: "Les limpiaba la cara, pero la sangre no dejaba de manar. Tenían sangre en la cara, en el cuerpo. Y yo les limpiaba. Mi hijo era joven. Los niños tenían 13 y 4 años. ¿Qué quiere Israel de nosotros? ¿Dónde está Bush?, ¿Dónde está el mundo cuando los soldados israelíes ejecutan al pueblo palestino con toda tranquilidad?... "¿Qué harían en Madrid si les cayeran en tres días 68 cohetes sobre sus cabezas? Todo el mundo habla de las muertes en Gaza y a nosotros nadie nos hace caso. ¿Dónde están Solana y Annan?". El testimonio de las víctimas de los ataques israelíes acompañan las imágenes del nuevo genocidio que silencia el imperialismo.
   

Los argumentos de la causa Palestina

Los argumentos de la causa Palestina

Por: Claudio Katz
 

 

Parte I

 

La reciente guerra del Líbano tuvo muchas aristas pero una causa evidente: la cuestión Palestina. El conflicto fue consecuencia directa de varios meses de violencia extrema en Gaza y Cisjordania y estuvo precedido durante la década pasada por tres acontecimientos ligados a una oleada de refugiados palestinos: la guerra civil libanesa, la primera invasión israelí y el nacimiento de Hezbolá. Por enésima vez, todos los comentaristas vuelven a repetir que no “habrá paz en Medio Oriente si no se resuelve el problema palestino”. ¿Pero cuál es la solución?

Quiénes atribuyen este drama a causas milenarias, oposiciones religiosas y mentalidades irreconciliables consideran que la guerra es una fatalidad. Esta opinión es muy generalizada, pero poco explicitada. Lo más común es escuchar la interpretación oficial de Estados Unidos e Israel que acusa a los palestinos de perpetuar el conflicto con la complicidad de varios gobiernos árabes. Estos argumentos se han difundido masivamente en las últimas semanas y se basan en viejos prejuicios, que tornan muy oscuro lo que debería ser transparente. Desmistificar estas creencias es el punto de partida de cualquier debate racional sobre las soluciones posibles al drama de Medio Oriente.

“Derecho a defenderse”

Las acusaciones contra los palestinos siempre subrayan que Israel es un país acosado. En esta oportunidad también se proclamó que “ninguna nación soberana puede aceptar ser agredida” (1). Pero la guerra no estalló por la captura de dos soldados en el Líbano. Este tipo de operativos se ha registrado en muchas ocasiones y frecuentemente concluyeron con intercambios de prisioneros. Esta vez lo novedoso fue la magnitud de una operación ofensiva que el ejército israelí había planificado con gran antelación.

No es cierto que “Hezbolá instaló la guerra” (2). La captura de los israelíes estuvo precedida por el secuestro de varios civiles palestinos y el fusilamiento indiscriminado de familias en las playas de Gaza. Hezbolá reaccionó frente a la puntillosa masacre que perpetra desde hace meses el ejército ocupante en esa zona.

Por otra parte, es muy controvertido dilucidar en cada ocasión, quién tiró la primera piedra. Israel atacó en 1956 y 1967 y recibió el primer golpe en 1948 y 1973. Cuándo se adelanta, sus partidarios celebran la astucia de un golpe preventivo y cuándo se retrasa, elevan un clamor de indignación. Determinar cuál fue el detonante de la reciente guerra puede conducir a un debate bizantino, pero la incalificable tragedia humana que provocó Israel no está sujeta a ninguna controversia.

Las atrocidades cometidas contra la población civil libanesa superaron todo lo visto en los últimos años. Bombardeos indiscriminados, matanzas de niños y mujeres en fuga, aldeas arrasadas, ataques premeditados contra refugiados, utilización del horroroso fósforo blanco y los proscriptos proyectiles de fragmentación, destrucción de una joya cultural del Medio Oriente, catástrofe ecológica. Nadie podrá olvidar la imagen de los niños grises masacrados en Qana, ni la montaña de cadáveres que siguen apareciendo bajo los escombros, junto a 100.000 bombas sin explotar.

Esta vez el ejército israelí no tuvo contención interna, ni mundial. Actuó sin frenos y se hundió en la oscuridad de la crueldad y la venganza de un castigo colectivo. La foto de niñas escribiendo mensajes de aliento en los obuses ilustra el tono de una carnicería. La ONU y los gobiernos de Estados Unidos y Europa toleraron una masacre que selló el “apagón moral de Israel” (3).

“Guerra por la supervivencia”

Algunos presentan la agresión contra el Líbano como la “sexta guerra por la supervivencia que ha librado el país” (4). Afirman que Israel es una nación muy pequeña, que a diferencia de sus vecinos “no puede perder ninguna guerra”. Pero en su reducido espacio territorial, el país concentra el mayor arsenal militar de la zona. Cuenta con el sostén financiero de Estados Unidos, experimenta todas las invenciones del Pentágono y acumula 250 bombas nucleares, que según demostró el científico preso Vanunu alcanzarían para borrar el mapa de Medio Oriente en pocos segundos. Como esta explosión hundiría también a Israel, el armamento letal se mantiene por ahora en reserva para ser utilizado en una situación extrema.

Quiénes argumentan que “Israel desea la paz, pero no lo dejan” siempre aluden a ciertas resoluciones de Naciones Unidas, como el desarme de Hezbolá. Pero nunca recuerdan las normas opuestas que demandan el retiro de los territorios ocupados. Durante la última crisis se ha verificado, además, hasta que punto la ONU no es un árbitro ecuánime del conflicto. Invariablemente actúa en función de los compromisos que auspicia Estados Unidos.

El Consejo de Seguridad ni siquiera condenó el asesinato premeditado de cuatro funcionarios propios y demoró la petición del cese de fuego, mientras esperaba que las tropas israelíes concretaran su fracasada limpieza bélica. Por eso la indignación del mundo árabe con las Naciones Unidas es tan intensa como el odio hacia Estados Unidos y el desprecio por Europa.

Israel actúa desde hace décadas como una fuerza militar que se expande rompiendo todas las fronteras. Los generales han copado el manejo del estado, sin necesidad de recurrir a un golpe de estado. Definen el momento de cada guerra y probablemente atacaron el Líbano para saldar la cuenta pendiente que arrastran desde su humillante retirada de la década pasada. De la misma forma que en 1967 establecieron el límite del este en el río Jordán, han ambicionado desde hace mucho fijar la frontera norte en el río Litani. La coalición gobernante con los laboristas -que parecía distanciarse de este modelo belicista- profundizó en los hechos el esquema militarista.

“La amenaza terrorista”

El gobierno israelí repite todo el tiempo el lema de Bush: “Hay que derrotar al terrorismo” porque “son ellos o nosotros”. ¿Pero quién ejerce la violencia sistemática contra la población civil? ¿Quién planifica desde el estado los crímenes que se cometen contra los palestinos y libaneses?

El ejército israelí nunca limitó su acción a objetivos militares. La matanza de varios miles de palestinos desarmados en Sabra y Chatila fue perpetrada en 1982, por las milicias falangistas controladas por Israel. Los métodos del terrorismo son aplicados cotidianamente sobre 10.000 presos políticos, que incluyen mujeres y niños encerrados sin derechos, en un país que ha legalizado el uso de la tortura.

Algunos cínicos afirman que también la lucha contra el nazismo produjo víctimas civiles (5). Justifican el bombardeo contra la población alemana al final de la guerra o el genocidio nuclear de Hiroshima y Nagasaki y ocultan que estas masacres se concretaron cuándo ambos países ya estaban derrotados. Al igual que la vandálica matanza de tres millones de personas en Vietnam estas operaciones no perseguían objetivos bélicos (6).

La doctrina militar de Israel se basa en un alarde de superioridad bélica a cualquier precio de víctimas. Propicia actos de terror para crear la imagen de un país invencible y emiten mensajes prepotentes para resaltar la indefensión de sus adversarios. Una forma brutal de este alarde fue despreciar a un millón de libaneses desguarnecidos frente al bombardeo, mientras se destacaba la “protección que tienen los israelíes en sus refugios”. Esta actitud buscó incentivar un espíritu de venganza para que “el enemigo reciba su merecido”.

Israel magnifica el poderío de sus vecinos, apelando a los mismos disparates que difundío Bush para invadir Irak (“desactivar las armas de destrucción masiva”). También recurre a los mismos códigos que utilizaba la dictadura argentina para presentar a sus víctimas como “terroristas encubiertos”, aunque los cadáveres exhibidos solo retraten a niños y mujeres indefensos.

Con asesinatos selectivos y detenciones indiscriminadas, Israel anticipó los métodos que utiliza Estados Unidos en Guantánamo. Las cárceles secretas de la CIA, las torturas de Abu Ghraib y la institucionalización de los desaparecidos han sido ensayadas desde hace mucho tiempo en Gaza y Cisjordania.

“Son como Bin Laden”

Israel describe como terroristas a los integrantes de una resistencia popular equiparable a cualquier movimiento de liberación contemporáneo. La mayoría de la población sostiene a los guerrilleros porque se identifica con su causa. Como esta solidaridad es un enigma indescifrable para los opresores, calumnian a los combatientes (“se protegen con escudos humanos”) o los retratan como descerebrados fanáticos religiosos.

Pero es evidente que Hezbolá no es solo una organización militar. Mantiene una importante una estructura política (con diputados y representantes en el gobierno) y una gran red social de servicios (con fondos para la reconstrucción que sustituyen la debilidad del estado). También actúa disciplinadamente y respetando estrictos códigos morales. El gobierno de Israel se empeña en asemejar a esta organización con Bin Laden, cuándo ellos mismos han declarado su frontal oposición a las acciones de Al Qaida. Con esta burda confusión trata de identificar la resistencia anticolonial con una brutal modalidad de terrorismo.

Al Qaida ejecuta atentados contra la población civil de Occidente (Torres Gemelas, Atocha, Bali, Londres), que son totalmente antagónicos con la acción defensiva que desarrolla Hezbolá. Mientras que los grupos de Bin Laden fueron creados en los años 80 por la CIA en Afganistán para participar en la guerra contra la URSS, Hezbolá nació para resistir la presencia colonialista en el sur libanés.

El terrorismo de Al Qaida es reactivo y complementario del terrorismo institucionalizado que implementa Estados Unidos. Realizan sanguinarias matanzas de chiitas en Irak, que contribuyen a la guerra civil tolerada por los norteamericanos para perpetuar su ocupación de ese país. Hezbolá ha denunciado estas matanzas entre comunidades (que ya desgarraron a la población de la ex Yugoslavia) y apunta sus cañones contra el ocupante israelí.

Es cierto que esta resistencia es muy variada e incluye junto a legítimas formas de movilización y armamento popular, terribles y desacertados atentados suicidas. Estas acciones han sido públicamente cuestionadas por muchas corrientes del movimiento palestino. Pero lo importante es no confundir ni siquiera en este caso, cuales son los bandos en lucha. El terror desesperado de un suicida no se equipara con el terror planificado desde el Pentágono. Entre ambos media la misma diferencia que separaba en Argentina la represión de los militares de las operaciones de la guerrilla. Quiénes olvidan estas distinciones terminan proyectando al Medio Oriente la “teoría de los dos demonios”, que sitúa en un mismo plano ético, político y militar a los resistentes y a los opresores (7).

“Extensión de la democracia”

A veces se escucha que “Israel es la única democracia de la región”, como si la posesión de este atributo legitimara sus guerras. Pero en ese país funciona en realidad una democracia de Apartheid. Mientras que los judíos-israelíes cuentan con derechos efectivos, los árabes-israelíes son maltratados como ciudadanos de segunda categoría.

Israel carece de Constitución escrita. Esta ausencia no obedece a un respeto a la tradición oral, sino a las ventajas que este bache jurídico aporta para la expansión territorial. La democracia israelí no es muy considerada con sus vecinos. Desde que el Hamas triunfo frente al Fatah en una elección masiva y cristalina, el ejército ocupante ha secuestrado a medio parlamento y a casi todo el gabinete.

En la actualidad el estandarte de la democracia sirve a cualquier propósito. Bush lo esgrime para ocupar Irak y equiparar su invasión con la gesta antihitleriana de Europa. Olmert recurre al mismo argumento. Pero ambos ocultan que sus actos se asemejan más al opresor nazi que la resistencia antifascista.

Con una gran retórica a favor de la democracia, Israel y Estados Unidos apoyan los regímenes más despóticos de Medio Oriente. Presentan a los mandatarios de Siria e Irán como la encarnación del totalitarismo, pero elogian al mismo tiempo a presidentes semidictatoriales como Mubarak (Egipto) o Musharaf (Pakistán). También son aplaudidos los señores de la guerra de Afganistán y las monarquías del Golfo que gobiernan con alguna parodia de elecciones. A ningún funcionario de Occidente le quita el sueño qué las mujeres y las minorías carezcan de derechos en Arabia Saudita. Solo necesitan algún simulacro de comicios municipales para preservar su veneración por la soberanía ciudadana.

La pasión por los mismos valores que exhibe Israel, no le impidió descargar toneladas de explosivos sobre el pequeño país que protagonizó el año pasado una gran irrupción democrática. Esta apertura -que siguió al asesinato del ex premier Rafia Hariri- fue aplaudida por Bush, mientras el movimiento parecía orientarse hacia el cuestionamiento de Siria y Hezbolá. Estos elogios desaparecieron cuando Israel sepultó a bombazos a todos los sectores pro-occidentales del gobierno libanés. No es la primera vez, que bajo el apuro de un cambio de planes los imperialistas aplastan a sus propios aliados. Sadam fue, por ejemplo, el gran socio del Pentágono en la guerra contra Irán, antes de convertirse en el principal enemigo de la humanidad.

Estados Unidos e Israel no han podido tolerar en Medio Oriente una paradoja de la democracia que alientan. Incentivaron elecciones para gestar gobiernos pro-occidentales y se encontraron con masivos triunfos de partidos islámicos antinorteamericanos, especialmente en Palestina e Irak. Por eso el imperialismo ya declaró el réquiem de la primavera árabe y ha resuelto congelar sus convocatorias a la democracia. Seguramente los expertos de la CNN explicarán que la “mentalidad árabe” ya no es compatible con las instituciones de Occidente (8).

“Paz sin contrapartida”

Israel ha difundido nuevamente la creencia que propone acuerdo y le contestan con bombas. Algunos afirman que “el premio recibido por nuestro retiro de Gaza fue una escalada de los misiles”. Pero lo cierto es que el ejército del país solo abandona parcelas de poca importancia para ocupar terrenos de mayor gravitación. El resultado de esta estrategia es la continuada expulsión de los palestinos y la creciente ampliación geográfica de Israel.

Este ensanchamiento no es un efecto guerras indeseadas, sino el producto de una meditada política de anexión territorial. Por esta razón fueron asesinados 150 palestinos en Gaza y Cisjordania mientras duró el ataque al Líbano. La decisión de demoler cualquier atisbo de vida normal en los territorios ocupados se mantiene luego de la tregua acordada en el frente norte.

En los últimos años Israel instrumentó una “desconexión unilateral” para remodelar las fronteras a su conveniencia. Captura las tierras más valiosas de Cisjordania y perpetúa un cerco en torno al gran campo de concentración que ha creado en Gaza. El eje de esta política es la absorción definitiva de la primera zona y la destrucción de la segunda. Esta absorción tuvo que un debut militar (1967-73) seguida por el asentamiento de colonos religiosos (1974-77), fue coronada con la instalación final implementada por los gobiernos derechistas del Likud.

En Cisjordania se ha construido una constelación de colonias, sostenidas con millonarias inversiones y sólidas administraciones estatales. La población palestina ha quedado desperdigada en cantones desconectados y solo puede circular en forma restringida, con documentación muy específica. La vieja Jerusalem quedó totalmente absorbida y no es proclamada oficialmente capital del país para evitar roces diplomáticos internacionales. Todas las colinas y zonas de manejo de los recursos hídricos (mucho más baratos que cualquier plan para desalinizar el agua) han pasado a manos de los ocupantes.

Israel aprovechó el período de negociaciones vigente entre Oslo (1993) y Camp David (2000) para apropiarse del 60% del nuevo territorio y del 80% del agua. Aumentó de 100.000 a 253.000 el número de colonos y ahora construye el gran muro (a un ritmo de 500 metros por día) para completar el encierro de la población palestina y precipitar su expulsión. Los registros y chequeos permanentes persiguen este objetivo, porque de la vieja frontera del 67 ya no queda nada.

Los palestinos han quedado dispersados en un territorio agujereado. Sufren la aplicación del modelo sudafricano del Bantustan, que desgarra a su país en cantones incomunicados. Los que permanecen deben someterse a las reglas de la dependencia financiera total, ya que sus ingresos son confiscados por Israel y luego parcialmente devueltos. Por eso el ocupante puede mantener, reducir o cortar a gusto estos fondos (como ha ocurrido luego del triunfo del Hamas). Este proceso de expropiación no solo demuestra la inexistencia de predisposición pacifista por parte de Israel, sino que ilustra crudamente el sentido del proceso colonial precedente (9).

“Reparación histórica”

Los sionistas argumentan que la constitución del estado de Israel constituyó una reparación internacional por los sufrimientos padecidos por el pueblo judío. Erigieron el país recordando el holocausto, como una tragedia que debería evitarse por la fuerza en el futuro. Con este espíritu de venganza arremetieron contra palestinos que no tuvieron ninguna participación en un genocidio perpetrado en Europa.

En 1948 vivían en la zona 600.000 judíos y 1,2 millones de árabes. La guerra derivó en la emigración forzada de de 750.000 miembros de esta segundo colectividad, bajo el colapso provocado por la partición que dispuso la ONU. Esta decisión fue adoptada sin ninguna consulta a la población.

Lo que habitualmente se reivindica como una decisión equitativa de las Naciones Unidas fue un típico acto de reparto colonial de territorios ajenos, por parte de potencias acostumbradas a recortar el mapa en función de sus conveniencias. Una consulta a los interesados seguramente hubiera demostrado que la mayoría se oponía a la partición. Los palestinos constituían históricamente una comunidad multiétnica que incluía a judíos, cristianos y musulmanes. La fractura del país provocó un conflicto que escaló sin pausa y ensangrentó a varias generaciones de Medio Oriente (10).

La partición sepultó incluso el proyecto de un hogar nacional judío, que podría haberse erigido mediante compromisos con los habitantes de Palestina y convirtió una ideología de origen nacionalista -como era el sionismo- en una doctrina colonialista. La idea de unir voluntariamente a los judíos interesados en aglutinarse como nación se transformó en un proyecto de despojo de otra comunidad.

Con este giro comenzó a propagarse el mito de la “tierra vacía” que han difundido todos los conquistadores de cualquier época. Afirmaron que “no había nadie” en las zonas que ocuparon a punto de pistola y en un breve período histórico implementaron la apropiación violenta que caracteriza a la acumulación primitiva de capital (11).

El experimento colonialista no se impuso en Medio Oriente a través del exterminio físico generalizado (como en Ruanda), sino a través de golpes específicos, destinados a confiscar las tierras de los palestinos y forzar su partida. Algunos autores denominan “sociocidio” a este proceso de demolición de una sociedad, a través de la conversión de los campesinos en refugiados, el exilio de la intelectualidad y el desmantelamiento de las ciudades (solo se salvó Nazareth para preservar las relaciones con el Vaticano) (12).

La sociedad israelí se constituyó exaltando estas proezas bélicas. La seguridad se transformó en el principio ordenador de un estado que absorbe oleadas de inmigrantes en un espacio territorial minúsculo (la última desde Rusia). Esta obsesión por el enemigo externo atenúa las tensiones internas entre las distintas comunidades que arriban al país (especialmente entre europeos y orientales). El precio de esta beligerancia ha sido el encierro colectivo, en un espíritu guerrero que asfixia a los propios conquistadores.

Pero el mayor obstáculo de este atropello ha sido la resistencia de los palestinos. Israel no pudo estabilizar su dominación por la inviabilidad contemporánea de los tres recursos tradicionales de la conquista: el exterminio (amerindios), la esclavización (africanos) y la expulsión del territorio (típica de la Antigüedad). Estas formas de masacre eran corrientes hasta el siglo XIX, pero no pueden implementarse en la actualidad.

Israel comenzó a desenvolver su colonialismo tardío en un período signado por la descolonización y la lucha internacional contra el racismo. Los palestinos resistieron su disolución en los países fronterizos, con actos de heroísmo propios de David frente a Goliat, reproduciendo la acción de los sublevados judíos del Gueto de Varsovia (1934).

“Una alianza necesaria”

Lo que más alimenta el belicismo de Israel es la relación carnal que ha establecido con Estados Unidos. Los sionistas afirman que esta estrecha conexión constituye un imprevisto efecto del ajedrez político internacional. Proclaman con ridícula ingenuidad que “la ayuda de los norteamericanos nos permite enfrentar a millones de árabes”, sin preguntar a quién beneficia esa colaboración.

La amalgama con Estados Unidos no fue constitutiva de la formación de Israel. La creación del nuevo estado contó con el visto bueno de la URSS y en los 60 Francia era el principal abastecedor militar del país, porque buscaba gestar una alianza antiárabe en plena guerra en Argelia. Cuándo Israel ocupó la península de Sinaí -complementando el desembarco anglo-francés en el Canal de Suez (1956)- Estados Unidos vetó la operación. Lo que indujo a la primera potencia a consolidar un enclave de largo plazo con Israel fue la fulminante victoria sionista de la guerra de los seis días (1967).

A partir de ese momento se afianzó en Norteamérica el famoso lobby israelí, como un grupo de presión más influyente que su equivalente cubano o petrolero. Es una asociación muy vinculada con los neoconservadores de Bush, que trabajó intensamente a favor de la guerra de Irak. No opera como una red específicamente judía, puesto que dos tercios de esta colectividad no participan en las organizaciones sionistas y se mantienen muy distantes de todos los acontecimientos de Medio Oriente. El lobby es un grupo político-financiero de composición muy cambiante.

El afianzamiento de las relaciones con Estados Unidos facilitó, a su vez, la convergencia de la derecha israelí del Likud con las corrientes cristianas reaccionarias que dominan en el partido republicano. Este vínculo se reforzó con la llegada a Israel de colonos pertenecientes a las sectas más cavernícolas de Estados Unidos.

Bajo estas influencias el socio sionista ha quedado ubicando en la primera línea de la batalla contra el mundo musulmán que promueven los teóricos derechistas. Bush utilizó varias veces el término de “cruzada” para sugerir la existencia de una guerra santa en Medio Oriente. Esta acción -concebida como una gesta de la civilización “contra el complot islámico”- es difundida con delirantes prejuicios por los grupos reaccionarios de ambos continentes.

El sionismo contemporáneo ya no preserva ningún vestigio del comunitarismo igualitarista que incluyó en sus orígenes, especialmente en las granjas agrícolas colectivas de los Kibutzim. Es una ideología plenamente convergente con el fundamentalismo neoconservador. La superioridad de los judíos es justificada en Israel con los mismos arcaísmos que se utilizan en Estados Unidos para rechazar a Darwin.

Israel actúa desde hace cuarenta año como peón del imperialismo. Tanto la superioridad militar como su permanencia en los territorios ocupados se han transformado en componentes claves de la estrategia mundial de Estados Unidos. Esta función geopolítica ha sido muy visible durante la reciente guerra del Líbano (13).

Esta agresión fue presentada como un acto de soberanía fronteriza, pero muchos analistas israelíes no ocultaron que el destinatario del operativo era Irán. (14). Se buscó enviar una advertencia a un régimen enfrentado con Estados Unidos, que ha retomado el desafió nuclear censurado por las potencias de Occidente. Israel tiene experiencia en esta materia, porque en 1981 atacó desde el aire las plantas de procesamiento del cuestionado material atómico que construía Irak. La arremetida al Líbano fue programada como un eventual preludio del bombardeo este tipo instalaciones. No está claro si esta operación quedará ahora suspendida o se mantendrá en la agenda de Bush (15).

El ataque israelí también buscó abrir un tercer frente en la guerra regional que Estados Unidos inició en Afganistán. Pretendió compensar los crecientes fracasos que enfrenta el Pentágono para convertir a Irak en un manso protectorado petrolero. Con una victoria en el Líbano, Bush esperaba contrarrestar las dificultades políticas que enfrenta dentro de Estados Unidos (oposición de los Demócratas, encuestas en picada, cuestionamientos del establishment). También intentó retomar el unilateralismo guerrero que naufraga en el exterior. El bloque internacional con la “nueva Europa” ha quedado disuelto desde la caída de Aznar y Berlusconi y Blair continúa tambaleando. El operativo israelí representó una fuga hacia delante para sortear este cúmulo de fracasos.

 

Parte II

 

“Odiarse a sí mismo”

Las masacres en el Líbano desataron fuertes críticas a Israel, que los sionistas interpretan como manifestaciones de un “antisemitismo sin excusas” (16). Exhiben como prueba algunas declaraciones efectivamente insultantes e inadmisibles de sus adversarios. Pero simplemente olvidan que ningún comentario por ofensivo que sea merece ser respondido con bombas.

Los sionistas alertan contra la “amenaza que sufre el pueblo judío” y prometen contrarrestarla con el reforzamiento de Israel. Recrean temores ancestrales y el espanto legado por el holocausto para justificar su aplicación de la ley de la selva en Medio Oriente. Lo cierto es que las comunidades judías no afrontan un riesgo significativo en el mundo, en comparación a otras situaciones de potencial limpieza étnica. El antisemitismo ya no tiene la incidencia del pasado y es utilizado para ocultar lo que está en juego en Palestina.

Este oscurecimiento se basa en la confusión creada por la errónea identificación de tres conceptos: judaísmo, sionismo e Israel. Quiénes presentan a estas nociones como indisociables bloquean cualquier reflexión racional de la tragedia de Medio Oriente (17). El judaísmo es una religión, una cultura o una tradición de un pueblo diseminado por muchos países. El grado de permanencia de su identidad diferenciada ha variado significativamente en cada generación y en cada región. No solo hay más judíos en el mundo que en Israel, sino que un importante número de ellos no tiene ningún vínculo con Medio Oriente.

Israel es un estado construido a partir de la hegemonía confesional de los judíos. Pero actualmente incluye no solo una considerable minoría de árabes-israelíes -hostilizados y separados del resto de los palestinos- sino también a varios grupos de inmigrantes sin ningún lazo con algún pasado judío. Finalmente, el sionismo es la ideología colonialista que justifica los derechos de los invasores sobre las tierras que pertenecían a los pobladores originarios de Palestina. Esta doctrina reivindica la superioridad de los colonos apropiadores (“construimos un país en el desierto frente a la inoperancia de los árabes”), con argumentos milenarios, sagrados o simplemente pragmáticos.

Si se toma en cuenta estas diferencias, no es lo mismo declararse antijudio, antisionista o antiisraelí. La primera definición es racista y la segunda anticolonialista, mientras que la tercera no presenta un significado nítido. Al igual que el antinorteamericanismo expresa más bien el rechazo a la opresión imperialista, que un repudio de pueblo hacia otro.

El sionismo ha demolido los valores de la tradición judía. Su crimen contra el pueblo palestino destruye el fundamento ético y humanista de ese legado cultural. La sociedad israelí adoptó un perfil militarista que enaltece la violencia, en abierta oposición a la hermandad que propiciaron los pensadores judíos.

Reflexionar en torno a este contraste es un ejercicio inconcebible para los sionistas. Interpretan que este cuestionamiento es propio de “un judío que se odia a sí mismo”. ¿Pero quién carga con esta dualidad? ¿Los antisionistas que aprueban el acto humano de la resistencia o los sionistas que justifican los crímenes?

Este tipo de fractura constituye en realidad un padecimiento estructural de la sociedad israelí, que vive sometida a un estado de psicosis colectiva y paranoia belicista. El clima de guerra permanente con sus vecinos ha creado una patología de odio cada vez más descontrolada (18).

El sionismo levantó un muro artificial con los pueblos árabes. Disolvió la historia común y la notoria integración -que a diferencia de Europa- habían alcanzado las comunidades judías en esos países. También destruyó la herencia de total ausencia de choques religiosos que distinguía a la relación entre ambos credos de los conflictivos vínculos que los dos mantuvieron con el cristianismo. El propio sionismo tuvo inicialmente poco basamento religioso, pero bajo el efecto de la brutalidad bélica adoptó los agresivos principios del misticismo fundamentalista.

Pero ningún argumento histórico o coyuntural alcanza para negar la realidad de los palestinos. Al cabo de 60 años la tragedia del oprimido sacude la vida cotidiana del opresor y lo ocurrido en el Líbano replantea traumáticos dilemas para Israel.

No hay libertad como opresor

El gobierno de Olmert debió aceptar una tregua con la sensación de haber padecido un pequeño Vietnam. No pudo doblegar al Hezbolá, ni detener la lluvia de misiles sobre su territorio. Acostumbrado a lidiar con los palestinos desarmados de Gaza y Cisjordania, el ejército israelí quedó desconcertado frente a una sólida guerrilla y ensayó todas las opciones. Asesinatos de dirigentes, operativos comando, ataques en pequeña escala y ofensivas masivas. Finalmente debió avenirse al cese de fuego que inicialmente rechazaba y toleró que el ejército libanés y la ONU coexistan con Hezbolá en su frontera.

El contraste entre la euforia de los milicianos libaneses y la amargura de las tropas sionistas no deja ninguna duda sobre el resultado del conflicto. Fue solo un round de una pelea de varias décadas y conviene no olvidar que en 1973 Israel terminó ganando en la negociación lo que perdió en el campo de batalla. Pero por primera vez en mucho tiempo, una iniciativa militar israelí concluye en un nítido revés.

Este fracaso presenta una llamativa coincidencia de resultados con las acciones norteamericanas de los últimos tres años (19). La devastación que ensayaron los pilotos israelíes ya fue practicada por sus colegas estadounidenses y por eso la mitad de los muertos en Irak son mujeres y niños abatidos por el fuego aéreo. Los generales de Pentágono pensaban concluir su guerra con una espectacular operación en Falulla y el alto mando israelí intentó alcanzar la gloria mediante una fulminante acción fronteriza.

Ambos apostaron al bombardeo desde el aire, creyendo que la tecnología podía reemplazar a los soldados de carne y hueso. Bush cometió la torpeza de disolver la milicia de Sadam y Olmert atacó sin sentido las instalaciones del ejército libanés. El mismo imprevisto número de bajas que afecta a los marines le impidió a Israel continuar la batalla. Un caído cada diez libaneses es una proporción muy elevada, para un ejército basado en la conscripción masiva y carente de una gran reserva de pobres para utilizar como carne de cañón. Olmert intentó precipitar la misma guerra civil sucia que Bush tolera en Irak, pero solo logró el rechazó unánime de toda la sociedad libanesa.

La misma ineptitud bélica que desató en Estados Unidos tantas críticas (especialmente una carta pública de ex generales) está provocando un vendaval en Israel. Arrecian las denuncias de los reservistas por la confusión de órdenes, la inoperancia del aprovisionamiento, el desconocimiento del adversario y la corrupción del alto mando. La tormenta podría desembocar en una comisión investigadora para repartir culpas, precipitar un cambio de gobierno o facilitar la revancha que alienta la derecha (20). Pero a mediano plazo nadie podrá evitar enfrentarse con el impasse histórico creado por la interminable guerra con sus vecinos. La sociedad israelí carga con una imposibilidad de progreso mientas actué de carcelera de otra nación. Un pueblo que oprime a otro no puede ser libre.

Dilemas palestinos

Los 60 años de lucha de los palestinos han sido una dura gesta de heroísmo, sufrimientos y frustraciones. No lograron recuperar sus tierras, ni construir su estado, pero han impuesto la legitimidad de su demanda. Ya no pueden ser ignorados por Israel, ni borrados del escenario internacional. Nadie desconoce formalmente su causa, ni propone “que arreglen sus problemas con los árabes”. La tesis inicial de los sionistas (“hay mucho espacio para ellos en Jordania, Egipto y Siria”) resulta actualmente impronunciable.

Pero el movimiento de liberación palestino soporta las consecuencias del nefasto padrinazgo que tradicionalmente ejercieron los gobiernos árabes sobre su acción. Esta influencia socavó durante décadas la efectividad de su resistencia y provocó incontables derrotas. Las clases dominantes de los países circundantes de Israel siempre chocaron con un proyecto sionista, que introducía un poder ajeno en su área de influencia geográfica. La expulsión de los palestinos agravó todos los desequilibrios de la región: aumentó la inestabilidad de los regímenes políticos y profundizó la degradación de las economías ya depredadas por los colonialistas extranjeros y sus socios locales.

Durante los años 60 y 70 los gobiernos nacionalistas que intentaron revertir parcialmente ese saqueo -como Nasser en Egipto y el Baath en Siria- debieron enfrentar a Israel. Pero recurrieron al terreno de la guerra convencional que favorecía a su enemigo y sufrieron escandalosas derrotas. El nacionalismo buscaba limitar la interferencia que representaba Israel a la modernización del capitalismo árabe y adoptó la causa palestina con este restrictivo propósito. Nunca apostó a erradicar la opresión imperialista en Medio Oriente.

Por eso los gobiernos árabes de la época buscaron la regimentación política, la subordinación financiera y la dependencia militar de ese movimiento. Trabajaron no solo para acotar su lucha, sino también para evitar la convergencia de un movimiento nacional revolucionario con las demandas sociales de los oprimidos de la zona. Esta tensión se tradujo en numerosos enfrentamientos con los palestinos y en acciones represivas contra sus sectores más radicalizados, especialmente en Jordania y el Líbano.

Estos choques y los sucesivos reveses frente a Israel condujeron finalmente al hundimiento del nacionalismo. Los sucesores de esta corriente abandonaron primero la opción militar y cambiaron luego directamente de bando. Establecieron relaciones con Israel y se convirtieron en obedientes socios del Pentágono. Esta subordinación ya es tan grande en la actualidad, que Egipto y Jordania ni siquiera rompieron estos vínculos durante los recientes bombardeos israelíes al Líbano.

Frente a esta agresión, la Liga Arabe se reunió, emitió un comunicado de ocasión y bajo la influencia de los jeques de Arabia Saudita se escucharon más condenas a Hezbolá que a Estados Unidos. En realidad, los gobiernos árabes pro-imperialistas esperaban que los sionistas destruyeran a las milicias islámicas que corroen la estabilidad de sus negocios petroleros.

En Siria subsiste el único régimen de origen nacionalista. Mantiene un potencial conflicto con Israel y un férreo control sobre los oprimidos de su país y el Líbano. Pero desde que perdió el padrinazgo de la URSS, sus presidentes se han mostrado muy permeables a las presiones norteamericanas. Por eso hay sectores del gobierno israelí que buscan empujar a Siria por el camino de Egipto y Jordania, ofreciendo como zanahoria la devolución de las alturas del Golán, que ya no tienen la relevancia militar del pasado.

La resistencia palestina ha debido lidiar con los gobiernos árabes desde que la OLP se constituyó en una fuerza autónoma. Logró desenvolver una extraordinaria lucha guerrillera y desembarazarse parcialmente de esta sujeción durante los años 60 y 70 y también durante la primera Intifada (1987). Esta “revolución de las piedras” fue un extraordinario levantamiento masivo que incluyó formas muy avanzadas de autoorganización popular y participación colectiva. Provocó la desmoralización del ejército ocupante, la quiebra de la sociedad israelí e impuso el reconocimiento del interlocutor palestino.

Pero Arafat aceptó los términos propuestos en Oslo (1993) y Camp David (2000) que nunca contemplaron la constitución de un real estado palestino y este aval provocó la pérdida de autoridad de la OLP. En un clima de corrupción, proliferación de dudosas ONGs, financiación europea y verticalismo autoritario, el Fatah fue cuestionado primero por militantes e intelectuales (como Edward Said) y luego por el grueso de la población. En este contexto de frustración, las provocaciones de Sharon desataron la segunda Intifada (2000) más militarizada y bajo la creciente dirección del Hamas. Esta organización tomó la posta del combate y garantizó la supervivencia de la sociedad palestina frente al colapso de la OLP.

La lucha palestina se desenvuelve actualmente en un marco de generalizada irrupción de los movimientos islámicos. El triunfo del Hamas constituyó otro hito de este aluvión, que se ha reforzado con la victoria de Hezbolá frente a Israel. Nasrallah ya alcanzó un nivel de popularidad en Medio Oriente, equivalente al logrado por Nasser en los años 60.

En las nuevas circunstancias comienza a reaparecer el viejo problema del control gubernamental sobre los movimientos de resistencia. Hezbolá ha demostrado una postura de inédita solidaridad con los palestinos. Pero sus allegados de Irán persiguen otros propósitos geopolíticos. Buscan reducir la presión norteamericana sobre el programa nuclear y aumentar su influencia sobre los chiitas de Irak para expandir el régimen de los Ayatollahs.

El Hamas está sometido a un hostigamiento terrorista muy superior a todo lo padecido por el Fatah. Israel no lo deja gobernar, ni permite mantener en pie ninguna forma de vida organizada en Gaza y Cisjordania. Pero también los gobiernos árabes aprovechan esta tragedia para hacer valer su influencia económica. Son los únicos proveedores de recursos ante el corte de suministros de Europa y Estados Unidos (que financiaban a la OLP) e intentan por esta vía domesticar al nuevo gobierno palestino (21).

Los dilemas de esta resistencia y el impasse estructural de la sociedad israelí convergen en torno a la gran pregunta de Medio Oriente: ¿Cómo solucionar el problema nacional de la región?

Israel y los refugiados

Cualquier desenlace progresista de la cuestión palestina requiere ante todo la derrota del expansionismo sionista. Este es el punto de partida para evaluar una resolución del conflicto. Esta victoria de los palestinos supondría el desmantelamiento del estado colonialista y de ninguna manera la eliminación física de los israelíes. Conduciría a establecer la igualdad derechos, anulando todos los principios que legalizan la ocupación de territorios ajenos. Mientras Israel maneje los dispositivos de inmigración en un espacio tan reducido, continuará funcionando una máquina de expulsar a los pobladores originarios para establecer a los recién llegados.

En lugar de discutir este problema los sionistas afirman que los “árabes nos quieren echar al mar” e interpretan un lema bélico surgido durante las primeras guerras (“destruir el estado de Israel”) como una convocatoria al asesinato masivo de los judíos. Esa frase surgió como reacción defensiva frente a la acelerada expansión del nuevo estado de colonos y actualmente es poco utilizada.

Es cierto que recientemente la repitió el presidente de Irán, aunque luego aclaró que proponía “borrar del mapa al régimen sionista y no a Israel”. Pero lo esencial del tema es que ninguna propuesta concreta de los palestinos plantea consumar actos de genocidio, ni imponer exilios forzados. Endilgarle este propósito es una caricatura o un panfleto semejante al que utiliza Bush, para justificar la “guerra preventiva” con algún video de Bin Laden.

En la izquierda el uso de la vieja fórmula: “destruir el estado de Israel” es claramente inconveniente. Es un planteo que se malinterpreta con facilitad, ya que las luchas nacionales tienden a adoptar siempre un programa positivo de reclamo de independencia, en desmedro de la faceta negativa (eliminar el estado opresor). En las luchas antiimperialistas de cualquier país, no es común convocar al “aniquilamiento del estado norteamericano, francés o ingles” y ni siquiera el desmonte del Apartheid se realizó bajo un llamado a “destruir del estado sudafricano”. En los hechos, cualquier transformación progresista requiere abolir la situación colonial, pero este objetivo tiende a ser enunciado en función de lo que se quiere construir y no de lo que busca eliminar.

Anular el carácter colonialista de Israel es indispensable para zanjar el problema de los refugiados palestinos, que el sionismo esperaba disipar con el paso del tiempo. Apostaba a un olvido histórico, semejante al sufrido por los aborígenes en las reservas del oeste norteamericano. Pero en el año 2001 había 1,2 millones de refugiados en los campos y 2,6 millones fuera de estos albergues. Conforman un bloque de 3,8 millones de personas que demandan la restauración de sus derechos (22).

La expectativa derechista de congelar el problema fue demolida por la resistencia. Cada oleada de lucha palestina ha replanteado la exigencia del retorno de los refugiados y esta demanda fue particularmente contundente durante la primera Intifada Un aspecto clave del fracaso de Oslo y Camp David fue justamente su total omisión de este problema. Existen discusiones sobre opciones alternativas al simple retorno de los expropiados a sus hogares, basadas en la devolución de pertenencias, reparaciones o compensaciones equivalentes. Pero incluso estas posibilidades requieren primero anular el carácter colonialista de Israel. La principal ley constitutiva de ese estado asegura derechos territoriales al inmigrante judío a partir de la negación de este mismo atributo para los refugiados palestinos. Bajo este sistema de recepción y expulsión de habitantes en base a criterios étnicos, el conflicto nunca tendrá solución.

La coexistencia de dos naciones

En el campo progresista nadie pone en tela de juicio los reclamos legítimos de los palestinos. ¿Pero que ocurre con los atributos nacionales de los israelíes? También aquí están fuera de duda sus derechos ciudadanos y libertades para vivir en la zona. Promover el retorno a sus países de origen es un disparate reaccionario. ¿Pero qué sucede con su nacionalidad? ¿Podrían preservarla o deberían disolverla en pos de superar las confrontaciones de Medio Oriente?

Israel se construyó sobre la opresión de los habitantes originarios, pero repitiendo lo ocurrido con países del mismo tipo (EEUU, Canadá, Argentina, Nueva Zelanda), este crimen de nacimiento ha dado lugar a una nueva nación que ya no puede abolirse. Al cabo de varias décadas de existencia es evidente la consolidación de una nacionalidad de los israelíes.

Esta singularidad se manifiesta tanto en el plano objetivo (lengua, territorio, economía común) como en la esfera subjetiva de los sentimientos de pertenencia a una misma comunidad (pasado y lazos culturales compartidos, conciencia de grupo diferenciado). El afianzamiento de un idioma en desuso como era el hebreo -para sustituir las lenguas maternales de los judíos inmigrantes de distinto origen- ha contribuido a estabilizar esta nueva nacionalidad. Cualquiera sea el criterio elegido para definir a una nación- patrones objetivos, subjetivos o una combinación de ambos- es evidente que los israelíes reúnen actualmente estos atributos (23).

Esta conformación ha seguido el modelo de las naciones gestadas a partir del establecimiento de un estado (Francia, Portugal, Gran Bretaña, España). Expresa un desenlace histórico inverso al que seguirían los palestinos si logran forjar su estado como coronación de un proceso previo de formación de una identidad nacional. Este segundo curso repetiría el rumbo de los países surgidos al calor de una lucha anticolonial (India, Argelia). Pero lo importante es que como resultado de procesos históricos diferentes, tanto a los israelíes como los palestinos les corresponden derechos nacionales y no solo ciudadanos.

Desconocer esta legitimidad conduciría a resucitar un viejo error del siglo XIX: la creencia que existen “pueblos sin historia”, inevitablemente condenados a actuar como peones de la reacción y “pueblos con historia”, destinados a comandar la emancipación de sus vecinos junto a la propia. La historia del marxismo ha sido un largo e inconcluso aprendizaje de equivocaciones de esta índole (24).

En Medio Oriente la autodeterminación de un pueblo oprimido como es el palestino, no puede hacerse desconociendo los derechos nacionales de los habitantes del estado de Israel que los oprime. La solución del conflicto requiere este reconocimiento para abrir un escenario de coexistencia entre las dos comunidades nacionales (25).

Dos estados soberanos

Una solución del conflicto comenzó a esbozarse a partir de los años 70, cuándo en el movimiento palestino se acordó discutir la formación de dos estados sobre la base del retorno de los refugiados y el retiro israelí a las fronteras vigentes en 1967. Esta opción cobró más fuerza luego de la primera Intifada. Pero Israel boicoteó sistemáticamente todas las negociaciones. Obstaculizó cada tratativa para ganar nuevos pedazos de territorio mediante operaciones militares.

Es completamente falso atribuir el fracaso de estas conversaciones a los “fanáticos de ambos campos” (26). En este caso no existen “responsabilidades compartidas”, ni culpas equitativamente distribuidas entre los asesinos de Rabin y los miembros de la Jihad islámica. La guerra que inició Sharon y que continúa Olmert persigue el evidente propósito de sepultar cualquier perspectiva de dos estados. Las negociaciones son impracticables, mientras Israel continúe ejecutando su cuota de asesinatos diarios en Gaza.

Pero lo que entierra estructuralmente a estas conversaciones es el grado de colonización perpetrado en Cisjordania. El número de asentados, la dimensión de la infraestructura construida, el apoderamiento de tierras torna muy difícil el retiro a las fronteras del 67. Y sin este repliegue el estado palestino es completamente inviable. No hay margen para erigir esa entidad en la geografía amurallada y desmembrada de la Banda Oriental.

Muchos autores progresistas igualmente sostienen la factibilidad de esta opción (27). Estiman que el retiro forzoso de varios miles de colonos de Gaza por parte del gobierno de Sharon demostró que un retorno del mismo tipo podría implementarse en Cisjordania. Pero aquí la diferencia de cantidad determina un salto de calidad. Israel ha incorporado las principales zonas de la Banda Oriental a su territorio de la misma forma que extendió sus fronteras del esquema inicial de la partición al país existente en 1967. Tendría que padecer una derrota de gran impacto, un desgaste insoportable como ocupante, una fuerte corrosión interna o una pérdida de sostén internacional para resignar las porciones ya recolonizadas de Cisjordania y Jerusalem.

Quiénes imaginan posible este retiro afirman que el proyecto de dos estados no está destruido, sino solo afectado por la etapa de agresión imperialista inaugurada el 11 de septiembre. Estiman que un giro hacia el multilateralismo que incluya el fin de Bush arrastraría también a la derecha israelí. Pero incluso en este escenario no se vislumbra una reducción del sostén geopolítico que Estados Unidos brinda al sionismo y este apoyo implica una política militar agresiva, que torna muy difícil la subsistencia de un estado palestino soberano. Es cierto que el grado de asociación estrecha entre Norteamérica e Israel solo tiene 40 años, pero se ha convertido en un pilar de la estrategia imperialista en la principal zona periférica del planeta.

Como esta simbiosis no existió con Sudáfrica, muchos analistas estiman que resulta muy improbable en Medio Oriente la repetición de un desmonte semejante al observado con el apartheid. Varios gobiernos norteamericanos toleraron la campaña internacional contra el racismo en Africa austral, pero ninguno aceptó la menor crítica a Israel. Este contraste ilustra cuán diferentes son los intereses en juego en cada caso (28).

Existe otro argumento mucho más pragmático a favor de los dos estados, que simplemente subraya la inexistencia de otra alternativa realista para superar el conflicto. Pero esta afirmación que parecía evidente en los años 80 y 90 ha perdido credibilidad en la actualidad. La guerra permanente contra los palestinos y la ocupación de Cisjordania han reducido drásticamente la factibilidad de esa opción. Por eso no se vislumbra por ahora el retiro de Israel al 67 y la negociación de las demandas de los refugiados.

Un solo estado laico y democrático

Los impedimentos que afronta el proyecto de dos estados soberanos ha resucitado la alternativa que promovía la OLP en los años 60: construir un estado único, laico y democrático para los habitantes de la región, que elimine todos los componentes de discriminación étnica o religiosa.

Este proyecto es el planteo tradicional de la izquierda (29). Pero lo novedoso es su embrionario resurgimiento como opción en Medio Oriente, a partir de proyectos animados por algunos intelectuales y militantes de la región. Proponen un programa de reorganización democrática, anulación del estado étnico y el establecimiento de la ciudadanía por criterios de residencia (30).

Esta solución es la más avanzada y conveniente. Se basa en el precedente republicano francés y reduce la utilización de estas creencias religiosas como justificación bélica. Propone disolver los conflictos entre comunidades reuniendo a todos los pobladores bajo un mismo techo, con derechos y obligaciones ciudadanas equivalentes. Este camino de convergencia siguió la conformación de muchos estados contemporáneos.

El principal obstáculo que enfrenta esta opción es su bajísima aceptación actual. Es un programa que tiene pocos defensores de peso, porque la OLP abandonó esta propuesta, las corrientes islámicas nunca la apoyaron y en Israel jamás tuvo avales significativos. La solución democrática del problema nacional exige que cada comunidad defina libremente el tipo de organización estatal que prefiere. Y es evidente que solo contados palestinos y casi ningún israelí aceptarían actualmente la conformación de un estado en común. Especialmente en Israel se ha difundido un terror generalizado por la futura supremacía demográfica de los palestinos dada su alta tasa de natalidad. Varias encuestas realizadas entre ambos grupos confirman esta mutua animosidad. Pero como tampoco se percibe la viabilidad del modelo de los dos estados, todos los deseos colectivos presentan un carácter transitorio y mutable.

Israel atraviesa un trauma político sin devenir previsible. El sistemático giro hacia la derecha que ha prevalecido desde los 90 contrasta con el clima progresista que predominó durante las marchas que reclamaban “Paz Ahora” en 1982 y 1988-90. Pero el reciente fracaso en el Líbano permite concebir en algún momento un retorno a ese escenario, si las agresiones militares no dan resultado. Por su parte, los palestinos se encuentran bajo el shock del terror de la ocupación, en un marco de ascenso del Hamas que no ha definido claramente cuál es su proyecto futuro.

Un segundo problema del estado único es su carácter laico, opuesto tanto al molde sionista (confesional judío), como a la variante multiconfesional libanesa (cristianos y musulmanes) o las vertientes teocráticas que promueve el integrismo islámico. Pero este retroceso hacia propuestas religiosas presenta muchos matices. El huracán islámico en curso es muy heterogéneo en el plano político. Incluye vertientes de izquierda y derecha, radicales y conservadoras, antiimperialistas y pro-norteamericanas. Reúne a los fundamentalistas talibanes y a los respetuosos de las mujeres, las minorías étnicas y otras creencias. La marea islamista canaliza corrientes progresistas junto a planteos retrógrados. El Hamas, por ejemplo, es un movimiento político que ha puesto distancia con el totalitarismo fundamentalista. Hezbolá en el Líbano tampoco impulsa un régimen político excluyente, sino una variante del sistema multiconfesional vigente. Hay que reconocer igualmente que el contexto para un programa laicista es menos favorable que en el pasado.

En Sudáfrica la minoría blanca se avino a introducir la ciudadanía formal y a compartir en los hechos el sistema político con las elites negras y mestizas, a cambio de preservar sus privilegios económicos. Pero la reproducción de este esquema no es sencilla. Allí no hubo creación de nuevas estructuras nacionales y también existen ciertas diferencias estructurales.

Mientras que la economía sudafricana integraba a los trabajadores negros como explotados en las minas, las fábricas y el campo, la colonización israelí expulsa a los palestinos y tiende incluso a sustituirlos por fuerza de trabajo de cualquier origen en los momentos de mayor crisis (tailandeses, filipinos, turcos). Esta segmentación se traduce en una fractura de la clase obrera de la región que conspira contra el estado compartido.

 

 

 

Notas:


1) Rein Raanan. “Israel tiene derecho a usar la fuerza”. Clarín, 7-8-06
2) Dzalb Damian “Hezbollah decidió instalar la guerra”. Clarín 9-8-06
3) Así lo denomina: Levy Gideón. “Un apagón moral para Israel” La Nación 1-8-06.
4) Grynwald Luis.”El estado de Israel está frente a su sexta guerra de defensa”. Clarín, 3-8-06.
5) Dzalb Damian “Hezbollah decidió instalar la guerra”. Clarín 9-8-06
6) Saxe explica el sentido geopolítico de esta estrategia. Saxe Fernández John. “Terrorismo de estado”. Página 12, 6-8-05
7) En los debates recientes sobre el terrorismo se han resaltado estas y otras diferencias. Boron Atilio. “Terrorismos”. Página 12, 9-7-05. Kepel Gilles. “Terrorismo: cuando Internet funciona como una guarida” Clarín, 16-8-05. Bllin Arnaud, Chaliand Gerard. “Una historia del terror”. Página 12, 13-9-04. Rozitchner León “Que piden los terroristas” Página 12, 23-7-05. Tokatlian Juan. “El laberinto de Europa ante el terror”. La Nación, 15-7-05.
8) Este giro político ha sido detallado varios analistas. Kepel Gilles. “La democracia en la zona ya no es una prioridad para EEUU” Clarín, 9-8-06. Febbro Eduardo. “Luces y sombras de la primavera árabe”. Página 12, 20-3-05. Achcar Gilbert. “El agujero negro de los estados árabes”.Le Monde Diplomatique, julio 2005.
9) Un informe detallado de la confiscación de Cisjordania exponen: Editors. “¿Two status for a single land?”. Dialogue n 12, march 2005. También: Chomsky Noam. “Israel persigue anexionarse las tierras más valiosas”. Rebelión. 4-8-06. Ali Tariq. “Hay una guerra colonial prolongada por delante” Clarín, 5-8-06.
10) Ben David detalla los efectos de la partición. Ben David Arie “The right of return: against the principle of the ethnic state”. Dialogue n 10, august 2005.
11) Esta acción fue un ejemplo contundente de lo que Harvey denomina “acumulación por desposesión”. Harvey David. The New Imperialism, Oxford University Press, 2003 (cap 4).
12) Jawad Saleh Andel. “Un sociocide”. Inprecor n 517, mai 2006, Paris.
13) La relación de Estados Unidos con Israel es descripta por: Wallerstein Immanuel. “¿Qué puede lograr Israel?” Rodela.net. 04-08-06. Walt Stephen, Mearsheimer John. “El lobby israelí y la política exterior de EEUU”. Sin Permiso, 30-7-06. Petras James. “El Líbano está peleando por su soberanía”. CX36 R. Centenario, 7-8-06.
14) “Irán es el enemigo estratégico de Israel”. Rein Raanan. “Israel tiene derecho a usar la fuerza”. Clarín, 7-8-06.
15) Un detallado informe de estos planes expone: Hersh Seymour. “Ensayo general para Irán”, El País, 20-8-07. Un análisis del mismo proceso plantea: Meyssan Thierry. “La guerra de civilizaciones” (Red Voltaire. CO n 1035, 23-12-04. Meyssan Thierry. “Los neoconservadores y la política del caos constructor”. Red Voltaire, 1-8-06.
16) Widder Sergio. “Antisemitismo sin excusas”. Página 12,1-8-06. Desde el momento que están involucrados pueblos árabes de origen semita, correspondería más bien el calificativo de “antijudío”.
17) “El lazo místico que el judío tiene con la tierra de Israel… (obedece a que)…Israel representa para el pueblo judío un elemento indisoluble de su identidad”. Goldman Daniel “Un antisemitismo vergonzante”, Página 12.18-8-06. En oposición a este visión simplificada, la relación entre sionismo y judaísmo fue planteada en términos mucho más elaborados por los teóricos marxistas. El texto clásico de León puede ser visto como una polémica con el sionismo de izquierda de Borojov. León. Abraham. La concepción materialista de la cuestión judía, Ed. El Yunque. BsAs, 1975. Borojov Ber. Nuestra Plataforma, Bases del Sionismo Proletario.
18) Una descripción de este drama presenta: Khalaf Issa. “La patología del poder israelí”. Rebelión, 3-8-06.
19) Achcar describe algunos de estos paralelos. Achcar Gilbert. “El doble ataque israelí sobre Líbano y Palestina”. Liberazione, 15-7-06. Achcar Gilbert. “Los planes imperiales de EEUU son un barco que se hunde”. www.Espacioalternativo.org 6-8-06. También: Trablusi Fawaz. “Lo importante es que por primera vez Israel no hay una victoria clara de Israel”. Clarín, 31-7-06. Haddad Khaled.”Israel perdió la guerra y busca una victoria en la ONU”. La Nación, 8-06. Otra visión ofrece: Luttwak Edgard. “Se equivocan los que creen que ganó Hezbollah”. Clarín, 27-8-06.-
20) Todo lo visto constituye “apenas un anticipo de la película principal” que será otra invasión en mayor escala, anuncia un hombre de la derecha. Shalom Silván “Un acuerdo que podría llevar a un nuevo conflicto”. La Nación, 14-8-06.
21) Achcar plantea un balance de la Intifada, Mulhem analiza el régimen sirio y Massad describe los condicionamientos al Hamas. Acchar Gilbert. “De la premiére intimada au succés du Hamas”. Inprecor 517,mai 2006, Paris. Mulhem Monif. “Quand on decide se battre, il faut accepter de se faire arreter”. Inprecor, 98-499-octobre novembre 2004. Massad Joseph. “Hamas and the conditions of funding”. Dialogue n 12, march 2005.
22) Khaled. Malik. “The right of return”. Dialogue n 1, 2002.
23) Smith presenta una síntesis de las discusiones actuales sobre la definición de nación. Smith Murray.”La question nationale en Europe occidentale”. Critique Communiste n 171, hiver 2004.
24) El análisis clásico de este debate fue planteado por: Roman Rosdolsky: Friedrich Engels y el Problema de los Pueblos 'Sin Historia', México, Pasado y Presente, 1980.
25) Este modelo binacional es postulado por Warschawski Michel. “Face aux impératis de la revendication nacionales des deux communautes”. Inprecor n 517,mai 2006, Paris. Warschavski Michel. “La centralité de la question palestinienne”. Inprecor 498-499, octobre-novembre 2004.
26) Esta tesis plantean entre otros: Sachs Jeffrey. “Fanáticos y moderados” La Nación, 2-8-06. Gregorich Luis. “Medio Oriente, sin finales felices”. La Nación, 15-8-06.
27) Manson Meter. “Fight for two states, fight for Arab unity”. Weekly Worker 636, 3-8-06. Peled Yoav. “Zionist realities”. New Left Review, n 38, march-april 2006.
28) Ramírez resalta esta diferencia. Ramírez Roberto. “El drama Palestino” Socialismo o Barbarie, 6-8-06.
29) Callinicos Alex. “Why two states is not the solution for Palestine”. Socialist Worker, 5-8-06. Tilley Virginia “The secular solution”. New Left Review, n 38, march-april 2006. En la izquierda de Argentina: Altamira Jorge. “Líbano: una derrota gigantesca del imperialismo”. Prensa Obrera 959. 8-8-06. Cinatti Claudia. “Transformar la resistencia en una lucha generalizada de libración nacional y social “. La Verdad Obrera n 198, agosto 2006. Ramírez Roberto. “Por un estado único, laico y democrático en toda Palestina”. Socialismo o Barbarie, 6-8-06. F.M. ¿Por qué “Laico, democrático y no racista?. Alternativa Socialista, 10-8-06.
30) Plantean esta opción los promotores de la revista “Dialogue. Review for discussion between arabe and jewish activists of Palestine”.
 
 

RECORTES DE PRENSA

RECORTES DE PRENSA

*  Mueren tres palestinos en operativos israelíes

*  Ratifica Tel Aviv que mantendrá los vuelos de reconocimiento y la ocupación en el sur

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Mueren tres palestinos en operativos israelíes

MISERABLE Y PELIGROSA, LA VIDA EN LA FRANJA DE GAZA: ONU

DPA Y AFP

Gaza, 6 de septiembre.  El ejército israelí mató hoy a tres palestinos, entre ellos un líder de Jihad Islámica, en acciones en Cisjordania y en la franja de Gaza, territorio este último donde la población vive en "condiciones miserables y peligrosas" después de seis meses de crisis política y financiera, afirmó la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados de Palestina (UNRWA).

"La vida en la franja de Gaza es miserable y peligrosa. Las perspectivas son muy sombrías" pues no se ha visto mas que un deterioro de la situación, dijo John Ging, director de la UNRWA.

El territorio sufre una crisis política y financiera desde marzo, cuando asumió el poder el movimiento de resistencia Hamas, considerado un grupo "terrorista" por Estados Unidos y Europa, que suspendieron su ayuda a la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Como consecuencia, decenas de empleados públicos no han recibido sus salarios, o en el mejor de los casos sólo en forma parcial, por lo que algunos de ellos realizan una huelga -que hoy cumple cinco días-, para reclamar sus sueldos.

La situación humanitaria se agravó con el lanzamiento de una operación militar israelí, a finales de junio, para ubicar a un soldado secuestrado por grupos radicales palestinos y para detener los disparos de cohetes contra su territorio.

Ging precisó que lo más grave es el cerco impuesto por Israel, que destruyó la economía y las perspectivas de un futuro en paz. Ante esto, advirtió que la franja de Gaza "es una bomba de tiempo... nos dirigimos a una explosión social", apuntó.

El ejército de Israel intensificó hoy su operativo militar y en un ataque aéreo en Jan Yunes dio muerte a un adolescente de 16 años al observar, dijo, a un grupo de hombres armados, y detuvo a diez palestinos, mientras en Gaza un miembro de Hamas falleció al impactar un misil en su casa.

Anoche, aviones israelíes dispararon contra dos vehículos en Rafah, y mataron  a cuatro militantes de las Brigadas Ezzedin al Qassam, brazo armado de Hamas.

En Cisjordania, el ejército mató en Jenin a un líder local de Saraya al-Quds, el ala armada de Jihad Islámica, Mujahid al Sabeh, responsable de varios ataques en Israel en el último año.

La presidencia finlandesa de la Unión Europea exigió la liberación "sin condiciones" de los miembros del gobierno de Hamas, y de los tres soldados secuestrados en Gaza y Líbano, y pidió a Tel Aviv que no amplié sus asentamientos en Cisjordania, para relanzar el proceso de paz en Medio Oriente.

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Ratifica Tel Aviv que mantendrá los vuelos de reconocimiento y la ocupación en el sur

ISRAEL LEVANTA PARCIALMENTE EL BLOQUEO AÉREO A LÍBANO; CONTINÚA EL CERCO MARÍTIMO

REUTERS, AFP, DPA Y THE INDEPENDENT

Beirut, 7 de septiembre.  Ocho semanas después de haber bombardeado las pistas del aeropuerto internacional de Beirut, Israel anunció el levantamiento parcial del bloqueo aéreo a Líbano, pero ratificó que mantendrá los vuelos militares de reconocimiento, el cerco marítimo y la ocupación de la franja sur del país hasta que sus fuerzas armadas sean remplazadas por cascos azules de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Un avión de la empresa libanesa Middle East Airlines dio tres vueltas en círculo sobre la devastada ciudad de Beirut para marcar el final de las restricciones a la terminal local, mientras que pescadores de este país alinearon sus barcos frente a la costa a las 18 horas, para celebrar el reclamado y esperado final de las prohibiciones a la circulación de navíos, lo que finalmente no fue autorizado por Tel Aviv.

El miércoles en la noche, el gobierno israelí dio a conocer que este jueves terminaría con el bloqueo que impuso el 13 de julio con la finalidad de lograr la liberación de dos soldados israelíes, secuestrados un día antes por la guerrilla de Hezbollah, conocida como Resistencia Islámica.

Miri Eisin, portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert, precisó hoy que el cerco a Líbano será mantenido en las costas hasta que llegue una fuerza naval multinacional, de acuerdo con lo establecido en la resolución 1701, que ordenó el cese del
fuego el 14 de julio, tras 34 días de guerra.

Alemania, que tiene previsto asumir el mando de la fuerza naval enviada por la ONU, informó este jueves que seis expertos marítimos serán enviados en los próximos días, para comenzar a asumir las funciones de los militares alemanes.

"Todas las formalidades de la participación alemana en la fuerza naval que monitoree la costa de Líbano fueron discutidas y completadas", afirmó Frank-Walter Steinmeier, ministro de Relaciones Exteriores, al finalizar en Beirut una reunión con el jefe de gobierno libanés, Fouad Siniora.

Sin embargo, para que los navíos alemanes entren en acción se requieren tres requisitos, según Dpa.Primero, la ONU debe enviar una solicitud formal a Berlín; después, el Parlamento debe aprobarlo. Finalmente, para que los alemanes asuman el mando, el gobierno de Siniora debe hacer un pedido formal a su par alemán.

Mientras, en Gaza, donde más de dos centenares de militantes han muerto desde finales de junio en un operativo israelí contra guerrilleros palestinos -y en un esfuerzo por rescatar a otro soldado israelí plagiado-, el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Massimo D'Alema, dio a conocer una propuesta para enviar contingentes multinacionales a esa región.

 

RECORTES DE PRENSA

RECORTES DE PRENSA

*  Secuestra Israel al viceprimer ministro palestino

*  Fiscalizar la guerra

*  El movimiento de protesta en Israel es ilusorio

*  EL LIBANO REANUDA EL TRANSITO AEREO Y MARITIMO

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Secuestra Israel al viceprimer ministro palestino

Tasneem Shaer: «Mi padre no es un terrorista»

por Silvia Cattori*
 
El viceprimer ministro palestino, Naser Shaer, fue secuestrado por soldados israelíes el 19 de agosto de 2006. Semanas antes, la Red Voltaire había publicado una entrevista exclusiva concedida por esta personalidad, hombre muy respetado en Palestina, que fuera nombrado viceprimer ministro y ministro de Educación del gobierno formado por el movimiento Hamas en marzo de 2006. Ex rector de la Facultad de Derecho de la universidad Al Najah, en Naplusa, Naser Shaer no es miembro de Hamas, contrariamente a lo que afirman los medios de difusión. Su hija, Tasneem Shaer, nos ofrece un recuento simple y sobrio del secuestro de su padre y de las condiciones humillantes en que se produjo.

7 de septiembre de 2006
 
– Silvia Cattori: ¿Estaba presente usted cuando 30 vehículos militares israelíes rodearon el domicilio de Shaer y lo secuestraron? ¿Qué pretexto utilizaron los soldados israelíes para justificar el secuestro y cuál fue la respuesta de Shaer?
 
–Tasneem Shaer: Eran las cuatro de la mañana cuando los soldados israelíes invadieron el edificio, llegaron hasta nuestro domicilio en el segundo piso y empezaron a golpear nuestra puerta después de haber despertado a nuestros vecinos. Yo abrí la puerta y el oficial israelí ordenó salir a todo el mundo obligando incluso a mi madre a despertar a mi hermana de nueve años y mi hermano de siete, sin importarle la hora que era. El oficial preguntó a mi padre sobre su trabajo y lo que hacía. Mi padre contestó: «Soy ministro de Educación y de enseñanza superior y mi trabajo consiste en velar por el buen funcionamiento de las escuelas y universidades en Palestina.» Después de examinar su documento de identidad para verificar que se trataba de la persona que buscaba, el oficial y seis o siete soldados ordenaron a mis hermanos, a mis hermanas y a mí que nos quedáramos en el salón con otros tres soldados que nos apuntaban con sus fusiles. Los soldados se llevaron a mis padres a las otras habitaciones de la casa para ver si encontraban algo que pudieran utilizar contra mi padre en su investigación. Como mi padre es un profesor universitario normal, que se interesa por los conocimientos y la educación, no pudieron encontrar nada contra él. Después de eso, el oficial le dijo a mi madre que tenían que llevarse a mi padre, sin decirle por qué y ni siquiera a qué lugar. Lo que más despreciable nos pareció, cuando miramos por la ventana, fue ver que los soldados israelíes le vendaron los ojos y le amarraron las manos a la espalda antes de empujarlo a uno de los vehículos.
 
 – Hasta ahora desconocido en el extranjero, el rostro de Saher apareció de pronto en las pantallas de televisión y diarios del mundo. El vocero militar israelí afirmó que esta operación formaba parte de la «lucha contra la organización terrorista Hamas». ¿Presentó su familia alguna queja contra el gobierno israelí que hace creer que Shaer es miembro de una «organización terrorista»?
 
– Mi padre, Naser Shaer, es conocido como un hombre de carácter afable. Entró en el gobierno como independiente. Fue escogido para el cargo de ministro dentro del nuevo gobierno palestino porque se le conoce como una persona que tiene un nivel de formación elevado, con un doctorado y como ex profesor universitario. Lo que lo llevó a aceptar el cargo fue su deseo de desarrollar la educación en Palestina y permitir que otros puedan adquirir conocimientos. Por eso es ministro de Educación y de Enseñanza Superior. No es mi familia la única en afirmar que mi padre no es ni un terrorista ni miembro del movimiento Hamas. Eso lo sabe todo el mundo en Palestina. Para los palestinos se trata de un hecho indiscutible.
 
– Agencias de prensa, como la AFP, escribieron que: «Los soldados israelíes arrestaron… a Naser Shaer, miembro de Hamas». Y, basándose en ese cable, todos los medios de difusión así lo han repetido. ¿Pidieron ustedes a la AFP que rectificara ese error?
 
– Nos gustaría recordar a toda agencia de prensa que cubra lo que sucede en Palestina que la principal regla ética del periodismo es no tergiversar y no tomar partido. Todo periodista debería ser preciso cuando cubre los hechos de la actualidad mundial y debería escuchar a todas las partes implicadas en el hecho en cuestión. Sin embargo, lo que estamos viendo aquí, en Palestina, es que la mayoría de las agencias de prensa reportan nada más lo que dice el gobierno israelí sin preocuparse de la otra posición, de la posición palestina. Si esas agencias fueran verdaderas agencias, respetarían las normas éticas del periodismo. Creo que, si esas agencias se hubiesen informado sobre Naser Shaer, habrían descubierto que lo que dijo Israel sobre él es totalmente falso y que no son más que declaraciones dirigidas a justificar su secuestro. Mi padre es una persona conocida y se le sitúa como un intelectual de tendencias moderadas y con gran caudal de conocimientos. Es conocido no sólo entre los árabes sino también entre los intelectuales y universitarios de los países occidentales. Por consiguiente, yo exhorto a todos los que siguen repitiendo las afirmaciones israelíes a que se informen sobre mi padre y a que lean los libros que ha escrito sobre la paz y sobre el estudio comparativo de las religiones.
 
– ¿Puede considerarse esta violación de los derechos personales cometida por Israel como una «detención»? ¿Puede ser presentada como una detención normal y legal? Según el derecho internacional, el secuestro y el arresto arbitrarios son crímenes. ¿Shaer y los demás ministros y parlamentarios secuestrados por Israel deben ser considerados como personas secuestradas?
 
– «Detenido» es una palabra utilizada para referirse a un criminal que violó la ley o que cometió un acto que puso en peligro la seguridad y la paz de otras personas. Pero esa descripción no corresponde a los actos de mi padre ni a su personalidad. También se sabe que mi padre es ministro de un gobierno constituido mediante elecciones que los observadores internacionales, incluidos los estadounidenses, describieron como elecciones totalmente justas, equitativas y limpias. Ese testimonio hace de mi padre y de todos sus colegas del gobierno y del Consejo Legislativo personas con cargos legítimos de ministros y miembros del gobierno que deberían gozar de una protección internacional en virtud del derecho internacional que Estados Unidos y sus aliados dicen defender. Por consiguiente, el hecho de apoderarse de mi padre, a las cuatro de la mañana, mientras estaba durmiendo con los miembros de su familia, constituye un secuestro y no un arresto como Israel trata de hacer creer. Por tanto, yo puedo decir que Israel es un país que echó las leyes internacionales a la basura, que mata y secuestra a cualquiera que tenga la ciudadanía palestina, y creo que acciones de ese tipo no pueden ser ignoradas porque las cámaras lo muestran todo y no mienten.
 
– ¿Shaer tomaba últimamente menos precauciones que antes? ¿Es la primera vez que su familia se ve ante una situación tan difícil? ¿Han tenido ustedes noticias de él desde la noche de su secuestro? ¿Dónde se encuentra? ¿Lo tratan bien?
 
– Mi padre empezó a tomar precauciones cuando los soldados israelíes vinieron por primera vez y secuestraron a los otros ministros en Ramallah, pero él no estaba en la casa aquella vez. Durante menos de una semana, él estuvo durmiendo fuera de casa y cambiaba de lugar cuando sabía que vehículos israelíes entraban en la ciudad, pero siguió yendo diariamente al ministerio. Esa situación no duró. Como dije, el retomó su estilo de vida normal en menos de una semana. Volvió a dormir en casa, con su familia y, en cuanto a sus funciones, siguió ejerciéndolas. Mi padre nos dijo que Israel sólo quiere impedir que los palestinos vivan libremente y que esa idea lo lleva a hacer cualquier cosa, incluyendo los secuestros. Mi padre creía que él era enteramente libre, que no estaba haciendo absolutamente nada que pudiera ser utilizado contra él si Israel lo hacía prisionero. Así que pensaba que no tenía por qué huir o esconderse. ¿Por qué tendría que hacerlo? Todo lo que él hacía es aceptable en cualquier país y él está dispuesto a enfrentar a cualquiera que afirme lo contrario.
Mi padre ya había sido secuestrado anteriormente, el 7 de octubre de 2005, e Israel había justificado aquel acto afirmando que se decía en Palestina que mi padre iba a presentarse probablemente a las elecciones legislativas como candidato de Hamas. Pero esas declaraciones resultaron falsas y basadas en rumores y tuvieron por tanto que liberarlo sin poder condenarlo. En cuanto a su situación, mi padre fue llevado a una prisión que se llama Kfar Yona, antiguamente destinada a los criminales israelíes. Los israelíes lo encerraron en un calabozo aislado de un metro por dos, sin ventanas, muy mal iluminado, en un lugar donde nadie habla árabe. La comida es asquerosa, no hay televisión, ni radio, ni libros. Ni siquiera tiene cómo saber el día y la hora. En cuanto al trato, ningún palestino es bien tratado en una cárcel israelí. ¿Qué trato se puede esperar en condiciones tan desastrosas? El jueves 24 de agosto mi padre fue conducido ante un tribunal militar y decidieron posponer su caso hasta el fin de mes porque la agencia israelí de inteligencia no podía probar que él fuese culpable de nada, a pesar de que lo habían mantenido preso durante seis días sin que hubiera ninguna investigación sobre él.
 
– Ver un batallón de soldados israelíes entrar en Ramallah para matar y secuestrar gente es algo habitual en Palestina. Pero secuestrar un ministro de un gobierno electo es algo más polémico. ¿Cómo reaccionó la diplomacia? ¿Qué Estado condenó a Israel por el secuestro de Shaer?
 
– Cierto número de países árabes, europeos y musulmanes denunciaron el secuestro de mi padre. Egipto, Jordania, Qatar y otros países árabes denunciaron ese acto y Francia fue el primer país europeo en afirmar que consideraba ese acto totalmente inaceptable.
 
Tasneem Shaer, 20 años, es estudiante de literatura inglesa en la universidad An-Najah, de Naplusa. Esta entrevista se desarrolló en inglés y fue traducida al francés por Antonio Artuso.
 
Silvia Cattori (Periodista suiza)
Ell 4 de agosto de 2006, la Red Voltaire publicó una entrevista exclusiva del viceprimer ministro palestino Nasser Shaer, realizada en Palestina por Silvia Cattori. Nasser al-Shaer : «Los palestinos están unidos frente a las sanciones»
 
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Jueves 07 de Septiembre de 2006

Expertos de la ONU llegan hoy al Líbano para investigar violaciones a los DDHH

Fiscalizar la guerra

Cuatro expertos de Naciones Unidas en derechos humanos llegarán hoy al Líbano para investigar las violaciones del derecho internacional que puedan haberse cometido durante la guerra entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá.
    
El representante de la ONU para los desplazados internos, Walter Kalin, así como los relatores especiales ejecuciones extrajudiciales, Philip Alston, el derecho a la salud, Paul Hunt, y el derecho a la vivienda, Miloon Kothari, debían realizar esa visita a inicios del pasado mes, pero la aplazaron a causa de las hostilidades.
 
El grupo de expertos realizará sus investigaciones en el Líbano hasta el próximo 10 de septiembre, para luego viajar a Israel para cumplir con una misión similar hasta el día 13.
 
La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos informó que los enviados de la ONU recogerán información de primera mano que les permita determinar los hechos ocurridos durante el conflicto. Para ello visitarán los lugares donde se produjeron los ataques bélicos y se entrevistarán con víctimas, familiares y otros testigos.
 
Una vez que hayan reunido los elementos de juicio que juzguen convenientes, los expertos realizarán "un análisis legal imparcial acerca de las persistentes denuncias sobre violaciones de los derechos humanos y de las normas humanitarias internacionales".
 
Ello les permitirá, finalmente, "hacer recomendaciones específicas a las autoridades concernidas", según el Alto Comisionado.
 
Además, presentarán un informe con las conclusiones de su visita en la próxima sesión del Consejo de Derechos Humanos, que tendrá lugar en Ginebra del 18 de septiembre al 6 de noviembre. Según la información proporcionada por la ONU, los expertos se reunirán con representantes de los gobiernos libanés e israelí, así como de la sociedad civil.
 
En una visita separada, el relator de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, llegará este fin de semana al Líbano, para luego trasladarse a Israel, donde cumplirá una misión similar a la de sus colegas.
 
Una tercera visita será la que realizará -en una fecha aún por determinar- una comisión de investigación creada el pasado mes por el Consejo de Derechos Humanos y que estará integrada por el ex secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Joao Baena Soares, el juez supremo tanzano Mohamed Chande Othman y el académico griego Stelios Perrakis.
 
La misión que se les ha encomendado, a través de una resolución, consiste en "investigar el asesinato y ataques sistemáticos contra civiles por parte de Israel en el Líbano y examinar si el tipo de armas utilizadas por el ejército israelí son conformes al derecho internacional".
 
Asimismo, deberán evaluar el impacto de los ataques contra la vida, la propiedad, la infraestructura básica y el medio ambiente" del Líbano. Sin embargo, los miembros de esa comisión podrían "ampliar los términos de referencia de su misión" cuando se reúnan en Ginebra, probablemente la próxima semana, para establecer su programa de trabajo, indicó un portavoz de

Fuente: EFE

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El movimiento de protesta en Israel es ilusorio

por Gideon Levy*
 
Desde el inicio del cese al fuego se ha desarrollado en Israel un movimiento de protestas cuya orientación es por el momento incierta. Incluyendo a numerosos reservistas del ejército israelí y sus familiares, las protestas atacan la forma en que el primer ministro Ehud Olmert condujo la guerra contra el Líbano. Para Gideon Levy, editorialista del diario Haaretz, pacifista y participante en la conferencia Axis for Peace, estas protestas no plantean las preguntas correctas y ocultan las responsabilidades colectivas.

7 de septiembre de 2006 - «Los niños de las velas» crecieron y se convirtieron en el «movimiento de protesta» de esta guerra. La confusa juventud que se sentaba a llorar con sus guitarras y velas en la plaza de Tel Aviv tras el asesinato de Rabin está ahora sentada en el Jardín de las Rosas, frente a la oficina del Primer Ministro, no menos confusa, y parece protestar contra la guerra –claro, después que terminó.
 
Igual que era imposible entonces saber lo que querían los niños de las velas, es muy difícil comprender ahora lo que quieren los reservistas y sus familiares enlutados. La mayor parte de las quejas debería volverse contra ellos mismos: ¿dónde estábamos hasta ahora? Si todo esto no tiene otro objetivo que la exigencia a algunos dirigentes de que se retiren, entonces es una pérdida de tiempo tanto para ellos como para nosotros. Los expulsados serán rápidamente sustituidos por clones y nada cambiará. Olmert, Peretz y Halutz volverán a sus casas y Netanyahou, Mofaz y Barak ocuparán el poder.
 
Después de todos estos años terribles durante los que hemos matado y nos han matado, sin razón alguna, por primera vez hay interrogantes acerca del discurso público y debiéramos alegrarnos de este cambio, pero mirando de más cerca el contenido de esta nueva protesta no deberíamos hacernos demasiadas ilusiones. Los argumentos de quienes protestan se resumen a dos aspectos, ambos tan estrechos como el mundo de los reservistas: uno, que las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) no estaban preparadas para la guerra y, dos, que esta se detuvo demasiado rápido.
 
Sobre el primer aspecto los responsables son muchos. En cuanto al segundo, no justifica la protesta. Hay interrogantes mucho más importantes y profundas que necesitan una respuesta: ¿por qué llevamos a cabo esta guerra? ¿Cómo hubiera podido evitarse? ¿Por qué sólo conocemos el lenguaje de la guerra? ¿Cuáles son los límites de la utilización del fuerza y hacia dónde vamos ahora?, Sin embargo, este nuevo movimiento no hace estas preguntas.
 
Incluso si esta ola de protesta llega a triunfar y se crea una comisión investigadora, aun si se separa a dos o tres personas del poder, la situación no cambiará. Al igual las protestas de 1973 no trajeron el cambio deseado –salvo para las pocas personas apartadas del poder– las de 2006 no traerán ningún cambio y mucho menos si evitan las preguntas principales. Lamentarse después de la guerra no está en la agenda nacional. Por el contrario, si nos enfrentamos sólo a una protesta-naranja-contra-la-retirada [1] disfrazada, entonces podemos presagiar nuevos peligros.
 
Los firmantes de la solicitud y quienes llevan a cabo la protesta y que están sentados en el Jardín de las Rosas deberían preguntarse, por encima de todo, dónde estaban hasta ahora. Fuera de los «naranjas», la mayor parte de ellos votó por Kadima –incluso por el Likud o por los Laboristas. Muchos han servido en la reserva, en los territorios ocupados, se han ocupado de sus asuntos y han guardado silencio. Durante seis años han tomado parte, directa o indirectamente, en los inútiles programas nacionales –desde la construcción del Muro a la empresa colonizadora– y han fortalecido la ocupación. Han visto con sus propios ojos cómo las FDI han sido transformadas en fuerzas policíacas de ocupación, cómo han golpeado a los débiles pero sin estar preparadas para ocuparse de los fuertes.
 
Han protegido a los colonos, han visto el sufrimiento provocado por la ocupación, han sido testigos o han participado en el maltrato a los palestinos. Por consiguiente, la responsabilidad de la falta de preparación de las FDI es suya, debido en parte a lo que han hecho y en parte a su silencio. En este momento no pueden pretender que el fracaso de las FDI para ejecutar su misión los ha sorprendido: ¡estaban allí cuando el ejército cambió de rostro! Durante todos estos años sabían que controlar la identidad en las carreteras, invadir habitaciones, perseguir a los niños en las calles y demoler miles de casas no es prepararse para la guerra.
 
Pensábamos que habían comprendido que son las actividades del ejército de ocupación en los territorios las que provocan semejante odio contra nosotros; que es la política de rechazo, más que cualquier otra cosa, lo que pone en peligro a Israel, y que no es en las casbahs donde debe probarse el ejército. La falta de preparación en el frente interno no hubiera debido sorprenderlos: un país que maltrata a su gente más débil en tiempos de paz lo hará también en tiempo de guerra. ¿Qué hay de tan nuevo y sorprendente en todo esto?
 
En cuanto al segundo punto, la detención de los combates no justifica esta protesta, sino, por el contrario, es un cumplido. Mientras deberían preguntar por qué estalló la guerra, los manifestantes preguntan por qué se detuvo. Si algún mérito tiene el mando en esta guerra, es por su vacilación en las últimas horas de la misma. ¡Es una lástima que no haya vacilado antes! ¿Dónde estaríamos exactamente si hubiéramos la hubiéramos continuado? Los pecados originales sobre los que deberían dirigirse las protestas son: la determinación, la pretensión desmedida y el odio que animaron al mando en las primeras fases de esta guerra. Es deprimente ver que ninguno de los manifestantes plantea cuestiones morales. Un movimiento de protesta que no se pronuncia contra la destrucción terrible que infligimos al Líbano, que calla sobre la forma en que matamos a cientos de civiles inocentes y sobre la manera en que los transformamos por decenas de miles en refugiados, reducidos a la pobreza, no es por definición un movimiento moral. Incluso después de haber sido probado que no era eficaz, no ha habido manifestación alguna contra el uso excesivo de la fuerza. ¿Durante cuánto tiempo aún vamos a estar replegados sobre nosotros mismos y ver sólo nuestra propia miseria?
 
Es demasiado pedir a los manifestantes, que se suponen sean los cuadros de vanguardia, que miren lo que hemos hecho a otra nación? ¿Cómo entender que tras las masacres de Sabra y Chatila, que no eran directamente obra nuestra, la gente saliera en masa a la calle y que hoy nadie diga nada sobre la destrucción que hemos sembrado con nuestras propias manos en el Líbano? ¡Y para nada!
 
Con semejantes movimientos de protesta, Israel puede prescindir del silencio de los corderos que tan bien lo ha caracterizado durante estos últimos años. Deberíamos estar hartos de semejantes llorones. En el campo de batalla, talvez sean soldados valientes, pero en el campo de las protestas no son más que combatientes cobardes.
 
Gideon Levy

Gideon Levy es periodista del diario de izquierda israelí Ha’aretz. Fuerte crítico de la ocupación israelí, escribe en dicho diario, con el título de «Twilight Zone», una crónica semanal sobre las violaciones cometidas contra los palestinos. Con el paso de los años se ha convertido en un símbolo del «izquierdista pro palestino» para la derecha israelí y en una coartada para los demás. «¿Cómo no vamos a ser una democracia? ¡Dejamos escribir a Gideon Levy!», suele decir el Ministro de Defensa Shaul Moffaz.

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Jueves 07 de Septiembre de 2006 

EL LIBANO REANUDA EL TRANSITO AEREO Y MARITIMO

Israel levanta el bloqueo
     
El gobierno israelí levantará hoy el bloqueo aéreo y marítimo impuesto en Líbano, casi dos meses después de su implantación. La decisión fue tomada después de que Estados Unidos y Naciones Unidas garantizaran que las tropas internacionales tomarían posiciones en el puerto y el aeropuerto de Beirut. El objetivo del bloqueo era evitar que el movimiento chiíta Hezbolá rearmara su arsenal de armas y misiles.
 
El gobierno israelí decidió que hoy a las 12 horas de Argentina (15 horas GMT) pondrá fin al bloqueo aéreo y marítimo que impuso en el país vecino el pasado 13 de julio, un día después del inicio de la guerra entre las tropas israelíes y Hezbolá. El bloqueo se había mantenido hasta ahora pese al alto el fuego decretado el 14 de agosto y la postura del Consejo de Seguridad de la ONU, que exigió su levantamiento en la resolución 1701 para poner fin al conflicto.
 
La decisión adoptada ayer por el gobierno israelí llegó después de que la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, anunciaran al primer ministro israelí, Ehud Olmert, que la fuerza multinacional estaba preparada para ejercer el control de los puertos y aeropuertos de Líbano. “El gobierno libanés y la ONU acordaron el despliegue de una flota alemana frente a las costas libanesas”, informó la presidencia del Consejo israelí en un comunicado. “Hasta la llegada de la flota alemana en un plazo estimado de dos semanas, fuerzas navales italianas, francesas y griegas efectuarán la misión de vigilancia de las costas libanesas bajo mando de la fuerza multinacional”. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, había anunciado el martes en Egipto que el bloqueo israelí en Líbano sería levantado “probablemente en un plazo de 48 horas”. Como respuesta, Israel había condicionado la medida a la instauración de un embargo para impedir el contrabando de armas en favor de Hezbolá. Sobre el desarme de Hezbolá, Annan afirmó que sólo se puede realizar a través de un acuerdo político y una reconciliación nacional en el país. Annan, quien descartó que se pueda desarmar a Hezbolá por la fuerza, recalcó que la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (Finul) no tendrá ese objetivo.
 
Antes del anuncio israelí, la situación se había complicado con amenazas libanesas. El ministro libanés de Relaciones Exteriores, Fawzi Saluj, había indicado ayer que su país rompería con todos los medios el bloqueo impuesto por Israel si éste no lo levantaba en 48 horas. “Esperaremos las 48 horas dadas por Kofi Annan y, si la situación se soluciona, le daremos las gracias. Si éste no es el caso, el gobierno libanés tomará todas las medidas necesarias y romperá el bloqueo con todos los medios”, aseguró Saluj. El gobierno libanés deberá entonces dar las gracias a Annan.
 
Los libaneses se sintieron aliviados. “En las últimas 24 horas hubo intensas negociaciones con varios países que llevaron a Israel a levantar su bloqueo económico a Líbano”, dijeron fuentes cercanas al primer ministro libanés, Fuad Siniora. “Todos estamos contentos porque al menos podemos decir ahora que la resolución 1701 de la ONU está siendo implementada”, declaró por su parte el diputado Butros Harb. Sobre el terreno, el bloqueo había presentado signos de aflojar en los últimos días: el lunes, Qatar Airways efectuó un vuelo comercial directo entre Doha y Beirut y varias aerolíneas comunicaron que iban a retomar algunos vuelos con destino la capital libanesa, incluso antes del anuncio israelí.

Los juegos de la guerra

Los juegos de la guerra

NIKO SCHVARZ
 
Decíamos ayer que Israel mantiene el bloqueo aéreo y marítimo del Líbano y sus soldados siguen ocupando el sur del territorio, en violación de la resolución 1701 de la ONU y de que ha comenzado el despliegue de los efectivos de refuerzo de la Finul por parte de Francia, que dirigirá la misión hasta febrero 2007, y de Italia, que tomará el relevo. Decíamos también que entre las críticas dirigidas desde todas las direcciones al gobierno israelí por la conducción de la guerra se incluye el uso de las bomba de racimo contra la población.       
 
BOMBAS DE RACIMO

En su gira por Oriente Medio Kofi Annan reiteró que “debemos ocuparnos de levantar el embargo aéreo, terrestre y marítimo que constituye una humillación para los libaneses y atenta contra su soberanía”. La respuesta del gobierno israelí viene por vía de hecho y por la palabra del ministro de Defensa Amir Peretz, según el cual los militares israelíes “permanecerán durante varias semanas en el sur del Líbano”. Lo mismo habían dicho antes los jefes militares en el terreno, como el general Dan Halutz.
          
El coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU Jan Egeland señaló que miles de civiles están en riesgo en el sur del Líbano a causa de las bombas de racimo (o de fragmentación) no explosionadas que el ejército israelí esparció en los últimas días de conflicto en una actitud calificada como “perturbadora e inmoral”. El Centro de Coordinación para la Desactivación de Bombas de la ONU evaluó casi el 85% de las áreas bombardeadas e identificó “359 puntos en los que cayeron bombas de racimo que están contaminadas con cerca de 100 mil bombas no explosionadas”. Kofi Annan dijo desde Amman, capital de Jordania, que “este tipo de armas no deberían ser utilizadas en zonas civiles y debe actuarse rápidamente para neutralizarlas”, solicitando al ejército israelí dar a conocer su ubicación, ya que estos engendros dejan una amenaza durable en el terreno, al igual que las minas antipersonales. Dicho sea de paso, cuando Israel se retiró del Líbano en el año 2000, después de su segunda invasión, dejó el terreno sembrado de minas antipersonales, negándose a registrar su ubicación.
           
Las bombas de racimo están prohibidas por los tratados internacionales y su utilización constituye un crimen de guerra. Lo mismo ocurre con las bombas de napalm o las bombas de fósforo, profusamente utilizadas por los yankis en la guerra de Vietnam. Un cable dice que “EEUU está investigando si Israel había roto los acuerdos secretos al utilizar bombas norteamericanas en la guerra del Líbano”. El hecho es que Israel recibe 2500 millones de dólares de ayuda norteamericana por año, de los cuales 2300 millones en el rubro militar.
 
UNA REVELACIÓN INAUDITA

Así califica Juan Gelman (que une a su condición de gran poeta la de periodista de fuste, con amplia documentación de fuentes norteamericanas e israelíes) el episodio que describe en reciente contratapa de LA REPÚBLICA. Fue protagonizado por Tom Ricks, premio Pulitzer de periodismo y corresponsal de guerra para el Washington Post, con cobertura específica sobre el Pentágono.. En un programa de CNN le contó al moderador (Howard Kurz) que según le manifestaron analistas militares estadounidenses, “Israel deliberadamente no destruyó depósitos de cohetes de Hezbolá en el Líbano porque en la medida en que (los israelíes) sigan sometidos a ese bombardeo, pueden conservar una suerte de equivalencia moral con sus operaciones en el Líbano”. Incrédulo, el moderador repregunta si “está sugiriendo que Israel permitió adrede que Hezbolá retuviera parte de su poder de fuego esencialmente con fines propagandísticos,, porque la muerte de civiles israelíes lo ayuda en la guerra de las relaciones públicas”, ante lo cual Ricks reafirma: “Sí, es lo que me dijeron esos analistas militares ”.
           
Esto se inserta en el cuadro de preparación de una nueva guerra en el Oriente Medio, de mayor envergadura y con otros participantes. Un artículo publicado en Haaretz el 17 de agosto bajo el inequívoco título de “Prepararse para la próxima guerra ya” encara la posibilidad de “una guerra completa contra ejércitos regulares, incluso el ejército de una potencia regional”, en clara alusión a Siria o Irán, o a ambos.
 
EL HERVIDERO REGIONAL

La región y sus aledaños se ha transformado en un hervidero. Las tropas de la OTAN perpetran verdaderas masacres en Afganistán, que en estos días escapan a la percepción internacional, al mismo tiempo que en Irak se verifican a diario decenas de muertes por obra de las tropas de ocupación  y de las azuzadas confrontaciones inter.-étnicas. Hay multiplicidad de maniobras militares en curso. De ahí la importancia de que la paz y el fin del bloqueo lleguen sin más al Líbano.

El Congreso israelí investigará la guerra

El Congreso israelí investigará la guerra

DESAFIANDO AL PREMIER OLMERT, LA LEGISLATURA JUDICIALIZO LA PESQUISA


El Congreso israelí quiere que se investigue la guerra del Líbano. La Comisión Parlamentaria para Asuntos del Exterior y la Defensa israelí aprobó ayer por mayoría una resolución que llama al Poder Ejecutivo, que preside Ehud Olmert, a ordenar una investigación judicial sobre su conducta durante la reciente guerra en el Líbano. En tanto, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo en Egipto que espera que en el correr de los próximos dos días Israel levantará el bloqueo sobre el Líbano.
 
El gobierno israelí se divide en torno de las investigaciones. El líder del Partido Laborista y ministro de Defensa, Amir Peretz, está a favor de la investigación judicial independiente, presidida por un juez de la Corte Suprema. Esto va en contra del primer ministro Olmert, quien prefiere una investigación oficial, dividida en tres comisiones, una civil y dos militares integradas por miembros designados por él. El premier y quienes se oponen a la investigación judicial alegan que se prolongará durante largo tiempo y paralizará todos los sistemas, incluso en las fuerzas armadas, pues todo el mundo estará entretenido con sus abogados y la defensa.
 
La comisión judicial tendrá que investigar, además de la conducta seguida por Olmert y Peretz durante la guerra de 34 días con la milicia libanesa Hezbolá, los errores cometidos por las autoridades militares, comenzando por el jefe de las fuerzas armadas, el general Dan Halutz. Las conclusiones de la investigación sólo tienen un efecto de carácter moral y no operativo, pero si señalan a los responsables, éstos pueden verse obligados a dimitir.
 
De visita en Egipto, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, dio esperanzas de un posible cese del bloqueo israelí sobre el Líbano en los próximos días. “No quiero crear falsas expectativas, pero espero que en las próximas 48 horas tengamos noticias constructivas y positivas sobre este tema”, dijo Annan con respecto al bloqueo después de una reunión en Alejandría con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, en el marco de su gira por Medio Oriente. Cuando comenzó el conflicto entre Israel y la milicia Hezbolá, el 12 de julio, Israel bloqueó las costas y el tráfico aéreo del Líbano para evitar la llegada de armamento para la guerrilla desde Siria e Irán. Ahora, Israel condiciona su levantamiento a que se pongan en práctica medidas para evitar el tráfico de armas para Hezbolá.
 
La declaración de Annan llegó el mismo día que recibió una carta del gobierno libanés, que acusó a Israel de violar la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU al mantener el bloqueo. Esa resolución del 14 de agosto ayudó a terminar 34 días de conflicto y exige el despliegue de una fuerza de la ONU de hasta 15.000 hombres que, junto al ejército libanés, vigile el sur del país. Otra de las exigencias de la resolución supone el desarme de Hezbolá, pero el grupo libanés se niega a hacerlo. “Guardaremos esos misiles como lo hicimos entre 1996 y 2006, sin utilizarlos”, aseguró Hassan Nasralá, el jefe del movimiento chiíta. “Sólo los utilizaremos en caso de una guerra lanzada contra el Líbano”, agregó.
 
Con el objetivo de cumplir la resolución, la fuerza internacional de la ONU sigue tomando cuerpo y sumó ayer a Turquía a sus filas. El Parlamento turco aprobó una moción gubernamental para enviar un contingente armado para la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (Finul) reforzada. Esta misión es de gran importancia para el gobierno turco, que contempla la posibilidad de enviar hasta 1000 soldados, ya que será una forma de consolidar la candidatura de Ankara para formar parte de la Unión Europea.

RECORTES DE PRENSA

RECORTES DE PRENSA

*  Gaza, bajo fuego israelí

*  Israel levantará mañana el bloqueo aéreo y marítimo que mantiene sobre Líbano 

*  Acusa Beirut a Tel Aviv de violar la resolución 1701

*  HABRÁ CANJE DE PRESOS PALESTINOS POR SOLDADO ISRAELÍ


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Miércoles 06 de Septiembre de 2006

Gaza, bajo fuego israelí
 
Cuatro palestinos murieron y 33 fueron heridos ayer en dos ataques aéreos del ejército israelí contra vehículos en los que viajaban miembros del movimiento de resistencia islámica Hamas. Los ataques fueron realizados en la ciudad de Rafah, al sur de la Franja de Gaza, por aviones de reconocimiento no piloteados, que dispararon misiles aire-tierra contra los vehículos. En el primero de los ataques murieron dos militantes de Hamas que viajaban en el vehículo y veintiún transeúntes fueron heridos. “Llevamos a cabo un ataque aéreo contra un vehículo que transportaba a terroristas que se disponían a perpetrar un ataque contra Israel. Tras el ataque aéreo, hubo varias explosiones, lo que demuestra que el vehículo transportaba explosivos”, indicó un portavoz del ejército israelí. Dos horas después, otro avión de reconocimiento no piloteado disparó dos misiles aire-tierra contra un vehículo cuando circulaba por el barrio de Al Yanaina de Rafah y causó la muerte de otros dos militantes de Hamas e hirió a doce personas. Por otra parte, el ejército israelí detuvo ayer a Mahmud Damra, jefe de la Guardia Presidencial palestina, en un puesto de control al norte de la ciudad de Ramalá, en Cisjordania. Fuentes de seguridad israelíes informaron que Damra ha estado implicado en ataques contra objetivos israelíes en la zona de Ramalá y en el entrenamiento de milicianos de las Brigadas de los Mártires de Al Aksa.

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Israel levantará mañana el bloqueo aéreo y marítimo que mantiene sobre Líbano 


Líbano había amenazao con romper por la fuerza el bloqueo si Israel no lo levantaba en 48 horas.-


ELPAIS.es  -  Internacional - 06-09-2006 - Israel levantará mañana el bloqueo aéreo y marítimo que mantiene sobre Líbano para ceder el control a las fuerzas internacionales de la ONU, según ha anunciado la oficina del primer ministro Ehud Olmert. La nota oficial asegura que la secretaria de Estado estadounidense, Condolezza Rice, y el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, han informado a Olmert de que las fuerzas internacionales están "listas para tomar el control de los puertos y aeropuertos" libaneses.

La oficina del primer ministro Olmert ha añadido que el levantamiento del bloqueo se producirá a las cinco de la tarde (hora española). Poco antes, el ministro de Asuntos Exteriores de Líbano, Fawzi Salloukh, había asegurado que si Israel no levantaba el bloqueo por tierra, mar y aire en 48 horas, tal y cómo prevé que ocurra Naciones Unidas, su país "tomará las medidas necesarias" para "romperlo con toda su fuerza".

Salloukh ha añadido que esperarán a que se cumpla el plazo mencionado por el secretario general de la ONU, Kofi Annan. “Si la situación se resuelve, se lo agradeceremos”. Si no, recurrirán a la fuerza, según ha contado a los periodistas en los pasillos de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores árabes que tiene lugar hoy en El Cairo (Egipto).

Horas antes, en el curso de una rueda de prensa conjunta con el primer ministro turco, Tayyip Erdogan, Annan había asegurado: “Todavía tengo esperanza en que se levante el bloqueo en las próximas 36 a 48 horas, y estoy trabajando para lograrlo con las partes”.

"Cada vez está más cerca"

El jefe de las fuerzas de paz de Naciones Unidas en Líbano también se ha mostrado optimista al respecto. “Creo que cada vez está más cerca”, ha dicho Alain Pellegrini. El organismo internacional ha diseñado la operación de despliegue de sus tropas en la zona para persuadir a Israel para que levante el cerco al que somete a Líbano desde el inicio de las hostilidades con la milicia chií Hezbolá, el pasado 12 de julio. Sin embargo, el Gobierno israelí ha dicho hasta el momento que no levantará el bloqueo hasta que se aseguré de que el grupo armado libanés no se va a rearmar.

Sobre el desarme, Annan afirmó que "sólo se puede realizar a través de un acuerdo político y una reconciliación nacional" en el país. Annan, que descartó asi que se pueda desarmar a Hezbolá por la fuerza, recalcó que las Fuerzas Provisionales de Naciones Unidas en Líbano (FPNUL) no tendrán ese objetivo. Annan subrayó que Israel retirará sus fuerzas del sur de Líbano cuando el número de tropas de FPNUL en la zona alcance los cinco mil soldados.

El responsable de la organización internacional afirmó que la Unión Europea le había comunicado que enviará 7.000 soldados a Líbano, una cifra que con la contribución de Turquía situará en cerca de 8.000 el número de efectivos de la FPNUL. "Hay una solidaridad internacional para mejorar la situación en Líbano y para lograr una paz duradera allí. Turquía participará en esta solidaridad internacional", añadió Annan.

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Acusa Beirut a Tel Aviv de violar la resolución 1701

ESPERA LA ONU QUE ISRAEL LEVANTE MUY PRONTO EL BLOQUEO A LÍBANO

AFP Y DPA

Alejandria, 5 de septiembre.  El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, dijo hoy que espera que en los próximos días Israel levante el bloqueo a Líbano, aunque el jefe de Hezbollah, Hassan Nasrallah, reiteró su negativa a desarmarse a pesar de las exigencias.

"Trabajamos todos muy duro y con un poco de buena voluntad y razón deberíamos ser capaces de resolver este asunto en 48 horas", afirmó Annan en Alejandría.

Cuando empezó el conflicto entre Israel y Hezbollah, el 12 de julio, Tel Aviv bloqueó las costas y tráfico aéreo de Líbano para evitar la llegada de armas para la guerrilla chiíta desde Siria e Irán, y ahora condiciona su levantamiento a que se pongan en práctica medidas para evitar ese tráfico.

El gobierno libanés envió al secretario general de la ONU y al presidente del Consejo de Seguridad una acusación contra Israel por violar la resolución 1701 al mantener el bloqueo contra su territorio.

"Israel viola la resolución 1701 al mantener su bloqueo 24 días después de la adopción de esta resolución, mientras que Líbano cumplió todas sus obligaciones, incluyendo el control de sus fronteras y el despliegue de unos 8 mil 500 soldados en su frontera norte y este" con Siria, indicó la carta de la cancillería.

La resolución 1701 del Consejo de Seguridad, del 14 de agosto, puso fin a 34 días de conflicto y exige el despliegue de una fuerza de la ONU de hasta 15 mil hombres que, junto al ejército libanés, vigile el sur del país tras el fin de los combates.

Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac, dio "una respuesta de principio positiva" a la petición de la ONU y Beirut para que la marina francesa vigile las costas libanesas, indicaron en París.

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HABRÁ CANJE DE PRESOS PALESTINOS POR SOLDADO ISRAELÍ

Reuters

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, dijo al diario Akhbar al-Khaleej, de Bahrein, que se llegó a un acuerdo con Israel para un intercambio de presos palestinos por el soldado israelí secuestrado, quien será entregado primero a Egipto y luego se anunciará el número de prisioneros que serán liberados. Posteriormente, el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, declaró que desea dialogar con Abbas para resolver la cuestión palestina, que es, dijo, el problema más urgente al que se enfrenta su país. En tanto, el ejército israelí detuvo en Ramallah al dirigente en Cisjordania de la guardia presidencial de Abbas, Mahmud Damra, mientras en la ciudad de Rafah, sur de la franja de Gaza, cuatro militantes de Hamas murieron en ataques aéreos del ejército israelí, que incrementó los combates en los territorios costeros palestinos. Una vocera de las fuerzas israelíes dijo que uno de los ataques tenía como blanco un vehículo que  transportaba a activistas de Hamas "involucrados en asaltos terroristas en contra de objetivos israelíes". Por otra parte, miles de miembros de las fuerzas de seguridad palestinas de Abbas se manifestaron violentamente ante el Parlamento en Gaza para pedir el pago de sus salarios.